Los personajes de Twilight no son míos sino de Stephenie Meyer, yo solo me divierto un poco con ellos.
Capítulo beteado por Yanina
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Epílogo
*Tres años después*
Llegábamos temprano, aún faltaban quince minutos para que ella terminara, incluso habíamos acordado que llegaría cinco minutos después de que terminara con sus asuntos, pues si los niños la veían era seguro que gritarían, llorarían y harían todo lo posible para estar cerca de su madre.
Pero había hecho mi trabajo y ahora los dos pequeños revoltosos que teníamos como hijos, y que parecían unos querubines cuando dormían, estaban inconscientes después de que los llevara al parque para que gastaran sus energías, además de que les había quitado media hora de su siesta.
Pepillo Conciencia: Nuestra esposita no estaría nada de acuerdo si supiera que hiciste eso.
No es como si fuera a decirle.
Pepillo Conciencia: Se lo dirás, porque eres incapaz de guardarle secretos.
Entré a la librería, en donde la editora de Bella me miró con el ceño fruncido antes de darse cuenta que ambos niños estaban fuera de batalla, así que me sonrió y apuntó hacia una esquina en donde podía esperar a que Bella terminara con su firma de autógrafos.
Sí, firma de autógrafos, Bella era una celebridad, ella me diría que no era así, que solo era un pequeño libro, pero para mí ella lo era.
No había sido fácil, nada fácil, llegar hasta este punto.
Pasamos por un embarazo tranquilo, Bella no tuvo complicaciones, con Journey yendo a la guardería tres días a la semana, le había dado cierto tiempo libre, lo que usó para comenzar a trabajar medio tiempo de manera independiente para una editorial, podía trabajar desde casa, no era mucho trabajo, pero la hacía feliz y eso era lo importante.
Cuando nació York, pudo ingresar a la guardería a los tres meses, así que tuvimos a dos niños con una rutina establecida.
Fue en ese momento que Bella decidió dar un paso que se había negado a dar.
Nuestra confianza y comunicación era muy buena, los secretos y omisiones habían quedado en el pasado.
Bella sabía de la vez que metí una ardilla a la habitación de Rosalie y Alice solo para molestarlas pero que terminó con una mordida por rabia porque no era una ardilla sino una rata.
Le conté sobre que había planeado irme de mochilero a Europa cuando terminé el instituto, con una chica llamada Tina que tenía tatuajes y que me dio mi primera mamada, Bella claro que se puso celosa pero no lo quiso mostrar, aunque fue evidente.
Me contó sobre la vez que casi participó en una orgía, sí, hasta yo me sorprendí de eso. Bella dijo que era algo que se hablaba en las esquinas de los corredores del colegio al que asistía, eran muy pocas las chicas que aseguraban haber ido, su amiga Ashley había sido una de esas chicas y le había dicho que no era algo que le gustaría repetir, Bella solo había aceptado la invitación que le hicieron para rebelarse a Renée y sus insensatas restricciones que le prohibían prácticamente salir de casa, pero solo había estacionado el auto en la entrada de la dirección que le habían dado, no se atrevió a salir del auto, así que simplemente regresó a casa.
También me contó sobre lo mucho que se había interesado en escribir, había escrito pequeños versos y cuentos, pero su madre dijo que ser escritora era para vagos adictos.
¿Entonces cómo había estudiado literatura si Renée creía eso?
—Creyeron que estaba estudiando historia —se encogió de hombros—, siempre y cuando tuviera buenas calificaciones, ellos realmente no ponían atención a ese asunto, cuando se dieron cuenta yo ya iba demasiado avanzada como para hacerme cambiar de licenciatura.
Trabajar en la editorial no la hacía completamente feliz, pero era un trabajo decente, con buen horario y buen sueldo, no se podía quejar, pero sí lo hacía.
Le dije que entonces hiciera lo que realmente quería hacer.
Fue así que comenzó a escribir.
Un año completo estuvo trabajando en su manuscrito.
Tuvimos problemas.
Muchísimos.
Yo no estaba tanto tiempo en casa.
No cuidaba a los niños tanto como ella lo hacía.
No apoyaba en casa.
La dejaba con toda la carga.
Fueron muchos reproches, enojos y rabietas.
Nos detuvimos cuando nos dimos cuenta que nuestros bebés llevaban cinco minutos llorando y nosotros no podíamos dejar de gritarnos el uno al otro.
Journey y York tenían la carita roja e hinchada, estaban asustados, cansados y alterados, nos costó demasiado trabajo calmarlos y volver a hacer que durmieran.
Al día siguiente encontré el manuscrito en la basura, cuando le pregunté a Bella por qué lo había hecho, ella me dijo que no podía seguir escogiendo su trabajo sobre los niños, ellos estaban primero, nuestra familia lo estaba, por eso es que dejaría de lado la idea de publicar.
No podía hacerle eso.
Le mandé el manuscrito a la jefa de Bella, quien dijo que tenía potencial, pero debían trabajar más en él.
—Los niños necesitan estar bien, Edward, y no lo estarán si yo estoy trabajando y estamos peleando todos los días.
—Entonces no peleemos.
—¿Y cómo hacemos eso? Es lo único que podemos hacer estas últimas semanas.
—Podemos dejar la pelea y follar en su lugar.
Bella se puso colorada, porque a pesar de lo que habíamos vivido, ella seguía siendo tímida en ocasiones.
—Edward… —Usó su voz de advertencia, pero cuando la usaba era porque iba a enojarse más o porque iba a tener mucha suerte en la cama.
—No te digo que no tengamos problemas, pero a los dos nos gusta follar y a ninguno nos gusta pelear. —Bella se rio, pero estuvo de acuerdo—. Entonces, vas a continuar con tu libro y dedicarte a ello y yo me haré cargo de los niños porque también soy su padre, y antes de pelear follaremos para sacar todo nuestro enojo.
—¿Y si se me antoja follar en el auto?
—Podemos pagar la multa por indecencia —me encogí de hombros—, ya la pagamos una vez.
Bella se sonrojó y sonrió al recordar que la oficial nos encontró siendo un tanto indecentes en la vía pública, aún podía recordar la sonrisa de comprensión que le dio a Bella cuando se acomodó la blusa de maternidad, mi embarazada esposa estaba caliente y yo no tuve manera de negarme a esa delicia.
Su libro se publicó una semana después del segundo cumpleaños de Journey.
Cuando lo leí por primera vez ciertamente me sorprendí, después me golpeé en la cabeza por ser un idiota y le pedí el primer autógrafo a mi esposa.
En su libro hablaba sobre todos los miedos y experiencias que tuvo durante el embarazo de Journey, cómo se sintió insegura con respecto al sexo y lo que llegaría a pensar yo de ella.
De cómo las palabras de su familia influyeron en sus inseguridades.
Habló de sexo y de los orgasmos.
Habló de la tristeza y alegría.
Habló del amor y de los celos.
De la pérdida y la ganancia.
The Wonders of Pregnancy era su orgullo, ella intentaba aparentar que no era gran cosa, pero sí lo era.
Nunca olvidaré su alegría cuando vio la portada de su libro en la librería en la que trabajaba antes de que naciera Journey y como Lauren le llamó para decirle cuánto le gustaba y lo bien recibido que estaba siendo.
Mi madre fue una de las primeras personas en comprar el libro y, para mi mortificación, le dijo a Bella que al igual que mi padre, yo era insaciable, aunque eso quedaba claro con dos niños con diez meses de diferencia.
Los hombres Cullen no sabían mantener su cosa en sus pantalones cuando sus mujeres estaban cerca.
Aún no podía ver a mis padres a la cara después de eso, Bella solo se reía cada vez que lo recordaba.
Pero, así como a mi madre disfrutó el libro y le encantaba comparar notas, como ella decía, sobre lo caliente que se sentía durante los tres embarazos, los Swan llamaron para decirle a Bella lo descarada que era y lo avergonzados que estaban porque fuera una escritora de pornografía.
¿Se me olvidó mencionar que había un capítulo en donde Bella hablaba de lo demasiado bueno que eran los orgasmos y cómo es que sus pezones estaban duros y sensibles durante todo el día?
La rota relación con los Swan se volvió irreparable después de que Bella les respondiera que era mejor que se prepararan pues su siguiente libro hablaría sobre la cantidad de sexo que llegó a tener durante los embarazos y cómo es que se podía correr cuando ni siquiera la había desvestido por completo.
Sí, ella era una descarada cuando se lo proponía.
La firma de autógrafos era algo nuevo, Bella creyó que nadie iría y que solo sería una pérdida de tiempo, pero había tenido una considerable fila y había hablado con sus lectoras, la mayoría mujeres embarazadas que entendían por completo el cómo se sentía.
Nadie como una mujer embarazada para entender a otra mujer embarazada.
Escuché el gimoteo de York y comencé a mover la carriola intentando arrullarlo nuevamente, Bella claro que lo escuchó y volteó a vernos, le levanté los pulgares para asegurarle que tenía las cosas controladas, me sonrió al ver a nuestros niños dormidos.
—¿Esos son tus hijos? —preguntó una de las mujeres a quien les firmó el libro—. Son realmente muy guapos.
—Sí que lo son. —Me guiñó un ojo, ella estaba de buen humor, lo que significaba que tendría suerte si lográbamos dormir a los niños temprano.
Pepillo Conciencia: ¿Dejarás en algún momento de pensar en tu pene entrando en mi esposa?
Ella es mi esposa y no, nunca dejaré de hacerlo cuando sé que ella está pensando lo mismo.
Pepillo Conciencia: Sí que lo hace, resultó ser mucho más pervertida que tú, ¿crees que quiera atarnos y amordazaros en la cama muy pronto?
Estoy rogando porque lo haga.
Mi vida junto a Bella había cambiado tanto en los últimos cuatro años, éramos padres de dos niños revoltosos, mis padres se habían mudado a Chicago un año atrás para estar más cerca de los niños, Carmen había enviado la invitación para sus próximas nupcias e iríamos porque Bella había hecho las paces con ella tiempo atrás y mi relación con mi esposa solo iba mejorando.
Bella terminó con la firma de autógrafos, su editora le dijo que se encargaría de terminar y que podía irse, se acercó a nosotros, se aseguró de que los niños estuvieran bien y después me besó.
La vida era buena, y sabía que solo mejoraría con el tiempo.
Hola!
En algún momento dude en poder terminar esta historia y me atormentaba pensar eso, pero gracias al apoyo continuo de Yanina que me recordaba y me daba ánimos de seguir escribiendo, además de mis acosadoras hermosas que estuvieron ahí para mi apoyándome incondicionalmente, además de todas ustedes, es que pude darle el final que merecía esta historia.
Yanina, muchas gracias por acompañarme a lo largo de esta historia y por apoyarme aun cuando sabias que la inspiración me había abandonado y la muy hija de su madre, no quería regresar.
Recuerden dejarme un comentario, critica o lo que quieran compartir conmigo en un review (amo cada uno de sus review, no importa si son largos o cortos, cada uno esta en mi corazón)
Nos leemos pronto en alguna otra actualización de las demás historias que están pendientes, porque se los repito, estoy de regreso y planeo quedarme un largo tiempo.
Las quiero . . .
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