Los personajes de Captain Tsubasa son propiedad de Yoichi Takahashi; el presente fanfic se desarrolla en un universo alterno.
No apto para menores de 18 años, ya que contiene lenguaje soez, violencia y escenas de sexo explicito
CAPTAIN TSUBASA FANFIC
UN GOL AL CORAZON
Por
Simbiosis
Capítulo 9. Conociéndonos
El ruido de la ajetreada mañana se dejó escuchar por toda la casa, abrió los ojos pesadamente, recordando donde estaba se estiro un poco, en la mesa central de la sala lo esperaban un humeante café acompañado de algo de pan, los rostros sonrientes de Sanae, Tsubasa y Daichi le dieron la bienvenida, - ¡Buenos días! -, saludo la pareja, - ¡Gracias por permitir quedarnos en tu casa! -, el líbero italiano correspondió al saludo, mientras platicaba con la pareja de casados su celular dio tono para una llamada entrante, revisando la pantalla de plasma se disculpó con sus invitados y tomo la llamada, - Gentile al habla -, contesto el rubio demasiado formal y parco para los oídos de su interlocutor, - ¡¿Quieres dejar ese tono tan feo?, ¡Al menos hazlo con tu familia! -, se quejó su hermana menor mientras revisaba unos documentos relacionados con el hotel, a veces su querido hermano podía llegar a ser desesperante, - Papá me pidió que te avisara que no te presentaras a trabajar y te ordena que descanses los días libres que te quedan.
- ¡Pero…-, iba a replicar, pero su intención fue cortada de tajo por Antonella, - ¡Si vienes por aquí es en calidad de visitante!, ¡Disfruta tus días libres!, ¡Y aprovecha el tiempo para ver si te hacen caso! -, el ultimo comentario lo dijo con mucha cola a sabiendas de que su hermano mayor entendería la indirecta muy directa, ya que tanto sus padres como su hermana sabían que se sentía muy atraído por el centinela japonés.
Al terminar la llamada volvió a la charla con los Ozora mientras disfrutaba del desayuno, mientras tanto arriba, Misaki abrió los ojos con pesadez, tenía un poco de dolor de cabeza, sin tomar atención al bulto que estaba a su lado entro al baño privado, hizo sus necesidades con desgano pensando en volver a dormir hasta que se percató de que estaba desnudo, se sobo las sienes tratando de recordar alguna estupidez que haya hecho, les había seguido el juego a Tsubasa y a Genzo de ahogar las penas en alcohol, lo que empezó con una cerveza, termino mezclado con ron y tequila, se mojó la cara para despejarse un poco, salió de la habitación y vio al bulto ahí echado en el otro lado de la cama, se acercó y lo descubrió un poco, topándose con Kojiro profundamente dormido, el número once sonrió malicioso.
Gentile y los Ozora ya habían terminado de desayunar y se encontraban en la cocina, los dos hombres limpiaban y acomodaban los utensilios utilizados mientras Sanae se encontraba sentada junto a la mesa de la cocina tomándose despacio un vaso de jugo y recorría con la mirada el cuerpo de su marido que aprovechaba el momento para quedar dentro de su campo de visión, Salvatore entendiendo que sobraba en la ecuación, se retiró con la excusa de que debía buscar unos documentos del hotel, al verse solos Tsubasa se puso de cuclillas frente a su esposa, lo que empezó como un beso dulce, fue adquiriendo una tonalidad más apasionada.
Cuando el rubio italiano llego a la sala se topó con Genzo sentado donde él había estado dormido, observaba el jardín a través del ventanal, sin embargo para el nipón la excelente vista se estropeo cuando los débiles rayos del sol de la mañana chocaron con el techo del Alfa Romeo Giulia, el problema no era el auto en si, el verdadero problema era el horroroso color verde neón del vehículo, - ¡Lastima de auto!, ¡Es el color mas feo que he visto!
- ¡Disculpa! -, el italiano interrumpió su charla consigo mismo, Genzo volteo y lo miro un poco extrañado, - ¡Gentile!, ¿que haces aquí? -, pregunto el guardameta ignorando el porque estaba en esa casa, - Esta es mi casa y esos son mis autos -, contesto la interrogante del portero del Hamburgo, sin embargo no se espero el comentario un tanto despectivo del japones, - ¡¿El Alfa Romeo es tuyo?!, ¡Que horrible gusto tienes! -, el europeo se sintió un poco ofendido, él era italiano y por consiguiente tenia muy buen gusto, no por nada se había fijado en ese asiático arrogante, - ¡Pues déjame decirte que la recamara donde duermes es la mía! -, le puntualizo alzando un poco la voz para intimidarlo, sin embargo para los miembros de la familia Wakabayashi, dichos intentos de intimidación son una clara invitación a jugar el segundo deporte que mas les gusta, discutir hasta demostrar que tienen la razón.
- ¡Apuesto a que la decoración de la casa la hizo alguna mujer de tu familia! -, dicha respuesta enmudeció al rubio, que desvió la mirada avergonzado,porque era cierto, la decoración de su casa corrió a cargo de su madre y hermana, por su parte Genzo sonrió triunfante había ganado la discusión con un solo argumento, eso se merecía una buena carne con papas. Gentile iba a subir las escaleras cuando fue detenido por su interés amoroso, - ¡Están cogiendo arriba y se oye todo! -, el italiano volteo a verlo contestándole, - ¡No me importa!, ¡Están expresando lo mucho que se aman!, ¡Ademas es Kojiro con Taro!, ¡Ya estoy acostumbrado!
El guardameta lo miro desconcertado, a lo que el libero le explico, - Kojiro y yo compartimos piso desde hace dos años -, Genzo se levanto un poco nervioso y comenzó a caminar en dirección a la cocina, pero fue detenido por el italiano, - ¡En la cocina tambien están cogiendo!, ¡Y si no están cogiendo!, ¡Están haciendo algo poco pudoroso! -, sin pensarlo mucho el japones se regreso y volvió a sentarse, si él y Heinz no se hubiesen separado ahorita estarían teniendo relaciones en algún lado, esos pensamientos comenzaron a entristecerlo, por mas que se esforzaba en no pensar en su ex novio terminaba haciéndolo y el hecho de tener parejas felices a su alrededor lo hacia sentirse un poco incomodo, sí, se sentía incomodo al ver sus muestras de afecto, pero, no por eso les pediría que nos las hicieran en frente de él, - ¡Vamonos! -, sintió la cálida mano de Salvatore tomando la suya, obligándolo a levantarse, el italiano tomo su abrigo y el japones su chaqueta, salieron de la casa, subieron al auto de Gentile y fueron a divertirse un rato por ahi en las atracciones del festival cervecero.
Antes de volver a acostarse junto a su tigre saco su maleta de debajo de la cama, tomo su kit de limpieza de viaje y entro al baño, como era algo rápido utilizo la pera, hubiera preferido el irrigador, pero ese le gusta más cuando es Kojiro quien se lo aplica, realizo varios enemas hasta que el agua salió limpia, volvió a la habitación, rodeo la cama y se subió de su lado, lo zarandeo un poco, pero este no respondió, intento rodearlo con sus brazos en la posición de cucharita, pero su novio tiene más cuerpo que él, sin embargo eso no le impidió meter la mano en el pijama del moreno, tentó el terreno rozando su miembro que estaba completamente flácido, lentamente lo saco del pijama, lo sujeto de la base y lo sacudió con algo de fuerza para despertarlo y nada, pensando en cómo tocarlo mejor, soltó su juguete y lo fue volteando poco a poco hasta quedar boca arriba y el bendito gato ni en cuenta de que pronto seria violado por un desesperado Misaki.
Volvió a agarrarlo con fuerza, apretó la base y lo sacudió de nuevo, dio inicio al ir y venir de su mano, él estaba tan excitado que comenzó a tocarse con la otra, pero algo faltaba, el roce no era tan placentero, soltó a su amante, apoyándose sobre su codo izquierdo estiro el brazo derecho para abrir el cajón del buro y saco un frasco de lubricante retardante, no pudo evitar comprarlo cuando lo vio en la página de su sex shop favorita, al llegarle el producto, lo guardo para usarlo cuando se volviera a reencontrar con Kojiro, sabía muy bien que eso haría que tardaran más en llegar al orgasmo, en especial él que es muy susceptible a la anestesia, tomo un poco del líquido viscoso y transparente, comenzó a tocar a su neko baka.
Se puso a jugar con el prepucio, jalándolo, enfundando y desenfundando, su Tigre emitió un gruñido apagado cuando él jalo la delgada piel para meter su dedo índice para acariciar el glande sin descubrirlo, mientras continuaba con dicha maniobra depósito húmedos besos en su pecho, soltó una risilla cómplice cuando sintió la mano de Kojiro acariciando su espalda, bajando lentamente hasta su trasero, apretó con fuerza uno de sus glúteos, arrancándole un fuerte gemido, que hizo que se le subiera encima para besarlo.
El moreno abrió la boca y dejo que la invasiva lengua del número once hiciera lo que quisiera, se estaban devorando mutuamente cuando Hyuga interrumpió el beso para buscar el bote de lubricante, Taro ansioso chupaba su cuello, fue bajando entre lametones y chupadas hasta el hombro donde le soltó una mordida dejando marcado su territorio, Kojiro se tocó la zona afectada, sabía que le quedaría un moretón, el primero de muchos, ya podía escuchar las burlas e insinuaciones de sus compañeros de equipo, chasqueo la lengua, quería molestarse con su pareja, la última vez que intimaron quedaron de común acuerdo de ya no volver a hacerlo para evitar incomodidades, pero al parecer a su novio se le olvido su propia propuesta, estaba demasiado excitado para detenerse, tener a Taro encima moviéndose como lo estaba haciendo lo idiotizaba.
Misaki le quito de la mano el gel lubricante, dejo caer un buen chorro sobre el miembro de su pareja, posteriormente se acomodó sobre su amante de tal modo que sus genitales quedaran juntos, dio rienda suelta al desenfreno de sus caderas, gemían y jadeaban gustosos por el roce, Kojiro acariciaba sus muslos, subió lentamente por sus caderas, las acaricio suavemente rodeándolas con sus manos intentando tener el control, Taro le sujeto las manos, sin cortar el vaivén de su pelvis lo obligo a entrelazar sus dedos con los suyos, si Kojiro quería tener el control tendría que esforzarse.
Siguió con ese movimiento, las erecciones de ambos estaban en su mayor apogeo, el castaño se detuvo para pasar al siguiente juego, tomo su propio miembro y lo azotaba con brusquedad en el pene de su amante, el efecto de la anestesia mitigaba las sensaciones de ambos por lo que debía imprimir más fuerza en su toque, continuo tocándolo con ímpetu hasta que se detuvo abruptamente provocando un quejido de decepción en su hombre, se levantó para recostarse boca abajo junto a su pareja, ansiaba sentirse aprisionado por el peso de su novio.
El moreno ansioso se le subió encima, Taro sonrió complacido cuando comenzó a sentir los sonoros besos en sus hombros, le deleitaba sentir la fuerte erección de Kojiro palpitando en la cara posterior de sus muslos, se estremeció al sentir el roce de la tersa lengua de su Tigre en la espalda, contuvo el aliento cuando sintió sus labios y la pesada respiración rozar lentamente cuesta abajo por su lumbar, Hyuga se detuvo en el inicio de sus caderas, se levantó para tomar una de las almohadas, - Alza tus caderas -, ordeno el moreno mientras le acariciaba una de sus nalgas, el castaño obedeció deseando lo que venía, el Tigre deslizo la almohada bajo la pelvis de su amante, acomodándola para que quedara cómodo.
Comenzó a masajear el suave trasero, apretándolo con ambas manos, de vez en cuando le propinaba una nalgada, Misaki jadeaba y suspiraba, alzando más sus caderas en busca de más contacto, - Motto! (¡Mas!), Motto! (¡Mas!) -, exigía presa de su lujuria, a lo que su amante respondió abriendo sus nalgas para hundir su cara en ellas, - ¡Ah!, Koneko Baka! (¡Gatito idiota!) -, grito arqueando la espalda aferrándose a las sabanas.
Continuo altercando lamidas con la inserción de sus dedos en el delicado orificio, conforme lo iba estimulando aumento el número de dedos a dos, - ¡Ah!, Watashi no otto wa onegaishimasu! (¡Esposo mío por favor!) -, la rojiza entrada y los gemidos de su dueño lo incitaban a continuar, - Motto!, Motto! -, rogo el castaño sucumbiendo a las atenciones de su pareja, que gustoso le cumplió su petición, tomado un poco más del lubricante, lo esparció por toda su mano dominante y la sensible entrada del castaño, volvió a introducir los dos dedos que ya había metido, con la otra mano acariciaba los testículos y el goteante pene de su novio, de modo que lo fue relajando para la inserción de un par de dedos más.
Los gemidos de Taro eran cada vez más audibles, ambos eran conscientes de que no estaban solos en la casa, la mayoría adultos comprensibles, pero también había niños preguntones, situación que los ponía más calientes, Kojiro saco los dedos del interior de su amante, se posiciono detrás, tomo su pene y comenzó a frotarlo entre sus nalgas, conforme lo iba pasando fue acercando más el glande a la entrada, Taro quito la almohada quería sentir a su moreno sobre él enterrando su mástil, el número nueve pego la cabeza de su pene en la dilatada entrada y procedió a empujar, abriéndose paso en el esfínter del número once que suspiraba, continuo entrando despacio hasta que su pubis quedo pegada a las suaves nalgas.
Procedió a moverse despacio, aumentando la velocidad de tanto en tanto, abrazo desde atrás amorosamente a su amante, cubriéndolo con su cuerpo, incrementando la velocidad de sus embestidas mientras le daba ligeras mordiditas en el lóbulo derecho, - Daisukidesu! (¡te amo tanto!) -, le susurraba profesando su veneración por él, - Itoshi teru, aishiteruyo! (¡te amo, te amo) -, Misaki sonrió, su neko baka era un romántico empedernido, nada que ver con la fantasía salvaje que los medios han construido alrededor de su persona, pero así como era de romántico, también era posesivo y muy territorial, - Anata no shoyū-sha wa daredesuka? (¿Quién es tu dueño?) -, le pregunto dominante mientras sacaba su pene casi en su totalidad y volvía a meterlo de una sola estocada, llegando cada vez más profundo rozando la próstata de su amante que se aferraba a la sabana, retorciéndola entre sus dedos y entrecortadamente le decía sin tapujos, - Anata wa watashi no sutarion! (¡Tú mi garañón!).
Ansioso por verlo sacudirse entre sus brazos, Hyuga se separó de Taro, sujetándolo de sus caderas lo volteo sobre su costado izquierdo, acomodándose atrás de su pareja, quedaron en la posición de cucharita, levanto la pierna derecha de su amante y volvió a hundirse reanudando el movimiento frenético de sus caderas contra el delicioso culo de su novio, mientras continuaba con sus embestidas lo rodeo con su brazo izquierdo en un amoroso abrazo, Misaki torció un poco su torso buscando la boca de pareja, se besaban con pasión mientras las caderas de ambos sincronizaban el choque haciendo más profundas las arremetidas.
Mientras se encontraba embelesado disfrutando la estrechez de su pareja, sintió la traviesa lengua de Misaki hurgar en su oído y ordenarle, - Sawatte! (¡Tócame!) -, a la vez que tomaba su mano libre y la llevaba hasta sus genitales, su novio obedeció y comenzó a masturbarlo, intercalando las caricias entre el glande, la extensión de su pene y los hinchados testículos, besaba su cuello y hombro mientras continuaba tocándolo y penetrándolo, Taro continuaba haciendo esa manía de morderse los labios tratando de acallar sus gemidos y las obscenidades que le suele decir a su pareja cuando están solos, pero el moreno quería escucharlo gritar, por lo que dejo de tocar su rígido pene y abarco con toda su mano el escroto de su pareja, apretándolo y jalándolo hacia afuera, - Salaud! (¡Cabrón!) -, Misaki dejó escapar el insulto en francés seguido de otros más, incentivando a su moreno a continuar torturando sus pelotas hasta que se le pego la gana dejarlas en paz para concentrarse en el delicado perineo, ejerciendo presión hacia adentro a través de la delicada piel, comenzó a masajear la próstata desde afuera, presionando más fuerte cada vez que la cabeza de su pene frotaba la vibrante nuez de su compañero, - Cochon! (¡Pervertido!), Bête! (¡Idiota!), Fils de pute! (¡Hijo de puta!) -, que comenzó a vociferar en francés presa de su orgasmo, con ambas manos tomo el brazo con el que Kojiro lo tenía abrazado, junto las piernas flexionándolas hacia su cuerpo quedando en la posición de camaroncito, apretaba instintivamente los músculos del recto, el Tigre sujeto con fuerza sus caderas y arremetió contra su entrada expulsando su liquido cálido y espeso, en respuesta las piernas del castaño comenzaron a temblar, su semen salió a borbotones llenando su vientre y los muslos. Sintió cuando su pareja salió de su interior, y lo recostó boca arriba para limpiarlo, mientras lo aseaban no quería moverse, sentía el cuerpo pesado y un sopor comenzó a invadirlo quedándose profundamente dormido, su novio lo dejo descansar y se metió al baño a darse una ducha, estuvo un rato velando su sueño hasta que lo venció el cansancio y se quedó dormido a su lado