-Hey, Snivellus, te estoy hablando – Severus Snape vivió años pensando que jamás volvería a escuchar ese maldito apodo, pero no, ahí estaba el idiota de Sirius Black, molestándolo a la mitad de la noche para tratar asuntos que a él no le interesaban para nada.
¿Enserio, no tenía nada mejor que hacer?
-Piérdete, Black, tengo cosas que hacer – respondió, acelerando el paso para así poder deshacerse del otro lo más rápido posible, a ver cómo lograba molestarlo cuando al fin llegara a la tranquilidad de su despacho, donde claro, el otro no podía pasar.
- ¿A estas horas de la noche? Vamos, que para lo único que se me ocurre que tengas prisa es para ir a masturbarte en tu solitaria cama, pero supongo que eso puede esperar un poco – soltó burlón, regodeándose ante la mirada de furia que le dirigió el jefe de Slytherin, podían pasar años, pero esa satisfacción por sacar a Severus de sus casillas jamás iba a desaparecer. Además, debía de admitir que, quizás, si le tenía un poco más de rencor de lo normal, al saber el trato que les daba a Harry y a Draco – ven, vamos, solo quiero platicar un rato contigo.
¿Qué demonios se traía entre manos aquel tipo? Severus realmente no lo sabía, solo quería llegar rápido a su habitación y encerrarse a corregir trabajos de alumnos idiotas que no tenían ni la menor idea de pociones. Pero no, ahí tenia que ir Black, a molestarlo con sus estupideces y payasadas.
-Ambos sabemos que nosotros no platicamos, Black, así que dime de una buena vez que es lo que quieres – respondió, deteniendo su andar para así evitar que el otro anduviera siguiéndolo por todas partes, carajo, que lo ponía nervioso sentirlo en su espalda.
-Ya te dije, solo platicar, como viejos conocidos – dijo con una enorme sonrisa, deleitándose internamente con la desesperación que empezaba a mostrarse en la mirada el otro, cómo extrañaba esa sensación de ser la única persona que lograra sacar de sus casillas al taciturno Severus Snape, joder, que la cárcel era demasiado oscura y desoladora, así que se la estaba pasando genial volviendo revivir todas esas emociones al convivir como un hombre libre. Ni modo, que se aguantara Snape. – Vamos, que me dijeron que te llevabas muy bien con Remus, y eso no es justo, yo soy mucho más divertido y genial que él – siguió, ohh, como lo regañaría Remus si se enteraba que le contó el buen trato que le dio Snape y que él fuera el responsable de darle su poción matalobos aun cuando el Slytherin le exigió que fuera un secreto.
-Lupin no se la pasaba crispándome los nervios por los pasillos, así que, si no tienes nada interesante o relevante que decir, te lo repito, lárgate. – Maldito Lupin, haber si en la siguiente dosis de matalobos no le enviaba un potente purgante.
-Sí, yo sé que Remus es alguien muy tranquilo y sereno, pero aquí entre nos, creo que te será mucho más divertido juntarte conmigo, vamos, para recordar viejos tiempos – respondió, moviendo las cejas de arriba debajo de forma ridícula. -Te prometo que no te arrepentirás, Snivellus.
Snape estaba apunto de comportarse como un chiquillo idiota y lanzarle un poderoso moco murciélago a ese imbécil, ¿Recordar sus viejos tiempos? Já, si pasó años intentado olvidar todos esos traumas. Merlín, que ya bastante tenía con sus problemas como para estar aguantando las payasadas del otro.
-Lárgate.
- ¡Joder, Snape! yo solo quiero comprender como es tratar contigo en paz para ver si así puedo encontrar la forma de acercarme a mi sobrino sin que este me deteste por ser demasiado Gryffindor. Hace años que no convivo con un Slytherin, y Regulus me trataba como un molesto hermano mayor, así que con lo que recuerdo de él no puede contar. Vamos, sé que dentro de ti hay algo de bondad y sentimientos por las demás personas. – Continuó pinchando al otro, Sirius sabía que Draco debía de ser un tema muy delicado para el otro, pues era sabido de sobra la actitud que el maestro de pociones tomó al enterarse de las acciones del menor de los Malfoy, y sí, puede que sí estuviera bastante enojado con Severus por haber abandonado de esa manera a Draco, ¡Por Merlín! que era su padrino, se supone que debería cuidarlo siempre. él mismo se veía incapaz de dejar solo a Harry, independientemente de lo que pasara. Así que Sirius deducía que algo ahí andaba mal, porque por más se el otro fuera demasiado frío y leal a los pensamientos sangre pura, Draco era como su hijo, por lo que había averiguado entre las demás personas del colegio.
Así que estaba dispuesto a averiguar qué es lo que ocurría tras las acciones de Severus Snape.
-Mira Black, en primera, me da absolutamente igual las intenciones mediocremente fraternales que tengas con el señor Malfoy, eres un profesor, deberías tener en cuenta los límites que puedes cruzar con los alumnos, y en segunda, nada concerniente al señor Malfoy que no sea a nivel académico es de mi incumbencia, así que, si ya acabaste con lo que querías decir, yo me retiro. – Eso había sido un golpe demasiado bajo, y estaba seguro que Black lo sabía. Su interacción con Draco, o la falta de esta, era algo que solo le concernía a él, no al idiota de Sirius Black.
-Yo no creo que eso sea… - continuó diciendo Sirius, sin embargo, una sensación por demás conocida logró callarlo de inmediato y lograr que cada hueso de su cuerpo se sacudiera en un conocido terror.
Esa intuición, ese ligero matiz de agonía en el aire era algo que él conocía de sobra gracias a sus instintos de perro animago; era el mismo olor y la misma sensación que sentía después de que algún guardia aplicara una imperdonable en Azkabán a algún recluso o de que alguien fuera dementorizado por un dementor.
Había tal nivel de magia negra cerca de la entrada de las mazmorras, que casi podía oler la muerte desde ahí.
Y al parecer no fue el único que sintió algo así, pues de pronto Severus también volteó de manera consternada hacia donde él dirigía la mirada.
Y sin perder ningún segundo más en tontas discusiones, ambos emprendieron una carrera hacia el lugar del que provenía tal sensación.
-Black, por aquí – señaló Severus, el cual dio vuelta en un pasillo que se dirigía hacia los dormitorios, mierda, algo en su interior se retorció al imaginar que esa aura horrible estaba tan cerca de los estudiantes.
Y obedeciendo sin cuestionar al otro, ambos desenvainaron sus varitas y se acercaron lo más rápido posible al lugar donde la magia se sentía más densa, solo para descubrir, con horror, a un estudiante tirado en el piso.
Y ambos, tío y padrino, no pudieron evitar sentir cómo la sangre se les helaba en el cuerpo al reconocer ese rubio cabello.
Quien al parecer había recibido un maleficio oscuro a mitad de ese pasillo, era Draco Malfoy.
-Mierda, Severus, tenemos que llevarlo de inmediato con Pomfrey – dijo de pronto Sirius, tratando lo más posible de detener el temblor que se instaló en su cuerpo, esa sensación, ese aire tan turbio que se sentía le recordaba enormemente a Azkabán, y enserio, realmente quería equivocarse en sus suposiciones y que lo que veía no fueran las consecuencias de una cruciatus.
-Maldición, Draco ¿quién te hizo esto? – murmuraba Severus de forma desesperada, mientras se agachaba y cargaba al otro en sus brazos, no quería arriesgarse a levitarlo y alterar más su magia – ¡rápido, andando! -dijo desesperado, al ver cómo el menor empezaba a sangrar por la boca. Ese estado ya lo había visto antes, y podría apostar su vida a que alguien había usado una imperdonable en su ahijado.
Severus juraba, por todo lo que conocía, que quien hubiera hecho eso se las pagaría muy caro. Mortífago o no.
0o0o0o0o0o0o0o0o0o
Harry se encontraba tenso, hacia ya un rato que Sirius había quedado en contactar con él a través del espejo para así poder arreglar y discutir ciertos asuntos referentes a la Orden del Fénix, y sin embargo, ahí estaba, esperando pacientemente con su dosel cerrado a que el otro le contestara de una vez por todas a través del otro lado del cristal.
Por eso, algo aburrido y sin una mejor idea, decidió tomar el mapa y así descubrir dónde estaba su padrino o qué lo distraía tanto. Si había algo que caracterizaba a Sirius, ante la sorpresa de todos, era su extrema puntualidad, Harry sospechaba que eso era alguna secuela de Azkabán, donde debía llegar un momento en el que seguramente perdías la noción del tiempo.
Así que, sin perder más tiempo, abrió el mapa y su mirada se fue directamente a buscar a Sirius, sin embargo, una gran sorpresa e incertidumbre se apoderó de él al ver que Sirius no se encontraba solo o en la sala de profesores, sino que estaba junto a Snape y a Draco, y por lo que podía ver por el rápido movimiento de los puntos, estos se encontraban corriendo por el pasillo, pero lo que más le sorprendió e hizo que de repente se parara y sacara a toda prisa su capa de invisibilidad de debajo de su almohada, fue ver la dirección que tomaban.
Iban directo a la enfermería.
Así que, sin más tiempo que perder, abrió la cortina, e intentando hacer el menor ruido posible, se acercó silenciosamente a la cama de Ron, y viendo que este no había sellado sus cortinas, lo llamó en medio de susurros, no quería que sus demás compañeros se dieran cuenta de que salía.
-Shh, Ron, oye, ¿ya estás dormido? – dijo en voz baja, acercándose lo suficiente al otro para que reconociera su voz a pesar de traer la capa puesta.
- ¿Harry? – volteó el otro, con los ojos a medio cerrar debido a que ya se estaba quedando dormido, sin embargo, no logró ver nada, lo que le hizo pensar dos cosas, o estaba delirando, o Harry de nuevo pensaba salir a escondidas con su capa - ¿Estás ahí? – respondió también de manera baja, esperando que ninguno de sus compañeros los hubiera escuchado.
-Ron, oye, voy a salir un momento, no tardo demasiado – dijo fingiendo una calma que no sentía, pero no quería arriesgarse a que el otro quisiera seguirlo, simplemente quería avisarle por si se daba cuenta de que se abría "sola" la puerta para que no lo detuviera.
Después de lo pasado en quinto año, Ron y Hermione estaban el doble de paranoicos con él.
Por eso, sin darle tiempo de siquiera contestarle, tomó dirección a la salida, y sin hacer ruido, abrió lentamente la puerta y se deslizó a través de ella.
Tenía que llegar rápido a la enfermería.
0o0o0o0o0o0o0o000oo
- ¡Pomfrey, ¿estás ahí?! – gritó Sirius, el cual ya le había avisado a la otra por medio de un patronus que había ocurrido una emergencia y que se preparara.
-Aquí, adelante ¿qué es lo que me traen? – dijo la mujer, abriendo ligeramente los ojos al reconocer al chico que Severus traía en los brazos - ¡Merlín, ¿qué le ha sucedido?! – dijo jadeando, señalando apuradamente hacia en interior para que pusieran al chico en una camilla mientras ella sacaba su varita y empezaba a examinar los signos vitales de Draco.
-Eso esperábamos que tú nos lo dijeras, lo encontramos tirado en esta condición camino a las, mazmorras – explicó Sirius, el cual no sabía cómo ayudar en esa situación y solo veía de manera impotente como la mujer y Snape revisaban cuidadosamente al otro.
-Ohh, no, realmente tengo que revisarlo mejor, pues si es lo que creo que es… - contestó la mujer, ligeramente pálida al reconocer la condición del menor. Varias veces le tocó ver gente así durante la primera guerra mágica.
-No te equivocas, Pomfrey, al parecer, definitivamente Draco fue atacado con una cruciatus – dijo en un siseo el jefe de Slytherin, mirando con impotencia cómo el otro no reaccionaba ante los hechizos que le lanzaba la medimaga.
- ¡Pero que horror! ¿Quién pudo hacer algo así? ¡Y en el colegio! – gritó escandalizada, mientras intentaba estabilizar la presión arterial del menor.
Pero claro, mientras ellos discutían, ninguno sospechaba que justo en ese momento, en la entrada, un joven oculto bajo una capa de invisibilidad había escuchado todo lo que dijeron.
Harry no podía dar crédito de eso ¿Alguien había atacado a Malfoy con una imperdonable? ¿Pero quién? ¿Acaso Voldemort había entrado al castillo? Esas y mil preguntas más se arremolinaban en su mente, mientras solo podía atinar a quedarse lo más quieto posible en un rincón para así no ser notado por nadie.
-Debemos avisar al Director sobre esto de inmediato, no sabemos si alguien logró entrar al castillo – dijo Pomfrey, mirando con tristeza al pobre chico en la camilla – además, necesito que me ayuden a cerrar esta ala de la enfermería y pasar a los otros estudiantes a la siguiente zona, no quiero que nadie más entre a este lugar, no pienso exponer al joven Malfoy a las miradas curiosas de todos si esto se llega a saber – empezó a decir la otra, mientras le ordenaba con la mirada a Severus que cerrara las puertas que conectaban a la otra ala de la enfermería.
Y Harry, bueno, él solo sabía que no había fuerza alguna que lo hiciera retirarse de ahí, no hasta saber qué es lo que estaba pasando.
0o0o0o0o0o0o0o
-Por Merlín, Poppy ¿Qué es eso tan urgente? – dijo el director, el cual entró de manera precipitada a la enfermería. Realmente se preocupó al ver al conocido labrador de Sirius, pidiéndole que fuera de manera urgente a la enfermería, pues había sucedido una emergencia que requería de su intervención.
-Acérquese y mire, Director – respondió la otra, pidiéndole a los otros dos profesores que abrieran paso – se trata del señor Malfoy, me temo que alguien lo atacó con una cruciatus bastante prolongada, pues no puedo hacer que reaccione – explicó, mientras ella y Severus estaban preparando rápidamente un mejunje para detener la hemorragia estomacal que tenía el otro y que provocó que expulsara tanta sangre por la boca – hasta ahora, he podido diagnósticar de manera rápida daño intestinal, acidosis láctica y signos vitales disminuidos. Aunque todo apunta a que el daño es mucho peor. No quiero ni imaginar lo que habría sucedido si Severus y el profesor Black no lo hubieran encontrado a tiempo.
- Pero ¿Cómo pudo haber pasado esto? – dijo anonadado, acercándose hacia donde Severus molía rápidamente hojas de armatrán – Severus ¿qué es lo que está sucediendo? ¡¿Dónde pasó esto?! – Sirius y un oculto Harry podían constatar que jamás, bajo ninguna circunstancia, se hubieran imaginado cómo se vería Dumbledore totalmente furioso y sorprendido. Pero debían de admitir, que se veía absolutamente imponente, por algo era uno de los magos más poderosos del mundo.
-No tengo idea de lo que sucedió, estábamos en los corredores cuando de pronto Black y yo sentimos una enorme cantidad de magia negra, y cuando llegamos al lugar, solo encontramos al señor Malfoy tirado, y como podrá ver, nuestra principal prioridad fue salvarle la vida, no detenernos a verificar la escena – contestó entre dientes, igual de molesto que el otro.
-Lo que dice Snape es cierto, Director, Draco estaba inconsciente y al borde de la muerte cuando lo encontramos.
-Poppy ¿Hay alguna manera de que lo hagas despertar más rápido? – urgió el mayor, recibiendo una dura mirada de la única mujer presente.
-No, Director, ahora mismo, mi prioridad es estabilizar y reponer todos los daños internos que ha sufrido el señor Malfoy, no interrogarlo acerca de lo que pasó – dijo rudamente, mientras preparaba una mesa con varios materiales totalmente desconocidos para Harry, el cual solo observaba de manera impotente cómo el otro parecía no reaccionar a nada y cada vez se veía más pálido – ahora, si me permite, debo de darle esto a mi paciente – prosiguió, haciendo que el director se moviera a un lado para poder tomar el remedio que Snape había terminado de preparar para Draco. Pomfrey usualmente tenía pre elaboradas varias pociones de emergencia debido a que muchas de estas requerían mucho tiempo para su preparación, y solía almacenarlas inactivas para que, cuando les agregara algún componente final como el que preparó Snape, estas funcionaran a su máxima capacidad y no se perdieran sus propiedades con el tiempo.
- Pero ¿Cómo piensas darle eso a mi sobrino, Pomfrey? Estás viendo que ni siquiera puede reaccionar, menos ingerir eso con todos sus órganos dañados – replicó Sirius, temeroso al pensar que quizás Draco pudiera ahogarse con eso. Nomas eso le faltaba.
-Es evidente que no podrá beberlo, profesor – dijo exasperada, tomando una pequeña cuchilla que desinfectó de manera rápida y haciéndole una incisión debajo de las costillas a Draco para mayor desesperación de Sirius.
- ¡Pero ¿qué haces?! – gritó, importándole un comino que ante él tuviera al mismísimo Albus Dumbledore, no podía quedarse tranquilo mientras veía como la otra abría sin piedad a su sobrino. Y Harry se encontraba igual de alterado, y de no ser por la voz de Snape que retumbó fuertemente, él mismo también hubiera salido de su escondite para detener cualquier cosa que quisieran hacerle a Draco.
- ¡Cállate de una maldita vez, Black! – ordenó Severus, molesto ante todo el ruido que provocaba el otro y que solo lograba ponerlo más de los nervios – Déjala hacer su maldito trabajo.
- ¡Cállate tú, imbécil, que estoy seguro que nada de esto hubiera pasado si no lo hubieras dejad a su suerte cuando decidió abandonar esos estúpidos ideales de Voldemort! ¡Esto también es tu culpa, lo abandonaste a merced de todos lo buitres de tu casa! – siguió reclamando, ante la mirada asombrada de todos ante la mención del innombrable y la oscura mueca en el rostro de Snape. - Ya sabía yo que corría peligro, pero no pensé que llegarías a ser tan negligente con él.
Siguió despotricando, importándole muy poco las reacciones de los demás. Estaba enojado, más que enojado, se sentía absolutamente furioso y bastante culpable al ver cómo estaba su sobrino.
Él intentó cuidarlo, sabía que el otro lo pasaba realmente mal, pero Malfoy no le permitía acercarse ni un poco, así que solo podía conformarse con enseñarle lo más que pudiera en clases y cuidarlo de lejos en la escuela, Harry había resultado ser de gran ayuda en eso, pues varías veces le había informado de la posición de Draco, con quién se encontraba y quiénes eran las personas usuales que se metían con él. Aunque por un momento, pensó que la cosas mejorarían en los últimos día, al ver que el muchacho pasaba cada vez más tiempo con la pequeña muchachita de Ravenclaw y que tenía varios días en que ni él ni Harry tenían que interferir secretamente para frustrar algunos de los ataque a su sobrino.
Por Merlín, justo cuando empezó a descuidarse y a pensar que las cosas empezarían a mejorar sucedía esto.
-Mira, Sirius Black, más te vale no dirigirte de esa manera a mí – amenazó Severus, el cual estaba a punto de hechizar al otro.
- ¿O qué? No te tengo miedo, imbécil – respondió igual el otro, sacando de igual manera su varita y apuntado al otro con ella, sin embargo, un potente regaño logró frustrar sus planes de pelea.
-¡Alto los dos, si van a comportarse como niños, les prometo que los expulsaré de aquí! – intervino la bruja, incrédula ante lo que estaba viendo ¡Joder, que un muchachito se moría frente a ella y estos dos imbéciles peleándose entre sí! – Profesor Black, no estamos haciéndole ningún daño al joven Malfoy, pero tenemos que administrarle esto directamente a los tejidos blandos para que así entre de inmediato a su torrente sanguíneo y poder revertir todo el daño interno – continúo la bruja, abriendo con una mano la incisión que hizo en el abdomen del menor y con la otra señalando con su varita la poción que dejó a un lado – Ahora, si me permiten, haré mi trabajo y salvaré a este niño, ya que ustedes no saben hacer nada más que pelear – y acto seguido, después de callar a los otros dos adultos, empezó a recitar una serie de conjuros mientras que con su varita hacia levitar el liquido del frasco y lo guiaba cuidadosamente y en forma de gotero hacia la herida abierta del rubio.
Cabe decir, que esos 45 minutos que tardó en vaciar completamente todo el contenido del frasco fueron de los más largos que habían experimentado más de uno en esa sala.
Y solo hasta que vieron cómo el color volvía al rostro de Draco, pudieron relajar sus extremidades y respirar normalmente.
-Bien, tal parece que los hechizos están funcionando, al menos ahora su hígado, sistema digestivo y sus pulmones están mucho mejor, tuvo bastante suerte de que la cruciatus no hubiera apuntado directamente a su pecho, hubiera sido mucho peor el daño al corazón y el mayor daño a los pulmones que esto le hubiera podido haber causado. -Terminó de decir, sentándose de manera exhausta en una silla que se encontraba cerca. Fue casi una hora continúa recitando conjuros y usando magia sin parar.
- ¿Entonces eso significa que se pondrá bien? – preguntó Sirius de manera ansiosa, mirando de manera desolada al pobre chico que se encontraba tendido en la cama.
-Eso espero, aún no he revisado si hay algún hueso que se encuentre roto o fisurado, también tengo que revisar sus músculos y nervios. Seguramente más de uno se encuentra dañado. El lugar donde se aplica una cruciatus es demasiado importante. Al parecer, el señor Malfoy lo recibió en la zona abdominal, eso hizo que se comprometiera todo lo que ya les mencioné hace rato. Si hubiera sido en el pecho, dudo que se hubiera salvado, seguramente su corazón hubiera colapsado por todo el daño antes de poder llegar aquí. Si la hubiera recibido en la espalda, mi mayor preocupación habría sido que quedara con funciones motoras atrofiadas o con algún tipo de parálisis, debido a que hubiera dado directo a la espinal vertebral. En cuanto a la cabeza, bueno, jamás he sabido de algún caso donde eso haya ocurrido. El único caso registrado de daño mental irreversible donde me hace sospechar que el ataque ocurrió por esa zona, fue el que efectuó Bellatrix a los padres de Neville Longbotton, pero claro, todos sabemos que esa mujer se ensañó con ellos y básicamente les dejó medio destruido el cuerpo.
Harry solo podía escuchar eso de manera atormentada, mientras intentaba con todas sus fuerzas no perder el control ante lo dicho por la medimaga. Joder, Draco pudo haber muerto esa noche, y él no hubiera podido hacer nada.
Se sentía culpable, más que eso, se sentía ligeramente responsable por lo que le sucedió. Hace semanas, Sirius le había encargado que por favor lo ayudara a vigilar a Draco, y Harry pudo ver en varias oportunidades a través del mapa como varios alumnos en ocasiones acorralaban a Draco. Los puntos más seguidos eran los de Pucey, Buldstrode, Nott y uno que otro Slytherin que no recordaba. Además de alguno que otro Gryffindor y en una ocasión un Hufflepuff. Sin embargo, el otro parecía salir siempre bien librado de eso, y cada vez parecía más cercano a Luna, por lo que veía muchas veces en las noches o entre clases cuando se reunían en el baño de Myrtle o detrás de algún jardín.
Sin embargo, se daba cuenta de que pudo haber hecho más, de que esa noche, si tan solo hubiera tomado el mapa un poco antes en vez de estar divagando en otras cosas, hubiera podido ver con quién se encontraba Malfoy y tal vez hubiera podido ir a ayudarlo.
Con estos pensamientos en mente, decidió que no podía dejar solo al otro hasta que se encontrara totalmente bien, quién sabe lo que el que lo atacó sería capaz de hacer para evitar que Draco despertara y no contara quién fue su atacante o atacantes. Así que, discretamente, aprovechando que tanto Dumbledore como Snape se dirigían a la salida para dar aviso a los aurores del uso de un hechizo ilegal en las instalaciones de Hogwarts, Harry tomó asiento en el piso, lo suficientemente lejos de Sirius y madame Pomfrey, la cual se encontraba apuntando algo en una hoja de enfermería mientras intentaba recuperarse del procedimiento que acababa de realizar, al mismo tiempo que le pedía a su padrino que por favor la ayudara a acomodar todos los utensilios médicos utilizados.
Y más le valía a la persona que lo atacó, que él no se encontrara cerca, pues no dudaría en hacérselo pagar.
.
.
.
¡Hola! intenté subir de una vez este capítulo, porque si no tardaría varios días en completar esta parte.
Ya al fin veremos porqué Draco tomó la decisión que tomó, no desesperen jajaja, que los primeros capítulos fueron solo introducción.
Si ven algún error o alguna falla ortográfica, disculpen, realmente me estoy muriendo del sueño.
Y si les gustó, por favor díganmelo en un review :3 esos me hacen muy feliz jajaj.
Sin más por el momento, les deseo que estén bien en estas épocas complicadas.
Besos.
Ann.
