Petición de grazyaparecida3. ¡Gracias!
18. Beso de buena suerte
Deidara suelta una suave risita y mira al ninja de Konoha que camina de un lado a otro frente al edificio Tsuchikage. El tipo suspira y bebe de una lata de jugo de naranja cada pocos segundos, hasta que se da cuenta de la atención que Deidara le dedica. Vagamente se pregunta si se nota mucho que lo está desnudando con la mirada.
—¿Puedo ayudarte? —Dice el ninja de Konoha.
—Eres un Uchiha, ¿no? Kurotsuchi me lo dijo antes.
El hombre asiente.
—Sí. Y tú eres el estudiante de Onoki-sama, ¿verdad?
—Así es —Deidara sonríe y se señala a sí mismo—. El mejor artista de la aldea y el mejor del mundo también.
—¿Qué tipo de arte haces?
Deidara saca un poco de arcilla de su bolsa de cuero. La boca de su mano derecha se la traga y el Uchiha levanta una ceja.
—¡El arte del momento único, hm!
Cuando vuelve a abrir la mano, hay un pequeño murciélago blanco sobre ella. La criatura vuela y trata de sentarse encima de la cabeza del Uchiha. El tipo se agacha y se mueve hacia atrás, tratando de ahuyentarlo.
—Espero que no sea una bomba —dice.
Deidara sonríe.
—¡Oh, entonces sabes de mí!
—Eres miembro de las fuerzas explosivas. Eso lo sé. Es de sentido común pensar que tus técnicas serían explosivas.
—Me gustas —dice Deidara. El murciélago vuela hacia él, deshace el jutsu y vuelve a poner la arcilla en su bolsa—. ¿Nervioso?
—Mentiría si dijera que no lo estoy —dice el Uchiha—. El kekkei tôta de Lord Onoki es... Bueno, he oído cosas.
—No es tan impresionante —se burla Deidara y se para a su lado—. De todos modos, haces bien en estar nervioso. Onoki-sensei está deseando patearte el trasero, hm.
Los hombros del tipo se tensan. Deidara lo encuentra adorable.
—¿Ah, de verdad?
—Sí, luchó una vez contra alguien de tu clan llamado Madara. Perdió. Desde entonces, ha estado esperando la oportunidad de vencer a un Uchiha pero no tenemos muchos ninjas de Konoha que vengan a Iwa para la prueba de Jonin.
—Madara... Eso debe haber sido hace mucho tiempo.
—Sí —Deidara se sienta en el suelo con las piernas cruzadas y da unos golpecitos a las baldosas a su lado—. Eso es lo que pasa cuando tienes un millón de año".
El tipo se sienta a su lado. Deidara mira fijamente el puchero en sus labios un par de segundos más de lo necesario.
—¡No me hagas arrepentirme de haber venido aquí! — Suena molesto, pero Deidara se da cuenta de que está bromeando—. ¿Y cómo te llamas?
—Deidara. ¿Tú?
—Obito.
—Y pensaste, Uchiha Obito, que venir a Iwa por tu carta de recomendación sería la forma más fácil de ascender a Jonin —Deidara resopla—. Estás loco.
—Sí. El País del Viento es donde todos en Konoha suelen ir, después de todo son nuestros aliados. Tenía razones para venir a Iwa de todos los lugares.
—¿Puedes hablar de ello o es un secreto o algo así? —Pregunta Deidara. El tipo no sería tan obvio si fuera un espía, ¿verdad?
—Bueno, como puedes ver, estuve en la tercera guerra ninja —dice, señalando su rostro—. En ese entonces soñaba con ser Hokage y traer la paz entre nuestras naciones.
—Espera —dice Deidara haciendo los cálculos en su cabeza—. ¿Cuántos años tienes?
—Tengo treinta —dice Obito—. ¿Por qué?
—Pensé que tendrías como, veinticinco más o menos.
—Oh —Obito se ríe—. Gracias supongo.
—Entonces, ¿todavía quieres ser Hokage?
Deidara se da cuenta de que el lenguaje corporal de Obito ya no es tan tenso.
—Sí. Para mantener la paz entre nuestras naciones. Es por eso que confiar en el Tercer Tsuchikage para ponerme a prueba suena como lo correcto, a pesar de que no me lo pondrá fácil.
—Me gustas, lo digo en serio —dice Deidara, asintiendo lentamente.
Obito inclina la cabeza. Puede sentir su mirada caer de sus ojos a sus labios. ¿Está interesado?
—¿Y no merece eso un par de consejos de lucha? —Pregunta Obito.
—¿Quieres que delate a mi propio sensei? —Deidara saca la lengua—. ¿Qué gano yo, hm?
—¿Qué quieres?
—¿Tienes planes para la noche?
Algo burbujea dentro del pecho de Deidara mientras habla. Obito niega con la cabeza.
—Ninguno. ¿Quieres ir a algún lado?
—Sí, ¿por qué no? Diplomacia y todo eso, hm —dice Deidara. Se sonríen el uno al otro durante unos segundos—. ¿Qué? ¿También quieres un beso de buena suerte?
—¿Funcionará? —Dice Obito y se inclina hacia él ligeramente.
Deidara respira hondo y se acerca unos centímetros.
—Como un hechizo.
La puerta se abre y del edificio del Tsuchikage y sale una Chuunin.
—¿Uchiha Obito? El Sandaime te está esperando.
Obito se pone de pie. Deidara lo mira desde el suelo durante unos segundos antes de levantarse también.
—Ven a buscarme al campo de entrenamiento cuando hayas terminado —dice Deidara.
—Claro —responde Obito y hay un silencio. Deidara balancea los brazos, echando una mirada de reojo a la chica Chuunin junto a la puerta. Ella le devuelve la mirada.
—Bien... ¿Nos vemos luego entonces?
—Sí.
Deidara dice adiós con la mano mientras se aleja.
—Patea bien fuerte ese trasero arrugado.
De camino al campo de entrenamiento, Deidara se pregunta si debería ir a entrenar o ir a casa y prepararse para su... ¿cita? Decide entrenar un poco, probar un par de ideas que tuvo la noche anterior y salir temprano. Tan pronto como cruza la cerca, escucha que alguien se acerca.
—¡Oye!
Sus ojos se agrandan cuando ve a Obito corriendo hacia él.
—Eso fue rápido, hm. ¿Te acobardaste?
—Olvidaste darme el consejo —dice Obito. Deidara bufa.
—Entonces, ¿estás haciendo esperar a Onoki-sensei sólo para sacarme algo de información?
—Creo que es injusto que hayas conseguido lo que querías y yo no.
—Está bien, aquí está mi primer consejo. A Onoki-sensei no le gusta que lo ignoren. No te recomendará si no vuelves allí en este preciso instante —dice Deidara.
—Oh, no te preocupes por eso, todo está bajo control —responde Obito, sus mejillas se vuelven rosadas—. ¿Qué hay de mi beso de buena suerte?
Deidara mira a Obito, notando como baja la voz pidiendo un beso y decide burlarse de él un poco.
—¿Quieres un beso de un extraño? —pregunta sonriendo.
—De un hermoso extraño —Obito ríe. Es mono, piensa Deidara mientras se muerde el labio inferior—. De lo contrario, podría fallar la prueba.
—Acércate entonces —dice y la forma en que Obito avanza le prende fuego en las entrañas.
Deidara no esperaba que el chico lo agarrara por la cintura, lo acercara más y le apartara el cabello de los ojos. Sus labios se tocan y Deidara agarra el uniforme de Obito.
—Ahora no te pienso dejar ir, hm —susurra Deidara contra su boca.
—Me encantaría quedarme —responde Obito—. Pero voy a necesitar todo mi chakra pronto.
Deidara levanta una ceja.
—¿Qué quieres decir? —Entonces, tan pronto como lo dice, algo hace clic en su cabeza—. Oh. Así que estás en una de las pruebas más importantes de tu carrera y así es como decides desperdiciar tu chakra. Sabes, en serio, en serio, me gustas.
Obito le da una gran y cálida sonrisa.
—Me alegro. —Las piernas de Deidara se debilitan un poco—. También me gustas, en serio, en serio me gustas —susurra y el kage bunshin desaparece.
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