Capitulo 9: Puntos de vista


Un día, de tarde tranquila, yo, como siempre me encontraba cuidando de mis amados hijos que estaban jugando en el escenario a que estaban en alguna obra, la cual debo admitir estaba llena de drama y risas, todo era completamente normal, fue así hasta que alguien comenzó a tocar la puerta del teatro, pero era de una forma un tanto desesperada, me dirigí a esta de forma calmada para ver de quien se trataba y vi a la reina Honeybottoms, se me hizo muy raro el verla ahí y más con una cara de angustia, le pregunte, ya preocupada lo que pasaba, ella me explico lo que vio con Cala y eso me ocasionó una terrible angustia, le agradecí a la reina por el aviso y la despedí.

Volví a entrar al teatro y fui por unas cosas para salir a ver a mi amiga, le avise a Henrry que saldría a ver a Cala y que le dejaba a cargo de los niños, una vez hecho esto salí deprisa en dirección a la casa de la sirena, pues me preocupo mucho lo que la reina me había dicho y necesitaba ver cómo estaba ella.

Al llegar ahí, entre en el barco que sabía servía para ella como hogar, recorrí todo el lugar, pero ella no estaba en ninguna parte, pero luego recordé que el barco tenía un enorme agujero debajo de este, así que me dirigí hacia ahí, saliendo hacia la playa, fue ahí donde finalmente la encontré. Ella estaba hecha un mar de lágrimas y estaba recostada sobre la arena, corrí para estar junto a ella y ver cómo se encontraba, al tocar su hombro ella se asustó un poco, pero al verme me abrazó y siguió llorando como una bebé, me dolió el verla así y traté de preguntarle qué había pasado, pero ella fue más rápida y dijo entre gimoteos "Ahora me odia".

La calme y le pedí que me explicara con calma que había pasado, ella comenzó a relatar lo sucedido aquella misma tarde, comenzando desde que vio a Mugman ir con Cagney hacia el ex-casino, la espera que la taza le hizo pasar, para finalmente, terminar con aquella escena del novio de ésta y la flor que a mi parecer estaba un poco mal por parte del menor de los hermanos taza, entendía que aquellas acciones por parte de su novio le molestaran, pero lo que me dijo no tenía nada de sentido conforme al estado en el que se encontraba, ni con las palabras que dijo hace unos minutos, así que con completa seguridad hable nuevamente.

— Cala, Mugman y tu ¿Pelearon? — ella al oír mi pregunta se encogió en su lugar y no quería contestarme y tardo bastante en hacerlo, incluso tuve que repetir mi pregunta, al final volteo a verme y con nuevas lágrimas en su rostro soltó un sonoro y melancólico "Si".

Volví a hablarle tiernamente, volviendo a preguntarle qué había pasado, pero esta vez ella no desistió y no me comentó nada acerca de aquella pelea, le di todos los ánimos que creí necesitaba para hacerle frente a este problema, ella asintió con una sonrisa triste y me dijo que lo entendía, pero que necesitaba estar sola para pensar en lo que había pasado con Mugman, le hice caso y la deje sola, claro no sin antes darle un último consejo.

— Tienen que hablar sobre esto Cala — fue lo último que dije antes de dejarla sola e irme de regreso hacia mi hogar.

Desde ese día a pasado una semana y no he visto nuevamente a Cala, más de una vez he ido a su hogar, pero siempre está cerrado, incluso aquel enorme agujero que tiene el barco esta sellado con tablas mal puestas y alguno que otra cosa que imposibilita el acceso a este lugar, sé que ella estará bien, pues es una chica muy fuerte y podrá salir de este problema fácilmente, pero eso claro no deja de hacer que me preocupe, ella incluso me dejó una nota en frente del "muelle" donde está varado aquel barco, diciéndome que aquello que le pasaba era asunto solamente de ella y Mugman, que ella resolvería todo tarde o temprano, pero desde aquello habían pasado ya tres días, haciendo que yo misma fuera a casa de Elder Kettle a encarar a su nieto más joven, para mi sorpresa él no se encontraba en casa, desistí por ese día, fui otras cinco veces más, pero cada vez que iba a verlo este no estaba, por ello decidí ya no inmiscuirme en aquellos asuntos.

Aún estoy preocupada por Cala y voy a verla cada día aun si ella no me habla o no me deja pasar, aun si ella no quiere mi ayuda, yo sé que siempre estaré ahí para ella.


Habían pasado varias horas desde que Sally me dejo sola, aunque siendo sincera no sabía cuántas solo que ya era de noche, yo no quería moverme de mi lugar, pero había comenzado a hacer frío, por ello termine finalmente entrando al barco para resguardarme de este, entre con desgano, pues no tenía ganas de hacer nada, solamente me acomode y trate de dormirme sin resultados, estuve casi toda la noche despierta pensando en las palabras que Mugman y Sally me habían dicho, finalmente luego de mucho tiempo el sueño me venció y me quede dormida, aunque por desgracia no fue por mucho tiempo, pues me desperté debido a una pesadilla.

Luego de aquello trate nuevamente quedarme dormida, pero sin lograrlo, por ello me levanté, quería ir a ver a Mugs, pero tenía miedo, miedo de que me rechazara, de que no quisiera verme o de que odiase por haberle dicho aquello sobre el odioso de Cagney, tenía miedo incluso de lo que le diría y el cómo reaccionaría, por ello decidí simplemente hacer unos pequeños cambios en mi "vivienda", cerré ese enorme hoyo que había en la base del barco con un poco de madera vieja que había dentro de este y con un poco de ayuda de lo que el mar no deseaba lo bloquee por completo, cerré también la puerta que llevaba al interior del navío y deje una nota para Sally en la puerta, esto luego de haberla escuchado venir a apóyame por casi toda una semana, pero necesitaba tiempo a solas y por desgracia ella no lo veía de la misma manera.

Pasaron tres largas semanas en las que pensé en todo, completamente todo, desde las actitudes de Cagney hacia Mugman, (los cuales tenían sentido sabiendo los sentimientos de este hacia mi novio), también en lo que Mugs hacía, si bien él había salido varias veces con el clavel, siempre dedicaba todo a nuestra relación, si bien la última vez que nos vimos llego tarde a nuestra cita nunca le pregunte el verdadero porque llegó con retraso, de hecho, ni le di tiempo de explicar nada, solamente le reclame como una niña celosa por atención, también finalmente me di cuenta de mi forma de ser, era una persona por decirlo de una forma, "tóxica", siempre me quejaba de todo y me enojaba con él sin pedirle explicación a sus acciones, yo sé que él es una persona un poco tímida y que tiene un enorme corazón que acepta a todos, y que antes de tener problemas con el diablo su único amigo era su propio hermano. Fui una egoísta al quererlo solo para mí y no pensar en lo que él necesitaba.

Por ello esa misma tarde por fin me había decidido a ir a verlo, pero para mí mala suerte él no estaba y por ello le dije a su abuelo que le dijese que fui a verlo y que volvería mañana, pero siempre pasa algo malo cuando finalmente crees que saldrás de tu propia oscuridad. En mi camino de regreso a casa vi algo que me dejó con un horrible sentimiento; Mugman y Cagney se veían felices, pero ese no fue el problema sino que Mugs estaba tomado de la mano con el clavel, y este le dedicaba una mirada llena de amor, que, parecía (a mi punto de vista) ser correspondida, ninguno de los dos me vio, cosa que agradecí internamente pues yo ya tenía mi rostro lloroso, regrese a mi hogar para desahogarme amargamente entre lágrimas.


Luego de aquella pelea que paso entre Cala y yo, me sentí terriblemente mal por las cosas que le dije, sabía que sus celos eran completamente tontos e infundados, pero, aun así, eso no le daba ningún derecho a hablar de aquella manera sobre Cagney y yo. En el momento en que di la vuelta y la deje atrás sentía mucha ira y no pensé en nada más que irme del lugar, pero al llegar a casa y enfriar mi cabeza todo cayó sobre mí como un balde de agua fría, me sentía como el peor novio del mundo quería salir inmediatamente de casa para ir a verla, pero, antes de tan siquiera salir Cuphead y King Dice llegaron a casa, ambos al verme se preocuparon pues yo estaba muy alterado, Cups no me dejo salir y me guio a nuestro cuarto para que habláramos, Cuphead me preguntó tantas cosas casi como si hubiese cometido algún crimen, al final terminé contándole todo y el luego de callar un momento comenzara a hablar bastante serio.

— Vaya sí que tienes un buen problema Mugs — fue lo que dijo mientras se rascaba la nuca — Bueno primero que nada tu tenías todo el derecho de enojarte hermano y más teniendo en cuenta tu punto de vista, pero en parte también estoy de acuerdo con ella.

— No entiendo Cups ¿De qué hablas? — Pregunté, pues no entendía el contexto de sus palabras.

— Bueno es más que obvio un par de cosas Mugman, primero que Cagney te quiere, y no como un amigo; segundo creo que ni tú mismo estas completamente seguro de tus sentimientos y pienso que Cala piensa igual que yo al haberte reclamado por algo "tonto y sin sentido" como me lo planteaste

Aquellas palabras me dejaron pensando bastante y creo un corto silencio entre nosotros (uno bastante incomodo debo de admitir), y este siguió hasta que Cups volvió a hablar.

— Y bueno — dijo un poco indeciso de que decir después — entiendo qué, al final, lo que hizo Cala estuvo mal, no lo voy a negar, yo en tu lugar esperaría a que ella se disculpase, mientras tanto te recomiendo no pensar tanto en ello o te la pasaras todo el día mal, sal con algunos de nuestros amigos, distráete con algo más, eso es todo lo que te puedo decir Mugs.

— Gracias Cups — le dije con una sonrisa para después abrasarlo — En serio muchas gracias hermano.

Luego de aquella platica ambos nos dirigimos a cenar, la mesa ya estaba preparada y en esta ya nos estaban esperando el abuelo y King Dice. Ese pequeño momento me la pasé bastante bien con alguna que otra tontería que salía de Dice o de mi hermano, haciéndome olvidar levemente mis problemas, pero claro que solo fue momentáneo, pues al ya estar recostado en mi cama todo volvió a mi incluso más intenso que antes, esa noche no pude dormir casi nada y a la mañana siguiente me despertaron los ruidos que Cups y Dice hacían siempre. En aquellos momentos ya sabiendo que no podría volver a dormirme me levante y luego de mi desayuno salí hacia la casa de Hilda.

Al llegar a esta y tocar las puertas me fueron abiertas por alguien al que no pensaba ver ahí y menos a primera hora de la mañana, Cagney Carnation, él me saludo aún un poco adormilado, el verlo y saber que había pasado ahí la noche me hizo sentir un poco... incomodo, no sé, pero aquello me molesto de alguna forma que ni yo mismo entendía. Al poco rato llego Hilda que llamaba a Cagney a desayunar y al verme ahí corrió a abrazarme, al bajarme me ofreció desayunar con ellos ofrecimiento que rechace por obvias razones.

El corto tiempo que pase con ellos dos mientras comían fue divertido, aunque como dije fue corto, pues Cagney se fue inmediatamente después de que terminase de comer, por un lado, me sentí aliviado por la partida de este, pues quería hablar a solas con Hilda, pero por algún motivo me entristeció que se hubiese ido, al final termine restándole importancia a ese acontecimiento pues Hilda me pregunto el "por qué" de mi visita inesperada. Luego de que "nos pusiéramos cómodos" le conté todo lo que había pasado el día anterior, desde mi salida de la casa, hasta la plática que tuve con Cups, ella me escuchó atentamente y sin interrumpirme ni una sola vez, cuando hube terminado Hilda se quedó callada por unos momentos como pensando en que responder para finalmente comenzar a hablar.

— Bueno Mugs, si te soy sincera estoy de acuerdo con lo que te dijo Cuphead, pues yo misma ya te había dicho algo parecido hace un tiempo.

— Entiendo — dije un poco desanimado

— Tranquilo Mugs, no quiero decir que tengas que dejar a Cala, pero lo que dijo tu hermano sobre tomarse un tiempo es la mejor idea que ha podido tener en un desde hace mucho, además esto podría ayudar a fortalecer su relación.

Luego de que ella me dijera esas palabras me anime un poco al pensar que todo podría mejorar, le agradecí en más de una ocasión y termine pasando el resto del día en su casa, incluso le ayude a hacer la comida (a la cual terminó viniendo Cagney) al anochecer Cagney me acompaño a casa y se despidió de mí con una linda sonrisa y un beso en el dorso de mi mano (como todo un caballero), para después irse, dejándome un poco atontado y con las mejillas rojas.

Los siguientes dos días intente ayudar a Cuphead y a Dice en el restaurante, pero lo malo es que cada vez que pasaba por la tercera isla para ir al local, terminaba pensando en Cala, por ello lo deje bastante rápido y al día siguiente no quería salir de mi cama, al final Cuphead terminó convenciéndome de salir, desde entonces la mayor parte de la semana me la pase saliendo con Beppi y haciendo tonterías con él y esto siguió hasta que en una de esas salidas mientras regresaba a casa me tope con Cagney y el me invito a salir al día siguiente y como yo no tenía planes acepte con un leve sonrojo.

A la mañana siguiente me levante de un, extraño, muy buen humor, pero este disminuyo un poco más tarde al descubrir que saldríamos Cagney, yo y Hilda, no es que me molestara su presencia, es solo que realmente no la esperaba y el verla ahí parada junto Cagney delante de la puerta fue un poco desalentador, (a pesar de que no estaba seguro del por qué). El día a pesar de todo fue perfecto, pues nos la pasamos entre platicas y risas y Cagney nos acompañó tanto a Hilda como a mí a nuestros hogares al final del día.

Los días siguientes fueron de la misma manera, Hilda, Cagney y yo saliendo y divirtiéndonos, excepto hubo un día en el cual Cagney y yo nos quedamos solos (pues Hilda tenía otras cosas que hacer), al comienzo todo iba bien, nos la estábamos pasando como nunca, al atardecer fuimos a aquel lugar secreto de Cagney, ambos estábamos viendo el paisaje y de alguna forma terminamos acercando nuestros rostros poco a poco y terminamos besándonos, al separarnos él tenía una linda sonrisa y al comienzo yo también, pero casi inmediatamente recordé a Cala María y me separe de él, estuvimos un rato más ahí ambos callados yo estaba completamente nervioso, pues simplemente aquel beso se había sentido demasiado bien.

Unos momentos más tarde Cagney se ofreció a llevarme a casa, terminé aceptando, más que nada por educación, en el trayecto el tomo mi mano y volteo a verme con una linda sonrisa, la cual devolví de igual manera, al llegar a mi hogar Cagney había cambiado su semblante, ahora se veía muy serio, incluso después de despedirse de mí se disculpó, no entendí lo que había pasado, pero pensé que fue por aquel beso, acción que realmente me entristeció y debido a ello al entrar me fui directamente a mi habitación sin hablarle a nadie.

Al día siguiente al despertar, finalmente, luego de tres semanas desde mi pelea con Cala, hubiera recibido noticias de ella ayer al llegar a casa pero como me fui directo a mi cuarto el abuelo prefirió hacerlo después, en parte, estaba contento por ello pues podríamos arreglar lo nuestro, pero dentro de mí me sentía terriblemente culpable pues, literalmente, hace sólo unas cuantas horas que había ocurrido aquel beso con Cagney y simplemente no sabía qué hacer con aquello.


Aquel día había comenzado de una hermosa forma, pues había pasado un buen rato con Mugman y no solo eso, sino que gracias a acompañarle terminé viendo como era el interior del restaurante en que Cuphead y King Dice habían estado trabajando, pero esa felicidad no duró mucho pues al llegar a la segunda isla Cala María y Mugman comenzaron a discutir, me fui lo más rápido que pude del lugar ya que no quería entrometerme en asuntos ajenos pero para desgracia mía oí lo necesario para saber que, si bien yo no había la ocasionado, si había sido en parte culpa mía.

Llegue a casa y me sentía mal, por lo que acababa de pasar y al poco tiempo Mugman paso delante de mi hogar con una cara de molestia y fue esto lo que me impulsó a ir con Hilda para desahogarme un poco, cuando llegue al observatorio y ella me abrió inmediatamente supo que algo me pasaba, termine contándole lo que había pasado e incluso le dije el cómo me sentía al respecto a causa de la discusión, ella en más de una ocasión me dijo que no era culpa mía y aunque creía en sus palabras no podía dejar de pensar en ello.

Al final ella termino dándome una plática motivacional (que de alguna forma termino siendo acompañada por una botella de vino) al anochecer Hilda me, literalmente, obligo a pasar la noche en su casa, por ello fui al cuarto de huéspedes donde siempre dormía, pero esa vez a pesar del licor en mi sistema no pude dormir tan fácilmente, esa noche dormí muy poco, pues estaba acostumbrado a levantarme apenas el sol saliera, esa fue la razón por la que al día siguiente me toco a mi recibir a Mugman en la entrada a primera hora de la mañana y aunque trate de huir lo más rápido que pude Hilda no me dejo e incluso cuando di una excusa tonta antes de irme me miro de forma despectiva

Trate de pasar el resto del día relajado, pero al final termine volviendo con Hilda aun encontrando a Mugs ahí, al anochecer me ofrecí a acompañarlo a su casa y él acepto, el camino fue agradable y al llegar me arme de valor para despedirme de él de una forma (en mi opinión) bastante romántica y el verlo sonrojado antes de retirarme me alegró bastante.

A la mañana siguiente yo me levante al salir el sol como siempre, pero ese día fue raro pues yo ya estaba acostumbrado a ver a Cuphead y a King Dice pasar para ir a su trabajo, pero en esta ocasión Mugman los estaba acompañando, cosa a la que termina restándole importancia en poco tiempo, pues solo era eso, raro, no parecía algo realmente importante hasta que al anochecer los tres regresaban, pero Mugs se veía un poco decaído y al día siguiente pasó lo mismo, solo que esta vez fue desde la mañana que la tacita azul se le notaba triste.

El verdadero problema comenzó en la tarde del día siguiente a ese, aunque de hecho, creo que debería decir "MI VERDADERO PROBLEMA", pues a partir de ese momento Beppi fue el acompañante de Mugman en todas sus salidas, cosa que sería algo sin importancia, sino fuese porque él estaba HACIÉNDOLO PARA MOLESTARME, el punto es que en una de aquellas "vigilancias" que le hacía a Mugs, Beppi de alguna forma logró descubrirme y con ello mis sentimientos hacia la taza menor y desde entonces cada que me ve hace bromas y chistes de mal gusto, (chistes que Hilda tristemente apoya).

La tortura duro alrededor de una semana, una larga y tortuosa semana en la cual Beppi me "presumía" sus salidas y cuando me descubrió siguiéndoles un par de veces hacia un contacto corporal completamente innecesario que me hacía rabiar, al final luego de un comentario de muy mal gusto decidí tomar acción e invitar a Mugman a salir, para mi buena suerte él aceptó, la parte mala es que cuando mi valentía y/o mi estupidez bajaron me di cuenta que le había pedido literalmente una cita y sinceramente, la última vez que salimos solos las cosas no salieron muy bien, por ello le conté de aquella salida a Hilda y termine invitándola.

La mañana llego y con ella un enorme nerviosismo, fui por Hilda para poder ir por Mugman, al llegar a su hogar él salió bastante animado, pero note que este ánimo decayó un poco al vernos ahí al final todo salió mejor de lo esperado, pues nos todos la pasamos muy bien, incluso Hilda nos daba cierto espacio para que "estuviésemos solos", pues estaba al margen de nuestras platicas y acciones. Esta rutina siguió por casi una semana pues le preguntaba a Mugs al final de cada día si quería repetirlo al día siguiente y el aceptaba con una radiante sonrisa.

Durante ese tiempo por lo general luego de ir a dejar a Mugman en casa yo volvía con Hilda a charlar sobre lo feliz que era, pero ella solamente me ignoraba, aunque de una manera algo sutil, hasta que finalmente ella explotó por mi "cobardía". En ese momento Hilda termino sacando toda su frustración conmigo, pues me reclamo que ya estaba cansada de jugar de "Celestina" para nosotros dos, que si bien entendía a Mugs por ser "un tonto indeciso" en palabras suyas, pero que conmigo era un caso completamente diferente, pues yo estaba completamente seguro de mis sentimientos y que el problema que tenían Cala María y Mugman eran algo que podría ocupar a mi beneficio, si bien entendí su punto yo no quería comenzar una relación con alguien al yo ser "el tercero en discordia", al final terminamos peleando por aquello y me dijo que no iría conmigo al día siguiente, claramente esa mañana no fui por ella y terminé inventando una excusa tonta cuando Mugman pregunto por ella.

Un problema muy importante que olvide decir, es que al día siguiente en que Mugman comenzó a salir con Hilda y conmigo, Cuphead empezó a seguirnos, si bien era algo obvio el mejoró su "habilidad" de "espía", pues cabe decir que Mugman jamás lo noto, pero claro a él no lo vigilaba pero siempre me veía mal, e incluso en más de una ocasión noté como alguno que otro de los esbirros de King Dice iba por él para llevárselo a regañadientes. El punto de esto es que aquel día en el que solo salimos Mugs y yo, él estaba más intenso que nunca, incluso cuando Pirouletta fue a buscarlo ella se lo tuvo que llevar casi cargando pues no quería "dejarnos solos" o eso es lo que llegué a oír, al final me alivio mucho que se fuera, no, mejor dicho que se lo llevasen, pues si hubiese estado el resto de nuestra "cita" tal vez yo no lo contaría.

Si bien aquel día fue una mezcla de emociones debido a lo feliz que estaba de estar solo con Mugman y lo nervioso que me ponía Cuphead con su vigilancia, me la pase muy bien en toda la tarde, cuando finalmente estaba comenzando a anochecer Mugman ofreció ir al bosque a "mi lugar secreto", yo acepte sin protestar, pues era la primera petición que Mugman me hacía y simplemente no podía negarme a aquello, (además de que no me molestaría estar a solas con él), el tiempo pasaba y entre charla y charla nos volteamos a ver, primero fueron solo uno momentos (en los que nuestros rostros se iban acercando poco a poco), luego esto pasó a ser unos minutos, para ese momento podía sentir la respiración de Mugman junto a la mía y finalmente nuestros rostros se juntaron en un beso torpe y superficial, nos quedamos así por un corto tiempo, que a mí me pareció eterno, pero al separarnos toda la realidad nos envolvió, Mugman estaba hecho un manojo de nervios y yo, sinceramente, me sentía igual.

Pasamos un corto tiempo más juntos, un tiempo que fue terriblemente incómodo, no cruzamos palabra luego de eso, al final le propuse el llevarlo a su casa, aunque aceptó, lo sentí un poco forzado, en el camino aquel ambiente se fue disipando a pesar de que el silencio jamás nos abandonó, cosa que alegró bastante, pero esta alegría fue fugaz, pues en la lejanía pude ver a Cala María y su rostro reflejaba una enorme tristeza, al notar aquello mi inseguridad volvió y nuevamente me sentí mal conmigo mismo.

Al llegar al hogar de Elder Kettle solamente supe pude disculparme e irme por lo que había vuelto a ocasionar en la relación de Mugman, esta vez no quise ir con Hilda, pues además de que aún seguía molesto con ella, posiblemente también me "regañaría" y probablemente me diría "te lo dije", sabía que posiblemente termine arruinando mi mejor oportunidad de estar con Mugman y luego de lo que pasó entre nosotros, creo que Hilda estaba en lo correcto.


Aquélla tardé había sido completamente normal para mí y para Dice, luego de la extraña visita de Cagney acompañando a Mugs todo siguió su curso, tuvimos uno que otro cliente, charlamos y jugamos en nuestros tiempos libres y sobre todo Dice y yo pasamos un buen rato juntos, pero aunque para nosotros todo había sido lo más normal del mundo, al parecer para Mugs fue un día terrible pues cuando apenas Dice y yo entramos a la casa pudimos verlo con los ojos un poco rojos, ante aquello ambos nos volteamos a ver y luego de unos segundos él puso su mano en mi hombro en señal de apoyo, me separe de él y fui con mi hermano a nuestra habitación.

Aunque al comienzo Mugman no me quiso decir nada, finalmente logre que hablara, cuando me comento lo que paso con Cala, sinceramente me sentí mal por él, pero al momento de dar mi opinión fui honesto con mis pensamientos, que en cierta forma creo que no ayudaron del todo a mi hermanito a pesar de ver su carita con esa sonrisa triste que puso, pero trate de ignorarlo por esta vez y fuimos a cenar, al salir de nuestra habitación, Dice se acercó a mí me pregunto qué había pasado, en ese momento evite su pregunta cosa que él entendió que lo hablaríamos más tarde.

A la mañana siguiente me desperté una hora antes de lo habitual, trate de volver a conciliar el sueño, pero a los veinte minutos al ver que no podría dormir nuevamente, me levante y luego de arreglarme, me dirigí a la habitación de Dice, no era raro que el ya estuviese despierto desde esa hora, ya que, por lo general era él o Elder Kettle quienes preparaban el desayuno, al llegar a mi destino toque la puerta y él contesto el simple "pasé", yo abrí la puerta con la confianza del mundo, pero al entrar me lleve una enorme sorpresa, pues Dice estaba medio vestido, se encontraba con la camisa abierta y recién había comenzado a ponerse los pantalones, rápidamente volteé la mirada hacia otro punto, pues si bien ambos éramos hombres él en comparación mía estaba más emm... ejercitado y sinceramente me avergonzaba demasiado.

De alguna forma él logro notar aquella acción y comenzó a burlarse de mi pues este pensaba que era una acción "muy infantil", yo claramente le reclame por ello y disimule que nada había pasado y me senté al lado suyo, para finalmente comenzar a hablar sobre el problema de ayer con Mugman, Dice entendió la situación rápidamente y termino apoyando mis palabras hacia Mugs, pues también me dijo que las relaciones se basan en la confianza entre ambas partes.

Luego del desayuno Dice y yo salimos hacia el trabajo y Mugs salió detrás de nosotros diciendo que iría a ver a Hilda, lo siguiente del día fue relativamente normal el trabajo algo agitado, los intervalos de tiempo con Pirouletta, algunos intentos de coqueteos que pasaban completamente desapercibidos (en su mayoría de Pirouletta hacia Dice), cuentas y también algunos cuantos insultos hacia el dado que siempre terminaba disculpándose por todo lo ocurrido en el pasado, al final del día Dice decidió quedarse esta vez en la pequeña oficina que teníamos terminando su trabajo, razón por la que ese día llegue solo a casa. Luego de la cena ya a punto de irme a dormir Mugs me pregunto si podría ir conmigo a trabajar como ayudante, obviamente no le pude decir que no a Mugs que me veía con una pequeña mueca de angustia, el me agradeció y nos fuimos a dormir.

A la mañana siguiente fue Mugman quien me levanto, pues sin notarlo ese día dormí como un bebé y al darme cuenta de que ya se hacía tarde tomé algo de comer rápidamente y salí con Mugman detrás de mí, al llegar no falto la típica broma de Dice hacia mi retardo, quien luego de reír un rato finalmente puso sus ojos en mi hermano.

- Bueno dejando las bromas de lado ¿Qué hace tu hermano aquí? - dijo finalmente dejando de burlase de mí.

- Me pregunto que si podía venir a ayudar, ya sabes... para distraerse un poco de... bueno, ya sabes qué.

- Es eso o querías cuidarlo de "las sucias garras" de "ya sabes quién" - volvió a decir en un tono burlesco.

Le seguí el juego por un rato hasta que nos separamos para iniciar con nuestra típica jornada laboral, el día paso sin percances, aunque el ver a Mugman ayudar con una sonrisa forzada en su rostro no era lindo, al terminar de cerrar los tres nos fuimos a casa, por lo general Dice y yo tomamos la ruta cerca de la playa para disfrutar el paisaje, pero esta vez (por raro que parezca) el dado al lado mío noto la incomodidad en Mugs a unos metros antes de llegar a la bifurcación y terminamos tomando el camino cerca del "laboratorio" del doctor Karl. Al llegar a casa el abuelo la cara de Mugman no era la mejor de todas y a pesar de que le pregunté si se sentía mal, solo dijo que todo estaba bien y que no tenía por qué preocuparme.

A la mañana siguiente se le veía un poco demacrado y con unas leves ojeras debajo de sus ojos y aunque intenté decirle algo, Dice y notó esto y me dijo que lo dejará pasar, pues finalmente Mugs trataba de superar una situación bastante difícil, luego de ello el día continuo como si nada y aunque era obvio que Mugman no estaba en las mejores condiciones supo disimularlo bien frente a los demás, pues nadie se dio cuenta de su incomodidad. Fue cuando llegamos a casa que Mugs finalmente me pidió perdón y me dijo que no podía seguir yendo a ayudarme, porque si bien el trabajo distraía su mente, la ubicación no ayudaba a su problema y me dijo que dejaría de ir, yo le dije que no tenía ni siquiera que disculparse y que entendía su problema para luego darle un fuerte abrazo de apoyo, en fin, el ver a Mugs triste me dolía, rápidamente una idea cruzo mi mente y le sugerí solamente salir con nuestros amigos el acepto la idea con una tierna sonrisa y ambos no fuimos a la cama.

Los días siguientes fueron bastante normales y cuando llegábamos Mugman se veía de mejor humor, pero todo se fue de cabeza cuando a mi hermanito se le salió decir que mañana saldría con aquella flor acosadora de niños, por lo que esa noche no pude dormir demasiado bien y a la mañana siguiente mientras Mugs despertaba fresco como lechuga yo parecía casi una momia, ese día me dispuse a seguir de nueva cuenta a esos dos, pues no iba a permitir que le hicieran daño a mi hermano, la parte mala, Dice sabia de mis intenciones, pues el abuelo le comento de lo que haría Mugman ese día, por lo que al irnos me dijo un simple "no lo hagas", el cual obviamente ignore y a mitad de jornada desaparecí del establecimiento y no paso mucho para que me llevaran de regreso, claro me fui un poco más calmado pues Hilda los acompañaba y así siguió por un tiempo, de una u otra manera lograba escaparme de los ojos de Dice para vigilar a Mugs y Pirouletta me regresara de mala gana.

Pero eso cambio un día en el que Hilda no los acompaño, sinceramente en más de una ocasiones estuve a punto de salir de mi escondite para detener aquello pero no lo hice por dos razones, la primera porque Mugman se molestaría conmigo y no me hablaría por un tiempo y segundo no quería escuchar un "te lo dije" de parte de Dice, por ello me trague mi orgullo y solo me dedique a ver que nada malo pasara entre ellos, por ello cuando como siempre Pirouletta vino por mi puse más resistencia de la usual, pero aunque al final cuando le fue imposible llevarme más allá de la "Die house", estaba por regresar a buscarlos cuando Dice apareció frente a mí y me llevo casi sin ningún problema (más allá de mis mil y un formas de "pelear" porque me soltase, cosa que no paso).

Durante lo que quedo del día le reclame en más de una forma que si algo le había pasado a Mugman sería su culpa, el solo reía mientras me decía que nada podría pasarle, pues según él Cagney era de mucha confianza debido a su amor a las plantas, flores y otros tantos halagos que no le preste atención gracias a mi falta de interés hacia este y aunque al final la preocupación no se fue, si las ganas de volver ahí con ellos pues el tiempo que estaba pasando junto a Dice y sus "regaños" amenizaron mi día bastante.


Todo inicio como día normal, la noche anterior decidí quedarme en el restaurante haciendo cuentas y alguna que cosa, pero Cupface constantemente me insistía en que podría hacerlo el día de mañana y casi rogaba porque ambos regresáramos juntos a casa de Elder Kettle y aun con sus suplicas y ojitos de cachorro, me negué a acompañarle con una sonrisa y la tonta excusa de que mi cuarto se volvería una bodega si seguía así, por lo que aun a regañadientes termino aceptando el irse solo y luego de una simple frase de despedida y un beso en la mejilla (algo que simplemente no esperaba), se marchó del lugar casi corriendo, solté una risita ante su actitud y seguí con mi trabajo.

Al día siguiente fue donde todo inicio, pues si bien sabía de antemano lo que había pasado con Mugman y Cala María no esperaba verlo entrar junto a Cuphead, el cual se acercó a mí y luego de varios chistes de mi parte (algunos incluso con un raro doble sentido que la taza no capto) al fin explico el porqué de la presencia de su hermano y aunque la verdad no tenía ningún inconveniente en que este nos ayudara (pues una mano extra casi siempre es buena), a mi parecer este era el peor lugar para hacerlo, pues la cercanía del lugar con la vivienda de "el problema" en cuestión era un poco... cuestionable y aunque note aquel raro comportamiento en el menor de las tazas no dije nada, pues hizo su trabajo perfectamente, pero sabía que esto no duraría mucho tiempo.

Por otro lado las veces que regresamos a casa los tres juntos tomamos una ruta completamente diferente de la que usualmente Cuphead y yo solíamos usar, cosa que tampoco termino molestándome, pues realmente prefería que aquella hermosa vista marina se quedara como algo especial solamente entre nosotros dos, pero volviendo al tema, justo como pensaba, ese fue el peor lugar para que Mugman distrajese sus penas pues no duro más de dos días, cuando se disculpó por ya no ir con nosotros con una cara que no solo demostraba preocupación por lo que diríamos, también la mirada de decepción como si nos hubiera fallado era muy obvia.

Pero el verdadero problema apenas iba iniciando, pues unos días después Mugman comenzó a salir con amigos y si bien esa no fue una mala noticia, esta vino realmente cuando un día al llegar Elder Kettle me comento que el menor saldría con "la flor acosadora" (como diría Cuphead), la noticia me causo un dolor de cabeza, pues deseaba demasiado que el mayor no se enterara de aquella salida pues sería demasiado difícil soportarle todos sus reclamos y maldiciones hacia el pobre clavel. A la mañana siguiente simplemente al ver su rostro supe que estaba enterado de esta dichosa salida, pero por más que intente convencerlo y evitar que fuera a seguirlos, de algún modo termino escapando de mi vista, la primera vez a Pip y Dot fueron a buscarle en el descanso, las veces siguientes Pirouletta se ofreció voluntariamente a ir por él.

La mayor prueba vino a nosotros casi una semana después cuando Hilda Berg no acompaño a aquel curioso par, esa vez incluso Pirouletta fue incapaz de traerlo de regreso, razón por la que tuve que ir yo mismo por él y aunque pataleo y grito fue incapaz de liberarse de mi agarre y termino rindiéndose por el momento, no falta decir que luego de ello intento escapar nuevamente (por un corto tiempo cabe decir), pero al final no estoy seguro de si esa idea abandono su cabeza o solo logre distráele demasiado para ocasionar algo que termino siendo un tiempo muy placentero entre risas y malos chistes.

A la mañana siguiente, ya en casa de Elder Kettle sabía que algo había pasado entre Mugman y Cagney, pues su cara lo delataba y como estaba seguro de que si el hermano mayor se enteraba todo terminaría en caos preferí simplemente callar y mis días cotidianos pacíficos y felices al lado de Cuphead y mis compañeros volvieron a la normalidad sin mayores problemas.