Final alternativo: Esperando por ti.
Un mes ha pasado desde el día en que Dice tomo la terrible decisión de "raptar" a mi hermano y entregarlo al Diablo, un mes en el que pasaron muchas cosas, cosas como que Cuphead, no solo había perdonado a Dice, sino que también ahora ambos llevan un noviazgo, cosa que, debo admitir, ya todos esperábamos. Algo que también es noticia es que, la hermana de este, ahora vive en la segunda isla, en aquella casa que su hermano le proporcionó y, de la cuál nadie sabía de su existencia.
De igual forma, hace poco ya casi todos los que decidieron seguirme a pelar contra el Diablo y rescatar a Cups ya están, en su mayoría, curados. Todos parecen estar más que bien, pues luego de que le diéramos aquella paliza, ahora no hay quien no piense en que el jamás volverá y, por otra parte, como dije, no todos estaban aún recuperados, aunque solo eran tres personas que aún estaban, ya sea en cama o heridos, principalmente uno de ellos estaba en condiciones casi críticas, pues, aun a pesar de que sus heridas ya estaban del todo bien, él no podía siquiera despertar de un sueño que a mi parecer ya parecía algo eterno y más aún después de que el abuelo me dijera que este podría permanecer así para siempre.
Mi desesperación de que despertara se volvía cada día peor, ya que el abuelo me dijo que entre más tiempo pase, menos posibilidades tendría de recobrar la consciencia, además estaba la simple cuestión de que necesitaba a mi novio de vuelta y el tiempo que Cagney llevaba en cama lo ha pasado en casa del abuelo, Cuphead accedió a dejarme su cama, mientras él ocupase la mía, pues Cups me dijo que él tenía la opción de pasar la noche con Dice o quedarse en el cuarto de invitados, (siendo la primera opción la más común). La mayor parte del tiempo me la paso cuidando a mi durmiente novio y, aunque Cups, Hilda, Cala y entre otros varios de mis amigos de Inkwell me invitaban a salir o a tratar de despejarme de aquella tensión, yo siempre les rechace. De hecho, unos días atrás, Hilda me acompaño a cuidar de Cagney, ella se pasó la mayor parte del tiempo tratando de hacerme olvidar un poco lo que estaba pasando, pero, a mitad del día ella se marchó, pues no le presté atención a nada de lo que dijo, al final me sentí aún peor por ello.
Este es el día treinta y uno que Cagney ha estado dormido, el día de hoy Cuphead falto a trabajar para acompañarme, (aunque más que nada creo que es para cuidar de mí, pues desde hace poco no he estado prestándole mucha atención a mi propia salud), mi hermano me pidió que me durmiese un rato para descansar y me trajo algo para comer, cosa de la que sólo probé un poco, pues simplemente no tenía demasiado apetito en aquellos momentos, conforme un rato Cups me recostó en su cama y aunque me quedé dormido casi de inmediato, pero de igual forma que siempre, soñé que Cagney no despertaba jamás despertándome así igual de rápido de lo que me dormí.
Al final del día, Dice vino a casa primeramente a recoger a mi hermano y además quería ver cómo nos encontrábamos tanto Cagney como yo, ese día estuve a punto de perder la calma y decirle demasiadas cosas a Dice, pues en parte aquello era culpa suya, pero en cuanto volvió a disculparse por milésima vez desistí de ello, sabía que él mismo se culpaba por ello y no quería darle más peso a su, ya pesada, carga. Al final ninguno de los dos se fue de casa, ambos se quedaron dormidos en el cuarto de invitados, por mi parte, me quedé dormido, ya casi como era costumbre, en un banco al lado de la cama de Cagney, claramente dormía un poco y volvía a despertar.
Mi vida siguió de esta forma por un tiempo más, había días en los que Hilda me reemplazaba para cuidar a Cagney, esos días salía a despejarme un rato, pero al final siempre terminaba pensando en mi novio dormido, todos mis amigos me apoyaban, pero aun así sentía que su apoyo era por lástima, cosa que no me ayudaba mucho pues al pensar si de mis amigos me dolía.
En total pase alrededor de mes y medio esperado a que Cagney despertará, cuando finalmente el día número cuarenta y ocho, él abrió los ojos, respondió a mis llamados y volvió a mi lado, al verle reaccionar me puse tan feliz que sin pensarlo dos veces me arroje a su pecho abrazándole, pero a los pocos segundos él me aparto y me miro con un poco de incertidumbre en su rostro, cosa que al inicio pensé que solo sería debido al lugar donde se encontraba y de igual forma un poco por mis acciones pasadas, pero esa creencia se destruyó cuando él me pregunto "¿Quién eres?", en ese momento perdí el aliento y sentí que mi mundo se hacía añicos.
Rápidamente despeje aquella duda diciéndole mi nombre y la relación que llevábamos, pero el negó esto último y me dijo algo que jamás hubiese esperado, "estas equivocado, ¿cómo podría tener una relación contigo, si estoy saliendo con Hilda?" tras oír aquella declaración una pequeña parte de mi murió, rápidamente sentí como lagrimas se acumulaban en mis ojos y antes de que estas fueran visibles para Cagney le dije que saldría un rato y que avisaría a los demás sobre su despertar y antes de que él me pudiese responder nada yo ya había salido del lugar dejándolo solo, al cerrar la puerta detrás de mi lentamente todo se volvió borroso, mis propias lagrimas impedían mi visión, por ello jamás note la presencia de Cups, mi abuelo o Dice al acercarse a mí y preguntar el porqué de mi llanto, ante lo cual no pude responder ni correctamente, por lo que termine solo señalando hacia a la habitación.
Mi abuelo fue el primero en entrar a la habitación, no sin antes decirle a Cups que me llevase a la sala para que estuviera mejor, luego de un poco tiempo de consuelos de mi hermano y Dice mis sollozos y gimoteos bajaron de intensidad y finalmente pude hablar con un poco más de normalidad, por lo que les conté lo que había pasado, poco antes de que terminase de hablar mi abuelo llego a la sala, al finalizar mi relato él me abrazo y me dio aliento a que Cagney podría recuperar sus recuerdos, pero que tendría que tener paciencia. A mis oídos lo que mi abuelo dijo es que mi novio no volvería a mi lado tan fácil como creía antes, por lo que al procesar aquellas palabras nuevas lagrimas comenzaron a fluir de mis ojos y antes de que cualquiera me dijese algo salí de casa y fui con la persona que podría arreglar aquel embrollo, Hilda.
Una vez me vi delante de su puerta toque esta con todas mis fuerzas, mi amiga bajo rápidamente un poco molesta por mi forma de tocar pero, al verla recordé las palabras de Cagney y volví a llorar, aunque esta vez me lance a sus brazos (contrariamente a lo que pasaba comúnmente cada que lloraba delante de ella), entre sollozos le dije que Cagney despertó, ella se extrañó ante aquella noticia pues tendría que estar feliz, no triste, cosa que ella menciono, cuando le dije lo que paso después ella entendió y me dijo que trataría de hacer todo lo que pudiese para ayudarme.
Poco antes de que el crepúsculo cayese, Hilda me llevo a casa y también se quedó un rato para hablar con Cagney, conversación que en parte quería oír y en parte no, pues, aunque desde hace mucho tiempo sabia de la relación que tuvieron ellos dos, había muchas cosas de las que no me gustaría enterarme y menos de aquella forma. Después de un corto tiempo un fuerte ruido perturbo la calma de la casa y Hilda salió de la habitación un poco enojada, se me acerco y me dijo.
— Esto será más difícil de lo que creía Mugs.
— ¿Por qué lo dices? — pregunte rápidamente.
— Ya sabes lo testarudo que es, nos vemos luego — soltó de forma estrepitosa para después retirarse aun enfurruñada.
Al caer la noche termine durmiendo en el sofá ya que no tenía ganas de volver a la misma habitación que Cagney en aquellos momentos, esa noche por primera vez en un tiempo pude dormir, supongo por el cansancio y todos los sentimientos que experimente en el día, y claro, también el estar llorando la mayor parte de este. Gracias al cielo ese día no soñé nada malo, sino al contrario, tuve un hermoso sueño, pues Cagney iba al lado mío y luego de mirarme por un buen rato terminaba besándome, por esa razón esa vez dormí plácidamente hasta el amanecer.
Uno par de meses pasaron, en ese Cagney dejo la casa del abuelo para volver a su hogar, por un tiempo me había esforzado demasiado por traer de regreso a mi novio, pero mis esperanzas estaban casi agotadas, Hilda fue la que le contó muchas cosas que había olvidado, como la derrota del Diablo o el hecho de que Dice ya es amigo de la mayoría, incluso le contó a grandes rasgos por lo que pasamos juntos sin ver un solo cambio en él, por eso mismo habíamos dejado de intentar cualquier otro movimiento, más que nada debido a que estos no solo eran inútiles, sino que terminaban por molestarle. Por eso hoy a forma de rendición, me encuentro en aquel lugar que vio que hicimos tantas cosas juntos, aquel lugar que nos unió en más de un sentido, si bien sé que este es el lugar secreto de Cagney, quería verlo por última vez, pues, simplemente no sería una muy buena idea el visitarlo ya que este tiene demasiados recuerdos, los cuales ahora son demasiado dolorosos para mí, incluso ahora el ver el como el atardecer se refleja en ese hermoso manantial en medio del bosque me hace querer llorar.
El pasar del tiempo y el ver como lentamente el sol quería esconderse para así dar paso a la noche me llenaban de nostalgia, cuando mis alrededores se colorearon de una amplia gama de naranjas y rosas supe que era el momento de partir, pero justo unos momentos antes de finalmente despedirme de ese hermoso paisaje escuche que me llamaron a mis espaldas, por lo que voltee lentamente al escuchar aquella voz que tanto extrañaba, mis ojos estaban casi llorosos por haber estado conteniendo mis lágrimas pero al verlo ahí parado detrás mío viéndome fijamente no pude evitar que una de estas escapara de mis ojos acompañada por una sonrisa que le dedique con todo mi corazón, pero él se quedó ahí quieto y pálido, justo como si hubiera visto un fantasma, me preocupe ante esto, pero cuando menos lo espere vi como Cagney caía rápidamente al piso.
Inmediatamente me acerque a él, descubriendo de esta forma que solo se había desmayado y pensando en que posiblemente se tratara de alguna secuela me preocupe un poco, por ello le di un poco de una poción que el abuelo había hecho para curar heridas y tratar algunas cosas, pero al ver que no volvía en sí y al no poder cargarle, espere a su lado hasta que despertara nuevamente, la noche cayo a nuestro alrededor y la oscuridad nos rodeaba acompañada de una suave luz de luna que iluminaba levemente el paisaje nocturno y cuando esta estuvo sobre nosotros anunciando la media noche Cagney finalmente dio signos de querer despertar y con la preocupación aun recorriendo mis venas le obligue a responder hablándole y gritando su nombre una y otra vez hasta que esté al fin abrió los ojos. Me alegre al ver que se encontraba bien y cuando estuve a punto de abrazarle recordé lo que había pasado con anterioridad, por lo que desistí de mi impulsivo deseo y solo le termine preguntando por su estado de salud.
— Estoy bien — Dijo en un suspiro cansino.
— Me alegra — Declare sincero, pero aquella forma en la que lo había dicho de alguna forma lastimo algo dentro de mí — bueno si no necesitas nada, me retirare — dije tratando de irme de ahí lo más rápido posible.
Me levante rápidamente de mi anterior lugar e intente irme, pero el fuerte agarre de Cagney me detuvo sin mucho esfuerzo, nuevamente voltee a verle y esta vez sus ojos se veían diferentes a los de hace unos días y más parecidos a los que tenía cuando estábamos juntos, gracias a esto dude en irme, aquellos ojos me obligaron a quedarme a su lado aun a pesar de lo mucho que me lastimaba eso, al notar que su agarre seguía firme le pregunte si necesitaba de algo más, al inicio este no me respondió pero al cabo de unos minutos volvió a hablar, pero esta vez su tono de voz era tranquilo y suave como si temiera a que sus palabras me lastimaran.
— Mugman, yo... — Empezó con duda — creo haber recordado algo, algo sobre nosotros.
Cuando escuche aquellas palabras no pude siquiera moverme de mi lugar o reaccionar de alguna forma coherente e inconscientemente un par de lágrimas que tenía acumuladas comenzaron a salir de mis ojos, pero no pude hacer más, el enjugo mis lágrimas y me beso la frente con una suave sonrisa en sus labios e inmediatamente volvió a hablar.
— No tienes por qué llorar — Dijo tranquilamente con la intención de calmarme — aun no recuerdo todo, pero al menos ahora sé que todas aquellas palabras que me habían dicho antes no eran mentira y eres alguien importante, solo dame algo de tiempo para asimilar todo esto.
Yo no pude contestar nada y solo asentí con la cabeza varias veces ahora las lágrimas que escapaban de mis ojos fluían constantemente, pero esta vez acompañadas por una sonrisa, el me pidió que le acompañase a su hogar, el cual estaba realmente cerca y me ofreció quedarme debido a lo tarde que era y yo claramente acepte, pues en esos momentos nada me lo impedía pues mi plan inicial era pasar la noche en casa de Hilda, pero ella sabía que incluso eso podría cambiar debido a lo que estaba pasando con Cagney.
Una semana más pasó desde aquello y aunque Cagney aún no había recuperado todas sus memorias, al menos las más "importantes" habían regresado y gracias a esto nuestra relación comenzó a florecer nuevamente y poco a poco íbamos haciendo nuevos recuerdos juntos, buscando el significado de cada uno de nuestras adversidades y pasando juntos las nuevas.
