Más que Odio
Resignado abrió sus ojos, maldecía internamente los pocos rayos que se atrevían a colarse por la fina cortina.
¡Por favor! Solo pedía dormir un poco más de tiempo. Se había esforzado demasiado la noche anterior robando la cena, lo último que merecía eran unos minutos más de sueño, carajo. ¡Pero no! La madre naturaleza le restregaba en toda la cara que era un nuevo día y debía poner su trasero fuera de su lugar de descanso. Sus ojos cobalto trataron de destruir aquella enorme estrella de fuego, como si aquello fuese a ser efectivo.
Derrotado aparto la vista, empezaba a molestarle.
Los pocos rayos de luz iluminaban casi perfectamente el desorden que tenían como hogar, un mugroso departamento. Sin embargo no se quejaban, ya que por lo menos tenían un techo cubriendo sus cabezas. Con ambas manos froto su rostro a medida que se incorporaba en el sofá, enserio que estaba cansado. Camino pesadamente hasta el baño; un baño frio lo despertaría completamente y lo arrebataría de las sucias manos de Morfeo.
Tal y como lo dicto, ya se encontraba nuevamente en sus cinco sentidos.
Salió de la ducha con el cabello escurriendo agua, agua causante de charcos en el suelo y de un posible accidente si no prestaban atención a sus pasos. Una toalla cubría su masculinidad de los curiosos, dejando sola a la picara imaginación.
Giro el pomo dejando ver detrás de esta a su segundo hermano mayor, el famoso barón de la locura. El azabache había invadido el sofá individual con un celular dañado entre sus manos, según el mencionado peor era no tener nada con que distraerse. Suspiro antes de volver a pasar su mirada azulada sobre todos los rincones en busca de una cabeza naranja, el demonio rojo que muchas veces lo sacaba de sus casillas.
— ¿Dónde está Brick? — Pregunto mientras se dirigía al closet en busca de ropa. El de ojos verdes levanto la vista hacia él unos segundos antes de mirar de reojo la única cama que poseía el departamento.
— En la cama, se quedó hasta tarde tratando de encontrar la manera "perfecta" de derrotar a las súper tontas — Informo volviendo a ver la pantalla rota del celular negro.
— No entiendo cómo puede seguir con eso — Saco un hoodie azul del closet junto a unos pantalones — Eso ya es técnicamente imposible, se debería conformar con solo dejarlas heridas — Llevo su mirada a la cama de sábanas blancas, muy apenas se podían apreciar los cabellos pelirrojos de su hermano en esta, todo a causa de las montañas de bolas y hojas de papel.
— No me digas que te has encariñado Boomy — Se mofo con una sonrisa pícara en los labios. El rubio con la mano en el picaporte lo miro irritado.
— Cállate idiota — Dicho aquello ingreso nuevamente en el baño dispuesto a vestirse. Segundos después regreso a la habitación, siéndole inevitable, sus ojos se centraron en el pelirrojo que se encontraba sentado en la cama con las manos restregándole bruscamente el rostro — Buenos días — Saludo sarcástico, una sonrisa ladina apareció en el rostro del líder.
— Buenos días Boomer — Le correspondió el saludo. El crujido de sus huesos lleno el lugar en el momento que estiro su cuerpo, haciendo resaltar su pecho desnudo. El líder y autoproclamado golpeador estaba únicamente en pantalones de dormir y calcetines, acompañado de aquel nido rojo al que le hacía llamar cabello. Lo observo levantarse y empezar a andar hacia él, con burla alboroto su cabellera rizada — ¿Piensas salir? — Le pregunto.
— Así es — Confirmo a medida que se alejaba de él. Su mano empujo sin mínimo esfuerzo el cristal de la ventana dejando paso a la refrescante brisa — No se preocupen, yo traeré esta vez el almuerzo — Mirándolo por sobre su hombro espero a que estos asintieran.
— No vuelvas muy tarde — Pidió el mayor a lo cual él confirmo con el dedo pulgar en alto. Sin miedo se lanzó, dejándose caer… dejando que la presión del viento golpeara su rostro bruscamente por unos segundos. Antes de tocar siquiera el suelo alzo vuelo dejando detrás de si aquella típica estela azul.
Con sus dedos acaricio las nubes, a pesar de todo lo malo que implicaba su vida agradecía el estar vivo y de haber sido maldecido con poderes. Ya que a carencia de estos no podría ni en sueños disfrutar de esos placeres del mundo real.
Su vuelo empezó a ser menos veloz a medida que aterrizaba en el césped, estaba en el parque central de la ciudad, su lugar favorito en toda esa odiosa ciudad. Sin dudar se sentó en el suelo con su mirada en aquel mar azul que segundos atrás había cruzado, se sentía en total calma sin los gritos estridentes de Butch y sin los regaños de Brick. Bajo lentamente sus ojos azul rey, prestándole atención a su alrededor, muy pocas miradas se centraban en él, lo comprendía… en el parque estaba un niño bien puto loco, pero no, él no tenia en lo absoluto ganas de armar un escándalo. No quería peleas, no quería armar un revuelo que causara que la línea directa empezara a sonar impaciente en la casa de las The PowerPuff Girls. Evitando problemas se puso de pie en busca de un lugar más desolado, anuló los murmullos de los ciudadanos dejando solamente paso al cantar de las aves, lo tranquilizaba.
Su pie quedo deseoso de tocar el suelo en el segundo que sus ojos chocaron con un par de orbes azul cielo. No paraba de verlo.
Metió sus manos en los bolsillos de su pantalón y participo de aquella intensa batalla de miradas desde su lugar, parecía que ninguno de los dos iba a ceder. La chica de coletas alejo de a pocos sus manos del gato negro que momentos atrás había estado acariciando, dejo de estar en cuclillas a medida que se ponía de pie, sin apartar por nada del mundo su vista de su contraparte, estaba enojada, muy enojada. Sus brazos y cara aún seguían ligeramente lastimados por culpa absoluta de él.
— ¿Tengo monos en la cara o qué? — Agria interrogo. Dejando muy de lado su actitud tierna y dulce.
— Para nada, Mojo tiene unos horribles ojos en comparación a los tuyos — Coqueto comento, le causo gracia ver como todos los colores se le subían a la cara.
— ¿Eso fue un cumplido? — Volvió a interrogar, su cara ardía y no precisamente de rabia. Boomer se encogió de hombros.
— Puede que si… También puede que no — El gato camino hasta él acariciando su pierna derecha, no se inmuto, dejo que el animal hiciera su autoridad.
— ¿Te encuentras bien Boomer?
¿Qué era eso? ¿Un interrogatorio acaso?
La observo posar sus manos en sus caderas y ladear su cabeza, sus largas coletas hicieron una ligera curvatura ante aquella acción.
— Estoy de maravilla — Respondió a espaldas de ella. Bubbles se giró de golpe con los ojos vuelto platos ¿Cómo rayos llego hasta ahí? O mejor dicho ¡¿En qué momento consiguió ese poder?!
— Pero… — La vio intercambiar miradas entre el gato y él — Tú estabas allá y ahora… estas aquí — Su lengua se empezó a enredar al paso que comenzaba a tartamudear.
— Mi poder especial — Con simpleza contesto apareciendo nuevamente junto al felino — Espero que no hayas creído que ustedes eran las únicas con poderes especiales — Sonriente hablo.
¡Espectacular! Ahora sus batallas contra el rubio serían mucho más difíciles. Mis torbellinos no servirán de nada ahora, pensó para sí misma.
— Y dime ¿Por qué tan solita? — Boomer la saco de sus pensamientos con el cambio de tema.
— No es de tu incumbencia — Impropia a su personalidad contesto, le dio la espalda en un giro de sus talones dispuesta a dejar solo al muchacho, grande fue su sorpresa al encontrarse a escasos centímetros del rostro de este — Em… estas muy cerca — Comunico mientras se hacía dos pasos atrás con sus mejillas espolvoreadas en carmín.
— ¿Qué tiene de malo? — Ladeo su cabeza inocente — A mí me gusta estar así — Avanzo dos pasos, acercando aún más su cara al de la chica. Boomer, el niño que era toda inocencia y ternura había quedado en el pasado; dejando el reflector a su personalidad seria y aventada, aceptaba que era distraído y demasiado burlón, además de un mal comediante y ligeramente enojón, había madurado simplemente. Ahí se justificaba su cambio.
— Boomer enserio lo pregunto ¿Te sientes bien? — Se estaba empezando a aterrar, el chico había tomado una actitud extraña para su persona — Por si lo olvidaste… te recuerdo que soy tu enemiga, la cual odias con todo tu ser — Le recordó con tartamudeos sin dejar de ver ese zafiros. Parecía que la estaban hipnotizando e incitándola a cometer algún pecado.
— Ahí es donde te equivocas Bubbles — Se llevó una mano al pecho — Mis sentimientos hacia ti desde hace mucho dejaron de ser solo odio — Confeso, gozando el rostro incrédulo y acalorado de su acompañante. Esta se llevó las manos a la cara tratando de mantenerse en la realidad.
— Te refieres a que ahora me aborreces ¿No? — Trato de auto convencerse mientras pellizcaba su brazo, diablos Bubbles. Ya no eres una niña, no es posible que estés soñando este tipo de cosas. Sus ojos se abrieron de golpe al descubrir que no era ningún sueño, que todo eso era real ¡No Bubbles Utonium! Usa el sentido común, ese tipo te odia, ni en mil universos correspondería tus sentimientos.
Porque si, la menor de las hermanas desde pequeña guardaba dentro de un cajón sus sentimientos hacia aquel burlesco joven.
— En lo absoluto — Corrigió sin alejarse ni un milímetro — De hecho estaba esperando el momento adecuado para hacer algo — Los ojos azul celeste de Bubbles miraron hacia todos lados, quería ver todo menos a él.
— ¿Qué cosa? — La chica ese día estaba demasiado preguntona.
— Permíteme mostrarte — Sin previo aviso asalto los labios rosas, como el criminal que es. Bubbles sintió el mundo quedar en absoluto silencio justo cuando el rubio acuno su rostro entre sus manos evitando que ella apartara el rostro.
¡Por Dios! Boomer Him la estaba besando. El chico que pensó en todos los sentidos que sería un amor imposible… La estaba besando ¡Demonios!
Ni corta ni perezosa temerosa a que el chico se arrepintiera cumplió uno de sus deseos, se lo correspondió. Lo profundizo, dejando en la mesa sus cartas e intenciones, lo escucho reír entre medio del beso y más cuando se alejó.
— ¿No se supone que me odias? — Era su momento de interrogar.
Apenada oculto su rostro alejándose de él, entre sus manos levanto al gato que mimoso se dejó dar amor.
— En lo absoluto — Lo imito, el chico negó antes de acercarse a ella con la intención de acompañarla en la ronda de mimos.
— ¿Te quedo claro que mis sentimientos por ti son más que odio? — Cuestiono sin mirarla.
— Si — Murmuro, nuevamente aquel carmín apareció. A pesar de saber que sabía que no era un sueño le parecía uno, uno de los muchos que tenía antes de despertar.
Y ahí, en lo privado del parque central se confesaron su amor. Ajenos a que en el departamento lo esperaban dos hambrientos hermanos… se había pasado toda la mañana jugueteando con su ahora recién enamorada y el pequeño felino callejero, ignorando su obligación de llevar el almuerzo a casa.
—:—
Butch miro a su hermano mayor, que parecía un león enjaulado. El estómago de los dos rugía como mil demonios ¿Dónde coño estaba Boomer?
— Y… ¿Crees que si traiga el almuerzo? — Cuestiono inocente. Una almohada en el rostro recibió como respuesta por parte de su líder.
Jallow! It's me! Miss Purple24 o Ali-Chan1234, depende del tiempo en que lleves de conocerme... O de encontrarme, bueno como sea. He regresado, la maldita que olvida sus responsabilidades ha vuelto a FanFiction con todas las intenciones de mejorar y terminar historias, siendo esta la primera en sufrir cambios. Agradezco a todos aquellos que me dieron su corazón (Re sádico sonaba) en la versión original.
Por cierto, aquí... En lo privado de esta historia se encuentran las dos versiones, cuentan lo mismo... Pero aun así me veo incapaz de abandonar a mi bebé original aunque sea amorfo.
Espero les haya gustado esta versión en cuestión de narración.
Historia original:
Mis sentimientos por ti, son mas que odio (Nov 27, 2015)
Palabras: 956.
Historia actual:
Más que Odio (Ago 25, 2021)
Palabras: 1917.
PD: The PowerPuff Girls no es de mi propiedad.
•Miss Purple24•
