Se paralizó totalmente aterrorizado, pudo sentir como un frío siniestro recorría su cuerpo, no, no había duda, sabía cómo lucía y más porque era tan parecido a Gray que era imposible no reconocerlo, el niño que aparecía en la fotografía efectivamente correspondía al pequeño Gabriel y su padre le sonreía mientras ambos compartían de unos deliciosos helados.
— ¿Cómo conseguiste esta fotografía?
— ¡El cómo tengo esto no importa en lo absoluto, dijiste que Gray se negaría a conocer al bastardo! – No escatimó en elevar el tono de su voz, gritó tan fuerte que lo único que pudo hacer Loke fue contraerse en su lugar sin discutir en lo absoluto. Era un riesgo, permitir que el Fullbuster se acercará a Juvia solo provocaría que tarde o temprano se enterará de la verdad y que finalmente despertará un interés por el que era su hijo, sin embargo, había sucedido mucho antes de lo planeado y ni siquiera había logrado ni la tercera parte de todo lo que tenía planeado en contra de Juvia para su propio beneficio y el de Karen.
—¡Te advertí que tu plan era estúpido, sin una pizca de sentido común! – El joven mordió con desesperación la uña de su dedo pulgar, cerró los ojos tratando que todo fuera mentira, pensando en innumerables escenarios y las posibles escapatorias de su situación actual. Karen no dejaba de verlo con esos ojos que influían mucho terror, la señorita podía tener control del joven de cabellos castaños con solo una mirada. Una maldición cruzó por su mente y tragó toda la saliva que tenía acumulada en su boca, las cosas no podían haberse salido de su control.
— Juvia debió haberlo convencido de que lo conociera, pero si se hubiera enterado de toda la verdad ya estaría acá. -Susurró no muy seguro, dejando que sus pensamientos salieran, debía haber una explicación y más cuando el mismo se había encargado de en cada oportunidad que tenía implantar un mensaje subliminal en el peli negro, en provocar que odiará a su hijo con las mentiras que le había dicho sobre el tema en cuestión. La semilla del odio estaba completamente instalada en su amigo, era imposible que le hubiera creído a ella en vez de a él.
— ¡Llámalo ahora! – La mujer se encontraba colérica, estaba segura de que, si Loke la desobedecía iba a matarlo, muy seguramente lo iba a descuartizar y ocultar sus partes en un lugar inalcanzable, donde los cuervos se nutrirían con su carne. Con algo de nerviosismo el muchacho tomó su teléfono celular, era hábil, la maldad invadía sus venas desde que era adolescente, debía manejarlo y nuevamente tener bajo su control al ganso de los huevos de oro. No podía dudar y debía ser mucho más hábil que Juvia, Gray era alguien a quien no estaba dispuesto a perder.
Esperar que contestará fue sin duda los segundos más tortuosos por los que tuvo que pasar en su vida entera, respiró hondamente cuando tuvo respuesta en el otro lado de la línea y elevó una plegaría al maligno para que por esta vez las cosas salieran como deseaba.
— ¿Cómo salió todo, idiota? – Conocía que la primera palabra que pronunciará el Fullbuster era crucial, allí se daría cuenta si se había enterado de todo o por el contrario el plan de venganza seguiría en pie. — ¡Ponlo en altavoz! – Ordenó Karen mascullando para que el millonario no logrará escucharla.
— Si no consigo quien vendió el prototipo se jodio todo – Normal, Gray no se encontraba con una actitud diferente hacía él, tampoco le desvió la llamada para no contestar, presentía que todo seguía como antes, tal vez solo había sido una coincidencia y como todo un inocente e idiota seguía creyendo en su extensa red de mentiras.
— Encontraremos al maldito, tu deja todo en mis manos. Destruiremos a aquel que se atrevió a traicionarnos – La señorita bufó por el cinismo de Loke, no tenía ni idea como ese hombre era tan crédulo, Gray Fullbuster en definitiva era su juguete favorito.
— Debemos hacerlo, no dejaré a todo el grupo de empresas en manos de un idiota que no conozca una mierda. – entre miradas ambos jóvenes comprendieron que seguía con una actitud normal y sin siquiera sospechar algo sobre el prototipo robado.
— Ya interpuse la demanda, les suministré todas las pruebas que tenemos a los investigadores, todo lo que tenemos a nuestro alcance, lo atraparán, créeme. – Y dibujándose una sonrisa en ambos provocada por engañarlo en complicidad se guiñaron el ojo, no encontrarían a los que habían robado el prototipo, ya que Loke se encargaría por el mismo de desviar toda la investigación del verdadero culpable, buscarían un señuelo, alguien que pudiera usar como carne de cañón.
— Estoy realmente desesperado. – Gray odiaba que todo se saliera de su control, aquella situación lo superaba y estaba fuera de su alcance, necesitaba conocer exasperadamente el nombre de aquella persona que lo había traicionado, era una lástima que no se le cruzará por la mente que se trataba de su mejor amigo, ese que decía llamarse su "hermano".
— Todo tiene solución, deberías tener algo de sexo para relajarte. ¿Te llamó a alguna amiga?
— No, quiero a Juvia, en mi cama. – El joven alzó la ceja un tanto sorprendido por la respuesta del Fullbuster.
— Lastimosamente esa víbora ya no está en mi lista de amigas, ¿Alguna otra amiga que pueda conseguirte? – Gray apretó con fuerza sus ojos para tomarse el puente de la nariz.
— No, creo que iré a descansar, fue un día muy largo. – en respuesta ladeó su cuello tratando de estirarlo y recargo su espalda en la silla, acomodándose.
—El amor. -lo indicó en un tono burlón, diciendo esas dos palabras para molestarlo, Loke sabía como descolocarlo.
—¡No amo a esa traidora! – Y ya no tenía tantas dudas, Gray no parecía saber nada sobre el niño y lo tranquilizaba, seguía respondiendo a la defensiva cuando se trataba de Juvia.
— Descansa casca rabias, sueña que follas a esa per.. a esa manipuladora. -Gray cerró los ojos para imaginar por segundos a Juvia, deseaba a esa mujer con todas sus fuerzas, la quería para desquitarse, para tomarla y así relajarse. Era lo que su cuerpo por puro capricho le exigía. Juvia Loxar se encontraba en su mente y los pensamientos que tenía no eran en lo absoluto puros.
—¡Ah! Casi lo olvido, Gray, hay una foto tuya con un niño… — Sí, lo encontré en la calle, estaba asustado. Alzack lo entregó a su familia ya que tuve que irme a la reunión donde iban a bajarme la cabeza. -atentamente escuchaba Karen cada palabra, sospechando, no se lo terminaba de creer del todo.
—¿Quieres que borre la imagen de los medios?
—Sí, no me convendría en este momento ningún escándalo y mucho menos sobre pequeños mocosos. -sus ojos se clavaron en Loke, la jovencita no sabía que pensar exactamente. — Listo, borradas, soy tan eficiente. -Gray colgó la llamada y su supuesto amigo se aseguró que la llamada se hubiera terminado antes de pronunciar alguna palabra adicional.
—¿Lo ves? Todo está bajo mi control.
—No, no lo está. Es cuestión de tiempo para que esa idiota le cuente toda la verdad.
—Para esa época estará llorando porque Gray solo jugó con ella y el idiota habrá quedado tan mal con Juvia que jamás le permitirá ver al bastardo.
—¡Quiero que mates a ese niño! -Loke le regaló una mala mirada para responder ante tal orden. Pensó que esa idea había sido descartada, ya lo habían mencionado con anterioridad.
—Ya te había dicho que no mato niños.
—¿No dijiste que querías ver a Juvia llorando lágrimas de sangre? Quítale a ese bastardo y tu venganza será perfecta. -sabia porque lo decía, conocía que al matar al pequeño y luego al deshacerse de Gray todo el dinero les pertenecería y la que más sufriría ante esta serie de eventos desafortunados sería Juvia.
—Sí, pero del mocoso te encargas tú. -quería zafarse de toda responsabilidad, los niños no eran su fuerte y ya había hecho bastantes cosas malas como para cargar con la muerte del pequeño.
—Entiende que si el niño abandona este mundo, no importaría si Gray se entera de la verdad, ya no tendrá a quien dejarle toda su fortuna.
—Lo entiendo, por eso dejo todo en tus manos. -la joven resopló claramente fastidiada porque lo consideraba un inútil.
—No tienes que matarlo, solo debes venderlo a traficantes.
—Solo piensas en dinero, ¿No te bastó con lo que nos dieron por el prototipo?
—No, lo quiero todo, todo el dinero de Gray Fullbuster nos pertenece, hemos planeado esto por años. Una estúpida de cabellos azules con un hijo bastardo no lo arruinará.
—No lo hará, Gray no la deja hablar sobre el niño y si lo descubre lo matamos y luego a él. No te estreses. -sí, estaría dispuesto de matar a su mejor amigo con el único motivo de tener todo el dinero de Gray.
—Yo me encargo, si quieres que algo salga bien hazlo tú mismo. -Karen tomó su teléfono para marcar un número en sus contactos. Sonrió cuando tuvo respuesta.
— Hola Gajeel, tengo un trabajo para ti.
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—¿A dónde vamos mami? -No sabía que responderle en ese momento, porque ella no tenía ni idea que contestarle. Debía llamar a Gray, era la única persona que le quedaba en esos momentos.
—Vamos a un hotel. -le indicó mientras se agachaba a su altura y le acomodaba la chaqueta, cubriéndolo del frío.
—¿Por qué vamos a un hotel?
—Porque vamos a tener una noche solo para nosotros. Sin que Lyon ni Meredy nos molesten. -el pequeño aplaudió, le gustaba pasar tiempo con su mamá, considerando que por su trabajo no podían compartir mucho.
Su celular vibró llamando su atención, era un mensaje entrante de Natsu.
Natsu: A dos cuadras por el norte hay un hotel llamado "Magnolias" reserva una habitación y pasen la noche. Esta es mi tarjeta, úsala para lo que necesites.
Revisó la imagen y se encontraba clara la tarjeta, respiró aliviada. Sabía de antemano que si era Meredy iba a renunciar completamente a su orgullo y volver a casa, agradecía que Natsu estuviera allí.
Juvia: Descuéntamelo de mi sueldo, lo siento por lo de Lucy, no era mi intención. Gracias, muchas gracias.
Natsu: Aprendí cómo domar fieras, no te preocupes por mi. Revisa tu cuenta, te hice un adelanto según lo acordado con tu jefe.
Inmediatamente buscó en la aplicación bancaria, no mentía, el triple de su salario estaba consignado aliviando su preocupado ser.
Juvia: Gracias, Gracias, Gracias, Gracias.
—¿Es un nuevo celular? -la chica asintió ante la pregunta de Gabriel y se lo mostró.
—¿Quién te lo dio? -lo observaba con sus ojos bastante abiertos.
—Es del trabajo, me lo dio mi jefe. –Mintió ligeramente, al menos lo de su jefe no era mentira.
—¿Puedo jugar? ¿Tienes juegos?
—Sí, pero primero debemos ir a dejar todas nuestras cosas. -Cargando las maletas y agarrando de la mano a Gabriel caminaron por las calles de ese barrio extremadamente lujoso.
—Mami debo contarte algo, pero promete que no te enojarás conmigo. -Rondaba en su cabeza, todo el día había pensado en lo sucedido y debía contárselo a ella.
—¿Qué sucedió? -inmediatamente pensó en que le iba a decir que le había contado a Meredy sobre la niñera y era algo que ya sabía.
—Promete que no te enojaras. -el Niño estiró su dedo para que ella lo tomará.
—Está bien, no me enojaré, sabes que debes confiar en mi y contarme todo. -el pequeño asintió con la cabeza y respiro profundo.
—Lo sé, mami… Hoy estábamos jugando en el parque, con tío Lyon y Medy. -la joven atendía atentamente mientras veía los letreros de los edificios tratando de encontrar el hotel.
—Y de un momento a otro ellos no estaban. -Detuvo su caminar para escucharlo atentamente, sintiendo como un frío le recorría la espalda.
—Creí ver a Medy y salí corriendo tras ella, pero me perdí. -Su corazón se detuvo en ese instante, mordió su labio inferior algo horrorizada.
—Y luego no sabía dónde estaba, te prometo que no lo quise hacer, no quería perderme. -cerró los ojos abrazando al pequeño, tratando de confirmar que era él, que no le había pasado nada.
—¿Estas bien? ¿Te hicieron algo? -angustia, estaba totalmente asustada por su pequeño.
—No, un señor se acercó a mi, su auto era genial y tenía un peinado negro como el mío, dijo que tenía un T-Rex original en su casa. Me compró un helado y tres dinosaurios mientras esperábamos que Medy y tío volvieran.
—¿Ese hombre te hizo algo malo?
—No, estoy bien. Dijo que tenía que irse y me dejó con su conductor, llegaron en ese momento tío y Medy.
Ahora estaba terriblemente enojada con Meredy y Lyon. Se preguntó en ese instante ¿Qué estaban haciendo para permitir que Gabriel se perdiera? Pensó en los horribles escenarios que hubieran sucedido si se hubiera cruzado con una persona mala. Había sido afortunada porque el niño estuviera bien.
—¿Sabes? Me ayudó a usar mi inhalador y me prometió que iba a volver a verte y lo cumplió. -la joven puso su mano en la mitad de su frente para calmarse, quería llamar a Meredy y romper en rabia por lo que había sucedido, pero se calmó y decidió hacerlo después.
—¿Cómo se llamaba el hombre que te ayudó? -El niño se quedó pensando, tratando de recordar, pero Gray jamás le había dicho su nombre.
—No lo sé.
—¿Cómo era?
—Era una persona como tú, como tío Lyon. -Entendió que se refería a la edad de la persona. — era alto, su cabello negro y sus ojos grises. Y sabia de dinosaurios, sabía mucho de dinosaurios. -todo parecía normal con el pequeño, agradeció al cielo porque la situación pudo haber sido mucho peor.
—Hiciste bien en conseguir alguien que te ayudara, la próxima vez, debes quedarte en el lugar que estabas. Si estabas con tus tíos en el parque y los viste por última vez allí, te quedas allí, hasta que yo o alguno de ellos te encuentre. ¿Entendiste?
Asintió, recibiendo las instrucciones, era un niño bastante inteligente. Ya no podía seguir dejando al pequeño en manos de otras personas, debía hacerse cargo de él, por lo que aceptaría la oferta de que le pagaran el triple trabajando por ciertas horas a la semana.
Recibió un abrazo de su preocupada madre.
—Eres lo más importante en mi vida, te quiero demasiado mi bebé.
—¡Yo más! -con sus pequeños brazos abrazó a Juvia, ese niño era su vida, su todo. Cuando su mamá se levantó la tomó nuevamente de la mano y caminó con ella al hotel.
Lujoso, era un hotel de cuatro estrellas y con banderas de diferentes países en la entrada. Admirado se quedó viendo cada bandera, hasta que no le fue posible continuar viéndolas porque debía seguirle el paso a Juvia.
Al ingresar en la recepción vio una pecera repleta de peces que llamaron su atención, salió corriendo a verlos mientras Juvia solicitaba el servicio, ese lugar era hermoso para el pequeño, no había estado en un lugar tan fino antes en su vida y le causaba mucha curiosidad el lugar.
Juvia paralelamente mostró sus identificaciones.
—Gabriel Loxar. -la recepcionista leyó el documento del pequeño y Juvia señaló los peces donde se encontraba.
—Es mi hijo. -la señorita asintió para completar el registro y enseguida entregarle la llave electrónica, finalmente le dio indicaciones a la peli azul dándole la bienvenida al lugar.
—¡Gabriel, vamos! -el niño salió corriendo al alcance de Juvia y juntos se ingresaron al ascensor, el empleado espichó el botón después de saludarlos, con el fin de conducirlos al piso de la habitación.
Salieron y la atención del pequeño nuevamente se dirigió a los peces que se encontraban en un gran acuario pegado a la pared, los observó mientras Juvia abría la puerta y descargaba las maletas en el lugar.
—¡Gabriel! -Lo llamó y el niño salió corriendo rápidamente para entrar, cerrar la puerta tras de sí y saltar a la cama.
—Es suavecita, mira mami. -tocó la superficie y palmeó el lugar.
—Sí es bastante suave, ¿Pero sabes que es mejor? -hizo una breve pausa poniendo algo de suspenso en el aire.
—¡Saltar en ella! -Juvia empezó a saltar como una pequeña niña y Gabriel la imitó saltando alto, riendo a carcajadas.
Respiró tranquilamente la peli azul mientras sonreía, tenía a su hijo, un techo y aunque sus problemas no se habían resuelto del todo, no importaba nada más, ya que su pequeña creación se encontraba a salvo.
Al saltar por minutos continuos el pequeño saltó al piso, para ir a curiosear cada una de las cosas que había en la habitación.
—¡Hay chocolates! -Gritó emocionado. —¿Puedo? -Juvia sabía que iba a ser el chocolate más costoso que le iba a dar en su vida a Gabriel, pero se lo merecían, ambos abrieron el envoltorio y mordieron el chocolate.
—¡Está delicioso! -habló con la boca llena para darle un nuevo mordisco.
—¿Quieres hamburguesas? -el niño asintió emocionado, Juvia no era de darle comidas rápidas a su pequeño, pero la situación lo ameritaba y debía premiarlo porque de alguna manera había vuelto sano y salvo a ella.
Lo tomó de la mano saliendo de la habitación. Bajaron nuevamente por el ascensor y salieron del lugar. Le compró al pequeño una cajita feliz con un muñeco de dinosaurio, comieron, jugaron y el pequeño no dejaba de mencionar a aquel chico que le había ayudado esa tarde, se había convertido como en un súper héroe para él.
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Se le hizo completamente extraño que estuvieran golpeando en su habitación, pues eran altas horas de la noche y no esperaba a nadie. Se bajó de la cama y se acercó a la puerta pensando que se trataba de algún empleado del hotel o de algún huésped confundido. No dudó en abrir la puerta, ya que no quería que siguieran haciendo más ruido y despertaran a su hijo y es que le había costado mucho dormirlo.
Se sorprendió en demasía al ver de quien se trataba al abrir, pero no tanto como la sensación que le causó al recibir el abrazo que le dio, su fuerte y guapo chico, se sentía protegida en ese pecho, en esos brazos que en ese instante la acunaban.
—¿Por qué no me lo dijiste? -la joven por instinto abrazó a Gray. Descansó, ya que había sido un día completamente largo, demasiado duro, con bastantes lágrimas y un corazón ligeramente roto. Como los viejos tiempos él llegaba cuando lo necesitaba y quería quedarse allí, en esos brazos que le daban consuelo.
—No quería molestarte, ya habías tenido suficiente hoy con tus problemas en tu empresa y Gabriel y yo no somos tan importantes en tu vida. -Susurró para seguir inmóvil en su pecho, disfrutando del momento.
—¡Diablos! ¡Tienes que contarme todo lo que te sucede! Esto es serio, Juvia. Si me importas… demasiado. -la joven asintió, su tono de voz contenía regaño, pero Gray quería creer en ese instante que era porque no soportaba que fuera tan tonta de dejarse sacar con el niño, no quería pensar que era porque estaba terriblemente preocupado por ella.
—Confiaste en Natsu y no en mi. No sabes lo enojado que estoy, cuanto me frustra. -la muchacha se separó de su abrazo, los ojos de Gray lucian sinceros y agradecía que el estuviera ahí.
—No estuviste allí cuando te necesité, ahora que estás no se como sentirme al respecto. -se sinceró, no quería hacer sentir mal al Fullbuster y dudaba que él fuera a arrepentirse de lo que hizo por esas palabras, pero debía decirlo porque era precisamente lo que estaba sintiendo en ese momento.
—Quiero que hablemos. -No tenía ni idea porque no le gustaba verla triste, era su enemiga, no podía sentir lástima o dolor por verla así. Se reprendió y trató de volver a su personalidad fría y vengativa.
—Ven, entra. -Los ojos de Gray se dirigieron velozmente a la cama donde vio una pequeña silueta bajo las cobijas, ese que le estaba dando la espalda, que tenía cabellos negros y no era del todo claro por la poca luz en el lugar.
—No, quiero que estemos solos. -Juvia vio hacia atrás donde Gray estaba viendo.
—Entonces nos veremos en otro momento. -con su mano alcanzó la lámina para cerrarla, si no quería estar cerca a Gabriel, hoy no sería el día.
—Reserve la habitación de al lado, vamos allá. -se sorprendió por lo adelantado que iba Gray siempre a las situaciones y vio hacia la cama del pequeño, sabía que tenía el sueño pesado, que probablemente no iba a despertar, sin embargo, no quería dejarlo solo.
—No serán más de quince minutos. Pondré un guardia en su puerta mientras hablamos. -la señorita vio por detrás del muchacho, no había visto guardias con anterioridad respaldando al joven, pero allí estaban acompañándolo.
—Está bien. -con sumo cuidado cerró la puerta tomando la llave electrónica entre sus manos. Se aseguró que estuviera bien cerrado y vio cómo los hombres se acomodaban a una distancia prudente de la puerta.
La muchacha ingresó en la habitación contigua junto con Gray quien cerró la puerta tras de sí.
—¿De que querías hablar? –observó el lugar, la habitación era exactamente a la de ella, pero se sentía algo intranquila, estar con Gray en un espacio tan cerrado era algo incómodo e intimidante.
—¿Quieres algo? -Se acercó al mini bar para buscar en las contadas existencias que le ofrecían en la habitación. —¿Servicio a la habitación? –la joven puso su mano en el aire para negar ante los ofrecimientos de Gray y finalmente posó su mano sobre su codo, con ese pequeño acto trataba de protegerse, era una respuesta involuntaria de su cuerpo.
—No, ya comimos. Gracias. -Gray sacó una barra de chocolate mordiendo una parte considerable de dulce, haciéndola sonreír al instante, debido a que Gabriel había hecho exactamente lo mismo horas atrás.
—¿Estas bien? -y su sonrisa fue borrada de una manera veloz al recordar lo sucedido. Hizo una ligera línea apretando sus labios, pensando en que diría.
—No, Meredy es la única amiga que tengo y ahora estoy sin ella, sin casa. Aunque, no puedo quejarme, me ayudó demasiado, tal vez sólo era un estorbo para ella y para Lyon. -el solo escuchar el nombre de su primo provocaba náuseas en el pelinegro, dejó encima de la mesa el restante del chocolate y se acercó a ella.
—Te llamará a pedirte perdón. Estoy seguro. -la joven alzó sus hombros dándole a entender que no tenía la menor idea si tenía razón, si algún día iba a pasar, no la había llamado y eso le dolía considerablemente.
—¿Por qué lo llamaste a él?
—Porque no sabía a quien más llamar.
—Me molesta la relación que tienes con Natsu. -Sus ojos se abrieron grandemente porque parecía mucho más importante que Natsu la hubiera ayudado que el hecho de que los hubieran sacado de casa. —No quiero que te acerques a él. -sentenció para ver cómo sonreía mostrándole su desacuerdo, enojándolo mucho más.
—Es un gran amigo y es mi jefe, es algo en lo que no puedes intervenir, no puedes decirme cómo actuar. -y esa actitud le molestó. Juvia ahogó un suspiro al sentir como la arrinconaba contra la pared y ella no tenía donde correr, a donde escapar.
—No te digo que hacer, eso es cierto, pero no soportaría una nueva traición.
—De todas las personas en la tierra soy la que jamás te traicionaría. - sus ojitos azules no dejaban de ver al rostro del joven, que la tenía en una situación algo comprometedora. Ella parecía gelatina, claramente quería lanzarse sobre él y besarlo, amarlo. No tenía miedo por el reclamo y el accionar del muchacho porque sabía que su Gray no sería capaz de hacerle daño físicamente.
—Quisiera creerte.
—Créeme, jamás haría algo que te lastimará.
Sin pedirle permiso se adueñó de sus labios, ferozmente. Tratando de saborear esas palabras, pensando que le mentía, que ella lo había traicionado, el mismo la vio vistiendo la ropa de su primo, casi desnuda en su apartamento.
Al principio Juvia se rehusó tratando de apartarlo, pero finalmente correspondió al beso mucho más salvaje al que se habían dado en la tarde. Este se encontraba cargado de necesidad y deseo puro.
—Gray, no te he dado mi respuesta. No puedes estar besándome sin que seamos algo. -Protestó la peli azul ante ese beso cuando se separaron, con un poco de descaro al saber que ella había correspondido a su beso, sus pensamientos se contrariaban bastante cuando se trataba de él. Se equivocó al pensar que solo iban a hablar de lo sucedido, fue un poco ingenua al no cruzársele por la mente que se trataba de ellos dos.
—Lo sé, pero ahora te necesito, Juvia. -nuevamente acercó sus labios a los de ella, el tonto corazón de la joven no opuso la mínima resistencia ante el suceso, en cambio brincó totalmente descontrolado de emoción. Nuevamente podía sentir a aquel por el que su corazón latía y sí, efectivamente su cerebro estaba en total desacuerdo por lo que estaba pasando, pero Juvia era débil en ese sentido, fue mucho más influyente sus sentimientos que la razón.
—Gray, no. -susurró débilmente, haciendo con su cuerpo todo lo contrario de lo que indicaban sus palabras.
—Eres mía, no quiero que nadie te toque. -La joven negó, tratando de luchar, pero no tenía sentido común en ese instante. Permitió que entre besos la condujera hasta la cama, entre caricias y palabras bonitas la cautivó. No le fue posible luchar en contra, mentiría cruelmente si dijera que no lo deseaba, pues desde que se marchó había dejado una inmensa huella en su corazón, un horrible sentimiento de pérdida y de desolación. Juvia simplemente dejó que ganarán los sentimientos positivos en su ser, dejó a un lado todo lo malo que había pasado y todo lo que el muchacho no había hecho.
—Te amo, Juvia. -y esas tres palabras fueron más que suficientes para vencerla, para perder irremediablemente la guerra que se había causado en su interior. La tomó con sus defensas bajas y fue una clara victoria para el Fullbuster.
—Yo también te amo, con todas la fuerzas de mi ser. -confesó totalmente ilusionada mientras lo abrazaba y lo besaba con ansias, como si no se hubieran amado en casi cinco años.
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Suavemente acariciaba el cabello de la peli azul mientras escuchaba atentamente todo lo que había sucedido en la tarde con Meredy y Lyon, Gray no había pronunciado alguna palabra de la situación, sólo analizaba, no podía creer que su primo hubiera dejado irse a Juvia a su suerte, con el niño en brazos, le parecía bastante irresponsable de su parte.
Estaba más que claro que la pelea había sido por su salida y entendía que Juvia no podía seguir en ese apartamento, tenía que tener su independencia y más ahora si planeaba visitarla para que se repitiera lo que minutos antes acababan de hacer. Debían tener su privacidad.
Era su responsabilidad, debía procurar que todo estuviera bien con ella, preocuparse de hasta el último detalle con el fin de enamorarla.
—Tengo varios apartamentos en la ciudad, puedes irte con Gabriel a cualquiera de ellos. -la chica negó inmediatamente, sabía de antemano que no era una buena idea o al menos no quería depender de él.
—No, voy a alquilar un lugar. -ladeó su cabeza al ver como la chica declinaba su oferta, pensó rápidamente en la razón y concluyó que era por el pequeño.
—¡La escuela! si claro ¿Cómo no pensé en eso? Te compraré un apartamento cerca de donde vives para que lo puedas llevar a estudiar.
—No es la escuela, Gray, no es correcto aceptar tu ayuda. -el joven pusó sus ojos en blanco.
—No seas terca, quiero que estén a salvo y que tengan lo que necesiten. -Gray acarició suavemente la mejilla de la joven al ver que se había levantado de su pecho para observarlo.
—Aceptaré tu ayuda cuando hagas las cosas bien. -y resopló para volver a acomodarse en el pecho desnudó del joven, donde oía su corazón latir, recuperando el ritmo normal, dándole indicios que su agitación se había terminado.
—Hago todo lo que puedo -Siguió acariciando su mejilla para respirar profundamente. Ella suspiró con algo de resignación.
— Consigue un lugar, donde cada uno tenga su habitación. Sabes que puedes pedirme lo que necesites. -con sus uñas dibujó figuras imaginarias en el pecho del joven.
—Debo irme, Gabriel puede despertar y asustarse si no me ve allí. -asintió para darle un corto y fugaz beso en su cabeza demostrando que podía irse.
—Quiero verte otra vez, Juvia. -y ella estaba dispuesta a vender su alma en ese instante para hacer algún tipo de pacto, deseaba que Gray estuviera con ella, que al fin pudieran ser la familia que debieron ser.
—¿Debería considerar lo de hoy como un si quiero intentarlo de nuevo? – insistió el joven ya que no tuvo una rápida respuesta por parte de la joven.
—En realidad jamás quise separarme de ti. -sus ojos se llenaron de lágrimas, odiaba ser fatalmente sentimental. Se levantó para buscar su ropa y vestirse dándole la espalda para que no viera su reacción.
—No te vas a arrepentir.
—Eso espero. -pronunció con notables dudas en su voz. —Otorgame el beneficio de la duda, desconfía de Loke, no todo es lo que parece. -suavemente se acercó a sus labios para darle un beso de despedida.
—Pero… —Shh -la jovencita puso sus dedos en los labios del muchacho. — Solo considéralo, no digas nada. -se levantó poniéndose finalmente los zapatos, se alejó de la cama y desde la puerta hizo un ademán con su mano para despedirse.
—¡Juvia, Ven! -la joven se movió con gran velocidad hacia la cama.
—¿Si? -la haló de la muñeca lanzándola encima de él. Ella se acomodó algo sonrojada.
—No te vayas. Quédate toda la noche conmigo. -Era un idea tentadora, demasiada irresistible, pero había solo un inconveniente.
—Sabes que no puedo dejarlo solo en un lugar desconocido, ya pudo haber despertado y se asustara si no me ve allí. -lo besó fugazmente en los labios para levantarse y hacer algo de fuerza con el fin de que la soltara la muñeca.
—Adiós -susurró el joven al verla partir, inmediatamente se quedó viendo al techo sin hacer absolutamente nada. Al escuchar que la puerta se cerraba, dibujó una linea muy grande en sus labios. Sonrió ya que obtenía siempre todo lo que quería, había deseado tanto tener sexo con ella y no podía creer que Juvia hubiera caído.
Rió casi a carcajadas, Juvia ya se encontraba en su poder, sabía que podía manipularla, que al fin podría vengarse de ella, todo estaba saliendo según su plan.
Juvia no había escuchado a Gray reírse, sin embargo, su cerebro ya se encontraba reclamándole por lo que habia pasado. Temblando deslizó la tarjeta por el lector, ingresó en la habitación bloqueandola y caminó hacia Gabriel para encontrarlo profundamente dormido, casi en la misma posición en la que lo había dejado.
—Perdóname, por favor perdóname. -Se atacó en un silencioso llanto, sintiéndose demasiado culpable por lo que acababa de pasar. —Se supone que debo protegerte, que debía ser más fuerte por ti, pero no pude. -mordió su labio inferior, sintiéndose terriblemente estúpida por caer, por ser tan débil, no podía creer que después de todo lo que había hecho hubiera dejado que pasará, que él hubiera logrado doblegarla.
—Soy una idiota. - Buscó su pantalón de pijama entre sus cosas, se cambió sin tener la capacidad de detener su llanto. Sabía que había sido un completo error haber permitido que Gray la tuviera. Aunque después de tanto tiempo sin él, había sido terriblemente increíble, esos minutos a su lado habían estado increíbles. Sí, había una guerra constante en su interior.
"Esta bien, Juvia. Lo disfrutaste, lo están intentando de nuevo" intentó darse ánimos en su mente, tratando de mejorar la situación. Ya no podía llorar sobre la leche derramada, ya lo qué pasó había pasado, no podía devolver el tiempo e impedirlo, aunque aún podía sentir sus labios, sus caricias sobre su cuerpo, la forma en la que la había hecho temblar y gemir de placer. Ese acto había sido una revelación, una experiencia de otro mundo, casi como del paraíso.
—Si todo sale bien tu papá te conocerá y por fin podrás verlo. -Se acostó a su lado y abrazó a su pequeño ilusionada como que él estaba cambiando.
—Eres mi vida, Gabriel. -sonrió sabiendo que tendría mucho más tiempo que compartir con él. Animándose después de haber llorado por lo sucedido.
Su celular vibró sobre la mesa, demostrando que había llegado un mensaje.
Gray: Acabas de irte y ya siento tu ausencia. Te amo, ten una hermosa noche, creo que yo no podré dormir porque pensaré en ti y con ansias esperaré la próxima vez que pueda volver a tenerte.
Y se dibujó una sonrisa en sus labios. Volvió a leer el mensaje explotando en felicidad. Pensó por varios segundos que contestarle, no se le ocurría nada. No podía creer que ese simple mensaje hubiera acelerado su corazón tanto.
Juvia: Está noche fue maravillosa, nunca me vuelvas a dejar.
Se sinceró y revisó, no tenía ningún mensaje o llamada de su amiga o de Lyon.
Gray: No te dejaré, jamás. Duerme hasta tarde con Gabriel, no hay necesidad de que vayas a trabajar mañana, ya lo tengo cubierto.
Juvia: Gracias, usaré el tiempo para buscar el apartamento.
Gray: Descansa, te amo.
Juvia: Yo más.
Gray: No me retes, porque soy bastante competitivo. ¿Todo bien con Gabriel?
Juvia: Sí, estaba durmiendo como una roca cuando entré.
Gray: Me alegro. Ten linda noche.
Acercó el celular a su corazón, totalmente ilusionada. Cerró sus ojos, notablemente cansada conciliando el sueño, soñando con el mágico momento que habían compartido los dos.
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—Mami, mami, mami. -se despertó perezosamente con la voz de su pequeño. Vio luz en la habitación y se sentó rápidamente alcanzando su celular tratando de conocer la hora, ya era muy tarde, demasiado, no alcanzaría a llevar a Gabriel a la escuela.
—Buenos días, amor. -sus ojos grises eran todo lo que necesitaba en su vida. Se acercó para darle un beso en la mejilla a su mamá y Juvia le sonrió.
—Buenos días, mami. Ya es hora de alistarnos para ir a la escuela.
La joven buscó su celular en la cama y le escribió a la maestra.
Juvia a Levi: Hola, Gabriel no ira hoy a estudiar, lo lamentó, prometo llevarlo lo más pronto posible.
—No vas a ir hoy a la escuela, vamos a buscar un apartamento y luego vamos a ir al parque de diversiones. -sus ojos grises se abrieron grandemente, tenía que desviar su atención con lo del parque, para que no preguntará sobre Meredy o Lyon.
—¡Entonces vamos! -la haló del brazo intentando que Juvia saliera de la cama. -la joven hizo fuerza para su Gabriel en varios intentos infructuosos tratarà de sacarla d ella cama.
—Mami, tenemos que ir a ver si los peces ya están despiertos.
—Pero no te has bañado, ¿Quieres que te vean sin arreglarte? -el niño lo pensó por algunos segundos. —Creo que no les importará. ¡Vamos! -la jovencita asintió, se levantó de la cama y sintió como su celular vibraba mostrándole que tenía una llamada entrante.
—Es Meredy -susurró.
—Yo puedo ir a verlos solo. -la pecera estaba en el pasillo, no era lejos, además era un lugar seguro. No deseaba que el pequeño escuchará la conversación que iba a mantener con ella, por tanto, le dio permiso para que fuera a verlos.
—Solo a la pecera y vuelves. ¿Entiendes? -el niño asintió, Juvia le abrió la puerta y vio como caminaba al pequeño acuario, contestó la llamada mientras lo observaba. Se metió por unos segundos a la habitación para buscar la llave y algo de ropa para cambiarse la pijama y poder salir para acompañar al pequeño.
Los ojos grises del niño observaban los peces nadar, su deseo era verlos dormir, pero ya estaban despiertos, moviéndose y nadando. De repente sintió como le agarraban el brazo y se asustó viendo a la persona al rostro, sabiendo que no era su mamá.
Notas de autor
Hola mis hermosuras, espero que les haya gustado el cap, perdón por demorar tanto en actualizar. Aun quedan algunos caps de este fic, espero escribirlos antes de que pierdan el interés. No juzguen a Juvia, a veces los humanos somos así. Si llegaron hasta aquí les agradezco profundamente, contestaré sus hermosos reviews:
Olivia1415: Hello, bueno la historia será algo dramática en realidad, Gray sigue siendo algo tonto y manipulable, pero vamos a ver si su tonto plan no se vuelve en contra. Muchas gracias por tu review!! Me motiva demasiado. Te mando un beso y un abrazo psicológico, bye.
KassfromVenus: Holis!!! Creo que Juvia le dio como otro tipo de patada en este capítulo, luego tendrá su momento, solo debemos esperar pacientemente a que eso suceda. A veces las mujeres creemos en los hombres y bueno, Gray ha estado mal influenciado. Te mando un beso y un abrazo, bye.
Sonia.Vela.756: Hello, bueno efectivamente Juvia no se quedó en la calle, se quedó en los brazos de *kof* *kof* Gray. Todo a su tiempo, pero Gray ya casi conocerá la verdad y sabrá que Gabriel es su hijo. Por el momento sólo debemos esperar. Gracias por tu review, te mando un besote.
Aial2: Holiii, perdóname la vida por demorarme tanto en actualizar, espero actualizar mas seguido. Espero que te haya gustado el cap, te mando un beso y un abrazo gigantes.
Lymar Vastya: Hi!!! Natsu es todo un solecito, es un sol de verano con Juviecita. Fueron algo rusos con Juvia, pero es como cuando los amigos le aconsejan a la amiga que no debe volver con su tóxico ex, algo así. Lucy no es una mala persona, solo se dejó llevar por los celos y por la influencia que Loke había implantado en ella, exactamente como lo hace con Gray. Espero haber solucionado algunas dudas y en serio que te haya gustado el cap. Te mando un besote y un abrazo, bye.
