-¿¡Que cosas dices?!
El grito de Lory Takarada se oyó hasta en la casa de Kuu. Kyoko bajo la mirada contrariada, con una expresión indescriptible, sus ojos avellana acumulaban lágrimas que no representaban ningun sentimiento particular, solo parecían decorar ese gesto descolocado.
-Yo se que es algo extraño, pero no puedo seguir ocultando mis sentimientos por Tsuruga-san. No pretendo que sea mi cómplice, pero por respeto a lo que siento y porque usted es la única persona que sabe de quién estoy enamorada, quería decirle lo que decidí.
La respuesta fue firme y clara, además de muy sincera, típico de la miembro n 1 de Love Me. El presidente de la empresa se desplomó en el enorme y mullido trono de emperador que decoraba su oficina el día de hoy, acompañado de muchos otros detalles extremadamente realistas, en compose con su extravagante vestimenta imperial. Sebastián servía coñac y jugo de naranja respectivamente en vasos perfectamente ambientados, y por supuesto el se encontraba también disfrazado, acompañando fielmente a su empleador.
-Mentir de esa manera no te llevará a ningún lado, Mogami-kun -dijo tomando el pequeño recipiente que su sirviente le sedio sin necesidad de voltearlo a ver. -¿Que te llevo a tomar esa decisión?
-Ultimamente nos volvimos algo sercanos, y no confío en mi actuación para ocultar lo que siento. Sé que flaqueare en algún momento y en verdad no quiero decepcionarlo -apreto los pliegues de su falda sosteniendo la frustración. Lory no pasó por alto esa acción y Kyoko no trato de ocultarlo. -Tambien se que mentir con algo así no está nada bien, pero al menos podré liberar lo que pienso abiertamente ante el. Serán escasas las veces, pero no encuentro otra manera de seguir con esto...
-Entonces vivirás tu amor por Ren a través de otra persona -coloco un puro a un lado de su boca, luego se arrepentiría de beber y fumar a la vez, pero ahora mismo era mejor distraer su mente antes de mostrar su lado fanboy ante alguien que no sea Sebastián o Yashiro. Devia parecer adulto, aunque la historia de amor de sus estrellas sea más interesante que cualquier novela. -¿Quién será la víctima?
-¿Ah? -formulo Kyoko con mirada confundida, quitando por un momento la expresión abatida que últimamente la acompañaba.
-Si harás esto necesitas una buena coartada, porque Ren preguntara quién es. Es tu senpai y se preocupa por ti... -mas bien querrá un nombre para imaginar cómo matarlo. Cuando esté solo claro, el caballero japones bien querrá un nombre para imaginar cómo matarlo.
-No había pensado en eso.
La adolescente volvió la vista a su regazo. Estaba consternada por la situación, no podía caer a sus pies porque la rechazaría, y no podía alejarse porque lo extrañaría.
-Ishibashi Hikaru. -Kyoko volteo alarmada a ver a su jefe, luego del nombre expresado. -Son buenos amigos ¿no? es muy amable y se conocen de hace tiempo.
El hombre de bigote nunca se sintió traicionero de la manera en como lo hacía en estos momentos. Estaba entregando a al hijo de un amigo a la desgracia emocional. Ayudaba que a el chico que acogió cuando necesitaba huir y empezar de cero, que le rompan el corazón de una forma que, conociendolo, no lograría confrontar. Sin embargo ya había pasado un año desde que Kyoko admitió lo que sentía y no hubo ningún avance entre ellos, incluso podría decirse que se distanciaron; ahora era Kyoko quien lo buscaba, quién iba, sin indicaciones de cierto representante, a cocinarle al actor n 1 de Japón al menos una vez a la semana. Ren dejo de pasarse por Love Me en algún momento, pero claramente seguia muy enamorado. Lory no entendía que pasaba por la mente de Kuon, el porque se alejaba cuando era el momento perfecto de acercarse.
-Presidente, no puede ser el -replico Kyoko rápidamente. -Tsuruga-san no sabe que trabajo en Kimagure Rock como Bou.
-Entonces dime quién conviene para esto, porque no creo que Ren se convenza de que estés enamorada de alguien al que nunca hayas nombrado. Dudo que Fuwa-kun entre en esta fórmula además.
Kyoko sintió un escalofrío ante el nombrado, es verdad que luego de casi dos años su relación comenzaba a volverse más cercana, tanto que casi podían llamarse amigos. Ella ya lo había perdonado y él quería volver a introducirse en su vida, de una manera completamente humilde además. Había que darle crédito, pero no podía ni imaginar relacionar "romance" y "Fuwa Shotaro" en la misma oración. Tal vez era algo ingenua, pero caer dos veces en lo mismo jamás.
Salvo el amor, por supuesto.
Pensó en conocidos de cualquier parte, pero nadie encajaba con un molde de atracción que Kyoko podía considerar para que parezca real. Lo mejor que se le ocurrió fueron Kijima y el director Ogata, pero los imagino uno junto al otro y curiosamente los comparo con locales: uno de admisión cara, poca luz y productos que danzaban al rededor de tubos de techo a piso; y un café brillante y colorido con mesas francesas y gatos gordos vagando por doquier. Era como internarse en un cabaret y un café temático respectivamente. Tacho rápidamente las ideas, ninguna de ellas se veía realista ante la imagen de el hombre del que ella se enamoraría.
Luego de ese pensamiento considero decir que estaba enamorada de alguna mujer. Sabía que era algo natural y respetaba a las personas con dichos gustos, pero no sé imaginaba de ninguna manera mostrándose con una orientación contraria. Nunca dió pistas de ser lesbiana, además de que consideraba una falta de respeto mentir con ello, con respecto a las personas que realmente son homosexuales.
También cruzó por su cabeza el rostro de el Beagle, pero su senpai nunca creería que ella cayó enamorada de él peliblanco, sobre todo después de las veces que ella lo rechazo con su aura destructiva frente a él, también cuando regreso a Japón hace unos meses y esas situaciones se repitieron. El perro del infierno no era una opción.
Ninguno lo era, resignada suspiro y volvio la vista a su jefe dándole la razón con sus ojos. Aún así Lory la miró con una deja alzada, esperando una respuesta verbal, para confirmar y cerrar la conversación que, sí que ella lo sepa, mataría emocionalmente al hombre más deseado de todo el país.
-Supongo que tiene razón -admitio Kyoko, arrastrando sus palabras. -Usare el nombre de Hikaru-san para descargar lo que siento, si no puedo contener mis emociones cuando esté con Tsuruga-san. -Sus ojos se apagaron, dando señal de inconformidad ante sus propias desiciones, pero no siempre salen las cosas como uno desea. -Pretendere que estoy enamorada de Hikaru-san.
Aún con la mirada caída y la inseguridad de sus acciones, el tono fue decidido. Lory la observó algo decepcionado, de ella por mentir, de Ren por no hacer nada, y de él mismo por no poder tratar de ayudarlos. Sin embargo el hombre no podía culparla, era muy empático como para ignorar lo que debía sentir su diamante en bruto ante un amor unilateral, aunque no lo era, pero ella no tenía forma de saberlo.
Que los dioses se apiaden de todos ellos.
