Espera su llamado impaciente, poco a poco pasan los segundos, los minutos que finalmente se convierten en horas, todos los días espera que finalmente llegue al acabar la semana, diariamente espera tan solo una llamada o un mensaje pero siempre recibe incontables mensajes y llamadas, no todas son contestadas pero siempre son revisadas, está tardando demasiado, no ha mandado nada, es tarde y no se comunica, a veces no se comunica hasta tarde cuando al fin acabo del trabajo, eso esperaba, no va a negar que se molestó al medio día al revisar su celular por onceava vez término apagando el teléfono tratando de concentrarse en su investigación, solo duró dos horas con el teléfono apagado, al terminar y al fin llegar a casa, tomo un baño, ceno algo y se acomodó en el sillón a leer, pero realmente solo estaba esperando una llamada, no estaba preocupado, al menos no al extremo, sabía que Morinaga estaba bien, seguro se preocuparía si no llamaba al amanecer, debía dormir era la única manera de conseguir algo de paz, y de paso lograr que el tiempo pasara rápido para finalmente al amanecer ver la llamada de Morinaga, no quería esperar al amanecer, estaba acusándolo un terrible insomnio, hasta que se dio cuenta, había estado revisando el celular una y otra vez de nuevo, no tenía sentido, era tarde, si Morinaga se quisiera comunicar seguro no lo hizo pensando que estaba dormido, ya debería estarlo, debería estar durmiendo hace horas, tampoco tenía sentido porque estaba así, solo por una llamada, bueno, por la falta de comunicación, era solo una llamada, no había razón para que estuviera tan desesperado por ello, no estaba poniendo atención al libro, decidió al fin dormir, pero en la cama no dejaba de dar vueltas, quería comunicarse con Morinaga, se dio cuenta de que no podría dormir sin saber de él, por más ridículo que sonará, se sentó y tomo su celular, empezó a marcar los dígitos en la pantalla, solo tenía que llamar, estaba ahí, sentado, esperando, esta vez está esperándose a sí mismo, esperaba tener el valor de llamarle, gruñó un poco y apretó la sabana con fuerza, llamo, escucho cono marcaba, tenía el teléfono prendido, el sonido se volvió molesto y el tiempo se detuvo, "no contestará" "si ese idiota no contesta... Significa que algo, algo no" "no está bien"

— ¿Senpai?

Una sencilla voz somnolienta rompió por completo el oscuro panorama que se estaba formando el mismo, empezó a todo tomar color de nuevo, volvió a respirar y su corazón latió con fuerza

— ¡¿Senpai está todo bien?!

La voz se escuchó alterada, seguro igual imagino algo malo, notó ese cambio en su tono y quiso detener ese sentimiento

—Morinaga

— ¡Senpai!, ¿pasa algo?

—Por supuesto que no, ¿idiota? ¿Qué pasaría?

—ah, qué bien Senpai, yo me preocupe porque nunca me llama, pero seguro necesitaba algo ¿no?

—No necesito nada, s-solo

—Solo que Senpai

—Tú no llamaste en todo el día

—Lo siento Senpai, es que supuse que estaría dormido, no quería despertarlo, ya es tarde, pero... Se escucha bastante despierto

—No podía dormir

— ¿Por qué Senpai?

—Y-yo

— ¿Senpai?, ¿Acaso extraño mi llamada?

—No diga idioteces, solo se me hizo raro

—Senpai, no se preocupe, yo igual lo extrañe mucho, solo no quería molestarle tan tarde, pero si vuelve a pasar puede llamarme siempre que pase

—No me molestas, Buenas noches

—Buenas noches Senpai

—Espera

— ¿Senpai?

—No cuelgues

—Pero Senpai, ¿Por...

—S-solo, no cuelgues

—Bueno Senpai, ¿no se le acabará el crédito?

—No importa, idiota

—Te amo Senpai

La llamada fue terminada cuando el celular del pelinegro se apagó, pero ambos se quedaron dormidos con una sonrisa en el corazón, y con la certeza de que aunque lejos su amor se encontraba muy cerca.