Flufftober o Kinktober
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Good Omens: Crowley x Aziraphale
Capítulo 2: Moving House
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Habían pasado cuatro meses desde que se había detenido el no Armagedón y a pesar de que nada sucedió después de que engañaron a ambas oficinas aún seguían siendo cautelosos. No podían arriesgarse, nunca se sabía con los demonios o los ángeles.
Cuando se sintieron seguros volvieron a la rutina de siempre, Crowley les gritaba a sus plantas exigiéndoles estar siempre verdes y hermosas. Aziraphale en su librería se la pasaba coleccionando más libros y ahuyentaba a todos aquellos que quisieran llevarse sus exclusivas colecciones. Por las tardes caminaban por las calles de Londres realizando milagros milagrosos y milagros demoníacos y por las noches algunas veces estarían en la librería bebiendo vino y charlando de tonterías y otras estarían teniendo una deliciosa cena en el Ritz.
Hoy fue una de esas noches. Aziraphale degustaba feliz su tercer postre, un coqueto y delicioso pastel de selva negra. Crowley solo lo observaba, feliz por la felicidad de su ángel, tomando de su copa de vino en ocasiones, perdiéndose en sus pensamientos cosa que rara vez sucedía. Pero lo que a continuación diría merecía la pena pensarlo, y muy bien.
Mudémonos juntos, a algún lugar donde podamos vivir cómodamente los dos, mis plantas y tus libros.
Aziraphale miró sorprendido a su serpiente. Cuando las palabras dejaron de causar revuelo en su cabeza y pudo pensar con claridad, rápidamente una sensación abrumadora de felicidad comenzó a aferrarse en el fondo de su ser. Desde hace ya un par de meses también tenía la idea loca de vivir con Crowley, deseaba pasar más tiempo con él, despertar con él, solo que no sabía cómo decírselo. Y hoy inesperadamente su querido amigo puso en palabras lo que anhelaba.
Creo que sería maravilloso, querido.
Crowley lo miró sorprendido. Se preparó durante las últimas dos semanas sobre qué diría en todos los escenarios posibles, menos en este, y no era para menos en el pasado su ángel siempre fue terco en negar su amistad. Su asombro fue tal que inclusive el regordete angelito se dio cuenta.
¿Crees que voy muy rápido para ti, Crowley?
Desde esa noche se encargaron de buscar un buen hogar, uno lo suficientemente grande como para vivir ellos y los libros y que también tuviera un bonito jardín para las plantas. Un par de semanas después lo consiguieron, muy hacia el bosque, en una casa de campo grande y acogedora. Lograron hacerse de ella con ayuda de unos milagros. Un mes después ambos se encontraban instalados.
La casa contaba con dos pisos, tres habitaciones en el primer piso, una sala-comedor y una cocina rústica donde seguramente el ángel cocinaría sin descanso. El resto del espacio fue inundado por algunos estantes con los libros favoritos de Aziraphale y vaya que eran demasiados, aun cuando dejó algunos en su librería.
El jardín era enorme, la escurridiza serpiente quedo encantada con el espacio. Ahí traspasó sus plantas, no sin haberlas amenazado de que si enfermaban se desharía de ellas, y sembró unas nuevas, hasta se animó a incursionar en las flores coloridas y de aroma agradable.
Realmente quedaron satisfechos con su trabajo. Ahora tenían un lugar para los dos. Donde podrían ¿Cómo dicen los humanos? ¡Ah, sí! Demostrarse cuanto se amaban.
Pasaron exactamente de esa forma un año y dos meses hasta que, en una tarde de verano, alguien llamó a su puerta.
No encontraron a nadie que hubiese llamado, extrañados miraron en todas direcciones buscando. Nada. Encogiéndose de hombros decidieron volver a acurrucarse en el sillón y justo antes de cerrar la puerta miraron que en el piso se encontraba una cestita con una nota.
En dicha nota rezaba lo siguiente:
Estimados y queridos Aziraphale, ex guardián de la puerta del este y Demonio Crowley, les anunció que iré a visitarlos para la cena de navidad, asuntos serios y de gravedad tengo que tratar con ustedes, mientras tanto les encomiendo una misión y espero que esta vez no me desobedezcan.
Atentamente: El todopoderoso Diosita.
PD: Sean pacientes y cuídenlo.
Oye ángel, mira ven a ver esto, ¿Qué es?
No tengo idea, querido. Pero la nota dice que debemos cuidarlo y ser pacientes.
¿Será un huevo de dinosaurio?
De dinosaurio no creo, quizás de algún ave especial que Dios quiere que cuidemos, debe ser algo importante. Mejor llevémoslo dentro, aquí afuera hace mucho frío y este huevo debe estar lo más abrigado posible.
Si tú lo dices.
Que equivocados estaban, cuando el momento de la eclosión llegó no salió un animalito emplumado y volador, bueno sí, pero no era un animalito, era algo tan lindo y tierno que inclusive el corazón del demonio terminó siendo conquistado.
Había nacido un pequeño bebé, tan parecido a Crowley y a Aziraphale, con su cabello rojizo y ojos azules. Tan suave y esponjoso.
