¡Hola! Se que me tarde, pero todo es culpa del COVID. Todos en casa estábamos enfermos. Espero que se cuiden y que les vaya muy bien. Además de que disfruten el capítulo. Sin nada más que agregar, comenzamos!
CAPITULO 28: Nada inocente.
En circunstancias normales, esta sería una de las mejores escenas que apreciar. Pero con mamá a mis espaldas, es un horror.
-¡¿Qué tienes?! – me acerque un poco, susurrando lo más bajo posible.
-¿Te gusta mi sorpresa? – No había ni una pizca de inocencia en su comentario. Trague profundo y mamá trato de mirar por sobre mi hombro. Yo abrace rápido a Sakura y la cargue adentro, mientras la llevaba a la primera puerta que encontré.
-¡Cierra bien cuando entres! – grite una vez la metí a la habitación. Había un caballete, muchos cuadros y pinturas regadas por todo el lugar.
-¿Quién estaba tras de ti? – no sonaba molesta, más bien parecía avergonzada.
-Mi mamá – el sonrojo se extendió hasta sus orejas, podía verlo desde arriba – te llamé para explicarte, pero no contestabas.
-¡E- Estaba preparando todo para cuando llegaras! – La dejé en el suelo, sin soltar su cintura - ¿Me habrá visto?
-No creo… - me separe un poco de ella y la admire mejor. Ese color blanco de la prenda, combinaba perfectamente con su cabello, sus pezones eran ligeramente visibles y se veían apetitosos.
-Estás duro Sasuke – maldije por lo bajo, cuando ella apoyo su mano sobre mi entre pierna.
-¡Es tu culpa! – Río despacio y beso mi mejilla – No es gracioso – pasee mi pulgar por la comisura de sus labios.
-Te ayudaré con eso y a cambio iras a mi habitación a traerme ropa.
- ¿Ayudar? ¿Qué? - me beso en la boca y luego se restregó contra mi cuerpo, para terminar arrodillada sobre el suelo - ¡No lo ha!
-Shhhh – desprendió mi cinturón, desabotono el pantalón y saco mi pene fuera del bóxer, este abofeteo su mentón – solo avísame antes de llegar.
¿En qué momento se volvió así? No es bueno para mi condura, me maneja y siempre consigue lo que quiere. Movía su cabeza despacio, yo siseaba e intentaba por todos los medios no emitir ni un solo sonido, la vista era más que tentadora - ¿Todo bien hijo? – mamá golpeo al otro lado de la puerta y yo pegue un brinco de sorpresa. Nuestras miradas se conectaron y ella aceleró el ritmo.
-¡E-Enseguida voy! – la respuesta era para la persona que estaba afuera de la habitación, pero al final, también para Sakura. Jale su cabello para alejarla, más no me hizo caso y acabe dentro de su boca - ¡Lo siento! – me aterre, baje a su altura y limpie la sus labios. Arrugo el gesto y hablo.
-No sabía que tenía diferente sabores – suspire - ¿Te gusto?
-Estás loca – ella rió – de una buena manera – iba a besarle y ella me detuvo.
-¡No! ¡Ahora está sucio! – una carcajada escapo desde el fondo de mi corazón - ¡No te rías y tráeme ropa!
-Está bien – la ayude a pararse – por cierto, me encanto la sorpresa.
-Tengo muchas más – con esa promesa en mente, estaré expectante a que mamá se marche.
Me indicó donde buscar la ropa, le avise a Mikoto que llegamos antes de tiempo y que ella debía prepararse aún. Que la podía esperar en la cocina, mientras yo buscaba algunas cosas. Me miró de manera extraña, más no dijo nada al respecto. Se encamino tranquila hacia donde le indiqué, luego saqué un vestido blanco junto con la ropa interior a juego y se lo lleve a la desnuda peli rosada. Me agradeció y agrego que en cinco minutos volvería con nosotros.
-¿Está todo bien? – mi madre no puede estar tranquila y comenzó a doblar las servilletas de papel al verse sola.
-Sí, dice que en breve vendrá. La sorprendimos al llegar antes de tiempo. Además de que no vio el mensaje que le envié.
-Espero que no se haya molestado – Negué con la cabeza – Seguro quería ponerse preciosa para verte. ¿Cómo se llama? – Ahora viene lo difícil – Nunca me has dicho siquiera su nombre ¿O sí? Discúlpame si así fue…
-Ma, no te preocupes. Se llama Sakura Haruno.
-Sabes, se me hace familiar el nombre… ¿Es famosa? ¡Ya sé!
-¿La recordaste? – me sorprendí, pero rápidamente despejo mis dudas.
-¡Es la dueña de ese Centro comercial tan grande! … ¿Cómo era que se llamaba?
-Mebuki Palace – ambos volteamos hacia la dueña de la voz – Un gusto señora, soy Sakura Haruno – Ese vestido le queda mejor de lo que pensé, es algo sencillo pero a encaja perfecto para la ocasión.
-¡Hola! Yo… - mamá parpadeo varias veces y siguió mirándola fijamente – te vi en televisión… - los ojos se hallaban fijos, luego los bajo hacia el suelo – o tal vez no. ¡Lo siento! Olvido algunas cosas y a veces confundo gente.
-No se preocupe, cuando estaba por ser la apertura, tuvimos varias propagandas. Probablemente haya sido en alguna de ellas.
-¡Seguro! Por cierto, tu casa es preciosa – la dueña del lugar solo sonrió – Igual que tú, eres más bonita en persona – el sonrojo no se hizo esperar en el rostro de Sakura - ¡Mi vida! Es adorable – mamá golpeo mi hombro despacio
-Ma, la haces sentir incomoda – se disculpó y ella negó, dijo que solo que no está acostumbrada a recibir elogios.
-¿Mi hijo no te los dice?
-El si – sus ojos se agrandaron - ¡LA COMIDA! – paso corriendo junto a nosotros, abrió el horno y el humo negro lleno la habitación - ¡NO…!
Coloco sobre la mesada de mármol una bandeja con carne quemada. Su rostro mostraba cuan acongojada se encontraba. Maldijo por lo bajo y nos dijo que esperaríamos, en este momento haría el pedido de comida y tardaría cerca de 30 minutos en llegar.
-Si quieres, podemos ir a un restaurante. Conozco uno muy bueno aquí cerca – mamá trato de calmar la situación.
-¿No les molesta? – Negamos – Está bien… iré a ponerme algo más abrigado y volveré.
Aproveche que se iba y llame al restaurante que mamá sugirió a reservar una mesa. Ella mientras, deambulaba por la sala, observando las fotografías que tenía expuestas - ¿Quiénes son ellos? – me señalo algo y al acercarme a ver, pude apreciar aquella foto que con tanto recelo guardaba la peli rosa en su habitación años atrás.
-Eran sus padres – se asustó.
-¿Eran? – Asentí – pobrecilla – acaricio despacio la imagen – ha de ser muy doloroso perder a dos seres queridos, más siendo tan joven.
-Sí, ha pasado por muchas cosas y aun así, es la mujer más alegre que conozco – mamá acaricio mi mejilla.
-La que te ha enamorado – me avergoncé, pero no lo negué. Mire la imagen y me prometí que algún día la haría tan feliz como se ve en esa vieja foto.
-¡Estoy lista! – Sakura apareció por el pasillo, llevaba unas botas altas negras, un vestido abrigado y un chaleco.
-Vamos en mi auto – mamá se acomodó en el asiento de atrás y mi novia iba en el del acompañante.
Almorzamos mariscos y ellas algo de vino. Yo solo jugo, ya que debía volver a manejar. Se llevaban bastante bien, es más, creo que Mikoto se ha encariñado aún más con ella, luego de que le comenté que no tiene padres. Sakura le regalo una membrecía para su empresa y luego de que mamá aceptara no pararon de hablar sobre el lugar.
Entre conversaciones, postres y risas el tiempo voló. La amiga de mi madre la paso a buscar mientras aun nos encontrábamos en el restaurante y luego de que ella se fuera, pagué la cuenta y nos retiramos. Una vez en el departamento de Sakura ella se sacó las botas, se colocó unas graciosas pantuflas rosadas y suspiro. Volteo hacia mí y me pregunto lo obvio.
-¿Tu mamá se olvidó de mí?
-De muchas cosas, es una de las secuelas que dejaron los años de abusos. Aquella vez que la rescatamos, el golpe fue más duro de lo que creímos.
-Bueno, al menos solo conocerá a la Sakura responsable y no a la inmadura jovencita de aquellos años. Aunque si llega a buscarme en Internet estoy perdida.
Reí por su comentario – Mamá odia la tecnología, así que no te preocupes por eso.
-¿Cómo termino todo el asunto?
-Con 25 años de prisión para mi papá y ella yendo a terapia por casi 3 años. Aún tiene algunas secuelas en su comportamiento, pero ya ha mejorado bastante. Trabaja con mi cuñada en el restaurante que tiene con mi hermano.
Ella se acomodó en el gran sofá negro de la sala, frente al televisor, subiendo los pies y abrazando sus rodillas. Me escuchaba atentamente y sonreía de manera sincera ante mi relato de la mejoría paulatina de mamá. Pude conversar con ella sobre todo lo que he escondido de los demás. No me creí merecedor de lastima o compasión, al haber abandonado a mi madre a su suerte por tanto tiempo. Sin embargo la manera tan natural en que lo hacía ver, me dio una perspectiva diferente. Siendo un poco menos severo conmigo mismo.
-Ahora – trate de cambiar el tema – yo también quiero saber más sobre su vida.
-¿Qué? – rió suavemente – tienes cara de querer preguntarme algo.
-¿Qué te llevo a tomar la decisión?
-Eso es muy amplio, ¿Cuál de todas?
-La más importante de todas, que fue el haberte marchado y haber decidido que tenías que volver a empezar.
-Mmm… Fue hace tanto tiempo, pero lo recuerdo demasiado bien. Cuando volví de mi último viaje, mi padre estaba sentado en su gran oficina hablando con su abogado. Ya sabes, luego de todo el desastre de las empresas y dijo algo que cambio mi vida.
-¿Qué fue? - insistí al ver que se detenía.
-… - sus ojos perdieron su brillo repentinamente – Que si solo me hubiera casado con Orochimaru sin hacer tantos problemas, nada de esto habría sucedido.
No puedo creerlo… Luego de todo ese teatro de padre preocupado. De haber dicho que no sabía que la estaba metiendo a la boca del lobo y demás, salga con algo como eso. Parece que hasta el final, ese señor se encargó de hacerle la vida miserable y de demostrar la clase de basura en la que te puede convertir el dinero o la ausencia del mismo.
-No tienes que – me interrumpió.
-No te preocupes. En su momento fue muy doloroso, pero sirvió para abrirme los ojos. Lo justifique mucho tiempo, dije que seguro el estrés lo llevo a decir eso, pero pasados los años me di cuenta lo poco que valía para el…
-Sakura, no te merecías eso.
-Lo sé. Ese día decidí marcharme y no me arrepiento de mi decisión. Lo único que realmente lamente perder, fue… - me miro a los ojos – a ti.
-No me perdiste – rió.
-Claro que lo hice ¿Qué sería de mí ahora sí te hubieras casado y formado una familia? No tendría posibilidad alguna. Cuando peor estaba, cuando el pozo se veía cada vez más profundo, estuviste a mi lado. Jamás me sentí digna de estar contigo, mucho menos después de haberte ocasionado ese infierno.
-Primero, eso ni siquiera fue tu culpa y segundo yo era el simple secretario, tú la dueña de todo. El que vivía y se conformaba con ver su salario a fin de mes.
-Eras libre, yo nunca lo fui… - no podía decir nada sobre eso – Cuando apareciste en mi vida, fue como si apareciera una puerta que nunca había visto – Se puso de pie, camino hasta quedar frente a mí y se acomodó entre mis piernas – Gracias por no seguir de largo aquella vez.
-¿Qué?
-Si no recuerdo mal, fue un viernes 13 – no puedo creerlo – luego de que mi futuro esposo intentara propasarse por millonésima vez y de que todo el mundo a mí alrededor me ignorará – sonrió – Un guapo hombre de cabello negro se acercó y me pregunto si estaba bien.
-¿Lo recuerdas?
-Algunas partes, la que está grabada en mi cerebro es la de tu rostro preocupado al verme tan desalineada.
-Parecías tan sola aquella vez – acaricie su mejilla y ella respondió, apoyándola sobre mi mano.
-Lo estaba. Luego en ese antro, donde te portaste como un caballero y evitaste que algo me pasara – me es increíble que ella recuerde eso debido al estado de ebriedad que llevaba – Aun siento algo de vergüenza al recordar cómo me comporté esa noche. Coqueteando descaradamente contigo estando ebria.
-Eres una borracha muy seductora – se sonrojo.
-Y aun así, me respetaste. Estaba tan acostumbrada a que me trataran como a un objeto, que no supe cómo reaccionar a tus tratos.
-Eres una mujer fuerte Sakura, decidida y pro activa. Tienes la capacidad de llevar el mundo por delante si lo deseas – beso mis labios suavemente y luego se retiró.
-Lo sé ahora – ella es todo lo que puedes querer en una pareja. Activa, agradable, risueña, independiente, atractiva y seductora – Aunque lo de la cocina no se me da – ambos reímos.
-Puedo ayudarte en esa parte.
-Veré de recompensar tu ayuda, doctor – el tono que uso ya no era el mismo. Me recordaba la parte que se vio interrumpida por la presencia de un tercero el día de hoy. Sujete su cintura y la pegue a mí.
-¿Ah sí? – Movió la cabeza en señal afirmativa - ¿Cómo?
-Hmmm. Tengo algunas ideas, pero no sé si puedan interesarte.
-No puedo esperar a escuchar lo que tienes en mente – paso sus brazos tras mi cuello, y susurro a mi oído todo lo que tenía planeado para el día de hoy - ¿Cuándo comenzamos?
-Ahora, en la ducha – se colocó de pie y jalo de mí suavemente para ayudarme a levantarme – luego iremos a la tina, por ultimo a mi habitación.
No dije nada, solo la seguí en silencio. Su mirada era seductora, pero me reí un poco cuando se sacó el maquillaje. Era un pequeño mapache, haciendo un gesto infantil con la boca. Una vez que se lo saco todo y lavo su rostro me miro sonriente, Sakura Haruno es la mujer más preciosa que conozco, sus ojos verdes y la cara sin un solo gramo de cosméticos siguen cautivándome.
-Eres hermosa– acaricie su mejilla, se sonrojo igual que esta mañana.
Su delicada mano sujeto la mía y beso la palma – me gusta oírlo de tus labios – sujete su rostro, me baje hasta su altura y la besé. Ella me respondía, con parsimonia lamia mi boca y más que feliz le cedí el paso.
A medida que subíamos la intensidad, podía sentir sus manos intentando desprenderme de las ropas. La ayude con eso y rápidamente quede solo en bóxer frente a ella. Aún recuerdo como solía desviar la mirada, ahora no había duda en su rostro, por el contrario, me hacía sentir deseado – si me sigues mirando así, no haremos ni la mitad de las cosas que quieres – con picardía me respondió.
-Mi imaginación quedo corta – no entendí a que se refería, aunque poco me importo, la necesitaba desnuda también.
Era mi turno, le saque el vestido acariciando sus pezones suavemente y pellizcándolos al final, cuando el sujetador fue retirado. Las medias tuvieron el mismo destino, aunque a diferencia de ella, yo si aproveche para besar cuanta porción de piel estuviera a mi alcance. Solo la escuchaba soltar suaves suspiros y una vez que la diminuta tanga estuvo en el piso la cargue, colocando sus piernas alrededor de mi cintura.
-Primero tienes que encender la ducha –dijo divertida, gruñí y volví a dejarla en el suelo encendiendo la ducha a una temperatura que para mí era algo caliente, pero si mal no recuerdo, ella se baña con agua del infierno.
-¿Esta temperatura está bien? – mire por sobre mi hombro y la encontré mirando mi trasero - ¿Te gusta la vista?
Mordió su labio y asintió – Estaría mucho mejor sin la ropa – ante su atenta mirada me la saque, aunque no esté acostumbrado a estas cosas, me siento cómodo junto a ella.
-¿Así?
-Perfecto –reí y ella sonrió.
-Es una pervertida señorita – trate de imitar la manera en la que la llamaba años atrás.
-Sabes –camino hacia mí despacio, solo podía oír el sonido de agua al caer – Cuando estaba en tratamiento y la sexóloga me pedía que imaginara a alguien que quisiera – me miro a los ojos y pego su pecho a mi cuerpo – el único rostro que aparecía era el tuyo.
-¿Ah sí? ¿Me veía guapo?
-No llegué a hacerte justicia – cruzo sus brazos tras mi cabeza y yo procedí a levantarla, sujetando sus nalgas y acoplando nuestras pieles.
El sexo en la ducha no es tan agradable, el agua puede llegar a fastidiar si es que estás en el ángulo equivocado y luego de que entrara nuestras narices decidimos terminar de bañarnos y ya en la tina, continuar. Ella me enjabono y yo hice lo mismo, tentándola, acariciándola, justo como la susodicha hizo conmigo. Apague la llave y mientras la bañera se llenaba, la senté en el borde, metiendo mi cabeza entre sus piernas.
-¡¿Qué?! – el tatuaje en su pierna derecha se había decolorado un poco, pero por algún motivo me seguía calentando.
-Es un pago por lo de esta mañana –bese los muslos internos, lamí suavemente la marca de tinta y pasee mi lengua a lo largo de su labios mayores; todo ante la atenta mirada de Sakura. Abrí los pliegues y comencé a realizar círculos sobre su clítoris, recibiendo mi recompensa en excitantes gemidos.
Debo decir que su sabor antes me gustaba, pero por algún motivo que desconozco ahora es más dulce. La manera en la que acaricia mis cabellos me parece tierna y me produce placer, mi entrepierna reclama con urgencia atención. Pero ahora es el turno de esta preciosa mujer. Se acomodó lo mejor que pudo y por la manera en la que sus piernas temblaban me daba cuenta cuan cerca esta de alcanzar el orgasmo. Uno de mis dedos se coló en su vagina y el tan ansiado éxtasis se derramo en mi boca. La sujete fuerte porque casi se fue para atrás al perder el equilibrio.
Tan fuerte agarro mi cabeza, que desde mi nariz a labios los tenia metidos entre de sus pliegues - ¡Dios! – la mire desde abajo y los colores se expandieron desde sus mejillas al resto de su cara - ¡Lo siento! – Se soltó y aproveche esto para enderezarme y quedar casi a su altura - ¿Te hice daño? – negué.
-¿Fui mejor? –bromee, limpiando con la lengua la comisura de mis labios.
-¿Qué? – El agua comenzó a desbordar y ella cerró el grifo - ¿A qué te refieres con lo de mejor? – pregunto cuando sacaba un poco de agua para que no se derrame al meternos nosotros.
-¿O el Sasuke de tu imaginación era mejor? – una perfecta "O" se formó en su boca y el rojo de sus mejillas me confirmo lo que estaba pensando.
-¿Cómo? ¿Cómo supiste eso?
-¿Qué es eso? –pregunte con inocencia.
-Que yo te usaba como – enmudeció, sus orejas se tornaron coloradas y su rostro podía competir perfectamente con un tomate.
-¿Cómo qué? – se había colocado de pie, quedando lejos de mi alcance. Me miraba como si acabara de revelar el secreto más oscuro del mundo al diario nacional.
-Na, nada yo. ¿Nos metemos en la bañera? – no dejare pasar ese comentario.
-¿Qué te imaginabas conmigo Sakura? – me acerque como lince, sujetando su cintura y pegando su pecho al mío. Sus pezones estaban erectos, podía sentirlos muy bien.
-Eras menos hablador –colocó sus manos en mi torso y trato de alejarse. Yo por el contrario, baje las mías y acaricie sus nalgas, levantándola de suelo, automáticamente las piernas se cruzaron en mi cadera, ocasionando que mi pene se rozara entre sus pliegues – ¡Vamos! El agua se va a enfriar.
-La cama me parece más atractiva en este momento –camine con ella en brazos por el pasillo que conducía a su dormitorio.
-¡Pero y la tina!
-En este momento, quiero hacer el amor contigo sobre una cama –sus grandes ojos verdes escaneaban mis expresiones.
Una vez que estuvo sobre el colchón, encendí la calefacción del lugar y la admire desde lejos. Nunca dejara de sorprenderme lo irreal que se siente cada vez que estoy con ella. Es como una ninfa del bosque, la cual puede desaparecer si volteas demasiado tiempo - ¿Sasuke?– pero no, esta bellísima mujer, me ha elegido a mí y yo sin darme cuenta, ya estaba flechado con ella desde ese maldito viernes 13.
AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
Nos vemos en el siguiente capítulo, quedan 2 más 3
