RinMakoto. El equipo ganó qué es lo importante, mientras tanto, Leo y Sayo en su celebración sin parar, las demás pasando por el romance, aunque será con el tiempo que desarrollen sentimientos por los chicos.
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Sin más, comencemos…
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Transcurrió un mes desde que el equipo de Hanamiya ganó la competencia triple contra Kurikawa y San Caterno, sin embargo, eso no significaba que las cosas estaban más calmadas, los entrenamientos fueron igual de duros ya que estaba cerca la fecha de la Copa Nacional, la cual estaría llevándose a cabo el fin de semana.
- Muy bien, paremos por el momento – Leo hizo que las demás se calmarán y regresaran a tierra firme – como sabemos, pasado mañana se llevará a cabo la Copa Combinada, ya hemos entrenado mucho, por lo que, aunque los entrenamientos hayan dado muchos frutos, recuerden no confiarse.
- Lo sabemos, así pasó la vez pasada – sonrió Sayo a su lado – no te preocupes Leo-san, sabemos que no hay que confiarse, aunque seas el mejor.
- Por eso mismo le ganamos a Kurusu – susurró Nonoka riendo un poco.
- Sugiura, aunque eso le pasó factura, no quiere decir que vayan a hacer lo mismo.
- Anne Kurusu sigue siendo la mejor escaladora, si le ganamos fue gracias a Konomi en la final del torneo pasado y la capitana lo hizo en la competencia que tuvimos contra ella – Jun dijo eso recordando sus anteriores competencias.
- ¿Crees que nos vaya igual que la vez pasada Jun-chan?
- Puede ser, porque, aunque hemos mejorado, las demás academias se ven que han subido de nivel.
- Es tal y como Uehara lo ha dicho, no hay que confiarse, por el momento descansaremos, mañana también, tampoco nos vamos a entrenar mucho ya que los músculos también deben relajarse.
- ¡Sí! – el equipo se dividió yendo hacia sus hogares, en el caso de la capitana rubia y de su pareja, estos iban juntos, Sayo yendo del brazo de su pareja.
- Pensé que les dirías sobre el viaje que haríamos los dos.
- Lo sé, tenía intención de decirles, pero supongo que estaría mejor celebrar después de la competencia, si la ganamos sería un buen premio para todos – sonrió la rubia – después de todo, tanto Konomi-san, Jun y Nono podrán disfrutar del mar.
- Supongo que puede ser cierto, pero les sorprenderá que la capitana se va con su pareja a pasar un día a solas en la playa – Leo suspiró – por cierto, ¿nos iremos mañana temprano?
- Por supuesto, entre más temprano vayamos más disfrutaremos – sonrió Sayo dejando a entender que sería un buen día.
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Al día siguiente…
Sayo había alistado todo lo que necesitaba en una mochila, no era mucho que ocupaba después de todo, ella ya había avisado a Nonoka la cual quedó sorprendida de que su mejor amiga fuera a salir ese día, aunque la rubia le dijo que sería por algo íntimo, pero que no se preocupara que no era nada malo.
- Supongo que esto es todo, mi traje de baño ya está listo, hay cremas en la casa de verano de la familia, así que solo llevo ropa normal y unas sandalias y, además, supongo que llevar un preservativo no estará de más, es más que obvio que lo vamos a ser – sonrió la rubia.
Al final, la capitana salió con rumbo hacia la estación de trenes en las que esperaría a su pareja. Sayo llevaba una camiseta morada similar a la que usaba en entrenamientos solo que, con mangas, además de llevar un jeans y zapatillas, añadiendo un sombrero de paja.
- Creo que se tarda un poco.
- Ya llegué – Leo apareció, también llevaba una mochila con algunas de sus cosas, el castaño llevaba una camiseta normal de color azul celeste, jeans y zapatos deportivos normales – lo siento, me dormí tarde.
- No te preocupes, ya estás aquí, vamos entonces – ambos chicos fueron al tren que los llevaría a su destino final, una parte de la playa Yohana Maehama de la zona de Okinawa.
El padre de Sayo poseía una casa de verano en una de las zonas de la playa Yohana Maehama, la capitana del equipo de Hanamiya le solicitó que se la prestara para poder usarla, cosa que el señor Yotsuba accedió, sin embargo, Sayo y Leo la probarían primero antes de que las demás vinieran de un solo.
Tras su tiempo de viaje, llegaron mucho antes de mediodía y fueron a la casa la cual era algo grande, hecha de madera de buena calidad, parecía un sitio lujoso.
- No me canso de pensar que tu familia realmente tiene dinero – Leo dijo eso a lo que Sayo sonrió.
- Bueno, por algo es el director de la academia, ¿Quién crees que me concedió el honor de tener un club de escalada? Además, él también nos mandó a hacer los muros – la rubia hizo el signo de la paz – no subestimes el poder de la familia Yotsuba.
- Supongo que me tendré que acostumbrar a eso – ambos chicos entraron a la casa la cual, si de por sí se miraba lujosa por fuera, por dentro lo era también – pues creo que no mentías.
- Te lo dije – ambos chicos fueron a una de las habitaciones de la casa, la cual poseía una cama matrimonial bastante cómoda, un armario con distinta ropa y algunas cosas más – por cierto, en esta habitación me quedo yo cuando vinimos con mi familia.
- Ya veo, por eso me extrañó ver esa ropa.
- Son algunos vestidos o trajes de baño, aunque esta vez traje un bikini que apuesto que te gustará – la rubia le guiñó el ojo, aunque este se sonrojó un poco, lo dejó pasar. Ambos se vistieron frente al otro, aunque Sayo estaba un poco roja por esto, sabía que ya nada le tenía que avergonzar, después de todo, ya lo habían hecho.
Los dos se fueron hacia la zona en la que había varias personas ya que estar en un sitio a solas como que no era mucho de su agrado, aunque solo sería por un tiempo antes de que decidieran tener un poco de tiempo de pareja.
- El sol está algo fuerte – el moreno llevaba un bañador de color café resaltando el cuerpo atlético que tenía luego de varios años de entrenamiento en escalada.
- Puede ser, aunque para eso tenemos bloqueador solar – Sayo mostró el tubo de crema solar, la de ojos azules llevaba un traje de baño color negro resaltando toda su figura – si quieres puedes ponérmelo, no tengas miedo.
- Está bien – Leo le puso el bloqueador solar a su novia, lo mismo ella poniéndole en varias partes de su cuerpo. Luego de eso, se pusieron a jugar un poco en el mar, sin embargo, no pasaban las chicas que se le quedaban mirando al castaño.
- Que guapo es ese chico.
- Solo mira el cuerpo que tiene, además está bien dotado.
- Dios, me quiero comer eso y sin cubiertos.
- Parece que varias chicas intentan coquetearle a Leo-san, pero no importa, lo que no saben es que él es mío y de nadie más – pensó la rubia, así que decidió abrazar al chico por el brazo y darle un beso en la mejilla lo que confundió un poco a Leo.
- ¿Y eso porque fue?
- Por nada, solo quería hacer un gesto romántico a mi novio – sonrió la rubia – además, no quería que ninguna de esas chicas le coqueteara al chico que amo.
Al pasar un momento, ambos chicos miraron unas rocas a un lado de la playa las cuales eran un poco grandes, aunque la gente las evitaba porque las consideraba inútil, para la pareja miraban algo diferente.
- Supongo que pueden servir para escalar ¿verdad?
- Sí, aunque no tenga nada de agarraderas ya que son muy planas, por su tamaño creo que están muy enterradas, sin embargo, si pones mucha fuerza en los dedos puedes escalar esta roca – Leo fue el primero en probar eso, sin embargo, aunque le costó al principio, logró trepar la roca sin ningún problema.
- Increíble Leo-san, ahora voy yo – Sayo intentó hacer lo mismo, aunque no lo lograba hacer bien, su pareja le ayudó a subir hasta la cima y podían ver un poco el panorama de la playa – gracias.
- No hay de qué – ambos bajaron un momento después y se fueron de nuevo a la cabaña de la familia Yotsuba, esta vez para almorzar y así poder seguir con su día.
Sayo estaba cocinando algo para ambos y cuando terminó, los dos estaban en la sala mirando un poco la televisión que había ahí, siempre en traje de baño.
- Has mejorado mucho tu comida.
- Sí, aunque tuve que tomar clases por internet, de suerte logré hacerlo rápido – la rubia estaba algo avergonzada por eso – como siempre hemos tenido chef, no miré la necesidad de aprender, pero creo que deberé hacerlo cuando nos casemos.
- Aun somos jóvenes para pensar en eso – Leo la miró – aunque no me molesta la idea de hacerlo en un futuro, después de todo si esto sigue así, supongo que terminaremos siendo marido y mujer.
- Igual lo creo – Sayo dejó a un lado todo y se subió encima del moreno – aunque seamos jóvenes para casarnos, no somos jóvenes para otras cosas ¿no?
- ¿En serio quieres hacerlo a esta hora? – el moreno miró el reloj – sabes que es mediodía ¿no?
- Lo sé, aunque podemos hacerlo ahora, digo, para bajar un poco la dieta – susurró la oji azul la cual comenzó a moverse un poco – tengo un preservativo en mi mochila.
- Ya me lo imaginé, pensé que a lo mejor me propondrías que lo hiciéramos, después de todo, no lo hacemos desde que ganaron la competencia contra las otras dos academias – el moreno pasó sus manos por la cintura de su pareja – pero solo una vez, no creo que quieras agotar todas tus energías.
- Por supuesto que no – ambos chicos se fueron al cuarto en el que estarían a su actividad amorosa, aunque solo sería breve y rápida, sin embargo, disfrutarían.
Una hora después, ambos salían un poco más relajados luego de su momento íntimo, esta vez decidieron estar un momento en la playa, en el lado privado, esta vez para pasar un tiempo en pareja. Aunque al ver varias de las palmeras que había en el lugar, estos se armaron una idea.
- Estas palmeras se ven bien para poder escalarlas – decía Sayo mirando a su pareja - ¿Qué opinas Leo-san?
- Sí, supe que me dirías algo así – el moreno miró hacia arriba – supongo que no pierdo nada con hacerlo.
- Inténtalo – Leo asintió mientras que subía rápidamente por el árbol tropical y aunque no era lo mismo que una montaña o algo parecido, para Leo ese fue un pequeño desafío que logró subir hasta la punta.
- ¿Bajo algún coco?
- Si quieres – el castaño tiró dos cocos, Sayo se quitó para no recibir un golpe. El chico bajó de la palmera y luego procedieron a beber los cocos luego de haberlos partido.
Pasaron así todo el resto del día jugando por la playa, todo hasta que finalmente estaba cayendo la tarde y ambos se irían temprano en la mañana por lo que se fueron a dormir temprano.
- ¿Qué te pareció el día?
- Pues bastante relajante, no me voy a quejar – decía Leo – hace tiempo que no me sentía así.
- Bueno, no esperes demasiado, luego de la competencia traeremos a las demás para que pasemos todos juntos un fin de semana relajante – decía Sayo, los dos estaban en la sala comiendo algo, siempre en sus trajes de baño – realmente es relajante estar con la persona que amas.
- Es cierto en parte – dijo en voz baja el chico, cuando terminaron de comer, Sayo volvió a subirse encima de Leo el cual sabía a donde iba el asunto – sabes que lo hicimos al mediodía y lo quieres volver a hacer, ¿en serio?
- Una despedida no estaría mal ¿no? – susurró Sayo la cual se le pegó más poniendo sus pechos a su pecho - ¿aceptas?
- No tienes remedio – suspiró el chico – bien, lo haremos, pero sabes que nos quedamos sin condones ¿no? solo trajiste uno y no traje ninguno.
- Lo sé – la rubia lo pensó un poco, pero se le vino una idea a la mente – sencillo, hagámoslo sin condón.
- ¿Qué? ¿Sabes que significa eso?
- Lo sé, pero no hay otro modo, vamos a hacerlo así.
- Ay Sayo, tú y tus ideas, bien, pero si quedas embarazada será un problema – los dos fueron a la recámara en donde estuvieron en su actividad amorosa por un buen rato, aunque esperaban más que Sayo estuviera en sus días seguros porque el moreno terminó varias veces en su interior. Sin dudas, fue la mejor forma de despedir ese día de pareja de ambos.
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Continuará…
