Richelle Mead escribió VA y tiene todo el derecho a disfrutar su logro.
Yo, sólo escribo por diversión, ¿oki?
En algún momento entre su captura y antes del baile.
Vasilissa esta encubriéndose y culpando a Rose de todo lo que está pasando (ref. la peli)
Vasilissa POV
"... Ustedes conocen a Rose. Es una buena amiga... para ser dhampir..."
Rose POV
Rose rompió la conexión de improviso.
Más bien lo sintió como si el eslabón de una pesada cadena se rompiera -de pronto- liberándola de un golpe de una opresión que no sabía que sintiera.
Fue como si... toda la lucha la abandonara.
Ya nada más parecía importar ahora.
Se preguntó qué haría.
¿Terminaba la Academia?, ¿para qué, si apenas era... una dhampir para Va... para ella.
Sip.
Ella.
Podía terminar la secundaria en cualquier parte, ¿cierto?.
Además, ahora era legalmente adulta.
Lo era desde los 17 años, además.
Bueno, estaba allí solamente en deferencia de Ella.
Pero eso ya no importaba más.
Así que... ¿qué?.
No iba a estar en el mismo espacio de Ella, de eso estaba segura.
Además, apenas era una dhampir.
No una futura guardiana, o una novicia, o compañera de clases o de aventuras.
Ni menos una esclava o su bloodwhore personal.
Ya NO más.
De pronto, todo el universo pareció expandirse ante Rose.
Volver al camino, conocer a más personas, ¡disfrutar el sol!.
¡Había tanto por hacer!
Y allí, ese mundo era tan pequeño que apenas cabía en un puño de su mano, ¡qué va!, en una uña, ¡o menos que eso!.
¡Era más subatómico que el de Ant Man!, ¡así de pequeño!
¡Al fin tendría una vida!, propia, no dependiente de los otros, que, básicamente, la querían ver muerta.
Fuera cual fuera su excusa.
Ya murió una vez por eso, ¿cierto?.
No le debía su vida.
¡Ella se la debía!.
Fue sacada de la Academia, y devuelta, casi en un ataúd.
Así que nop. No le debía su vida.
Y, por ende, la reclamaba de vuelta.
Se movió a su habitación.
Cuarto. Sucucho. Espacio.
¿Alacena, despensa?.
Bueno, a ese lugar para dormir.
Debía armar su vida, desde el zero absoluto y hasta el infinito ¡Y más allá!
Minutos más tarde, revisaba y agrupaba todo lo que tenía a su nombre, ¡y era realmente poquísimo!, pero, aún así, debía reducirse a más de eso.
"Chelsea, Chelsea, Meredith", comenzó a sortear las cosas, por propietarios, "¿Mason?, ¡oj! esto es de Mamá!...ok, este es de Bertie... ¿y esto?", tomó el pullover y lo miró críticamente, por todos lados, "¡Dimitri!,", reconoció las letras cirílicas.
Claro, ¡él lo tenía en el avión!, y Rose se lo escamoteó.
Tenía frío, ¿ok?.
"Nop. Esto es mío. Botín de guerra, claro… A menos que..", y comenzó a revisar los papeles y libros que tenía por doquier, hasta que lo halló.
Era casi un panfleto, o peor, un díptico.
Amarillento y casi borroso.
Uno que un Pastor, o Rev., o Padre o como quiera llamarse (compadre, probablemente), le había dado, en una oscura y casi derruida capilla en un pueblito perdido, a medio camino de la nada, cuando iban a alguna parte…
La Capilla… se llamaba de St. Vladimir de Nueva Inglaterra… y su rector… era moroi.
Al comienzo, se asustó.
Pero él la llamó adentro.
La vio venir.
Corrección.
Vio venir su aura hacia él.
Le explicó todo sobre ella y su nueva vida.
Todo sobre las sombras que irían con ella por-y para- toda su vida.. como mortal, al menos.
Todo sobre el Don de St. Vladimir, que permitía sólo a sus pares -morois y usuarios del mismo tipo de magia, aclaro- ejercer el misterio… y el ministerio.
La mayoría -huyendo de sus propios dones-, llegaban a la Orden del Templo de Vladimir.
Otros, como Rose, llegaban llamados por el Egregor, una Entidad Psíquica (similar a un PQ o a un Poltergeist), que los atraía.
Para protegerlos y formarlos.
Que anduvieran por allí -sin formación-, era tan peligroso como un Usuario que no sabía que lo que era.
El hecho es que Rose… se convirtió en Neófita de la Orden.
Su primer grado en el conocimiento del 5to Elemento de La Vida.
El mismísimo Schin en otros lenguajes.
Vasilissa no entendió.
No estaba lista.
Así que el Rector lo guardó en su mente, para que surgiera sólo cuando lo estuviera.
Si era nunca, nunca sería.
Por eso mismo, es que Rose no podía… estar atada a ella.
Nunca más.
Anna -la primera iniciada- lo estuvo con Vladimmir.
y murió por ello.
No supo poner los pies en polvorosa.
Y la oscuridad de Vladimir la carcomió más y más, hasta matarla.
Por la cercanía.
Al contrario de lo que siempre creyeron -morois e interesados, obviamente- los SK (así se llamaba a la contraparte del usuario de esa magia) no podían permanecer cerca.
O no podrían aprender a manejar los dones que esa vuelta de entre las sombras conllevaba.
Así que debían traspasar… no el don, pero si la percepción del mismo.
Buscar -y usar- a un intermediario, entre el poder del usuario -que quemaba con su sólo contacto- y el don de las sombras del SK.
Separar las aguas, separando la percepción del usuario de su magia y del don SK.
Y su escogido era el mismísimo Guardián de Vasilissa (¡Sí!, ¡De Ella mismita!).
Dimitri Belikov en persona.
Sip. Él la cuidaría.
Recorrió medio país por ella.
Dos continentes, de hecho.
El hombre había jurado morir por alguno o por alguien como ella -Vasilissa, obvio, no Rose-, de preferencia.
Además, lo oirían.
En caso de que pasara cualquier cosa con Ella.
A ella -a Rose-. No en realidad.
Como Neófita de la OTV, conocía el Ritual.
Sólo debía encontrar la manera de convencer a Dimitri… y al Padre Andrews, que era sólo Acólito de la OTV, nunca recibió ni un grado de iniciación, el pobre.
Porque no era Usuario, no era un real iniciado.
Sólo había rozado los Misterios, y apenitas.
Y recibiría el choque de su vida, por eso.
Pero primero… debía prepararse para partir.
Debía cobrar sus deudas, y el chantaje era -siempre-, la mejor alternativa de negociación.
Su vida quedó reducida a una mochila, que llevaría sus documentos y dinero; el que pudiera reunir, claro.
Y un bolso de mano, que llevaría sólo la ropa que realmente le pertenecía.
Nada más.
Varios chantajes (del tipo ¿quieres que tu papi/mami/Directora/Bertie/tu novia/novio/amigos, etc.; se entere de que...?) y negociaciones después (como ¿quieres que te pegue por... ?, entonces págame, etc.), y, gracias a eso, tenía cerca de mil dólares a su haber.
En efectivo.
No alcanzaría para nada, ¿cierto?, pero se las arreglaría.
No por nada, podía arreglárselas con las sombras.
Usarlas.
Hacerlas hablar.
Y las usaría para conocer locaciones de oro -ojalá sin el moro, claro- y así agenciarse un poco de dinero más.
No todos los SK podían, en realidad.
Sólo los que tenían el signo zodiacal correcto.
El suyo.
Sip. Jeje.
¡aki toy de nuevo!, con muchas ideas, y espero ir terminando las antiguas, o al menos continuarlas. ¡y mostrarles las nuevas!
Todos los capítulos previos serán revisados.
La redacción la encontré... algo pesada, así que debí corregirla.
Y modifiqué cosas que irán permitiendo continuar esta historia.
