Los personajes de Twilight no son míos sino de Stephenie Meyer, yo solo me divierto un poco con ellos.
Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite fanfiction)
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Capítulo 10
Bella llevaba veinte minutos dentro del baño, ella decía que realmente tenía mucho que lavarse y asearse después de estar en el hospital y tener un niño.
La entendía, pero no era estúpido.
Pepillo conciencia: ¿Estás seguro?
Cállate
Sabía que lo estaba tomando como su momento de estar sola, en donde reflexionaría sobre todo lo que había pasado.
Me había acercado al baño solo para escuchar, no escuché sollozos lo cual era bueno, pero tampoco hubiera entrado si los hubiera escuchado, podía ser entrometido en muchas cosas, sin embargo, en ocasiones respetaba la privacidad de mi esposa.
Pepillo conciencia: Sí, claro, es por eso que dos minutos después de que entrara al baño la seguiste con un par de bragas en la mano diciéndole que pensaste que se le habían olvidado.
Pero la dejé tomar su baño, es lo que importa.
Pepillo conciencia: Porque te dijo que necesitaba terminar con el baño antes de que Journey la necesitara para otra dosis de leche, qué suertudo niño, él llora y nuestra esposa se levanta la blusa.
Eres un pervertido.
Pepillo conciencia: Somos, ahora cuida al niño.
Miré a mi hijo que descansaba tranquilamente con la boquita medio abierta, lo habíamos esperado tanto, y sentía que estaba defraudándole como papi al no estar cien por ciento para él.
Claro que me preocupaba por él, lo amaba, jamás olvidaría el momento en el que lo vi por primera vez, una combinación mía y de Bella, era tan perfecto.
Una personita que era la representación del amor que nos teníamos. Ese amor que debía ser el suficiente sostén para que Bella no se desmoronara.
Habíamos estado avanzado tan bien, Bella estaba aprendiendo a vivir su vida bajo sus propios términos, reconociendo que no seguir los mandatos de su madre y tío al pie de la letra no la hacía una pecadora.
Y no era solo por el sexo, aunque este fuera condenadamente magnífico, sino que también lo era por lo cercanos que estábamos siendo, por la manera en la que ambos decidimos tratarnos en nuestro matrimonio y educar a nuestro niño.
Bella había dicho que a pesar de que no quería educar a Journey como la habían educado a ella, llenándola de prohibiciones y creencias extremistas, tampoco quería que creciera lejos de la fe que su familia le había inculcado. Había estado de acuerdo con ella, también quería que mi hijo conociera, aprendiera y respetara las creencias de los demás, así como le daríamos la oportunidad de tomar sus propias decisiones cuando fuera un poco mayor.
Pero ahora no estaba seguro de cómo seguir.
Nunca me cayeron precisamente bien los Swan pero los respetaba, me parecieron muy extremistas en bastantes ocasiones, era bien sabido que yo no les agradaba del todo pues consideraban que había llevado a Bella por el camino de la perdición.
Bella me decía que no les prestara atención y le hacía caso porque al final del día ella estaba conmigo.
Pero ahora, mientras sostenía a mi pequeño en brazos, no podía dejar de pensar en todas esas veces que los Swan hicieron sentir mal a Bella.
La hicieron sentir que no era lo suficientemente buena porque no hacía lo que ellos ordenaban o consideraban correcto.
Ni siquiera sabía cómo sentirme, no podía encontrar las palabras para definir los sentimientos que me embargaban.
Confusión.
Furia.
Tristeza.
Melancolía.
Instintos asesinos.
Incluso el nacimiento de mi pequeño no podía ser de completa alegría porque sentía que estaba traicionando a Bella al sentirme inmensamente feliz, pero al mismo tiempo sentía que fallaba como padre al no estar extasiado por el nacimiento de mi campeón.
Ella decía estar bien.
Estaba intentando que no le afectara pero sabía que lo hacía.
Yo estaría afectado si de repente me dijeran que la vida que conocía no era mi vida.
Querría romper cosas si me enterara que mi verdadero padre era mi tío y mi madre era su amante.
¿Cómo habían sido capaces de juzgar a Bella?
Criticar cada paso que daba.
Llenarla de inseguridad.
Ver nuestro matrimonio por encima de sus hombros.
Creyéndose superiores a nosotros.
Llenándose la boca de una falsa moralidad que hacía que Bella bajara la mirada en las pocas cenas que llegamos a compartir con ellos.
La incredulidad y el asco eran otros sentimientos que también sentía.
El quejido de Journey me trajo de nuevo a la realidad.
—¿Qué ocurre, pequeño? ¿Papi está meciéndote demasiado?
Joy hizo sus gestitos y volvió a su dulce comodidad de recién nacido.
Estaba enojado en nombre de mi hijo, estos debían ser los días más felices de nuestras vidas, enfocándonos solamente en nuestro niño, maravillándonos de estos primeros días como padres, recibiendo visitas para felicitarnos por nuestro precioso bebé.
Incluso había imaginado a Renée dejando de ser un dolor en el culo pensando que su nieto le quitaría lo amargada, hasta hubiera soportado a Eleazar leyéndole versículos de la Biblia pues lo estaría haciendo con sus mejores intenciones para con el niño.
Pero ahora estábamos los tres solos en el departamento, que si bien no me molestaba, no era precisamente lo que esperaba.
Mis padres llegarían mañana y rogaba porque Eleazar y Renée no aparecieran, lo último que quería era que más personas estuvieran involucradas y mucho menos quería que mis padres lo estuvieran.
Eran buenos padres que mantenían sus distancias, habían respetado mi matrimonio, pero yo había vivido mi adolescencia con ellos y sabía lo entrometidos y fisgones que podían llegar a ser.
El golpeteo del agua contra las baldosas del baño dejó de sonar, esa fue mi señal para meterme en la cama con Journey, el niño ni siquiera se inmutó, eso era bueno, quizás nosotros éramos un lío, pero quería que mi hijo estuviera rodeado de tranquilidad y amor.
Acomodé el lugar de Bella para que ella solo se metiera a la cama con nosotros.
La esperé por unos diez minutos hasta que salió.
Me sonrió suavemente, si ella quería fingir que no había estado llorando y que sus ojos no estaban rojos, entonces le seguiría el juego, solo un poco, porque mi vena que se preocupaba de más por mi esposa era difícil de ignorar.
Bella entró a la cama, se acomodó entre las mantas hasta quedar sentada y me tendió los brazos para que le entregara al niño, lo hice de inmediato.
Una vez Bella tuvo al niño acomodado, me acerqué más a ella y abracé sus hombros.
Nos quedamos en silencio, simplemente contemplando a nuestro pequeño succionar lentamente del pecho de Bella, tenía dificultades para tomar el pezón en su diminuta boquita pero eso nos tenía entretenidos, su boquita de pescadito hacía que la tensión desapareciera aunque fuera por unos momentos.
Teníamos mucho que hablar, pero encontraríamos el momento adecuado para hacerlo.
…
Mi madre fue la primera en entrar al departamento —me ignoró por completo, puede que incluso me aventara—, buscando de inmediato al niño.
Mi padre apareció después, con una bolsa de regalo, otra de comida y unos cuantos globos.
—Te ves bien, hijo, felicidades.
—Gracias.
Lo guie dentro del departamento hasta la sala en donde Bella había estado con nuestro pequeño.
Realmente era un pequeño muy tranquilo, aunque claro, solo había estado con nosotros por dos días y medio.
—Es tan parecido a Edward cuando era bebé —dijo mi madre mientras sostenía al bebé—, pero qué lindo es, sí que le pusieron empeño al hacerlo, quizás si prueban otras maneras y lo hacen con mucho ánimo, tengan a la niña.
Y ahí estaba mi madre, la mujer que no tenía filtro y decía lo que quería aun cuando fuera inadecuado.
Creí que Bella se sentiría incómoda por una sugerencia tan directa, pero en su lugar se rio.
Una risa que pareció sacar la inseguridad que tenía sobre sus hombros.
Me reí también.
Mi padre lo hizo.
Se sintió bien reír después de los días pasados.
Journey protestó ya que su cómodo silencio se había visto interrumpido.
Mi madre lo arrulló mientras que Bella tocó su cabecita calva, ambas intentando calmarlo.
—¿Eso quiere decir que me harán abuela nuevamente muy pronto?
Me senté junto a Bella mientras ella negaba.
—Edward y yo decidimos que solo nos quedaríamos con Journey.
—No son divertidos —bufó mamá regresando su atención al bebé—, o tal vez sí lo son y por eso solo quieren a uno, amo a mis tres hijos, pero me daban muy poco tiempo libre con Carlisle.
—¡Mamá!
Bella se rio junto a mí, mientras yo esperaba que mis padres decidieran marcharse y no avergonzarme más.
—Vamos, Edward, tú eras el que menos nos interrumpía, pero si Journey se parece a tus hermanas, entonces tendrás mucha tensión acumulada por los próximos años.
—¡Oh, Dios! —Me cubrí el rostro sintiéndome traumado.
Lo único bueno fue que pude escuchar la risa de Bella, no creí que podría soportar que mis padres me avergonzaran más, pero intentaría aguantar un poco más si eso significaba que Bella estaría entretenida riéndose a mi costa.
…
Algo bueno de vivir en un departamento de dos habitaciones, era que no había una habitación de invitados en donde mis padres pudieran quedarse a pasar la noche.
Quizás me hacía un mal hijo decirlo de esa manera, pero todos tenían un límite y realmente me habían avergonzado.
Mi madre había dicho que Journey tenía el mismo lunar que yo tenía en mi nalga derecha.
—Soy tu madre, cariño, te cambié los pañales hasta los dos años y te ayudé con el baño hasta los siete, no hay razón para que te sientas apenado.
Bella se había reído mientras acunaba al niño.
Ella había murmurado sin que mi madre escuchara que estaba de acuerdo, Journey y yo compartíamos el mismo lunar en la nalga derecha, además de otro en la ingle.
Me sentía avergonzado por mí y por mi hijo.
—Estaremos aquí mañana temprano, traeremos el desayuno, así Bella podrá descansar —dijo mi madre sin dejar de sostener al niño—. ¿Tu madre vendrá pronto? Con la emoción del momento no te he preguntado, Bella.
—No vendrán —respondió antes de que a mí se me ocurriera algo—, están demasiado ocupados con la iglesia.
—Oh, bueno, está bien —respondió mi madre incómoda, claro que ella no vería bien eso—. Bueno, querida, si me necesitas, sabes que puedes contar con mi sabiduría como madre y si este pequeño se parece a Edward, te debo advertir que tengas cuidado cuando le cambies el pañal, he olvidado las veces que mojó la cama mientras lo cambiaba, o me usó a mí de baño, tenía una puntería muy certera, aunque creo que la sigue teniendo porque te dio un niño muy precioso.
Y ahí iba otra vez a avergonzarme.
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Hola!
He perdido la cuenta de los días, semanas y meses desde la última vez que actualice y es mi enorme placer anunciarles que regrese para quedarme por un largo tiempo.
He estado trabajando en tener capítulos para ustedes, y no he dejado de escribir hasta que por fin tuve la historia terminada para cumplir con ustedes.
Agradezco infinitamente su paciencia, sus review en donde me hacían saber que aún se acordaban de mi y me llenaba de alegría.
Espero que me acompañen en los siguientes capítulos y me dejen saber lo que piensan.
Yanina, muchas gracias por la ayuda con la revisión del capítulo y motivarme a seguir en esto que tanto amo, eres la mejor en todo el mundo.
Mis queridas y amadas acosadoras, sé que tampoco he estado en comunicación con ustedes, pero siempre están en mi corazón.
Déjenme sus comentarios, opiniones, criticas, teorías o lo que quieran compartir conmigo en un review.
Nos leemos en la siguiente actualización.
Las quiero, las amo y las adoro.
