Era casi el día de Halloween y cierto zorro no podía estar más emocionado, él siempre fue más bien de gustos sombríos, escabrosos así como lúgubres. Y descubrió, poco después de unirse a la fuerza policiaca, que había una fiesta de disfraces entre compañeros y claro que iría. Solo que llevaba relativamente poco en la fuerza y aun no se sentía enteramente en confianza con todos ahí, solo había una única excepción y obviamente la necesitaba ese día, su compañera, socia y mejor amiga Judy Hopps. La pequeña coneja que lo convenció de unirse a la ZPD, esa que consiguió que pudiera dar un cambio a su vida, dejara de lado su resentimiento y culpas, logrando al fin que fuera un mamífero de bien.
Ese día ella no le dio un comentario sobre la fiesta ni nada relacionado, fue un día de trabajo normal entre ellos, risas, historias y chistes malos. Dio por hecho que ella no se había enterado, era muy factible, pues su despiste o falta de atención a ciertas cosas que no fuera su trabajo son muy usuales. Así que se decidió a decirle en un momento en que dejaran de ser la pareja de la policía a ser solo dos amigos cercanos e íntimos. Así que mientras daban su ronda en una calle muy despejada del tráfico se desabrocho el cinturón y se acercó a su lado.
—Pelusa ¿Quieres ir a mi apartamento a cenar esta noche? Y antes de que digas que no, será una pizza vegetariana tamaño familiar—le dio una sonrisa coqueta y esa mirada intensa que le lanza cuando quiere que ella diga que sí-.
—Eh, N-Nick no crees que es mucha comida además podría terminar muy t-tarde y…—Judy sintió la intensidad de esa mirada y no pudo evitar ponerse un poco nerviosa, era algo extraño, ningún mamífero por no decir que ningún macho lo había hecho-.
—Zanahorias—se acercó más a ella interrumpiéndola—Estoy muy hambriento y nada podría hacerme más feliz que tener una pizza caliente y estar con mi coneja favorita en una noche especial de amigos ¿Aceptas? —Y antes de que ella se negara con la excusa de la hora se le adelanto—Podrías quedarte a dormir en mi apartamento, tu sabes que la habitación de huéspedes está libre y lista para ti cuantas veces lo necesites.
Judy sentía su respiración muy cerca de ella, casi la hace dar un volantazo, el pelaje se le erizo, era extrañamente placentero.
—De acuerdo— dijo un tanto rígida y con las orejas en alto— Pero mitad vegetariana y mitad hawaiana—dijo sabiendo que esa era la favorita de Nick-.
Ante eso el zorro sonrió encantado—Trato hecho zanahorias-.
Para él no era novedad ese coqueteo, ni sus sentimientos, desde hace mucho sabía que el cariño que le tenía a la pequeña presa paso a ser mucho más fuerte e intenso, amor, así le llamaban, puede tener experiencia con hembras y demás, pero nunca había experimentado un sentimiento autentico, por eso lo pudo identificar cuando empezó a sentirlo. Solo que no se lo había dicho, no por cobarde, sino por ese mismo amor que le tenía. Judy era una hermosa coneja joven, llena de posibilidades y con un gran potencial. Él no es más que un viejo zorro mañoso sin nada bueno que ofrecerle. Ella era entusiasta, alegre y noble. Él perezoso, amargado y cínico eran como agua y aceite si de relaciones románticas se hablaba entre ellos. Judy Hopps se merecía lo mejor y eso obviamente no era Nick Wilde, eso siempre se repetía una parte en la mente del zorro con el fin de acallar ese sentimiento y esas sensaciones que la coneja lo hacían sentir a diario, pero había otra parte, esa parte donde su animal interior mandaba con zarpa de hierro y reclamaba a la coneja como suya, los zorros son caninos territoriales y posesivos, Nick nunca lo había demostrado con nada ni nadie, pero como siempre esa coneja fue la excepción. Ninguno de los argumentos anteriores podía callar a su instinto, debiéndose al lazo emocional que había entre ambos de por medio, pues la coneja siempre estaba para él, desde que se fue a la academia, los mensajes y llamadas eran diarios, ánimos, apoyo y ayuda, jamás lo dejo solo. De lejos él único que lo había apoyado así había sido Finnick, pero eso era de lejos otra cosa. Judy le daba cariño, ternura y genuino interés, para ella él era más que un zorro mentiroso. Con eso se ganó su corazón. Así que no podía evitar ese coqueteo y esos acercamientos para poder olfatear de cerca su divino olor. No quería perder su amistad, pero la tentación de ser algo más que amigos era demasiada y estaba empezando a Flaquear.
En cuanto a Judy la cosa iba por otro camino. Socialmente era torpe y ella misma lo sabía, su interacción con otros a veces era difícil pues debía cuidar que no pasara algo raro y arruinara las cosas por accidente, afortunadamente gracias a algún poder celestial se topó con Nick quien no solo la aceptaba con su gran e innumerable cantidad de defectos, sino que la ayudaba a superarlos, lidiar con ellos e incluso le gustaba pasar tiempo con ella sin reparar en ellos, el zorro la ayudaba a moderarse y pensar antes de actuar de manera tan temeraria, descuidada o alocada, por eso mismo estaba infinitamente agradecida con él, pero no solo eso, para muchos Nick era soberbio, cínico, sarcástico y hasta un poco malicioso a veces. Pero con ella desde que se hicieron compañeros de trabajo e incluso mejores amigos, siempre era atento, dulce, sincero, leal y caballeroso. Terminando así cayendo enamorada de él, obviamente nunca le había pasado antes, su destreza social no era muy buena por no decir la parte que tenía que ver con la emocional-afectiva fuera de su familia. Pero habiendo leído muchas novelas, y cosas por internet pudo identificar que sus sensaciones eran las de una hembra enamorada, nunca pensó en enamorarse ni nada por el estilo, jamás le cruzo por la cabeza. Y ahora era una policía, una hembra hecha y derecha que se enamoró de su compañero y mejor amigo. Si bien fue grato sentirlo y que fuera con Nick suavizo ese asunto, también la puso en un gran aprieto, pronto las dudas la empezaron a acechar, quería tomar valor y confesarse a su compañero, pues sabía que tal vez Nick pudiera no sentir amor, pero la quería y le tenía cariño de eso estaba segura, que incluso podría poner las patas al fuego al asegurarlo, e incluso podría convencerlo de intentar una relación, pero la detenía un hecho, ese era el cambiar su forma de verse después de su confesión, que las cosas se pusieran incomodas, que Nick quisiera alejarse de ella. Eso hacía que el corazón de Judy se estrujara….Debía esperar y tratar de ver si la posibilidad era lo suficiente como tratar de tomar ese riesgo. Aunque el zorro se la ponía difícil, Nick tenía un lado tan pícaro y coqueto que muchas veces la ponía muy nerviosa, sabía bien que era parte de su encanto y manera de llevarse con ella dada la confianza entre ellos.
Lo que la pequeña presa nunca noto, fue que Nick solo tomaba esas actitudes tan cercanas solo con ella. Los dos estaban tan asustados de dar el siguiente paso, tan concentrados en sus propias emociones que nunca notaban que estaban locamente enamorados el uno del otro.
Esa noche la pequeña dupla llego al apartamento del zorro, quien cargaba una caja plana tal vez un poco demasiado grande para él. Pronto los dos prepararon todo lo que se necesitaba para una noche de películas, cuando la mesita de la sala ya estaba repleta de bocadillos para nada saludables dieron inicio a la reproducción, a mitad de esta Nick decidió hacer la pregunta.
—Zanahorias, la comisaria hace anualmente una fiesta de disfraces para la noche de brujas ¿Lo sabías?
Al escuchar eso las orejas de la coneja se irguieron de inmediato centrando su atención en el zorro—Sí, si lo sabía—aseguro confundiendo seriamente a Nick, pero este no lo demostró-.
—Y ¿Vas a ir?
Pronto lo vio, sus orejas bajaron, su cara se contrajo un poco, sus bellos ojos mostraron por segundos una tristeza profunda.
—No Nick, no me gustan esas cosas—dijo con cara calmada-.
Nick jamás creía que eso era posible. Conocía a Judy muy bien y sabía que era una terrible mentirosa, pero justo ahora vio lo que parecía ser su mejor mentira hasta ahora. ¿Cuánto tiempo ha tenido que decirla para que casi ella misma la creyera?
La coneja solo volvió a mirar la pantalla sin querer hablar más de ello, pero no esperaba que su pata fuera envuelta por dedos grandes y una zarpa, volteo para abajo y vio la pata Nick sujetando la suya con cuidado. Elevo su mirada y se topó con ojos verdes cual esmeraldas, que la miraban con intensidad.
—Judy—que la llamara por su nombre era que iba enserio y ella no quería volver a esos sucesos pero esa mirada preocupada y su tono tan cálido—Tu sabes que puedes confiar en mí ¿Verdad?
Esas palabras fueron suficientes para desarmar completamente a Judy pero aun así no quería decirlo, simplemente no podía— ¿Por qué crees que hay algo más? —Pregunto ya con una voz afectada-.
—Porque soy el mamífero que te conoce mejor aparte de tus padres—le respondió con suavidad pero denotando la obviedad de aquellas palabras-.
Y era cierto, llevaban ya un tiempo en la ZPD como compañeros y la mayor parte de su tiempo libre la pasaban juntos. Hablaban, reían, se confiaban cosas, Nick la conocía increíblemente bien, sabía perfectamente cómo interpretar sus reacciones, sus palabras y todo lo que ella podía hacer. Eh igual lo hacía ella con él, logro descifrar a aquel zorro escurridizo, lograba ver a través de la barreras emocionales de Nick o más bien el zorro la dejo entrar en ellas, no había mascaras ni mentiras, Nick era honesto mientras estaba con ella. Sabía si Nick se molestaba, se ofendía, si solo jugaba o hablaba enserio. El zorro no le mentía ¿Por qué ella sí? Eso dolía y mucho. Era su mentira…
Solo bajo las orejas y lo vio de nuevo, triste pero resignada.
—Nunca he ido a esas cosas Nick—dijo sin ánimo-.
—Pero desde la escuela los….
—Sí Nick, los hacen—interrumpió ya un poco más fuerte—Pero quien invitaría a la conejita extraña, la coneja machorra, la chica que nunca sale a fiestas ni hace nada divertido, la que puede ser más masculina que un macho—con cada apodo despectivo su molestia y tristeza crecían hasta que el llanto no se pudo contener— ¿Qué chico me invitaría a mí a una fiesta o un baile? Siempre fui como un bicho raro.
Sin embargo detuvo su monologo cuando ambas patas del zorro tomaron las suyas.
—Respondiendo a esas preguntas, yo, yo te invitaría, a la conejita especial, a la conejita única, a la conejita que nunca cambio sin importar que tan duro fuera el mundo. Yo te invitaría y te invito. ¿Quieres ir a la fiesta del ZPD conmigo zanahorias? —le pregunto con una sonrisa cálida-.
Judy no aguanto más, jamás en su vida le habían hecho esa pregunta más allá de una broma cruel y que ahora se lo dijeran enserio y que aparte fuera el mamífero del que estaba enamorada lo hizo más especial, no pudo hacer más que romper en llanto mientras repetía en murmullos la palabra sí a la vez que ocultaba su rostro en el pecho de Nick quien la abrazaba protectoramente.
—"Un día de estos averiguare quienes te lastimaron así, iré a las madrigueras y me hare un abrigo de piel de conejo" —Se decía mentalmente el zorro con furia mientras consolaba a su amada amiga-.
Era bien entrada la noche cuando Nick se despertó por una molestia en su espalda, cuando al fin tuvo conciencia, se dio cuenta que no estaba en su cama, ni siquiera en su habitación, seguía en la sala y no estaba solo, acurrucada con él estaba Judy, aquel pequeño bultito estaba celosamente resguardado por sus patas y su esponjosa cola, esa visión no pudo evitar traerle una sonrisa filosa, ¿a que macho no le gustaría dormir acurrucado con la hembra que le gusta? Ya vería como como explicarse al siguiente día, ahora mismo no le importaba nada más que seguir durmiendo con su zanahorias, con mucho cuidado se acomodó mejor y cuando se sintió en una mejor posición volvió a dormirse muy rápido sin inmutar a su coneja.
Es obvio decir que cuando los dos despertaron a la mañana siguiente estaban nerviosos, sonrojados pero con una sonrisa tímida que ninguno de los dos se pudo quitar por más que lo intentaron.
Ya con la con la invitación aceptada pronto solo faltaba un detalle, los disfraces, primero Nick se ofreció a comprarle uno diciendo que sería más sencillo dada su experiencia, obvio conocimiento y gusto por la festividad, pero la coneja le dio una rotunda negativa alegando que lo harían juntos pues ella decía que no dejaría ese tipo de elección a un zorro mañoso que conocía tan bien. Si bien Nick mostro sorpresa y algo de ofensa, no se molestó pues era una reputación que se había ganado con ella hasta cierto punto como para hacer validas esas sospechas, pero esa mínima ofensa venia de aquella parte primitiva de su cabeza, pues jamás, JAMÁS, elegiría un disfraz inapropiado, sugerente o explicito para su amiga, pues no permitirá que OTROS machos que no fueran él, la vieran con deseo o lujuria. Después de llegar a un acuerdo razonable esperaron a su día libre para ir a comprar los disfraces. Cuando llegaron a la tienda Judy jamás pensó en ver tantos y para tantas especies, una vendedora los guio a los pasillos donde estaban los tamaños correspondientes a sus especies, al ser un poco similares en altura solo estaban separados un par de metros. Nick pronto empezó a hurgar con emoción latente viendo los estilos y colores. Judy por su parte los miraba algo discorde, había los que eran dignos de concurso por su elaborado diseño y alta calidad, hasta los que harían que ella misma detuviera a las hembras que los usaran por exhibicionismo y actos lascivos en público. Sin duda sería una pesadilla.
Ya después Nick llevaba algunos que se probaría y fue por su amiga para ver cuales se probaría ella, encontrándose con la sorpresa de mirarla con las patas vacías y una cara digna de una tragedia. Con un suspiro silencioso dejo los suyos aparte y se encamino con ella. La tomo de los hombros y la puso a medio pasillo, le dio una ojeada completa poniéndola nerviosa al verse con su fija atención y una mirada muy evaluativa, para enseguida voltearse y empezar a buscar, lo que ella no pudo hacer en tanto tiempo solo le tomo un par de minutos al vulpino, saco varios que podrían serle de su agrado, se los puso en las patas, tomo los de él y la llevo de los hombros al área de probadores. Primero iría ella y cuando estuvo a punto de protestar se fijó bien, los disfraces parecían serios y sin sorpresas de algún tipo, así que asintió y entro a probarse el primero de todos.
Mientras esperaba para verla Nick solo divagaba un poco, primero había pensado en que ambos llevaran un disfraz conjunto, pero los de ese tipo entre machos y hembras siempre tenían que ver con algún tipo de relación romántica, pasional o sexual. Aunque para ser sinceros, verse a sí mismo de legionario romano y Judy como reina egipcia era muy interesante…tal vez algún día…Tal vez. Pensó bajando las orejas sintiéndose como un cobarde.
Judy iba saliendo del probador. Fue una capitana pirata, una diosa griega con una armadura dorada, una valquiria, e incluso una especie de coneja homicida con cuchillo ensangrentado y todo, pero ninguno le gustaba mucho, hasta que llego al último y en cuanto se vio en el espejo le pareció muy bueno, volteo a ver a Nick, su mirada y sonrisa le dijeron que ese era el adecuado. Ahora Judy era una adorable bruja con todo y Sombrero puntiagudo, era un disfraz holgado, cómodo y no era asfixiante, sin duda se sentía muy a gusto. Cuando Nick la vio decidirse el zorro supo de inmediato cual debía elegir para él.
Cuando llego el día de la fiesta, todos en la ZPD vieron llegar a una bella bruja y aun apuesto vampiro.
Sí Judy haría un clásico él porque no. Después de todo era una especie de conjunto muy rebuscado, ambos monstruos clásicos. Pero sin significar nada demasiado directo. Y fiel a su palabra, Nick no la dejo sola, comieron, bebieron y bailaron juntos. Sin duda fue la mejor primera vez para Judy.
—Espero me acompañes todos los eventos de la ZPD zanahorias—le dijo el zorro sin más en un susurro-.
Ella solo se sonrojo un poco y sonrió—Sí me invitas sí—acepto-.
El vulpino solo le guiño un ojo coqueto muy en su personaje. La noche aún era joven. Faltaba mucha diversión todavía.
