FIC
Historias de Albert y Candy
Conoces a William Andrew
Por Mayra Exitosa
Portada de Jenny T
Una historia de Albert y Candy
OctoBert 2020
31 Albert Aventuras ALSS GF 2016 a 4 años después
26 10 2020
El había sido internado en el hospital y nadie sabía porque ese nombre no les aparecía información, así el medico investigaba y la enfermera se presentaba, - Mira Candy, este paciente a pagado los servicios por adelantado, sin embargo me temo que ni siquiera es su nombre, posiblemente haya efectuado malos manejos y pronto lo sabremos, hemos llamado a la policía, porque en el sistema el nombre de Tony Bruner, no es afiliado a ninguna institución, sin embargo, tenemos que aceptar, es grave su condición y posiblemente no logre sobrevivir, creo que el cáncer lo ha invadido y el debió tratarse con tiempo, pero lo dejo avanzar y no tiene ganas de vivir. - Por supuesto doctor, trataré de saber más de él, y le informaré. - Ganar la confianza es también nuestra ética, Candy, si sabes algo, y el desea que alguien se haga cargo, por favor avísame, pero no violemos su decisión, es tan joven, me parece que, si hubiera llegado antes, pudiéramos haber hecho mucho más por él. - Lo comprendo.
Las semanas se fueron haciendo más fáciles, le gustaba verla animada y cuidando con tanto esmero de él, le recordaba a su madre, así sentía que lo había perdonado, por lo que dejo avanzar esa enfermedad que lo estaba carcomiendo, si sabía que pudo atenderse antes, pero no deseaba que lo dejaran sin hombría, o eso se imaginaba, porque ver a la enfermera diariamente, lo tenía loco de emoción constante, era tenerla y sentir que estaba en la gloria, era coquetearle y ella responderle con una sonrisa y ese hermoso ruborizado que se expandía por sus mejillas y la hacía avergonzarse, era arrepentirse de no haberla conocido antes, porque esa chica era su alma gemela, era dulce, tierna y sincera, lo regañaba, lo retaba y lo trataba como un amigo, como un igual, si ella supiera, que en su familia era un hombre importante, ahora verla y desearla, se había vuelto su constante, era un capricho de la vida, el tenerla tan cerca y haberse dejado pasar tanto tiempo, por un cáncer de próstata, pensando que para sobrevivir, tendrían que quitarle lo que las mujeres gozaban por que el las tuviera en sus brazos, y darles su pasión, ahora que le daría si ya todo estaba dicho, ella no le pedía nada, le ayudaba y bañaba, cubriéndolo avergonzada, y el deseando amarla y darle todo de sí mismo.
- Sabes, si la vida me diera una oportunidad, te haría mía muchas veces con pasión verdadera. - No te creo, si amaras la vida, porque dejarte morir así, sin atenderte como era debido, - Temía perder mi manera de vivir. - La vida te da maneras de todas formas, solo ignoraste y pensaste por ti mismo, como si fueras médico, que sabes de lo que la vida tiene significado, de ser parte de una familia, de sentirse amado. - Estoy seguro de que el hombre que te ame será muy feliz, porque yo, con solo verte lo soy. - Lo ves, no necesitabas esconder y dejar pasar tu enfermedad, atenderte y salvarte, darte una posibilidad, que daría por que en estos momentos la tuvieras, porque esperar tanto hasta que el cáncer te invadiera, porque no tomar acciones correctas con un médico a tu cabecera, no con temores infundados. - No son infundados, sé que algunos ya no funcionan igual, yo sé que padecen incontinencia y, ya no pueden vivir igual. - ¿Te lo dijeron? No a todos les pasa igual, tu eres joven, mucho, esas personas son mayores de sesenta y ya no es por la enfermedad, es por su forma de vivir y se complican con otros problemas, ahora tu cáncer se esta esparciendo y aunque estamos haciendo muchos esfuerzos, es difícil la etapa tan avanzada en la que llegas, mas si tienes alguna mujer esperando en casa y… no le quisiste avisar. - Me vuelves loco preciosa, no tengo una mujer esperándome, pero contigo aquí, me siento en la gloria. Un dolor repentino lo ponía pálido, estaba en una fase tan grave, ella le tomaba su mano y el apretaba ante el dolor, Candy subía la dosis para que el dolor no le dañara tanto, y el esperaba el resultado de ese paso, bajando su hermosa mirada azul, y ella deseaba llorar, porque sabía que estaba aguantando el dolor tan grande, carcomiendo interiormente, y el suspiraba después de minutos en los que ya e sentía el cambio con la porción incrementada de morfina y drogas para pasar esos tremendos dolores que ya no se podían parar. - Preciosa, si vuelvo a vivir, pediré que seas tu la que me encuentre, y que no me separe nunca de tu lado, te haré el amor y te llevare a casa, y no te dejare salir de la habitación por horas, terminaras extasiada, colmada de besos y mis brazos serán tu protección de los malos sueños, no sentirás dolor como ahora y no dejare que llores ni derrames una sola lagrima, eres muy bella, debí tenerte a mi lado y ahora estaría curado, porque contigo yo me aferraría a vivir, a ser el hombre que te cuide y te proteja tus noches y tus tardes de soledad. Y si hay un hombre que ya te posea, cosa que dudo por ese hermoso rubor que dan efecto mis palabras, que me hacen sentir tan bien, porque al menos aun en este estado, te agrado.
Candy mordía y ajustaba sus quijadas, quería llorar al escuchar sus palabras, no había tenido novio, ni había entregado su cuerpo a nadie, pero esa propuesta de ese joven tan bello y dejarse ir con ese dolor tan grande, sintiendo que con ello paga algo en su vida de errores cometidos como si la vida fuera suficiente para pagar por lo que vivimos, solo estamos de paso y no para tener ese dolor intenso al finalizar nuestros días, sentada en la silla, tomaba su mano, cuando por fin el aparato decía que ya había terminado.
El medico comentaba que no era su nombre real, que había familia y que lo estaban buscando desesperados porque sabían que estaba enfermo, pero no quería decirles que, Candy con lágrimas negaba y confirmaba que ya no estaba ahí, ella había terminado su rol del día y turno, con lágrimas y un beso en sus labios se despedía, y al no poder llorar, se iba a un bar cercano a tomar una copa.
Al entrar se imaginó ver a su paciente, solo que ese era otro hombre muy diferente, era mas alto y su rostro más perfilado, pero aun así una copa le había invitado, otros hombres se acercaban, y ella no estaba de animo para hablar, solo quería pensar que en el cielo en algún lugar alguien le abría los brazos y recibía a ese joven con el alma hecha pedazos tomaba la copa, y gracias a ese hombre que la vio al ingresar ahora los otros caballeros se alejaban, dejándola en paz. Con una sonrisa le invitaba una copa, así fuera por la otra que él le hizo llegar y ahí estaba otra vez, su paciente sonreía muy bello y ese hombre se parecía a él, en su mente pasaba "Preciosa, si vuelvo a vivir, pediré que seas tú la que me encuentre, y que no me separe nunca de tu lado" El la invitaba a bailar y ella se iba con él, su olor era tan agradable y sus abrazo tan receptivo, sentía su aliento en su oído, sentía su corazón desbocado con solo sentirlo y al cerrar sus ojos una frase volvía a su mente "Sabes, si la vida me diera una oportunidad, te haría mía muchas veces con pasión verdadera."
El baile la hizo volar, y de una pieza a otra dejo de pensar, las piernas del hombre que la tomaba, casi las sentía sobar, entre las suyas se dejaba pasear delicadamente provocándole ansias que jamás había sentido, y era su paciente quien se había ido, quien le decía que la haría suya y le haría el amor, y ese hombre con quien bailaba parecía hacerlo sin ningún pudor, en una de las piezas al abrir los ojos estaban tan solos en un privado, y mirarlo fue decirle que si a lo que deseara, pero que no se fuera, que no partiera, que la vida siguiera, eso era lo que deseaba, que una oportunidad de amar tuviera. Las caricas la jalaban de sus meditaciones y mirarlo a los ojos le hacía desear bajas pasiones, nunca había estado con un hombre, pero ansiaba ser la oportunidad de vivir de alguien, que la amara, que la deseara, que la hiciera suya y que no se fuera, que no desapareciera, que luchar por vivir, porque ella lucharía para amar, para anhelar, o tan solo para existir.
Tomaba sus labios por asalto, y una entrega total le respondía, fueron besos ardientes sin medida, y caricias insolentes que seguían, sus gemidos fueron acompañamientos a la melodía, fue quitarle sus mínimas prendas y subirle el vestido, los zapatos salieron cuando menos lo esperaba, y estaba en el viento sintiendo su miembro erguido. Los orzaba y sabía lo que le seguía, pero esta vez, no iba a detenerse, era una mujer y podía darle placer a alguien, para que ese ser no se dejara morir nuevamente.
Cuando por fin después de caricias quiso invadir el espacio interno, se daba cuenta que no era muy experta en ello, y aun así le contemplaba el rostro sereno, porque no había dolor mayor que el que había visto hacía unas horas, que el que sentía era solo un mínimo ardor que no se anestesiaba, era sentirse colmada internamente, y aun su cuerpo flotaba literalmente, el la poseía, si, ya estaba en su interior, y un mordisco le dio la pauta para moverse decidido, era deseara apretarlo con las piernas, su vestido enrollado en su cintura y su bustos saliendo del escote, era una locura, bailábamos solo con sus pies, pero por dentro yo volaba en sus brazos, con sus besos, con los brazos ajustándolos al movimiento de subir y bajar entre su propio cuerpo, era tal que no podía medir el tiempo, solo los instantes ahí vividos, serían el bálsamo para el corazón entristecido, se había ido, pero había otros que necesitaban de ella, y ahí en esa pequeña habitación un hombre desesperado por hacerla suya, tal como su paciente anhelo por semanas, hoy ella se entregaba para no entristecer su alma, ya no podía traerlo a la vida, pero ahora tenía entre sus piernas más vibrante que nunca a un hombre tan semejante y que le daba tal ternura, era suya, por esa noche, era la entrega jamás imaginada en un arrebato, pero estaba tan absorta ente sus labios, que al sentir que todo se detenía su cuerpo se estremecía dejándose ir en un aliento inesperado, un gemido se brotaba y otro beso le prodigaba, era una pasión insaciable, algo que jamás podría olvidar, era entregarse por completo, era que el por fin se dejara salvajemente en sus brazos, y por fin poder culminar, una pasión desbordo, era una presa en su corazón, no podía llorar por quien se había ido, pero podía sonreír por quien todavía estaba con vida y en sus brazos jadeaba, besando su cuello, besando sus pechos, besando con locura, para agradecer con ternura lo que ambos habían hecho, la mesa mostraba un poco de su virtud, y con simpatía, ambos lo dejaban pasar, no hubo palabras, un guiño y una sonrisa, ella se marchaba, a casa sin prisas.
La vio partir y se iba con ella parte de él, no sabía porque en ese momento, algo entre los dos estaban compartiendo, un sonido en el teléfono, lo sacudía, era el hombre que esperaba que llamaría, había encontrado a sus sobrino, pero era demasiad tarde, hacía un par de horas, el ya había partido, un cáncer invasor de próstata, un nombre falso en el hospital, imposible de encontrar, los gastos pagados, la privacidad, y las atenciones que le dieron, fueron las mejores, para que el no sufriera, y no hacer sufrir a los que amaba, una lección a todos les dejaba, muchos hombres de la familia por obligación y respeto, al honor de Anthony Brown, se hicieron muestreo y chequeo de próstata, para evitar la muerte dolorosa que su familiar sufrió.
En la ceremonia, llegaban los datos, de cómo el fue atendido, con evidencia medica importante, que calmaba a un hombre triste que lo había perdido, era su sobrino, hijo de su hermana, era un buen chico, ya había finalizado sus estudios de abogado y estaba trabajando en el despacho y en los juzgados, como le fue a pasar a él, como no se reviso a tiempo, como se aguantaba a irse sin avisar, sin despedirse, como fue posible que el huyera de ellos, que tanto lo adoraban, que tanta simpatía tenía con toda la familia, la ex novia lloraba, ahora lo comprendía, la prima que lo adoraba, casi se le va encima. Los primos igual, sufriendo su partida, era una triste despedida, de todo lo que se vivía.
No hay límite de edad, no hay limite de tiempo, la vida se nos va, hay que vivir los momentos, fue triste el funeral, mas triste la tarde de despedida todos con sus paraguas, cubriendo las lagrimas que no se veían, con lentes obscuros, con dolor en el pecho, con una tristeza, que lo dejaba mal trecho, William estaba destrozado pro completo, no podía imagina a su sobrino ya muerto. Un dolor lo cegaba, una investigación aguardaba, pero nada de lo que hiciera se lo iba a devolver, era un ser querido el que partía, era su hijo, su sobrino, era parte de su vida.
Pasados unos días, al mismo investigador acudía, esta vez buscaba una dama, una joven que había conocido, no tenía nada mas que su leve descripción y con una sonrisa se reía el investigador, comentando que esa descripción era de la enfermera que cuidaba a los pacientes de el área terminal, una mirada verde que no era fácil de olvidar, así con esa enmienda, la fue a investigar, y William por fin, sabía donde se encontraba y de vez en cuando la espiaba, porque aun recordaba aquel bello bar, donde por primera vez ella se l entregaba aun hombre y el se había quedado atrapado en esas piernas y también había dejado su corazón con ella…
CONTINUARA…
Reto: OctoBert del Veintiséis de Octubre2020
Treinta y un Albert Aventuras ALSS
Historias de Albert y Candy
Gracias por comentar, esta bella historia que se desarrolla en la actualidad y que trae un motivo para continuar
agradeciendo como siempre por leer historias de Albert y Candy y que comenten eso hace que las desee finalizar
Un abrazo a la distancia
Mayra Exitosa
