(continuación de Secreto descubierto)
Narra Kagome:
Todo esto no es cierto, como Sesshomaru lo haría… Algo en mi me dice que él no quiso hacerme ese daño, solo me quiso salvar y seguro que se olvidó esa parte.
Mi cabeza está a punto de estallar, pensaba que este día iba a ser calmado, ya vi que no fue así. Decepción y amargura es lo que siento, tantas ideas con las que lidiar.
Por un lado están mis sentimientos, por un momento sentí algo por Sesshomaru aunque con esto que me dio su sangre me confunde, ya que lo que empecé a sentir fue cuando desperté.
Eso me hace pensar que en realidad no siento nada hacia él. Si hubiera seguido ignorante de lo que me pasaba, quizás esta atracción hubiera ido transformándose y hubiera creído que lo amaba.
Esto es tan cruel para ambos, demasiado…
Si esto pudiera ser deshecho, resultaría más fácil.
No soy egoísta, aunque me comporte de la peor manera con Irasue, no puedo…
Enfoqué mi mirada hacia la entrada de la tienda y en esto mis ojos chocaron con unos ámbar, era Inuyasha, el siempre corriendo hacia el peligro. Con sumo cuidado me acerque a él, escuchaba que decía algo, solo quería que se fuera.
No deseaba hablar con nadie…
-retírate, no estoy de humor para tratar contigo - lo empuje haciéndole retroceder.
-¿no escuchaste? - me dijo suave tratando de sonar calmado- me preocupé por ti y quería verte.
-ya me viste - respondía fastidiada- ahora vete.
El no muy convencido estaba a punto de irse pero dijo algo que no esperaba…
-nunca debiste sufrir todo esto, hubiera hecho cualquier cosa para no verte sufrir de esta forma -me lo dijo con una mirada triste, sus ojos no se separaban de los míos y en eso sentí que el viejo Inuyasha del tiempo que cambié a pesar de ser un gruñón, me protegía incluso colocándose como escudo, me sentí temblar.
Estaba a punto de abrazarlo, pero este Inuyasha no era aquel hanyou gruñón que me protegía y peleaba por mí.
Vi que se dio la vuelta y al final quedé sola, fui hacia la daga y la guarde en mis ropas, a la vez que veía que Nyra reaccionaba.
Narra autora:
Con todas aquellas cosas que pasó la miko aquel día, hubiera sido natural descansar y al menos así tener algo de paz.
Solo que no, ella necesitaba pensar, aunque bien sabía que no podría ordenar todo en una sola noche.
-Nyra - llamó a su doncella mientras iba reaccionando.
La doncella abrió los ojos rápidamente en busca de aquel ser espeluznante…
-¿dónde está esa monstruosidad? - buscando con la mirada por toda la tienda.
-¿A quién te refieres? - la miko no quería que su amiga recuerde a quien había visto- solo somos las dos…
-no, había un ser horrendo aquí - indicó ya parada.
-amiga, seguro que lo soñaste, no hay nadie - repitió con seguridad- deberías irte a descansar, fue un día muy alterado.
Nyra poco convencida aceptó irse, pero aún con las dudas que algo no iba bien.
Al fin Kagome se hallaba sola, soltó un suspiró y sacó la daga que el kami de la muerte le había dado.
Cierto rencor nacía de ella, un rencor no para los Taisho sino para los kamis.
Ella quería a sus seres queridos de vuelta sabía que era imposible pero nada cuesta soñar.
Aquel Kami pensó que en medio de su odio, rencor y amargura, Kagome cambiaría su esencia. Estaba muy lejos de saber quién en realidad era la miko del futuro.
Quizás aquella daga podría usarla para algo más, sin duda era valiosa. Esta daga tenía la facultad de robar la inmortalidad de un Daiyoukai como Toga o Sesshomaru ¿podría hacer algo más?
Así que con mucho recelo la guardó, sin querer Shinigami, le había dado un arma que le podría ayudar.
En eso recordó la carta que le había entregado Kikyo y la busco, al hallarla soltó un suspiro, quizás en esa carta exista algo que pueda orientarla.
Sus ojos se posaron en aquellas letras y leyó varias veces y en su mente resonaba una frase.
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Kagome quería salir y poder pensar, necesitaba aire sin embargo ni bien salió vio a Sesshomaru recostado contra un árbol y a Inuyasha sentado en la copa de otro árbol cercano.
Se giró dispuesta a entrar y alzó la mirada, cerca de ahí se hallaba Toga con los ojos cerrados en una gran rama.
Se dirigió hacia donde estaba y vio que el Inu abrió los ojos y se toparon con los de ella.
-podrías - empezaba a decir la miko, pero de un salto Toga estaba a su lado…- bajar.
-quieres subir o dar una vuelta - invito con cierta alegría.
Él no iba reprocharle su actitud comprendía que había pasado por una crisis y por ello era tolerante. Dispuesto a ser de acompañante, mantuvo una actitud amical.
-ya camine bastante por hoy - sonrió apenas y mirando hacia atrás continuó- llévame hacia aquella rama - señaló con el dedo.
No espero más indicaciones, la cargo y en dos saltos estaban donde ella indicó.
No hablo, deseaba darle su espacio y si ella quería hablar que comenzará.
Estuvieron sentados juntos, Toga la sujetaba por la cintura. Ella no se sentía incómoda pues veía a Toga como un amigo e incluso un hermano.
Habrían pasado 10 minutos de silencio y Kagome empezó.
-el clima es excelente, el cielo luce precioso - habló algo alegre, algo en ella hacía que viera las cosas algo diferentes o simplemente quería olvidar sus circunstancias- con esa bella luna, por cierto ¿Cómo se llamaba el kami de la luna?
Toga sin detenerse a pensar mucho sobre el asunto respondió...
-Tsukuyomi, el kami de la luna y también a quien nosotros tenemos como protector - informó muy orgulloso.
-debe tener poderes excepcionales -viendo como Toga se enorgullecía y afirmaba con la cabeza -son varios kamis, pero poco se de ellos… - Hizo una pausa y teniendo una meta a sus preguntas prosiguió- del tiempo que vine había varios dioses de distintas culturas y también. El cristianismo... Que dice que un solo Dios creó todo.
Esto llamó la atención de toga que la miró asombrado.
-¿cómo puede un solo Dios hacer todo? - dijo con incredulidad y muy sorprendido...
-es algo muy complicado de explicar, pero este Dios también se encarga de los muertos… - Esto nuevo hizo que Toga riera.
-no te burles, se debe respetar las creencias - dijo algo incomoda.
-aquí tenemos un kami para todo, por ejemplo para los muertos está Shinigami.
-es un nombre extraño y aparte de ser dios de la muerte qué poder o arma tiene - preguntó muy intrigada, aquella pregunta la quería hacer hace rato.
-él puede devolver la vida si lo quisiera, una vez se enfrentó con unos dioses de su mismo nivel, pero murieron debido a la daga inmortal - Kagome escuchaba fascinada, ella quería saber de dicha arma y cuanto más mejor- esa maldita arma es capaz de absorber poderes y la inmortalidad de dioses y youkais.
-lo que no entiendo ¿es como los youkais son inmortales? – preguntó con esa curiosidad tan característica.
-la realidad - respondía fascinado al ver que su amiga dejaba la tristeza- es que los youkais podemos vivir miles de años por la eternidad, sin embargo si somos atacados y heridos en un punto vital es seguro que morimos, mientras que los dioses pueden ser heridos y no morir por su sanación rápida. Pero esa maldita daga absorbe ese poder y extrae la vitalidad y poderes del Kami atacado. En el caso de un youkai, lo volverá humano si no fue herido en un lugar vital. Es por ello que todos evitan a shinigami.
Ahora Kagome sabía que habilidades poseía la daga y era decisión de ella a quien apuntar.
Ella se quedó pensativa pero como era una humana, un bostezo salió de sus labios.
Esto causó la risa del Lord y se ganó un codazo por parte de Kagome.
-es hora que vayas a la cama - mientras la cargaba para saltar, pero dos pares de ojos dorados no había perdido ningún detalle en cómo Kagome hablaba con Toga, es más sabían que hablaron, sus oídos era para ellos el regalo más valioso en este instante.
-espero tener la mente más clara estos días, Toga - sujetándose por el cuello- lo último que deseo es ver sufrir al resto, hoy me he portado muy mal, iré a disculparme con Irasue mañana.
-no te preocupes Kagome, ella comprende - restó importancia a lo ocurrido- sabe que fue un momento de frustración y no saber qué hacer, aunque le chocó saber que no había sido una buena madre del tiempo que vienes.
-estoy avergonzada - dijo tapándose el rostro- no sabes cuánto, mi hermana debió sentirse muy mal con todo eso…
-mañana iras con ella - la tomó por los hombros- nadie te culpa de nada Kagome.
Luego de eso la abrazo y con un beso en la frente se separó y vio que Kagome entró a su tienda.
Toga se acercó hacia sus hijos y los miró algo divertido…
-¡cachorros!, no les dijo Irasue que no molestaran a Kagome –miro que ambos estaban inconformes con esa orden.
-si es cierto –respondió el hanyou- pero no dijo nada de mirarla de lejos.
-así es –apoyo Sesshomaru, que ya estaba cerca de su padre.
-ustedes cuando no de revoltosos- relajó la postura y acompañado por sus hijos se retiraron a sus respectivas tiendas.
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Elección
Nunca se terminaba el movimiento en aquel campamento, como sus integrantes eran hanyous y youkais, no dormían mucho y más se dedicaban al entrenamiento que por cierto se había duplicado a raíz de la derrota, los generales no eran la excepción, más al contrario estaban ahí apoyando a sus soldados.
La cocina era atendida por las esposas de estos, había un pequeño grupo de humanas para lidiar con la limpieza de las cocinas como el lavado de los uniformes.
Un campamento estaba lleno de trabajos. La miko se había levantado y al sentirse inútil en su tienda, decidió ir a ayudar. Mantenerse ocupada le ayudaba a olvidarse un momento por lo que pasaba. Sabía que esto no solucionaría sus problemas pero al menos no estaría dándose pena así misma.
Ayudo a recoger los uniformes de las tiendas, ya que no podía ayudar en la cocina por sus heridas que se sanaban a paso lento. Luego llevó agua para aliviar la sed de los soldados, y ellos muy contentos de ser atendidos por ella le agradecían.
Ella con una sonrisa, los atendió y les daba algunos trapos para que se puedan secar el sudor.
Estos actos llegaron a los oídos de Sesshomaru y un poco después al hanyou.
Sin duda alguna el primero en encontrarla fue Sesshomaru, que aunque sentía un impulso de cargar y llevársela no lo hizo, ayudaría a que ella lo viera peor o eso él pensaba.
-muchas gracias miko –decía un soldado muy sonriente, mientras recibía un vaso de agua.
-no es nada –respondía con una sonrisa, se sentía útil. Al menos atender a esos soldados hacía que ella olvidara todo.
Sin embargo sintió la presencia de Sesshomaru que estaba a escasos metros de ella y fue por su sangre que en ella habitaba que pudo dar con él.
Lo vio y se fijó que los ojos dorados centelleaban un brillo de aura asesina. Esto provocó un escalofrío en ella, que pidiendo disculpas dejó su quehacer para irse a un rumbo distinto al príncipe heredero.
Narra Sesshomaru:
Vi que ella le sonreía, sentí hervir mi sangre, ¿Cómo podía ella actuar así?, pero que estoy diciendo. Si actuó como mi instinto me dice, seguro que la alejará más de mí y manchare más la reputación que tengo hacia ella.
Ahí iba, dejo lo que hacía para irse a algún lugar, la iba a seguir. Esto no puede seguir así.
¿Es que no siente nada por mí? Siento que me estoy volviendo un idiota…
-error –hablo yakko que gruñía porque deseaba la sangre de aquel soldado pero se controló- no te estas volviendo, ya lo eres…- hizo un pausa y agrego – un idiota.
Bastaba más que esta torpe bestia me venga a insultar, solo mi persona lo podía hacer y nadie más…
-leo tu mente –me dijo burlón- sabes en vez de tanta estupidez, síguela, de una vez encara las cosas. No que eres el temido príncipe con un poder que sobrepasa a su padre o así dijeron los ancianos esos… - bestia atrevida burlándose de mí…
-muévete, ve tras ella, o eres un cobarde –reto furioso ya cansado de las inseguridad que últimamente mostraba.
No le respondí, seguí a mi miko y vi que tomaba la dirección del río. Sé que ella siente mi presencia por la sangre que compartimos. Eso no ayudaba para nada. Decidido apuré el paso y cuando estaba a punto de cogerla por el brazo ella giró hacia mí.
-¿porque me sigues?, no ves que trato de ordenar mis ideas y no es momento que hablemos- me explico algo incómoda mientras cruzaba las manos y a la vez que sus ojos decían algo diferente.
Su mirada transmitía deseo, nerviosismo y ansiedad. Se veía tan confundida.
-deberíamos hablar lo antes posible, Kagome –sugerí mientras que la agarré por su mano que tenía un vendaje y suavemente la lleve a la orilla del río y la hice sentar.
Ella se dejó, no hubo protestas y esto fue un alivio para mí.
-ya estamos aquí, así que habla que me tienes que decir –la oía fastidiada y como que se sentía obligada a escucharme, no tenía más opción así que era ahora el momento para contarle.
-el día que desperté y te vi recostada en el futon –recordé ese día que me sentí tan inútil y que de nada me servía ser un Daiyoukai- fue muy duro y más aún que Nyra me informo que morirías en tres días y que nadie podía hacer algo. En eso apareció Shinigami ante mí –no sabe cómo detesto a ese embustero Kami- él pidió mi inmortalidad, a cambio te dejaría vivir y me dio unos días para pensarlo.
Vi que la cara de Kagome era seria, solo oía y no hacía reclamos. Sin duda era muy racional a comparación del día anterior.
-prosigue –me dijo sacándome de mis pensamientos.
-a los pocos minutos y cuando consideraba que debía entregar mi inmortalidad, apareció Tsukuyomi. Estaba incómodo de aquellas visitas para serte sincero –explique algo molesto de solo recordarlo- este kami me dijo que no entregara mi inmortalidad ya que Shinigami provocaría disputas entre los kamis y que era una afrenta abierta a la Casa Lunar –hice una pausa viendo que Kagome seguía en la misma actitud, así que continúe- sugirió que te diera de mi sangre y de esa forma podrías sanar y también el sugirió que podría enamorarte y así…
Observe que Kagome cerró los ojos y murmuró algo que realmente no pude entender.
-o sea que Tsukuyomi –habló con rabia- ¿cree que el amor es cosa sencilla, que uno dice amaré a tal persona y ya?
-Kagome, escúchame –hable incomodo, ella tenía un punto a su favor, pero debía de concluir- lo que hice no fue por atarte a mí, te di de mi sangre a costa de saber que quizás nunca te enamorarías de mí y podrías elegir a alguien más –ante esto la rabia de la miko se esfumó y la vi que mostraba una actitud incrédula- no me importaba que esto sucediera a cambio de tenerte viva, por eso no complete el ritual de la marca, no abuse de ti mientras dormías, solo tenía miedo que murieras, quería agradecerte lo que hiciste por la Casa del Oeste. Según mi padre cambiaste una línea de tiempo en el cual tú mencionaste que nada estaba bien. Es más pude verlo gracias a que este kami me lo mostró.
La miko me miraba avergonzada, sentí que un sentimiento de decepción la recorría. Me toco la mejía con aquella mano vendada y vi que de sus ojos las lágrimas empezaron a bañar su rostro.
-de verdad Kagome, no me importa si no te enamoras de mí, podré vivir, no te preocupes –hable seguro aunque por dentro sabía que sufriría si ella buscaba a alguien más, pero eso no lo debía saber. Ese sería mi secreto. Así que evite por cualquier medio que ella lo percibiera.
Narra Kagome:
Tocaba la mejilla de Sesshomaru, me había contado todo y entendí mejor cómo sucedieron aquellos acontecimientos, si tan solo ayer hubiera hablado con él, no me hubiera sentido tan malditamente mal.
En eso sentí que él me agarraba la mano y sacaba las vendas de mi mano, y empezó a lamerla, en un impulso quise retirar mi mano, pero él no lo permitió.
Recordé lo que había leído y la frase que vino a mí de nuevo "cuando amas realmente a un youkai, ser humano o hanyou quisieras dar tu vida por protegerlo"
-¿Qué haces? –Pregunté mientras sentía su lengua en mi mano- esto es vergonzoso.
-Ayer te hiciste estas heridas porque no pude explicarte – sentí que hablaba con sentimientos de culpa- los he ocasionado, así que las curare.
Escuche su explicación y veía como mi piel se reparaba y como si nunca hubieran estado ahí, las heridas desaparecieron.
-gracias por curarme –hable algo nerviosa, es que siendo sinceros sentía un impulso de lanzarme hacia él, pero ya que había entendido que mis impulsos eran provocados por su sangre, me controle todo lo que pude.
De pronto me sacó de mis pensamientos, sentí que le posaba sus labios en mí, no pude pararlo, sentía que mi corazón latía rápido, no entendí como paso.
Solo que en un momento como si me conectara con la realidad lo empuje.
-esto no está bien –dije muy roja por la falta de aire y por haberle besado- tú acabas de decir que ibas a dejar que eligiera y cual sea mi elección no importaría.
Su rostro que por unos segundos lucía alegre se volvió serio. Se acomodó de nuevo en su lugar.
-así lo dije y pienso cumplir –pero no me convenció, sabía que no era cierto.
-Sesshomaru, conozco sobre este tema, según lo que tu madre me enseñó hace un tiempo –aclare y aun algo abochornada continúe- esto no será fácil para ti, lo más conveniente o mejor dicho lo más natural sería, que te amará y tú a mí. Solo que no es nuestro caso…-pero fui interrumpida por una frase que no pensé oír.
-tu no me amas, es lo que entiendo, pero no es mi caso, siento amor por ti –aquellas palabras resonaron varias veces como comprobando que no sufría de algún tipo de alucinación.
-¿que tú qué?- no sabía que decir, el rojo volvió a mí, lo mire y no pude mantener mis ojos en los de él -¿Cuándo ocurrió? O sea yo –hablaba confundida, no comprendía- pensé que tú, o sea que te casarías con alguna Youkai de acuerdo a tu posición y que la amarías, claro está... Pero esto –como imaginar que este Daiyoukai me amaría, con esto más agregado era un peso para mí.
De cierta forma me estaba haciendo sentir obligada. Así lo sentía.
-hace un tiempo te dije que eras diferente y no por poder viajar en el tiempo o ser una miko, sino por ser tú, eres diferente. Tu esencia tu manera de cómo te dedicas, tu valentía de enfrentarte a un tiempo sin conocerlo te hace diferente. Eso me enamoro, llegaste a destruir mi última barrera que traía hacia los humanos, los veía con cierta indiferencia, los creía incapaces de actuar sin esperar algo a cambio pero después de ti ya no es así –vi que hizo una pausa y me miró con cierta culpa- perdóname por quitarte ese don, no pensé en ese daño al momento de salvarte, aunque si lo hubiera considerado, también lo hubiera hecho. Tu para mi eras lo único que me importaba, al parecer tu poder era demasiado importante…
-si lo era, con eso ayudaba a los demás y podía cuidar la Perla y mantenerla purificada –explique manteniendo la calma- ahora Kikyo deberá hacerlo… además no veo la manera en que pueda recuperar mi poder, las mikos pierden su poder cuando se unen a un youkai.
-la mayoría sí, pero hay algunas excepciones…-eso no me lo sabía y me sentí ansiosa por saber más.
-¿Cuáles excepciones? –pregunte rápidamente, quizás pueda pertenecer a esas excepciones.
-solo escuche que la miko debe ser de un fuerte linaje de monjes o mikos y con algo de suerte dominar la sangre de su esposo al final cuando llevara la marca completa.
-en sí, es más suerte- me resigne con algo de pena – ¿y llevar la marca completa que me brinda a mí? –dije algo interesada en saber más sobre el asunto.
-Alargaría tu vida, no enfermarás como cualquier otro humano –me decía esperanzado o eso notaba en sus ojos- sentirías lo que me ocurriera al igual que yo. Quizás tus poderes vuelvan después de la marca.
-no quiero atarte a mí por una suposición –dije con pena, no quería hacerlo sentir mal pero a veces no era fácil- estoy segura que tu deseas que sienta lo mismo que tu sientes. Lo malo es que me siento atraída por la sangre que compartiste.
-es cierto de alguna manera, podría explicarte –me miro y como no replique continuo- debes sentir algo por mí para que reacciones así de esta forma, porque si no sintieras nada, todo solo sería carnal, no podrías controlarte como lo haces...- ¿mentía o decía la verdad? Me pregunté y lo observe detenidamente, al parecer no lo hacía. – tu sentido de la razón te controla de actuar de forma instintiva e impulsiva y evita ceder a tus deseos carnales.
Esto último me desconcertó, sin querer o más bien haciéndome notar que tenía algún sentimiento pero lo había negado.
Así lo pensé, como todo aquello se desarrolló cuando desperté, pensé que era por su sangre, lo que no pensé era por la cercanía de compartir la tienda y de ciertas circunstancias y que ambos podíamos relacionarnos mejor… quizás mis sentimientos afloraron y se sintieron con cierta valentía para poder salir a flote. Esto no lo pensé…
-Entonces tú afirmas que debo sentir algo por ti –mencione como asegurándome de lo que había explicado.
-así es –me dijo con cierto destello en sus ojos, se veía tan tierno tan dulce, que me aproxime a él sin pensarlo mucho, nuevamente toque su rostro con mi mano ya curada, vi que él se me acercaba, sentía su aliento chocar con mis labios y ahí estaba, besándolo.
Aunque no crean era un beso para comprobar si lo besaba con ese sentimiento y si en mi despertaba algo más que deseo.
Lo bese, con ansias de seguir a su lado, sentí que era doloroso separarme de él. Mi corazón se estrujo de solo pensar que pueda pasarle algo a él.
No había dudas, no era de esos besos que solo querías tener por el deseo carnal y pasar un buen rato. Era un beso cálido, lleno de… era amor, algo que desconocía pero pude identificar al sentir angustia de perderlo, de saberme sin él en mi vida.
El me siguió besando, sentí que me juntaba más hacia su cuerpo, enrede mis dedos con sus largos cabellos, y al fin pude soltarlo aunque me doliera.
-viste que si sientes algo por mí –me dijo en tono burlón y alegre.
-al parecer no pasarás tus días con dolor – me burlé, mientras le acomodaba sus cabellos- más bien no pienses que tus días serán tranquilos… no sabes en lo que te metes- susurré y sonreí.
-si es a tu lado, sé que serán muy activos –eso me hizo sonrojar, quizás él no se percató del doble sentido que había dicho.
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Narra autora:
Decidieron pasar parte del día ahí cerca del río, pescaron e hicieron una pequeña fogata, tomaron un baño y el Youkai al ver las heridas cicatrizantes en las piernas, no reparó en agacharse y lamerle las heridas, esto hizo sentirse muy incómoda a la miko, que a pesar de haberse refrescado sintió un calor indescriptible.
-no es necesario –está muy abochornada trataba de levantar al Youkai, pero este no se paró hasta sanar las heridas.
-debía sanarlas, por mi culpa ganaste esas heridas, además no voy a permitir que tengas alguna herida de ahora en adelante –lo dijo muy seguro y oírlo hablar así la hizo estremecer.
Sintió que se derretía con tales palabras y le dio un beso, un largo beso, él se hallaba sin su haori y se había sujetado el cabello, ella se hallaba con las ropas internas de su kimono y se notaba perfectamente sus curvas.
Solo que no pasaron más allá de las caricias.
Un soldado veía todo eso, no lo hacía porque quería, sino porque fue enviado por Toga en busca de ambos.
El príncipe al sentirlo, colocó a Kagome detrás de él, de manera que el soldado no viera a su miko y más aún con la poca ropa que llevaba.
-¿a qué has venido? –hablo frío y molesto por la interrupción.
-Mi príncipe –dijo a modo de saludo mientras se arrodillaba sin verlo a su rostro- su padre me envió y pide que retornen.
-ya diste el mensaje te puedes ir –hablo de nuevo frío sin ganas de obedecer.
-como usted diga mi príncipe, hasta luego Miko Kagome –ella apenas lo vio.
Mientras ellos dos sin muchas ganas de ir al llamado del Lord. En el campamento se hallaba un Inu muy enfadado.
Tienda de Lord Del Oeste:
Narra autora:
El ambiente era tenso el hanyou se hallaba inconforme que su hermano este con Kagome, porque pensaba que ese acercamiento la confundiría.
Por su lado Irasue se daba cuenta que su hijastro sentía algo más por la miko, esta sospecha que fue en un principio fue algo cierto en este punto.
-Es decisión de Kagome si acepta a tu hermano –refutó ante los comentarios negativos Toga.
-no dije que no lo fuera, pero con dejar que estén cerca estás forzando a que ella lo elija –grito todo rabioso.
-a ver –intervino Irasue, tratando de no perder la calma y dejando su abanico en la mesa- ¿Cómo pretendes que Kagome se dé cuenta si siente algo por Sesshomaru, si no están cerca?
¿Cómo piensas que ella hará su elección sin siquiera verlo o pasar unas horas a su lado?
El Inu no se detuvo a pensar y lo primero que venía a su mente fue su respuesta:
-ella tiene la sangre de Sesshomaru, estando cerca de él, no se controlara y se tirara a sus brazos –escupió, dando un puñetazo a la mesa, provocando más aún el enojo de Toga.
-Estas equivocado y deja de hacer tus berrinches infantiles Inuyasha –llamó la atención su padre, provocando que este se sentara y entre dientes murmuró- si ella decide es porque lo siente, el tener la sangre de tu hermano no la hace una irracional, ¡que no entiendes! Además Sesshomaru evitará dañarla, no permitirá que Kagome haga lo que sus impulsos digan.
El hanyou se retorcía incómodo en su asiento, pero eso no impedía que siguiera sacando "razones"…
-sabes bien, que el deseo carnal los puede dominar –mirando su progenitor- o no fue así como ustedes tuvieron a Sesshomaru, si bien dijiste que por Irasue no sentías amor, solo un deber y se suponen que eran "amigos".
Esto era el colmo de parte del hanyou, aquel atrevimiento de sacar dicho tema.
Toga quería darle una paliza a su hijo e Irasue deseaba romper el juramento a la difunta Izayoi, de velar y proteger a tal hanyou.
-¡Te has pasado! –grito Toga y alzó su youki en muestra de su enojo y con una mano lo sujetó del haori- ¡cómo te atreves a decir eso a Irasue que te ha criado todo este tiempo, eres un mal hijo!
En eso sonó un sonido sordo de la mejilla del hanyou, de sus labios cayeron gotas de sangre y su rostro estaba muy rojo.
Por Toga golpearlo con palos, pero no podría desequilibrar la armonía del campamento con tal espectáculo.
-Toga, suéltalo –intervino Irasue de manera calmada, debía poner paños fríos al asunto- estoy segura que lo que ha dicho fue sin pensar como siempre –ante esto Toga lo soltó y este cayó sentado en la silla e Irasue prosiguió- la concepción de Sesshomaru no fue como piensas, sabes bien que me case con tu padre, porque queríamos cambiar este mundo con nuestros ideales, pero antes por exigencia de mi padre debía tener un hijo o sino el me casaría con otro –el hanyou estaba muy avergonzado, había hablado cosas que no debía e insultado a su madrastra.
El ambiente se volvió más pesado por la energía del hanyou, que debía disculparse, pero las palabras no salían.
-¡Discúlpate! –ordenó su padre muy enojado.
El hanyou oyó perfectamente la orden y tratando de modular palabras, dijo…
-lo lamento… lamento haberla tratado así, lady Irasue… discúlpeme –al fin pudo decir, pero no la miraba, estaba demasiado avergonzado pero esto no lo detuvo de expresar lo siguiente.
-también tengo sentimientos por Kagome y ya que ella no eligió en la condición que está ahora, también tratare de que ella sienta algo por mí - lo dijo muy seguro de lo que pretendía.
Dicho esto y dejando atónitos a todos, se levantó, recogiendo su hakana.
A lo lejos divisó que Sesshomaru llegaba con la miko, ambos traían el cabello húmedo, llamando mucho su atención.
Quiso acercarse, pero con el aspecto que traía, desistió. Aunque más le molestaba el fuerte olor de Sesshomaru en Kagome.
El príncipe lo vio de reojo a su hermano y olió algo de sangre. No hizo mucho caso de eso. Sabía lo imprudente que era.
