No tengo derechos sobre ningún personaje de juego de tronos y sus respectivas sagas, series.

Sera una mezcla tanto de la serie como de los libros, tomando lo importante de ambas partes.

Advertencia: Este fic contiene escenas de violencia, contenido explicito, etc. Muertes de Personajes principales.

Esta es la versión 2.0, reeditada, con mejor coherencia y narrativa al menos en mi opinión.

Puntos a tener en cuenta. El norte lleva varios años intentando colonizar las tierras mas allá de la muralla, la guardia de la noche tiene funciones mas cercanas a los de un Sheriff, en ambos lados del muro, han perdido mucho su independencia y autonomía, pero sus votos siguen siendo los mismos a los de la serie y el libro.

No hay caminantes blancos al menos no en esta primera parte.

He creado una serie de leyes de sucesiones que se aplica exclusivamente en el norte.

Existen varios tipos de dragones y otras criaturas mágicas sin salirme necesariamente de lo canónico de la mitología de GOT.

Summary: En medio de su egoísmo les pidió a los dioses que se llevaran al niño sin madre, que lo alejaran para nunca volverlo a ver. La peste llego y los dioses le arrebataron a su primogénito y su amado esposo. Ahora el Bastardo es un Stark, se sienta en la mesa de su amado Ned.

Jon Stark el señor de Invernalia, guardián del Norte y el hombre que podría llegar a ser Rey.


I


La bola de nieve impacto con fuerza en el rostro de la niña, la pelirroja cayo al suelo mientras una mirada de indignación surgía, su rostro se puso rojo de la vergüenza y con todas las fuerzas de sus pulmones grito hacia su hermana gemela.

"¡Arya!"

Dijo mientras intentaba ponerse de pie, la joven Sansa de tan solo once años mientras miraba a su hermana menor por tan solo unos minutos, con una sonrisa triunfante en su rostro. Quien preparo rápidamente otra bola de nieve como munición, lista para lanzarla contra su hermana, ambas hermanas comenzaron el combate sin tregua alguna, mientras un joven Robb Stark de trece años, miraba a sus dos hermanas menores combatir entre ellas.

Tenia en sus manos un libro sobre las Guerras Dornienses, una lectura pesada y nada favorita para su gusto, pero era el obsequio que le iba a entregar a su hermanastro por su pronta legitimación.

La Casa Stark siempre ha sido fuerte en el norte, siempre ha sido un símbolo de la unión de todos los norteños dejando atrás todas sus diferencias entre los clanes, las tribus y las familias nobles. Todos unidos por una sola familia desde hacia ya casi un siglo, desde que su bisabuelo emprendió una sangrienta guerra para conquistar las tierras del eterno invierno.

Pero, la casa Stark también podría desaparecer, la legitimación de su hermano muchos dicen que fue un mensaje de los Dioses, que mientras el niño estuviera en Invernalia, Lady Catelyn – La madre de Robb, Sansa y Arya – Jamás podría dar a luz a otro hijo varón, su madre ya había sufrido dos abortos espontáneos. Ambos eran niños.

Robb no creía en nada de ello, conoció a Jon desde que comenzó a caminar, ambos entrenaron, lucharon, estudiaron e incluso se pelearon entre ellos desde que eran niños. Jon no era una maldición, ni nada por el estilo, aquellas personas que decían dichas frases eran sureños. Gente vil que le susurraba palabras necias a su madre.

Pero su madre quería a Jon lejos, y su padre se negó a enviarlo a cualquier lugar como si de la peste misma se tratara.

Al final ambos terminaron cediendo en cierto sentido, Jon se marcharía, pero no sería expulsado, se iría hacia otro castillo, pero no como un súbdito, o subordinado, si no como un Lord.

El sueño de Jon, siempre había sido ser un Stark, ahora lo iba a ser, pero no podría estar mas tiempo en Invernalia.

Lo iba a extrañar, era su hermano, no importaba lo que otros dijeran, Jon era su gemelo, al igual como Sansa y Arya vinieron juntas a este mundo. Robb sentía que su hermano era parte de él.

Pronto llegaría el enviado de la capital, un sureño con palabras de legitimación, un simple papel que le daría a su hermano la felicidad mas grande de todas. Pero estaba triste, no quería que se fuera, debería quedarse a su lado.

Siempre habían sido buenos amigos, esperaba que cuando llegara el momento Jon seria su más grande consejero.

Ahora su hermano tendría que ir a las pequeñas tierras cerca al cuello donde tendría que vivir como un abanderado más de su familia.

No era justo pensó.

Aun así, intentaría mostrar su mejor rostro, su mejor sonrisa cuando llegara el momento. Y cuando las trompetas sonaron, algunos soldados comenzaron a gritar con fuerza, sobre que jinetes se acercaban.

Robb supo que tendría que entregarle el regalo a su hermanastro después, ahora iba a tener que asegurarse que Arya estuviera lista y organizada – Nuevamente – también evitar que Sansa planeara alguna venganza contra su hermana.


II


Eddard Stark era un hombre paciente, muchos lo llamaban el Lobo Tranquilo debido a esto, pero la gente se equivocaba, que confundían su paciencia con debilidad. Muchos sureños no entendían por que cuando Ned llego a la capital durante la rebelión de Robert, antes que su amigo, con el ejercito a sus espaldas, suficientes para derrotar a los Lannister que habían saqueado Desembarco del Rey en nombre de Robert, no aprovecho las circunstancias entre ellas el asesinato de los jóvenes príncipes Rhaenys y Aegon para hacerse con el poder.

No le importaba el poder, la casa Stark lucho ya muchos años durante sus antiguos rivales los salvajes, ahora la gente libre como se hicieron llamar eran parte del basto norte unido.

Fue una guerra cruenta, miles de rebeliones tuvo que enfrentar su bisabuelo, luego su abuelo y Brandon su hermano mayor quien debió haber sido el verdadero señor de Invernalia, junto con él, en su momento lucharon feroz mente contra las continuas rebeliones de algunos clanes.

Su hermana Lyanna, ella era la mejor de todos ellos. Mejor que su padre, mejor que sus hermanos, Lyanna solo deseaba ser una mujer libre, entreno como una mujer de lanza, lucho junto con las Mormont cuando llego a la edad correcta, pero su padre guiado por las palabras corruptas del antiguo maestre, quiso casarlo con un sureño.

Dioses antiguos, Lyanna odiaba a Robert desde el momento en que lo vio, y amo a Rhaegar desde el momento en que lo escucho cantar.

Lyanna está muerta, lo único que queda de ella es su hijo, su pequeño Jon – Amaba a ese muchacho como si fuera su propio hijo – Tal vez incluso amaba a Jon mas que a sus hermanos, pero siempre amo demasiado a Lyanna, tal vez la encrucijada en todo esto, era que Jon le recordaba demasiado a su madre y a si mismo en ciertas cosas.

Catelyn lo quería lejos, y después de muchas batallas, luchas y diferencias llego aceptarlo. Jon se iría, pero para ser el señor y lord de sus propias, tierras castillos. Tendría que luchar mucho para volver productivas las tierras que le estaba otorgando, no eran demasiado grandes, pero si suficientes respetables para algunas casas nobles que tendría como vecinos.

Ned era un hombre paciente, pero su paciencia tenía sus límites, ese límite justo ahora tenía un nombre y ese era el de Lord Petyr Baelish; cuando su viejo amigo y padre adoptivo Jon Arryn dijo que enviaría alguien de la corte y del consejo del rey para llevar la legitimación de Jon, no esperaba que se tratara de este diminuto hombre.

La forma en que miraba a su esposa, la forma en que le sonreía y le trataba, los dioses sabían que no esperaba el momento en romperle la nariz a ese insolente, pero se contuvo porque era un Stark y sabia perfectamente que Catelyn lo amaba.


III


Arya siempre soñó con navegar, con ir a tierras inexploradas, conocer los continentes más allá de Essos, o construir una flota de barcos y viajar hacia más allá del Mar de Ocaso, deseaba tener tanto una aventura como ningún otra.

Lastima que su hermana estaba tan pendiente de sus sueños sureños. Sansa miraba a Lord Baelish y sus caballeros que le acompañaban con gran intriga, deseosa de saber mas sobre la corte del rey, quería escuchar esas historias sobre los torneos, las competencias, las justas y los actos de caballerosidad.

Ese sureño delgado que Arya comparaba con una simple espada de madera de entrenamiento, parecía demasiado extraño, no entendía por que viajo tan al norte solo para traer un mensaje, no entendía por que estaba tan a gusto con su madre, y mucho menos por que trajo músicos, regalos y obsequios tan vánales como las sedas, telas entre otras cosas.

Acaso en verdad este hombre pensaba que los norteños éramos esos salvajes que hablaban en las canciones, los libros que el maestre tenia en su biblioteca y constantemente enviaban la gente de la ciudadela.

Arya sabia lo que era la riqueza, muchas casas del norte eran pobres en el oro y la plata, pero en ricas en otras cosas, los peces, sus bosques eran necesarios para construir los barcos de sus flotas, sus tierras estaban las canteras para extraer la piedra, mármol para construir sus hogares, también eran ricos en peces, en animales salvajes fantásticos, eran un reino difícil, el invierno frio era duro, aunque hasta ahora nunca había llegado a vivir uno largo.

No entendía por que su hermana deseaba tanto saber mas sobre el sur, e incluso viajar hacia este.

Tal vez la gente tiene razón, su hermana Sansa era la mas hermosa mujer del norte, mientras ella, bueno algunas sirvientas una vez las escucho decir que tenia el rostro de un caballo.

Esperaba que se fuera rápido ese hombre, ese Petyr, ese meñique y pudiera comportarse como una verdadera norteña, no tener que seguir usando este tonto vestido que tenia puesto, mucho menos tener que ver con disgusto como su madre, - amaba a su madre – pero al igual que muchos vio como una ofensa que Lady Stark enviara o alejara de la fortaleza por un par de días a las mujeres de Lanza y guerreras, enviarlas a proteger la ciudad de Las inviernas fue visto como una degradación a algunas personas que lucharon contra los ejércitos del rey loco.

No es como si en el sur supieran que nuestras mujeres también luchan.

"Es un hombre extraño"

Dijo en un susurro, mientras que su hermana Sansa le miro de mala manera.

"Claro que no, es un verdadero Lord, un miembro del consejo y conoce a todos en la corte del rey"

Papa es el guardián del norte, el reino mas grande de todos pensó Arya, era mas poderoso que el rey si alguien se lo preguntara, pero decidio no decir nada más.

Ella solo siguió en su asiento, perdida en sus pensamientos, soñaba con el mundo, un mundo de aventuras.


IV


"¡Es imperdonable!"

Dijo Petyr mientras miraba a su vieja amiga y su gran amor, Catelyn seguía furiosa mirando claramente el fuego delante de ella, como si quisiera tomar el libro que poseía en sus manos, para lanzarlo directamente a la chimenea.

"¿Por qué Ned nunca me lo dijo?"

Con la voz entre cortada, cerro el libro y se levantó, mientras caminaba por toda la habitación intentando controlarse.

"Las leyes de sucesión de Brandon del Incendiaron, dejan claro que los hombres van siempre delante de las mujeres con respeto a la sucesión de la Casa Stark, si algo lamentable llegara a pasarle a tu querido Robb, bueno Sansa y Arya serian apartados"

Estos norteños me han facilitado demasiado todo pensó con diversión Petyr mientras seguía mirando a su amiga entrar en un ataque de ira, de enojo y molestia.

"Debo hacer algo"

Debía actuar o el bastardo le iba a robar lo que legítimamente era de su hijo, entonces miro a su viejo amigo, un hombre que hasta ahora parecía ser el único en quien podía confiar.

"¡Yo te ayudare! Te he traído con obsequio, solo deberás ponerlo en la cama del bastardo"

Un obsequio con algo de suerte mataría a todos los Stark.


V


La biblioteca había sido su escondite durante muchos años, siempre venia acá para escapar de las miradas de Lady Stark. Ese par de ojos que lo observaban con detalle y que lo juzgaban continuamente, Jon le temía a esa mujer por lo cruel que podía llegar hacer con él, no era que alguna vez hubiera llegado azotarlo o golpearlo, pero la esposa de su padre tenía un fuerte disfrute en fingir que Jon no existía.

Pero esta vez Jon no estaba huyendo o escondiéndose, estaba leyendo con desesperación intentando encontrar alguna cura o algo que el maestre Luwin hubiera dejado pasar por alto.

Porque la peste había llegado, primero había sido él, luego fue la sirvienta de la cocina quien había comenzado a presentar los síntomas, luego habían sido varios guardias y a finalizar el mes la mitad de Invernalia estaba en un estado lamentable.

La peste llego con fuerza arrebatando varias vidas para ese momento.

Jon no quería pensar en que era un castigo de algún cruel Dios, pero a su corta edad Jon entendió perfectamente las palabras que Lady Stark había dicho en el Septo – Llevarse al niño lejos, a un lugar donde jamás lo vuelva a ver – Esa mujer había deseado su muerte pensaba el pequeño de tan solo trece años, pero ello ahora no importaba, pues que su padre y su hermano Robb estaban gravemente enfermos.

Al menos sus hermanas Sansa y Arya habían sido enviadas a Aguasdulces cuando la mitad de castillo se habían enfermado gravemente. Lady Catelyn se había negado a ir con ellas para poder cuidar de su esposo y primogénito.

Fue entonces cuando escucho el sonido de la campana de la torre sonar con fuerza, luego los gritos de varias mujeres de una forma tan desgarradora que Jon intento mantener la cama.

Tomo el libro con fuerza intentando limpiar las lágrimas que corrían por su rostro. Tenía que encontrar alguna forma de salvar a su familia, pero cuando escucho las puertas de la biblioteca siendo abiertas volteo para encontrar al Maestre Luwin observándolo con tristeza.

"¡Ven conmigo muchacho!"

Jon negó con su rostro mientras apretaba con más fuerza el libro y continuaba su lectura.

"No puedo maestre, aún estoy leyendo sobre la medicina de los salvajes"

El maestre lo miraba en silencio mientras Jon apretaba con más fuerza el libro que poseía, realmente poco sabía que algo en esas páginas pudiera ayudarle.

"¡Lo siento!"

Luego vio como entraba uno de los guardias de su padre, Jory Cassel quien se adelantó rápidamente y tomo a Jon con fuerza para apartarlo del libro, Jon se negaba a ser separado de este, escuchaba con más fuerza los gritos de una mujer y se daba cuenta que algo malo había sucedido, pero no quería descubrirlo.

Jon fue arrastrado lejos de la Biblioteca y lo llevaron a los aposentos de su padre, nunca antes había ingresado a estos por temor a la reacción de su madrastra. Varios sirvientes y guardias del castillo lo miraban con tristeza, mientras Jon gritaba que debía seguir buscando como salvarlos.

Cuando llegaron a las habitaciones de Lord Stark, Jon miro con sorpresa a su padre sobre la cama. Tendido como si de un cadáver se tratara, pero aún no se lo había llevado el extraño, su respiración era débil y cuando volteo sus ojos para mirar a Jon, les pidió a todos que los dejaran a solas.

Jon se acercó lentamente hacia el hombre que admiraba, su padre el honorable Ned Stark, nunca había sido duro con él, jamás lo había culpado de alguna desgracia a diferencia de Lady Catelyn, a pesar de ser un bastardo, Ned siempre se había encargado de darle la misma educación que a su hermano Robb, y Jon quien entendía completamente en esos momentos si estatus como bastardo no podía estar más que agradecido con ese hombre, con su padre por haberlo amado aunque no tenía la obligación de hacerlo.

Ned intento estirar su mano, pero sus pocas fuerzas le impedían hacer cualquier movimiento, pero Jon se apresuró a sujetarla con fuerza, mientras un rio de lágrimas caían por su rostro.

"¡Tu hermano se ha ido!"

Jon intento no gritar con fuerza en esos momentos, pero se mantuvo firme mientras escuchaba a su padre. Aunque por dentro su alma se estuviera desgarrando en varios pedazos, como un espejo roto.

"Te pondrás mejor, ya verás padre y juntos nos despediremos de Robb"

Ned sonrió al escuchar como lo llamaba nuevamente padre habían pasado ya varios años desde que el niño había dejado de hacerlo.

"Eres bueno en muchas cosas mi muchacho, pero eres realmente malo mintiendo"

Ned intento encontrar las palabras para lo que tenía que decirle, esto era realmente difícil tal vez si hubiera tenido más tiempo, una forma más fácil de encontrar las respuestas que no le podía darle al niño cuando la muerte lo estaba jalando al otro mundo.

"Escúchame Jon, no me queda mucho tiempo así que quiero que me hagas una promesa"

Prométemelo Ned, la voz de Lyanna había comenzado a resonar en la mente del señor de Invernalia. Acaso su hermana venía a vengarse, había fallado en su promesa.

"Prométemelo Jon, prométeme que protegerás a tus hermanas"

El niño asintió con fuerza mientras apretaba con más fuerza la mano de su padre.

"Prométemelo Jon"

Prométemelo Ned, Prométemelo Ned, Prométemelo Ned.

Lyanna acaso había venido por él, se preguntaba si su hermanita lo estaría esperando en el otro lado.

"Lo prometo"

Ned sonrió ante esas palabras mientras con sus pocas fuerzas llevaba su mano a su rostro, miro con detalle el rostro de niño, cada facción de este recordando tanto a su hermana Lyanna. Pero esos ojos lamentablemente le recordaban demasiado la mirada de Rhaegar.

"¡El norte es tuyo! Y no olvides que siempre serás mi sangre"

La mano de Ned cedió ante su cansancio, el niño se abalanzo sobre su padre mientras intentaba hacer que este reaccionara, el rostro de su padre que estaba cubierto de manchas negras.

"¡Padre, padreee!"

Jon gritaba con más fuerza hasta que la puerta fue abierta y el maestre junto con varios guardias ingresaban.

Ned miraba con su poca fuerza al niño, dando sus últimos suspiros intentaba hablar con su voz frágil.

"Prométemelo, prométemelo… Lyanna"

Nadie escucho más que un leve susurro mientras la vida de su señor se apagaba. Todo gritaban en esos momentos, mientras Jon solo observaba y miraba como los sirvientes lloraban desconsoladamente sobre el cadáver de su padre.

"¡Papi!"

Esa fue la primera y última vez que lo había llamado de esa manera, solo podía observar la mirada perdida de su padre mirándole.


VII


El funeral de su padre y su hermano fue el momento más doloroso que Jon pudiera recordar. La peste al igual que la muerte había venido y se había ido, llevándose consigo a la mitad de la población de Invernalia.

Todos los abanderados de su padre habían asistido al funeral, sus hermanas quienes habían viajado desde el hogar de su abuelo a toda prisa sostenían sus manos entrelazadas, mientras intentaban controlar con fuerza sus sollozos; desconsoladamente y Lady Catelyn solo estaba apartada de todos los presentes mirando angustiosamente como los hombres llevaban a su esposo y compañero a las criptas de Invernalia.

Serian enterrados juntos era la única muestra de respeto que se le podía otorgar en esos momentos de dolor.

Todos los vasallos Stark miraban a los tres niños, todos observaban como las niñas lloraban afligidamente una vez que se habían bajado del carruaje que las había traído de regreso del sur no se habían apartado de su hermano bastardo o ex bastardo ahora.

Su madre las había ignorado, ella en realidad estaba ignorando todos que la rodeaban.

Por su parte Jon había recibido un edicto del Sur, el Rey Robert certifico su nombramiento como nuevo Señor de Invernalia y Guardian del Norte, claramente con una leve regencia que debía ser elegida por un consejo de norteños tal como era la tradición y las leyes del Norte.

Nadie realmente sabía que pensar de estas circunstancias, todos murmuraban que este era un castigo de los antiguos dioses por haber construido un Septo en el corazón de Invernalia, otros decían que Jon en realidad era el hijo de Brandon y que Ned había usurpado su lugar como legitimo señor, claro que esto último era dicho por unos muy pocos entre ellos Lady Dustin quien tenía una rencilla personal hacia el antiguo Lord Stark.

Cuando se terminó la ceremonia de entierro, Jon intento huir quería realmente estar solo en esos momentos. Pero sus hermanas se negaban a que pudiera apartarse.

No sabía qué hacer con ellas, ambas necesitaban a una madre que estaba muerta en su vida, Jon solo tuvo que ser fuerte o al menos intentarlo. Se lo había prometido a su padre, sobre cuidar a las dos pequeñas niñas.

Eran lo único que le quedaba de su familia.

Jon miraba los vasallos de su padre, los que debían ser los abanderados de Robb algún día observándole, todos vigilantes. Lo estaban juzgando y viendo si era débil, tenía miedo y temor, pero no podía demostrarlo.

Fue entonces que resonó un cuerno, todos se dirigieron al gran salón de Invernalia dejando atrás las lágrimas por la muerte de su antiguo señor. Era tiempo de jurarle lealtad a su nuevo señor.

Jon intentaba recordar caras, el nombre de casas, sus estandartes y su sigilo. También muchas palabras y juramentos puesto que no todo el norte se arrodillaba ante el señor de Invernalia.

Durante casi cien años su familia había emprendido una serie de expediciones hacia más allá del muro. Las tierras del eterno invierno había sido la ambición comenzada por su bisabuelo Edwyle Stark, aunque sus dos primeras expediciones habían sido un verdadero desastre.

Pero su abuelo Rickard Stark había conseguido grandes logros, incluso creció escuchando como había derrotado a veinte mil salvajes con solo la mitad de hombres. Ahora el dominio de los Stark se extendía más allá de la capital de la tierra del eterno invierno La Casa Austera.

Por su parte su padre hablaba constantemente de las ambiciones de su abuelo como si fuera algo malo – Las ambiciones sureñas de mi padre, fueron la perdición de esta familia - había mucha tristeza en su mirada siempre que hablaba de su abuelo. Siempre pensó que era por la forma como había muerto a manos del rey loco.

Tal vez debió haber puesto más atención a sus clases. Robb era más listo para estas cosas apenas podía conseguir distinguir la mitad de las pancartas; ahora todos le miraban expectantes esperando que diera el primer paso.

Camino en silencio por el gran salón donde más de una veintena de hombres murmuraban en silencio, intentaba no dejarse llevar por las fuertes palabras que pudiera escuchar. En realidad, poco le importaba estaba más interesado en que sus hermanas pudieran caminar a su lado sin que nada malo les pasara.

Jon sintió temor cuando llego a la gran mesa donde estaban las distintas mesas. Pero le llamaba más la atención el trono de invierno que estaba detrás. Desde el último rey, ningún Stark se ha vuelto a sentar en ese trono pensaba Jon, por alguna razón se preguntó que se sentiría estar sentado en ese lugar.

Pero olvido cualquier loca idea que tuviera, tomo una de las sillas para hacerla a un lado, era la silla del señor de Invernalia, se sentó en esta temeroso y dándose cuenta que apenas sus pies llegaban a tocar el suelo. Sus hermanas se sentaron a su lado ellas apenas podían arrastrar las sillas.

Pero todos esos Lores, Nobles y líderes del norte solo aguardaron silencio hasta que su nuevo señor estuvo al frente de todos ellos.

Entonces los nobles habían comenzado a dar su juramento, muchos de ellos solo daban una leve reverencia y hacían un voto de eterno juramento hacia la casa Stark y su nuevo señor.

"Lord Glover, Invernalia te da la bienvenida"

Lord Glover miro al niño, su rojiza barba resaltaba por todo el rostro. Solo le observo con intriga mientras se inclinaba levemente ante la presencia del muchacho.

"En estos momentos de dolor, la casa Glover os promete que seguirá siendo fiel amigo de la casa Stark"

Jon asintió en silencio mientras sentía incomodo por la penetrante mirada de uno de los vasallos más importantes del norte, pero esa mirada poco importo cuando vio esos ojos gélidos, esa mirada llena de muerte mirándole.

"Lord Bolton, mis hermanas y yo os damos la bienvenida"

Lord Bolton era un hombre que poco sonreía o mostraba alguna emoción, el hombre se quedó mirando en silencio. Todas las demás pancartas estaban observando.

La sangrienta historia entre los Stark y los Bolton, era bien conocida. Incluso algunos guardias habían llevado por instinto su mano a su empuñadura.

"Lord Stark lamento la muerte de su padre, será recordado como un gran señor, tendrás un gran vacío que llenar"

Jon sonrió con nerviosismo ante aquel hombre, sintió la mano de Sansa bajo la mesa, estaba asustada y no la culpada.

"Espero llenar las expectativas Lord Bolton"

El hombre solo sonrió en silencio mientras un niño cercano a su edad se ponía al lado de Lord Bolton, ambos tenían una apariencia muy similar, ese debería ser el primogénito Bolton.

"Este es mi hijo Domeric Bolton, mi muchacho se sentiría muy honrado si lo aceptara como su escudero Mi señor"

Todos se miraron confundidos en ese momento, era una petición, aunque algo grosera de un vasallo hacia su señor, era también como ofrecer un rehén a una casa rival en su mayor momento de debilidad.

"Me sentiré honrado Lord Bolton"

Al menos el chico no parece tan espeluznante como su padre pensaba Jon mientras Domeric le sonreía levemente y caminaba junto con su padre.

"No debes confiar nunca en un Bolton decía papa"

Jon se sorprendió ante esas palabras para voltear a mirar a su hermanita Arya, era la primera vez que hablaba tan fluidamente desde que había llegado del sur, si alguien ha sufrido más la muerte de Robb y mi padre han sido ellas.

"Lo sé"

Fue lo único que dijo Jon mientras veía como se acercaba Lord Karstark.

"Mi señor, la casa Stark y los Karstark siempre han sido amigos, somos familia, os juro que seguiremos siendo leales hasta el final, mi hija Lady Alys Karstark podría ser una dama de compañía para vuestras hermanas, también mi hijo Eddard Karstark podría servir con orgullo aquí en Invernalia"

Los señores comenzaron a ofrecer sus hijos e hijas para el servicio de la casa Stark, Jon se sentía realmente obstruido – No puedo negarme – pensaba asustado mientras intentaba complacer y aceptar las peticiones de muchos señores.

"Lord Stark"

Se hizo un profundo silencio ante una de las ultimas casas, Jon los miro con nerviosismo se sentía culpable más que nunca en esos momentos, su hermano Robb debería estar acá. Su padre nunca lo había preparado para estas cosas quería salir, quería huir, pero no podía.

Se lo prometí a mi padre.

Enfrente de Jon estaba una de las casas más recientes, Lord Thenn, las casas que se crearon durante la regencia de su abuelo. Mi padre siempre había incluso considerado retirarse de las tierras más allá del muro diciendo que no estaba bien que los Stark gobernaran esas tierras.

"Lord Thenn, os damos la bienvenida a Invernalia"

Hablo con nerviosismo Jon algo que no pasó desapercibido lamentablemente. Pero aquel hombre no tenía sonrisa alguna, ni mostraba alguna victoria por haber puesto a su nuevo señor en una posición incómoda.

En vez de ello llevo sus manos a su bolsillo esto hizo reaccionar a la mitad de la guardia e incluso algunos señores de gran cuna se alarmaron llevando sus manos a sus empuñaduras. Pero Jon vio algo brillante y no era un cuchillo.

"¡Esperad!"

Ordeno con fuerza y se sorprendió cuando todos le obedecieron. Vio a Lord Thenn poner varias piedras sobre su mesa.

"Son hermosas"

Dijo con entusiasmo Sansa mientras tomaba una de las piedras. Jon se sorprendió inmediatamente también.

"Es un obsequio de mi gente mi señor"

"Agradezco vuestro esplendido obsequio"

Jon sonrió con gusto mientras veía como hasta la indiferencia de su hermana Arya había sido eliminada para que ella también tomara varias de las gemas mirándola con admiración.

"Mi pueblo aún espera los reconocimientos que Rickard Stark nos prometió, nuestras tierras aún son atacadas por los clanes que se rehúsan aceptar el gobierno de Invernalia y a pesar de nuestra feria defensa su padre Eddard Stark solo nos dio una gran indolencia ante nuestros problemas"

"Las tierras salvajes más allá de la muralla ya han causado la muerte de más de veinte mil norteños desde que comenzó la conquista"

Ese grito de Jon Umber había sonado con fuerza durante todo el salón.

"Es irónico que sea un Umber quien diga eso, cuando han instalado dos ramas cadetes en las tierras del eterno invierno"

Ese había sido Lord Flint o tal vez Lord Moss, Jon vio como los hombres comenzaban a discutir con fuerza entre ellos.

"Entonces tal vez sea tiempo que los sureños regresen a sus tierras"

Fue lo único que dijo el Thenn mientras se retiraba. Jon observo con interés la esmeralda era bellísima que clases de riquezas guardaban las tierras más allá del muro.

Pero los hombres del norte comenzaron a discutir con su contraparte del otro lado de la muralla. Intento dar unas breves palabras, pero había sido en vano.

"¡Silencio!"

El grito lo había causado quien se suponía era su nuevo escudero Domeric era su nombre, recordaba.

Todos voltearon a mirar a Jon quien por instinto se había levantado. Solo tenía trece años, realmente no podía manejar esto, debería escribir a su tío Benjen, necesitaba ayuda, pero no podría nombrar una regencia ninguno de estos hombres era de confianza en su opinión.

"Os prometo mis señores que atenderé todas vuestras necesidades, las tierras del eterno invierno hasta el cuello y desde puerto dragón marino hasta la isla de Skagos"

Todos parecían mirarle, todos en silencio, pero una sonrisa apareció en el rostro de algunos. Necesitaba inmediatamente que aprender todo sobre su gente, no por el norte, no por estas personas, si no por la seguridad de sus hermanas.

Lo he prometido padre. Iba a proteger a Sansa y Arya. Tal vez sea también tiempo de leer y entender cuáles eran las ambiciones de su abuelo, que estaba planeando ese hombre, tendría que recorrer todo el norte.

Una sola falla y ellos no dudarían en organizar una rebelión, no puedo poner en riesgo a mis hermanas. Las debo proteger y entre toda esa multitud miro la mirada perdida de Lord Reed quien le sonreía en silencio y comenzaba a retirarse del salón.

Pero su atención se enfocó en la de una mujer, en lady Catelyn quien le miraba profundamente. Esa mirada llena de tanto odio y Jon por primera vez no se sintió intimidado por ella puesto que la miro de la misma forma.

Algo dentro de su le decía que esa mujer era en parte culpable por las desgracias de su padre y hermano.