Esta es mi versión de lo que debería haber ocurrido de principio a fin en la historia de Azize y Cevdet... es muy personal pero aquí se las comparto. Espero que la disfruten. Está muy relacionada con la primera parte de su historia que conté en "Érase una vez".
Como debió ser
Capítulo 1
Cevdet observó la foto de su familia y sonrió con tristeza. Era imposible no echar de menos a esas hermosas almas que componían su entorno más cercano, sus hijos, Ali Kemal, Yildiz y Hilal… su amorosa madre y Azize, la mujer de su vida…
La guerra le había dejado muchas heridas, esa en especial, pero esta vez se había sentido demasiado cerca del final… y en ese momento, sosteniendo su amuleto de la suerte, aquel que su Azize había hecho con tanto amor para que lo protegiera siempre, había pensado en sus ojos, en su sonrisa y en su dulce voz antes de caer desmayado, sin fuerzas…
Pero había vuelto a despertarse, sus heridas se habían sanado de a poco y entonces había podido ayudar a sus otros compañeros sobrevivientes a buscar entre los cuerpos de aquellos que se habían convertido en mártires, esos recuerdos para llevar a sus familiares…
Cuando Cevdet se subió a su caballo sintió que quería dejar la guerra atrás para encontrarse con lo único suyo e importante en su vida… su familia…
Sacó el pañuelo de Azize de su bolsillo y lo olió. Supo que su aroma había desaparecido hacía tiempo, pero pudo imaginarlo, dándole fuerzas mientras cabalgaba hacia casa…
Azize sintió que se perdía un par de latidos cuando una de sus enfermeras le avisó que el regimiento de infantería estaba de vuelta. Llevarían los heridos al hospital, pero ella supo que su Cevdet no estaría entre ellos… estaba segura de que lo hubiera sabido si ocurría… no había nada que ella no fuera capaz de sentir si se trataba de él…
Pidió permiso en el hospital, estaba tan emocionada que apenas podía pensar. Se cambió rápidamente y salió hacia su casa, seguramente él, si no había llegado, estaría por llegar…
Cuando Cevdet llegó y abrió la puerta, escuchó las voces de sus hijas discutiendo con mamá Hasibe y sonrió. El aroma de la comida casera lo hizo inspirar hondo y sonreír aún más… su tarta favorita… la tarta de berenjenas…
-Hijas…- dijo y las niñas salieron corriendo a abrazarlo.
-Papi…- dijeron Yildiz y Hilal al mismo tiempo, se colgaron de su cuello y él las levantó a ambas. Sabía que las dos competían celosamente por él…
Miró a su madre con ternura y luego se acercó a besar su mano.
-Mamá…- dijo y luego la abrazó con ternura.
-Hijo… mi héroe…- dijo la mujer con calidez y lo abrazó.
Cevdet preguntó por su mujer, su madre sonrió con ternura al darse cuenta de que él estaba desilusionado por no encontrarla, tanto que había olvidado que ella seguramente estaría atendiendo a sus compañeros heridos en el hospital…
Se excusó y le dijo a su madre que iría a cambiarse, a quitarse el uniforme y subió las escaleras…
Cuando entró a la habitación, entrecerró sus ojos al contemplar las cosas que compartía con su mujer.
Se acercó al espejo y vio allí el cepillo de Azize… lo acarició con ternura, casi no podía esperar a verla…
Comenzó a cambiarse, concentrado en pensar en todo lo que deseaba hacer en su estancia en casa y escuchó la puerta…
Era ella, su Azize había llegado. Su corazón se detuvo unos instantes y volvió a arrancar con más fuerza… estaba desesperado por verla…
La escuchó hablar con su madre un momento y luego escuchó sus pasos subiendo las escaleras… apurada, tan desesperada como él…
Giró su cuerpo y la vio entrar, emocionada, llorando…
-Cevdet, mi héroe…- dijo Azize con alegría.
-Azize…- dijo él y ella se fundió en un abrazo con él, besando sus labios con desesperación, sintiendo que quería que el tiempo se detuviera allí…
Cevdet suspiró en el beso, las manos de ella acariciaron su cara y él la sostuvo contra su cuerpo, imposiblemente pegada a él… su corazón latiendo sobre el suyo…
-Mi Cevdet… estás aquí…- dijo ella en cuanto los labios de él abandonaron su boca y se hundieron en su cuello, aspirando ese aroma que tanto había echado de menos…
Se separó de ella y la miró a los ojos. Azize lloraba sin poder contenerse…
-Allah escuchó mis ruegos…- dijo mientras él liberaba su cabello.
-No llores, siempre lloras cuando regreso… cada vez…- le dijo con una sonrisa y ella volvió a besarlo mientras acariciaba su barba.
-Podría llorar por cada respiro que des…- le dijo ella entre besos y él continuó besándola con intensidad y luego volvió a perder su nariz en ella, desesperado… sentía que hacía siglos que no la estrechaba entre sus brazos…
-Te extrañaba tanto…-le dijo sonriendo entre besos- solo quería besarte… tu boca… toda…- agregó y ella se apartó suavemente de él porque sabía que si no lo hacía, no podría detenerse…
Azize quiso reír a carcajadas, era imposible sentirse más feliz de lo que estaba. Su Cevdet había vuelto a casa, a sus brazos…
-Salgamos de aquí…- le dijo él comprendiendo que no era el momento de entregarse a esa pasión que sentían, pero casi sin poder evitar la reacción que su cuerpo experimentaba a ella.
Azize asintió y lo soltó, casi por obligación. Le sonrió con intención, ambos sabían que ya llegaría el momento para entregarse uno al otro y compartir esa pasión que tenían…
Giró para encaminarse hacia la puerta y él la tomó de la cintura y rozó su cuerpo por detrás, haciéndola suspirar y finalmente, sofocando una carcajada, fueron hacia la puerta, ella salió primero y él inspiró, tratando de componerse y salió detrás…
Se separaron allí, Cevdet recibió a Tevfik y Azize ayudó a su madre a preparar el almuerzo.
Cada tanto, Cevdet la miraba, y casi siempre la veía con sus ojos en los de él, intensa, apasionada, deseando tanto como él reunirse en cuerpo y alma… su mujer, su Azize… aquella que había conocido casi desde niña y que se había transformado en una mujer increíble… la madre de sus hijos…
Se reunieron a comer, luego de que él fuera a buscar a Ali Kemal y Azize sirvió los platos de todos y se sentó luego a su lado, interactuando con todos pero prestándole especial atención a él, que no podía dejar de mirarla…
Esa noche, cuando todos se retiraron a dormir, Azize calentó agua y le preparó un baño a su marido. Siempre era así, como una especie de ritual que nada tenía que ver con el baño en sí, era como una bienvenida oficial que ella le daba…
-Que esté bien caliente…- le dijo él mientras la veía preparar los cacharros.
-Está bien caliente…
-Tengo los huesos congelados por dormir en las trincheras…- le dijo con pesar.
-Entonces quizás no será suficiente…- dijo ella con una sonrisa.
-Y ¿qué podríamos hacer entonces?
-Tendremos que encontrar algo aún más caliente…- le dijo ella sonriendo con complicidad.
-Y ¿qué podría ser aún más caliente que agua hervida sobre una caldera?
-Espera y lo sabrás…- le dijo sobre sus labios, provocándolo.
-Mmmm…- dijo solo él y buscó sus labios, le dolía el cuerpo de tanto deseo… y cuando creyó que la besaría, ella dejó caer un cacharro lleno de agua caliente sobre él y rio
-Ay… está caliente…- se quejó él y ella continuó riendo.
Ella lo ayudó con el baño y mientras le preguntó que novedades había en el frene… él estaba algo preocupado y Azize lo escuchó como siempre… pero la verdad era que estaba cansada de sufrir por todo eso… lo quería a su lado para siempre, eso no podía ocultarlo más…
Comenzaron una discusión cuando ella le quiso dar a entender lo tontas que eran las guerras…
-¿Entonces según tú nadie tiene país?
-Nadie tiene país…
-¿No tienes patria jovencita? - le dijo tomándola del brazo y acercándola a él. Ella sonrió y miró sus labios. Lo provocó y él lo disfrutó.
Cevdet rozó con su nariz su cuello, respondiendo a su provocación y se quedó mirándola cuando ella enumeró y volvió a sanar sus viejas heridas de guerra, reconociéndolas… acariciándolas y amándolas como parte de él…
Finalmente, mientras él la miraba con devoción, ella lo tomó de la cara y lo miró…
-Tú eres mi patria…- le dijo y él la besó, acariciando también su cara y entonces los besos continuaron y él la sentó sobre sus rodillas…
Azize protestó, tiempo después cuando él comenzó a acariciarla, su camisón estaba algo húmedo y sabía que tendría algo de frío…
Él se lo quitó y la hizo recostar allí mismo, sus ojos deleitados con su belleza y sus manos acariciando la suavidad de su piel…
Ella tiró del nudo de su toalla y la dejó caer, el deseo que sentía por él era casi doloroso… habían pasado demasiados días separados y ella no había querido pensar en la posibilidad de no volver a verlo… de que la guerra se lo arrebatara finalmente… como había intentado hacerlo varias veces…
Cevdet buscó sus labios y se posicionó sobre ella, abrigándola con su cuerpo…
Azize cerró los ojos y suspiró cuando lo sintió parte de ella, la suavidad con que él la trataba la emocionaba, pero necesitaba sentirse viva, sentirlo vivo a él…
-Mi vida…- dijo él y la acarició mientras trabajaba para lograr el máximo placer para ambos…
La pasión les duró largo rato, y se dedicaron a disfrutarla… y cuando salieron del baño, tratando de no hacer ruido, él colocó el camisón cerca del fuego para que se secara y la tomó entre sus brazos, acariciándola y manteniéndola abrigada, protegida…
Azize suspiró al sentir la respiración de él en su oído y se sintió agradecida porque él ya estaba a su lado, como debía ser…
Bueno, hasta aquí llegamos por ahora. Espero que les guste porque esto sigue! Nos vemos en el próximo!
