La Primera Cita
-¿Qué? –dijo Naruto sin dar crédito a lo que acababa de escuchar.
Kakashi y Tsunade suspiraron al mismo tiempo.
-Antes de entregar mi puesto como Hokage, me encargué de que se impusiera un decreto para los siguientes hokages. El decreto establece que el nuevo Hokage debe casarse antes de cumplir 25 años –Kakashi hizo una pausa sólo para contemplar la expresión desencajada en la cara de su ex alumno. Sonrió levemente para luego proseguir –Consideré conveniente advertirte de esto ahora que estamos a un año para que cumplas la edad establecida. Imagino que querrás conocer un poco a la que será tu futura esposa –El shinobi de la máscara dirigió una mirada a Tsunade, la cual estaba sonriendo como si todo ese asunto le hiciera gracia –He pensado que Tsunade es la persona correcta para elegir las candidatas para ser tu esposa, las cuales serán seleccionadas de las mejores familias del mundo ninja, además…
Kakashi se vio interrumpido debido a que Naruto se levantó abruptamente de la silla que ocupaba.
-De eso nada –dijo entre enojado y aterrado -¿Me estás diciendo que, después de años anhelando el puesto de ser Hokage, tengo que casarme con una desconocida sólo para mantenerme en esta silla? –exclamó indignado.
-No será una total desconocida –dijo Tsunade –tendrás un año para elegir a la joven que consideres más adecuada para ti y el tiempo para conocerla lo suficientemente bien.
Naruto se desplomó en su silla, demasiado confundido y aterrado como para mantenerse de pie.
-¿Qué clase de decreto es ese, Kakashi? -dijo Naruto –Tú ni siquiera tenías una pareja cuando fuiste Hokage –le espetó, con una mirada resentida.
-Es verdad –concedió Kakashi –pero me di cuenta que, para ser Hokage, se necesita de la estabilidad que brinda tener una familia. Además, seremos más fuertes y tendremos más conexiones en el mundo ninja si te casas con una integrante de alguno de los clanes más respetados de nuestro mundo –terminó de decir, para luego agregar, con cierto matiz de burla –Con este decreto, todos saldremos ganando.
-No veo qué salgo ganando yo –murmuró Naruto, con una expresión desolada.
-Tendrás una familia –dijo Tsunade, mirándole de manera amorosa –uno de tus más grandes sueños.
Naruto trató de decir algo, pero solo se quedó con la boca semiabierta ya que ninguna palabra pudo salir de ella.
-Bien, ya está dicho –dijo Kakashi haciendo un ademán para retirarse –Tsunade te informará de las candidatas y la fecha en la que se estableció tener cada cita. Recuerda que debes poner todo de tu parte para que esto funcione –dirigió una mirada a Naruto y sonrió, como quien no quiere la cosa –claro, si quieres conservar tu puesto como Hokage –dicho esto, ambos, Tsunade y Kakashi, abandonaron la oficina del Hokage, dejando a Naruto desconsolado y enojado a partes iguales.
-Maldita la hora a la que envié a Sakura a esa misión tan larga –se dijo. Si Sakura estuviera a su lado, de seguro intervendría en los planes maquiavélicos de esos viejos que fueron hokages.
-Demasiado sumisa –se dijo Naruto en sus adentros.
Noviembre había llegado más rápido de lo que imaginó. El joven ninja no había tenido noticias sobre ese plan que estaban llevando a cabo Tsunade y Kakashi, por lo que pensó, aliviado, que quizá lo habían olvidado. Pero poco le duró su momento de felicidad cuando, sin previo aviso, Tsunade apareció en su oficina anunciándole que tendría su primera cita a mediados de noviembre.
La antigua Hokage se encargó de brindarle los datos más relevantes. La joven con la que tendría su primera cita se trataba de Hatsu Zuko, integrante del Clan Zuko, uno de los más respetados de la aldea de la arena.
Naruto estaba aburrido. La joven no había parado de ganar su simpatía, hasta el punto que le pareció demasiado sumisa para él. Había elegido la misma comida que él eligió, había estado de acuerdo en todo lo que él decía, y eso que a Naruto se le ocurrió decir cosas muy estúpidas sólo para ver cómo reaccionaba ella. Pero la joven no hizo más que sonreír y asentir a todo lo que él decía.
No pudo aguantar más de una hora. Se disculpó con la muchacha, alegando que tenía muchas cosas aún por hacer (el trabajo como Hokage le demandaba mucho tiempo, le dijo él, a lo que la joven, para la exasperación de Naruto, asintió por enésima vez) y se retiró del lugar, visiblemente contrariado.
Naruto estaba casi seguro de que esas citas no tendrían un buen resultado.
Hola Gente. Aquí estoy, con una nueva historia en mente. Será algo corta, calculo que tendrá uno capítulos. Espero que este primer capítulo les haya llamado suficientemente la atención como para seguir esta historia. Espero con ansias sus opiniones y/o comentarios (Espero actualizar cada semana).
Hasta luego.
