P.O.V Normal.
El despertador sonó, anunciando el comienzo de un nuevo día. Una pelirosa no quería levantarse de la cama, había papeleo a su alrededor, era su castigo.
Desde que Naruto le había dicho al director Oniki que sólo era un vejete anticuado su maestra les sancionó, que peor que dándoles los casos que nadie quería, pequeñeces que conllevan demasiado papeleo, uno que otro robo por una pandilla callejera que podría ser resuelto en un abrir y cerrar de ojos. Ansiaba con cada parte de su ser que ese tormento terminará y volviera a su trabajo.
No hace mucho que el FBI cambio su modalidad de trabajo, ahora son tres los encargados de cada departamento con diferentes tareas. Por lo tanto dividieron los equipos por números y el departamento del que se hacen cargo.
Entusiasmada de inmediato al ser Sai promovido como líder del departamento, naturalmente los escogió para desempeñar con el, dicha labor de encargarse del departamento. No se podían aprobar decisiones sin que los tres estuviesen de acuerdo.
Últimamente Tsunade solo les daba casos de pandillas callejeras, todo por las razones ya mencionadas, recordando eso recordó que a pesar de estar molesta por lo que provocó su arranque. Debía de admitir que le divirtiendo el valor de su amigo rubio.
Salió a tomar aire fresco tomando el celular de la mesa de noche, lo necesitaba para terminar de despertar ya que su cuerpo le exigía volver a aplastarse en aquella cama.
Miraba los autos transitar tranquilamente, no había mucho ruido, la paz en las mañanas, para ella valía tener que conducir media hora para tener que llegar al trabajo, por la tranquilidad y silencio de aquella zona. Aspiró el aire con fuerza suficiente, relajandose viendo como apenas el sol iba a entrar a escena. Sólo se escuchaba el ruido de las llantas sobre el asfalto, sin lo típicos pitidos de los conductores que quedaron atrapados en el tráfico, y las personas gritando maldiciones desesperadas por llegar temprano a su trabajo.
Dejó de pensar en eso y observó su teléfono. Triste, se hacía daño al mirar el registro de llamadas y confirmar que no había una llamada pérdida de una de las personas que más quería, su madre. Contrario a la sonrisa dada antes, está se volvió una casi burlona que enegrecio su corazón con dolor. Hace años, desde que tomó la decisión de no hacer algo que no le gustaba, no tenía permitido comunicarse con su padre sin que su madre lo supiera, y está última nunca le ha llamado ni intentado contactar desde entonces. Incluso hubo un pleito entre sus padres por su culpa hace un año, lo que casi los hace divorciarse, la mujer con el corazón destrozado le llamó a su padre para decirle que sólo tendrían una llamada cada tres meses, para no causarle más problemas al hombre que le dio la vida.
Sakura ama a sus padres, y por eso los complacia siempre. Era siempre la niña de mejores calificaciones y lugares en el cuadro de honor, la niña que se comportaba de una manera excelente, la que cuando iba a salir siempre regresaba a la hora que les dijo a sus padres, educada, obediente y nunca renegaba, en fin la hija perfecta, la que cualquier padre podría querer. Sus padres Kizashi y Mebuki Haruno estaban orgullosos de su princesa, ella nunca se negaba y desobedecia a algo, ellos la aman demasiado, incluso sus amistades han dicho que quisieran una hija como Sakura, siendo tomada como modelo y ejemplo. Ella por verlos felices era capaz de hacer cualquier cosa.
Cuando Sakura tenía diecisiete, sus padres consiguieron una beca en la universidad de Houston, Texas para la carrera de medicina, no estaba lejos, ya que ellos vivían en San Antonio. Cuando le comunicaron la noticia a Sakura estaban muy felices. Pero la cara de la chica no compartía dicha emoción, la causa era que no quería estudiar medicina.
Ella deseaba ayudar a los demás, pero no desde un aburrido consultorio medico. Sakura quería llevar una vida activa, llena de accion y adrenalina, atrapando a criminales, personas que hacían daño y ponerlas tras las rejas. Pero Sakura, al ver el rostro de felicidad de sus padres, principalmente el de su madre no tuvo más elección que aceptar y verlos a ellos felices.
Dos años pasaron, Sakura ya no lo soportaba, estaba harta a punto de un colapso. Con preocupación se dio cuenta de que la cara feliz de su madre no le era suficiente para soportar esos gruesos libros, que sería infeliz el resto de su vida sino cambiaba algo, no...más bien sino lo cambiaba todo.
Al final, aunque suene egoísta, era su felicidad y si sus padres no la apoyaban demostrarian que no querían que ella fuera dichosa el resto de sus días, aunque ellos le podían jurar lo contrario.
Primero decidió hablar con su padre, él ser más dócil de dominar, por así poder decirlo. Al principio a él no le gustó la idea, no por el hecho de no terminar los estudios en medicina, sino por el hecho de que le dijo que quería ser agente de policía, por los peligros a los que se expondría su princesa, si algo le pasa, el no se lo perdonaría, no por el hecho de ser su única hija, sino porque es su rayo de alegría, el la amaba y a ella no le quedaba duda de ello. Sin embargo quería que su niña fuera feliz así que con un: "¿Eso es lo que quieres?" le dio luz verde, ya contaba con el apoyo de su amoroso padre, juntos tratarían de convencer a su madre. No resultó como lo esperaron.
La señora Mebuki no podía y no quería permitir que su hija realizará tal "estupidez" como ella lo llamaba. Jamás permitiría que desperdiciara toda su capacidad e intelecto en atrapar a simples bribones sin chiste. Discutieron sin parar hasta que la madre de Sakura se dio cuenta de que no llegaría a ningún lado, así que decidió tomar medidas drásticas.
-Eres definitivamente mi decepción en este instante, y veo que no cambiaras de opinión. ¡Vete de mi casa! ¡Malagradecida! ¡Y no regreses a menos de que sea un título en algo decente y no la porquería que piensas ser!.
Sakura al escuchar la palabra decepción, sintió como algo en ella se quebró y su vista se nubló. Pero aún así, se limpió las lágrimas y corrió a su habitación mientras recogío sus cosas y se marchó de esa casa. Su padre se quedó con su madre tratando de que entrara en razón, pero ella efectivamente no se quedó más de lo debido
Karin era una de sus mejores amigas que hizo mientras estudió en la universidad, solo que ella era dos cursos mayor. Eran amigas porque ella parecía como un cervatillo asustado en un campus tan grande, a Karin le causó ternura y la guió en ese lugar extenso, se hicieron amigas encontrándose por casualidad y quedando de vez en cuando. No se notaba la diferencia de edad casi inexistente de un año.
Esta chica le ofreció quedarse durante unos días en su departamento mientras decide que hacer. Sakura le contó lo que pasaba a Karin, no era una partidaria de guardar secretos a gente a la que le importas, y sabía que su confianza ciega e incondicional a la Uzumaki no presentaba ningún riesgo, ella era muy importante y valoraba esa amistad.
Karin escuchó cada palabra, mientras le sostenía la mano, Sakura no podía evitar sonreír conmovida, y no trató de hacerle cambiar de opinión, ambas sabían que ella no volvería a su casa en mucho tiempo.
La pelirroja comentó que Naruto, el primo que se crió con ella debido a que este quedó huérfano a los 3 años, entrará a la academia de reclutamiento policial, pero no lo haría ahí, las aspiraciones de su primo son claras. El iría a California, no sólo por la tasa de crimen sino porque su intención era ser agente del FBI allá, la razón más tonta es que quería ser un policía como los de las series.
-¿Tu primo no es muy listo verdad?.-preguntó la Haruno al escuchar las razones de su primo, Karin rió entre dientes y su mirada se suavizó.
-Es como mi hermanito, un idiota claro, pero un hermano. De todas formas Naruto no es de los que se retractan, aunque no sea lo que espera, se adaptará al cambio y nunca retrocederá a su palabra, siempre repite eso como un mantra.-le habló de su primo con cierto cariño, es una clase de amor en el cual camuflajeaba con reproches y golpes.
Dejó la taza de té de jazmín que tanto le gustaba en la mesa de centro de la improvisada sala de apartamento universitario. Le sostuvo ahora las dos manos para hacer que su mirada verdosa y triste mirará los rojos suyos normalmente mostrando carácter y coraje, ahora llenos de comprensión.
-Va a ser difícil separarse de todo lo que conoces, para pisar un lugar del cual no sabes nada. Una ciudad demasiado grande, y se que sientes que eres demasiado pequeña.-le dijo mientras que Sakura no quitaba la vista de ella.-Pero no estarás sola, Naruto va a estar contigo en esto y juntos van a adaptarse. Las mejores cosas son cuando te aventuras, y no lo planeas, vienen de forma inesperada. Por eso toda oportunidad tienes que tomarla sin dudar, para que no te arrepientas nunca. Por eso has hecho esto, debes hacer valer esta pelea con tu madre y que no sea en vano. No prometo que la distancia curará el dolor, pero vivirás más que nunca sin un instructivo de como vivir tu vida sin que mamá sea la autora.-le dijo, Sakura miró sus manos que estaban siendo sostenidas.-Siempre me tendrás de tu lado, en el momento menos esperado estaré con ustedes dos. Con suerte tal vez pueda decir cuñada, si es que ustedes dos llegan a sen algo por el otro.
- ¡Karin, no!.-exclamó horrorizada, la Uzumaki rió con diversión.
-Ah...tenía que intentarlo.-dijo con una sonrisita, marcó su teléfono un número y se lo pasó a Sakura.-Te dejó un momento, conoces a la decrepita de Hopes, tengo que escribir tres veces el mismo ensayo de ciclo de Krebs.-le dijo mientras se marchaba a su habitación.
La pelirosa al verla irse, sonrió con cariño, marcó el teléfono contento esperando el sonido de que alguien haya tomado llamada.
-¿Karin?.-escuchó una voz masculina al otro lado, ella se apuró a contestar y explicar quién era.
Pensó que tenía que argumentar de alguna manera porque tenía que pegarse a sus planes iniciales, le permitiera ir con él ya que no se conocían de ninguna parte. La respuesta no era la esperada.
-¡Claro! ¡Si eres amiga de Karin pues también eres la mía! ¡Después de todo la zanahoria es una amargada, apática, antisocial! ¡Debes de ser muy buena si confía en ti!.-los ojos de Sakura se iluminaron de la emoción, ya tenía un aliado pero de pronto salió Karin estrellando la puerta y rebotó contra la pared.
Había un agujero gracias a como se estrelló el picaporte, Karin tenía otro teléfono en su mano, solo Sakura observó con cierto temor como Karin se rodeaba con un aura morada llena de maldad. Presenció como tomó aire para después "hablar".
-¿¡Cara de culo a quién mierdas llamas antisocial!? ¡Cuando nadie se quería juntar contigo porque eres tan feo como una puta blasfemia...!.-ambos se quedaron sin oídos después de aquellos gritos histéricos y chillones.
Después de aquello, se comunicó con su padre para decirle los planes a ejecutar. Kizashi Haruno no deseaba que estuviese más lejos, pero sabía que esos cambios eran parte de su independencia, no le quedó de otra que aceptar eso también.
Como era predecible, Sakura no conoce a Naruto y viceversa. No había tiempo de presentaciones, ya que ser irían en un par de días. Solo Sakura ese tiempo restante, se encargaría de resolver sus pendientes y no dejar nada atrás.
El día llegó y Naruto fue a recoger a Sakura al departamento de Karin. Este llegó casual con una camisa que decía: "Ramen is the most wonderful in the world, b!tch".
Karin le miró con un tic en el ojo, se pasó una mano por el rostro mientras le miraba con impaciencia, parecía que no había salido hace mucho de la cama y que se puso lo primero que vio.
-No gastare mis palabras, solo te digo que te arrepentirás de venir así. La quiero sana y salva, nada de dormirse tarde.-le advertía, Naruto solo la miraba como un zombie.
-Si, si Karin...la veré todos los días.-dijo mientras que bostezaba.-Por cierto, tus padres te mandan dinero...-le extendió un sobre amarillo, Karin bufo mientras que tomaba el sobre.
-Diles que no era necesario ya que ni siquiera se ha terminado lo del mes pasado.-dijo la Uzumaki, Naruto sonrió contento.
-Dímelo a mi.-dijo, vivió la mayoría del tiempo de trabajos de medio tiempo para tener un ahorro a futuro sin contemplar mucho la mesada de sus tíos. Todo para enterarse que no era necesario.
-¿Cómo han estado? Espero que los hayas cuidado Naruto en lo que no he estado.-advirtió con una mirada inquisitiva. El rubio abrazó a la pelirroja con un brazo.
-Te extrañan zanahoria, cuentan los días para que termines aquí.-sonrió con anhelo recordando esa familia de cuatro que conforman.
-Ya es poco, pronto volveré a California y no me iré. Mientras tanto, cuento contigo.-le dijo, a Naruto le brillaron los ojos como un cachorro emocionado.
-¿Eso significa que confías en mi?.-la de ojos rojos volteó el rostro.
-No te hagas ilusiones.-le dijo, pero no cortó la magia en Naruto.
-¡Lamento la demora!.-exclamó Sakura con dos enormes maletas y una bolsa colgando de su brazo.
Naruto al ver que casi se caía, por la sobrecarga de peso la sostuvo por los hombros antes de darse contra el suelo. Miró su cabello que hacía juego con sus ojos, se sonrojo levemente y tragó grueso.
-Una mujer no debe de cargar cosas pesadas ¡Dattebayo!.-dijo con una radiante sonrisa. Sakura miró su camisa y Naruto la miró apenado.
-Te lo dije...-escuchó musitar a Karin detrás de él.
-Soy Naruto, hable contigo por teléfono.-cambio tratando de ocultar su vergüenza.
-No parecen primos.-musito la Haruno sorprendida, el Namikaze asintió mientras que hacía una pose de perfil tratando de parecer guapo.
-Comprendo tu incredulidad, Karin es más fea que un mono calvo.-entonces la pelirroja molesta le dio una patada que le hizo besar el piso.
Sakura solo miraba la pelea con una gota descendiendo por su nuca. Dejó que Naruto le ayudará con las maletas, le dio un gran abrazo a Karin mientras que ambos se marcharon rumbo al aeropuerto.
En el tiempo que transcurrió en el vuelo, estos dos se hicieron más cercanos. Podría decirse que Naruto era conocido por hacer amigos en poco tiempo, se notó un tiempo que Naruto tenía interés en ella.
Sakura por su parte le parecía un idiota, pero un idiota guapo y de buen corazón.
"Las mejores cosas son cuando te aventuras, no las planeas..." recordó lo que Karin le había dicho.
Llegaron a la academia y conoció a otro buen amigo. Su nombre es Sai, el es un poco frío y inexpresivo, parece no tener emociones pero las tiene, sólo que muy pocas veces lo demuestra, siempre está serio. Siempre te dira la verdad, literalmente, y eso lo convierte en un gran amigo, pero literalmente enserio te dirá la verdad no importa que tan mal suene te lo dirá y aunque te pueda ofender, no lo hace con una intención de herirte. Definitivamente Sai la persona más honesta de todos los tiempos.
Naruto al contrario de Sai es la persona más imperactiva que Sakura alguna vez haya conocido. Aún no puede creer que Karin viviera la mayor parte de su vida aguantando a alguien así, y con la poca paciencia que posee Karin, imaginaba que la escena con Karin se repetía muchas veces. Sakura no contaba con mucha paciencia tampoco y por eso a veces la sacaba de quicio.
Naruto es uno de los mejores amigos de Sakura, aunque antes por lo antes planteado, habían salido un par de meses después de graduarse. Cosas sin importancia que hacen los amigos, Naruto por lo menos lo había intentado. El siempre protegerá a las personas que más ama, con su vida si es necesario, y Sakura era su mejor amiga, ya no sentía nada romántico por ella como en el principio, ahora estaba convencido que amaba a otra compañera, Hinata Hyuga.
A Sakura no le molestaba por mucho que Sai quisiera emparejarlos, le daba igual su nula historia con el rubio. Se consideraba amiga de Hinata, y aunque Hinata se extrañó por haber escuchado rumores de que sólo salieron un par de veces, se permitió querer a la pelirosa como tal, no era una persona que se afligia por lo que pasó en el pasado.
Después de terminar los tres su entrenamiento y capacitación en la academia Tsunade, una de las personas que los entrenó durante estuvieron en la academia, fue promovida a dirigir las oficinas del FBI en Los Ángeles. Y estos al terminar sus estudios y graduarse, Tsunade les ofreció trabajo, debido a que ellos eran los mejores de su generación.
Entonces se formó el Equipo 7 gracias a la promoción de Sai, y llevan más de dos años trabajando en ello. En el departamento de narcotráfico y tráfico de armas ilegales.
Observó el reloj de su teléfono y vio que ya llevaba un retraso, suspiró ruidosamente, pensaba saltarse el desayuno por dejar que su mente le invadiera los recuerdos. Comería cualquier cosa en un momento libre.
Sakura entró a las oficinas del FBI, colocó su tarjeta sobre el ascensor de personal y estas puertas de acero se abrieron de par en par. Ella entró y pulso el botón del quinto piso, se dirigió a su oficina compartida saludando al personal en su pasó.
Abrió la puerta, observó la oficina y como siempre Sai ahí estaba sentado en su escritorio checando cosas en su ordenador. Verificó que Naruto no había llegado ya que siempre llegaba tarde, se fue directo a su escritorio a trabajar. Diez minutos después Sai rompió el silencio.
-Fea, ¿Qué fue del trabajo que llevaste a casa? ¿Terminaste?.-preguntó sin dejar de hacer su trabajo, más sin embargo le dedicó una mirada de reojo.
-No me lo recuerdes, Sai.-hizo una pequeña pausa.-No dormí mucho anoche, me siento fatal.-se quejó la pelirosa sin despegar la mirada de su acompañante, sacando tres gruesos legajos y colocarlos en su escritorio. Puso en el piso su maletín.
-Se nota...-mencionó apoyándose en el respaldo de la silla, cruzando de brazos y dirigiendole por primera vez la mirada, todo girando para verle de frente.-Esas ojeras se ven horribles y te hacen ver más feita.-le dijo y le mostró una de sus famosas sonrisas falsas.
-Gracias por el cumplido, Sai.-le dijo con sarcasmo y lo fulminó con la mirada. Deseaba que comprendiera el sentimiento femenino al menos un poco.
-Si te hubiera dicho lo contrario te estuviera mintiendo, y tu sabes que eso no es lo mío.-musitó tan serio como siempre.
-Lo sé Sai, pero al menos deberías ser menos cruel al decirlo.-regaño la ojijade.-Así tal vez Ino quiera salir contigo.
-Hmp.-fue lo único que salió de los labios del ojinegro y volteó para ocultar su sonrojo. La joven se sintió vengada.
-Tiene razón Sakura.-comentó de repente un rubio entrando a la habitación sin siquiera saludar.-Y si sigues sin hablarle ya perderá el interés, eso me pasó con Hinata.
-Si...lo recuerdo como si fuera ayer.-comenzó a relatar la peligrosa, con una sonrisita.-Hinata le gusta Naruto desde que entramos a trabajar aquí. Hinata transferida de una academia de policía en otro estado, de hecho texana.-habló recordando las cosas en aquel tiempo.-Pero como eres idiota no te diste cuenta que le gustabas, todo el edificio sabía menos tú.-le reprochó Sakura.
-¿Por qué aceptaste mi invitación a salir después de terminar la academia si te parezco tan idiota?.-entonces Sai tuvo la osadía de burlarse con esa respuesta.
-Golpe bajo fea.-entonces la pelirosa se hizo la digna.
-No tenía opciones, era el idiota o el pálido insensible.-entonces Naruto devolvió la burla hacia Sai.
-Que soy más guapo que tú, dice.-dijo haciendo sonidos de comenzar una pelea.
-Continúo, un día ella vino a mi por un consejo. Se me ocurrió que si sentías celos por ella te ibas a dar cuenta de lo que sientes y funcionó ahora tienen seis meses de una hermosa relación.
-Si...-contesto el rubio sin procesar bien la información hasta que se dio cuenta.-Aguarda...¿Ósea que Hinata no se cansó de esperar de que le hiciera caso y por eso salió con Kiba?.
-Pues...no, todo fue mi plan para que te dieras cuenta. Hasta Kiba estuvo de acuerdo.-respondió la ojijade despreocupada.-De nada, no cualquiera tiene una amiga como yo.
-Pero...-estuvo a punto de reclamar cuando el pelinegro lo interrumpió
-No estamos aquí para hablar de mis problemas amorosos ni de lo idiota que puede llegar a ser Naruto, estamos aquí para trabajar.-los reprendió el ojinegro tratando de que esa conversación parara.
-A propósito la vieja quiere vernos.-mencionó el rubio como si no fuera nada, mientras tomaba tranquilo un sorbo de su café.
-¿Y porque no nos dijiste antes?.-pregunto molesta la Haruno mientras le dedicó una mirada furiosa.
-¡Con toda esta platica se me olvidó Dattebayo!.-dijo con una sonrisa nerviosa rascándose la nuca, porque cuando Sakura se enojaba con él estaba seguro que le iría mal, debía de admitir que se dejó engañar por esa linda carita suya al principio.
-No importa hay que ir con Tsunade.-interrumpió el pelinegro la conversación que mantenía la pelirosa con el rubio cuando vio que Sakura le lanzó una mirada asesina.-Andando.-avanzó hacia la puerta y los otros dos le alcanzaron aa par.
-No creo que sea importante la verdad.-musitó la ojijade escéptica.
-No te desanimes feita, apuesto que se trata más de una simple pandilla callejera. Ya debió de haber pasado el tiempo de nuestro castigo.-ánimo Sai a Sakura.
-Quizás sea algo muy grande ¡Dattebayo!.-le siguió el rubio igual de entusiasta que siempre.
-Lo dudo Naruto.-siguió sin creer la peligrosa mientras le miraba algo acusadora. Y los tres se encaminaron a la oficina de Tsunade.
Tsunade se encontraba en su oficina leyendo unos papeles mientras esperaba la llegada de su preciada alumna y su equipo, conocía a esos tres de la academia desde que eran unos pollitos, dio clases de capacitación de primeros auxilios y a las mujeres enseñó combate, solo a Sakura le dio conocimientos extremos médicos de supervivencia, también consejos de aumentar su fuerza que nadie le agradecía.
Era urgente que el Equipo 7 se enterara de lo que estaba pasando, por eso los convocó, no sólo porque era su área la involucrada, también confiaba en ellos. Por eso peleó con uñas y dientes que la CIA no metiera la nariz. Eran policía federal y no dejaría tan fácil que se les criticara sino cumplían con el trabajo en jurisdicción. Sonó la puerta sacándola de sus pensamientos.
-Adelante.-dio autorización, entraron a la oficina las personas había estado esperando.
Primero se sentó una pelirosa que ella conocía muy bien, recargandose en el respaldo de una silla, seguida de su rubio amigo que se sentó al lado de esta subiendo los pies en el escritorio y entrelazando sus dedos detrás de la nuca como apoyo para su cabeza. Y por último pero no menos importante Sai ingreso a la oficina cerrando la puerta tras de si, recargándose sobre la pared más cercana apoyándose con el pie izquierdo y cruzando el derecho hacia atrás, con los brazos cruzados.
Todos miraban a Tsunade. Cuando la rubia comprobó que ya estaban los tres integrantes en su oficina dio un largo suspiro y se disponía a hablar pero su querida alumna la interrumpió.
-Naruto baja los pies del escritorio.-regañó la ojijade, para que se comportara.
-Sakura déjame, a la vieja Tsunade no le molesta ¿Verdad?.-le habló el ojiazul a la ojimiel. Esa fue la gota que derramó el vaso para la rubia que pensaba tolerar los pies del rubio en su escritorio.
-¡Naruto te he dicho mil veces que no me llames vieja!.-gritó la rubia molesta.
-¡Vamos vieja!, usted y nosotros sabemos que lo es. Pero mire el lado bueno a pesar de tener 50 años usted se va mucho más joven y tiene unos pechos grandes. Sakura ya quisiera tener unos como los suyos porque ella está un poco...usted sabe...plana.-dijo nuestro rubio favorito con su característica sonrisa zorruna.
-Sakura, ¿Me haces los honores?.-ofreció la rubia a su alumna predilecta.
-Será un placer señora Tsunade.-respondió la pelirosa. Se levantó de la silla y le dio un fuerte golpe en la cabeza, este sólo se sobaba la zona afectada por el impacto.
-¿¡Por qué me pegas Sakura!?.-se quejó adolorido el moreno.
-¿¡Me preguntas eso!? ¡No quiero que se nos vuelva a castigar por tú culpa! ¡Tú sabes que hay que tener respeto a nuestros superiores, no hay que abusar de la confianza que nos tienen y mucho menos faltarles al respeto como tu lo acabas de hacer! .-dijo mirandolo a los ojos.-Además...-agregó de repente en tono tétrico y los ojos echando fuego.-¡No estoy plana!.-gritó furiosa.
-Bueno puedo comprobar de primera mano que muy plana no estas.-le dijo, Sakura se puso roja de la indignación y la vergüenza.-Pero Saku no usas nada que te favorece y digamos que no es mucho. ¿Me equivoco Sai?
-La verdad feita, Naruto por primera vez en su vida tiene razón.-le dijo mirándola por primera vez desde que entraron a aquella oficina.-La pubertad no te bendijo como a Hinata o Ino, estás medio plana.
-¿Ves Sakura? Ni es sólo cosa mía, sino que es la verdad. No tienes que desquitarte con nosotros, te pago una...-un grito lo interrumpió.
-¡Maldito pervertido!.-exclamó mientras que le amenazaba con un puño.-¡Vuelve a mencionar algo de eso o que no tengo mucho pecho y tú también paliducho de mierda! ¡Háganlo y me veré en la necesidad de informar a Ino y Hinata que no van a tener hijos con cualquiera de los dos porque les cortare el...!
-¡Dejen de discutir!.-interrumpió de golpe levantándose la rubia.-¡No están aquí para pelear como adolescentes, este es un asunto de suma importancia!.-dijo obteniendo la atención de todos. Sakura soltó a Naruto, la atmósfera se volvió de incertidumbre.-Taka ha vuelto...-les avisó muy seria.
Hola! Para los que no me conocen me presento, me hago llamar Rosario Uchiha 115, pero me llaman Rossy. Soy una escritora que actualmente está activa en Wattpad, ahora por sugerencia de mis seguidores he trasladado mis historias no sólo como un respaldo sino en el peor de los casos algo ocurra en mi cuenta. Ahora comparto esta historia que estoy re escribiendo.
