I
Era una noche bastante bella, en donde las estrellas brillaban intensamente en el firmamento, además de que el viento mecía los tiernos cabellos de Hikari y movía sutilmente el vestido veraniego de ella. Esta se encontraba junto a su hermano Taichi en las afueras del apartamento de Mimi. Hoy era uno de agosto, es decir el día en donde se celebraba la junta anual. Es por ello por lo que se organizaron entre todos y decidieron hacer una junta en donde al ser ya la mayoría grandes, decidieron introducir al amigo de todas las fiestas, sí. El alcohol. Sin pensar en los estragos que podría ocasionar el alcohol en las venas de los elegidos.
Estaban en la entrada del apartamento cuando ambos divisaron a dos rubios teniendo una plática, mientras que el menor tenía su celular entre sus manos. Ellos no se habían percatado de la presencia de los castaños así que continuaron conversando. Yamato usaba una polera blanca con una chaqueta de cuero y jeans negros. Takeru, por su lado, usaba un polerón con capucha gris y unos jeans. Taichi, vestía una camisa de cuadros con tonalidades café y unos jeans azules.
—Sí. Es que había quedado en ir con ellas al cine.
Para Hikari, dicho comentario no fue para menos. Así que, no pudo evitar soltar un comentario.
—Vaya, parece que eres todo un mujeriego, Takeru-kun.
—¡Hikari-chan! —respondió Takeru dándose la vuelta y con una expresión de preocupación en su rostro—. Son sólo amigas, lo juro.
—Mejor los dejamos solos, ¿cierto Tai? —inquirió Yamato con un poco de malicia.
—Sí, mejor —secundó su mejor amigo mientras le decía que subieran al ascensor.
Hikari no le creía en lo absoluto a Takeru, pero en realidad no era porque no confiara en él, sino que eran simplemente sus celos los que le hacían desconfiar de su mejor amigo y eterno amor secreto. Pero qué más podía hacer, si en realidad él podía estar con quien él quisiera, y obviamente no era con ella. O al menos eso creía.
Takeru se preocupó de que Hikari hubiese escuchado lo anterior, porque seguramente lo malinterpretaría y no quería tener que lidiar con eso, pero pensó que lo mejor sería sacar provecho de la situación. ¿No?
—Te creo tanto, Takeru —respondió irónica la chica al momento que caminó lentamente hacia adelante sabiendo que él la seguiría. Cuestión que él hizo espontáneamente, hasta que preguntó:
—¿Estás celosa?
—No me hagas reír, Takeru-kun —soltó la chica de inmediato mientras se acercaba al ascensor para subir al apartamento de Mimi.
Takeru se acercó a ella y le tomó el hombro gentilmente para que ella lo mirara.
—Eso no responde a mi pregunta —preguntó serio el chico. Lo único que quería saber era si ella sentía algo por él, porque Takeru si la quería y mucho. Por otro lado, Hikari sólo quería gritar a los cuatro vientos que ella estaba enamorada de él, pero era tan difícil de hacer eso, con las actitudes que estaba teniendo su querido mejor amigo, no se sentía capaz de hacerlo.
—Quizás sí o quizás no —susurró en el oído de Takeru, y le sonrió de manera juguetona una vez que se alejó de él.
—Pero HIkari-chan…
De repente, el ascensor se abrió y ambos entraron, interrumpiendo así el momento que se estaba dando entre ellos. Silencio. Takeru no se iba a quedar así, no. Claro que no. No podía vivir en la incertidumbre, ya no más. Así que usaría su plan B. Ya que sacarle celos a ella nunca le funcionó.
El edificio en donde estaba el apartamento de Mimi, tenía muchos pisos por lo que su plan podría funcionar. Takeru pronunció su nombre para que ella lo mirara, cuestión que funcionó. Luego, Takeru le dijo que tenía una hoja en su cabello y él se lo sacó, de esa manera quedaron frente a frente, observándose con detenimiento. Y estaban tan metidos en sus miradas de amor que ninguno de los dos se pudo dar cuenta de que cada vez se acercaban más y más, estaban tan cerca el uno del otro que ambos podían sentir la respiración de cada uno sobre sus respectivos rostros sonrojados. Takeru, por otro lado, inclinó su cabeza hacia la izquierda, Hikari hizo lo mismo, pero hacia la derecha. Todo para sellar el amor que ambos se profesaban en secreto. Cada vez más quedaba menos para concretar el sello, el corazón de ambos se comenzó a acelerar, los rubores habían llegado para quedarse, sus ojos se cerraron debido a que ambos sabían lo que iba a pasar y cuando estaban rozando sus labios ligeramente, la puerta se del ascensor se abrió y sintieron un click, como el de una fotografía. Era Miyako, que les había sacado una foto en el momento justo.
Takeru y Hikari abrieron sus ojos, se separaron inmediatamente y salieron del ascensor muy ruborizados, mientras que Miyako, Daisuke y todos los demás no le daban crédito a lo que habían presenciado.
El apartamento de Mimi era el último, por lo tanto, sólo al salir del ascensor se encontraban con la fiesta, porque era estilo pent-house. Es por eso mismo, que todos los presentes presenciaron la escena del casi beso entre los elegidos de la luz y la esperanza. Y para colmo, Miyako, que vestía una polera y unos jeans, les había sacado una foto.
—¿Al fin son novios? —preguntaron Mimi y Miyako al mismo tiempo, acercándose a la pareja.
—¡Pero por supuesto que no lo son! —exclamó Daisuke celoso acercándose a la pareja.
Mimi, usaba un vestido veraniego rosado y Daisuke una polera y unos jeans. Takeru y HIkari se miraron y luego desviaron su mirada hacia el suelo. No sabían que decir.
—Oh vamos, Mimi, Miyako. Los están incomodando —inquirió Sora, que se acercó igualmente a la pareja, ella usaba una polera musculosa y unos shorts. Para la pareja ella fue su salvadora—. Mejor juguemos a algo entretenido. ¿Han jugado al "yo nunca, nunca"? —soltó Sora para desviar el centro de atención.
Así, los elegidos se reunieron en la mesa y cada uno tenía una lata de cerveza en sus manos. La idea del juego era bastante sencilla. Alguien debía decir algo que nunca haya hecho y después de eso los que sí lo hicieron debían tomar un trago de cerveza. Takeru quedó frente a frente a Hikari, Sora quedó frente a frente a Yamato. Meiko al costado de Taichi. Miyako se sentó al lado de Hikari mientras le mostraba la foto delatora. Hikari se ruborizó y es que a pesar de que le gustó la foto, sentía mucha vergüenza por la fotografía.
—Yo empiezo…Yo nunca nunca he bailado en una fiesta pasada de copas.
Taichi tomó cerveza, al igual que Yamato. Los demás los quedaron mirando con cara de bicho raro. Pero no le dieron importancia, entonces siguió Meiko, que usaba una polera y una falda rosada que le llegaba un poco más arriba de las rodillas.
—Yo…yo… nunca nunca he besado a alguien —soltó con timidez Meiko mirando hacia el centro de la mesa.
—Tienes que hacer algo con eso Taichi —molestó Yamato a Taichi, mientras los mejores amigos tomaban un trago.
—Quizás… —respondió Taichi en respuesta a su amigo mirando con picardía a Meiko. Ella solo desvió su mirada sonrojada.
Todos los demás tomaron un sorbo de su bebida alcohólica, excepto Hikari y Takeru. Entonces, ellos se sonrieron inevitablemente. Ambos querían ser el primer beso del otro y lo iban a conseguir, de eso estaban seguros. De hecho, ellos no veían la hora de que el juego terminara para poder tener un tiempo a solas. Pero Daisuke también estaba allí. Y sería un gran problema.
To be continued...
R&R
