-Malditos Gryffindor, Maldito Black, maldito Draco… - murmuraba de manera enojada Theodore Nott, el cual se encontraba caminando de manera veloz hacia su habitación. Ese día, la paciencia que le quedaba se había esfumado totalmente después del incidente con el imbécil de Harry Potter, por Merlín, no podía dejar de esperar el momento en que el Señor Oscuro por fin lo asesinara de una buena vez por todas.

Realmente, Nott podría decir que jamás, en toda su vida, se hubiera imaginado estar en una situación así; sentía que, básicamente, estaba usurpando un lugar que no le correspondía, todo por culpa de Draco.

Pues no podía entender cómo rayos el otro pudo ser capaz de hacer lo que hizo, vale, que ni él ni Draco venían de familias unidas o amorosas, vaya, eso era algo que carecía de importancia en el mundo lleno de clasismo, poder y estatus en el que siempre habían vivido, pero jamás, bajo ninguna circunstancia, te atrevías no solo a abandonar a tu familia (como ya se habían visto casos) sino a traicionar todo lo que creían.

Básicamente condenó a los Malfoy.

Y ahora, por culpa de las decisiones de Draco, también su familia se veía envuelta en caos e incertidumbre por haber decepcionado a Lord Voldemort, y no podía quitarse en ningún momento del día el pensamiento ante las palabras que el Señor Oscuro le dijo durante una reunión de mortífagos una noche antes del inicio de clases:

"Ya veré la forma en la que podrás remendar el fracaso de tu padre, Theodore"

Maldita sea, su padre ni siquiera era ni la mitad de relevante de lo que fue Lucius Malfoy Y Bellatrix Lestrange en lo sucedido en el departamento de misterios, y, sin embargo, ahora todo el peso de poder sacar a su padre de prisión y volver a recuperar el favor del señor oscuro recaía en él.

No tenía idea de cómo, pero tendría que, de alguna manera, salvar a su familia y su honor familiar del caos en que Draco los había sumergido.

0o00o0o0o0oo0ooo0o0o0o0o0o0o0o0o

Draco empezaba a creer de manera ferviente, que jamás podría volver a disfrutar de una comida tranquila en ese maldito colegio.

Después de los incidentes de la mañana, y tras haber ido un rato a esconderse a los jardines traseros para poder sentirse miserable en paz, decidió que su estómago ya había sufrido lo suficiente y que necesitaba comida de inmediato, y hambriento como se encontraba, se dirigió de manera fastidiada al gran comedor, a esa hora no solían haber muchos alumnos más que los mayores que contaban con un exceso de horas libres, pues básicamente, a excepción de la cena, todos podían ir a comer a la hora que las clases se los permitieran, sin embargo, que hubiera poca gente no significaba que podría estar en paz aunque sea unos minutos.

Para empezar, de nuevo fue excluido hasta el final de la mesa, pues tanto Crabbe como Goyle le lanzaron una dura mirada en cuanto lo miraron entrar, y cabe decir, que Draco empezaba a creer que esos dos ya habían conseguido un nuevo líder con el idiota de Nott, pues no creía que ellos actuaran así por pensamiento propio. Así que, decidido a ignorarlos, tomó un plato y empezó a servirse un poco de carne con pan, joder, que moría de hambre.

-Merlín, ahora tendremos que desinfectar eso, no vaya a ser que se nos pegue lo paria si tocamos comida del mismo tazón – se escuchó la voz de Adrián, el cual hizo una actuación de arcadas frente a los pocos alumnos que había en la mesa.

Draco solo se dedicó a ignorarlo y tragarse la bilis que le estaba produciendo las burlas de Pucey y los murmullos que empezaron a escucharse entre las demás casas. Si algo sabía el rubio, es que ignorarlo lo enojaría mucho más que seguirle la corriente. Así que siguió comiendo como si nada, intentando que no se notara que había aumentado un poco la velocidad para así poder acabar más pronto y marcharse rápido de ahí.

Mientras tanto, en la mesa de Gryffindor se llevaba a cabo otra conversación referente a Draco.

-Maldición, definitivamente no me gustaría ser Malfoy en este momento – escuchó de pronto Harry, el cual solo veía de manera incómoda el trato que recibió Draco en cuanto entró, habían decidido comer esa vez en el comedor y no en su habitación para ver si así alcanzaba a ver un rato a Sirius, pero al parecer, se encontró con algo mucho más desagradable- debe ser bastante malo que ni siquiera tu propia casa te dirija la palabra. – terminó de decir Colin, el cual solo miraba con incomodidad la manera en que Pucey seguía diciendo cosas desagradables a diestra y siniestra.

-Yo pienso que él se lo buscó, digo, no es que piense que estuviera mal el hecho de que delatara a esos asquerosos mortífagos, pero vamos, que eso no nos hace olvidar los años de miseria que no ha hecho pasar llamándonos sangre sucia o siendo víctimas sus estúpidas bromas y bravuconerías – le respondió Seamus, el cual leía de manera desinteresada una revista – digo, puede que los de su casa no le hablen, pero vamos, los de las demás casas no somos igual de repulsivos que ellos, y aun así no veo a nadie yendo a saludarlo o algo así.

Harry estuvo a punto de gritarle a Seamus que cerrara la boca, sin embargo, él sabía que no valía la pena pelear con el irlandés.

Harry sabía perfectamente que Draco, independientemente de que nunca mostró una gran simpatía hacia las otras casas, tenía de sobra quien insistiera en intentar acercarse a él, vamos, que no solo en Slytherin habían personas influyentes y ricas hambrientas de buenas conexiones, y era obvio que antes, para cualquiera, era un gran logro el poder llevarse bien con el heredero con más dinero de Gran Bretaña; cosa contraria, era Draco el que se negaba a convivir con gente fuera de su círculo, y si acaso, pocas veces lo había visto hablando con uno que otro alumno de Ravenclaw.

Así que, la verdadera razón por la que se encontraba tan solo, era debido a que nadie quería entrar en la mira de ataque de los de Slytherin, porque estaba seguro de que más de uno había visto una gran oportunidad de congraciarse con Draco en sus peores momentos, con la esperanza de que este volviera a recuperar su patrimonio, y así quedar en deuda con ellos.

Maldición, a veces odiaba el hecho de entender demasiado bien a los aduladores.

-Mira, parece que ya se va – dijo de pronto Hermione, la cual prefería no aportar ningún comentario acerca de la situación de Draco, Harry sospechaba, que para ella era realmente difícil pensar de manera imparcial ante el rubio, pues como bien dijo Seamus, por más que Malfoy hubiera demostrado no apoyar a los mortífagos, eso no quitaba que se hubiera comportado como un supremacista clasista todo ese tiempo.

Joder, solo el tiempo les haría saber que era lo que en realidad pasaba en la mente de Draco Malfoy.

-¿Tú lo culpas por eso? Solo mira, estoy seguro de que nadie podría siquiera pasar un bocado de comida en medio de un ambiente tan venenoso – Dijo Colin, al cual, su buen corazón le impedía no sentir pena por el ex príncipe de Slytherin.

Y Harry, bueno, él solo sabía que no podía hacer de la vista gorda ante toda esa situación, así que sin pensar bien en lo que hacía, empezó a meter rápido sus cosas a la mochila con la intención de seguirlo, sin embargo, la mano que Gynny puso en su brazo le impidió continuar con sus planes.

-Harry ¿A dónde vas? – preguntó la pelirroja, extrañada de la repentina actitud del otro.

-Ehh, bueno, tengo ganas de practicar un poco antes de las pruebas para escoger a los nuevos integrantes del equipo de Gryffindor, ya sabes. – dijo lo primero que se le vino a la mente, viendo de manera disimulada como Draco desaparecía totalmente de su vista.

Maldición, pocas veces se había sentido frustrado por las acciones de Gynny.

-Bueno, en ese caso, te acompaño, también tengo un par de horas libres antes de mi siguiente clase – respondió la menor, emocionada ante la idea de poder practicar a solas con Harry. Quizás eso diera pie a que ella al fin pudiera confesarle sus sentimientos.

Y Harry, bueno, él solo pudo resignarse de mala gana a que no podría ir a seguir a Malfoy.

¿Qué le estaba pasando, por Merlín?

o0o0o0o0o0o0o

Debía de ser realmente patético que, contra todo lo que él pensaba, se viera de nuevo caminando con dirección al baño de Myrtle.

Joder, que jamás pensó que llegaría a la situación en la que se encontraba, donde la única "persona" que le hablara de manera amable y donde se sintiera seguro fuera con ese fantasma ruidoso, pero ahí estaba, doblando en un pasillo y terminando justo frente a la puerta que lo separaba del desierto y abandonado baño de chicas donde Myrtle se la pasaba rondando.

-Hey, Myrtle ¿Estás aquí? – preguntó de manera descuidada, entrando y dirigiendo su mirada a todas partes, sin embargo, lo que alcanzó a ver logró que se le helara la sangre y casi lo hiciera salir huyendo.

Pues ahí, sentada de manera relajada con un par de libros regados y platicando amenamente con la fantasma, se encontraba Luna Lovegood, la lunática de Ravenclaw. Sin embargo, antes de que le diera tiempo de salir huyendo o excusarse de porqué andaba ahí, esta le ganó la palabra.

-Ohh, Draco, qué gusto verte, pensé que a nadie más le relajaba venir aquí – dijo de pronto Luna, totalmente indiferente a la mueca de pánico que se instaló en la cara de Draco – ven, mira, estaba haciendo un collar que le ayudará a Myrtle a evitar los gryndelaws – siguió parloteando, alzando entre sus delicadas manos un collar hecho con lo que Draco reconoció como hierbas y caracoles.

-Sí Draco, Luna me dijo que quizás, si ponemos ese collar arriba de la entrada, evitaría que los chicos malos vinieran a molestarme a cada rato – continuó de manera entusiasmada la fantasma, volando en círculos a través de toda la estancia.

Y si Draco pensaba marcharse de ahí y fingir que jamás había pisado ese lugar ni mucho ir a buscar algo de calma y consuelo, ese plan se había ido directo a la mierda al ver la mirada clara y sin malicia de Lunática Lovegood y la cara de emoción de Myrtle. Por Mordred, que él mismo sabía lo feliz que se debía de sentir Myrtle al pensar que podría recibir algo de ayuda contra los acosadores. Qué patético.

Así que, obligándose a pensar que permanecía ahí solo por la simple curiosidad de saber más sobre lo que estaba ocurriendo entre esas dos, decidió desfajarse la camisa e ir a tomar asiento al lado de una muy servicial Luna, la cual le había hecho un hueco en la manta que seguramente habría convocado para sentarse y no ensuciarse demasiado el uniforme.

- ¿Y qué se supone que son esos Mirdelows? – dijo de manera un poco forzada, incapaz de encontrar algo de qué hablar con la rara Ravenclaw.

-Gryndelaws, Draco – corrigió cordialmente, como si estuviera demasiada acostumbrada a eso. Puede que sí, pensó Draco de ultimo momento – y son pequeños bichos que oscurecen el alma y hacen que las personas se sientan crueles y enojadas. Últimamente hay más de los normales, pero parece que las personas no se dan cuenta de ellos – siguió, enredando de manera hábil otro caracol en la trenza de plantas que tenía en la mano.

- ¿Hay más de los normales? por favor, Lovegood, creo que ser cruel y estar furioso es algo normal en la gente, y no culpa de unos bichos imaginarios – contestó mordaz, incapaz de creer que la chica enserio creyera las cosas de las que hablaba, ahora entendía mejor de dónde provenía su apodo de Lunática. Sin embargo, no tardó nada en arrepentirse del tono con el que le habló a la menor, maldición, la primera persona viva que se dirigía a él de manera amable y ahí iba él a arruinarlo, seguramente ahora la otra se levantaría indignada y se iría, dejando a Draco solo en ese baño.

Sin embargo, Luna pareció no inmutarse con lo dicho por el rubio.

-Yo no creo que sea algo normal en la gente, Draco, últimamente el viento se siente más enojado, y eso hace que todas estas criaturas busquen refugio cerca de las personas. – continuó, pidiéndole a Draco que le pasara otra rama de quién sabe que cosa para ponerla en el collar – mírate a ti, por ejemplo, estás rodeado de torposoplos, y ellos usualmente hacen que las personas se sientan tristes y perdidas, además, los torposoplos no se llevan muy bien con los Gryndelaws, por eso todos esos alumnos te tratan tan mal. – Draco no daba cabida a lo dicho por la rubia, definitivamente estaba loca de atar - ¡Pero no te preocupes, Draco, en cuanto acabe el collar de Myrtle, te haré uno a ti también! – agregó feliz, seguida de los chillidos de una emocionada Myrtle que decía que seguramente se vería demasiado guapo con un collar igual al que le darían a ella, y que así podrían combinar.

Enserio, ¿a dónde fue a parar Draco?

-No creo que eso sea necesario, Lovegood, realmente no creo que esa cosa funcione – dijo de manera rápida, imaginando todas las formas en las que lo golpearían por tener puesto algo así de ridículo y poco digno, joder, que hasta empezó a dolerle un poco el estómago nomas de imaginar eso.

- ¿Por qué no me llamas por mi nombre? Yo te llamo Draco, tú también puedes llamarme Luna – dijo, pensando que quizás el otro era demasiado caballeroso y por eso no se permitía esa clase de tratos con ella, cosas de Sangre Pura, seguramente, aunque ni ella ni su padre hacían mucho caso de eso a pesar de pertenecer a los sagrados 28.

-Emm, bueno, Luna, yo realmente no creo que sea necesario ningún obsequio, enserio – agregó de manera reticente, sintiéndose extraño por el trato tan familiar que adquiría la otra con él – mejor dáselos a tus amigos, ya sabes, a los demás Ravenclaw, o a los Gryffindor, también te llevas bien con ellos ¿No? – pensó, ya que recordaba todas las veces que la vio cerca del bobo de Potter.

-En mi casa casi no me hablan, dicen que soy rara y esas cosas, pero la verdad, solo están un poco confundidos – dijo tranquila, como si lo que acabara de decir no tuviera ninguna importancia – y con los de Gryffindor sí me llevo bien, algunos son muy amables – continúo, recordando a Harry y a Neville – pero están muy ocupados y casi no tenemos tiempo de hablar, así que por eso a veces vengo aquí a hablar con Myrtle, para que ella no se sienta tan sola – a Draco casi se le encoge el corazón con lo dicho por la otra, en otro tiempo, meses atrás, él también perteneció al grupo de los que se dedicaban a ignorar y burlarse de Luna, joder, que ella era un aperitivo delicioso para los crueles Slytherins, sin embargo, ahora solo podía sentir empatía y tristeza por lo que le decía la otra, rayos, que él con los pocos días que llevaba siendo el paria de la escuela se sentía devastado, no podía ni pensar como era ser Luna, que básicamente desde su primer día era tratada así.

Y aunque a la chica parecía no importarle y se veía feliz enfrascada en su propio mundo, Draco no puedo ignorar el hecho de que, a pesar de haber sido una víctima constante de sus bravuconerías y acosos, ella no dudó ni un segundo en ser amable y gentil con él, como si nada hubiera pasado nunca.

Ayy, Draco Malfoy ¿Qué te estaba pasando?

0o0o0o0o0o0o0o0o0o0ooo0

Así habían pasado ya tres semanas, en ese tiempo, Draco ya había creado una extraña rutina que le permitía estar lo más alejado de sus compañeros de casa, sin que estos supieran siquiera en dónde se encontraba el rubio cuando no estaban en clases.

Pociones seguía siendo una verdadera tortura, pues aunque Draco seguía estudiando más que los demás y Snape solo se dirigía hacia él para humillarlo con alguna pregunta que seguramente jamás contestaría como el profesor querría y así hacerlo perder puntos para su casa, los cuales luego se cobrarían sus compañeros con algún hechizo punzante o cosas así, logró poder ignorar considerablemente el dolor que se instalaba en su pecho al pensar que su padrino definitivamente lo odiaba y ya no quería saber nada más de Draco. Joder, que al menos las demás clases no eran tan emocionalmente agotadoras como esa, sobre todo DCAO, donde, si bien Sirius le dio su espacio y no lo presionaba para crear alguna especie de bizarro lazo fraternal, al menos no permitía que los demás estudiantes le dirigieran "accidentalmente" los hechizos de práctica que practicaban una vez a la semana.

Y aunque su orgullo, o lo que quedara de él, no le permitiera admitirlo en voz alta, Sirius había resultado ser un excelente profesor, aunque les pesara a muchos estudiantes y padres de familia que se oponían a darle una oportunidad. Idiotas, que un Black jamás podría ser mediocre en algo.

Además, esa especie de extraña relación con Luna le confortaba bastante, pues, los días especialmente malos, la chica siempre tenía alguna palabra reconfortante para él, aunque claro, el collar anti torposoplos que le hizo lo guardó en lo más profundo de su baúl, logrando convencer a la rubia de que así evitaba que quisieran tomar sus cosas y desaparecerlas, a lo que la chica se mostró extrañamente de acuerdo.

Malditos imbéciles, algún día haría pagar a los que le escondían sus cosas.

Así que así se encontraba, siendo acosado por sus compañeros de casa y algunos idiotas de otras casas que querían venganza; ignorado por los demás estudiantes; y visto de vez en cuando compartiendo algunas palabras amistosas con Luna en los corredores, aunque claro, él prefería que no la vieran con él, y no por pena o algo, joder, que después de un mes siendo ignorado por todos los demás, ella era un gran pilar de apoyo para que él no se volviera loco, sino porque no quería que también la hicieran blanco de los ataques que recibía, joder, que ya bastante tenía que soportar la chica por sí sola.

Estúpido Potter, sin enserio fuera su amigo, debería dedicarse a evitar que los idiotas se pasaran molestando a la chica, total, el complejo de héroe ya lo tenía.

Sin embargo, en medio de esa cotidianeidad a la que Draco se estaba acostumbrando, no sabía que las cosas darían un gran giro esa noche.

0o0o0oo0o0o0o0o0o

Theodore Nott llevaba varios días sin poder comer ni dormir bien, joder, que la incertidumbre de saber qué le deparaba a su familia en manos del Señor Tenebroso le estaba carcomiendo el alma. Y justo cuando estaba por enviar a su madre una nueva carta preguntándole si había nuevas noticias u ordenes que pudieran mejorar, aunque sea un poco su imagen ante la sociedad y el Lord, vio un búho entrando por las grandes ventanas del gran comedor, y normalmente no le hubiera prestado atención de no ser porque se dirigió específicamente a él, a pesar de no identificarlo ya que ese animal era demasiado común como para pertenecer a su familia.

Así que, tomando de manera desconfiada la carta, ya que no era la primera carta de odio dirigida a él después de que su padre fuera acusado de ser un mortifago, le dio una chuchería al ave y se guardó el sobre cuidadosamente en la túnica, ignorando deliberadamente la cara de desconfianza que le dirigieron Zabini y Parkinson al otro lado de la mesa. Que se jodan.

Y después, dejando de lado su plato de comida y echando un último vistazo al comedor comprobando con una mirada arrogante que, de nuevo, Malfoy no se encontraba ahí, emprendió caminó directo a su habitación, ignorando la mirada de Crabbe y Goyle, los cuales no sabían si seguirlo o quedarse donde estaban, usualmente Draco les daba órdenes directas, no como Nott.

Idiotas, idiotas todos, Theodore cada vez odiaba más a sus compañeros, pero, sobre todo, con cada día que pasaba, su odio hacía Draco Malfoy aumentaba.

una vez que llegó a su habitación y comprobó que nadie lo había seguido y que se encontraba solo, se metió a su cama, cerró su dosel y puso un hechizo protector, nunca estaba de más ser precavido. Sin embargo, lo que vio logró desestabilizar la poca esperanza que le quedaba, pues, en ese sobre, escrito con una elegante letra y una tinta rojo oscuro que, proviniendo de quien provenía, Theodore no dudo de que fuera sangre, se encontraba las ordenes que el Señor Oscuro le había mandado junto con un mechón de cabello que él reconoció de inmediato como el de su madre.

Estimado Señor Theodore Nott, en vista del inminente fracaso y deshonra de Nott padre, me he visto en la necesidad de recordarle a su familia qué es lo que sucede cuando me fallan, sin embargo, hoy me siento benevolente, así que he decidido darles una oportunidad. Debe de conseguir la manera de hacer que nuestro ejército entre al castillo de Hogwarts, y también, en vista de que usted está tan cerca del enemigo, su misión será asesinar al director Albus Dumbledore.

Creo que no tengo que recordarle que, si su familia vuelve a fallarme, no solo no perdonaré a su padre por su error, sino que haré que se arrepientan de su ineficacia y mediocridad.

L.V.

Y antes de que Nott pudiera volver a releer esas líneas, incapaz aún de procesar todo de manera correcta, el papel se prendió en llamas en sus manos, logrando que algunas cuantas quemaduras adornaran su piel antes de que este pudiera soltar el papel, sin embargo, nada de eso importó, pues no tenía ni idea de cómo lograría hacer eso.

Salazar, en ese momento sentía como una cuerda se enredaba lentamente en su cuello, y en su mente, el que la apretaba era el mismo Draco Malfoy, el cual lo había condenado ese destino.

Con esto, y con una ira desenfrenada creciendo por todo su pecho, empezó a hiperventilar y perder el poco control que le quedaba, pues en su mente solo rondaba una sola cosa.

Encontrar a Draco Malfoy.

0o0o0o0o0o0o0o0o0o

Draco se encontraba caminando con dirección al dormitorio, ya había acabado su rutina diaria de desaparecer de la vista de sus compañeros en cuanto acabaran las clases, y usando el favor que Luna tenía con los elfos del colegio, ambos decidieron cenar en la torre de astronomía, aprovechando que esa noche estaba nublado y no podría haber clases, así que, después de acompañar a la chica hasta la entrada de su casa, y tomando ventaja de que por el viento y el frío nadie más rondaba por los pasillos esa noche y nadie los vería juntos, se despidió de ella, prometiéndole que sí, que mañana sí aceptaría pedirle él mismo la comida a esos bobos elfos.

sin embargo, un presentimiento en su interior le dijo que algo andaba mal, y un Slytherin siempre le hacía caso a su instinto de preservación, así que, acelerando el paso, decidió dirigirse lo más rápido posible a su dormitorio, joder, no quería estar ni un segundo más ahí solo en los oscuros y fríos pasillos que se dirigían a las mazmorras.

Pero antes de que siquiera pudiera ver bien qué es lo que estaba poniéndolo de esa manera, sintió un dolor agudo en la espalda baja, joder, que alguien le había lanzado un muy ya conocido hechizo punzante especialmente doloroso.

Y en ese momento, a punto de tomar su varita y reventarle la cabeza al imbécil que se atrevió a acorralarlo en medio de la anoche, escuchó una risa sardónica que logró erizarle cada vello del cuerpo, maldición, que sabía que en algún momento tendría que vérselas con Nott, sin embargo, no esperaba que al primer ataque lograr desestabilizarlo de esa manera, y estuvo a punto de regresarle el hechizo, de no ser por la mirada que el otro le dirigió.

Había tanto odio, tanta locura y tanta desesperación en su mirada, que Draco temió realmente por su vida. Joder, que esa mirada no era la de alguien que estuviera en sus 5 sentidos. Esa era una mirada le recordó a su tía Bellatrix.

-Mírate Malfoy, arrastrándote como la cucaracha que eres – dijo el castaño, mirando de manera enojada como el otro volteaba a mirarlo con la mirada llena de rencor.

-¿Me dices eso a mí, o solo te estás proyectando, Theodore? – respondió burlón, mirando cuidadosamente la mano donde el otro tenía su varita.

Debía de tener mucho cuidado, pues no sabía con qué tipo de hechizos lo atacaría el otro, pues estaba seguro de que pensaba llegar más allá que los típicos ataques de colegio.

-¡Asqueroso traidor! ¡Por tu culpa todo se arruinó! – le gritó, haciendo que Draco diera un paso hacia atrás de manera precavida. Joder, todo su instinto le decía que saliera huyendo de ahí lo más rápido posible, que debía gritar, debía pedir ayuda o salir corriendo lo más pronto posible. Sin embargo, otra parte de él, su parte menos racional y que usualmente lo metía en problemas, le gritaba que se defendiera, que por culpa de él su estadía en el colegio era mil veces peor de lo que debería ser.

Ese maldito orgullo suyo le gritaba que él era un Malfoy, que era por mucho superior a él, que era una total vergüenza que dejara que el otro hiciera lo que quisiera con él. Que se suponía que alguien como Nott tenía que respetarle y temerle, no al revés.

-Vete a la mierda, Nott, tu padre se metió solo en eso – contestó igual de enojado.

-¡Tú fuiste el que los vendió al ministerio, bastardo! – gritó, lanzando otro hechizo en dirección a Draco, el cual apenas pudo esquivar por los pelos con un escudo- ¡Gracias a ti ahora mi familia está arruinada, nuestra situación está por el suelo! – siguió gritando, lanzando una ráfaga de hechizos que el otro no pudo esquivar totalmente debido al reducido espacio y a que los hechizos de defensa no lograban neutralizar del todo cada ataque - ¡Traidores a la sangre como tú deberían de ser exterminados sin piedad alguna!

Y antes de que Draco pudiera conjurar algún hechizo que dejara inconsciente a Nott. vio con terror cómo el otro empezaba a conjurar unas palabras que hicieron que su cuerpo se llenara de terror y no lograra escapar a tiempo.

Era ese hechizo que en alguna ocasión vio a su tía usar para conseguir información.

-¡Crucio! – atacó el castaño, viendo con satisfacción como el rubio empezaba a retorcerse de agonía en el piso, tenía tantas ganas de hacerlo sufrir, de dejarlo igual de inservibles que los padres de Longbotton, de que se le reventara cada intestino y órgano del cuerpo.

Quería destruirlo, quería hacerle pagar por cada segundo de angustia que le había hecho pasar su traición. Así que, dejándose llevar por su ira, aumentó la potencia de su ataque, disfrutando de cada segundo de agonía del otro.

Sin embargo, una pequeña alarma en su mente logró frenarlo a tiempo, y en cuanto vio que el otro había dejado de gritar y retorcerse, decidió detener el maleficio.

Joder, que el bastardo ya no se movía.

Ya que reflexionó lo que había hecho en medio de su locura, se llenó de terror al pensar que lo mínimo que le esperaba si se enteraban de lo que le hizo al otro era terminar encerrado al lado de su padre. Tenía que huir de ahí, no podía permitir que alguien lo viera ahí.

Y antes de irse, decidió que obliviarlo sería la mejor idea, así, si el imbécil lograba salvarse de eso y no morir debido a todos los daños que ese crucio prolongado debió de haberle causado, no podría incriminarlo de nada, sin embargo, justo antes de lograr su cometido, un ruido se escuchó al final del pasillo, y para no arriesgarse a ser atrapado, decidió correr lo más rápido que podía, suplicando al cielo que Malfoy estuviera muerto.

Que, por fin, pagara por todo lo que le estaba haciendo pasar.

.

.

.

¡Hola! Espero que se encuentren muy bien. Y sí les gustó, aunque sea un poquito este capítulo, me lo hagan saber en un lindo review :3

Besos.

Ann.