Octava parte de envíame un número y escribiré un beso Obidei. Este lo pidió Lybra gracias!
Número 25: Como un "sí".
El teléfono suena. Deidara extiende la mano y presiona el botón lateral. Es Obito.
[18:39] Obito: "Estoy esperando afuera "
Deidara sonríe mientras escribe una respuesta.
[18:39] Deidara: "Voy~"
Se levanta del sofá y se apresura a ponerse los zapatos. Encuentra a Obito apoyado en el capó de su coche, con las manos en los bolsillos.
—Podrías haberme esperado dentro del auto —dice Deidara.
—Cierra los ojos —responde Obito y Deidara levanta una ceja—. En realidad, date la vuelta y cierra los ojos.
Deidara hace lo que dice y luego siente como Obito le tapa los ojos con algo. Esa bufanda. Deidara se da cuenta en el momento en que lo toca.
—Veo que tienes una sorpresa para mí, hm.
—¿Alguna vez lo dudaste? —Obito susurra, cerca de su oído.
Obito lo ayuda a subir al auto y abrocharse el cinturón de seguridad. El motor ronronea y unos segundos después, el coche comienza a moverse.
—He estado pensando en nuestra primera cita todo el día —dice Obito.
—Yo también —responde Deidara—. Cuesta creer que han pasado dos años.
—Lo sé. Los mejores dos años de mi vida.
Obito agarra la mano de Deidara y la aprieta.
—Pero no estrelles el coche —dice Deidara, soltándolo.
—No en nuestro aniversario.
—¡Mejor nunca, hm!
Obito resopla.
—Recuerdo lo feliz que estaba cuando accediste a tener una segunda cita conmigo después de lo horrible que fue la primera.
—Siempre dices eso. No fue horrible —dice Deidara—. Fue diferente. Yo me lo pasé bien. Definitivamente no es tu culpa que el restaurante al que querías llevarme estuviera cerrado ese día. "
—Sólo hice que te dolieran los pies.
Deidara suspira.
—¿Y qué? Fue un paseo agradable. Me hiciste descubrir lugares que ni siquiera sabía que existían. En mi propia ciudad.
—Hacía demasiado calor.
—Sí, se llama verano.
Deidara ríe.
—Quiero compensarte con esta cita —dice Obito.
—Hmm ... me pregunto qué estás tramando.
—¿Quién sabe? —dice ojito con voz cantarina.
Deidara olfatea el aire.
—Huele bien. Como a pastel.
—Debe ser mi nuevo ambientador.
La voz de Obito suena ligeramente aguda.
—¿En serio? —Deidara saca la lengua—. ¿A dónde vamos? ¿No me vas a dar una pista?
—No.
—¡Venga, solo una!
—Lo verás por ti mismo pronto.
Obito ríe. Para Deidara se siente como una eternidad hasta que el auto finalmente se detiene. Se quita el cinturón de seguridad y agarra la bufanda, pero Obito lo toma por la muñeca.
—Tsk, tsk. Todavía no —dice. Deidara gruñe pero no intenta discutir—. Solo espera unos minutos más. Puedo dejarte la radio encendida si quieres.
—Está bien.
Deidara ya no puede soportar su propia curiosidad. Escucha a Obito salir del coche y se cruza de brazos. Luego oye el sonido del maletero al abrirse y un crujido de bolsas.
—¿Qué estás tramando? —Murmura.
—No mires —responde Obito.
—¡No iba a hacerlo, hm!
Unas canciones más tarde, Obito cierra el maletero y abre la puerta del asiento del pasajero.
—Ahora, toma mi mano pero no mires todavía.
—¿Cuándo puedo quitarme esto de los ojos?
—Pregunta Deidara mientras sale del auto.
—Te diré cuándo. No queda mucho ya.
Obito cierra el auto y ambos comienzan a caminar. El aire se siente fresco y salado. Deidara escucha el sonido de las olas.
—Así que la playa.
—Tal vez —responde Obito y Deidara se ríe.
El sonido de las olas se vuelve más fuerte a medida que salen del suelo de baldosas y entran en una superficie arenosa. Definitivamente la playa, piensa Deidara y se pone a tararear una canción que habla del mar, solo para olvidarse de su propia impaciencia. Un rato después, pisa una superficie más rocosa e irregular. Obito lo toma en brazos.
—No me sueltes —le recuerda Deidara.
—No lo haré, confía en mí —dice Obito.
Deidara nota que su voz suena tensa. El murmullo de las olas alcanza su punto más alto, como si se estrellaran a sus pies. Obito está jadeando.
—¿Estás bien?" —Pregunta Deidara.
—S-sí ... ¡Ya casi estamos! —Obito lo deja en el suelo poco después—. Ya está, Dei, ya llegamos. Puedes mirar ahora.
Deidara se quita la bufanda de los ojos. Lo primero que nota es la tienda de campaña hecha con varias tiras largas de madera y sábanas blancas de seda. Hay un ramo de flores encima. Deidara sigue la cadena de lucecillas que caen en cascada por la sábana. Hay un gran mantel blanco en el suelo con cojines esparcidos. Y más lucecillas. Pasteles y bocadillos bellamente colocados en una bandeja. Platos con fruta. Una pequeña mesa de madera con champán, copas y flores.
—Así que esto es lo que te tomó tanto tiempo, hm.
Deidara sonríe y mira a Obito.
—Quería darte la mayor sorpresa de tu vida.
Obito le ofrece la mano a Deidara. Deidara la toma y ambos se sientan sobre los cojines.
—Te ha debido de llevar mucho tiempo —dice Deidara, su mano aún en la de Obito—. Esto nunca se le pasó por la mente mientras estaba tratando de adivinar de qué iba todo
—Me alegro.
Se miran el uno al otro durante unos segundos y luego Obito deja escapar un suspiro. Durante la siguiente hora simplemente hablan, ríen y comen. El sol se pone y el cielo se llena de hermosos colores. Las luces se ven más brillantes. Obito toma fotos de todo, luego se acerca a Deidara y les toma una selfie a los dos.
—Te amo —susurra Obito—. Te amo con todo mi corazón.
Deidara lo abraza con más fuerza.
—Yo también te amo, hm.
Se quedan así en silencio durante un rato. La mano de Obito tiembla un poco mientras acaricia su cabello.
—Estás tembloroso. ¿Qué pasa?
—¿Te gustaría ser mi esposo?
El corazón de Deidara se acelera. Obito se sienta y toma una caracola que ha estado en la mesita todo el tiempo. Un anillo con un zafiro deslumbrante cae en su mano. Deidara mira la sonrisa de Obito y piensa en la primera vez que se vieron, en su primera cita, en su primer beso, en su primera discusión, en su primer sexo de reconciliación. Intenta imaginar cómo era la vida sin Obito y simplemente no puede.
Es él. El amor de su vida.
En lugar de responder, Deidara salta sobre Obito y lo besa. Ambos caen encima de la pila de cojines.
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Supongo que el título era un spoiler de lo que iba a pasar. El anillo de compromiso es de zafiro porque el kanji del anillo de Akatsuki de Deidara en Shippuden significa "azul" y el del anillo de Tobi significa "bola" y ambos combinados significa "zafiro". Zafiro la joya obidei
