Capitulo 14: Nuestras historias
Advertencia: Como ya saben en esta historia hay contenido Homosexual, solo que esta vez hay algo un poco subido de tono, no, no es lemon, pero si un leve lime.
La batalla contra aquel maldito al fin había terminado, ahora, con mi apreciada hermana entre mis brazos vislumbre a mi alrededor todo aquello que, POR MI CULPA, paso; vi a Mugman llorar, a Cagney con una herida en la cabeza tirado en el piso, a Hilda malherida, a Cala con suciedad y heridas sangrantes, al doctor con sus inventos hechos trizas y este mismo herido, la lista era completamente interminable, todos habían hecho hasta lo imposible con tal de que mi hermana y yo saliéramos de la prisión que impuso el diablo, pero finalmente nada salió bien.
Debido a mi estupidez todo esto estaba pasando, para ese punto ya me sentía una completa basura, pero como era de esperarse aquello se hizo aún peor en cuanto Cuphead se acercó hacía a mi para hablar, si antes era una basura, ahora me sentía como el desecho que ni las cucarachas querían probar, pues, finalmente todo lo que él decía era solamente la verdad y aunque después, Mugman me diese aliento, eso no cambiaba el hecho de que hice mal. Por ello decidí que no volvería a poner un solo pie por donde las tazas frecuentaban, me iría de la isla.
Por esa razón al momento que desaparecí del campo de visión de los hermanos me fui a un lugar que sólo conocía yo, un cierto lugar del que ni siquiera el diablo sabía, este era una pequeña casita escondida entre las montañas de la segunda isla de inkwell, está siempre fue algo así como mi "casa de seguridad" en la que a veces me iba a relajar y escapar del trabajo, pero ahora está sería nuestra nueva vivienda al menos hasta que mi hermana se recuperará.
El tiempo paso y finalmente después de casi dos semanas ella abrió sus ojos, mi hermana al fin había reaccionado, la felicidad me inundó de sobremanera por lo que tomé su mano más cercana y le comencé a hablar, ella volteó a verme y una débil sonrisa surco su rostro al verme y al instante comenzó a hablar quedamente
- Hermano ¿en verdad eres tú?
- Si Lyn, soy yo - contesté con lágrimas en mis ojos, para luego abrazarla.
- Todo este tiempo creí que había sido la única que se salvó - dijo ella con lágrimas en sus ojos correspondiendo al abrazo que le proporcionaba - ahora verte aquí a mi lado me trae muchos recuerdos y más que nada me hace muy feliz.
- Yo pienso lo mismo, estoy tan feliz de verte sana y salva - solté con alegría - ahora me gustaría que me expliques ¿qué pasó ese día y por qué aún sigues con vida? - dije ahora separándola de mi para poder verla a los ojos.
- Bueno eso fue gracias a la abuela, y supongo que para ti fue lo mismo. - comenzó a hablar para después volver a guardar silencio por poco tiempo y luego continuar - Pero continuando con la historia ella me dijo que tú ya estabas a salvo, pero en ese momento nuestros padres habían salido de la casa por lo que sólo yo permanecía en esta cuando todo comenzó.
» Después de que le dijera que papá y mamá estaban fuera de la casa, ella me dijo que sería muy peligroso que me llevará contigo, y por eso ella hizo un hechizo de protección para mí y fue a buscar a nuestros padres - al decir aquello ella apartó su mirada de la mía y siguió con su relato - finalmente después de que el hechizo se rompiera busque por todos a cualquiera de ustedes, pero luego de una enorme búsqueda encontré a nuestros padres y a la abuela muertos.
» Seguí buscando con la esperanza de encontrarte, pero en cuanto el crepúsculo comenzó supe que lo más probable es que tú tampoco estuvieses vivo - Al decir aquello ella volvió a callar, ahora sus lindos ojos violetas estaban rojos y llenos de lágrimas - Ese fue el peor día de todos los que pase, aunque creo que eso es obvio yo sólo tenía siete años y de un momento a otro ya había perdido todo.
» Ese día y los siguientes me quedé a las afueras del pueblo comiendo bayas silvestres y agua del rio, pero no paso mucho tiempo para que una bella chica me encontrará - en ese momento sus ojos reflejaban nuevamente alegría, aunque aquella tristeza seguía presente ahora se le veía mejor - ella me pregunto muchas cosas y yo le respondí la gran mayoría, al final ella me dijo que era una bailarina ambulante y que al igual que yo un día perdió todo lo que quería, podría decirse que ella me adopto ese día.
» Los siguientes años me la pase al lado de Maya, ella me enseñó a bailar y a ganar un poco de dinero para vivir, junto a ella pase por muchas cosas, íbamos de caravana en caravana y algunas veces sólo éramos nosotras, eso fue claro hasta hace dos años...
En ese momento ella detuvo su hablar para voltear hacia el techo con mirada melancólica, inmediatamente me di cuenta de aquello, pregunté qué es lo que le había pasado, sus ojos nuevamente se llenaron de lágrimas y su voz tomó un tono amargo sin llegar al llanto.
- Hace dos años atrás, ella, Maya murió de una rara enfermedad - Continuó, pero esta vez sus ojos observaban sus puños cerrados sobre sus piernas - ese día nosotras dos estábamos por irnos del pueblo, cuando ella simplemente colapso, cuando lo note ella estaba muy débil, trate de llevarla al hospital, pero ella al final murió en mis brazos.
Sus palabras me dejaron helado y más al ver su cara en completa desesperanza, podría decirse que ella al igual que yo en estos momentos ya había perdido todo lo que quería dos veces, pero finalmente lo que ella había pasado fue aun peor que lo mío, pues podría decirse que ella perdió dos veces el amor de una madre; deje que se desahogara para continuar con la plática que estábamos teniendo antes y en cuanto se calmó volví a hablar y le pregunte solamente una cosa:
- Lyn solo hay una más que quiero saber ¿Cómo conociste al Diablo? - aquello fue lo último que salió de mi boca, pero al contrario de todo lo demás estas palabras salieron de mi boca con voz fría y cortante.
Mi hermana ante tal pregunta se puso nerviosa, pensé que la pregunta le había incomodado o que tal vez solo fue la forma en la que se lo pregunte, pero aun incluso al ver aquello no me retracte de mi pregunta, necesitaba saber cómo ese hombre se había enterado de ella, el cómo la encontró y más aún el cómo sabia de nuestro parentesco. Finalmente, después de un largo silencio entre ambos, ella volvió a hablar.
- A él lo conocí hace poco menos de medio año - comenzó a hablar con nerviosismo - cuando llegué junto a una caravana a la que me había unido recientemente él era casi como el rey del lugar, los chicos decidieron ir hacia su cabaret para proponerle un trato y aunque al final aquello no se logró, no por ello nos íbamos a ir del lugar.
» Nos quedamos en el pueblo cerca de un mes - en ese momento ella callo nuevamente para luego soltar un suspiro cansado y continuar - el día que dimos nuestro último espectáculo en el pueblo, lo conocí. Al final del show él se reunió conmigo, bueno de hecho me intercepto, me propuso trabajar para él en su cabaret, me dijo tantas cosas buenas que acepte.
» Ya una vez me hube instalado, me dijo cuál era mi trabajo y el horario en el que bailaría mi sueldo era bastante bueno además estaban las propinas que los clientes me daban. Todo era muy bueno hasta que un día... - se detuvo nuevamente volviendo a tomar aire y suspirar - Un día me mandó llamar a su oficina, supuse que sería para recibir algún regaño y aunque no estuve del todo errada, al principio parecía que todo iría bien, pero después de una breve platica él te menciono, en ese momento entre en euforia y le pregunte si sabía algo de ti...
» Eso fue lo peor que pude hacer, porque en cuanto le dije que éramos hermanos se volvió loco, me dijo que tú eras el mayor traidor del mundo y que me necesitaría para vengarse. Después de eso todo es borroso, te vi a ti, a él y también una batalla, no puedo recordar mucho de eso, pero hay algo que recuerdo bien.
En ese momento inmediatamente le pregunté por aquello de lo que tenía memoria, pero ella me contestó algo que no quería escuchar nuevamente, me dijo que en cuanto ella estuvo finalmente libre de las garras del diablo ella lentamente recupero su conciencia y que en cuanto todo termino la mayor parte de ella estaba, si bien no despierta, por lo menos era consciente de todo lo que pasaba a su alrededor y por ello ella escucho mi conversación con Cuphead, al final me pidió una disculpa por haber destruido la vida que construí y aunque le dije que no era su culpa sino mía, ella no acepto aquellas palabras.
- Bueno hermano, yo ya te conté mí no-tan-trágica historia - dijo ella con una sonrisa - ahora ti dime la tuya
- Bien, te la contaré - dije siguiéndole el juego - ese día...
Al final le conté todo, desde el momento en el que la abuela me dejo, hasta la última pelea que con Cupface, también incluyendo mis sentimientos por el mayor de los hermanos, ella escucho todo con mucha atención e incluso más de una vez se puso a llorar, alegando que era por el polvo de la casa (la cuál, estaba más que impecable), además le comenté de mis planes de irme de la isla. Cuando terminé la historia de mi vida ella me dijo una sola frase "Asim, no huyas de lo que te rodea" al principio no comprendí, pero al final me di cuenta de lo que hablaba y me hizo recordar todo lo que me esfuerce por lograr lo que recientemente perdí. Esa era la razón por la que en estos momentos me encontraba delante de la persona que menos quería encontrarme, al menos por algún tiempo.
Al instante en el que vi a Cuphead justo delante de mí, me paralice, pues, además de que no esperaba que este se encontrará dentro de mi hogar, estaba seguro de que el no querría saber nada más de mí, ya sea por un tiempo o... bueno, quizá nunca, por eso me sorprendió que al momento en el que él volteara a verme, aquellos ojos café rojizo estuvieran llenos de lágrimas y en cuanto di un paso hacia atrás se tirará sobre mí en, un tanto extraño, abrazo.
- ¿Qué estás haciendo aquí? - pregunte, pero estaba tan atónito con lo que estaba sucediendo, qué en cuanto hable, mi voz sonó fría.
- Yo... - comenzó a hablar soltando ligeramente su agarre sobre mi - te estaba buscando...
- ¿Por qué? - volví a preguntar esta vez conteniendo todos mis sentimientos.
- ¿Por qué? - repitió él - ¿Quién fue el idiota que desapareció por más dos malditas semanas? ¿Quién fue el idiota que de la noche a la mañana decide sincerarse conmigo y luego hacer una tontería? - todas sus preguntas salían de su boca con ira, pero sus ojos llenos de lágrimas y sus débiles golpes sobre mi pecho decían lo contrario - ¡Eres un idiota Dice! ¿Acaso pensaste que después de que hiciste aquello no te buscaría más?
- Lo siento - comencé a decir inseguro - pero después de... de aquella pelea, pensé que lo mejor sería que ya no los volviera a ver, que simplemente desapareciera y no volviera jamás.
- ¡Yo jamás te dije que te marcharas! - exclamó volviéndome a abrazar como si tuviera miedo de que me volviera a ir - Sé que dije muchas cosas malas, pero jamás dije que te odiaba, no tenías que desaparecer.
- Pensaba partir el día de mañana, por eso vine por mis cosas y por algo de dinero - mentí, pues, aunque si había ido por algunas de mis cosas, no pensaba irme aún, pues tanto mi hermana como yo aún no estábamos del todo recuperados, pero quería comprobar las palabras de Cuphead.
- ¡No! Por favor, no vuelvas a desaparecer - dijo Cupface estrechando más su agarré - desde ese día estuve buscándote para disculparme, entiendo que hayas hecho todo eso por el bienestar de tu hermana, tu y yo somos demasiado similares en eso, pues luego de que Pirouletta me contará todo lo que ella vio, entendí por qué no hiciste no correcto y solo actuaste por impulso - al decir aquello me soltó, pero en cambio me volteó a ver con aquellos ojos llenos de amor que pensé jamás volvería a ver - Por eso lamento todas aquellas cosas que te dije, aunque a pesar de eso sigo pensando que había una mejor solución, tú mismo dijiste que lo que hiciste no merece perdón, pero aun así te perdonaré, sólo... por... Por favor vuelve.
- Cupface, yo... - solté con duda, aun pensando lo que iba a responder, por ello guardé silencio, por un largo tiempo.
- Aunque, también entenderé si no quieres - volvió a hablar Cuphead al ver que no decía nada más - pues lo que yo hice tampoco merece perdón.
- ¡Cuphead, no digas estupideces! - dije con enojo, mi acompañante al oírme se encogió en su lugar y sus ojos se empezaron a llenar de lágrimas.
- Entonces creo que es mejor que me vaya - comentó dando media vuelta y tratando de abrir la puerta - ya no tengo nada que hac...
- Te dije que no dijeras estupideces - repetí cerrando la puerta y abrazándole por la espalda- es completamente estúpido que creas que lo que hiciste no merece perdón, Cuphead todo lo que dijiste en aquellos momentos era verdad, fui un idiota, caí ante el diablo una vez más, por mi culpa muchos están heridos, incluso Hilda, la cual me odia, vino a ayudar, así que no vuelvas a decir estupideces, tú no eres el que debe de pedir perdón.
- Entonces tú también deja de decir estupideces - dijo Cuphead dándose vuelta y correspondiendo mi abrazó - nada fue culpa tuya, bueno excepto tal vez mi casi secuestro - soltó este en broma - pero todos los que fueron a ayudar sabían a que se iba, todos aceptaron las heridas que ahora tienen incluso puede que aceptarán su muerte, tu solo querías que se te volviera algo muy preciado - después de que él dijera aquello último corto el abrazo y me volteó a ver nuevamente - por eso tu tampoco vuelvas a decir estupideces.
- Lo siento, perdóname... - dije comenzando a llorar sobre el hombro ajeno.
- Esta bien Dice, ahora todo está bien - soltó él igual que yo entre lágrimas.
Al final de aquellas palabras Cupface tomó mi rostro entre sus manos y me beso, fue un beso casto, uno completamente lleno de sentimientos tanto de tristeza, como de alegría, al separarnos y al vernos a los ojos nuestros sentimientos eran casi palpables. Volví a besar los labios de Cuphead, pero esta vez contrariamente al beso anterior, este fue un beso apasionado, casi salvaje, cargue a la taza entre mis brazos e instintivamente lo lleve a la cama y lo puse sobre ella con cuidado, al volvernos a separar vi la sorpresa en sus ojos, por ello le pregunte con voz ronca si podía continuar a lo que este contestó afirmativamente luego de unos minutos.
Al recibir la respuesta positiva volví a besarle, un beso profundo, pero rápido, pues casi de forma inmediata me separe de sus labios y comencé a besar su cuello y al mismo tiempo empecé a desnudarle, Cuphead siguiendo mi ejemplo comenzó a hacer lo mismo que yo, al final cuando estuvimos ambos desnudos uno frente al otro, la cara de Cuphead era un completo poema, no sabía que era lo que estaba pensando, pero su rostro mínimamente decía lo nervioso, feliz e inquieto que estaba.
- Sólo tranquilizante - dije en un susurro a lo que este contesto afirmativamente.
Tras decir aquello besé su cuello y luego de jugar un tiempo con su cuerpo, lo hicimos, fue una experiencia mágica, pues a pesar de que ya antes lo había hecho con algunas chicas, nunca lo hice verdaderamente con amor, en cambio está vez cada movimiento, cada caricia, cada beso, incluso el vaivén que se provocaba por la unión de nuestros cuerpos era algo nuevo, algo único, al momento de estar dentro de Cuphead sentí una oleada de nuevos sentimientos que jamás había sentido al hacer tal acto, finalmente lo repetimos un par de veces más y fue igual de increíble que las anteriores.
En cuanto aquel maravilloso encuentro se hubo terminado, ya en la típica "charla de almohada" Cupface me preguntó sobre mi pasado, pues aquel día sólo le hablé sobre lo más relevante, así que nuevamente conté mi historia, la diferencia es que al contárselo a Cuphead, me sentí finalmente tranquilo, pues hacía ya un tiempo quería hacer aquello, sólo que jamás tuve suficiente valor para ello.
Finalmente, luego de un par de horas después, ambos tuvimos que separarnos nuevamente, pues mi hermana aún estaba esperando en cama mi regresó y además ella no debía moverse mucho, por ello le prometí a Cuphead que en cuanto ella estuviese completamente curada volvería al trabajo junto a él. En cuanto llegué al lugar donde nos estábamos quedando temporalmente, mi hermana preguntó el porqué de mi tardanza y en cuánto le hube contado, casi todo, ella irradió alegría de sus bellos ojos purpura y me abrazo felicitándome.
