-Draco, por amor a Merlín, no estés corriendo por los pasillos, un Malfoy no muestra ese tipo de actitud – Draco estaba nervioso, desde hace varios días, muchos medimagos rondaban por los pasillos de Malfoy Manor, y lo que le molestaba en exceso, es que nadie le quisiera decir nada de lo que estaba ocurriendo, joder, que él era un Malfoy, nadie debería de ignorarlo por tener solo 9 años.
Sin embargo, tal parecía que su madre también se pensaba unir al grupo de personas que preferían ignorar su presencia en vez de darle una respuesta clara del porqué su abuelo llevaba varios días sin salir de su habitación.
-Madre, ¿puedo entrar a ver cómo está el abuelo? – preguntó por décima vez esa semana, rogando que esta vez la respuesta fuera afirmativa, pero si algo había aprendido en su corta vida, es que a su edad a nadie parecía importarle lo que él quisiera.
-No, querido, el abuelo Abraxas está muy cansado y enfermo, no queremos causarle molestias ¿Verdad? Lo entrarás a ver cuando esté mejor. – Fue la respuesta que dio Narcissa, tomando a su hijo por el brazo y guiándolo de nuevo a sus habitaciones – ahora, quiero que te vayas a tu habitación y te pongas a estudiar, debes dejar que los adultos hagan sus cosas con calma. Recuerda, eres un Malfoy, tienes una imagen que cuidar ante los demás. Un solo error, puede significar muchos problemas.
Y una vez más, Draco fue privado de toda posibilidad de ver a la persona que más amaba en el mundo, sin saber que su abuelo pedía a cada minuto, entre delirios, poder ver a su nieto, haciendo flaquear en ocasiones a Narcissa sobre las órdenes de Lucius que indicaban mantener al niño lo más alejado posible de todo eso. En la mente de su esposo, permitir que su hijo viera al patriarca de la familia en sus últimos momentos de vida, delirante, enfermo, consumido y perdido, no era nada honroso, y rompería la imagen de perfección y poder que siempre le inculcaron al menor que debía de poseer un Malfoy.
Aunque la otra verdad, la que Narcissa no podía pronunciar sin que su esposo perdiera los estribos ya que era un secreto a voces entre su familia y un gran signo de deshonra que Lucius no permitiría que Draco conociera, es que Abraxas, en sus últimos días, no solo pedía la presencia de Draco, sino también la de Mighruniza, el verdadero amor de su vida y al que tuvo que renunciar para poder cumplir con el matrimonio establecido por su familia y que estaba pactado desde su niñez.
Lucius no permitiría que Draco escuchara de su padre el cómo pedía entre suplicas ver a su amante, con la cual había pasado los últimos años pensando que él no lo sabía. Con la cual, cuando apenas había muerto Cordelia Malfoy y él había tenido su primer y único hijo, decidió reunirse en algún lugar de Europa del este.
Así fue que, entre dolor, delirios y culpa, esa noche Abraxas Malfoy murió, sin poder ver la cara adorable y llena de vida de su amado nieto para poder despedirse de él, y sin que la mujer de su vida estuviera a su lado.
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Draco despertó sobresaltado, después de que todos hubiesen abandonado la enfermería y que Pomfrey decidiera doparlo a base de medicamentos que lo hicieron dormir unas cuantas horas más.
Con cada minuto que pasaba ahí, Draco sentía que jamás podría ser medimago, simplemente el olor a antiséptico y ese molesto color blanco en las camillas, le estaba produciendo dolor de cabeza.
Vaya que le haría pagar a Nott por condenarlo a tener que estar tanto tiempo ahí.
-Señor Malfoy, le recomiendo que duerma un poco más, por más mala cara que me haga, no lo dejaré salir de aquí en varios días, así que depende de usted con que humor quiere pasar su estancia aquí – dijo de manera distraída la medimaga, revisando algunas hojas de suministros que tenía en su mano.
-Tengo hambre, y créame, la inanición no logrará que mi humor mejore estando aquí, madame- renegó el menor, mirando con hastío la bandeja con puré de lo que él suponía eran verduras y una horrorosa gelatina de color rojo que un elfo que acababa de aparecer ponía a un lado de su camilla. – Y con esto, nadie podría quitarse el hambre jamás. Parece vómito.
-Mejore su lenguaje, jovencito, yo no soy ninguno de sus profesores o su jefe de casa para que me hable de esa manera – lo regañó la mayor, apuntándolo amenazadoramente con la pluma que traía en la mano – Además, recuerde que su sistema digestivo aún no puede procesar alimentos de manera eficiente, si le doy un maldito pedazo de tarta o carne con pan, que es lo único que ustedes saben comer, más tardaré en pedir la comida que en que usted esté retorciéndose por el dolor.
Vaya, Pomfrey sí que tiene un humor peor que el de Pansy.
Pensó Draco, viendo como la mujer seguía murmurando insultos ante las pésimas costumbres alimenticias de los estudiantes.
-¿Al menos podría darme algo para leer o con qué entretenerme? -Pero claro, Draco llevaba un casi un mes siendo ignorado y despreciado por todos, así que, ahora que ya había decidido no dejar que esa situación continuara, decidió que era hora de volver a actuar como un malcriado con la medimaga, joder, que estaba de malas, adolorido, hambriento y postrado en una cama, lo menos que se merecía era sacar de quicio a Pomfrey. – Mire, estoy sintiendo como mi masa encefálica se deteriora con cada segundo que paso aquí.
-Por Merlín, ya había olvidado lo dramático que es, joven Malfoy – reclamó la mujer, ocultando una sonrisa detrás de unos papeles que tenía en la mano, ese mocoso le recordaba demasiado a ella de joven, totalmente arrogante, sabihonda e insoportable. Vayas días – Mire, para que no siga "destruyendo su masa encefálica" tenga, ordene esta lista de ingrediente médicos para la siguiente dotación que pediré a San Mungo, ¿es el mejor en pociones, no? Pues demuéstrelo, no quiero ningún error con los ingredientes de estas pociones.
Y acto seguido, las hojas que estaba revisando un momento atrás le fueron entregadas a Draco, junto con un registro de cuentas y varias plumas, todo ante la atónita mirada del menor.
Ahora resultaba, que Pomfrey lo estaba convirtiendo en su asistente personal. Vaya mierda.
Sin embargo, era verdad que, si había dos cosas en las que Draco destacara, era en pociones y en administración, dos cosas en las que su padrino y su padre se encargaron de pulirlo a la perfección.
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-Joder, ¿qué mierda les pasa a todos? mira que tenernos toda la mañana encerrados – se quejaba Blaise, el cual iba junto a Pansy en dirección a los jardines, ya habían perdido las clases de la mañana, y hasta la noche que les tocaba astronomía, no tenían nada más que hacer – infestación de Doxxies, joder, con todos los galeones que nuestras familias donan al colegio, es para que mínimo se encargaran de fumigar de vez en cuando y no se fueran todos esos fondos en comprar las ridículas túnicas que utiliza Dumbledore – prosiguió, haciendo que la pelinegra riera con cinismo ante su comentario.
-¿Realmente crees que eso haya ocurrido? Porque yo vi muy serio a Snape, mucho más de lo normal – aclaró, ante la mirada exceptiva que le dirigió Blaise – además, todos los demás maestros se veían demasiado tensos, no, definitivamente yo creo que hay algo que nos están ocultado – pensó en voz alta, intentando pensar en qué otra cosa, de todas las que estaban ocurriendo, pudiera haber sido la causa del encierro de la mañana - ¿se te ocurre algo, querido? – preguntó, dirigiendo su inquisitiva mirada al moreno, el cual solo veía con fastidio el grupo de chicas de Gryffindor y Hufflepuff que pasaron murmurando a su lado, definitivamente no sabían nada de cómo moverse con dignidad y elegancia. Sin embargo, si algo sabían los de Slytherin, es que donde hubiera un grupo de estudiantes con actitud conspirativa, había buenos rumores a los que ellos les sacaban el mayor provecho.
Así que, indicándole a Pansy con la mirada que se dirigieran discretamente hacia donde iban las demás, prosiguieron con su platica, disimulando que estaban prestando la mayor atención posible a lo que sea que Lavender Brown estuviera contándole a sus amigas.
-Pues mira, Pansy, yo la verdad no tengo ni idea de qué pudo haber ocurrido, solo sé, que últimamente todos están de un humor de la mierda, con decirte que ayer Nott llegó a la habitación totalmente desquiciado, pateando todo y maldiciendo en voz alta, y cuando quise preguntarle que qué mierda le ocurría como para que hiciera tal escándalo, solo nos mandó a mi y a Pucey a la mierda y se encerró en su dosel. Y la verdad no tuve ninguna intención de acercarme a él esta mañana, se veía aún más paranoico de lo normal – narró el moreno, pensando con fastidio en la molesta actitud de Nott las últimas semanas.
Sí, era verdad que ellos dos nunca llegaron a ser unidos debido al contraste de sus personalidades, pero los últimos días, convivir con él era un completo martirio, desde que decidió usurpar el lugar que Draco tenía.
Y era bastante irónico, que Draco hubiera sido el único al que enserio podían considerar amigo de Nott, pues nadie más que el rubio era cercano a él. Vaya giro dio todo.
-Iugg, realmente n quiero oír ese nombre, Blaise, muchas gracias- exclamó la otra, imitando una cara de nauseas ante la mención del castaño – te juro que varias veces he estado tentada a lanzarle una maldición para que deje de actuar tan cretinamente.
Bien podía ser porque ni Pansy ni Blaise aceptaban a un líder con facilidad, o a que realmente preferían a Draco sobre Nott, independientemente de la situación de este y que, por el bien de su imagen, no pudieran acercarse al rubio, pero realmente ninguno de ellos soportaba la idea de Nott actuando como el nuevo mandamás de Slytherin, solo porque proclamaba estar liado con el Señor Oscuro, y que el fracaso de su padre no había mermado en nada su situación ante él. Aunque claro, eso no tenía nada que ver con la situación que estaban pasando los Nott ante la sociedad mágica, pues que hayan encerrado a la cabeza de la familia por todo lo acontecido en el departamento de misterios logró sacudir a todas las familias de alta alcurnia.
Pero lo que más les molestaba a ambos, era tener que ignorar la forma en la que estaban tratando a Draco, era su amigo, y realmente les pesaba no poder hacer nada por él más que mirar con impotencia.
-Somos dos, realmente es insoportable estar cerca de él y tan lejos de Draco – dijo Blaise, sin embargo, una frase particularmente interesante de la platica que estaban llevando a cabo las otras chicas y que ellos, gracias a un discreto hechizo amplificador estaban escuchando, logró dejarlos congelados al instante.
-Se los juro chicas, lo sé de muy buena fuente que lo de esta mañana no fue por una plaga – decía Brown, ante la mirada escéptica de las demás y los asentimiento de Romilda y Parvati – lo que enserio pasó, es que Draco Malfoy fue atacado ayer en la noche con una imperdonable, y se estaba batiendo entre la vida y la muerte en la enfermería – dijo dramática, ante la mirada horrorizada que pusieron las demás al oír eso – se supone que había aurores en la mañana aquí en el castillo, pero lo más seguro es que quieran ocultarnos eso, pero vean ¿Acaso han visto rastro de Malfoy hoy? – puntualizó al final, haciendo que un conjunto de murmullos consternados se apoderara de la boca de las demás chicas. -Estoy segura que esto debe de tener algo que ver con mortífagos, solamente gente como él sería capaz de estar relacionado con ese tipo de gentuza.
Sin embargo, los que realmente se encontraban afectados por las palabras de la chica, eran Blaise y Pansy, los cuales no podían creer las cosas que salían de la boca de la Gryffindor. Y sabiendo que esto era algo que los sobrepasaba, Pansy no soportó ni un segundo más, y acercándose con paso decidido a aquella bolita, tomó fuertemente a Lavender del cuello del suéter y la estampó contra el árbol que se encontraba detrás de ella.
Los demás solo miraban con asombró como una chica tan pequeña y delgada podía someter de esa manera a la rubia.
-¿Qué es lo que acabas de decir? – fue lo primero que dijo Pansy, deslizando su varita de la manga y apuntando directo al cuello de la otra, la cual solo miraba aterrada a la bruja más temida de Slytherin, joder, que esa chica era capaz de destruirla de varias maneras con solo chasquear los dedos. Y sabiendo que nadie la ayudaría debido a la mirada amenazante que les dirigió Zabini a sus dos amigas, solo tragó saliva dispuesta a contestarle a la otra.
-N-nada, solo lo que escuché en la mañana, que Malfoy estaba muy malherido en la enfermería debido a que ayer casi muere por una cruciatus – repitió rápidamente, intimidada ante la mirada de la otra.
Pansy y Blaise casi sintieron que se les caía el alma al piso al escuchar eso.
-¿De dónde escuchaste semejante barbaridad? – siguió, temblando interiormente al pensar en la palabras de la otra, no podía ser posible que algo así le hubiera ocurrido a Draco- ¡Habla, mujer!
-¡Lo escuché en la sala común! alguien lo comentó, yo solo contaba lo que oí – dijo, ocultando lo más posible decir algo sobre la oreja que instaló en la sala común, lo último que le faltaba es que se supiera cómo espiaba a sus compañeros – Si quieres cerciorarte, ve tú misma a verlo – dijo enojada, bastante molesta por haber sido sometida tan fácilmente de esa manera por la otra.
Malditos Slytherins, por eso les pasaba lo que les pasaba.
Y Pansy, decidida a no perder más el tiempo con esa vulgar bola de chismosas, la soltó despectivamente, guardando su varita e indicándole a Blaise que la siguiera.
Ahora mismo irían a la enfermería, sin importar nada más.
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-Madame Pomfrey, buenas tardes – Pomfrey estaba demasiado ocupada, entre el caso del chico Malfoy, el resto de estudiantes que tenía en la otra ala de la enfermería debido a que los muy torpes pensaron que sería buena idea jugar cerca del sauce boxeador, y todos los pendientes que aún le quedaban sobre los pedidos a San Mungo, lo que menos ocupaba, era a dos jóvenes de Slytherin haciéndole perder su tiempo.
-Chicos, ¿qué sucede? a menos que estén realmente enfermos, me temo que no puedo atenderlos en este momento – dijo seria, yendo hacia un gabinete y sacando una poción que le entregó a uno de los chicos de las camillas, realmente el sause los había hecho trizas – como pueden ver, tengo varias cosas pendientes.
-No es por eso, Madame – habló esta vez Blaise, sabiendo que él era mucho más convincente con las mujeres que Pansy – lamentamos hacerla perder su valioso tiempo. Lo que sucede, es que el profesor Snape nos mandó a traerle estos apuntes a Draco, dice que estar en cama no es ninguna excusa para ser un mediocre holgazán – dijo de manera encantadora, haciendo reír a la mujer con una frase que sin duda era algo que diría alguien como Snape. Sin embargo, algo no cuadraba ahí, se supone que la situación del señor Malfoy era un secreto ¿Realmente Snape mandaría a esos dos chicos?
Y Blaise, intuyendo por donde iban los pensamientos de la bruja, habló rápidamente, antes de que la mujer tuviera tiempo de reflexionar más y averiguar que Snape no los había mandado ahí y que las notas que traían en las manos eran los apuntes de Pansy.
-No se preocupe, madame, entendemos que la condición de Draco es un poco, delicada, por decirlo así – dijo, omitiendo deliberadamente la parte del la cruciatus, aún no sabían si lo que dijo Lavender era cierto. Lo que sí averiguaron, es que, en efecto, Draco no había pasado la noche en su habitación ni en ningún otro lugar, además, era bastante extraño que solo la mitad de la enfermería estuviera en uso, así que era obvio que algo había pasado con su amigo – El profesor Snape se encargó muy bien de advertirnos que limpiaríamos calderos el resto de nuestras vidas si actuábamos imprudentemente, que solo nos limitáramos a poner a Draco al corriente con las clases, y que no la molestáramos.
Pomfrey realmente dudaba si eso era verdad, pero era cierto, se supone que nadie más sabía que Draco estaba ahí, además, dudaba que esos niños realmente tuvieran los pantalones para ir ahí y usar el nombre de Severus como si nada.
Meterse al bosque prohibido de noche sonaba mucho más tentador que enfadar a Severus Snape.
-Bueno, es cierto que el joven Malfoy está algo fastidiado de estar solo acostado – se rindió Pomfrey, viendo que de nada serviría discutir con esos chicos – quiero que entren, le entreguen los trabajos, le expliquen lo que tengan que explicarle y se marchen enseguida, todo en voz baja y con la mayor calma posible – indicó, haciendo un ademán con la cabeza par que la siguieran hacia otra puerta distinta que daba directamente al ala donde se encontraba Draco – bueno muchachos, los dejo, tengo muchos pendientes incompletos, confío en que sabrán mantener el orden y no alterar mucho a su compañero.
Y dicho esto, les indicó entrar al cuarto, dándose de inmediato la vuelta y dejando a los dos chicos consternados, viendo a un Draco sumamente pálido y visiblemente dañado sentado en una cama mientras veía de manera concentrada unos papeles que traía en la mano mientras anotaba cosas en una tabla que tenía al costado.
-Draco, buenas tardes – dijo primero Pansy, acercándose de manera cuidadosa e intentando ignorar la cara de sorpresa y alarma que puso el rubio al darse cuenta de su presencia - ¿Cómo estás?
-¿Qué mierda están haciendo aquí? – contestó brusco, saliendo del sopor en que se encontraba por ver a sus dos ¿amigos? ahí.
-No te alteres, por favor, te prometo que venimos en paz – contestó la chica, levemente herida al ver que Draco no se alegraba en lo más mínimo al verlos, sin embargo, no podía culparlo, básicamente lo dejaron a su suerte todo ese tiempo que más los necesitó – solo queríamos ver cómo estabas, enserio.
-¿Para qué? Para ir a lamentarse con el resto de nuestra casa porque no terminé muerto – Respondió brusco, pensando en el porqué se supone que ellos estaban ahí, dudaba realmente que Snape les hubiera dicho, y quería creer que el asunto de su condición aún no se había filtrado entre los demás alumnos, aunque viéndolos ahí, empezaba a dudarlo. Joder, lo que menos necesitaba es que la gente supiera que lo atacaron de esa manera y que él se encontraba tan vulnerable. -Pues lamento decirles que sigo vivito y coleando, así que aún no podrán disfrutar de la ausencia del traidor a la sangre.
-Vamos, Draco, no digas estupideces, Pansy y yo no estamos arriesgando nuestro pellejo ante Snape para venir a verte como para que tú salgas con esa actitud – agregó Blaise, el cual se acercó de manera decidida hacia donde se encontraba el rubio y dejaba los apuntes de Pansy en la mesita que se encontraba a un lado – así que deja de lado tu maldita actitud y dinos cómo mierda fue que acabaste aquí.
Blaise lo último que quería, era empezar a discutir con Draco, sin embargo, lo conocía desde los pañales, y sabía que, si quería obtener algo de él, mostrarse sumiso y caer en sus provocaciones no funcionaría.
Pansy y él habían sido unos amigos de mierda, lo sabían, sin embargo, querían que Draco entendiera que no tuvieron otra opción, que cualquiera que mostrara simpatía con él, automáticamente podría entrar en la categoría de simpatizantes de los enemigos del Señor Oscuro, y eso no era conveniente para la familia de ninguno.
Sin embargo, ahí estaban, arriesgando todo eso porque fueron unos malditos bobos sentimentales que no pudieron soportar la idea de que Draco estuviera batiéndose entre la vida y la muerte tal como la chismosa de Lavender había dicho.
Maldición, ¿qué rayos tenía Draco que lo amaban tanto?
-Ohh, disculpa, no quería lastimar sus sentimientos – dijo sarcástico, negándose a bajar la guardia con ellos, la última vez que bajó la guardia con alguien de Slytherin a quien llegó a apreciar mucho, casi muere a mitad de un sucio pasillo. No, definitivamente no dejaría que vinieran a acabar con lo que Nott dejó inconcluso. – Como pueden ver, estoy excelente, un buen crucio de vez en cuando cae de maravilla cuando lo que quieres es reposar e ignorar el mundo.
Y Draco estaba a punto de decirles que bien podían irse mucho al demonio, que no necesitaba su estúpida lástima ni su falsa amistad, sin embargo, todo propósito de echarlos de ahí y sumirse en su propia autocompasión se vio totalmente mermado al ver como, de pronto, Pansy se había echado a llorar después de oírle decir eso y prácticamente se lanzaba a sus brazos.
Sí, eso no se lo esperaba para nada. Pero diablos, si Nott no había logrado matarlo, la chica seguramente si lo conseguiría, pues básicamente estaba aplastándolo y cabe resaltar, que el cuerpo aún le dolía horrores.
-Draco, cariño mío, ¿cómo es que te hicieron esto? Por Merlín, le explotaré el hígado al hijo de puta que se atrevió a alzar la varita contra ti – empezó a decir, mientras apretaba aún más fuertes los brazos ante un plasmado Draco y restregaba su cabeza contra el hombro de este, mojándolo en el proceso.
¿En qué bizarro mundo acabó para que Pansy, la perra cruel de Slytherin, estuviera gimoteando en su hombro como si fuera una Hufflepuff de primer año?
Y justo levantaba la mirada para pedirle ayuda a Blaise, cuando este, disimuladamente, se acercaba a la camilla para echarle los brazos encima, uniéndose a su amiga en el plan de aplastar a Draco Malfoy, claro, solo que este sin todas las lagrimas.
Realmente parecía que Nott sí los había enviado para rematar el trabajo que dejó inconcluso.
-Maldita sea Draco ¿Porqué todo contigo siempre tiene que ser tan problemático? – Dijo Blaise, apiadándose un poco del rubio y jalando suavemente a Pansy, la cual tenía toda la cara llena de lagrimas mientras le acariciaba la cara y el rubio cabello al otro – No solo te las ingenias para volverte la segunda persona más odiada después de Potter, sino que, además, consigues tu propia dotación gratis de imperdonables en la escuela. Joder, que ya hasta pareces un apestoso Gryffindor con todas tus malas decisiones – terminó de decir, levantándose cuidadosamente y alisándose la camisa del uniforme, jamás, bajo ninguna circunstancia, alguien como Blaise se permitiría andar con el uniforme desarreglado.
-Bueno, tomé un curso intensivo el año pasado, ya sabes "Cómo arruinar tu reputación, ser expulsado de tu familia y convertirte en una paria en tres sencillos pasos" – dijo sarcástico, lamentando no tener el corazón como para quitarse a Pansy de encima, joder, que no era un puto gatito lastimado para recibir tantos arrumacos.
Porque nunca, ni con otra imperdonable metida por el trasero, admitiría que se sentía malditamente bien ser mimado de nuevo así por su mejor amiga.
-Eres un idiota, enserio, solo tú logras hacer que mostremos este tipo de espectáculos indignos – reclamó la mujer, eso sí, negándose a soltar a Draco.
-Yo no he hecho nada, ustedes fueron los que entraron, seguramente con mentiras, a mi habitación. Aunque aún no entiendo el porqué, ya que fingieron muy bien el no conocerme durante todas estas semanas, ¿o qué? ¿Acaso necesitaba una proeza como esta para otra vez ser digno de su atención? – Dijo, porque claro, una cosa era que hubiera extrañado con el alma a sus amigos, y otra muy distinta, el olvidar como le dieron la espalda.
-No seas hipócrita, Draco, tú mejor que nadie sabías que no podíamos simplemente llegar contigo como si nada -contestaba de manera frustrada Blaise, sabiendo perfectamente el sentir de su amigo- lo que hiciste no fue una nimiedad, Draco, expusiste al ministerio, encerraste no solo a tu padre o al de Nott, sino que a uno de los más grandes servidores del señor oscuro, dejaste en ridículo a tu familia, y abiertamente escogiste el lado de Dumbledore ¿Qué esperabas? ¿Una tarjeta de felicitación? sabes perfectamente que ni a Pansy ni a mi nos conviene estar aquí, mierda, que con cada segundo que paso hablando aquí contigo temo que a mi madre le suceda algo, y lo mismo ocurre con Pansy, sin embargo, aquí estamos, así que no vengas a intentarnos reprochar nada.
-Era lo que tenía que hacer, no me importa si nadie lo entiende ahora, pero la decisión que tomé, por muy increíble que les parezca, lo hice por el bien de mi familia – contestó Draco, enojado consigo mismo por no poder enojarse con ellos.
Él mejor que nadie sabía que, de no haber abierto nunca la carta de su abuelo, seguramente hubiera seguido unido a las filas de Voldemort, y habría hecho lo posible para no arriesgar a sus padres. Así que no, no podía reprocharles a ellos dos el haber actuado como lo hicieron; bien pudieron haber tomado partido en la campaña de sus otros compañeros para hacerle la vida miserable, sin embargo, se habían mantenido al margen, no apoyándolo, pero tampoco en su contra.
-Pues haznos entender, Draco, por favor – dijo Pansy, intentando comprender el impensable accionar de su amigo - ¿Qué te impulsó a hacer lo que hiciste? Porque no creo que haya sido un repentino amor a los muggles y los sangre sucia.
Y tras esto, Draco decidió que, si había un momento en que podría sincerarse con sus amigos, era ese. Sabía que no podría ganar esa batalla solo, y realmente no confiaba en Dumbledore y su ejército de idiotas. No, para ganarle a un Slytherin, tenías que aliarte con otros Slytherins.
Y justo ahí, mediante un juramento inquebrantable en el que le prometieron no confesar la información que les diría, fue cuando Draco, ante la mirada estupefacta de sus dos amigos, decidió contarles sobre el legado que le dejó su abuelo, y la razón por la cual el sabía que Voldemort no los llevaría jamás a la gloria.
Y fue, en esa misma noche, cuando Pansy y Blaise tomarían una decisión. Ambos se dirigirían a la lechucería y mandarían unas cartas, bajo potentes hechizos de protección y privacidad, que cambiarían el curso de sus familias para siempre.
Amada madre…
Sé que quizás te sorprenda esta carta, sin embargo, he de decirte que el motivo de esta es de suma urgencia.
Necesitas alejarte de las compañías que has frecuentado en estos últimos años, sé perfectamente que no nos son absolutamente necesarias y que sin problemas podemos abandonar todo en este punto. Los motivos no puedo decírtelos ahora, pero si confías en mí y en mi criterio, por favor me harás caso.
Quiero que tomes el primer traslador que te envíe lo más lejos que quieras del país, sé discreta, no queremos llamar atención innecesaria.
Es la mejor decisión, de eso estoy seguro. Te prometo que, en el momento adecuado, te explicaré todo.
Te amo y te quiero a salvo y a nuestro apellido con su eterna gloria.
Blaise Zabini.
Madre, padre…
Quizás piensen que me he vuelto completamente loca y que al final Beuxbatons sí hubiera sido una mejor opción académica para mí, pero quiero decirles algo.
No estoy de acuerdo con el rumbo que está tomando nuestra familia, con las alianzas que hemos estado formando y con el camino que nuestras creencias están trazando. No somos asesinos, no odiamos a muerte a los que son inferiores a nosotros, y no bajamos la cabeza ante ningún tirano que quiera decirnos qué hacer y cómo debemos actuar.
Somos unas de las más importantes familias de Europa, somos fuertes, somos grandes, y sobre todo, somos unidos. Tal vez opinen que mi criterio aún es joven y que no sé nada de la vida, pero yo soy el futuro de nuestra casa, yo legaré el apellido y nuestro imperio, así que, si queremos que ese legado signifique algo en los años venideros, sabremos tomar las decisiones correctas desde ahora.
Así que, dejaremos de lado nuestra asociación -o sumisión, más bien dicho- ante Voldemort, es lo mejor, no me pregunten cómo es que sé eso porque no puedo decirlo, al menos no aún, pero jamás haría nada que perjudicara a nuestra familia.
Con todo esto, solo me queda decirles una última cosa, si insisten en aliarse con un tirano que solamente nos usa a su antojo, entonces no tengo nada que ver con eso, y pueden olvidarse en ese momento de mi existencia, nuestro llegado se terminará y mis relaciones con ustedes llegarán a su fin.
Los amo, con todo mi corazón, y por eso hago lo que hago.
Siempre suya, Pansy Parkinson.
Buenas, al fin pude publicar esto, no me odien, los finales de semestre son agotadores.
El trío de plata de nuevo está unido, jeje.
Bueno, intentaré publicar los otros dos capítulos el viernes, sí, al fin sabrán que rayos fue lo que le dejó su abuelo a Draco :v
Sin más por el momento, espero que estén bien.
Besos, Ann.
