Cuando entró a su tienda de artesanía esa mañana, había mucho silencio, se suponía que Bella ya debía haber abierto, pero no era así, fue a la parte trasera, no la encontró y un mal presentimiento lo invadió, siguió buscando para no perder las esperanzas, hasta esperó, tal vez salió a desayunar, aunque si era así, por lo menos le hubiese dejado una nota, ¡una nota!, se dio cuenta de que encima de una de las vidrieras de la tienda vio un pedazo de papel blanco, el que ignoró por completo ya que ni se imaginaba que todo esto se tratara de un secuestro, con mucha cautela, desdobló el papel para encontrarse con unas letras bien aclaratorias, SI QUIERES QUE TU NOVIECITA VIVA, DEBERÁS SEGUIR LAS INSTRUCCIONES, no decía absolutamente nada más, como en automático, pensó en Regina, era lógico, convirtió su vida en un infierno, fue cómplice de su madre en el secuestro de su hija, le borró la memoria, sembró tanto odio en su corazón que su magia blanca tan pura cambió radicalmente para así convertirse en La Reina Malvada, le dio suficientes razones para querer vengarse de él, no una, mil veces, pero, también pensó que no era su forma de actuar, para este momento ya hubiese estado allí alardeando por su hazaña, por eso de inmediato la descartó, comenzó a probar todo tipo de hechizo localizador, pociones para encontrar una pista que le permitiera saber algo, todos sus intentos fueron fallidos, no le quedaba más remedio que acudir a los héroes del pueblo, era capaz hasta de ponerse en deuda con ellos por Bella, la única persona que siempre amó todo de él, quien único fue capaz de ver al hombre detrás de la bestia en que se convirtió por no querer renunciar al poder, a la magia, juró que la encontraría le costara lo que le costara.
Tal y como lo predijo, esa reunión en la alcaldía sería la más tormentosa de todas las que había dirigido durante el tiempo que duró la maldición y ahora que todos comenzaban a verla con otros ojos, trató de esmerarse lo mejor que pudo, pero la presencia de dos personas en particular la tenían muy desconcentrada, David quien llegó con mucha naturalidad como si esa fuera su rutina de vida, no fue previamente notificada de que sustituiría a su hija, no le molestaba su presencia, ni su imposibilidad para llevar las riendas de la conferencia como tanto le gustaba, solo que no le quitaba los ojos de encima, no sabía cómo no se hubiesen dado cuenta porque ni se molestaba en disimular, además, se había sentado en uno de los asientos delanteros, tan cerca de ella que hasta lograba percibir el aroma inconfundible de su colonia, una deliciosa distracción, nada en comparación con la otra persona, Jorge, quien nunca antes se había tomado el trabajo de asistir a una reunión como esta, como no logró que se tragara el anzuelo con las nuevas regulaciones para el pueblo, este debía ser su plan B, y no se equivocó, lo comprobó porque al finalizar su exposición y pedirle la palabra a la audiencia como de costumbre, fue el primero en alzar su mano.
"primeramente quisiera expresar mi insatisfacción con respecto a esta reunión, hubo muchos puntos en los que no quedé totalmente convencido con la explicación de la señora alcaldesa y también quiero hacer pública una información muy importante, nuestra reina, acá presente, no tiene la capacitación que se requiere para dirigir este pueblo…", tuvo que hacer una pausa, el barullo de los presentes le impidió continuar.
"¡silencio en la sala!", ordenó Regina, "prosiga Rey Jorge", se dirigió a él con mucha frialdad, si este era el plan B, su objetivo se cumplía al cinto por ciento.
"como les decía, hace unos días le propuse a la alcaldesa un plan de acciones que beneficiarían a los habitantes del pueblo, y ella se negó rotundamente, con el pretexto de que esas leyes traerían contradicciones entre los pobladores y nada positivo saldría de todo ese conflicto, culminaré mi intervención dejando dos interrogantes para su reflexión personal, ¿qué clase de dirigente no quiere el bien para su pueblo?, y ¿será la alcaldesa Mills, la indicada para continuar a la cabeza de Storybrooke?", terminó su comentario, con una risa de satisfacción que dirigió a Regina, comprobando así sus teorías.
"sus planteamientos quedarán debidamente registrados en el informe de esta reunión, ¿algún otra inquietud que quieran expresar?", su paciencia en esos momentos no la ayudaba, se moría de ganas por tomar a Jorge del cuello y hacerlo retorcer de dolor, delante de todos, pero, no podía darle el gusto de ceder ante sus acusaciones, las que al parecer surtieron efecto porque ni un alma se atrevió a decir palabra, "en ese caso, doy por terminada esta reunión", a velocidades jamás vistas, la concurrencia se retiró.
"no le hagas caso, Jorge siempre fue un mal dirigente, su reino se caía en pedazos con sus decisiones inapropiadas", la voz de David, era lo que menos esperaba escuchar, debía reconocer el efecto tan positivo que causaba en ella, de inmediato, su impotencia y sus deseos de salir corriendo a gritar hasta quedarse sin voz, comenzaron a disminuir.
"gracias", cordialmente respondió.
"no creo una sola de sus calumnias, nada bueno debe estar planeando", afirmó con mucha tristeza.
"sabía muy bien que vendrías a blasfemar en mi contra, pero te escuché pastor, no me importa en lo más mínimo, tu opinión sobre mí y si quieres ganarte puntos con la alcaldesa, te voy avisando que sus horas en la alcaldía están contadas", lanzó su declaración de guerra, era matar o vivir y no sería él quien moriría, de eso estaba seguro, su as bajo la manga no podría fallar.
"si piensas que Regina no tiene quien la defienda, te equivocas", no podía dejar de ser tan encantador.
"me dan risa los dos, ¿quién la defenderá?, ¿tú?", se burló abiertamente.
"por supuesto que yo la defenderé de ti y de quien sea que intente hacerle daño", se interpuso entre ella y el ex rey, dejándola atónita ante su reacción.
"ve a cuidar a tu esposa y al hijo que esperan juntos, Regina es capaz de defenderse solita, no necesita de un pastor que no está a su altura, serías un estorbo en su camino", lo dejó con deseos de contestarle, le viró la cara y comenzó a caminar hasta la salida, provocación que no fue bien recibida por el príncipe, quien con toda su furia corrió para atacarlo, no pudo, Regina al ver sus claras intenciones, se teletransportó y apareció delante de él para impedirle que cometiera una estupidez.
"no vale la pena, David", se quedaron mirando intensamente, el fuego que percibió en sus ojos azules, jamás lo había visto.
"es una injusticia, no lo puedo permitir", le dijo en señal de resignación.
"no soy tan inocente, encantador, pero igual, te agradezco nuevamente, por todo", quería comérselo a besos por haberse enfrentado a Jorge con tanto fervor para defenderla, nadie hizo algo así por ella.
"ante mis ojos, eres inocente y no me harás cambiar de opinión", acarició su mejilla, Regina cerró los ojos y se relajó ante su toque.
"soy la Reina Malvada David, destruí tu felicidad, lancé una maldición que te apartó de tu amor verdadero durante 28 años, nos podemos pasar toda la mañana hablando de mis incontables crímenes, no merezco que me defiendan y menos tú", no lo entendía, sus crímenes del pasado no se podían borrar tan fácil.
"¿por qué no puedo defenderte?, todos merecemos una segunda oportunidad, nos has demostrado que quieres cambiar por tus hijos, además, no me interesa lo que piensen en este pueblo, siento la necesidad de protegerte, no me preguntes por qué, porque ni yo mismo conozco esa respuesta, pero no le permitiré a nadie que te haga daño", todas sus palabras salieron con tanta intención que le daban deseos de contarle la verdad, esa que le pedía a gritos salir a la luz.
No dejó de acariciarla, su toque tan suave derrumbaba sus muros y sus defensas, las veía caer frente a sus ojos una detrás de la otra sin darle tiempo a reaccionar, solo pudo sentirse acorralada, aterrada, con mucho miedo de que su corazón la traicionara en cualquier momento, sabía que un paso en falso la llevaría por un camino de ida sin regreso, lanzó un suspiro de resignación, "David", lo llamó.
"mmm", maldijo esa respuesta, la conocía muy bien, acostumbraba a responderle así cada vez que estaban en medio de un momento muy íntimo y no quería detenerse.
"debo continuar trabajando", pretexto perfecto.
Acarició sus labios lentamente, dejándole bien claro que sus intenciones de besarla habían quedado en el olvido con su comentario, "me voy", terminó su caricia y se retiró, extrañó el contacto, pero ya estaba hecho, lo alejó una vez más.
Regina tenía razón, ¿cómo era posible que después de todo lo que su familia sufrió por su culpa, él quisiera defenderla y sintiera esas ganas de correr a su encuentro, de acariciarla, de abrazarla, y de besarla?, no tenía la respuesta de esa gran pregunta, pero era la constante batalla en la que sus días se habían convertido, manejó hasta llegar a la comisaría, donde se encontró con quien menos imaginaba.
"al fin llegaste", al parecer lo esperaban.
"¿qué sucede?", respondió, ¿es que no podían resolver los problemas sin él?
"se llevaron a Bella de mi tienda", Rumple se apresuró.
"no me extraña para nada, Bella es uno más de tus objetos", un impulso no le permitió actuar con sensura, pero algo dentro de él reaccionó ante su presencia, quería golpearlo hasta el cansancio y no entendía, siempre recurrió a él en el Bosque Encantado para librarse de las trampas que Regina ponía en su camino para encontrarse con Snow, el desagrado que sentía en ese momento no lo había sentido antes, o por lo menos no que él recordara.
"¡¿papá?!", lo requirió por su respuesta tan inusual en él.
"me ayudarán, ¿sí o no?", Rumple ignoró su alrededor y preguntó con ganas de arrancarles el corazón y obligarlos con magia, pero no sabía qué lo detenía, qué lo hacía dudar.
"te ayudaremos", respondió Emma, fulminando a su padre con la mirada.
"eso espero", lanzó una pequeña amenaza.
"no te tengo miedo, te ayudaremos porque nuestra misión en este pueblo es velar por el bienestar y la tranquilidad de sus habitantes, no porque seas tú quien lo pide, no te confundas", siguió hablándole de mala gana, nadie le respondió, se aprovechó, "no tienes ningún poder sobre nosotros y tampoco mandas en este pueblo", culminó.
"querido, con un movimiento de mi mano los puedo someter a todos en cuestión de segundos, además, este pueblo existe porque yo lo creé", cedió ante sus provocaciones.
"perdón, quien creó este pueblo fue Regina, porque hizo lo que tú por cobardía no fuiste capaz de hacer", esa mañana estaba fuera de control.
"Regina no es más que una fracasada que si continúa como va, pronto encontrará su propio destino", habló de más, lo sabía muy bien, no podía retractarse.
"¿cómo te atreves a amenazarla, después de todo lo que nos hiciste?", se incluyó en la ecuación, las palabras abandonaron sus labios libremente, aumentando el asombro de su hija y al parecer, por la falta de sorpresa del hechicero, su comentario no fue tan descabellado, mantuvo su actitud.
"para quien devastó a un reino y masacró inocentes, nada bueno le depara el destino", la sorpresiva arrogancia del príncipe, aumentaba sus ansias de querer jugar con él hasta ver dónde era capaz de llegar.
"hoy mismo comenzaremos la búsqueda de Bella", intervino Emma para darle fin a esa conversación sin sentido.
"estoy en deuda contigo, Señorita Swan, sabes donde encontrarme si me necesitas", desapareció en su nube de magia.
"¿y a ti qué te sucede?", preguntó Emma muy enojada.
"no quiero hablar del tema", su hija no tenía la culpa de que su corazón estuviese en medio de un conflicto sin solución.
"comencemos calmándonos un poco, debemos concentrarnos, encontrar a Bella es la prioridad", David asintió.
Con ese entendimiento por parte de su padre, unieron fuerzas y trazaron un plan para la búsqueda, aunque sería como buscar una aguja en un pajar, Bella podría estar en cualquier lugar y aunque Storybrooke no era muy grande, no sabían por dónde comenzarían, los lugares inhabitados eran la mejor opción.
Esa tarde fue agotadora, incluso tuvo que llamar a Regina para que supiera que no podría recoger a los niños al colegio y Emma cambió de planes, ese día quería que Henry durmiera con ella, no fue posible, porque ella y su padre, posiblemente se quedarían hasta muy tarde inmersos en el caso de la desaparición de Bella.
"¡mamá!", exclamó Henry al ver el auto de su madre a la salida del colegio, Regina los esperaba y les abrió los brazos para recibirlos con el mismo entusiasmo de siempre.
"mi príncipe", le dio un beso y le pareció muy raro el hecho de que Ruth no exclamara como siempre.
"Ruth se ganó un diez en mates, cuéntale a mamá", comentó Henry, su hermana no decía nada, "hicieron un examen y quien único se sacó un diez fue ella, hasta la felicitaron", seguía callada.
"esa es mi niña, una reinita inteligente y estudiosa", besó su frente, cuando ambos vinieron a su encuentro, se inclinó para poder interactuar con ellos con mayor facilidad.
"gracias mamá", sus alarmas se dispararon, algo le ocurría.
"¿me dirás qué te ocurre?", no respondía, "no me respondas ahora, cuando quieras", le dio su tiempo.
"¿podemos comer hamburguesas en Grannys?", preguntó Henry, esa elocuencia del niño le daba la idea de que él conocía muy bien el motivo de la tristeza de su hermana.
"pasaremos por ahí ahora mismo", se levantó, les abrió la puerta trasera de su auto, entraron y ella condujo hasta la cafetería.
"quiero sentarme en aquella mesa", señaló Ruth en cuanto entraron a Grannys, les soltó la mano para que se pusieran cómodos mientras hacía el pedido.
"milagro tenerte aquí en la tarde y con los niños, ¿qué estrella se caerá?", preguntó Granny cuando llegó a la barra donde la esperaba Regina.
"con tu olfato de loba, deberías saberlo, además, últimamente tus sentidos se han agudizado", le habló en clave para que supiera exactamente de lo que estaba hablando.
"sí, desde que cierta reina se puso bajo la maldición del sueño y el príncipe encantador la despertó con un beso de amor verdadero", nadie podía escucharla, por eso habló con esa libertad.
Eso quería decir que cuando David rompió la maldición, no solamente regresaron sus recuerdos, si no que todos los que estuvieron incluidos en ese hechizo que Rumple había usado en ellos, también recuperaron sus memorias perdidas, dedujo que la anciana estaba involucrada en todo ese enredo de alguna forma, y lo averiguaría, lo sabía muy bien.
"no me mires así Regina, nunca supe el porqué no podía odiarte cuando matabas y torturabas a los habitantes del reino, lo supe cuando tú y David se cayeron por el sombrero, fue raro lo que ocurrió conmigo, estaba tomando una siesta y me desperté muy sobresaltada porque había tenido un sueño muy triste, en los siguientes días no pude sacar ese sueño de mi mente, hasta que Henry comentó que te habías puesto bajo la maldición del sueño para avisarle sobre la posible amenaza de tu madre, ahí me di cuenta de que no fue un sueño y todo encajó perfectamente una vez entraste a la cafetería con la pequeña de tu mano, solo que alguien faltaba en esa familia y me enojé mucho contigo", las palabras de la anciana fueron implícitamente explícitas.
"Granny yo…", tartamudeó.
"no quiero explicaciones ni justificaciones, usa esa cabeza brillante tuya y piensa", la reprendió, "además, te lo dije ayer, el príncipe te ama, de eso no hay dudas, no huyas más de tu destino", entendía lo que sucedía con la reina, el destino no fue para nada sensato cuando la puso en esa situación, pero la vida es así.
"Snow", mencionó el nombre que la frenaba.
"precisamente por eso te digo que pienses", la llamó a la reflexión como si fuera su madre, aunque nunca de Cora recibió un consejo tan hermoso como ese, que calmara su corazón.
"¡MAMI, TENEMOS HAMBRE!", sus hijos gritaron para apresurarla, "ya voy mis niños", los calmó.
"¿qué desean esos escandalosos?", Regina se avergonzó un poco por su comportamiento, pero la cafetería estaba casi vacía.
"dos hamburguesas", pidió y para que no siguieran desesperándose, se alejó de la barra, no sin antes gesticular un gracias con sus labios, Granny movió disimuladamente la cabeza en señal de asentimiento.
"¿por qué David no nos fue a buscar al colegio?", preguntó Henry, el panorama no había cambiado, Ruth continuaba muy callada.
"porque tiene que trabajar con tu madre hasta tarde en la comisaría", explicó.
"entonces…¡¿iré para la mansión contigo?!", exclamó.
"sí mi vida", afirmó.
"aquí tienen sus hamburguesas", llegó Tinkerbell con el pedido, apareció de la nada porque durante su conversación con Granny, no la vio.
"gracias tía Tink", habló Ruth.
"¿qué le sucede a la princesita?", percibió su tristeza.
"que tiene hambre", Regina evitó que contestara, así no la forzaba.
"si me esperan termino mi turno y nos vamos juntos", propuso el hada, cualquier preocupación que tuviese la niña, Regina sería capaz de resolverla, era una excelente madre.
"aquí estaremos", aseguró.
"no tardo", los dejó para terminar con su labor.
Los niños comieron las hamburguesas en absoluto silencio, no hubo preguntas, ni afirmaciones, ella se enajenó de solo tenerlos en su vida y poder disfrutar de momentos como estos.
"podemos irnos", justo después de que Regina pagara la cuenta, el hada llegó lista para irse, lo niños salieron corriendo de la cafetería.
"me preocupa Ruth", comentó antes de que su amiga tocara el tema.
"la vi tristona", la apoyó.
"pensé que había sido porque David no fue a buscarlos, pero hay algo más", amplió la perspectiva de lo que podía ocurrir.
"ya te dirá, te adora demasiado", el estado de ánimo de la pequeña tenía a su amiga muy preocupada, por eso la alentó.
"¿quién iba a decir que llegaríamos a recuperar aquella amistad tan hermosa que una vez tuvimos?", reflexionó la reina.
"porque estábamos destinadas a nunca separarnos", esa respuesta la dejó satisfecha, no dijo más.
Los cuatro se fueron en el auto hasta la mansión, cuando llegaron Zelina tenía la comida hecha, se estaba dando un baño relajante y esperaba a que llegaran, los supieron porque al abrir la puerta, el aroma tan delicioso que provenía de la cocina inundó todos sus sentidos, y escucharon como cantaba desde el baño de su habitación, a Tinkerbell se le ocurrió hacerle una broma, les hizo a todos un gesto con las manos para que la siguieran cautelosamente sin hacer ruidos, llegaron a la segunda planta de la mansión, caminaron uno detrás del otro hasta llegar a la habitación de la pelirroja, Regina con su magia abrió las puertas, tal y como lo dedujeron, estaba en el baño, cantaba con tanto ímpetu que ni siquiera se enteró de la presencia de todos allí.
Despacito, el hada corrió las cortinas para darle un pequeño susto a su amiga, quien pegó tremendo grito de terror, reían a carcajadas burlándose de ella, poco les duró la risa de victoria, Zelina al ver que todo no era más que una una broma, con su magia, comenzó a mojarlos, en segundos el agua empapaba sus ropas y las risas de diversión y alegría, invadieron cada rincón de la mansión.
Una vez terminada la fiesta del agua, la tía Tink llevó a los niños a sus habitaciones para que se cambiaran de ropa y se alistaran para la cena, Zelina y Regina se encargarían de ordenar el gran desastre que dejaron detrás, hasta las camas quedaron completamente empapadas.
No sería capaz de renunciar a esos bellos momentos con su familia, se sentía tan feliz y tan realizada que podría morirse en ese mismo momento, eso pensaba mientras Tinkerbell y Zelina ahora peleaban porque ellas serían las más hermosas de la fiesta de disfraces, Henry proponía ingenuamente que los adultos debían disfrazarse también, reposaban la cena, todavía sentados a la mesa
"mi disfraz sería de mariposa", le gustaban los colores, por eso siempre quiso tener alas como una mariposa, pero ya que sus alas no estaban, al menos en una fantasía, sus sueños se podrían hacer realidad.
"¿de qué te querrías disfrazar, mamá?", las bromas y la diversión, habían cambiado el ánimo de la niña, Regina respiró satisfecha por eso.
"no lo sé", dijo sinceramente.
"no hace falta que mamá se disfrace, el abuelo dijo que ella siempre era la reina de la fiesta y estoy de acuerdo", saltó Henry cuando recordó las palabras que David dijo el día que compraron sus disfraces.
"es verdad, mamá es hermosa", terminó Ruth lo que su hermano comenzó.
"quiero ser la bruja de oz", repitió Zelina, rieron.
"será una fiesta inolvidable", recalcó el hada, fueron las conclusiones del tema.
"mi primer cumpleaños con mi mamá", la verdad más hermosa de su vida.
"tienes razón mi cielo, el primero de muchos que estaremos juntos", le lanzó un beso con sus labios.
"también me gusta que se agrande la familia, la abuela Snow tendrá otro bebé, seré tío", como si esto hubiera sido algo malo, Ruth se levantó de la silla y corrió escaleras arriba como un cohete.
"¿Regina?", interrogó Zelina.
"¿dije algo malo?", el niño se sintió culpable por la actitud de su hermana.
"no mi cielo, no has dicho nada malo", lo consoló.
"Henry, veamos una peli", lo invitó su tía.
"recogeré la cocina", Tinkerbell se levantó y comenzó a limpiar la mesa.
Regina, sin decir una palabra más, fue a ver a Ruth, a quien encontró donde menos sospechó.
"mi princesa, estás aquí", dijo con alivio, la buscó desesperada por toda la planta alta.
"quería dormir contigo hoy", destendió la cama de Regina y se había acurrucado entre las sábanas.
"me encanta la idea", se quitó el camisón que cubría su pijama y se acostó del lado de Ruth, quería ser paciente con ella, pero su comportamiento la abrumaba, se quedaron en silencio disfrutando de su compañía, hasta que Ruth decidió hablar.
"¿es malo que me pelee con un compañero del colegio?", la conversación no había comenzado muy bien que digamos.
"no puedo responder a esa pregunta si no conozco la historia", razonó.
La niña se sentó en la cama, puso su mano en la frente de su mamá y como si estuviese en un cine, los sucesos ocurridos, se reprodujeron a altas velocidades: en el receso, cuando la niña intentó invitar a su cumpleaños a una compañera, ella se burló de la invitación, diciendo que era ridícula, intentó romperla, pero no pudo, la magia se lo impidió, entonces la niña le dijo que era una bruja como su madre y Ruth se defendió diciéndole que su madre era la mejor del mundo y que si se atrevía a ofenderla nuevamente, usaría su magia para defenderla, la chica se fue corriendo como una cobarde.
"¿estás enojada conmigo?", preguntó temerosa de que su madre la reprendiera y se enojara.
"claro que no, ¿cómo me voy a enojar con mi pequeña por haberme defendido?, si tu compañera no quiere venir a la fiesta porque piensa que somos unas brujas, comemos más porciones de pastel", su hija estaba preocupada por algo insignificante, no podía aprobar que buscara problemas en el colegio, pero debía defenderse, por eso jamás la requeriría.
"pensé que no me querrías nunca más, no quiero estar sin ti otra vez", se le partió el corazón.
"no me perderás, estamos juntas para siempre, ¿me oyes?", la atrajo hacia ella para abrazarla con mucho amor.
"te amo mami, mucho, mucho", sus ojos no pudieron contener las lágrimas.
"mi amor…", su voz no cooperó con ella.
"no llores mami", se prendió de su cuello, fue curiosos, esa conversación tenía toda la intención de consolar a su hija y terminó ella consolada por una niña de solo once años.
Esa noche fue bella, se quedaron dormidas muy abrazaditas en su cama, hasta el amanecer, donde hicieron la misma rutina, Tinkerbell salió más temprano a trabajar, Zelina se escurrió de segunda para encontrarse con Emma en la cafetería, los niños se arreglaron, desayunaron, David los llevó al colegio y ella salió de última de la mansión hasta llegar a la alcaldía, la cual encontró abierta y sin que le sorprendiera en lo más mínimo, sus pertenencias estaban en cajas esparcidas por el suelo de la entrada de su oficina, se imaginó perfectamente, quién estaba detrás de todo ese desastre.
"al fin, la hija pródiga ha llegado, adelante reinita", el rey Jorge estaba muy cómodo en su buró.
Respiró profundo para poder enfrentarse a lo que venía, miró a los alrededores de la oficina, todo estaba completamente cambiado, sus cuadros no estaban, su espejo favorito tirado en el suelo, el tapizado de las paredes había cambiado completamente, se notaba su mal gusto, la oficina lucía de horror.
"¿llego tarde para la diversión?", preguntó con mucho sarcasmo.
"al contrario mi querida Regina, muy a tiempo para que disfrutes el inicio de tu derrota", diciendo esto, el teléfono de la oficina sonó, Jorge ni se movió, eso significaba que esa llamada era para ella, levantó el auricular y escuchó la información que le dieron y colgó la llamada.
"felicitaciones alcalde, lograste lo que tanto has querido, estar en mi lugar, pero sabes una cosa, disfruta mientras dure, porque eres tan inepto que tus días de gloria no serán muchos", se quitó un gran peso de encima al decirle esto, lo tenía reservado para el momento adecuado, había llegado.
"la victoria ante ti se siente tan bien, ahora sí puedo decir algo que he querido que escuches hace mucho tiempo, llévate toda tu basura, esta alcaldía te queda demasiado grande, no como a mí, yo sí soy un verdadero líder", Regina rodó los ojos y no cedió ante sus provocaciones, "es extraño que tu caballero, el pastor fracasado no esté aquí para defenderte, ¿acaso lo hechizaste para tenerlo rendidito a tus pies?", no pudo más, demasiadas provocaciones.
"sí, lo hechicé con algo que tú nunca tendrás", hizo un movimiento de su mano, sus cosas desaparecieron de la oficina, viró la espalda y se fue de la alcaldía.
Al saber que uno de sus estorbos, por fin estaba fuera de del camino, marcó un número en su celular, necesitaba ir tachando puntos de la lista.
Llamada telefónica:
"creo que no te di la autorización para que me llamaras sin previo aviso, ¿o sí?, porque no lo recuerdo", fue lo primero que escuchó, esta alianza que hizo porque estaba desesperado, fue el peor error que hubiese cometido en su vida, pero si se libró de Regina, cuanto antes enmendaría este error.
"¿es así como recibes al nuevo alcalde de Storybrooke?", alardeó.
"nuevo alcalde temporal, no lo olvides, eres un incompetente para dirigir este pueblo, Regina lo hace mejor, sin duda, solo accedí a esta idea tuya porque necesito tu ayuda con mis planes", aclaró muy bien, poco le importaba la alcaldía, era mejor que se incendiara.
"sobre tus planes, tengo buenas noticias, con la polilla de biblioteca en nuestro poder, estamos listos para proceder con el siguiente paso, tu señal es la que mis hombres necesitan", el comentario anterior borró la risa y la altanería de su rostro, seguía comprobando sus sospechas de haber hecho un pacto con un lobo con piel de cordero.
"mi señal es ya, manden la nota hoy para que mañana muy temprano te encargues del intercambio como acordamos", Jorge no sabía que se encontró a la horma de sus zapatos, solo que un poco mejorada porque a él, la cabeza solo le servía para pelo, o bueno, cuando pudo lucirlo, porque ahora ni para eso le servía.
"te visaré cuando se concrete con éxito nuestro tercer punto del plan", por suerte conversaban por teléfono, porque a partir del último punto del plan había una sorpresita que ni él mismo se la imaginaba, de solo pensar en lo que vendría le dio una profunda satisfacción.
"así me gusta mi cómplice, bien obediente", su voz cambiaba su ánimo, por eso, sin despedirse, culminó la llamada, Jorge al no escuchar más su voz, continuó regocijándose en lo delicioso que se sentía haber visto a la Reina Malvada, salir de ahí completamente derrotada.
En medio de la búsqueda de Bella, David sintió la necesidad de ver a Regina, fue a la alcaldía y a quien vio fue al desgraciado de Jorge quien le dio la desagradable noticia de que él era el nuevo alcalde del pueblo, salió de ahí de inmediato, no sabía qué era, pero mientras más tiempo pasaba sin verla, mayor se volvía la angustia por no encontrarla, fue hasta la Grannys y por el camino llamó a su hija por si acaso la había visto, con una respuesta negativa colgó el celular, Tinkerbell atendía unos clientes en la parte de afuera de la cafetería, se bajó de la camioneta, le preguntó y tampoco escuchó una palabra que le diera esperanzas, le faltaba ir al refugio de animales por si su hermana conocía sobre su paradero, nada de eso ocurrió, quedó atrapado en un callejón sin salida, fue a la bóveda de su familia, su auto no estaba, y por último fue a la mansión, se dio por vencido al recibir tantas negativas, condujo con mucha lentitud para ver si su ansiedad bajaba un poco, pero calmarse fue lo menos que obtuvo, estaba por perder sus esperanzas de encontrarla cuando vio su auto en el lugar donde menos pensó.
"buenos días", saludó al muchacho que trabajaba en los establos del pueblo, no recordaba haberlo visto nunca.
"buenos días príncipe David", conocía su nombre y ni siquiera retribuía el gesto, además, no era que pudiese pensar en eso ahora, encontrar a Regina era lo más importante.
"la al…", un caballo se acercaba a la escena interrumpiendo la cordial conversación.
"amigo, ¿qué haces aquí y tu jinete, dónde está?", el muchacho desconocido se dirigió al caballo como si fuera una persona, de solo escuchar lo que dijo se enfrió su alma.
"¿quién era su jinete?", preguntó acentuando cada palabra como sabiendo la respuesta.
"la reina, llegó un poco sobresaltada y quería distraerse cabalgando un rato, le advertí que el único caballo que estaba disponible era esta hermosa yegua, pero que no se dejaría montar por otra persona que no fuera por mí, ella insistió y se fue", argumentó, el rostro del príncipe palideció con todo aquello.
"¿crees que hayan ido lejos?", cuestionó nuevamente, creía que hacía demasiadas preguntas, en vez de ir a buscarla hasta debajo de las piedras.
"en las condiciones que estaba la yegua, no lo creo", fue la luz verde, David dio media vuelta y se lanzó a correr por los alrededores de los establos.
Debió correr aproximadamente un kilómetro sin encontrarla hasta que debajo de un gran árbol, la vio, estaba tendida en el suelo, la ropa toda sucia, golpeada, hojas viejas encima de su cuerpo, al parecer había sufrido una caída estrepitosa de la yegua, pero por supuesto, ella sabía muy bien que cuando los caballos no conocen a las personas, se debe ganar su confianza, pero su terquedad era superior, llegó casi sin aliento hasta donde estaba tendida y sin conocimiento.
"¡Regina!", la llamó y sus ojos permanecían cerrados, limpió la suciedad de su rostro, apartó algunos cabellos de sus ojos y la colocó en su regazo, "Regina, reacciona, por favor", sabía que estaba viva por el sube y baja de sus vientre, pero de la caída de un caballo uno no queda muy bien y menos en el estado que la encontró, "vamos despierta, no me puedes dejar y menos a Ruth", miró al cielo y pidió con todo su corazón, que no le ocurriera nada.
"¿David?", asombro por la primera imagen que vio, no lo imaginó, aunque su aturdimiento no le permitió pensar mucho, le dolía todo.
"Regina mi amor, despertaste, ¡GRACIAS DIOSITO POR ESCUCHAR MIS SÚPLICAS!", miró hacia el cielo nuevamente antes de acariciar el cuerpo femenino en sus manos al punto de asfixiarla.
"¿qué haces aquí, David?", como pudo preguntó.
"presentí que algo te había ocurrido, no me preguntes cómo porque no lo sé, lo importante es que estás aquí mi vida, que no te ocurrió nada", seguía apretándola.
"Da-vi-d", tartamudeó, sus musculosos brazos no la dejaban respirar.
"perdón, perdón, ¿te hice daño?", ese miedo de perderla no lo dejaba pensar con claridad.
"no, estoy bien, gracias", aflojó su agarre y pudo por fin hablar.
"¿por qué me agradeces?", ahora se miraban intensamente.
"por buscarme, por venir, por salvarme, por preocupar..", no pudo terminar, David la besó tan intensamente que el poco aliento que le quedaba lo perdió, sentía que se desmayaría por la falta de aire, pero no le importó, prefería mil veces caer desfallecida entre sus brazos que vivir condenada a una vida entera alejada de él.
