Venganza y Herencia.

Habían pasado dos días desde aquellos sucesos, todos los ahí presentes empezaban su marcha hacia el castillo. Kagome iba montada en un caballo mientras que Kikyo iba en un carruaje, se hallaba débil por la falta de sangre, Inuyasha iba al lado de la carreta montado en su caballo.

El heredero iba al lado de su padre, no quería hablar con Kagome, no ahora.

Aun se hallaba resentido que Kagome no lo considerara en sus decisiones. El bien sabía como era ella pero esa decisión correspondía a ambos.

Narra Sesshomaru:

Es mejor mantenerme lejos de ella, no quiero que me dirija la palabra al menos por unos días, nunca pensé que no me consideraría en lo que ella pueda decidir.

Es más me oculto sobre que Kikyo era su encarnación y más aún sobre la daga de Shinigami.

No confía en mí.

-no lo hace -repitió yakko- realmente me siento decepcionado al ver cómo nos ha tratado, nunca imagine que ella fuera así.

-ella deberá ganarse nuestro perdón, no es justo que haga todo eso a mis espaldas -dijo con resentimiento.

-deberá ganárselo con creces -agrego yakko mientras gruñía.

Narra autora:

Toga veía interesado de reojo el rostro de su heredero al parecer tenía una disputa interna. Sabía que su heredero no hablaba con su compañera y ella tampoco había mostrado interés de arreglar el asunto, esto lo decepciono.

Quería intervenir, pero era mejor a su parecer que ellos mismos lo hagan sin embargo si esto se dilataba más, el mismo intervendría y lo mismo Irasue había dicho.

Por cierto la inu se había adelantado a palacio por medio de su poder especial, quería que todo esté listo para el arribo de los generales y su familia.

Inuyasha se acercó a su cuñada, la cual iba muy sonriente cosa que le sorprendió y que ella conversaba con algunas mujeres desde su caballo.

-Kagome podemos hablar -pregunto con calma sin alterarse.

La Miko lo vio y viendo que no era grosero, se disculpó del grupo de mujeres para atenderlo.

-por supuesto que sí, siempre que no sea el tema sobre tu hermano -menciono porque había escuchado de jaken y Nyra que debían hacer las paces- porque este asunto es de los dos únicamente.

-no pretendía inmiscuirme en ese asunto, solo quería hacerte mención -respondió calmado y no de forma agresiva- que recuerdes como él te cuido y estuvo a tu lado y recuerdes los sentimientos que tiene hacia ti y por eso mismo se siente mal que no lo tomaras en consideración cuando querías sacrificarte.

-los tengo en cuenta todos -respondió la Miko pero su mirada se había apagado un poco.

-estoy seguro que te hubieras sentido muy mal si el hubiera dicho lo mismo, te imaginas vivir sin la persona que amas por el resto de tu vida -preguntaba el inu, provocando que Kagome pensara más en como había afectado Sesshomaru.

-la actitud de mi hermano es por como lo has tratado y más aún que le ocultaste cosas -recordó el inu- discúlpame pero necesitaba decirtelo -veía que Kagome quería replicar pero la detuvo -estoy seguro que lo amas y por eso querías protegerlo, pero no siempre ocultar es proteger a eso se le llama falta de confianza y que no consideras digno en quien supuestamente confías, no seas boba y habla con el de una vez -era cierto todo lo que dijo el inu y puso su toque al final.

-así lo hare, veo que cometí muchos errores, los resolveré todos -aseguro sonriendo ligeramente - así como me das tu punto de vista el mío seria que debes cuidar mucho a Kikyo, ella no es de dar oportunidades, valórala.

-así será, no quiero volverla perder -dijo determinado.

No hablaron más porque cada uno analiza sus propias dificultades.

Al poco rato Inuyasha volvió al lado de Kikyo que dormía.

Avanzo hacia donde se hallaba su compañero pero antes de eso desbloqueo la conexión, había bloqueado esto debido a que no soportaba sentir la rabia de su compañero.

No sabía cómo asimilar todo aquello.

Narra Kagome:

Estoy acercándome lentamente hasta donde esta Sesshomaru, aún me siento mal por como lo trate.

Hablar con Inuyasha me hizo ver que ocultar ciertos asuntos no fue lo más acertado.

A mi manera de ver, solo quería que Sesshomaru se mantenga al margen, pues pensé que si él lo sabía intervendría y no estaría concentrado en la batalla.

Aparte que su intromisión podría recaer en la casa del oeste, al empuñar la daga inmortal.

Sin embargo sobre ser el tema de mi encarnación, no sabía cómo decirlo, creo que fue una absurda decisión mía no decirlo.

Justo ahora puedo percibir que el ya no está enojado o mejor dicho que ha disminuido su rabia, no puedo reprocharle nada e incluso estos dos días, no quise acercarme hasta que él se calmara.

Pensé que tenía la razón y no es así. Ya estaba a poco metros y vi que Toga iba hacia la parte trasera montado en su caballo me miro y me guiño el ojo.

Sin duda al verme supuso que voy en busca de la paz con su hijo.

Le devolví la mirada y asentí, era una forma de afirmar sus sospechas.

Al fin me coloque a su lado él me vio de reojo y no me dijo nada. El general Hiro que estaba ahí, no necesito que le dijera algo, sospechaba que algo había pasado.

-con su permiso, Príncipe y Miko -hablo rápido para irse.

Viendo que ya se había ido y Sesshomaru no se iba y fue para mí una señal que quería hablar, empecé.

-Sesshomaru, veras -empecé torpemente- yo… -balbuceaba, no sabía dónde está mi valentía- yo quería disculparme…

-recién reconoces que hiciste mal -me dijo todo frio, sin verme- recién te diste cuenta y desbloqueaste tu conexión, nuestro vinculo. Acaso Inuyasha tuvo un fuerte poder de convencimiento sobre ti para darte cuenta -me reprocho algo celoso.

-esto es una broma -respondí indignada- estas celoso ¿de Inuyasha? el solo me hizo ver que me equivoque al tratar de protegerte ocultando algunas cosas, por eso entendí que no había echo bien al pensar que te protegía cuando la verdad cometí un error.

-entonces debo darle las gracias -me respondió molesto al parecer hablaba con una pared.

-Estoy hablando con una pared -dije fastidiada que no quisiera entender mis razones- solo diré esto Sesshomaru -alce un poco la voz- vine aquí para pedir disculpas y decirte porque no te conté nada y tu actúas como un cachorro celoso –hice una pausa y mire el cielo, para decir- dejo por testigos a los cielos que tuve mi más sincera disposición para arreglar nuestro conflicto y como no lo aceptas, si todo acaba será por causa tuya.

Dije esto y él ni siquiera se dignó a verme, mantuvo la mirada hacia adelante.

Los cielos saben que quise ser honesta y clara. Que se quede con su maldito orgullo, si no es capaz de arreglar esto, entonces nuestra unión es una farsa.

El pozo estaba a horas de ahí exactamente a 8 horas y el palacio a solo 5 horas.

No lo pensare más, me largo y que se quede con su maldito orgullo. Agarre el látigo y flagelé al pobre caballo y delante suyo emprendí la carrera.

Narra Sesshomaru:

Quería hacerla sufrir tan solo un poco y creo que me excedí, ella se había enojado.

Quería verla pero me obligue a mirar hacia al frente.

Incluso no cedi cuando menciono que todo podía acabar, jamás permitiría que suceda eso, jamás.

Podría hacer uso de mi conexión y doblegar su voluntad sin embargo jamás llegaría a ese punto.

De pronto veo como ella sale a carrera, esto me desconcertó a donde podría ir.

-es seguro que ira a palacio, no la sigas debe estar queriendo llamar tu atención -hablo yakko mientras estaba acurrucado oyendo todo.

Escuche y pensé que debía ser así, no faltaba mucho para llegar, además nadie era oponente para ella.

No la seguí, mantuve mi paso.

Narra autora:

El príncipe heredero no podía estar por demás equivocado, Kagome se hallaba decepcionada y este sentimiento no hacía que tomara las cosas con calma.

La Miko del futuro sabiendo que ahora podía ir a su tiempo, se iba al galope al pozo.

Estar con los suyos era lo que anhelaba, si Sesshomaru hacía de esto algo más grande ignorando sus explicaciones, no había un futuro para ambos.

Era su primera pelea seria y al parecer la última.

Las horas corrían y al fin llegaban a palacio, donde Irasue los recibía muy feliz mostrando su bella sonrisa.

Se había organizado una gran fiesta para recibirlos.

Kikyo fue llevada a sus antiguos aposentos y junto a ella iba Inuyasha cuidándola en extremo.

El heredero descendió de su caballo y se dirigió hacia su madre, que estaba prendada del brazo de su compañero.

Pasaron un buen tiempo al menos dos horas celebrando y Sesshomaru se sintió algo incómodo al no ver a su compañera, él pensaba que estaba en palacio.

Se acercó rápidamente a su madre que se veía feliz al lado de su padre y que brindaban al lado de los generales.

Solo que ella fue la primera en hablar.

-hijo, al fin estamos de nuevo en palacio -pero busco a alguien con la mirada -¿Kagome donde esta?

-Ella se adelantó -respondió rápidamente- ¿no ha llegado? -pregunto buscándola por la conexión, dándose cuenta que otra vez había sido bloqueado.

-no, no ha venido -dijo alarmada- ¿qué le hiciste?

-tuvimos una pelea -respondió rápidamente, para montarse en el caballo -alguna sugerencia a donde puede haber ido.

-búscala por la conexión -sugirió Toga.

-ella ha bloqueada la unión -informo, dejando a ellos dos asombrados.

Irasue no lo pensó mucho y respondió a pesar del asombro.

-seguro que fue a su tiempo -hablo pensando lo peor- quizás ella no vuelva…

Ante esta nueva idea el Heredero, descendió del caballo hizo uso de su poder especial, llegando al palacio de Inuyasha.

Lo que ahí encontró lo desconcertó.

Palacio de Inuyasha:

Había cadáveres en la entrada eran de los soldados que custodiaban el palacio.

Escucho ligeros gritos que venían de dentro eran de Kagome, ella gritaba.

Corrió a gran velocidad tratando de ubicar el lugar de donde venían los gritos y no percibía el poder de alguien poderoso inclusive no sentía el Reiki de su compañera. Buscaba por las habitaciones sin hallarla.

-déjame maldito -forcejeaba la Miko que estaba debajo de naraku.

-no lo hare, hoy tu serás mía -lamiendo el cuello y ella siendo incapaz de librarse del agarre.

El Hanyou de naraku, había obtenido de Tsubaki un talismán que neutralizaba los poderes de la Miko.

El plan B de Zero era, que matara o provocara un daño irreversible a los seres que más amaba los Taisho y por si las dudas le dejaban ese talismán para que sellara los poderes de Kikyo e hiciera con ella lo que le plazca y si podía reproducirse con ella para hacerle más daño al Hanyou Inuyasha, no habría problemas.

Solo que la desafortunada era Kagome.

El Hanyou la tenía con la ropa rota dejando ver sus hermosas piernas y la parte de arriba se podían ver uno de sus senos.

-¡jamás, jamás! -repetía mientras forcejaba pero este la agarro uno de su seno desnudo y lo estrujo para luego lamerlo- suéltame maldito Hanyou.

-si Miko, jamás volverás a ser una Taisho -murmuro en su oído mientras le daba un beso en los labio con furia, sacándole sangre y ahora con una mano se desamarraba la parte baja de ropa.

Deseaba poseerla y no iba a retroceder en sus propósitos así que ágilmente rompia su ropa, para luego alzarla y de una vez poder introducirse en ella.

-¡NO, Suéltame! - sollozaba y con voz en cuello gritaba, no podía hacer mucho sus manos estaban atadas y aquel talismán habían neutralizado su poder, en eso momento volvió a gritar rompiendo el sello en la conexión con su compañero y de su garganta salió...- ¡Sesshomaru!, Ayúdame.

Solo que el Hanyou de naraku la acallo con un beso salvaje, provocando que sus labios sangraran aún más.

Sesshomaru volvió a oírla y supo que venía de la planta baja, cerca del pozo.

El Hanyou disfrutaba de todo aquello, se reía de ella y sobaba su miembro en la intimidad de la Miko.

-eres un platillo muy delicioso -dijo mientras estaba a punto de introducirse, estaba a punto de entrar en ella.

Solo que en eso entro Sesshomaru con los ojos rojos y su youki descontrolado y de un solo movimiento lo jalo de aquella posición, vio a su compañera que lloraba y apenas tenía retazos de ropa y sus manos estaban atadas...

Viendo a naraku de nuevo y como este se levantaba, decidió acabarlo, de un solo movimiento con sus garras venenosas estaba por lanzarle su ataque, pero este sonrió.

-puedes matarme pero siempre recordaras que probé a tu mujer y no sabes cuánto lo he disfrutado -sonrió triunfante mientras se lamio los labios- lamer su cuerpo, esos senos, sentir su piel tersa, por cierto es una salvaje ver sus movimientos cuando la lamia -sonría muy gustoso de ver como Sesshomaru elevaba más su youki y Kagome estaba destruida, sentada llorando y siguió -eso me en encendió a mil, jamás lo olvidaras.

Sesshomaru con rabia, lo cogió por el cuello y le enterró sus garras llenas de veneno, tomo su espada y partió su cuerpo en trozos.

Naraku apenas pudo ver cuando fue atacado que ni tiempo le dio para hacer un ataque. Todo fue en segundos

Narra Kagome:

Estoy destruida, me siento sucia, asqueada de mi misma, permití que naraku me tome, aunque no se introdujo en mí, sentí su miembro que rozar mi intimidad. ¡¿Cómo me deje colocar ese talismán?!

Quiero morir literalmente, me siento asqueada de mi misma, como puedo permanecer ahora al lado de Sesshomaru es más, debe sentir y verme con repulsión

En este momento sentí como me libero de naraku, lo vi con sus ojos rojos, furia era lo que el sentía, escuche apenas que se dijeron ambos.

Solo vi que en pocos segundos, naraku se hallaba destrozado en el suelo. Solo puedo llorar, me cubro a penas los senos. Mi ropa apenas me cubre.

Justo ahora veo que él se me acerca y se saca su haori y me cubre, me toca la mejilla y giro el rostro. La marca que él me puso aún sigue en mí, pero no tengo cara de verlo.

Solo lloro, no tengo palabras, solo reproches para mí misma.

En eso con una daga corta la soga que me tiene atada.

Quería lanzarme a él, como si fuera mi salvavidas, pero no tengo el valor, pienso que me repudiará por su orgullo.

En eso lo escucho hablar:

-lamento lo que hice -escucho que me dice- no debí dejar que mi orgullo hablara por mí -lo escuche de nuevo mientras cobraba fuerzas para verlo.

-no debes sellar nuestra unión a pesar de los problemas que tengamos -me siento culpable por hacerlo pensé- Kagome te perdono por lo que sucedió, perdóname por ser un maldito idiota que se dejó llevar por su orgullo.

Gire mi vista hacia él y la verdad no quería estar ahí, no quería ver aquel lugar, así que susurré.

-he cometido un error muy grande al hacerlo, perdóname -susurre bajando la mirada- si quieres separarte de mí… lo entenderé, estoy sucia -explique mientras mantenía mis ojos en el suelo.

-los dos lo cometimos -me respondió y tocando mi mejilla- errores, parte de esto ha sido mi culpa al dejarme cegar, escúchame bien Miko -me llamo haciendo que girara mi rostro hacia el- jamás te dejare, esto no paso porque tú lo permitieras.

-sé que me lo recordaras y esto jamás se olvidara -respondí con voz entre cortada, esta vez mantenía la mirada en el- siempre lo recordaras al igual que lo yo.

El me miro y buscaba que decir a todo eso y al parecer encontró las palabras necesarias.

-te amo a pesar de todo lo que hemos vivido, no pediste que esto ocurra -me dijo algo calmado, aun se hallaba furioso por lo que había sucedido, pero trataba de darme consuelo y hacerme ver que el podría olvidar- ha sido traumático para ti… pero entre los dos superaremos esto, los dos podremos salir adelante -me indico mientras me abrazaba.

Me sentía muy reconfortada en sus brazos pero aquel ambiente me recordaba todo así que le dije...

-sácame de aquí, deseo sacarme su suciedad -dije con voz trémula mientras volvía a llorar.

Sesshomaru me alzo con sumo cuidado y estoy segura que haciendo un esfuerzo descomunal al tratar de ignorar el hedor que emanaba de mí, aquel hedor que naraku había dejado en mí.

Con sumo cuidado me metió en una pequeña laguna que estaba cerca al palacio de Inuyasha, había tomado un kimono de su madre antes de salir de palacio.

Con cuidado me lavo, no me decía nada, solo veía que traía unos raspones.

-lo siento, soy una tonta que solo te da dolores de cabeza -empecé sintiéndome culpable- perdóname por no decirte nada sobre mí y Kikyo, la verdad no vi la importancia sobre eso, y debido a ello no te lo conté. Sobre la espada inmortal -suspire y tomando su rostro con mis manos para que me viera- no pude contarlo porque tu no debías empuñarla, podría haberse mal entendido que un Inu tenga la daga inmortal y que solo aspirara matar a un kami -vi que sus ojos me miraban con ternura y me toco el rostro- por eso no te lo dije.

-comprendo -me dijo ante mi asombro- puedo entender que querías protegernos y protegerme pero era algo muy grande para ustedes dos.

-si lo sé, pero como somos mikos, no podíamos ser malentendidas ya que nuestro poder no es para sembrar ambición, a excepción de los que se corrompen -explique más.

-ya está hecho y comprendo todo cariño -me dijo dejándome algo asombrada- te entiendo, que has querido protegernos y gracias por ello, pero estuviste en mucho peligro y más aún casi me dejas solo por hacer lo que tu piensas que es lo correcto.

-perdóname de verdad –lo dije con una mirada sincera y mi voz salió débil- fue en un momento que deseaba que Kikyo viva y no como en esa época que fue metida en una trampa y murió llena de rabia y sintiéndose traicionada.

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El daiyoukai la miro con asombro recién entendía que no era solo por ser su encarnación que quería que volviera a la vida sino por como había sido acortada su vida de Kikyo en la otra época.

Luego de eso la ayudo a terminar de tomar su baño, sintiendo algo de rabia por los raspones que naraku había provocado.

Narra Sesshomaru:

Cuando llegue y veía que ese maldito ser se iba introducir en mi Kagome, solo quería despedazarlo, lo primero que hice fue sacarlo de ahí y lanzarlo lo más lejos y matarlo, pero ese malnacido me decía unas cosas que solo alimentaba mi furia.

Se atrevió a decir que gustaba del cuerpo de mi compañera, en vez de grabarme en mi mente todo aquello me lancé hacia él, matándolo con toda la furia que tenía, fue con mis propias garras.

Yakko me decía muchas cosas como despellejarlo o castrarlo, pero ninguna era suficiente.

-no está contaminada apenas la toco -me informaba como si el pudiera saber más de lo que podía ver.

-aunque solo le tocara un cabello, no debía. Ella es mía, es mi mujer -le grite a mi bestia.

-es nuestra -me corrigió mientras aullaba- ella está rota, ha sido traumático.

-por culpa tuya, tú y tus idioteces y yo un estúpido por escucharte - le recrimine mientras me acercaba a mi amada- esto resulto de oírte.

Ante esto no dijo nada, sabía perfectamente que él se sentía muy culpable a pesar de no reconocerlo.

Desate a mi amada compañera y veía que no se atrevía a verme la cara, lo primero que hice fue liberarla de aquella soga y vi que ella se quitó el talismán que llevaba en el pecho y como haciendo una bola lo arrojo con rabia.

Pedí disculpas me sentí que debía hacerlo al menos así ella no se sienta tan culpable de lo ocurrido ahí.

Pensé que me rechazaría, me botaría porque entendía que ella no se consideraba ya digna de ser mi amada compañera.

Luego de decirle algunos argumentos cedió y pidió ser sacada de aquel lugar.

Me pedía disculpas ahora ella y me explico sobre su encarnación y de la daga inmortal.

Dándome cuenta que lo único que quería es no meterme en problemas y que ella con Kikyo lidiarían con todo y más aun porque si algo llegara a pasar no podrían recriminar nada.

Siendo mikos lo único que buscaban era mantener la paz y prueba de ello era que no estaban corrompidas como Tsubaki…

Tsubaki, si ella era la única que podría hacer el talismán y todavía estaba viva. Forme una sonrisa mental, ella pagaría por haber creado tal objeto.

Narra autora:

En medio de todo lo sucedido la pareja había logrado limar sus malos entendidos. Tuvieron que llegar o ser víctimas de estas circunstancias para poder dejar de lado el orgullo que los cegaba.

Ya escuchando a los seres nocturnos, Kagome salió de aquella laguna.

-debemos volver -sugirió tomando la mano de Sesshomaru que asentía- serán varias horas...

-será más rápido -cargándola y dándole un beso en la frente.

-sería bueno no decir lo que paso hoy aquí -sugirió mientras abrazaba por el cuello al heredero- solo por hoy, ya pasamos muchas emociones fuertes.

-comprendo -respondió el heredero- mañana lo contaremos y castigaremos a esa maldita Miko oscura -sonrió de manera torcida, eso le dio cierto escalofrió a Kagome.

Luego de esto ambos partieron y en menos de 3 minutos estaban cerca de los lores del oeste.

-que magnifico poder -susurro Kagome sorprendida- úsala más seguido.

-creo que deje mal parados a los caballos -menciono serio.

-¡Kagome! -prácticamente grito Irasue que tenía unas copas de más- es bueno tenerte aquí.

-por favor Irasue, contrólate -intervino toga que también iba algo ebrio.

-si nos disculpan, nos retiraremos a descansar - informo Sesshomaru para coger del brazo a la Miko y retirarse.

Palacio del Oeste nuevo día:

Un grito ensordecedor se escuchaba, venia de una celda.

Irasue que no controlaba su enojo azotaba a Tsubaki, por el daño que había echo a su amiga.

La Miko Kagome veía en silencio lo que ahí ocurría, no había forma de defender lo indefendible.

Sesshomaru también estaba ahí y vio que de sus garras, salía veneno y lo lanzo al rostro de la Miko oscura.

-la muerte no será tu castigo -grito de nuevo Irasue- casi matas a mi hijo y no basta con eso, apuntaste contra la vida de mi hermana -lanzando de nuevo un látigo de cuero.

-se merece eso y más -hablo toga que estaba al lado de Kagome.

-lo sé, no hay perdón -afirmaba, pero esos gritos que Tsubaki emitía la tenían mal- será mejor sellar su poder…

-no es suficiente -contraataco Inuyasha que iba llegando- por culpa de ella y sus secuaces mi Kikyo sufrió grandes infortunios, perdiendo la vida y gracias al kami de la tierra pudo revivir, sino fuera por el -hablaba todo molesto mientras la miraba con odio- Kikyo no estaría con nosotros.

-hagan lo que quieran - escupió toda fastidiada la sacerdotisa oscura- pero ya me di el gusto de ver como casi todos mueren, eso nadie me lo quitara -rio como desquiciada.

Ante esto Kagome empujo a Inuyasha quitándolo de su delante y empezó a murmurar unos conjuros y con sus manos hacer movimientos, y el poder que junto de aquellos conjuros lo lanzo a Tsubaki.

Este grito horrorizado, había sido lo que Kagome había murmurado.

-cobarde, devuélveme mi poder -replicaba enfadada- sabes que no eres rival para mí.

-yo la Miko de la Shikon No Tama Kagome te sentencio a vivir todos tus días sin poder espiritual y que seas encarcelada por el resto de tus días lo decía seria y de semblante molesto- en caso que Kikyo -mirando a Inuyasha- quiera poner alguna pena para ella, puede venir.

-le informare sobre esto -respondió el Hanyou, con una media sonrisa de triunfo.

-sin poder alguno no eres capaz de volver hacer daño, tu buscaste este castigo -dijo con voz triunfante y colocando un fin a los castigos de los demás- la única culpable eres tú, recuérdalo.

Los que estaban ahí no pudieron contradecir a Kagome, les pareció justa su decisión, así que abandonaron la celda.

Los días corrían en el palacio, Kagome había decidido volver a su era a ver a sus seres queridos y pensaba ir acompañada.

Sesshomaru estaba algo interesado de ver su mundo, habían pasado momentos muy románticos esos días, olvidándose de lo que había pasado a Kagome.

Inuyasha por su parte se había ido del palacio acompañando a Kikyo a la aldea.

Ya no actuaba tan precipitadamente aunque de cuando en cuando tenía sus errores por no detenerse en hablar, aun así había cambiado bastante.

Irasue y Toga, habían anunciado a Sesshomaru que en 5 años el seria el nuevo Lord de las tierras del Oeste y que la Princesa Miko Heredera, al fin tendría un corto titulo la de Lady del Oeste.

La relación de Toga e Irasue había crecido, al fin se complementaban como dos amantes.

Quizás siempre la amo y no supo reconocerlo. Aun es un misterio de como la llego a amar, pero ambos estaban a gusto teniéndose uno al otro.

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Al fin se respiraba paz, calma tranquilidad y Kagome practicaba…

-mejoras cada vez más- hablo Sesshomaru acercándose a ella, dándole una toalla.

-lo dices porque quieres quedar bien, ¿qué tal si tenemos un duelo? -reto sonriente cogiendo una espada.

-me quieres volver un humano -respondió sonriente el heredero- como lo explicarías a mis padre.

-ellos no me dirían nada -rio divertida- les gustaría tu nueva apariencia.

Luego de esto ambos se batían en duelo, era intenso el choque de las espadas, Kagome no se dejaba, atacaba y se defendía. El heredero trataba de defenderse, su compañera le estaba dando clases, pero él no se dejaría.

Lucharon por unos minutos y el hizo el amago que golpearía a la izquierda, para engañar a la Miko pero esta se dio cuenta y retrocedió.

-¡que tramposo! -grito y se lanzó de nuevo a ataque.

Sin darse cuenta y concentrada en el movimiento de las espadas, no se percató que había unas piedras salidas y casi se cae.

Sesshomaru reacciono y evito su caída, la cargo en brazos.

-esta batalla la gana esa piedra -señalo con la mirada.

Kagome rio divertida ante la ocurrencia de él. Lo beso como si no hubiera mañana, beso que muy gustoso el heredero devolvió.

-mañana iremos a tu tiempo –sonrió y vio la mirada llena de alegría de Kagome- deseo conocer a tu familia.

-los vas a conocer y estoy segura que caerás bien sobre todo a mi madre–luego de eso lo volvió a besar.

El camino para ambos seria largo, un nuevo orden venia y ellos serían los encargados de seguir el legado de Inu No e Irasue.

Lo que importaba era que su amor se había vuelto más fuerte y eso nadie podría romperlo.

Fin.

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gracias a todos por leer y aunque no me dejen comentarios (aunque se los agradeceria) se que lo han leido.

Esta historia tomo su tiempo en desarrollarse por mi falta de tiempo, pero ahora se los dejo ya completo. espero y lo disfruten... byebye.