Gracias anon por mandarme esta petición. Espero que te guste.


50. Beso de amor


La mujer se para frente a la tumba. Su hijo se aferra a su falda tratando de llamar su atención. Deidara escucha un sollozo que no proviene de la televisión y mira a Obito. Se está limpiando una lágrima de la mejilla.

—¿Estás bien? —pregunta Deidara y coloca su mano sobre la rodilla de Obito.

Obito solloza más fuerte y mira hacia otro lado.

—Diablos, no quería que te dieras cuenta —dice en tono nasal.

Deidara saca un pañuelo de papel del paquete que siempre tienen entre los asientos del sofá y se lo pasa a Obito.

—Está bien, ya estoy acostumbrado, hm —dice Deidara, envolviendo sus brazos alrededor de los hombros de Obito. Su novio se apoya en él.

—Veremos comedias nada más durante los próximos tres meses —murmura, con el rostro enterrado en el hueco del cuello de Deidara.

—Bien por mí. Hay una nueva versión de esa película sobre una bomba dentro de un autobús, ¿quieres que la veamos?

—Los remakes no tienen sentido y nunca son tan buenos como el original —responde Obito.

—Bueno, nunca lo sabremos a menos que la veamos.

Los créditos finales están subiendo por la pantalla con el sonido de una balada, demasiado deprimente para el gusto de Deidara. Presiona el botón de silencio en el control remoto y sigue abrazando a Obito.

—¿Me imaginé que eso nos pasaba a nosotros?

Deidara respira con fuerza y besa la sien de Obito, meciéndolo de un lado a otro muy levemente.

—La tuberculosis no es tan común hoy en día.

—No me refiero a eso. Quise decir que la película me hizo pensar... ¿Qué pasa si te pierdo un día? ¿Qué voy a hacer?

Obito está temblando.

—Tienes que dejar de usar tu imaginación para pensar en cosas de mierda, hm.

—Lo sé —responde—. Lo siento.

—Estúpida película —dice Deidara—. Tengo hambre. Voy a hacerme un sándwich de queso, ¿quieres uno? Deberías comer algo. Te animará.

—Sí, por favor.

Deidara se levanta y va a la cocina. Saca el queso de la nevera y el pan de la bolsa. Entonces, Obito lo abraza por detrás. Deidara no lo vio venir.

—¿Qué pasa? —Pregunta Deidara. Obito no responde y cuando se da la vuelta, lo besa. Un beso lento, largo y dulce.

—Te amo —susurra y el corazón de Deidara da un vuelco mientras lo ve irse a la sala de estar.


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