Los personajes de Captain Tsubasa son propiedad de Yoichi Takahashi; el presente fanfic se desarrolla en un universo alterno.
No apto para menores de 18 años, ya que contiene lenguaje soez, violencia y escenas de sexo explicito
CAPTAIN TSUBASA FANFIC
UN GOL AL CORAZON
Por
Simbiosis
Capítulo 6. Hermandad
Las horas transcurrieron entre comida, bebida y risas, para Genzo esos momentos eran irremplazables, la selección se había vuelto su familia por elección, se cuidaban las espaldas los unos a los otros e impartían "justicia" cuando uno de sus miembros era lastimado, no era secreto para otras selecciones que los japoneses eran bastante cerrados en su círculo interno. Estuvieron ahí hasta que el tendal que los atendía cerró, por lo cual decidieron que lo mejor era retirarse.
Se dirigieron al estacionamiento y abordaron una camioneta de lujo, Sanae iba conduciendo siguiendo las instrucciones del GPS, había sido la única del grupo que no bebió alcohol y por consiguiente le quito las llaves a Misaki, después de que el castaño ganara la encarnizada batalla del "yan ken pon" (piedra, papel o tijera), los cuatro idiotas se habían enfrascado veinte minutos en el juego infantil propuesto por su marido para ver quien carajos iba a manejar de regreso a donde se estaban hospedando. Al poco tiempo llegaron a su destino, la castaña fue despertando a cada uno de sus compañeros, los cuales agarraron sus cosas y a los niños, entre tumbos, empujones y risas entraron a la casa donde se estaban quedando, el resto de la noche transcurrió tranquilamente.
Abrió los ojos con pesadez, el cuerpo lo sentía laxo, tan relajado estaba que ni siquiera recordaba haberse quitado los zapatos y la chaquetilla de cuello alto que se había puesto el día anterior, se sentía tranquilo en ese lugar, la cama le pareció más grande y cómoda que la del hotel, se medió incorporo sobre su codo izquierdo y observo el lugar, no estaba en la habitación del hotel, pero su maleta estaba ahí junto al pie de cama, no tenía resaca, habían bebido cerveza artesanal y solo se había desinhibido un poco, dio por sentado que Sanae se había comunicado con Gang y que este trajo sus cosas y las dejo en la habitación junto con una nota que decía:
"Bocchan, disfrute su estancia y relájese, tendré todo listo para cuando usted regrese", sin más su mayordomo se regresó a Hamburgo sin él, quería enfadarse con el hombre, pero sabía de antemano que lo había dejado ahí porque tenía la certeza de que no iba a estar solo, se levantó de la cama y comenzó a contemplar el lugar, la habitación era grande y acogedora, predominaba el color blanco, lo cual le daba una perspectiva de ser más grande, remataba con una decoración minimalista, pero lo que más llamo su atención fue el ventanal corredizo que daba acceso a una pequeña terraza, - ¡Que romántico! – pensó mientras se levantaba de la cama, - ¡Podría acostumbrarme a esto!
Su inspección fue interrumpida por el suave tocar en la puerta de la habitación y la pregunta inherente, - ¿Genzo, estas despierto? – era la voz de Taro, supuso que venía a levantarlo para que comiera algo.
- ¡Pasa! – fue lo único que dijo el portero mientras subía la maleta al pie de cama y buscaba que ponerse.
- Es bueno verte – comento el castaño recargado en el marco de la puerta, mas no recibió contestación de parte de su compañero, por lo que opto por otra estrategia para tantear el terreno, ya que esa era su misión, los demás capitaneados por Nakazawa, lo habían mandado mediante sorteo a ver como se encontraba el guardameta - Hay dos baños arriba, están al final del pasillo, los demás ya se levantaron y están esperándote para desayunar – término por decir Misaki para después retirarse.
Por pura inercia Genzo lo llamo, - Misaki – el otro al escuchar su apellido regreso, -¿Dime? -,
- ¡Gracias! – fue lo único que dijo mientras seguía dándole la espalda a la puerta.
- No tienes nada que agradecer para eso está la familia -, Taro ya había entrado a la habitación mientras le recordaba de manera sutil que no estaba solo y que podía contar con cualquiera de los chicos, - Si necesitas algo solo échanos un grito – El más alto sintió la suave palmada que suele dar el castaño cuando trata de reconfortar a alguien a quien aprecia, por lo que se dejó hacer, relajo su espalda que hasta ese momento se había notado tensa y sintió el cálido abrazo de su amigo, sintiéndose en confianza comenzó a sollozar ocultando el rostro en el hombro de Taro.
Mientras tanto los demás se encontraban en la cocina de concepto abierto y el nerviosismo comenzaba a hacer acto de presencia, Tsubasa caminando de un lado a otro mientras le daba el biberón al pequeño Hayate, junto al desayunador estaba Sanae sirviéndole un poco de jugo a Daichi, mientras que Kojiro le servía el desayuno al pequeño.
Los minutos parecían horas y ninguno de los adultos había tocado su plato, los niños ya habían comido y ahora se encontraban durmiendo en el suelo de la sala la siesta de la mañana, presa de la incertidumbre Ozora se levantó de su asiento con la clara intención de subir a la planta alta a ver por qué Taro no bajaba con Wakabayashi, sin embargo la mano de su mujer lo detuvo y las palabras que le dijo terminaron por hacerlo recapacitar, - Si subes ahorita y los interrumpes, Genzo se cerrara y no dirá nada de lo que le pasa.
- ¡Es que no necesita decirlo Sana! -, dijo el moreno dejando entrever su coraje, - ¡La causa de todo es ese idiota alemán hijo de puta! – escupió furioso Hyuga, quien hasta ese momento había permanecido aparentemente tranquilo.
- ¡Oye, viejo cálmate!- lo intentó tranquilizar Tsubasa, - ¡Todos estamos muy nerviosos!
- ¡No, Tsubasa!, ¡Ese maricón se atrevió a lastimar a Genzo! -, había demasiado coraje en las palabras del moreno, lo cual llamo la atención del matrimonio Ozora.
- Kojiro – esta vez fue su amiga la que lo trato de calmar, por lo que agarro sus manos y comenzó a acariciar con suavidad las callosas yemas de sus dedos, - Querido, ya tendrás tu oportunidad de desquitarte
- ¡No le hagas caso! -, expreso el capitán mirando a su compañero, el cual solo enarco una ceja y se levantó de la silla soltándose del agarre de Sanae, por su parte Ozora observo con detenimiento el gesto molesto de su mujer, y es que cada vez que se enfadaba le parecía hermosa y si a eso le sumaba que está en el segundo trimestre de embarazo, eso solo hacía que se viera aún más atractiva y seductora, al percatarse de sus pensamientos cachondos se recrimino un poco mentalmente, no era el momento de pensar con la cabeza de abajo, pero simplemente a veces no podía evitarlo. Por su parte el moreno se fue calmando, Sanae tenía razón ya habría tiempo de desquitarse, por lo que soltó un suspiro de resignación y volteo a ver a la pareja y un poco avergonzado se disculpó por su arrebato, - ¡Lo siento!, pero…
Al cabo de un rato bajaron los otros dos jugadores, ambos chicos parados en el umbral de la cocina observaron el deprimente cuadro, el desayuno se había enfriado, así como el café y el agua para el té.
- ¡Siento mucho preocuparlos muchachos! – fue lo único que pudo decir el guardameta, ya que fue envuelto en un abrazo comunitario por los demás, al término del afectuoso momento, Genzo y Tsubasa tomaron asiento, por su parte Sanae puso a calentar nuevamente el café y el agua, mientras que Taro le ayudaba a su pareja a recalentar el desayuno.
Terminaron de comer y se pusieron a platicar de banalidades mientras tomaban una bebida caliente acompañada de unas galletas de mantequilla, aprovechando que todos estaban en la cocina, Nakazawa enlazo una videollamada a los felizmente casados Sr. y Sra. Misugi, todo por el mero placer de fastidiar a Yayoi.
- Sanae no deberías interrumpirlos, es de mal gusto – le dijo a modo de reprimenda su esposo, sin embargo el efecto de sus palabras fue nulo, ya que su mujercita continuo con el acoso en la Tablet hasta que una molesta Yayoi apareció en la pantalla, - ¡¿Qué quieres Nakazawa?!
- ¡Joderte amiga!, ¡joderte como tú, Yukari, Kumi y Yoshiko nos jodieron a mí y a Tsubasa durante toda nuestra luna de miel! – declaro satisfecha la castaña por haberle fastidiado a su amiga aunque fuese un poco su tan ansiada luna de miel pospuesta por dos años, todo porque el Dr. Misugi tenía demasiados compromisos encima.
- ¿Cómo están? – se escuchó la voz de Jun que tomaba asiento junto a su mujer.
- Nosotros estamos bien, ¿ustedes cómo se encuentran? – Respondió Tsubasa con la cordialidad que siempre lo ha caracterizado, - Mónaco es muy interesante, no hay tiempo para aburrirse -, contesto Jun mientras le agarraba la mano.
- ¿No han tenido problemas con el apartamento o los alrededores? – esta vez el que pregunto fue Kojiro un tanto expectante, ya que tanto el cómo su pareja fueron los que ofrecieron su propiedad en Mónaco para que tuvieran una luna de miel en toda regla y sin los contratiempos propios de los viajes al extranjero, sin embargo, lo que no previeron fue el molesto jueguito de las chicas de hacer llamadas para incomodar la estancia romántica de la casada en turno.
- ¡No, todo ha sido perfecto, salvo por estas bobas que no dejan de molestar! – Contesto irónica la rubia a modo de queja.
- ¿Quién empezó? – le recordó su marido mientras contenía la risa por el berrinche que hacia su esposa.
- ¡¿De qué lado estas Jun Misugi?!- inquirió amenazante la chica soltándose de su agarre, tratando de intimidar a su esposo, sin embargo este no pudo evitar compararla en su cabeza con un estruendoso y tierno pomeriano.
- ¡Del tuyo mi amor, siempre del tuyo! – declaro el hombre mientras abrazaba a su compañera y le daba un nada casto y demandante beso en el cuello, arrancándole con esa acción un tímido gemido a la chica, mientras cortaba la llamada, dejando al resto con una incómoda imagen mental -, ¡Estúpido Misugi! – exclamaron todos al mismo tiempo tratando de borrar de sus cabecitas lo que acababan de presenciar.
Al terminar de limpiar la cocina Sanae, Kojiro y los niños fueron a comprar lo que necesitarían para el resto de la semana, mientras que los demás se pusieron a jugar dominadas con el balón en el jardín trasero de la casa.
- Vamos a hacerlo más interesante – declaro Ozora mientras tomaba el balón entre sus manos y les dirigía una mirada a sus compañeros.
- ¿Qué se te ocurre? – cuestiono Genzo esperando algún reto interesante de parte de su capitán.
- Vamos a hacer dominadas – los otros dos hicieron una mueca de fastidio, ante tal gesto Tsubasa continuo, - pero no es cualquier dominada, solo podemos utilizar las piernas, el que utilice la parte superior del cuerpo o pierda el equilibrio del balón tendrá que responder una pregunta personal.
- ¡Hecho! – contestaron al unísono sus compañeros, por lo que el dichoso jueguito comenzó con Ozora lanzándole el balón a Taro quien domino el esférico con facilidad y se lo devolvió a su capitán que intencionalmente perdió el equilibrio para hacerlos entrar en calor, en especial al guardameta, que no perdió la oportunidad de preguntarle una indiscreción a su amigo, - Capitán, ¿Tienes algún fetiche raro?
La pregunta descoloco un poco al número 10, ya que sin querer evoco en su mente los diminutos pies de su esposa, - ¿Con fetiche raro a que te refieres?, porque no entiendo tu pregunta Genzo – contesto Tubasa haciéndose el desentendido, realmente no quería que alguien descubriera su fijación por los pies, ella no se lo perdonaría.
- Dejalo Genzo, al capitán le da pena hablar de sexo – Dijo Misaki tomando la pelota y abriendo otra ronda, dicha aseveración molesto al otro, el cual cada que podía le lanzaba el esférico con cierta fuerza para que perdiera, situación que así pasó, - Bien Tarito te toca contestar una pregunta indiscreta
- ¡Yo a ti no te contesto nada!, - la respuesta del castaño era simple, si Tsubasa no contestaba la pregunta de Wakabayashi, él no tenía por qué contestar la que le hicieran.
Ambos jóvenes se dieron la espalda enfadados, como cuando eran niños, lo que hizo que el portero comenzara a reír y le pasara el brazo a cada uno por los hombros en un claro gesto de camaradería.
