Buen día, tarde o noche. No sé en qué horario estarán leyendo este capítulo. Llegamos al final de la historia, ojala lo disfruten. ¡COMENZAMOS!

CAPITULO 30 – Nuestro camino.

Nos casamos un año después de que Sarada nació. No pude convencer a Sakura de hacerlo antes, ya que dijo que por nada del mundo se casaría estando gorda, porque los medios la harían pedazos. No importo cuanto le dijera que se veía hermosa, ella no me creía. Nuestra pequeña era muy demandante, exigía atención de su madre constantemente y solo se calmaba cuando mamaba o dormía. También funcionaba que le cantara, pero eso solo lo hacía sí no había nadie además de nosotros.

La boda no fue grande, solo nuestros amigos más cercanos, algunos de los empleados de Sakura que se llevaban bien con ella y mis familiares. Quien la entrego en el altar fue mi hermano, se lo pidió a él, ya que comenzaron a llevarse bien al ver que sus personalidades eran parecidas. Mamá lloraba como si fuera un funeral y eso lejos de molestar a mi futura esposa le encantaba. La sensibilidad de Mikoto le hacía recordar lo emocional que era propia madre.

Nos casamos por la iglesia, a pesar de que los eventos públicos no son mis favoritos. Pero en cuanto el padre comenzó a hablar, yo comencé a prestarle toda mi atención a le hermosa mujer de cabellos rosados que estaba a mi lado. Era un discurso mucho más largo de lo que esperaba y hubo momentos en los que quería solo saltarme esa parte y pasar a besar a la novia.

"-Por tanto, ante esta asamblea, os pregunto sobre vuestra intención. Sakura y Sasuke, ¿venís a contraer matrimonio sin ser coaccionados, libre y voluntariamente?

-Sí, venimos libremente – Dijimos al unísono

-¿Estáis decididos a amaros y respetaros mutuamente, siguiendo el modo de vida propio del Matrimonio, durante toda la vida?

-Sí, estamos decididos – Sus ojos brillaban de una manera increíble

-¿Estáis dispuestos a recibir de Dios responsable y amorosamente los hijos, y a educarlos según la ley de Cristo y de su Iglesia?

-Sí, estamos dispuestos – Aunque en esa parte ya nos adelantamos. Nuestras miradas rápidamente fueron a parar a la bella pequeña con nos miraba atentamente con su chupete en boca.

-Así, pues, ya que queréis contraer santo matrimonio, unid vuestras manos, y manifestad vuestro consentimiento ante Dios y su Iglesia.

Mis manos temblaban de la emoción, solo las personas que realmente me conocen lo podrán distinguir, mi esposa es una de ellas. Me sujetó con más fuerza y sonrió – Yo Sasuke Uchiha, te quiero a ti, Sakura Haruno como esposa y me entrego a ti, prometo serte fiel en la salud y la enfermedad – aquí viene la parte que esta fuera del dialogo estipulado, el verdadero yo – Te prometo que los domingos cocinaré yo, pero sólo si luego me dejas ver esas películas que tanto me gustan – todos rieron un poco, yo solo pude concentrarme en la bella mujer de ojos jade – Prometo que nunca nos iremos a dormir enfadados y haré todo lo que pueda para desenfadarte siempre – esa promesa ya la voy cumpliendo todos los días – Prometo quererte con tus defectos, tus manías y esas pequeñas cosas que me sacan de quicio pero que adoro – contenía una lagrima que comenzaba a hacerse más y más grande – Pero por sobre todo prometo amarte y respetarte todos los días de mi vida. Siempre estaré a tu lado.

-¡Eres injusto! – Dijo ella a la vez que reía y trataba de limpiar sus ojos sin tocar su maquillaje Yo, Sakura Haruno te quiero a ti, Sasuke Uchiha como esposo y me entrego a ti, prometo serte fiel en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad. Prometo que, en esta vida que nos espera juntos, estaré siempre a tu lado – frotó mis dedos – Te querré hasta cuando me pongas de los nervios, contestándome a todas las preguntas con monosílabos – está vez si rieron casi todos, pero sobre todo Naruto que estaba detrás de mamá – En toda mi vida nunca he sido más feliz que ahora mismo como lo soy contigo – ok, ya me están comenzando a arder los ojos – Tú eres mi compañero de vida, mi otra mitad. Amor es lo que siento cuando te miro a los ojos. Por eso prometo pasar cada segundo de mi vida, disfrutando de esta, en tu compañía. Muchas gracias por ese maldito viernes 13 mi amor.

Una vez que intercambiamos los anillos y nos declararon marido y mujer no dude un segundo en besar a mi esposa. Los aplausos eran ensordecedores, si no fuera por Sakura jamás me hubiera animado a hacer algo así. El vestido le quedaba bellísimo, opto por algo simple y cómodo; nada de colas largas o grandes detalles. Igual aunque ella se pusiera un trapo, se vería precioso. Nuestra luna de miel la pospusimos hasta que Sarada fuera más grande, no nos animábamos a dejarla sola tanto tiempo. Por ahora seriamos siempre los tres, no necesitamos apurarnos, tenemos mucho tiempo por delante.

-¡Sarada! – Sakura estaba reprendiendo a nuestra hija. Ya tiene 5 años y aunque es muy parecida a mí, el carácter lo heredo de su madre. Para su corta edad, habla como si fuera un adulto.

-¡No quiero! – Se acomodó frente a mí en el comedor y volvió a hablar - ¡Mamá no puede obligarme! – habíamos decidido cambiarla a una escuela que está cerca del trabajo de Sakura y la casa de mi amigo, ya que con nuestros horarios no es difícil buscarla y está totalmente en contra.

-Hija – me miro enojada, haciendo un berrinche que la deja adorable, supuestamente esa es su cara de maldad. Cuando levante una ceja cambio su expresión – tu madre y yo decidimos que es mejor para ti, en ese lugar podrás ir a casa de Naruto a la salida. Nosotros iremos a buscarte ni bien salgamos de la oficina.

-¡Justo por eso no quiero ir! – No entendía y ella se sonrojo, más no se explicó.

-¿No quieres ir a lo de tu tío? ¿Paso algo? – Boruto era unos años más grande que ella, pero no creo que el hijo de mi amigo la moleste. Es más, se pasa todo el bendito día en su Tablet jugando videojuegos.

-… No – mi esposa apareció en el comedor, ya vestida como para ir a trabajar y sonrió. Se colocó en cuclillas alado de la pequeña, llevando el flequillo negro tras la oreja de nuestra hija. Acomodando sus lentes rojos, cortesía de su eufórica tía Karin.

-Todo estará bien – el rojo en las mejillas de mi hija no bajaba – seguro rápidamente harás amigas y ya no pasarás tanto tiempo con Boruto.

-¡Pero mamá! – le entrego su mochila y beso su mejilla.

-Sin peros. Termina de desayunar, te llevaré de camino se levantó, caminando directamente a mi lado y plantándome un casto beso en la boca – Buenos días señor Uchiha – la sostuve por su cintura, devolviéndole el contacto.

-Buenos días señora Uchiha – el vestido entallado que llevaba, resaltaba sus curvas.

-Pervertidos – fue la palabra que salió de la boca de Sarada ante nuestras muestras de afecto. Yo me sonroje, púes tenía razón. Pero lo escondí tras mi expresión seria. Sakura solo rio y paso junto a mí para servirse café.

Yo termine mi desayuno, recogí mis platos y luego de despedirme de las dos mujeres de mi vida fui al juzgado. Esta vez no tome el caso de divorcio, sino de una empleada demandando a su la empresa para la que trabaja por el pago de los gastos médicos en un accidente laboral. Era bastante difícil, ya que la compañía era grande y estaban comprometidas muchas personas influyentes. Más gracias a las pruebas proveídas por la cliente y el testimonio de sus antiguos compañeros pudimos salir victoriosos. De tan agradecida que estaba, me regalo unos vales de promoción para la tienda de masajes de su familia.

Llegado el medio día fui a almorzar a la oficina y cuando creí que todo sería silencioso, que podría llamar a mi esposa y conversar con ella, la estruendosa voz de Karin se escuchó al otro lado de la puerta. Anko me aviso por teléfono y a regañadientes la dejé a pasar – ¡No me arrugues el gesto Sasuke Uchiha! ¡Encima que te traigo un regalo por parte de mi esposo me harás caras largas! – realmente me ha ayudado bastante ese hombre, así que esta vez lo dejaré pasar.

-Podías habérmelo entregado otro día, no tenías que venir hasta aquí para dármelo – Es una excelente amiga, pero siempre que viene de visita en esos momentos que deseo estar solo.

-¡Ush! Siempre tan aburrido – se acomodó frente a mí, sonrió ampliamente y coloco unas tarjetas sobre la mesa - ¡TARAN!

-¿Qué son? – las iba a tomar y ella lo impidió colocando su mano encima.

-Primero, me tienes que prometer que aceptaras el regalo – achique los ojos – y segundo, que le dirás a tu esposa que es de parte tuya, para ella.

La ignoré y cogí lo que había traído. Eran dos boletos para un crucero por el Caribe, no me esperaba algo como esto. La salida del barco seria dentro dos semanas y el mismo duraría solamente 15 días - ¿Qué?

-Fue un regalo para Kimimaro, pero no podremos tomarlo porque estaremos de viaje en esa fecha. Entonces me dijo que te los trajera a ti y que aprovecharas para llevar a tu esposa a su luna de miel.

-No puedo aceptar esto, es mucho y no sé si Sakura tiene disponibilidad – me gustaba la idea, pero tendremos que ver con quien se quedaría Sarada, organizar todos los casos que tenga aquí y mi esposa deberá dejar a alguien a cargo de la empresa mientras no esté.

-¡Son tuyas! – se levantó de golpe y se dirigió a la puerta – Nosotros no las queremos, así que si no te sirven regálalas o… de una buena vez se deciden y dejan de fastidiar con que tienen eso pendiente.

El portazo que dio al salir me devolvió a la realidad. Realmente estamos postergando esto con Sakura hace muchísimo, Sarada ya está grande y se divierte bastante cuando va de vacaciones con mamá. Tome el teléfono y llame al interno de mi secretaria – ¿Señor?

-¿Tengo alguna cita importante dentro de 15 días? – me pidió que espere y luego de confirmarme que no tenía nada aun para esa fecha o alguna posterior le avise que no tomará turnos hasta que yo le confirmará. Una vez colgué llame a mi esposa y al tercer tono contesto – Hola hermosa, ¿Tienes tiempo?

-Para ti siempre amor, ¿Qué paso? – como le planteo esto.

-¿Qué te parece un viaje? – rio despacio antes de agregar.

-¿A dónde quieres ir? Porque las clases de Sarada acaban de comenzar y no podemos sacarla tan rápido para unas vacaciones.

-Solos tú y yo – enmudeció.

-¿Solos? Me encantaría, pero… ¿Cuando? – mire los pasajes y me imagine a nosotros sobre la cubierta de ese maravilloso crucero.

-Dentro de dos semanas – alguien irrumpe en mi oficina y al ver al señor Sarutobi le avise a mi esposa que la llamaría al terminar. Colgué antes de escuchar su respuesta, este hombre ya no tiene la misma paciencia que antes – Buenas tardes – me coloque de pie, invitándolo a sentarse y cuando lo hizo sonrío.

-Tienes una linda familia Uchiha – fue lo primero que dijo, estaba mirando la foto que hay sobre mi escritorio – No deberías trabajar tanto – se cruzó de brazos y carraspeo.

-¿Perdón?

-Estoy pensando en retirarme – eso es sorpresivo, quedaría una vacante entre los directivos de ese modo. Ya que su hijo había fallecido y su nieto aún es demasiado joven para eso.

-¿Desea descansar? – Asintió – eso es genial, Konohamaru deberá aprender rápidamente si quiere ocupar su lugar.

-No quiero que consiga las cosas solo por nuestro parentesco, le puedo conseguir un trabajo aquí, pero solo eso. Estaba pensando en nominar a otra persona para ocupar mi puesto.

Fantástico, sin el señor aquí y con un nuevo superior a cargo no podré conseguir mis vacaciones para dentro de 15 días. Por ende tendré que suspender el viaje nuevamente – Ya veo, ciertamente es mejor que vaya aprendiendo de a poco, puedo ayudarlo en el proceso si desea. ¿Ya tiene un candidato?

-Sí, es uno de nuestros mejores abogados y tiene mi plena confianza… – no se me venía un posible nombre a la cabeza. Este señor no confía en casi nadie – Eres tu muchacho.

-¿Yo?

-¡Claro! Estás en la posición más alta que podrías alcanzar si no se retira alguno de los directivos. Eres el mejor abogado de tu área y una pieza valiosa en esta firma. ¿Qué dices?

-¡Por supuesto señor! Me honra que me tenga en esa estima – el anciano solo rio y luego miro nuevamente el cuadro sobre la mesa.

-Pero me retiro oficialmente el mes que viene y sé que no has tomado vacaciones los dos últimos años – me sorprendió que tenga esa información – Así que te obligaré a tomarlas. Quiero que las tomes a partir de la semana que viene, ya firme todo los permisos.

-De hecho señor, quería pedirle permiso para salir dentro de 20 días yo – gire el anillo que se halla en mi dedo anular – Estoy planeando llevar a mi esposa de viaje.

-Perfecto – se colocó de pie y suspiro – entonces saldrás en 15 días de vacaciones y volverás antes de que me retire para poder mostrarte cuales serán tus nuevas funciones.

-Muchas gracias señor – le restó importancia, pero agrego antes de salir por la puerta.

-Aprovecha el tiempo con tu familia, no te pases tanto tiempo al pendiente de los problemas de otros – sin agregar otra cosa salió de mi oficina. Llame rápidamente a mi esposa y le explique porque le había colgado. Le comenté lo del puesto nuevo y luego de festejarlo e indicarme que hablaríamos del viaje en casa termino la comunicación con un "te amo mi amor"

Llegue cerca de las 19hs a mi hogar. Sarada estaba intentando darse un baño ella sola y Sakura la supervisaba desde la puerta. Me acerque a la peli rosa por detrás y la abrace por la cintura, dándole un beso en la mejilla – Hola mi amor – volteo un poco el rostro y beso mis labios.

-Hola cariño – mi niña grito y se cubrió con la cortina. Ya de por sí, no la veía, pero creo que pensó que lo hacía y me reclamo.

-¡Papá me estoy bañando!

-Eso veo.

-¡Sal de aquí! – rodé los ojos pero la obedecí, ¿Se le olvida que yo le cambiaba los pañales también? – ¿Pediré una pizza, de que quieren? – su cabeza mojada salió a decirme "Pepperoni" para luego esconderse de nuevo.

-Yo quiero vegetariana – asentí y fui a llamar a PizzaHut.

A los 20 min se unieron a mí en la cocina, estaba tomando un jugo cuando llegaron. Sarada corrió y se abrazó a mis piernas, dándome por fin la bienvenida. Por lo que me comentaba le encantó su nueva escuela y ya tenía 2 amigas – Papá, les doy permiso para que se vayan de viaje – agrandé los ojos y mire a Sakura – Mamá me dijo que se irían de viaje sin mí, pero que me quedaré en casa de la abuela.

-¿Enserio? – Asintió con una sonrisa - ¿Y estás bien con eso?

-¡Claro! La abuela me compra golosinas – no pude evitar reír por su comentario – además, así no tendré que aguantar a Boruto – hizo una mueca graciosa y se quejó de como este no le prestaba atención y no jugaba con ella, ni compartía sus videojuegos. Pero que se divertía mucho con la hermanita de este, que tiene casi la misma edad que ella. A las 9:30hs la lleve a dormir y cuando por fin pude ir a nuestra habitación, Sakura estaba terminando de cambiarse para seguir a la pequeña al mundo de Morfeo.

-Así que – me miro por sobre el hombro y sonrió – nos vamos al crucero – termino de guardar su traje, girando sobre sus talones. Camino hasta mi lado contoneando sus caderas y cruzando los brazos tras mi cuello.

-Mi amado esposo me invito a un viaje por el mar, obviamente aceptaría – beso mis labios – además te tendría solo para mí por esos…

-15 días – una de sus uñas se paseó por mi pecho.

-Me parece perfecto – me beso y cuando la sostuve por la cintura una vocecilla se escuchó desde el pasillo.

-¡Mamá! – rodo los ojos y se separó de mi pecho ni bien los golpecitos se escucharon en la puerta - ¿Puedo dormir aquí? Hay un ruido raro en mi habitación – no suele hacer esto, normalmente va a la cama y no se levanta hasta la mañana siguiente. Probablemente esté así porque no estará con nosotros por mucho tiempo una vez que viajemos.

-Mi amor, me iré contigo hasta que puedas dormir – le dijo su mamá, pero yo la interrumpí. Comprendía a la pequeña.

-Puedes dormir con nosotros – me agache a su altura y le sonreí cuando golpee suavemente su frente – pero igual debes saber que papá y mamá te van a cuidar donde sea Sarada.

Eso la hizo feliz y una vez que todo estuvo listo, ella se acostó a dormir en un colchón a los pies de nuestra cama. Abrazando felizmente a su oso, susurrando buenas noches una vez que cayo rendida. Sakura la siguió rápidamente y una vez que yo me bañe todo las acompañe al reino de los sueños.

El tiempo paso volando, el día que zarpamos Sarada estaba más tranquila de lo que esperaba. Luego de hablar con mi hermano, de alguna manera se le paso el mal rato. ¿Qué le dijo?, lo averiguare una vez que regrese e interrogue a mi hija. Mamá estaba encantada al saber que su nieta pasaría dos semanas completas con ella. Una vez que llegamos a nuestro camarote y vimos lo grande, e increíblemente bien decorado que estaba nos maravillamos.

-Esto parece un hotel – inspecciono el baño y volvió con una sonrisa – tiene una tina y todo.

-Estás acostumbrada a los lujos, no quería que tuvieras menos que eso – enarco una ceja.

-Este lugar se ve genial, pero el saber que estaré contigo es lo que lo hace increíble – me acomodé en la cama, mirando el panfleto en donde indicaban las actividades, horarios de mismas además de los detalles del barco.

-¿Por dónde quieres empezar? – Cerro la cortina y se desato el nudo que sostenía sus vestido – empezaremos por el postre entonces.

Subió sobre mis piernas, sostuvo mi cabeza y me beso despacio, su lengua danzaba junto con la mía, haciendo efecto rápidamente en mi miembro. La tome por la cintura, girando con ella y dejándola bajo mi cuerpo. La admire mientras me alejaba un poco, no ha cambiado casi nada, para mí sigue siendo la diosa de cabellos rosados y ojos verdes.

El vestido había dejado sus senos al descubierto, pero seguía demasiado cubierta para mi gusto. Mi mano acaricio el muslo y subió la prenda a medida que avanzaba – esto se saca por las caderas – dijo ella con una sonrisa.

-¿Enserio? – dije en tono burlón, cuando asintió la hice girar sobre el colchón, quedándome a su espalda. Sostuve una de sus nalgas aun cubierta y le abofetee la otra – pues tendré que sacarla por ahí entonces.

Deje sus caderas fuera de la cama y me deshice de la tela despacio, besando, mordiendo y disfrutado cada porción de piel expuesta a mis labios. Una vez que esta estuvo en el suelo, volví a subir mis manos y separe sus piernas para tener un mejor acceso a su centro – Estás muy excitada señora Uchiha – lamí sus labios mayores - ¿Qué quieres? – mi pulgar comenzó a hacer círculos suavemente sobre su clítoris.

Levanto un poco su cuerpo y me miro por sobre el hombro, sujeto una de sus nalgas antes de agregar – Que mi esposo me penetre – mi mano sostuvo con fuerza mi pene – una y otra vez hasta que no pueda más.

No pensaba ignorar los deseos de Sakura. Me coloque de pie y me hundí en su interior, húmedo, caliente y estrecho. El gemido que salió de su boca me erizo la piel, ella puede hacer conmigo lo que quiere que no me opondré. Sujete sus glúteos para poder profundizar las embestidas y llegar lo más lejos posible. Agarraba mis pantalones para evitar que me alejara, pero por nada del mundo pensaría una locura como esa ahora.

Me gusta esta posición porque puedo admirar su trasero, pero me gusta mucho más ver sus expresiones, verla complacida me parece aún más excitante. Salí de su interior, la ayude a acomodarse sobre su espalda y cuando volví a penetrarla se ajustó aún más, trate de quitarme completamente los pantalones cortes, ya que Sakura había arrancado los botones de mi camisa de un jalón. Una vez que lo logre retome el ritmo.

Sé cómo, que y cuando tocar las zonas erógenas de mi esposa para volverla loca. Fui aprendiendo a lo largo del tiempo que llevamos juntos todo lo que representa Sakura Haruno. La mujer tímida ya quedó en el pasado, la preciosa pero fría señorita que fue mi jefa desapareció. Acaricie su mejilla y ella abrió los ojos – Te amo.

-También te amo – si aquel viernes 13 me hubieran dicho el impacto que Sakura Haruno tendría en mi vida me hubiera reído. Pero ahora, no me imagino que haría sin la decidida y adorable compañera de mi vida. Este viaje será inolvidable y el resto de mis días igual, mientras esté conmigo seré feliz y la haré aún más dichosa que yo. Espero que los años que nos queden por delante sean suficientes para devolverle todo lo que me ha dado.

AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA

¡TERMINAMOS! He escrito miles de finales pero ninguno me terminaba de convencer. Es una pareja que me encanta y aunque la personalidad de este Sasuke no se parezca al real me parece que así hubiera si sus padres permanecían a su lado. Les agradezco muchísimo haberme acompañado en este trayecto. Seguro habré tenido muchos errores, y definitivamente me tarde más de lo que esperaba, pero de igual manera ojala lo hayan disfrutado. ¡Muchas gracias por todo!