Secreto descubierto

Narra autora:

Un gran revuelo se formaba en el campamento, al fin Inu No Taisho llegaba al campamento, fue recibido por Sesshomaru e Irasue.

Al poco tiempo Inuyasha aparecía. Kagome aún estaba inconsciente, la había dejado bajo el cuidado de Nyra.

-Toga al fin regresas, sentí eso –explico Irasue sin dar muchos detalles porque estaban rodeados de sus súbditos.

-lo lamento, no pude canalizarlo –justifico rápidamente, mientras sentía la tensión de sus dos hijos, sabía que algo había sucedido.

Viendo a sus generales y soldados, mantuvo la tranquilidad y con tono serio y firme dicto:

-Tendremos una reunión en dos horas, la casa del oeste no se vendrá abajo por algunos que no aceptan nuestra manera de vida –dijo fuerte mientras que sus súbditos lo veían con esperanza.

Dicho eso, se retiró con su familia hacia su tienda. Aunque estaba buscando con la mirada a kagome y no verla le hacía suponer que aun dormía.

Ni bien entro no pudo más con la inquietud de no ver a su gran amiga…

-Kagome ¿sigue durmiendo? –vio que el semblante de Irasue se puso alegre y esto le llamo la atención.

-ella despertó hace dos días –informo mientras que dirigía su mirada al hanyou - fue a atender a inuyasha, que por cierto ¿Dónde está ella?

Las miradas apuntaron a aquel revoltoso y la pregunta que rondaba por la cabeza de Toga era que fue lo que atendió en su hijo, ya que lo observaba completo.

El trago seco, esperaba que no lo lapidaran ahí mismo, ya que kagome se hallaba de nuevo inconsciente a causa de tratarlo.

-ella duerme –dijo sin tacto alguno- se desmayó y la deje en mi tienda…

-¿Qué? –se preguntó sin entender acaso kagome era una bella durmiente- ¿Qué le has hecho? -ataco Sesshomaru- ella salió muy bien de mi tienda.

Esto último también llamo la atención de Toga que se estaba enterando de cosas raras.

-¿que no entiendes? se desmayó –remarco Inuyasha algo fastidiado- es tu culpa, tú me hiciste esa marca y ella por borrarla se desmayó- le dijo ya algo cansado de ser visto como el causante de todos los males- si a alguien tienes que reclamar es a ti mismo.

Toga sabía bien que aquellos dos eran unidos y cuando tenían sus discusiones eran pasajeras, pero ahora había de por medio una marca. Esto llamo más su atención porque marcas las tenían todos por la batallas.

-a ver deténganse –se interpuso en medio de ambos que estaban a punto de pelear- dime Irasue ¿qué sucedió?

Ante la mención de su nombre la inu saco su abanico y echándose algo de aire y con actitud cansada narro:

-es simple, ellos dos tuvieron un encuentro –indicando a su hijo y al hanyou- para arreglar el detalle que inuyasha hizo en palacio con kagome y como son dos cachorros impulsivos, sesshomaru le hizo un corte en la cara de lo cual estoy bien segura que no lo hizo con intención, sino que se confió que este inquieto –señalándolo con la punta de su abanico- podría evitarlo pero no fue así. Entonces Sesshomaru y mi persona, pedimos que le borrara la herida –esto último no lo sabía el hanyou, se sintió algo avergonzado al enterarse que su hermano había pedido por el - kagome fue y ahora me entero que se desmayó y asumo que fue por gastar su energía espiritual…

-lo que no entiendo es como ella no puede tener la suficiente energía –hablaba el hanyou con los brazos cruzados llegando a una conclusión insospechada para el -es una sacerdotisa, o acaso tu… -mirando con ojos penetrantes al príncipe heredero- ¿te atreviste a marcarla?

Ese ambiente se podía cortar con un cuchillo, todos estaban mudos y el hanyou vio el rostro de su padre que gritaba que lo sabía…

-¿tú lo sabias? –Dijo incrédulo mientras se acercaba- como permitieron que la marque, ella debía de elegir…. –recordó en eso lo que su hermano había dicho- tu no solo la elegiste la amarraste a tu lado…

-las cosas no son así Inuyasha –grito sesshomaru molesto. Porque lo colocaban como el malo y más que nada que era un desalmado al amarrar a la miko sin el consentimiento de ella.

-entonces como son explícame para entender, maldición hazlo –grito de nuevo ofuscado.

Irasue miraba preocupada todo eso, ya sospechaba que su hijastro estaba enamorado de a miko, pero siendo el cómo es, nunca afirmaría nada.

Toga tuvo que nuevamente intervenir y revelar la verdad de las cosas.

-¡ya basta!-grito mientras de nuevo separaba a ambos hermanos- no supongas lo que no sabes inuyasha y tu –mirando a sesshomaru- en este punto es mejor que le digas la verdad.

No muy a su gusto tuvo que hacer caso y procedio a hacerlo.

-no marque a Kagome como piensas –empezó y se mofo con lo siguiente- debes estar mal del olfato, ella lleva parte del ritual, solo le fue mi sangre, ella estuvo a punto de morir, mientras que tú estabas con la sacerdotisa kikyo.

El hanyou gruño por lo bajo, le molestaba que se le tomara por tonto y a quien no.

-¡qué hiciste que! –Grito kagome muy enfadada, y roja como el tomate –tu... –mientras lo miraba y no hallaba palabras.

Era sentimientos de enfado y a la vez agradecimiento por seguir con vida, pero era todo tan difícil…

-No por los kamis –se dijo toga a la vez que Irasue lo miraba sin saber qué hacer.

-Quería salvarte eso era mi finalidad –explico sesshomaru mientras se acercaba a ella.

Ella le dio una mirada más intensa, era una batalla. No era malagradecida pero ella estaba atada a él o medio atada.

-Te agradezco el haberme salvado- dijo finalmente mientras trataba de controlar su enojo- solo que ahora debo estar contigo si o si…

-Vez ni ella te va a soportar –hablo el menos indicado.

-Tu mejor te callas, que me has hecho pasar las peores situaciones –dijo molesta kagome ya harta- estoy enojada porque tú te ataste a mi sin pensar, tu no pensaste en tu futuro, atada a una humana. Ahora no podrás casarte con una youkai que este a tu altura y todo por salvarme…

Los que ahí la escuchaban, sabían perfectamente que no era ese el caso. Más aun Irasue como madre de sesshomaru sabía que él amaba a esa humana.

Sesshomaru iba a decir algo, al igual que Inuyasha… pero ambos se detuvieron al ver la mirada fulmínate de su padre,

-kagome –hablo toga al fin- creo que entiendo lo que pasas. Acompáñame.

El salió de la tienda y kagome le siguió, dejando en aquella tienda a los tres inus.

-ustedes –mirando molesta la inu- ven lo que provocan, la pobre muchacha no puede estar en paz.

-yo no fui quien le dio la sangre –gruño Inuyasha- él sabía que privaría de su libertad a kagome el derecho de escoger a quien amara.

-¡ay cachorro bobo! –Estallo la inu- que no entiendes que si no le daba su sangre ella iba a morir, ¿Qué parte no entiendes? –si fuera madre del hanyou era más que seguro estaría dando unas buenas nalgadas, pero como no era así, debía controlar su temperamento.

El hanyou sorprendido que su madrastra le grite así se quedó de piedra y al fin se daba cuenta que gracias a la intervención de sesshomaru, ella seguía ahí con ellos, pero no dispuesto a perder ataco.

-¡si lo sé! –Grito resignado- solo que no se dan cuenta que los poderes de kagome se están extinguiendo por la sangre de sesshomaru… -el justo recordaba una de las razones por las cuales kikyo no cedía ante él.

Irasue no se había percatado de eso y sesshomaru se sintió mal, acaso ese era el precio de revivirla de dejarla sin poder espiritual…

-tu sangre está matando el don de kagome –señalo con rabia- la única forma que conoce como vivir es ser una sacerdotisa –volviendo a dar en un punto muy cierto.

-entonces debía de morir –le increpo su hermano- piensas que la quería atar y por eso le di mi sangre –lo sujeto del haori ya más enojado- no tuve opción, los malditos dioses saben eso, uno de ellos Shinigami me dijo que ella moriría y que si deseaba evitarlo que le entregara mi inmortalidad…

-¡maldito egoísta!- grito el hanyou mientras era ahora el que lo tomaba por su haori- tu pensaste en ti primero, no querías perder nada…

En eso el hanyou le lanzo un puñete. Sesshomaru reacciono y lo tomo por el cuello, provocándole una asfixia.

Irasue viendo esto, uso sus poderes, su látigo venenoso aterrizo en el medio de ambos…

-¡ya basta! –Grito enfadada- y tu deja que termine de hablar tu hermano –ordeno mientras ambos retrocedían.

-a los pocos minutos apareció Tsukuyomi nuestro dios lunar –reanudo muy molesto, fastidiado por como su hermano lo trataba- el me indico que el único propósito de shinigami, era provocar una guerra entre los dioses, eso pasaría si diera mi inmortalidad debido a que Tsukuyomi no toleraría semejante acto y para evitarlo diera de mi sangre –termino de narrar aquello y prosiguió- Lo que tú no comprendes es que quiero que kagome sea feliz con quien elija, aunque sufra en el proceso, como tú dices no puedo atarla a mí, a menos que ella quiera y por eso no la marque cuando dormía.

- al menos eres consciente de eso –soltó un bufido- espero que nuestro padre pueda explicarle…

-ahora que ya lo sabes, deja de pensar en que fue por egoísmo, en como actuó tu hermano-indico Irasue, algo más calmada, esos dos sabían cómo provocarle dolores de cabeza.

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En el bosque:

Toga se sentaba al pie de un árbol, siendo imitado por Kagome.

Ella estaba calmando sus emociones, estaba agotada, de todo aquello. Su vida en el sengoku era un carrusel de emociones y más que nada el último tiempo. Como lidiar con todo aquello. Era un milagro que estuviera en sus cabales.

Observo que toga iba a hablar y presto atención, aunque la rabia, la frustración la gobernaban.

-llevo más de 600 años unido a Irasue por la marca- empezó atrayendo la atención de kagome- no la amo, hace poco que mis sentimientos cambiaron, pero no es algo fuerte. Debes entender que sesshomaru se sintió de varias maneras para hacer lo que hizo...

-eso lo entiendo –aunque ella dándose cuenta de lo que decía, inquirió -¿a cuales maneras te refieres?

-veras kagome –tomando una de sus manos- recuerdas que sesshomaru se fue rápidamente de palacio cuando paso aquel incidente con inuyasha? – hizo mención esperando que ella se diera cuenta a lo que se refería.

-como no recordarlo… -meneo la cabeza recordando aquel tempestuoso día, el frio heredero le había dado el consejo de comportarse dado su nueva situación..

-si él te marcaba tu estarías atada a mi hijo de por vida –quiso no hablar más de los sentimientos de su hijo, no era un tema que debía tratar- sentirías todo lo que siente, es un vínculo inquebrantable…

-eso debe ser intenso, me refiero a poder sobrellevar emociones que no son fáciles de llevar –analizaba la miko recordando lo que vivió su amiga la Inu- pude ver a Irasue tener una fuerte reacción, ella recibió por medio de la marca los que sentías apenas pudo controlarlo…

-Lo que sentí en ese momento me sobrepaso, no fue fácil de controlar –se explicó Toga, ante la mirada de su amiga que prestaba mucha atención- te pedi que vinieras, porque quiero que comprendas que Sesshomaru decidió darte de su sangre por que no quería y no podía verte morir, él se siente muy agradecido por todo lo que has hecho.

-aun así, ahora ¿Cómo va ser su vida –hablo frustrada- si no puedo corresponderle?

-¿estas segura? -pregunto tan preciso y a la vez tomando desprevenida a la miko- ¿me refiero a que quizás puedas tener algún...?

La pregunta fue interrumpida, ella estaba sonrojada y quiso aclararlo…

-mis sentimientos –empezó la miko, mientras el flequillo de su cabello tapaba su ojos- no amo a sesshomaru, aunque tampoco me es indiferente- explico lo más preciso posible.

-entonces podrías sentir amor por el –alentó toga, algo divertido por el estado de su amiga- los sentimientos empiezan así.

-lo que sucede –levantando la mirada y chocando aquellos con los ojos de su amigo- es que ahora será difícil, conociéndome creo que quizás me sienta forzada a tener sentimientos por él y así evitarle un dolor… -soltó un suspiro- no puedo hacerle eso tampoco, el merece que alguien lo ame pero no porque esta medio atada.

-comprendo –acepto toga con algo de desilusión- ¿entonces qué harás? Tenemos una batalla en puertas…

-batalla –se dijo así misma y recordando todo lo ocurrido- quiero acabar con los que causaron con todo esto –solo que al segundo se dio con una cruda realidad- aunque no creo que pueda ser de ayuda, teniendo la sangre de youkai en mi cuerpo, inhibe drásticamente mis poderes, será mejor que llamen a kikyo.

-entonces eso explica porque estas débil –dijo con asombro toga.

-al parecer es la única explicación, tome un tónico que me hizo recuperar mis fueras físicas, más no las de una miko –explico frustrada levantándose – no soy digna de llevar estas ropas –señalo su atuendo de miko.

-debe de haber alguna forma que puedas recuperar tus poderes –abrazando a su amiga que empezaba a llorar.

-no toga no la hay, los kamis me siguen castigando. ¡Me quitaron mi manera de vivir, al menos como miko ayudaba a sanar y proteger a los demás y ahora! –se dijo molesta mientras salían lagrimas- ahora me deben proteger, volví a ser una inútil que se ha vuelto un estorbo.

-nunca repitas eso –gruño toga molesto que Kagome se desvalorice a tal punto.

- ¡no toga, es la verdad!- se zafó del agarre y lo dejo ahí solo.

Mas el Inu no la siguió, la veía mal y volvió a la tiendas en busca de Irasue. Sabía que Irasue como fémina que era podría llegar a kagome y darle el consuelo necesario.

La inu informada de todo y solo ella, porque si no sus hijos saldrían en busca de kagome, fue tras de su amiga, la busco y busco…

No la encontró, esto la alarmo. Como podría una humana desaparecer, esto era inaudito y por un segundo paso por su mente que tal vez kagome fue secuestrada. Quien se atrevería en entrar al campamento con 4 inus tan fuertes y con los generales que no eran nada despreciables.

Solo que Kagome no se quedó dentro del perímetro y puede haber salido del alcance de los soldados que vigilaban eso podría ser la única explicación.

-kagome, ¿Dónde estás? –Se preguntó ya nerviosa y viendo que la tarde caía- amiga no seas cabeza dura y vuelve –pidió a modo de ruego.

Su olor no se percibía, esto era lo que más dificultaba buscarla.

Mientras ella la buscaba su compañero empezaba la reunión, acompañado por sus hijos…

-después de haber ido en busca de los causantes de esta batalla –comenzaba- he descubierto a los causantes.

Se escuchó un fuerte murmullo de satisfacción de los generales que callaron rápidamente para que El gran General y Lord continuara.

-La Youkai Zero que busca venganza por su hermano y ayudada por una sacerdotisa oscura llamada tsubaki –menciono ante las miradas inquietas.

Los generales sabían lo poderosa que podía ser Zero y más que nada que ahora quería venganza ya que Toga mato a su hermano. Fue una batalla necesaria y muy reñida. Kirinmaru asesinaba a cuanto hanyou tenía en su delante por la profecía que su hermana, había dicho "un hanyou te matara" tanto había sido su insistencia que el mismo kirinmaru termino por creerlo.

Solo que en realidad Zero se hallaba despechada porque Toga jamás la acepto y en cambio se metió con una humana y teniendo como fruto un hanyou. Fue para ese tiempo que Zero salió con dicha "profecía".

-Zero debe pagar todo el daño provocado –Grito el general Lobo muy molesto- si su hermano término muerto fue por culpa de ella.

-así es, estoy seguro que ella invento todo eso –afirmo otro general- no acepto que…

Quedo en el aire aquella idea porque Sesshomaru empezó.

-ahora lo que importa es ir y hacer que pague todo lo que causo –hablo con tono decidido con los ojos que brillaban por el deseo de venganza.

-iremos juntos y la acabaremos –hablo molesto el hanyou – su cabeza debe rodear.

Ante esto todos gritaron por la emoción, haciendo sus arengas de guerra

-cálmense –intervino Toga ante ello cesaron las arengas- sin duda Zero pagara, iremos en dos semanas, alistaremos nuestro plan.

-así será –hablo el general lobo de nuevo- con la miko ya recuperada, esta batalla la ganamos.

De nuevo otra vez emitieron gritos de victoria.

Toga no sabía dar la noticia, quizás era mejor no decir nada, llamaría a kikyo y de paso ella quizás podría ayudar a Kagome.

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Cansada de una búsqueda infructífera, Irasue regresaba al campamento, con enojo de no poder encontrarla.

Solo que a lo lejos Kagome venia hacia ella, sin saberlo.

Iba con la mirada perdida y la ropa toda desarreglada, olio sangre en su amiga y esto la alarmo que corrió hacia ella.

De improviso kagome se vio sujetada y quien la tocaba era Irasue…

-Kagome ¿estás bien? –Pregunto revisando de dónde provenía la sangre- responde ¿Dónde te metiste?

Kagome la veía ida, y alzo una mano y de ella goteaba la sangre, agacho la mirada, y comenzó a caminar sin embargo Irasue la detuvo, agarrándola de nuevo por los brazos.

-Amiga, hermana –dijo con tono triste- no puedo verte así, sé que saldrás de esto, lo sé –repitió con algo de esperanza.

Solo que kagome la miro y su mirada fue de rabia, sus ojos no eran los de siempre, al parecer el rencor se instalaba en su ser.

-Todo –empezó mientras zafaba su mano de Irasue- ¡todo es culpa de ustedes!, me gane muchos castigos por parte de los kamis, ¡mira lo que me ha tocado!, ¡mira! –se señaló a ella misma, dolor, rabia y frustración eran las emociones que la gobernaban- ¡perdí a mi familia, por arreglar el desastre que la Casa del Oeste hizo, por lo que Toga hizo! –escupió mientras hacia un puño con la mano y dejando atónita a Irasue- me fui al pasado porque inuyasha iba ser muerto por sesshomaru un ser frio sin compasión por nadie y que era incentivado por ti – la señalo y esto le cayó como un balde de agua fría a la inu – al momento de querer volver a mi época, no fue así y sabes ¿Por qué? –lanzo la pregunta mientras rodeaba a Irasue.

La inu no respondió se hallaba sin habla, toda aquella información nunca lo hubiera esperado. Kagome la observaba y viendo que no encontraría respuesta.

-¡la más culpable de todo esto fui yo! –Grito con enojo mientras lagrimas salían- ¡yo quise arreglarlo! Solo que no me imagine que los que más amaba seria arrebatados de mi –volvió a llorar, mientras caía de rodillas y golpeo el suelo con la mano herida- me quede sin mi madre y ahora ate a Sesshomaru a mi… ¡soy una miko inútil!… -sollozaba y la inu que no era de piedra, se agacho para consolarla.

-hermana –acomodando sus cabellos- tu eres y has sido valiente, lamento que fuera por culpa de nosotros que perdieras a tus seres amados, de verdad me siento muy apenada –explico mientras le daba un abrazo- más aun con lo que dijiste me siento muy avergonzada, si pudiera hacer algo por ti lo haría, solo que no tengo ese poder – lo decía muy decepcionada.

Kagome ya no respondió, había sacado todo lo que cargaba en su alma, solo tenía dos opciones, volverse en una persona sin corazón o ser la que siempre fue enfrentando este nuevo reto.

-necesito pensar, iré a mi tienda – sabía que lo que dijo traería consecuencias, pero todo aquello fue porque no pudo más, todo lo que llevaba salió, en eso se puso en pie y vio que Irasue le iba a seguir – no es necesario, necesito estar sola, que nadie me busque, por favor.

La inu solo asintió y vio que su amiga se adentró al campamento y fue en busca de los demás.

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Muy lejos de ahí por las costas:

-ya saben que fue usted mi señora –informaba riku- el gran general ha vuelto a su campamento.

La youkai escuchaba mientras observaba las olas del mar, desde aquella embarcación.

-que esté preparado, no tendré piedad, la sangre de mi hermano clama por venganza –menciono con calma pero con ojos que irradiaban rabia- sin duda hiciste un buen trabajo Tsubaki, solo que ahora nos enfrentaremos a ese clan que ya es poderoso, debes usar su fuerza contra sí mismos.

-no tenga dudas que así será –afirmaba con mucha confianza- y más aun con el miasma que nos brindó naraku.

-Déjenme a Toga, hare que sufra –dijo con una sonrisa retorcida.

Riku solo miraba, sabía que aunque Toga era muy fuerte, Zero no se quedaría de brazos cruzados y lo paradójico del asunto era que él era un Hanyou hijo de kirinmaru que se salvó de ser asesinado, porque Zero lo camuflo con un hechizo para que huela a humano. Este hechizo fue cortesía de Tsubaki.

Sin duda el despecho de Zero trajo unas consecuencias impensadas, pero nunca asumiría que tuvo la culpa.

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Irasue hablaba muy seria, a eso dos inus revoltosos, se veían reacios a mantenerse alejados de la miko.

Solo que ella iba usar las amenazas como último recurso...

-no quiero que se acerquen, ella no los quiere cerca – hablo firme, mientras de mala gana Sesshomaru asentía- escuchaste inuyasha.

El mencionado bufo y muy a su pesar…

-¡está bien! –Dijo frustrado- no la buscare.

Aunque había escuchado que no irían sabía que aquellos dos, podrían desobedecerla y hacer de las suyas.

Inuyasha fue el primero en irse, se dirigió a su tienda y esperaría la madrugada para ver a Kagome, tenía esa necesidad de verla, que no se explicaba que le ocurría.

Por su parte el heredero se quedó acompañando a su madre, aun ella se hallaba confundida por lo que Kagome había dicho en un momento de enojo.

Por su parte Toga harto de todo ese día, quería ver a su amiga pero Irasue la había avisado de antemano el no interrumpirla.

Así que deseando despejar su mente escribió un mensaje para Kikyo y luego de ello, subió a la copa de un árbol como cuando era joven.

Aquel mensaje iba raudo en busca de la miko Kikyo, esperando que ella viniera tan pronto lo recibiera.

Se le había dado uno de los caballos más rápidos al mensajero.

Por su parte kagome se hallaba siendo atendida por Nyra quien se mantenía callada, sabía que nada de lo que dijera la harían sentir mejor a su amiga. A veces más ayudaba el estar ahí, dando tu apoyo con tu presencia.

Nyra le sano la mano que estaba con cortes y sus piernas que llevaba raspones, le cambio de ropa luego que le ayudara a dar un baño.

Kagome solo se dejaba, no había resistencia. Al fin cuando estuvo cambiada y Nyra se iba a retirar…

-Nyra, quédate –esto alegro a su amiga, que por fin oía hablar a Kagome.

-claro, con gusto –dijo sonriente mientras se sentaba al igual que kagome.

-¿Qué harías tú, si pasaras por lo que estoy viviendo? –inquirió mientras observaba atentamente a su amiga.

-es difícil –comenzó- pero debemos luchar, no dejarnos vencer. Tomaría lo que tengo y reconstruiría mi vida.

-¿sobre Sesshomaru?- soltó de improviso, dejando a Nyra pensando sin saber que decir y estuvo a punto de hablar, cuando Nyra dijo.

-creo que se lo dejaría al tiempo –dijo en medio de un suspiro- ya sabes los sentimientos no se fuerzan, a veces es bueno alejarse y ver si esa persona te importa, cuando lo empiezas a extrañar, es signo q sientes algo…

-la distancia de por medio- se dijo- solo que apenas me agrada… la verdad que ya ni lo sé –se paró y fue por algo de agua.

Nyra la siguió con la mirada viendo como Kagome se hallaba aun molesta, le gustaría ser de ayuda, sin embargo no podía, era un asunto tan complejo.

En eso sintió la presencia del príncipe heredero y viendo que su amiga, bebía agua, salió sin que ella se percatara.

El príncipe se acercó rápido a ella, había prometido no incomodar a la miko pero no saber de ella por medio de su doncella.

-¿Cómo está?-fue una pregunta absurda, él sabía que no estaba bien pero fue lo primero que salió de sus labios.

- Ella está algo calmada –respondió mientras revisaba que la miko no viniera- necesita descansar y pensar, está muy preocupada referente a usted –agrego con timidez porque temía que el príncipe entrara- lo mejor es darle espacio, es lo único que puede hacer.

A Sesshomaru no le pareció alejarse, dolor le causaba que fuera apartado y más aún una parte de él quería estar al lado de kagome, su sangre. Aquella sangre que compartía, hacia más difíciles las cosas.

Solo que su racionalidad gobernó sus deseos y pudo hacerlo, no sin antes…

-Si pasa algo avísame –ordeno, para luego retirarse.

-si príncipe –contesto Nyra- sin duda será así.

Una vez que el príncipe se fue, ella entro rápidamente y encontró a kagome, haciendo el esfuerzo de concentrar su poder en la punta de una flecha, apuntaba a una viga.

La observo no quiso decir nada, no podía bajarle más la moral. Por su parte kagome sudaba, haciendo el máximo esfuerzo. Se pronto lanzo con rabia el arco y la flecha, hacia aquella viga.

No dijo una sola palabra y justamente las palabras no podían describir el dolor que en ella había.

En su rabia fue por el jarrón de la mesa y lo lanzo con tal rabia, que el sonido llamo la atención de los que ahí pasaban.

Ella cayó de nuevo de rodillas con las manos a los lados, haciéndose un nuevo corte con un trozo del jarrón destrozado.

-¡maldición! –grito y no por el corte sino por su poder espiritual- ¡que tengo que hacer! –volvió a gritar.

En esto Nyra corrió hacia ella, le daba gran pena verla así. Verla de esa forma a una miko tan alegre y segura, convertida en una sombra de lo que una vez fue.

-¡basta!, ¡ya no hagas esto! –Le grito con dolor a Kagome- ¡estás haciéndote daño y todos los que te aman! –hablo a modo de llamarle la atención.

-¡por qué a mí!- hablo viendo a su doncella con ojos llorosos pero de rabia- ¡¿explícame?

Ante ellas el dios Shinigami tan tétrico y escalofriante apareció y en un pestañeo, hizo que Nyra perdiera el conocimiento.

-nos volvemos a encontrar –saludo con una sonrisa torcida y espeluznante.

-¿quién rayos eres tú? –Pregunto con rabia, no tenía miedo de aquel ser- ¿Qué le hiciste a ella?

-muerta no está –informo sin incomodarse por el trato- parece que los humanos no aprende de modales –se quejó, acercándose a ella.

La joven viajera del tiempo no se inmuto y más al contrario se paró sin moverse de donde se hallaba.

-dime que quieres –observando como aquel ente la miraba de arriba abajo- más aun quien eres…

-soy el kami de la muerte, Shinigami- hizo una reverencia a modo de burla – y tú eres la miko de la perla de shikon – pero hizo una pausa y todo burlón siguió- a verdad ya no lo serás, no tienen los poderes que necesita una miko para custodiar tal perla…

Aquel kami se reía y no se inhibió y soltó su horrenda risa en el rostro de Kagome. Por su parte ella se mantenía firme en su posición, aunque le doliera lo dicho.

-si es por burlarte que has venido, ya lo hiciste. Ahora puedes largarte – le señalo la entrada.

-mira humana –hablo molesto por el atrevimiento de ser echado- solo vine a decirte que si quieres tus poderes y a tu familia de vuelta… -vio que los ojos de Kagome brillaron ante esto último y prosiguió- solo debes hacer que Toga o Sesshomaru renuncien a su inmortalidad.

Como podría ella hacerlo, en medio de todo ella no podía infringir tal daño.

-¡no lo hare! –Respondió con dolor, porque si era ese ente un kami deberia tener el poder para cambiar las cosas – ya perdí todo, no permitiré que les hagas daño.

-¿hacerles daño? –recalco como para sí mismo, pero con otra intención- el daño te lo hicieron a ti, mira que lo perdiste todo ¿y que tienes ahora? –vio que la miko se incomodó, había dado en un punto sensible- te quedaste sin poderes por el egoísmo de sesshomaru de hacerte suya, además es sabido que la unión de un youkai con una miko, la que pierde su poder es la miko…- esto fue un golpe muy bien acertado por el kami- todos lo saben –aquel kami sonreía a ver que kagome dejaba su semblante duro y se hallaba decepcionada- ¿perdonaras a alguien que te arrebato lo que más atesorabas? –Vio que ya la tenía en sus manos- invócame cuando sesshomaru se clave esta daga –dejo el objeto en la mesa ante la mirada absorta de la miko- hazlo pronto.