Dominancia y Hakanas

Querer quedar bien con ella era lo que más le importaba, aunque no podía dejar de admitir que se sentía atraído por Kagome. Para este punto sabía que amaba a Kikyo o eso le decía su corazón pero sentía atracción con la miko del futuro. Sin duda algo muy peligroso todo aquello.

-te agradezco que te preocupes, no debes hacerlo. No es tu deber, ya te dije que no cambiare mis decisiones –hablo tratando de calmarse, sí que el hanyou la saca de sus casillas.

-he cambiado, aun te amo –soltó, dejando a Kikyo algo inquieta.

-lo siento no puedo corresponderte, ya me has demostrado que no podemos ser compatibles, además mi prioridad es ayudar con mis poderes a… -solo que fue interrumpida, al sentir la mano del hanyou tocando su rostro.

-deberías darme una oportunidad –suplicó, mientras mantenía su mirada en aquellos ojos chocolates.

-yo… -primera vez que se hallaba sin habla- veras…

-no me digas nada aun, quiero que lo pienses –interrumpió Inuyasha mientras se alejaba de ella.

Narra Autora:

Quizás ser tan inmensamente testarudos era la característica de los Taisho. Solo que Kikyo mantenía su reserva con Inuyasha, ya había pasado muchos dolores de cabeza cuando lo acepto.

Aceptarlo de nuevo sería insensato.

Los sentimientos no la dominaban, en eso ella era muy equilibrada. Aunque lo amara no estaba dispuesta a pasar aquellas peleas o situaciones incómodas. No más se había dicho.

Al cabo de una hora, Sesshomaru volvió con Kagome en sus brazos. La mirada de tres Inus cayó en ellos y sabían lo que había pasado.

-en serio ¿lo tuviste que hacer en el bosque? –dijo con decepción el hanyou.

-estoy de acuerdo con tu hermano –habló Irasue- debiste de esperar…

-ya está hecho –hablo sesshomaru, que contenía su alegría llevó a Kagome a una de las carretas y con sumo cuidado la colocó.

Kikyo con mucho apuro se acercó y con una mirada de reproche miró a Sesshomaru.

-no debió ser ahora –mirando los alrededores.

Miró a su amiga e invocó un campo que evitará que el nuevo aura salga y así dar aviso a los enemigos que Kagome era compañera de Sesshomaru.

-eso evitará que se sienta su nuevo olor –indicó- debemos partir rápidamente, la noche será larga.

-quería que la marcaras, ¿pero no en medio del bosque?, ¿sin un lugar donde pueda descansar adecuadamente? –reprocho su padre.

-ya está hecho padre, es lo que se esperaba o ¿no?- respondió entre contento y serio.

-debemos partir –ordenaba la lady- ya va a oscurecer.

Después de decir esto, comenzó de nuevo a moverse aquel campamento. Las miradas curiosas por saber qué había pasado a la miko, esperaban enterarse de algo. Solo que nadie supo de nada, los involucrados no dirían nada y el mismo Inuyasha guardaba receloso aquella información.

Avanzaron varios kilómetros que fueron horas, largas horas y cuando finalmente llegaron a su nueva ubicación era de madrugada, se ordenó armar las tiendas y en especial con mayor prisa la de la miko Kagome.

Referente a la miko del futuro, ella se hallaba aún dormida, aunque su rostro mostraba que no descansaba, sino que peleaba. Murmuraba medias palabras que no se distinguían.

Kikyo había acertado en decir que tomaría unos días para que su alumna dominará la sangre youkai que ahora estaba en su cuerpo.

Irasue y Kikyo se encargaban de velar a Kagome. Por su parte Sesshomaru pasó un tiempo al lado de su ahora compañera.

Aunque le doliera debía alejarse por las incursiones para ver los movimientos del enemigo, sus deberes como futuro heredero Lord eran prioritarias sin embargo para él, su venganza y asegurarse que Kagome este a salvo le importaban más que todas sus obligaciones o lo que se esperaba de él.

-vamos ya 3 días -recordó Irasue a Kikyo que colocaba un paño en la frente de la chica del futuro- debería estar mejor que los otros dos días…

-ella mejorara -dijo llena de seguridad Kikyo- no todos reaccionamos de la misma manera, algunas mikos o bueno las que se unieron a Youkais, algunas demoraron en recuperarse unos días más -viendo el rostro preocupado de la Lady agregó- ella lo superará y en caso que no pueda enfrentarse a esta batalla, me encargare de ayudarlos, es mi deber.

La Lady con el rostro serio, seguía viendo a su amiga. Lo último que quería es ver a Kagome mal y no le importaba si no participaba de la batalla, primero era que salga de ese trance.

-este no es lugar para que ella esté, al menos estaría más tranquila si ella estuviera en palacio resguardada y más cómoda -gruño por lo bajo y con la mano que sujetaba su abanico, lo quebró- siempre ella debe estar pasando circunstancias arriesgadas, si me reprochara lo aceptaría con gusto, esto es increíble, nosotros poderosos Youkais, protegidos por ella una humana…- lo decía de manera irónica por la situación y a la vez sorprendida de todo aquello.

Kikyo que exprimía un nuevo paño, se sintió orgullosa que su reencarnación fuera más valiente y decidida. Agradeció que al menos en esa vida ella era más independiente y segura.

Se recordó que a tierna edad fue huérfana y con su hermana Kaede una bebe en brazos tuvo que madurar, quemando etapas de manera abrupta, decidía de manera temerosa, no había quien le diga si era correcta su decisión.

Solo que un día todo cambió, todo. Descubrió sus poderes espirituales cuando estaba siendo atacada por unos Youkais, los ancianos de la aldea al enterarse de eso, la empezaron a tratar mejor, proporcionando comida y una casa para ella y su hermana. La enviaron a que se prepare como sacerdotisa y fue allí que supo de su linaje tan largo de miko.

-sin duda Kagome nos ha enseñado mucho, aunque ella misma desconoce el valor de sus acciones -el orgullo impregnó sus palabras y sonrió.

Irasue solo guardó silencio, aquello no tenía respuesta, era tan cierto. Pasaban los minutos y Kagome dejó de emitir sonidos, su respiración se tornó más rítmica y el perlado de su frente producto del sudor, empezó a desaparecer.

A las pocas horas, la miko del futuro realmente dormía, es más cambio de posición y salió una queja que causó risa a sus acompañantes y rojo al Príncipe Heredero que se había unido recién a ellas.

-"no me toques ahí, soy muy sensible, Sesshomaru".

El mencionado juro que se vengaría de eso de una manera placentera, su madre le dio una mirada picara y Kikyo lo vio algo divertida pero no se atrevió a reírse.

-Bueno, realmente me alegro que ella ya esté mejor -empezaba la encarnación- y que mañana ya estará consciente. Debo retirarme y así poder recuperar mis fuerzas.

-Haz hecho mucho por nosotros, miko Kikyo, te estoy agradecida al igual que mi hijo -el mencionado asintió- también me retiro -mirando ahora a Sesshomaru- cuida de ella.

-no es necesario decirlo, madre. Informa a mi padre y a Inuyasha, deben estar ansiosos por noticias -menciono mientras acompañaba a su madre fuera de su tienda- Todo lo que has hecho por Kagome, jamás lo olvidaré Kikyo.

-lo hice porque es mi deber ayudarla, es mi alumna después de todo -no quiso explicar más sus motivos. Fuera de todo, ella se sentía bien ayudando.

Sesshomaru, al fin tenía privacidad, había deseado estar a solas con Kagome, había actos muestras de afecto que no se atrevería mostrar delante de los demás y no por orgullo o ser el "temido Frío Youkai" sino porque eran solo para s u compañera.

Narra Sesshomaru:

Después de 3 días al fin mi amada compañera, dejó de pelear con mi sangre y la marca que ahora porta. Me hubiera gustado poder ayudarla pero eso era imposible.

Siempre supe que era una guerrera y que ante nada se doblegaría y así fue, se dijo que eran 4 días para dominar el poder de mi sangre pero ella lo hizo en 3 días. Incluso tuvo la fuerza para hablar dormida.

Espero con ansias que llegue el nuevo día y al fin ver sus ojos chocolates.

-por cierto mi cursi príncipe- habló su bestia que se despertaba- qué planes tenemos para nuestra descendencia, se puede encargar un cachorro, ya ves que tu madre quería cachorros.

-¿cachorros? -dijo con cierto temor- no Yakko, de ese asunto aun no, aun esta inuyasha que no madura para soportar un cachorro más…

-noto miedo en tu voz mí querido príncipe -dijo con ironía- la miko tendrá uno…

-mientes -cortó de inmediato aquella oración.

-no aguantas bromas -dijo con cierto enfado su adorada bestia- pero en verdad Kagome no tendrá cachorros, que crees…

-más te vale- interrumpió ante sus ideas- además Kagome me ha contado que los cachorros o bebés en su era se tienen después de los 26 cuando la mujer está más centrada -informó, mientras se acurrucaba al lado de su amada compañera, se había sacado la armadura y solo estaba en pantalones, atado su cabello- ella prefiere que sea a esa edad y durante estos años, reforzar la pacificación que mis padres impulsan.

-entonces deberá anotarlo, no quiero que me mate por embarazarla antes -dijo preocupado yakko, sentía miedo por los arranques que Kagome y no quería perder el cuello.

-es mejor, además son unos 9 años, esos pasan volando -dijo despreocupado- además ahora los asuntos están desequilibrados, debemos de rectificar todo.

-eso significa que tendré mucho trabajo -se infló de orgullo al saber su importancia aquella bestia revoltosa.

A eso ya no hubo respuesta. El príncipe se hallaba abrazando a su amada compañera que dormía profundamente. Por el detener el tiempo y quedarse ahí por siempre, era lo hermoso de soñar pero la realidad es distinta.

Cansado por esos días en los que no durmió, se quedó profundamente dormido por unas horas y se dejó al deleite del descanso.

Kagome despertó y se hallaba sujetada por la cintura y viendo los brazos y las marcas, supo que era su compañero y sintió como su poder había vuelto. Respiro hondo y controlando su energía que salía de ella como si tuviera vida propia, sin embargo pudo contenerla y a la vez disimular el olor nuevo que emite.

Despacio apartó los brazos de Sesshomaru, no tenía el alma para despertarlo, nunca lo vio durmiendo y si lo hacía es porque de verdad estaba exhausto.

Rápidamente llamó a Nyra que estaba afuera y ella estaba brincando de felicidad…

-¡qué bueno…! -empezaba nyra, a punto de saltar.

-Nyra cálmate, lo vas a despertar -ordenaba hablando bajo- estoy bien, por favor tráenos algo de comer y dile a los demás que no vengan, quiero que descanse, nos espera una batalla y él debe estar con todas sus energías…

-lo que digas, Kagome. De inmediato lo haré -lo decía con alegría y retirándose en el acto.

Kagome se fijó que su amado esposo, seguía profundamente dormido y aprovechó para darse un baño, en la bañera provisional que tenía ahí dentro, no le importaba que estuviera fría, quería sacarse todo aquel sudor que le causaba asco y más aún su largo cabello que ya estaba sudoroso.

Después de darse un buen baño y secarse su azulada cabellera, con el desayuno ya puesto.

Decidió despertar a Sesshomaru, le dio un tierno beso, le tocó el rostro, con mucha delicadeza.

Ante esto el despertó y la vio tan hermosa, su brillo había aumentado más sus ojos eran más bellos aun…

-Despierta mi bello durmiente -le sonrió y ante esto él la jaló, dejándola a ella debajo de él.

-buen día princesa heredera miko Kagome guardiana de la perla de Shikon -luego de eso, la empezó a dar muchos besos en su rostro mientras ella se reía divertida por sus ocurrencias.

Las risas de ella se escucharon por todo aquel campamento, despejando las dudas que había caído enferma o que había muerto producto que el príncipe la atacó, chismes infundados.

-¡basta sesshomaru! -reía, mientras intentaba sin mucho esfuerzo liberarse, aunque no lo quería realmente.

-te extrañe y temía por ti mi kagome sama -este título la puso algo seria, pero él la besó con mucha ternura- fueron días muy largos, me preocupaste mucho temí por ti.

-Estoy bien, todo ya paso -le tocaba la mejilla y mirándolo profundamente- pude controlar tu sangre y mi poder espiritual ha vuelto, aunque creo que si ambas se combinan puede ser peligroso…

Sesshomaru se vio algo preocupado. Por eso, ella se apuró a calmarlo.

-Todo está bajo control, no dejare que eso pase, puedo controlarlo -aseguro mientras jalaba al príncipe hacia ella, iniciando un beso tierno.

Al fin libre de aquel beso, aunque no lo deseaba terminar, habló.

-mi amado esposo -sonrió y aun roja- debemos de comer, el desayuno ya está servido -señalo la mesa y en eso su estómago gruño por el hambre.

-Veo que la que tiene mucha hambre eres tú -lo dijo con todo el tono pícaro posible faceta que jamás los demás escucharan o verán.

Ambos se sentaron y empezaron a disfrutar de aquel desayuno.

Por su parte Inuyasha trataba de al menos poder tomar el desayuno con la miko Kikyo.

Este hanyou ya se pasaba de insoportable. Había ido temprano a la tienda de su amor imposible, no había vuelto a tocar el tema, sobre que le dieran una nueva oportunidad, pero sus actos revelaban que estaba haciendo todo aquello para que Kikyo lo considerara.

-deseaba al menos tener la mañana para mi sola -hablo sin tener miedo en cómo expresarse- hagas lo que hagas, mi decisión no cambiará.

-no dije que cambies de decisión, solo quería pasar esta mañana haciéndote compañía -el hanyou estaba derrotado no veía ni la más mínima oportunidad, pero ahí estaba.

-Espero que todo esto acabe pronto y así poder irme, sería grosero de mi parte insultar este campamento de los Lores del Oeste con mis malos tratos hacia su hijo -lo miraba fastidiada y aburrida de verlo- entiendes…

El hanyou ya harto de todo aquello y a pesar de quererla, se dio cuenta al fin que nunca Kikyo sería la misma de antes.

-tú me amaste una vez -le señalo mientras se adentraba a su tienda sin ser invitado.

-así fue, pero ya no es así -reconoció la miko.

-sabes que Kikyo -dijo molesto o así se empezaba a sentir- creo que jamás lo hiciste, no quieres darme una oportunidad y eso prueba que nunca me has amado, porque al menos lo reconsiderarías -hizo una pausa y mirando el rostro serio de esta, continuó- sin embargo te niegas a hacerlo…

-detente inuyasha -advirtió con tono serio- es mejor que lo hagas…

-porque debería hacerlo, temes que diga cosas que son ciertas… -retaba el inu con su mirada- muchos dijeron que tu propósito era ser la lady del oeste, por eso llegaste al palacio, pensaste que el que sería el heredero de estas tierras sería yo -se señaló- al ser hijo de la amada esposa de mi padre. Solo que te diste cuenta que estabas en un gran error en un muy gran error, el tiro te salió mal…-en eso las palabras quedaron en el aire, la miko le proporcionó un cachetada que incluía Reiki, vio que el inu le devolvió la mirada con gran enojo, con lo ojos ligeramente teñidos de rojo.

Ella no contuvo su rabia, al ser tildada de interesada y más aún que ella nunca lo había amado. Si ella fuera más expresiva como su reencarnación, hubiera escupido todo lo que traía mas no lo hizo, solo dijo:

-inuyasha tú no sabes lo que es amor porque "El amor no te aísla sino te da libertad" -lo dijo algo más calmada viendo que el inu no comprendía con exactitud a qué se refería- algún día entenderás, pero para lo que una vez tuvimos ya es tarde, muy tarde. Ahora retírate, no quiero llamar a tu Padre.

-jamás te aislé, nunca te encerré -escupió pensando que kikyo estaba loca, porque jamás la había encerrado.

Kikyo solo emite un sonido de decepción al ver que su mensaje no fue entendido, se sintió tan mal de haber estado con aquel hanyou. Se preguntó qué fue lo que vio en él.

Inuyasha se retiró muy enfadado de ahí, aunque más le molestó escuchar las risas que venían de la tiendas de su hermano.

Como le hubiera gustado ser él, quien fuera el que causaba esas risas. No queriendo ser el causante de más conflictos se alejaba.

Tienda de Toga:

Mañana iba a ser el día en que Kagome y Sesshomaru fingirían que completaban el ritual, Toga había mandado a matar a los espías horas antes, no había perdón para lo que había hecho.

Nadie se opuso a su decisión.

-Con Kagome repuesta es más seguro -empezó Irasue, dejando de lado un pergamino- que esta guerra la ganamos y al fin acabar con esa escoria de Zero. Por otra parte estoy muy segura que ella estará muy feliz con nuestro hijo a su lado…

-Así debe ser -aseguraba el Gran General- la miko kikyo me comentó que sus poderes tendrán un ligero aumento y esto puede darnos una ventaja.

-ella debe practicar, espero que no se descontrole y nos purifique a todos -sonrió ante esa idea que le vino.

-Creo que sería bien merecido-dijo serio y ganándose la mirada preocupada de la inu- ¿no estás de acuerdo?

-no puedo argumentar algo contra eso. Aunque conociendo a kagome jamás lo haría -respondió más calmada- ella no guarda rencor. Más bien espero que tu hijo -cambió de tema y colocando un tono travieso siguió- no esté sobre exigiendo a kagome.

-quien te comprende, tú le ordenaste prácticamente que te diera nietos y ahora… -señalo divertido al ver la cara seria de su compañera.

-se lo que dije, pero pueden esperar, además kagome ha pasado por mucho y debe estar en calma después de eso -sentenció con su tono autoritario.

-está bien Lady del oeste, se hará conforme a su deseo -la inu lo miró divertida y solo rio.

A la vez en el campamento había un poco de ruido y era por su visitante un viejito, montado en una vaca muy particular.

-¿quién eres? -preguntó un soldado- ¿cómo te atreves a venir a este campamento, anciano?

-muchachito, no sabes nada de modales -lanzando su martillo en la cabeza- ve por el Gran General.

Sesshomaru atraído por el ruido había ido a ver qué había sucedido.

-Usted es Totosai -el aludido se sintió volar, tenía a un gran Daiyoukai delante de él, aunque era serio, su sueño de verlo estaba cumplido- ¿porque busca a mi padre?

-Verá señor, este príncipe Heredero-se corrigió- su padre hizo un pedido que ya tengo listo -sujetando fuertemente un bulto.

Ante esto, se acercaba rápidamente Toga y viendo a Totosai, dedujo que su trabajo estaba concluido a una velocidad muy rápida.

-Mi padre está aquí -indico mientras se giraba hacia el mencionado.

-Es un gusto verte Totosai, veo que te superaste a ti mismo, no contaba que tuvieras el trabajo hecho -dijo alegre mientras el anciano se bajaba de su transporte.

-bueno si desea vuelvo en unos día mas -dijo burlón, mientras se daba la vuelta.

-Totosai, no seas sensible, de esos ya tengo varios aquí -dijo de nuevo burlón- además sé que tu fama decía que harías el trabajo rápido, eres un excelente herrero.

El anciano al escuchar sus halagos, solo sonrió algo apenado y camino hacia Toga.

-creo que deberíamos ver cómo funcionan, sus colmillos sin duda han sido la fuente de poder más grande que jamás tuve -comentó el anciano, mientras que Toga desenvolvió la tela que envolvía las hakanas.

-Sesshomaru, llama a tu hermano -mirando al mencionado con rostro alegre- deben de practicar cuanto antes -mirando ahora al anciano- sin duda te has lucido, percibo su poder y creo que cuando las usen serán una victoria asegurada, excelente trabajo Totosai.

Curiosa de saber qué es lo que pasaba, la Gran miko o sea kagome salió de su tienda, miro que había un anciano al lado de su amigo Toga y como Irasue iba acompañada de una sierva.

Al verla, kagome fue a su encuentro, acompañada de Nyra.

-Lady Irasue -saludo toda formal, obteniendo la mirada de ella y que sonreía.

-Miko, digo Princesa Heredera Miko Kagome -corrigió mientras la cogía por el brazo- estoy muy feliz de verte otra vez repuesta -la examinó unos segundos- creo que tu cuerpo ha cambiado un poco y más aún el brillo de tus ojos son bellísimos -indicó ante una sonrojada miko- veamos que mandó a hacer Toga con el herrero Totosai.

Al escuchar tal nombre, la miko fijó bien la mirada y sin duda era Totosai, se alegró de verlo ahí y vio que Toga sujetaba unas hakanas y supo de inmediato que eran aquellas espadas que había heredado a sus hijos.

-Las conozco -hablo kagome que caminaba al lado de la inu llegando al lado de Toga- son las hakanas más poderosas que se crearon.

Toga la miró algo sorprendido, haciendo que kagome hablara.

-Tú las mandaste a hacer y sirvieron de mucho… -aunque recordaba que más le había servido a inuyasha que a Sesshomaru- en especial la que heredaste a inuyasha, pero en este tiempo estoy segura que Sesshomaru la valorara mucho, la que le darás.

-así que las mande a crear en aquel tiempo -se dijo con sorpresa- espero que ahora cumplan su objetivo.

-Sé que así será, Toga -afirmó su ahora hija política- sin duda son excelentes para esta guerra.

-pero ¿dónde están los príncipes revoltosos? -preguntó la Lady, buscándolos con la mirada.

-envié a sesshomaru por inuyasha -explico.

Pasaron al menos 5 minutos y ambos llegaban, no traía buena cara, el Hanyou se le notaba su fastidio.

Kikyo que se había unido al grupo le había contado a grandes rasgos a kagome lo que había pasado en la mañana y por supuesto tuvo el apoyo de su reencarnación.

La Princesa heredera, pues ese era ahora su título y que pronto los demás sabrán, miraba al hanyou con cierto enojo, no había remedio para este ser. Así que calmó su estado de ánimo porque no deseaba que todos ahí se enteraran lo que ahora era.

-Deben volver a sus labores -señaló a sus soldados que estaban observando lo que pasaba- y mantenerse ocupados en ello, no pueden acercarse a donde me dirijo, si desobedecen no reclamen por el castigo que les costara o incluso podrían morir.

Los soldados murmuraban a que se refería su Lord, pero ellos sabían que las órdenes no se desobedecen y no indagaron más y se retiraron. Los generales fueron los únicos que pudieron seguirlos.

-jaken, vigila que nadie se mueva de aquí - indico el príncipe a su fiel sirviente que había llegado a su llamado la noche anterior.

-sí mi príncipe, jaken hará como usted dijo -hablo el pequeño kappa orgulloso de la confianza que en él se tenía -¡ya oyeron nadie puede ir! -gritó a voz en cuello mientras sujetaba su báculo de dos cabezas.

Aquel grupo se dirigió a un espacio abierto que estaba un poco alejado del campamento.

Inuyasha no iba al lado de kikyo, no deseaba saber más de ella. Estaba algo alejado, observando como Sesshomaru y Kagome hablaban muy entretenidos.

Toga comentaba algunas cosas sobre las espadas a Irasue y los generales iban en silencio esperando a ver de qué se trataba todo esto.

Llegaron al lugar que deseaban y Toga hablo:

-hijos hoy les entregaré unas hakanas con un poder muy especial, es una herencia que desde hoy podrán disfrutar y espero que este legado pase a sus descendientes -los mencionados asintieron mientras se acercaron a su padre.

-Te entrego a Tessaiga inuyasha, espero que esta espada te ayude a poder equilibrar tu dos ascendencias la humana y la youkai -el mencionado la recibió y sin ser mal educado…

-Gracias padre -solo respondió.

-Para el futuro Lord del Oeste que estará siempre viendo la muerte cercana por las luchas que espero que acaben pronto le entregó a Tenseiga -acto seguido entregó la hakana.

-Es un orgullo tener este invaluable obsequio de su parte Padre -agradeció y sintió el poder.

-bien ahora quiero que las prueben y vean sus poderes, ¡adelante! -indico con la mano para que ambos mostraran el poder de aquellas hakanas.

Inuyasha desenfundo a Tessaiga, no vio cambio alguno, la blandió y por un instante de la nada pensó en su madre y justo en ese momento la espada cambió totalmente y viendo que por un recuerdo de su madre aquella espada había cambiado, trató de valerse de esos recuerdos logrando crear el viento cortante.

Mientras que el Príncipe al sacar la espada de su funda, vio a muchos entes (fantasmas y demonios) del otro mundo merodeando por aquel campo y vio que algunos estaban cerca de sus padres.

-No se muevan -ordenó con voz fría y algo en su interior dijo que acabara con tales seres.

Blandió la espada y lo mismo hizo cuando vio que kagome era asediada por unos cuantos de esos seres.

-Esta espada tiene la capacidad de hacerme ver a los demonios del mundo de la muerte -informo rápidamente ante la cara de espanto de sus generales y el rostro preocupado de sus padres.

-Así es -afirma Totosai que había visto todo- pero ese no es todo su poder, también puede traer a los muertos a la vida solo una vez. Usted podrá revivir a todos los que caen en batalla o cualquier otro.

-Solo que no tiene poder de lucha -indico todo presumido el hanyou- en cambio la mía veo que tendrá excelentes técnicas.

Ante esto recibió un certero golpe del martillo de Totosai que indignado hablo.

-veo que te costará alcanzar las otras técnicas- dijo en medio de la decepción- solo que te equivocas, tenseiga tiene una técnica ofensiva y es el Meidou Zangetsuha, la luna infernal, capaz de absorber a su enemigo y mandarlo al infierno, pero para esto deberá practicar.

Sin embargo, mientras él hablaba, Kagome vio con sorpresa que Sesshomaru blandió la espada pronunciando Meidou Zangetsuha, formando una luna perfecta. Esto la dejó absorta quien diría que este sesshomaru sobrepasaría al que ella una vez conoció.

-¡vaya lo lograste a la primera! -grito con emoción el anciano Totosai.

Los generales vieron asombradas dichas técnicas y murmuraban que la victoria estaba ganada, con ese poder no podrían tener más enemigos.

Inuyasha no sabía qué decir, había perdido el habla, no podía decir absolutamente nada ante aquello.

Toga por su parte estaba inflado de orgullo, ahora había dos espadas más y más la que él tenía eran perfectas para enfrentarse a cualquier enemigo.

-Mi Lord -habló el general lobo, atrayendo la atención del mencionado- ver lo que usted ha mandado a forjar y sus resultados nos da la seguridad, mejor dicho nos reafirma que esta guerra la ganaremos.

-Nunca dudamos de usted -agrego otro general de tez pálida- sin embargo ahora los soldados estarán más tranquilos. Zero morirá en el acto, no tiene oportunidad.

-mis generales, no debemos confiarnos, es el peor error que podemos tener -habló serio- así que es mejor no comentar nada sobre las hakanas de mis hijos y así no se confiaran los soldados. De esta manera los soldados no se relajaran y lucharán enfocados en la victoria.

-Será lo mejor -hablo un Youkai lagarto que era un general con muchas años de experiencia- los soldados no tiene la misma visión como los de alto cargo, que se concentren en la lucha de todos modos se sentirán victoriosos al ver las nuevas habilidades- concluyó serio y siendo aceptado lo que dijo.

-Regresen al campamento mañana empieza todo, descansemos hoy -ordenó Toga mientras empezaba a caminar en busca de Irasue.

Por su parte Sesshomaru aún estaba absorto aunque traía un rostro serio, de cómo había realizado tal poder.

Kagome se había acercado y colocando una mano en el brazo de él. Obtuvo la mirada del príncipe, el cual enfundo su hakana.

-¿Viste eso?- pregunto mientras le sujetaba su mano- nunca había pensado en tal poder.

-lo vi, y si es sorprendente, será una excelente técnica querido -hablo calmada sin ánimos de decir que ya conocía la técnica- volvemos a la tienda o seguirás practicando.

-prefiero quedarme aun, debo dominar la técnica al máximo, regresa ¿o también practicarás? -pregunto interesado al ver como kikyo iba hacia ellos.

La Princesa heredera al sentir la energía espiritual de kikyo, sabía que venía. Ella se hallaba de espaldas.

-Enviare a Nyra por algo de comida para después del entrenamiento -sabía que debía practicar y más aún porque mañana sería el gran día- deseas algo en particular querido.

-suena bien esa palabra en tus labios -confesó con una ligera sonrisa mientras la estrechaba en su brazos.

-Buenas tardes mi príncipe, he venido por mi alumna -señaló con los ojos a kagome que estaba muy a gusto en el brazo de su compañero- debemos practicar.

-Como usted guste miko kikyo -soltando a kagome- espero que no acaben muy agotadas.

-si es necesario no podré evitarlo -dijo seria mientras entregaba una espada a la ahora princesa heredera.

-entonces debemos empezar -cogió la espada y empezó su marcha a lado de kikyo, mientras que nyra recibe sus órdenes de traer alimentos y mucha agua.

Irasue decidió quedarse y observar las nuevas técnicas y ver como su amiga ahora manejaba su poder y esperaba que todo salga bien, lo deseaba de corazón.

Por su parte Toga decidió que ayudaría a Inuyasha a practicar, pero el anciano Totosai interrumpió su paso para informar algo más.

-Gran General, digo Lord Del Oeste -se corrigió rápidamente- referente a la hakana de su menor hijo, la funda de esta servirá mucho cuando él quiera perder el control.

-Entiendo, esperemos que eso no ocurra, hasta el momento no ha llegado a ese punto -lo dijo preocupado mientras veía que su hijo empezaba a practicar.

Inuyasha empuñaba con fuerza la hakana y sabiendo una de sus técnicas empezaba con fuerza, para ver si lograba de nuevo proyectarla.

No muy lejos de ahí ambas mikos habían empezado un fuerte entrenamiento, en el cual kagome demostraba que ahora tenía más energía, dicha energía era más intensa haciendo algo difícil de manejar y fue en un ataque hacia kikyo que no pudo controlar.

Inuyasha al ver esto, dejó de lado su orgullo herido y sin pensarlo más, corrió a velocidad, sujetando la funda de Tessaiga. Logró sujetar a kikyo con una mano, envolviéndola en un abrazo y con la otra mano sujetaba la funda mientras aquel poder pasaba dividido.

Muy sorprendido de no sufrir alguna lesión y menos kikyo en este punto tomó conciencia que estaba sujetando la funda de la espada y como un campo de energía los cubría a ambos.

Sacando de su asombro al hanyou, kikyo hablo.

-gracias… -no sabía que más decir.

El hanyou no contestó porque aún se sentía enfadado con lo que Kikyo había dicho. La soltó y se fue sin decir ninguna estupidez. Milagro realmente en él.

-lo siento no quise -se disculpaba Kagome que había corrido hacia su maestra- mi energía, no pude…

El rostro de kagome es realmente de preocupación, se sentía muy apenada por lo que había sucedido.

-no te disculpes -detuvo todo lo que su reencarnación decía- entiendo perfectamente que no pudiste controlarlo, pero deberás de aprender en este corto tiempo, aunque será algo difícil.

-haré todo lo posible para que no vuelva a ocurrir -respondió determinada a no cometer ese error de nuevo- te lo aseguro.

-sé que será así -hablo Sesshomaru que había ido muy sorprendido por lo que vio- Kagome siempre ha demostrado que se puede superar y esta vez no será la excepción.

-sigamos practicando -concluye al final Kikyo, mientras sujetaba la espada.

Por su parte Toga miraba con asombro todo lo que había ocurrido, pero fue sorprendido, ya que su hijo el hanyou empezaba de nuevo el entrenamiento.

Él pensaba que su padre estaba atento al ataque y felizmente que Toga reaccionó en último momento, evitando el ataque.

-¡pretendes matarme con una guerra en puertas! -gritó el inu mayor.

-no eres el que dice, que siempre debemos estar atentos -contraataco el hanyou, lanzando un nuevo ataque.

Ante esto no contestó Toga, porque se aseguraría que su hijo se tragara sus palabras con los ataques que le lanzaría, aunque también se hallaba avergonzado por ser atacado en un momento que tenía la guardia baja.

Las miko continuaron hasta tarde su práctica y finalmente la concluyeron pasada la media noche, todos, si todos se hallaban exhaustos incluido la Lady del Oeste que había ayudado en su práctica a Sesshomaru.

Las provisiones de Nyra fueron la salvación de las mikos y el hanyou, se hallaban más que sedientos y con mucha hambre.

No pasó mucho para que estuvieran en el campamento, donde reinaba la tranquilidad dada la hora en la que se hallaban.

Irasue se dirigió a su tienda, dispuesta a cambiarse de atuendo, el que llevaba estaba demasiado sucio por su participación en la práctica con su hijo.

-debes descansar, mañana es el día -recordó Kikyo- si es posible practicar la meditación hazlo para que equilibres tu energía.

-mañana terminará todo esto al fin -dijo muy positiva la miko del futuro, viendo que Sesshomaru ingresaba a la tienda- Zero pagará por lo que ha hecho, no crea que he olvidado todo lo que ha provocado.

-lo dirás por la marca -habló el entrometido del hanyou que pasaba despreocupado- sabemos bien que si por ti fuera no estarías marcada hoy.

-¡basta inuyasha! -llamó la atención Toga, con voz enérgica- sabes bien que las cosas no son así…

-si lo sé -hablo frustrado que sea callado cada vez que manifestaba sus ideas- ¡lo sé muy bien, y lo que digo no es ninguna mentira!

Dicho esto último se retiró, ni el mismo se podía aguantar, su frustración llevaba dos nombres, Kikyo y Kagome, aunque no comprendía porque beso a kagome y cómo es que ella la atraía.

Kikyo al ver su comportamiento, comprendió un poco más lo que sucedía, pero este tema era algo complejo de explicarlo.

En ella estaba si despejaba la mente del hanyou o lo dejaba así.

Solo ¿que podría hacer si él no cambiaba de mentalidad? Tener a Inuyasha concentrado era importante, porque a pesar de todo su poder no era para despreciar y menos aún con aquella hakana.

-discúlpalo Kagome -hablo apenado Inu No- últimamente ya no tengo idea de cómo hacer que controle sus palabras absurdas.

-me disculparan -intervino Kikyo queriendo ir en busca de Inuyasha- me retiro, que descansen.

Tanto Toga como Kagome, solo asintieron, dando permiso a la miko.

-estoy acostumbrada a como es -hablo kagome referente a inuyasha- estoy segura que necesita tiempo, ya hable con él, mas no puedo hacer -soltó un suspiro y vio que jaken se acercaba.

-miko, el amo la espera -informó con tono respetuoso- amo Toga he oído que lady Irasue también pide que vaya a su tienda.

-entonces me despido, mañana a primera hora debo ultimar los detalles -dijo serio, mientras sujetaba su espada que llevaba en la cintura.

-Todo debe salir como esperamos y estoy segura que será así -respondió con mucha seriedad la miko y viendo al pequeño kappa agregó- vamos.

-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-

Así ambos se retiraron a sus respectivas tiendas, mientras Kikyo buscaba al hanyou, el cual se hallaba en su tienda.

No sabía cómo poder hablarle, después de su última plática y de cómo acabó, era imposible.

Aunque ella recordó que él pudo salvarla a tiempo del ataque de kagome. Teniendo ya una forma de como iniciar las cosas, llamo.

-inuyasha -llamó con tono serio y algo fuerte -¿puedo pasar? soy Kikyo

Pasaron unos segundos y se oyó un pasa. Viendo que ella entraba inmediatamente habló.

-¿por qué vienes a mi tienda? -dijo en tono rudo.

-quería darte las gracias por lo que hiciste por mí en la práctica -su rostro no mostraba emoción alguna, le fastidiaba que el hanyou se sienta ofendido, cuando ella era la ofendida.

-no ha sido algo importante, cualquiera lo hubiera hecho -respondió mientras cogía una nueva prenda para colocarse- bueno ahora si me permites -señaló la puerta de su tienda- deseo estar solo.

Kikyo lo quería fulminar como mínimo, sin embargo se controló y recordó su verdadero propósito y haciendo caso omiso a la sugerencia del hanyou se sentó.

-hay un tema más que debo aclarar y estoy segura que podrás entender lo que te sucede, por favor siéntate -indicando la silla frente a ella.

Viendo que el hanyou la veía escéptico, ya que él entendió que ella no quería saber más de él, ella agregó.

-lo que te diré lo hago por el bien común -indicó de nuevo la silla- no lo hagas más difícil.

-espero que sea realmente importante -jalo la silla con fastidio y se sentó- a ver habla, ¿qué es?

-ya sé que sientes algo por kagome -esto cayó como balde de agua fría al inu- y estoy segura que ni tú mismo sabes porque te sucede esto.

-lo que sienta por ella no es asunto tuyo- respondió al fin cansado que todos asuman lo que le pasa y decidió ser él mismo y afrontar que ella no se equivocaba sobre lo que le pasaba -además a ti no te intereso y en este punto tampoco te importa.

-si tienes razón -hablo dejando desconcertado al hanyou que esperaba un contraataque- no me debería interesar, lastimosamente si me importa…

-¿te importa porque ahora si te liberas de mi o porque ahora estás en la posición de maestra y debes protegerla? -interrumpió y sus ojos chispeaban por el triunfo que él tenía a su parecer.

-es mi alumna y es mi deber velar por ella, pero no es como tú lo piensas -hizo una pausa y poniéndose en pie continuó- Kagome es mi reencarnación y por eso me preocupa y por eso entiendo lo que te sucede -hablo de lo más calmada mientras el inu procesaba lo dicho y a la vez quemados los sesos mientras digería lo dicho.

La mirada del hanyou era de rabia, no creía y pensaba lo peor.

-mientes, sabes que ella es del futuro y por eso tu mentira -atacó mientras también se paraba, tirando la silla en el proceso.

-sino me crees es tu asunto Inuyasha -lo decía ya sin ganas de pelear, no había remedio para el hanyou- solo diré que tu atracción hacia ella es por qué parte de mi alma se encuentra en ella porque bien sé que nunca fue de tu agrado, Kagome.

-no me importa si es tu reencarnación, ella me agrada, me gusta... -lo dijo con todas las ganas del mundo.

Si Kikyo se iba sin hacerle entender que veía a Kagome de esa forma porque tenía parte de su alma e iba a estar cegado, al día siguiente podría correr riesgo los planes para la guerra. Solo había una opción. Aunque hubiera dicho muchas cosas sobre él. Aun había un pequeño sentimiento, quizás aquello podría ayudarla.

-entonces comprobemos si realmente te agrada -se acercó a él y tomándolo por el cuello de su haori lo beso, con un intensidad que no se esperaba el hanyou.

Aquel ser, nunca había imaginado que la sacerdotisa tuviera tal pasión y por un instante supo que a pesar del espíritu alegre y ser más desenvuelta kagome, no era a quien realmente quería.

Mientras la besaba la sujeto de la cintura, no quería soltarla, era un sueño pensó por un instante.

Cuando al fin la miko decidió cortar el beso lo hizo dejándolo a él deseoso de más. Solo que inuyasha en medio de todo pensó que ella jugaba.

-¿por qué? -pregunto aún desconcertado -¿no dijiste que no me amas? a qué juegas miko Kikyo -dijo esto último de esa forma, para marcar una distancia.

-así es -confirmó algo sonrojada - lo que siento por ti ya no es como fue hace tiempo, tú lo mataste con tus inseguridades, tus berrinches, tus actitudes infantiles y me canse de decirte que debías mejorar y no me oíste -se nota que el tono en que lo decía estaba cargado de frustración- y no juego, solo hice esto para que te des cuenta.

-¿entonces por qué me has besado, sino no sientes nada? -dijo confundido.

-Lo que siento por ti es un gusto, un cariño -habló con voz dulce mientras se soltaba del, tratando de explicarle y dejar en claro lo que realmente sentía -si tú tan solo maduraras estoy segura que podría darte una nueva oportunidad, una última -recalcó mientras se dirigía a la entrada de la tienda.

El hanyou que aún tenía aquella sensación en sus labios y viendo que la miko estaba a punto de irse, quería retenerla. Su mente batalló por unos segundos.

-Espera -la detuvo mientras caminaba hacia ella para sujetar por el brazo- ¿tu propósito solo fue confundirme más? -le reprocho.

Ella giró hacia él y lo miró algo cansada que sea de comprensión tan pequeña o sea que entendiera la mitad de lo que ella explicaba.

-mi propósito era que veas que el motivo porque realmente te atrae Kagome es porque tiene parte de mi alma, algo de mi esencia... -explicaba.

-eso es absurdo son diferentes -la miro serio y veía que a pesar de todo, ella era quien realmente estaba en su alma y que Kagome tan solo fue un capricho, algo efímero, algo que no supo explicarse era tan absurdo todo- desistiré de Kagome y no porque has dicho que es parte de ti o que lo que sea que tratas de decirme -concluyó.

-es lo mejor para todos -soltándose del agarre y viendo los ojos ámbar que había cambiado y la veían con reproche- y esto demuestra que puedes madurar al asumir que no debes insistir en esta locura que solo desequilibra la armonía de tu propia familia.

-miko Kikyo, debe irse a descansar. Recuerda que eres una humana -señaló aun serio pero en su mente trataba de no ser tosco.

Kikyo resignada que no podía hacer más, no contestó a lo dicho y solo se giró para irse. Aunque había logrado que el hanyou ponga un alto referente a Kagome.

Ante esto el hanyou no dijo más, quería paz y más que nada ordenar todas sus ideas. Aunque tendría en mente el beso que Kikyo le dio, al parecer ese beso era lo que necesitaba para darse cuenta que es lo que realmente deseaba.

La madrugada pasó tan rápido que parecía minutos cuando llegó el nuevo día, los soldados corrían a preparar las trampas, los generales a ordenar las estrategias, detalles finales.