Capitulo 12: Slice of Dice


Mi vida al lado del Diablo empezó a muy temprana edad, y si bien la inicie por necesidad llego un punto en el que esta era llevadera, incluso hubo una temporada en la que estaba seguro de que entre mi jefe y yo comenzaba a haber algo parecido a una "amistad", pero desgraciadamente solo llego a ser una estúpida ilusión, era obvio que yo, al ser su mano derecha recibía un trato diferente al de cualquier otro de sus esbirros (y claro que también por el tiempo que llevábamos juntos), debido a esto llego un tiempo en el que creí que mi libertad (dada por él) era cercana, esperaba trabajar junto a él como iguales, sin un contrato de por medio, pero eso jamás paso.

Aquel día en el que los hermanos taza liberaron a todos aquellos que el Diablo tenía bajo contrato, también me liberaron a mí, aunque en ese momento no supe lo feliz que seria ya que podría comenzar de nuevo, pero en ese instante solo me enfoque en lo que había perdido, pues al momento en el que me derrotaron, el Diablo me lo hecho en cara, ya que, en palabras suyas, "Solo eres un inútil bueno para nada", ahí, en ese instante me sentí como una basura, pues todo en lo que había trabajado y todo por lo qué me empeñe tanto había sido destruido por un par de mocosos, sentía demasiado odio hacia ellos, pero en especial hacia Cupface, ese chiquillo no solo fue el que le dio en último golpe a mi exjefe, sino que también fue su idea el deshacerse no solo de los contratos que traían consigo, sino que incluso hacerlo con los que estaban en la oficina del Diablo, debido a ello mis allegados y yo terminamos en la calle.

Jamás pensé que ese sentimiento de odio cambiara a uno tan diferente, pero tan similar al mismo tiempo.

Unos meses después de la caída del Diablo en Inkwell, algunos de mis secuaces y yo ya estábamos establecidos en lo que antes era el casino, pero algo paso, algo que ninguno de nosotros esperaba, UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD, irónicamente Cuphead, aquel que nos arrebató todo nos regresaba la esperanza, él me ofreció el quedarme en la casa del viejo Elder Kettle (con el consentimiento de este, claro) mis compañeros decidieron seguir en el casino, claramente, pues simplemente no podíamos ir todos a vivir a una pequeña cabaña, eso y que solo yo sabía de su estadía en el lugar.

Si bien las primeras semanas (e incluso algunos meses) que estuve con él, no tenía la confianza en que esta "alianza" no solo no diera frutos, sino que también solo fuera una manera de mantenerme vigilado y "a raya" para que no hiciera algo malo, pero el tiempo fue pasando y poco a poco Cupface me mostró tantas cosas, como el calor de una familia, la bondad y la amabilidad de una acción desinteresada, la confianza e incluso el amor hacia otra persona, todo eso fue haciendo que lentamente me fuera enamorando de él.

En un principio no supe de mis sentimientos hacia él y claramente tampoco de los suyos hacia mi persona, al comienzo creía que esas caras sonrojadas, esas bellas acciones y esas sonrisas que Cuphead me dedicaba eran solamente por el nerviosismo que le traía el poco a poco independizarse de su familia o una simple fiebre (en el caso de sus mejillas rojas), era completamente despistado en tratar de comprender los sentimientos ajenos, pero mis resentimientos hacia este se fueron disipando un poco el día en el que por accidente termine escuchando una conversación de los hermanos taza, en ese momento supe que las intenciones de Cups eran sinceras y todo empezó a cambiar lentamente.

Luego de ese momento de claridad, lo único que quería era ganarme la confianza de los hermanos y del viejo Elder Kettle, empecé a hacer muchas cosas que en mi estadía con el Diablo jamás había hecho, incluso las cosas más simples como pedir las cosas por favor, dar las gracias o el pedir perdón, si bien, ganarme la confianza de esa pequeña y bella familia fue más rápido de lo que pensé, aún faltaba ganar la confianza de todos los demás en Inkwell y eso empezó con pedir el perdón de la persona a la que más lastime cuando recién el casino había llegado a al lugar, Hilda Berg. Aunque a pesar de mis intentos ella jamás logro perdonarme, pero al menos hice el intento, de hecho, de todos en la primera isla ella fue la única que me siguió guardando rencor (pero creo finalmente, eso era lo que me lo merecía).

Con el pasar del tiempo todos en Inkwell se acostumbraron a mi presencia y con muchos de ellos hasta comencé una amistad, por primera vez en más de quince años tenía personas a mi alrededor a las que realmente podía llamar "AMIGOS", pues aún si en el pasado compartí mucho tiempo con otros, sabía que solo estaban a mi lado por miedo o por respeto (siendo en su mayoría por el primero), al final todos aquellos que llegue a atormentar parecieron entender que todo aquello que les ocasione fue solo un error, uno muy estúpido, pero un error finalmente.

Ahora al sentirme parte de una comunidad nuevamente, no solo mis acciones cambiaron, sino también mis actitudes y mis gestos (esto último siendo notado, tal vez por la única persona que me siguió por admiración, Pirouletta) ella un día se acercó a mí y me comento sobre mi "extraño" interés hacia el mayor de los hermanos taza, aunque esa vez tontamente le negué todo, ella con una sonrisa triste me dijo que no debía negar mis propios sentimientos para luego de ello marcharse, en ese instante no comprendí sus palabras, pero al final creo que en esos momentos jamás llegue a comprender las palabras de apoyo de nadie, ni las de ella, las Mugman, ni siquiera las que el mismo Elder Kettle me dijo "aprobando nuestra relación".

Durante aquellos momentos de incertidumbre, me cegué a mí mismo, desconociendo ese extraño sentimiento en mi pecho, ignorando aquellas mejillas sonrojadas del chico que me volvían loco, dejando de lado aquellas ansias de estar siempre a su lado, pasando por alto todos aquellos momentos que pasamos juntos, desde los buenos hasta los malos, pensando en que todo aquello seria pasajero, momentáneo, que simplemente en cuanto todo estuviera listo y el restaurante estuviera en pie nuestras vidas, si bien no estarían separadas, si serian dependientes una de la otra, pero igual que siempre termine equivocado y en su lugar terminamos siendo codependientes uno del otro.

Con el pasar de los meses finalmente comencé a notar todo aquello que ignoraba, ver las caras que hacia Cuphead, esta vez, eran realmente un nuevo pasatiempo y amaba cada una de estas, el ver como se ponía celoso cuando estaba hablando animosamente con Pirouletta era algo que me llenaba de una felicidad indescriptible, el pasar tiempo juntos, ya fuera en el trabajo, en la casa de Elder Kettle o en mi habitación era maravilloso, me alegraba al ver su resplandeciente sonrisa, (sin importar por quien o por qué la tuviese), al verlo triste me dolía el pecho y odiaba verlo llorar (aunque fuera por la razón más tonta del mundo). Cuando finalmente me había dado cuenta de mis sentimientos y no solo de eso, sino de que estos, incluso, eran correspondidos, cuando creía que finalmente tendría mi "final feliz", todo término derrumbándose.

Ahora que tenía mi vida hecha nuevamente, en aquellos momentos donde creí finalmente encontrar el amor y el poder estar de nuevo en una familia, tenía que aparecer "él", aquel ser que si bien en un comienzo me dio "una nueva vida" solo terminó siendo solo un fraude más, ese hombre al que no le importo dejar todo atrás solo para mantener su fortuna, el mismísimo Diablo vino nuevamente hasta Inkwell solo para hacerme recordar que todo en esta vida se paga y dependiendo de tu pecado, mayor será tu penitencia.

Al comienzo solo creí que querría que volviera a su lado (cosa que no estaba dispuesto a aceptar), pero rápidamente mostró sus verdaderas intenciones, el solo quería venganza, venganza contra aquellos que lo despojaron de su trono en ese lugar, quería a los hermanos taza, pero en especial a Cuphead, me explico que si ese "enano" jamás hubiera puesto un solo pie en su casino el no estaría en aquella situación, lo peor de todo era que quería que yo mismo se lo entregara, claramente me negué, pero él tenía una carta bajo la manga, hace muchos años creí perdida a toda mi familia en una terrible noche, pero al parecer eso nunca fue así, a su lado se encontraba mi hermana menor, al principio creí que era solo una sucia artimaña, un engaño que el mismo planeo y que aquella chica a su lado solo seria una actriz, alguien más que trabajaba para él, pero volvía a equivocarme.

Desde aquella fatídica noche, había dejado de lado mi pasado, abandoné mi propio nombre y decidí solo llamarme "Six" que fue el apodo que me pusieron en las calles antes de estar al lado del Diablo, ni siquiera él que fue mi jefe y "mi dueño" durante tantos años sabia mi verdadero nombre, pues mi contrato fue firmado con el nombre de "Prince Dice", pero al oír la voz de esa chica, tan similar a la de mi madre y tan parecida a mi decir aquel nombre que no había escuchado en tanto tiempo, supe que no era mentira, esa joven de ojos violetas y nariz rosada era mi hermanita. Intente recuperarla, arrebatarla de sus garras, pero fue imposible, varios de sus esbirros se la llevaron y con algún tipo de magia desaparecieron y en ese momento finalmente llego la "negociación" (aunque de esto no tenía nada realmente).

Su propuesta era bastante "simple" por decirlo, en una palabra, y era este "Hoy al atardecer tráeme a Cuphead y yo te regresare a tu preciada hermana", intente negarme nuevamente pero él me amenazó con matarla lenta y dolorosamente, si bien viví todos esos años sin ella, pensaba que ella estaba en un lugar mejor, que descansaba en paz junto a nuestra familia, pero al saber que estaba viva y que sufriría inocentemente por mi culpa, termine cediendo, el punto de encuentro fue el más inesperado de todos una vieja isla, abandonada, donde casualmente hace muchos años vivió toda mi gente y donde me jure, jamás regresaría.

En ese momento supe que toda mi vida se deshacía nuevamente.

Sabía que perdería aquel amor que aún no expresaba y entendí que era el final de aquella maravillosa vida que imaginé al lado de Cuphead.


Mi capítulo favorito ante todo, pues casi como una carta de Dice hacia la vida misma, este capítulo, vino un día a mi mente y juro que escribirlo fue precioso.

Por cierto que el titulo de este Cap es un juego de palabras pues tome el "recuentos de la vida" (slice of life) para hacer un "recuentos del dado"

¡Gracias por leer!