Los personajes de Twilight no son míos sino de Stephenie Meyer, yo solo me divierto un poco con ellos.
Capítulo beteado por Yanina
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Capítulo 11
Tener a mi madre en casa era bueno y malo.
Más bueno que malo o quizás era más malo que bueno.
Debía sentirme feliz porque estaba ayudándonos a Bella y a mí con Journey, ser padres primerizos no era precisamente la tarea más fácil, y que mi madre intercediera para calmarnos y asegurarnos que Journey no nos odiaría por ponerle la ropa al revés o no atenderlo cuando daba el primer grito, era realmente bueno.
No sabía lo inseguro que íbamos a sentirnos con respecto a todas nuestras decisiones sobre su cuidado, pero mamá decía que ella tampoco había sabido qué hacer con tres niños, sin embargo, habíamos salido bien, a pesar de que nos dejó caer una o dos veces por accidente.
Mi madre era todo un caso.
Pepillo conciencia: Respeta a nuestra madre
Tiene mi completo respeto, aunque debes admitir que muchas veces nos deja sin saber qué decir.
Pepillo conciencia: Tienes razón, aunque hace feliz a nuestra esposita, así que está bien.
En muchas cosas, era bueno que mi madre estuviera con nosotros, incluso tener a mi papá para dormir la siesta junto a Journey era bueno.
Tener a mis padres estos primeros días en lo que nos adaptábamos a tener un bebé en casa era bueno.
Pero también era malo por sus insinuaciones subidas de tono.
Que mi mamá se embarazara de Alice cuando se suponía que estaba en cuarentena, no significaba que Bella fuera a dejar que la embarazara tan pronto.
Además, ambos habíamos acordado que solo tendríamos uno.
Pero eso no evitaba que las insinuaciones de mi madre —motivada indirectamente por mi padre que decía que sería bueno tener otro nieto al que consentir— me pusieran a pensar.
Y por como Bella se retorcía y restregaba contra mí, era muy difícil no pensar en las posibilidades.
Había comenzado como un simple beso de buenas noches, Journey estaba dormido en su cuna a un metro de distancia de nuestra cama, mis padres dormían en la habitación de Journey, en la colchoneta que habían traído ese mismo día, pues no querían seguir quedándose en el hotel lejos de su nieto.
El médico había dicho que nada de intimidad, Bella necesitaba recuperarse, pero le habían puesto el implante, lo que significaba que no había posibilidad de que otro niño fuera engendrado.
O al menos eso creía.
No era el momento para estar poniéndonos íntimos.
Por algo existía la cuarentena de abstinencia, no creo que solo fuera un invento de los médicos para tener mis bolas azules.
Pero Bella se sentía realmente bien en mis manos
Pepillo conciencia: ¿Puedes callarte y dejarme concentrar en nuestra esposa? Ella está toda caliente y estamos entre sus piernas, ¿por qué carajo estás pensando tanto en cosas que no son nuestra sexy esposita?
¿Cuántas veces te he dicho que es solo mía?
Pepillo conciencia: Cállate y quítale los pantalones para ir a nuestro lugar feliz.
—Ed… —gimió contra mi oído.
Besé y chupé su cuello mientras mis manos levantaban su delgada playera, era mía, una de mis viejas playeras, pero Bella la usaba porque decía que era más cómoda para amamantar, ya que de esa manera podía subirla fácilmente por la noche cuando le llevaba a Journey para una toma de leche.
Le dije que sería más fácil si mejor no usaba playera, ella contestó que la dejaría de usar cuando mis padres se marcharan.
Esa era una muy buena razón para considerar mala la estancia de mis padres.
—Tenemos que parar, preciosa —murmuré contra su cuello.
—Lo sé, lo sé.
Ella se sentía tan bien entre mis brazos y debajo de mí, pero me separé de ella.
Me acosté junto a ella y Bella se acurrucó en mi costado con la respiración agitada.
—Hacerlo está mal, ¿verdad? —preguntó con la respiración agitada.
—Creo que lo está.
Sonreí sin poder evitarlo, ¿cómo es que las cosas habían cambiado tan rápido?
Pero mi sonrisa se vio congelada debido a otro tema que habíamos estado posponiendo.
Dos semanas desde el nacimiento de Journey y dos semanas desde que Bella sabía la verdad sobre su padre y que se negaba a hablar sobre eso.
Carmen había dejado un regalo que el administrador nos había entregado.
Era una mantita azul con el nombre de Journey bordado junto a la fecha de su nacimiento.
No puedo regresar el tiempo, ni cambiar las decisiones que afectaron tu vida, no tengo todas las respuestas y creo que jamás las tendré, no sé por qué Eleazar no reclamó su paternidad, le hubiera dado el divorcio si me lo pedía (así se podía quedar con Renée y contigo), no sé por qué no lo hizo y prefirieron seguir como amantes.
Me gustaría darte todas las respuestas que necesitas, pero no puedo, no tengo idea lo que ellos pensaban, o lo que los orilló a ocultar la verdad por tanto tiempo.
Pero lo que sí te puedo decir, es que ellos no valen tu tristeza, no son merecedores de que por su culpa no disfrutes plenamente la maravilla de ser madre, sé que serás magnífica porque eres hija de Charlie Swan, un gran hombre, que estoy segura dio la cara por ti porque sabía que eras demasiado para ellos dos.
Me hubiera llevado el secreto a la tumba con tal de que tú fueras feliz, pero dadas las circunstancias, necesitabas saberlo para quedarte en donde sé que eres feliz.
Espero que seas muy feliz, mi preciosa niña, no dejes que ellos ensombrezcan tu felicidad.
Bella había llorado al leer la carta.
Sabía que estaba confundida, yo lo estaba.
Toda su vida había resultado ser una mentira.
Sabía el gran respeto y amor que Bella profesaba por Charlie, el difunto capitán era un ejemplo para toda la familia, un hombre que solo recibía elogios y respeto, Bella había crecido con ese ejemplo, su padre era un héroe y era recordado como tal; ahora debía enfrentar que no era su padre sino su tío, y su tío era su padre.
Journey tenía la mantita en su cuna, Bella había decidido que así sería, después de todo, Carmen solo había hablado para mantenerla a salvo. Era justo que Journey tuviera cerca de él el obsequio de quien realmente lo quería.
—Sabes que puedo buscar a Carmen, ¿verdad? O llamar a tu tía Susan, tienen que darte explicaciones, te las mereces.
—No lo sé.
—Haré lo que quieras que haga, pero háblame, no te lo guardes, quiero ayudarte, soy tu esposo, tu compañero en lo bueno y en lo malo.
Bella se sentó en la cama, apartándose el cabello del rostro, noté sus ojos cristalinos.
—Es… complicado.
—Entiendo las cosas complicadas.
Pepillo conciencia: No es cierto, no lo haces.
Cállate.
—Ya no sé quién soy, Edward —suspiró—. Toda mi vida presumí a mi papi, tenía a mi propio héroe personal, los excompañeros de mi pa… Charlie, me decían lo mucho que lo extrañaban y cuánto yo se los recordaba, me decían que verme era como no haber perdido a su capitán.
—Nena…
—Toda mi vida giró en torno al gran hombre que era Charlie, intenté ser lo mejor para él, honrar su memoria siendo una buena hija, estudiante, persona, pero ahora… no sé.
—Eres todo eso y más.
—Ya no lo siento así, ni siquiera sé si todavía quieres seguir conmigo.
¿Qué?
Pepillo conciencia: ¿Qué?
—¿Qué?
—Ya no soy la misma, Edward, no soy la mujer con la que te casaste.
—No, no lo eres.
Pepillo conciencia: ¿Qué mierda estás diciendo, idiota?
»Porque yo tampoco soy el hombre con el que te casaste.
—No estoy para bromas, Edward.
—Yo tampoco, preciosa —dije acercándome más a ella—. No soy el hombre con el que te casaste, pero sí con el que seguirás casada.
—Edward…
—Nena, los Cullen son un caos, mi hermana Rosalie no quiere arruinar su preciado cuerpo de modelo y tampoco dejar al estúpido de su esposo porque no quiere ser la divorciada en su grupo de amigas, por eso ha aceptado a los dos hijos que Royce ha tenido con otras mujeres, Vera vive con ellos desde hace un año, la conoces, es una niña preciosa y fácil de querer, pero detestamos lo idiota que es Royce. Alice se niega a aceptar que tiene una relación con una mujer, la cual presenta como su amiga aun cuando todos sabemos que realmente es su pareja, todos lo aceptamos y queremos que ella sea feliz. Mis padres… bueno, ellos se la pasan diciendo cosas inapropiadas y haciéndolas también, mi madre nos dijo que ella y mi padre tomarían pastillas para dormir, así que si queríamos hacer bebés no escucharían.
Bella se sonrojó, también sentí mi cara calentarse.
»Mi tía tiene dos esposos y los tres conviven bajo el mismo techo, con sus hijos. Mi abuela se casó con un hombre mucho más joven que tú y yo, y ella es feliz, bastante, a decir verdad. Si tú me has aceptado con todo eso, ¿por qué crees que yo no lo haría?
—Porque no hay nada de malo en eso, ellos no lastiman a nadie con su manera de vivir.
—Y por eso no me vas a dejar de amar, ¿o sí?
—Claro que no, Edward.
—Entonces tampoco digas boberías, no te voy a dejar solo porque tu familia no es tan perfecta como en su momento nos hicieron creer.
—Pero…
—Quizás Eleazar sea tu padre biológico —dije y noté como estuvo a punto de llorar—, pero cuando te veo, veo a Charlie en ti.
—No es verdad.
—Sí lo es —la interrumpí sosteniendo su rostro—. No sé cómo fueron las cosas y quisiera tener todas las respuestas que necesitas, pero solo te puedo dar dos respuestas que son completamente ciertas.
—¿Cuáles?
—Te amo y mi amor por ti, mi devoción y mi completo deseo no van a desaparecer por las mentiras que dijeron Renée y Eleazar.
—¿Lo prometes?
—Te lo juro. —Besé sus labios, solo era un besito, pero yo no podía simplemente besar suavemente a mi mujer.
Me acomodé entre sus piernas, el beso se iba profundizando, pero nuestro niño lloriqueó y ambos nos detuvimos en el acto.
Bella me sonrió al mismo tiempo que me empujaba para que fuera por nuestro hijo, lo cual hice pues no quería que nuestro hombrecito se molestara más de la cuenta.
Lo tomé entre mis brazos y regresé a la cama en donde Bella ya estaba esperándolo, se lo entregué y me metí a la cama con ellos.
Bella se levantó la blusa y acomodó al niño contra su pecho, uno pensaría que era tan natural que el niño buscaría el pezón y se prendería, pero habíamos aprendido que los bebés son unos pequeños bribones que hacían lo que se les venía en gana y estaban perdonados por ser tan hermosos, por eso es que aun cuando Journey soltaba el pezón y se enojaba, Bella y yo sonreíamos y ella lo volvía a acomodar para que volviera a mamar.
—¿Cuál es la otra respuesta? —preguntó Bella acariciando la cabecita de Journey.
Pepillo Conciencia: Sí, ¿cuál es la otra respuesta, galán?
¿Acaso no lo sabías todo?
Pepillo conciencia: ¡Cállate y habla!
¿Me callo o hablo?
Pepillo conciencia: Mejor no ignores a nuestra esposita.
Mierda.
—Charlie es tu padre, Bella, y lo sabes —le sonreí—, es quien te merecía, y tú lo merecías a él, sé con certeza que cuando Charlie te vio, notó lo maravillosa y valiosa que eras, demasiado perfecta para Renée y Eleazar.
Bella me sonrió y me dejó abrazarla.
Las cosas mejorarían, lo sabía.
Hola Chicas guapas, hermosas y preciosas.
Ayer no pude actualizar pero aquí tienen el capitulo que espero disfruten.
Yanina, muchas gracias por la revisión del capítulo, eres la mejor en todo el mundo.
Déjenme sus comentarios, opiniones, críticas, teorías o lo que quieran compartir conmigo en un review.
Nos vemos en la siguiente actualización.
