Este fic originalmente iba a ser parte de mi libro "Prompts" pero entre más fui escribiendo se fue alargando, así que puede que sean tres o cuatro capítulos al final ;D
Atención: Viktor adolescente. Viaje en el tiempo. El viktuuri ya está casado en el futuro. Mundo canon (con algunas fechas de eventos inventadas porque yoi no tiene linea de tiempo clara xD). Humor. Viktor adolescente es... pues un adolescente normal con problemas xD
La portada fue dibujada por mí, Rhape Seuhans.
A los 17 años Viktor Nikiforov ya estaba casi en la cima del mundo. Había ganado tantas medallas de oro a través de sus años en Junior que ya ni siquiera las contaba, sin mencionar que había ganado una medalla de bronce en sus primeros Juegos Olímpicos.
Así que sobra decir que fue un balde de agua fría para él haber quedado en cuarto lugar en el Grand Prix Final de Beijing, su primer GPF como Senior.
El Gran Prix Final de 2004 se suponía que sería el mejor día de su vida.
Pero resultó ser todo lo contrario.
Viktor estaba tan molesto consigo mismo, tan molesto con la prensa y sus comentarios llenos de ironía sobre cómo lamentaban no ver al peliplateado en el podio, sobre cómo Viktor había decepcionado a la madre patria por permitir que un patinador cantonés se llevara el bronce al mismo tiempo que se llenaban la boca con alabanzas hacia Plushenko por obtener el oro una vez más; y tan molesto con Yakov por haberlo llenado de críticas en el Kiss&cry para terminar con un simple 'lo hiciste bien' y una palmada en la espalda.
Lo peor es que era obvio que su entrenador sabía que arruinaría su oportunidad de llegar al podio, ¡y no se lo dijo!
Fue humillante para Viktor tener que saltarse la rueda de prensa y fingir una sonrisa para los periodistas que no dejaban de preguntarle por qué lo había hecho tan mal.
Esa noche Viktor corrió a su habitación de hotel y gritó contra la almohada, negándose a salir cuando otros patinadores tocaban a su puerta. No esperaba que su debut fuese a ser un desastre.
Él creía que ya estaba listo para las grandes ligas, que estaba listo para ser el mejor del mundo. Pero no, él solamente era la estrella en ascenso de Rusia que nadie tomaba en serio.
¿Acaso algún día lograría ser mejor que Plushenko? ¿Algún día lograría terminar con su racha victoriosa y tener más oros que él?
Probablemente no.
No si iba a seguir fallando saltos triples en los momentos más críticos de sus rutinas. No si no lograba ser el primero en clavar ese elusivo Quad flip.
Viktor se sentía tan avergonzado de su performance que ni siquiera se atrevía a llamar a aquel sensual patinador de hockey, Alexei, quien era uno de sus compañeros de pista, el cual le prometió una cita con él durante el banquete si ganaba el oro.
¡Jamás! Seguro que el tipo preferiría salir con la patinadora ganadora del oro del Senior femenino. Ya los había visto coquetear antes durante los entrenamientos.
Viktor estaba tan cansado que simplemente se dio una ducha, llamó a su vecina anciana para preguntarle por su nuevo cachorro y se tendió sobre la cama mientras se preguntaba a sí mismo si valía la pena seguir patinando...
O0O0O0O0O0O0O0O0O
Cuando Viktor volvió a abrir los ojos obviamente esperaba ver el techo de su habitación de hotel y despertar sobre la cama, sin embargo, lo que vio fue el techo de una pista de patinaje, más concretamente, el techo del Club deportivo de patinaje en San Petersburgo.
Y el piso estaba helado.
Debido a que aún estaba adormilado Viktor necesitó varios segundos para darse cuenta que alguien llamaba desesperadamente su nombre, el cual resonaba en eco por las paredes, y cuando levantó la vista pudo ver a un hombre de cabello negro acercándose a él... patinando.
Oh. Estaba acostado sobre el hielo.
Parpadeó.
¿Pero cómo había llegado allí?
Viktor no tenía idea de por qué dormía sobre el hielo ni quién era aquel hombre (ni por qué lo miraba como si acabara de ver un fantasma), pero era más que obvio que el tipo sí lo conocía a él.
¿Quizás era un fan?
"Hola, ¿qué puedo hacer por ti?" Inquirió con su mejor sonrisa, en ruso, después de lograr sentarse en el hielo.
El hombre se detuvo frente a él y parpadeó, y por un momento pareció dolido. Viktor entonces se preguntó a sí mismo si el hombre de gafas azules se trataba de algún sponsor o de alguien a quien ya le habían presentado antes pero que simplemente olvidó y que ahora había lastimado su ego.
Aunque dudaba que ese fuera el caso. El hombre claramente era extranjero, tal vez... ¿asiático? Lo recordaría. Así que volvió a preguntarle qué quería por segunda vez, esta vez con el mejor inglés que sus tres meses de cursos en Inglés le permitieron. La mayoría de extranjeros hablaban inglés, ¿no?
"N-no, está bien. Te entendí la primera vez." Contestó el asiático con un ruso decente, y después continuó con precaución. "Um, Viktor. ¿Sabes qué año es este?"
"¿Uh?" Viktor se tocó la cabeza, pensando que quizás la razón por la que no recordaba al hombre (y en qué momento había regresado a San Petersburgo) era debido a una contusión causada por alguna caída sobre el hielo. Pero nada dolía. Entonces procedió a contestar con un resoplido para que el tipo lo dejara de verlo con terror. "Estamos en 2004."
"Uh... Viktor... En realidad... es 2020."
"... Oh." El peliplateado se hubiera sentado de la impresión si no fuera porque ya se encontraba sentado. Su trasero se congelaba... "¿Y tú quién eres?" Preguntó con otra sonrisa, ignorando la mano que el hombre trató de ofrecerle. No necesitaba su ayuda.
Viktor supo de alguna manera que el hombre no mentía, que en verdad había viajado al futuro, que de alguna forma había cambiado de lugar con su otro 'yo' de 2020. Ya había escuchado hablar antes de los 'Viajes en el tiempo' antes.
De hecho, uno de sus compañeros de pista insistía en que le había sucedido al amigo de un amigo y que conoció a sus hijos del futuro, pero el peliplateado jamás se detuvo a pensar en si era verdad o no, pues no esperaba que le sucediera jamás.
Bien. Al menos eso explicaba por qué de pronto había aparecido en su pista sede, con los patines puestos, y el por qué el interior del club se miraba tan diferente, incluyendo que el hoyo que Georgi había hecho por accidente unos días atrás en una de las vallas estaba ya reparado.
El hombre, quien dijo llamarse Yuriy Katzuyi o algo así, le hizo algunas preguntas sobre si se sentía bien, pero Viktor, aún desorientado, lo ignoró por completo. Se levantó del hielo, se limpió un poco de escarcha de la ropa, y aprovechó que la pista estaba vacía para patinar un rato mientras cavilaba.
Dios...
Si en verdad estaba en 2020, eso significaba que su 'yo' actual debía tener... ¿33 ó 34 años?
Ugh, ya debía ser un anciano retirado.
¿Seguiría patinando al menos?
¿Estaría casado?
¿Tendría hijos?
¿Estaría calvo?
Hablando de calvos ancianos, ¿Yakov seguiría vivo?
Viktor se detuvo y miró al piso.
Quizás... no tendría nada de malo preguntar por su futuro, ver cuántas medallas y de qué color tenía, pues los viajeros en el tiempo solían decir que no recordaban mucho del lapsus, sólo detalles pequeños que tardarían años en tener sentido. No existía un peligro real de cambiar el futuro. Además, era evidente que seguía patinando, pues aquel hombre parecía haberlo reconocido aún con su aspecto joven.
Aquel hombre...
"¿Yuriy, cierto?" Preguntó acercándose a la valla de protección. El hombre de cabello negro ya se había quitado los patines y parecía estar tecleando algo muy rápido en una calculadora muy extraña. Al verlo más de cerca pudo ver sus manos temblorosas y la expresión de pánico contenido en su rostro.
"¡Oh, sí! Lo siento, Vity-Viktor. Yo sólo... buscaba información en Internet sobre viajeros en el tiempo y mandaba algunos mensajes... Y se pronuncia 'Yuuri', por cierto." Dijo, un poco más tranquilo, al parecer no siendo la primera vez que corregía su nombre.
"¿Qué?... ¿Mandando mensajes?" El peliplateado, confundido, miró hacia todos lados pero no vio ninguna computadora, hasta que su mirada recayó de nuevo en el objeto extraño en posesión del asíatico. "¿Qué es eso?"
"... Oh." El hombre, Yuuri, parpadeó varias veces antes de entregarle el objeto. Viktor lo tomó con cuidado. "Es mi smartphone... Uh, mi celular. Creo que en tu tiempo aún no están de moda." Dijo con una risita, pero Viktor sostuvo el objeto sin saber qué hacer con él.
Si en verdad era un teléfono celular, ¿dónde estaba el teclado y la bocina?
Y antes de poder hacer esa pregunta, el supuesto celular comenzó a sonar. Viktor, asustado, lo aventó hacia arriba pero Yuuri lo atrapó a tiempo.
"¿Coach Yakov?" Preguntó de inmediato, aliviado. Viktor sólo pudo observar con sorpresa cómo el hombre extranjero intercambiaba palabras cordiales con su coach mientras explicaba la situación entre tartamudeos. Definitivamente se trataba de Yakov, los gritos lo confirmaban. "Sí, es de otra época. Creo que tiene 17 o 18 años. Espere un momento... Su cabello aún es largo, tiene 17." Dijo tras mirarlo un momento. "Descuide, lo llevaré a casa enseguida. No quiero que nadie tome fotos o que la prensa lo moleste."
El mentón de Viktor cayó. ¿Cabello corto? ¿Por qué rayos se cortaría el cabello? Todos amaban su cabello largo, ese era su sello de identidad. Dentro de 2 semanas cumpliría los 18 años, ¿acaso sucedió algo en ese tiempo que le hizo cambiar radicalmente de opinión?
No obstante, otra pregunta escapó de su boca.
"Oye... ¿Tú y yo... somos amigos?" Inquirió con cautela cuando Yuuri colgó la llamada. Esa era la única explicación posible en la que podía pensar para que el hombre supiera en qué año supuestamente se cortaría el cabello y que además actuara tan preocupado por él. Si fuera un simple fan, Yakov no le habría contestado...
Y sí, al parecer ese objeto en verdad era un teléfono celular. En verdad... había viajado en el tiempo.
Ahora que tenía una confirmación física del salto temporal se sentía todo más real. No sabía cómo sentirse al respecto.
"Oh, umm... Sí, algo así..." Yuuri miró nerviosamente hacia todos lados antes de mirarlo de nuevo a él, pero parecía dudar en responder la pregunta. "No sé cuánto quieras saber sobre tu futuro..."
"Sólo quiero saber quién eres tú." Dijo Viktor, un poco impacientado. En serio dudaba que su relación con ese tipo fuera a sorprenderlo. Suspiró ruidosamente cuando Yuuri seguía sin contestar. "¡Dilo! No te preocupes por mí. Cuando regrese a mi tiempo seguro que no recordaré nada de esto."
Yuuri lo miró con ojos bien abiertos por un momento. Viktor temió haberlo ofendido o algo así. La gente solía amonestarlo por ser tan brusco al hablar. Pero se sorprendió al escuchar al moreno reír.
"L-lo siento, no me estoy riendo de ti..." Dijo enseguida, agitando las manos. "Es que... ahora mismo me recordaste a Yurio." Y antes de que pudiera pudiera preguntar quién rayos era Yurio, Yuuri continuó. "Soy, eh... tu esposo." Levantó la mano derecha y mostró su anillo de bodas, el cual brilló al reflejarse ante la luz artificial de la pista.
Viktor se quedó en silencio un momento, haciendo su mejor esfuerzo por no gritarle 'mentiroso' al hombre extranjero.
Yuuri para nada parecía ser el tipo de hombre que le gustaban. Grandes, fuertes, de rostro rudo y personalidad explosiva...
De hecho, Yuuri parecía ser todo lo contrario. Ambos tenían casi la misma altura, casi el mismo tipo de cuerpo, aunque el moreno se notaba más bien lánguido y con postura encorvada, como si fuera una persona tímida y complaciente; se parecía mucho al estereotipo de un oficinista japonés que siempre veía en los programas de T.V.
No. No. Nop. Definitivamente no era su tipo.
Tal vez... Viktor simplemente cambió de gustos al crecer. Tal vez dejaron de gustarle los chicos guapos y atrevidos. Tal vez ahora era un adulto aburrido, conformista y... responsable.
Eww...
"Ya veo..." Fue todo lo que dijo, y un silencio incómodo los rodeó. Yuuri no era feo... pero tampoco era atractivo, más bien, parecía ser un hombre común y corriente. Pero no iba a decirlo en voz alta y causarle problemas maritales a su 'yo' del futuro.
Si algo sabía muy bien Viktor de sí mismo es que jamás se comprometería a algo tan sagrado como el matrimonio sin una razón de peso. Seguro que su 'yo' del futuro estaba en verdad enamorado de este hombre, aunque no supiera el por qué.
Viktor estaba por darse la vuelta y seguir patinando hasta que se dio cuenta de una cosa.
"Espera, ¿casados?... ¿Casados...legalmente?" Inquirió esperanzado. Quizás no sabía qué pensar de su elección de pareja, pero siempre pensó que terminaría casado con alguna modelo y fingir ser heterosexual el resto de su vida.
"Sí." Dijo Yuuri, más animado, con sus ojos brillando. "Nuestro matrimonio es legal en muchos países. Las personas en el futuro son más comprensivas y tolerantes, Viktor. Y no te preocupes, Yakov te acepta tal como eres."
"Ah..." Viktor sintió un nudo en la garganta. Si algo temía más en el mundo es que su coach también se pusiera en su contra sólo porque prefería a los hombres como compañeros de cama. Se sentía aliviado. "¿Qué hay de... mis padres?"
"Oh... Ellos..." El moreno bajó la mirada y jugó con sus manos. "No has hablado con ellos en años... Bueno, el año pasado te pidieron dinero, pero colgaste el teléfono y los bloqueaste cuando ellos...uh." Yuuri calló de pronto, como si se diera cuenta que no era el momento apropiado para decirlo, pero aquello sólo elevó la curiosidad de Viktor.
"¿Qué dijeron?"
"Umm... Ellos dijeron cosas sobre mí que no quiero repetir."
Viktor se tensó. Quizás no conocía a Yuuri y quizás no entendía por qué se casó con él, pero no le gustó para nada que sus padres lo insultaran.
"No creas nada de lo que digan y olvídate de ellos. Ese par sólo busca amargarme la vida desde el día en que nací." Espetó con seriedad y más molesto de lo que esperaba. Todo lo que sus padres no aprobaran significaba combustible para él.
"Sí..., eso dijiste aquella vez." Yuuri sonrió, y Viktor se paralizó al ver lo genuinamente feliz y aliviado que parecía, como si no le hubiese creído al Viktor de 33 años pero sí al Viktor de 17.
Fue extraño, aunque al mismo tiempo se sintió bien poder ver a un Yuuri por fin relajado. Se veía menos taciturno.
"Oh..." Viktor sólo lo miró sin saber qué más decir.
Luego de unos segundos de mirarse mutuamente, Yuuri carraspeó.
"Creo que... debemos irnos. En una hora comenzarán a llegar los patinadores y lo mejor será que no te vean. Yakov dijo que podíamos regresar de noche cuando no hubiera nadie, por si quieres seguir patinando."
"¿Uh? ¿Acaso son las 6 de la mañana? ¿Qué hacemos aquí tan temprano? Creí que era noche." Preguntó mientras salía de la pista, Yuuri se alejó de él para buscar algo.
"Ah. Bueno... A veces nos gusta venir a patinar sin nadie que nos mire, sólo para entretenernos." Murmuró con sus mejillas tornándose de rojo, y ahora se veía más lindo, incluso más joven... ¿Acaso su esposo era un chico de 20 años? "De esa forma no afectamos el entrenamiento de los otros estudiantes... y... Ah, tú estás retirado del patinaje, y las nacionales de Japón son dentro de dos semanas... Uh. E-Eres mi coach... Por cierto, toma." Dijo casualmente mientras le entregaba un par de zapatillas con horribles motivos de animal print. "Son de Yurio, pero te quedarán."
"¿Qué?" Viktor automáticamente tomó las zapatillas, pero continuó mirando a Yuuri con la boca abierta.
Ahora sí estaba sorprendido.
¿Coach? ¿Se había convertido en coach? Eso... no sonaba tan mal. Significaba que tenía las suficientes medallas como para ser el entrenador de otros patinadores sin sentirse un perdedor. Yakov también fue un gran patinador en su época. Pero...
¿Ser coach de su esposo? ¿Eso era posible? ¿No había un conflicto de intereses al ser ambos de diferentes nacionalidades?
"Entonces... eres un patinador." Debió suponerlo al verlo patinar hacia él de esa forma tan grácil unos momentos atrás. "¿Qué tan bueno eres?" Viktor supo que había hecho la pregunta incorrecta cuando Yuuri bajó la mirada al piso. "Ah, yo, quise decir... debes ser muy bueno si soy tu coach..., ¿cierto?" Inquirió nervioso. Realmente no tenía idea. Hasta donde él sabía, sus únicas medallas importantes eran las que tenía como Junior y una olímpica. ¿Cómo podría ser coach de alguien sin un logro significante?
"Uh. Yo... sólo sé que..." Comenzó a decir Yuuri antes de mirarlo fijamente. Viktor se sobresaltó. "...me pediste que ganara una medalla de oro en un Grand Prix Final para casarnos, así que gané cuatro, y otras dos de oro en los Juegos Olímpicos y los Juegos de Invierno. Hoy es nuestro quinto aniversario, por cierto." Sonrió de nuevo, aunque ahora su sonrisa desprendía confianza, incluso un poco de arrogancia, pero eso estuvo bien.
"Oh... ¡Oh! ¡Eso es fantástico!" Exclamó más animado, y extrañamente complacido. "Así que estoy casado con un deportista olímpico..." El equipo de hockey de Alexei no había ganado nada importante últimamente. Punto a favor para Yuuri.
"Oh, uhm. Sí." Yuuri pareció desconcertado por un momento, pero sus mejillas seguían ruborizadas.
"¿Sucede algo?" Preguntó tras quitarse los patines y ponerse el feo calzado. Yuuri le dio unas guardas provisionales para sus patines.
"Bu-bueno. Sólo pensaba... Es tan extraño conocerte así, de esta edad. Yo... te he admirado desde que tenía 12 años, cuando te vi patinar por primera vez..."
"¡¿Doce años?!" Exclamó atónito. ¿Realmente se había convertido en un pervertido que salía con alguien mucho menor que él? "Yuuri. ¿Qué edad tienes?"
"¿Eh?" Yuuri parpadeó, confundido, al escuchar la incertidumbre en su voz. "Cumplí hace poco los 30 años. Eres 4 años mayor que yo... Ah, bueno, supongo que ahora mismo yo soy el mayor aquí." Rio apenado.
"Ya veo... " Dijo Viktor más tranquilo y con un suspiro. Yuuri obviamente era un adulto pero se veía realmente joven. Por un momento pensó muy mal de sí mismo. Viktor estaba a punto de levantarse de la banca hasta que se dio cuenta de otra cosa... Si Yuuri lo conocía desde que era niño, eso significaba... "Entonces... me viste perder..."
"¿Perder?" Yuuri abrió mucho los ojos y se sentó a su lado. "¿A qué te refieres?"
"El Gran Prix Final de 2004. Quizás no lo recuerdes o no lo hayas visto, pero para mí fue hace sólo unas horas. Quedé en cuarto lugar..." Dijo con un suspiro hondo y lastimero. No estaba orgulloso de su actuación.
"Para mí estuviste grandioso." Dijo Yuuri sin titubear. Viktor enseguida lo miró y se sorprendió por su sinceridad. Yuuri no trataba de animarlo, simplemente dijo lo que en realidad pensaba. "Mi yo de 13 años estaba maravillado con tu actuación sin importar no verte subir al podio. Tú... lo inspiraste a tomarse en serio el patinaje artístico." Dijo, y su rostro enrojeció por completo. "Y...lo hiciste conseguir una gran colección de posters tuyos y dvds oficiales de tus shows sobre hielo a través de los años..."
Viktor sintió su rostro arder también. Ya había tratado con fans adultos antes y normalmente los encontraba espeluznantes. Pero la idea de su futuro esposo, siendo su fan desde niño, le resultaba adorable.
"Si eres mi fan... ¿significa que soy buen patinador, cierto?" Inquirió en voz baja, con cierta timidez.
Nunca le había importado mucho las opiniones de otros, pero tras la humillación de hace unas horas se dio cuenta que necesitaba a alguien sincero como Yuuri para conversar, y no a gente, como sus fans y compañeros de pista, que le dijeran lo que pensaban que él quería escuchar.
"¡Para mí eres el mejor patinador del mundo!" Exclamó Yuuri con agresividad, como si la idea de lo contrario fuera ofensiva, y su mirada marrón brilló con determinación. Viktor se quedó sin aliento. Yuuri pareció darse cuenta de lo que hizo y nerviosamente volvió a su timidez. "Tal vez... te gustaría saber cuántas medallas de oro tienes." Dijo con una sonrisa de lado, como si ya supiera la respuesta.
"Yo... No... No quiero saber." Sonrió. No necesitaba saberlo, le gustaban las sorpresas. Entonces ladeó la cabeza para mirar detenidamente al japonés. "Por cierto, lamento haber arruinado tu aniversario con... mi otro 'yo'."
Yuuri negó con la cabeza y mostró una sonrisa genuina.
"Creeme, conocerte ha sido el mejor regalo que me has dado."
Viktor siempre creyó que las cursilerías eran para perdedores, pero escuchar al moreno decir eso hizo que su corazón decidiera latir con más fuerza y que sus mejillas se enrojecieran cada vez más.
Tal vez por eso decidió casarse con Yuuri.
Sugerencias, comentarios, quejas, amenazas, ideas; dejen reviews~
