Capítulo 15:

Ascendencia Fuerte

Ambos entraron a la tienda del Lord y de inmediato sintieron que algo iba mal.

-querida –dijo a modo de saludo Irasue mientras Toga giraba hacia los recién llegados.

-¿padre porque tu youki, está tan fuerte? –Pregunta que hizo que el Lord bajara su intensidad- ¿algún problema?

-no hijo, no en realidad –trato de sonar más calmado.

-Irasue...-hablo Kagome algo avergonzada- quería disculparme, ayer te dije cosas que no debían decirse y si me odias, creo que lo tengo bien ganado, me deje llevar por la rabia…

Irasue camino hacia su amiga y con una mano acomodó sus cabellos y le sonrió…

-hermana, entiendo por todo lo que has pasado pero no puedo saber la inmensidad de todo. porque no lo viví en carne propia –dijo soltando un suspiro, agarrando una de sus manos- por eso puedo disculparte, aunque debo admitir que nunca imagine verte así, es comprensible tus reproches tus acusaciones, el que me dijeras –viendo a Sesshomaru- que todo era tan malditamente mal y que algunos actuaban tan mal, me dejaron desencajada.

-mejor olvidemos todo –sugirió Toga, sacando algo de Sake – ¿y díganme donde estaban, mi mensajero me mencionó que estabas muy sobreprotector?… -dijo de manera picara mientras le ofrecía una copa a su hijo.

Kagome tenía el rostro rojo, tan rojo que podría competir con un tomate, se sentó y miró de reojo a Sesshomaru.

Irasue la veía divertida y comenzó a agitar su abanico, tapando unas risillas en el proceso.

Sesshomaru, tomó de una sola vez su copa y también se sentó.

-Dimos un paseo…- dijo sin más.

-¡oh vaya! –Se burló Irasue –creo que también se dieron un baño, mira Toga… Sus cabellos están húmedos –señaló a ambos con la punta de su abanico.

-ya me di cuenta –respondió Toga sonriente.

-¿quieren saber qué ocurrió?- soltó medio burlón el príncipe.

-por supuesto cachorro –afirmó Irasue muy interesada- empieza.

Kagome se mantenía callada algo apenada, por ser descubierta o que estaba a punto de serlo.

-resulta que mi Kagome –provocando que la mencionada alzara la mirada por cómo fue llamada- si tiene sentimientos por este Sesshomaru y hoy los comprobó…

Irasue estaba muy feliz, se pondría a bailar la conga si fuera preciso pero sus modales y etiqueta la refreno. Por su parte el Lord se sintió aliviado, esperando que su hijo Inuyasha entienda que Kagome si tenía inclinación por su hermano y no por la sangre que en ella habitaba.

-¿es eso cierto, hermana? –preguntó entusiasmada.

Kagome dejando de lado su estado tímido y algo avergonzado por hablar de esos asuntos, se sentó más derecha y tomó la mano de Sesshomaru.

-Tengo sentimientos por él, no sabía realmente si lo que había en mi era por la unión de la sangre o si algún sentimiento ya tenía –trato de explicarse- pude descubrirlo gracias a que Sesshomaru me explicó claramente el tema.

Esto hizo que la mirada de sus progenitores se posara en él ante este nuevo dato.

El sin necesidad que le pregunte se apresuró a responder.

-ustedes bien saben, que Kagome se entregaría a mí solo por deseo carnal, porque no podría controlarse –explico cómo algo tan simple pero sin percatarse que ella está de mil colores- este no es el caso porque se encuentra enamorada de mí, quiere saber qué es lo que me preocupa… -esto lo dijo inflado de orgullo- estar cerca de mi dispuesta a ayudarme y protegerme a costa de su vida, como recuerdan cuando casi pierdo la vida. Todo esto es muestra que sus sentimientos a pesar de recién haber sido descubiertos, existen y se confundieron. Solo que ahora ya se aclaró.

-¿eso es cierto? –pregunto Irasue, sorprendida, viendo que Kagome levantaba el rostro…

-según comprendo es así, es muy difícil de explicar –dijo con cierto tartamudeo- o sea por ahora he comprobado que no puedo estar lejos de él, deseo protegerlo, aunque terminaré siendo la protegida –se burló de sí misma- no es algo como Sesshomaru dice solo carnal…

-es un inicio –reanudo el príncipe heredero- saber que ella siente algo por mí y que eso hace que no pierda la cordura.

-bueno todo esto me ha tomado de una forma insospechada –río la miko algo avergonzada de por colocarse en esa situación sin pedirlo.

-Tendrás que hablar con Inuyasha -dijo Toga mirando a Kagome- él cree que todo lo que te mueve a estar cerca de Sesshomaru es carnal.

-sucedió algo en nuestra ausencia –afirmó el príncipe y su madre solo asintió sin querer explicar más de lo sucedido.

-Kagome debe aclarar este asunto, claro tú debes acompañarla –ordenaba el Lord serio, pero la miko no se hallaba de acuerdo.

-debo hacerlo sola –se puso en pie ante la mirada de los tres inus- hablaré con él, en caso de que Inuyasha no comprenda, podrás intervenir –miro a Sesshomaru que le cogía la mano.

-no te arriesgues, si el empieza a reaccionar mal, aléjate- viendo que la miko optaba por una mirada seria dijo- no quiero que él se pase de la raya.

La miko lo vio y en su mirada estaba la respuesta que lo haría y así se fue en busca del hanyou

Camino un poco y extrañaba su poder de miko que le permitía rápidamente percibir la energía que buscaba, en eso vio que más adelante había un revuelo y con precaución se acercó. Eran dos soldados enfrentándose, cosa normal de un entrenamiento, así que se relajó.

De pronto sintió que fue tocada por el hombro y volteo al instante, era Inuyasha, traía una mejilla algo morada.

-¿Qué te sucedió?- fue lo primero que dijo- ¿Quién te lo hizo?

-eso no tiene importancia, ven –la jalo del brazo sin siquiera pedir permiso, como si Kagome fuera un objeto.

-suelta Inuyasha, puedo caminar sola –se quejó- me duele.

La escucho y aflojo un poco el agarre, una vez algo lejos pero seguida por la mirada de Sesshomaru.

-¡te digo que me sueltes! –se zafo del agarre- ¿para qué me traes hasta aquí? –señaló el lugar.

-mira Kagome, tú al parecer no piensas que estás siendo manipulada por la sangre de mi hermano –empezó muy determinado- es mejor que te lleve a un lugar lejos de aquí, porque ya sabes que sin tu poder espiritual tampoco puedes ser de ayuda.

Sí que el hanyou es delicado, decirle de esas formas a Kagome. El tacto no era parte de aquel ser. Aunque sus intenciones eran hasta cierto punto comprensibles, todo iba por la borda.

Kagome no sabía si darle un lapo en ese rostro ya maltratado o echarse a reír con todo lo que decía.

Aunque no optó por ninguna, se calmó y dijo:

-primero te agradezco por la intención de querer cuidarme, pero lo que siento por tu hermano no es deseo –aclaró ante la mirada incrédula del hanyou- para que entiendas no me manipula su sangre, dos no iré a ningún lugar lejano de aquí…

-¡tonta! –Grito el Inu agarrándola por los brazos- no percibes que cuando estas cerca de Sesshomaru te le quieres entregar, esta tan tonta que ahora no lo reconoces.

-te digo que me enamore de tu hermano desde hace un tiempo y solo lo supe justo cuando pensaba que moriría, nadie lo sabe porque después de eso casi me muero y cuando desperté, empecé a estar cerca de él... –hizo una pausa viendo el rostro confuso del Inu y sabiendo que explicaba por demás- solo comprende que no me iré y estaré junto a Sesshomaru.

-¡tú estás loca!, pero aun así debo llevarte –estaba a punto de alzarla.

-entiende Inuyasha, me enamore de tu hermano, lo que estás haciendo es sobre pasarte de tu condición de cuñado –respiro hondo y continuo- no te preocupes por mí –dando dos pasos hacia atrás, rezando para que el Inu no la toque porque Sesshomaru podría perder los estribos y hacer una locura- gracias por tus buenas intenciones.

El hanyou quería gritarle que no sabía como pero tenía sentimientos hacia ella. Solo que lo callo, era caer bajo decirle eso y que fuera rechazado.

-está bien, voy a aceptar que lo que dices es cierto –mirándola enojado- solo que si después…

-no habrá un después –cortó la miko lo que decía- estoy segura.

-bien Kagome, espero y no te equivoques -dijo derrotado.

-no se equivoca –hablo Sesshomaru saliendo de las sombras.

-ya te habías tardado en salir –dijo burlón el Inu, ante la mirada fría de su hermano que estaba decepcionado.

-espero que este asunto quede finalizado Inuyasha –mirando de reojo a su miko- no quiero más discusiones contigo y peor que provoquemos que los planes vayan mal.

-no lo hare – y abriéndose camino para su retirada comento- debes cuidarla mucho hermano, ella es invaluable.

-lo haré –respondió y todo aquello era como empezar una nueva página.

Ambos miko y youkai se quedaron un rato a solas, Kagome soltó un fuerte suspiro.

-pensé que esto no acabaría bien –se dijo así misma- caminado de nuevo al campamento.

-ha salido mejor de lo que pensaba –agregó el príncipe- siguiendo por detrás a Kagome.

Los días avanzaron, al menos 5 días y en el transcurso de estos, días era más sonado el rumor, aunque de rumor no tenía nada, que el Príncipe y futuro Lord estaba manteniendo una relación amorosa con la miko protectora de la perla.

Había un grupo que se encontraba en contra, no querían que la miko perdiera su poder y perder en la batalla.

El otro grupo estaba seguro que si esos dos se volvían una pareja, la Casa del Oeste sería la más próspera y que las metas que se tenían se cumplirían más rápido.

Eso era la mentalidad de aquellos, solo que ignoraban una gran verdad la miko poseía parte del ritual y que no poseía poderes actualmente.

Había mucha sorpresa al ver que la miko Kikyo llegaba en un carruaje al campamento.

Bajo y dio una rápida mirada a todos los que ahí la recibieron y posó sus ojos sobre su reencarnación, Kagome le había contado y por eso sentía un cariño muy especial por ella, aunque no lo demostrara.

Con el rostro apacible y mirada seria se acercó ante los señores del oeste…

-Mi Lord y Mi Lady –se inclinó ligeramente - he venido ante su solicitud, Kikyo les saluda.

-Se bienvenida Sacerdotisa –habló Toga- por favor descanse un rato y después hablaremos.

Decía con cordialidad ante todas las miradas que observaban.

-No es necesario, pero por favor vayamos a conversar a un sitio más acogedor –sugirió la sacerdotisa y viendo que El lord no refuto y más bien fue guiada, comenzó su marcha.

Kagome apenas tuvo ligero contacto visual con Kikyo, pero sabía que algo había, era intuición premonición, que rayos exactamente seria no lo sabía pero algo sentía.

Dirigió sus pasos a la tienda de reunión y tras de ella iba Nyra.

La multitud se dispersó, para continuar con sus deberes.

Kikyo se sentó y de igual manera la imitaron los señores del oeste, el heredero y por supuesto Inuyasha y Kagome.

-¿completaste el ritual? –fue lo primero que salió de sus labios de Kikyo, su mirada se posó en Kagome.

Kagome sabía que Toga envió un mensaje muy preciso en el que decía que perdió sus poderes y que por eso necesitaba de su presencia, entonces esta pregunta la desencajaron.

-no –respondió y asumió que Kikyo en su amplia inteligencia había deducido todo pero aun así inquirió- ¿Cómo lo sabes?

-percibo que emites un ligero aura demoniaca del príncipe desde que llegue y tu sangre está en descompensación. Por eso tus poderes no vuelven – explicaba de la manera más natural.

-¿quieres decir que si completo el ritual mis poderes volverán? –lo dijo emocionada y a la vez se sonrojo, ya que lo había dicho delante de todos.

-¿Realmente no conoces nuestra línea genealógica y que procedemos de la gran Sacerdotisa Midoriko y ella a su vez de un extenso árbol genealógico de monjes y sacerdotisas? –hablo dejándola boquiabierta a su reencarnación- ¿qué estuviste haciendo para no averiguarlo?

-no se me ocurrió, sé que tengo linaje de sacerdotisas y monjes mas no que éramos sus descendientes de la Gran Midoriko –se defendió toda avergonzada y molesta por no averiguar más, solo que agregó- además estamos conociéndonos mejor… -mirando a Sesshomaru

-sugiero que de una vez concluyas con el ritual porque luego estarás inconsciente hasta que tus energías se compensen…

-¿Cuántos días serán?-preguntó el príncipe, muy interesado y alegre al saber que Kagome recupera lo que más deseaba luego de su familia.

Aunque era más feliz, porque no veía rechazo de parte de la miko referente a completar el ritual.

-puedo ver que ella está recuperada físicamente, no tardará más de 4 días –informó como si del tiempo se hablará.

-sería conveniente que termine el ritual luego de acampar en la nueva ubicación –hablo Irasue mientras miraba sonriente a su hermana.

-nos preocupamos por nada –soltó Toga sin freno a veces se parecía a su hijo el hanyou- aunque por algo suceden las cosas.

-Kikyo es bueno tenerte aquí –empezaba el hanyou- debes quedarte. Así ayudarías con estos…

-mi deber es ayudar a la Casa del Oeste Inuyasha y esta vez no será la excepción –hablo seria mientras posaba su mirada de nuevo a su reencarnación.

-La Perla ¿está bien?- preguntó inquieta- seguro que no has podido purificarla adecuadamente.

-la verdad que cuando lo hago, pierdo el conocimiento -dijo apenada.

-dámela –dijo de manera amable, extendiendo la mano.

Kagome se la entregó y en el acto estaba de un color lila claro.

-más bien quiero hablar contigo a solas, sobre un asunto muy importante –informo Kagome, ante mirada de todos- son cosas de mujeres –trato de quitarle importancia al asunto.

-entonces vamos…-indicaba Kikyo pero fue retenida por la voz del Lord

-antes de eso, hay un asunto que quiero que sepas… -la sacerdotisa volvió a tomar asiento- se trata de una sacerdotisa oscura llamada Tsubaki.

Vio que la cara de Kikyo se puso más seria aún y que está dejaba que un poco de su poder saliera de su control.

-¿la conoces? –pregunto al ver el rostro algo preocupada.

-fue mi compañera cuando me preparaba para ser una sacerdotisa, empezó a envidiar mis habilidades, su envidia la corrompió. No me sorprende que sea la miko oscura –sin duda le provocaba rabia que Tsubaki casi matara a su reencarnación.

-ahora que estarás aquí espero que puedas contenerla –hablo con esperanza al saber lo fuerte que era Kikyo.

-haré todo lo que esté a mi alcance –dijo segura y viendo de reojo a Kagome- necesitare de tu apoyo, espero que pronto vuelvas a ser la Gran miko –sonrió.

-sin duda todos queremos que ella lo sea, al igual que tu –intervino Irasue, llena de fe.

Luego de esto, al fin Kagome y Kikyo pudieron salir de la tienda y fueron a la tienda de la primera.

De cierta forma la miko del futuro se sentía aliviada, pero por otro lado sentía algo de miedo al terminar de dar el paso sobre el ritual.

Sin embargo se sentía reconfortada por la presencia de su encarnación. Sabía que podía contar con ella.

Nyra iba tras ellas, sintiéndose aliviada al ver el rostro más sereno de su amiga. Aunque en estos días, la vio reír y suspirar más de una vez al tener la cercanía del príncipe heredero.

Sesshomaru observaba desde la distancia como ambas caminaban, eran tan parecidas, el desconocía el vínculo que ambas compartían, pero llamó su atención la declaración de Kikyo, al sacarle aquel historial.

Por deducción comprendió que ambas estaban relacionadas, solo que una era de otra era y la otra de su tiempo. Solo que dejo de lado esa idea.

Tienda de Kagome:

Las tres ingresaron y al fin se pudo retirar la capa que llevaba Kikyo. Vio que Kagome ordenaba a Nyra por algo de té y de comida.

Luego de esto se procedió a sentar.

-por favor, toma asiento –indico con la mano.

-¿cómo sucedió todo esto?– preguntaba Kikyo a la vez que se sentaba.

-es algo largo de contar, lo que en si es preciso que sepas es que dos kamis están involucrados –dijo rápidamente Kagome, ante el asombro de Kikyo- uno de ellos quiere la inmortalidad del príncipe o del Lord y el otro no quiere que esto ocurra porque se desataría una guerra entre kamis.

-así que los kamis están entrometidos en esto y tu saliste afectada –resumió.

-no aún falta -rectifico la miko futurista- el ataque fue provocado por Zero la hermana de Kirinmaru y como dijo Toga, hay una sacerdotisa oscura –hizo una pausa y recordó…- ellos usaron veneno, misma y Reiki malicioso…

-¿de quién lo obtuvieron? –Se preguntó Kikyo desconcertada- no conozco a alguien que facilite…

-yo si –hablo para el asombro de su encarnación- había alguien llamado Naraku en el tiempo que altere, es de hecho… -mirando con sorpresa a Kikyo y con cierto temor -¿tú curaste a alguien en una cueva?

La pregunta pareció absurda, ella paraba en palacio y recién había salido a esa aldea.

-no –respondió tajante- no cure a nadie así.

-Entonces ¿cómo pasó esto? –Se dijo con fastidio…- Naraku es un hanyou, muy fuerte por cierto y más que nada con ese miasma que esparce.

-tenemos un problema más entonces –examinó el panorama y sintió que las cosas no serían fáciles- tú debes concluir con el ritual pronto, debes estar en óptimas condiciones.

-Siento como si me obligaran –se quejó la miko, viendo que Nyra colocaba las taza de té- me hubiera gustado que fuese más lento los preparativos…

-¿no quieres al príncipe? –pregunto de manera simple Kikyo mientras daba un sorbo a su té.

-Claro que sí, pero verás, en mi tiempo las cosas son diferentes… -empezaba a explicar.

-primero que nada Kagome –bajó su taza y clavó su mirada seria en su reencarnación- ya no perteneces a ese tiempo, es duro para ti pero así lo es. Debes moldearte a las costumbres de este tiempo y una de ellas es que debes terminar el ritual ya y de esa manera enfrentarnos a estos enemigos y luego tener al hijo de Sesshomaru –sonrió ante la cara roja por lo último dicho- es lo que se espera de ti…

-¡por los kamis! –Exclamó Kagome algo incómoda- primero ve despacio, uno tienes razón sobre las normas de este tiempo, dos el ritual lo concluyó porque tengo sentimientos por Sesshomaru y tres lo hijos pueden esperar… -soltó un suspiró y bebió rápido su taza de té.

-me da gusto que no me equivocaba –dijo con alegría Kikyo, mientras empezaba a comer lo que Nyra había traído- ¿no lo crees?

-me estás dando miedo, cómo es posible que tú supieras que tenía sentimientos por él, ni siquiera me di cuenta –preguntó llena de curiosidad.

-el verlo a escondidas o voltear ante la mención del nombre del príncipe o preguntar por él de manera continua –señalaba Kikyo divertida- era un claro ejemplo de tu interés por él.

-solo lo hacía porque me preocupaba, no con malas intenciones –se defendió y dándose cuenta por donde empezó todo- además con todo el entrenamiento que me dabas, apenas y lo vi…-en eso recordó de aquel detalle- sabes una vez me consoló y creo que desde ahí nació todo.

-eso no lo sabía –dijo muy interesada- mañana entrenaremos.

-no tengo mi poder aun –recordó

-tienes que estar en forma, estoy segura que no has practicado por estar deprimida y paseando con el Príncipe- esto último hizo que Kagome se atore con su bebida.

Pasaron unos minutos y al fin Kagome recuperó la voz, después de toser tanto.

Ya más calmada procedió a contarle lo que realmente la traía preocupada sobre quienes estaban involucrados…

-El kami de la muerte me entrego un arma que podría ayudarnos –sacando la daga inmortal- el me la dio para que acabara con uno de los inus .viendo la cara de preocupación de Kikyo, aclaro- me la entregó en el momento que me hallaba confundida, me dijo que lo invoque cuando ejecute a uno de ellos.

-solo que tú quieres usarla para atacar a Zero ¿no es verdad? –se apresuró a decir Kikyo y adivinando el plan de su amiga.

-sería lo más acertado y así acabar con la guerra, solo que de esta daga, nadie la sabe a excepción de ti –entregándola.

-debemos correr un gran riesgo y acercarnos a Zero o podríamos darle a Toga –sugirió pero espanto la idea en el acto- mejor lo hacemos las dos.

-si es lo mejor, Kikyo. Porque si lo empuña uno de los inus, estallaría una guerra entre los kamis –explico mientras veía guardar la daga.

Luego de eso se pusieron al corriente o mejor dicho que Kagome, contó todo lo que había pasado en el campo de batalla, hasta el momento en que se enteró por casualidad que ella llevaba la sangre del príncipe.

Mientras ellas conversaban un hanyou se hallaba inquieto por el campamento.

Quería hablar con Kikyo, necesitaba hacerlo. La verdad que ni él mismo se entendía porque queriendo a Kikyo, besó a Kagome, aunque esta última ni enterada estaba.

Viendo que Nyra salía de la tienda con una bandeja, la intercepto

-Nyra, dime ¿ya saldrá Kikyo de la tienda? –preguntó mientras la sujetaba con fuerza del brazo, sin duda el tacto no era su fuerte.

-lo dudo –y mirando el agarre del Inu- van a demorar y ahora por favor suélteme, príncipe Inuyasha.

Este la soltó y gruño por lo bajo…

-que tanto conversaran ¿acaso Kagome le menciono algo sobre estos días y de mí...? –se decía más para sí mismo pero Nyra que seguía parada escucho lo que decía.

-de usted ni se ha mencionado nada –tratando de mantenerse seria, porque le causaba risa la actitud del hanyou- llevan bastante rato…

Solo que vio la mirada molesta del Inu y también como lo había hecho sentir avergonzado.

-no te lo decía a ti, tonta sirvienta –gruño el Inu con los ojos chispeantes- y ahora vete…

Nyra que ya conocía sus arranques y no se sintió ofendida, continúo su camino.

Toga que había visto a su hijo ser tan grosero, lo agarró y le dio de nalgadas, no eso no pasó.

Para esto el Lord del Oeste, se hallaba revisando a sus soldados y llamó a Inuyasha para que ayudara, él fue algo incómodo. Adiós el saber que hablaban. Sus orejas privilegiadas no podían escuchar nada.

Pasaron dos días y todo el campamento se mudó, lo habían dividido en dos, querían distraer al enemigo, ya que se había informado que Zero había reunido también un gran ejército nada despreciable.

La ceremonia se realizaría el día 8 de aquel mes y estaban en el cuarto día, debían avanzar rápidamente al punto donde se establecería el segundo campamento. Por la noche del día 8 sería la unión que ambos ya esperaban, con el canto nocturno de la noche y sin vistas más que de aquellos dos, no podían darse el lujo que el enemigo los ataque usando aquella ceremonia que debía ser íntima y especial.

Todo esto era como se supone debería ser.

Campamento de Zero:

Las noticias llegaban tan rápido como se obtenían, sin duda los enemigos de Toga eran muy eficaces.

-mi señora, el campamento está dividido en dos para confundirnos –informaba un youkai, postrado ante ella.

-Toga sin duda eres un buen estratega, pero no sabes lo buena que puedo ser también en esto –susurro con una media sonrisa- vete y obtén más noticias.

-por supuesto mi señora –respondió rápido y saliendo con prisas.

-señora –habló Riku que se hallaba en una esquina observando- no cree que es una trampa de Toga que nos enteremos fácilmente sobre sus planes.

-claro que lo es –respondió muy sonriente- por eso dije que soy mejor que él, lo conozco tan bien, por algo fui su amiga –solo que en eso recordó cómo fue desplazada por una humana- atacaremos…

-¿Cuándo?-preguntó desconcertado porque él pensaba en que esperarían el ataque

-haremos una intromisión secreta, un pequeño grupo –ella sonreía sin parar y viéndose al espejo miraba sus marcas de youkai- mataremos a su preciado hijo…

-el hanyou Inuyasha –nombró Riku.

-no, él puede esperar…-soltando su espejo y caminando hacia Riku- Sesshomaru debe morir, y luego Toga, ellos dos y luego, lentamente… -tocando con una de sus garras el pecho de Riku- muy lentamente haré que muera el hanyou… -en eso soltó una carcajada muy sonora que estremeció a Riku.

Sin duda Zero no dejaría escapar a nadie, matar era lo único que en su mente se hallaba.

Este ataque de vengar a Kirinmaru era solo un gran teatro, inclusive había reunido a los 4 peligros para aplastar el ejército de toga.

Campamento de Toga:

Para el gran Daiyoukai nada se le escapaba, absolutamente nada, sabía de las filtraciones y que información salía.

Había armado un plan y también junto a su hijo Sesshomaru sabían que el día que se supone que iba a ser la marca, serían atacados.

-Hoy por la noche debes hacerlo –dijo serio el Inu mayor, ante la mirada seria.

-así será… - iba a explicarse pero el mayor lo interrumpió.

-no es momento de vacilar, Sesshomaru o existe algún motivo para que dudes -interrogó y viendo que su hijo lo vio aún más serio y ligeramente frunciendo el ceño, vio que tenía una duda.

Estaban en medio del bosque lejos de todo el bullicio, tomando un breve descanso para continuar y ahí estaban ultimando detalles. Sobre todo por la marca.

-¿dudas de Kagome?- pregunto de nuevo sin oír respuesta y siguió- piensas que no deberías unirte a ella…

-las cosas son apresuradas, esto es más que nada –indicando la situación en la que los colocaban- para ganar la guerra, no hay opción, solo marcarla para que recupere sus poderes y ayudarnos en la lucha –expresó el fastidio que llevaba.

-no es todo así –respondió algo incómodo Toga- estos días me pude dar cuenta que Kagome no…

-no dudo de ella, pero tampoco es cómodo estar en esta situación en que sea obligada a tomar la marca –indicó aún fastidiado- en un breve tiempo.

-si por mí fuera, ella podría tomarse más tiempo hijo, pero las circunstancias apremian –no sabía cómo hacerle entender que no había más alternativa- Kagome te ama.

-Al parecer es así- respondió como un tono más calmado pero no del todo convencido.

-lo hace y esta marca a pesar de ser algo apresurada –tratando de animarlo- no quiere decir que ella se deje solamente por recuperar su poder a costa de una infelicidad…- Toga rápidamente la vio.

De pronto de entre los árboles, salió la mencionada, que iba a buscarlos para seguir con su traslado.

-Toga, debemos seguir, ya pasamos más de dos horas aquí –indico seria y mirando de reojo a Sesshomaru, estaba decepcionada.

Toga que no necesitaba de manual alguno para interpretar aquel tono de voz, solo deseo suerte internamente a su hijo.

-iré a dar la instrucciones –hablo rápido mientras se retiraba a paso apurado.

Sesshomaru también veía que su futura compañera, traía un aura letal que era la envidia de cualquier youki.

Aunque sabía que algo había escuchado, no tentaría a su suerte.

-deberíamos ir…- empezó su marcha y en eso sintió como la miko muy contrario a su actitud lo abrazo por la espalda.

-cómo puedes ser capaz de pensar que solo quiero tu marca por recuperar mis poderes –sujetaba fuertemente la espalda del Heredero- es cierto que nos encontramos en una situación de emergencia y me necesitan- trataba de hacerle entender y siguió- solo que deseo ser tu compañera ahora, es quizás extraño para ti que lo diga así, pero es la verdad.

-Desde que te di mi sangre he querido colocar eso que diga que eres mía- para esto la jalo del brazo- por un momento pensé que te obligas por el bien común de participar en esta guerra.

Vio sus ojos que decían que no era así lo que con ella ocurría. Aquella miko claramente decía con su mirada que lo amaba y deseaba.

No pudo más, la empezó a besar con una pasión tan intensa que Kagome se quedó sin aliento.

Debían de irse, pero Sesshomaru no podía más, las palabras de Kagome, le habían quitado su última duda, no le importaba que estuvieran en medio del bosque. Sus instintos, su pasión y combinado a sus sentimientos, hicieron que la tomara como suya.

Kagome no protestaba, no oponía resistencia, la cordura no estaba en ella.

Se había controlado bastante y en este punto ya no conseguía fuerzas para detenerlo, quizás muchos pensarán que la pobre miko no tenía opción pero no era así, ella quería la marca de una vez y así sentir todo lo que sucedía con el heredero y vivir a su lado por todo el tiempo que él pueda darle. Sin duda amaba a aquel Daiyoukai.

Toga estaba preocupado, pensó que quizás su amiga había dejado sin heredero a la Casa del Oeste porque con o sin poder, Kagome podía ser un peligro si lo deseaba.

Inuyasha por su parte estaba detrás de Kikyo.

-¿estás cómoda en ese caballo? –señaló al pobre animal que era blanco como la nieve.

-sí, estoy bien –respondió seria.

-si quieres puedes ir en esa carreta –señalo- estarías más cómoda…

-ya dije que estoy bien –respondió con frialdad mientras lo miraba.

-Kikyo, solo me preocupa que termines adolorida, las mujeres son delicadas –hablaba el hanyou muy preocupado.

Querer quedar bien con ella era lo que más le importaba, aunque no podía dejar de admitir que se sentía atraído por Kagome. Para este punto sabía que amaba a Kikyo o eso le decía su corazón pero sentía atracción con la miko del futuro. Sin duda algo muy peligroso todo aquello.