Atención este capítulo puede contener algunas escenas con contenido sexual explícito. Leer bajo su propia responsabilidad.

Los personajes no me pertenecen son creación del gran Akira Toriyama. La trama e historia si son idea original mía.

"Es que ya lo sabía que robarías mis noches y mis días. Me lo temía, que ni queriendo yo te olvidaría y sabía que todo empieza y todo se termina, cuando tus ojos me miran..." — Cuando tus ojos me miran, Franco de Vita

Nappa se hallaba entrenando con Chard; estaba frustrado, el tiempo se le acababa y no lograba un avance real en el niño, no lograba hacer que sobrepasara el nivel actual que tenía, y ni él era tan cruel para arriesgar tanto la vida del pequeño y lograr por medio de un senkai que incrementara su nivel de pelea.

—¡Vamos! ¡Golpea duro! — sus gritos solo frustraban al infante.

—Ahhhhhhh — con un grito enojado el crío se lanzó contra el calvo saiyajin. El pequeño saiyan estaba furioso, odiaba ese entrenamiento.

Intento tomar desprevenido al saiyan mayor pero simplemente no pudo y fue arrojado nuevamente con rudeza al suelo.

— Si te enojas dejas de pensar y sólo atacas por instinto— molesto explicaba Nappa. —Debes ser más inteligente, armar una estrategia, soy un oponente mucho más fuerte que tú, la única forma de quitarme esta banda de la mano es que seas capaz de pensar como distraerme, ¡Con la pura fuerza nunca lo lograrás!

Lo intentaron nuevamente pero el avance era nulo.

«Necesito de un milagro... O de un senkai»

Era una alternativa muy arriesgada y era la última opción que solo tomaría con la autorización del príncipe. No sabía qué hacer, el niño no era malo; de hecho, su nivel de pelea era estupendo, pero jamás había tenido un discípulo como Trunks, excepto Vegeta.

Frustrado ante la falta de avance decidió ir a ver cómo seguía el avance del pequeño Trunks.

Llamó a Paragus quién acababa de regresar al planeta de una misión.

Paragus detestaba a Nappa, sin embargo ante el hecho de que el calvo saiyan entrenaba a Chard, decidió acudir a su llamado, sabía que a esas horas debía de estarlo entrenando.

Estaba furioso pues Vegeta se había llevado a Kale de misión y los celos comenzaban a torturarlo — ¿Qué necesitas? — De forma ruda preguntó.

Nappa quién tampoco toleraba a Paragus, le dio la orden — Tengo que ir a revisar unos avances con la humana, que Vegeta pidió. Quédate con Chard a seguirlo entrenando.

A pesar de odiar tanto al saiyan pues tenía mayor jerarquía que él le gustara o no, y eso lo enfurecía.

Y a pesar de todo, no hizo un solo reclamo por su exigencia en cuidar al crío, él deseaba pasar tiempo con este y así ayudarlo a practicar.

— Ve con la ramera, yo me quedo con el crío— Un gruñido de advertencia salió del calvo saiyan. Aún así en estos momentos no estaba de ánimos ni de humor para comenzar una pelea con Paragus.

Simplemente salió de la sala de entrenamiento, ver a Bulma y revisar el avance del otro crío tenían prioridad sobre golpear al insolente Saiyajin.

Chard estaba contento al ver a Paragus, le

gustaba entrenar con él, a pesar de ser igual de estricto que Nappa o que su padre, era menos cruel en el entrenamiento. El Saiyajin dichoso de tener consigo a una de las dos personas que ansiaba ver, sonrió mientras se preparaba para disfrutar alegre entrenando al crío.

La ojiazul estaba feliz de ver a Nappa, pues con la nueva asignación de entrenar a Chard, casi ni había tenido oportunidad de platicar con él.

—¿Cómo va el avance de Trunks? Preguntó el guerrero. Bulma había aprendido a conocerlo y sabía que algo traía preocupado al Saiyajin.

Y a pesar de esto él no hablaría directamente de lo que le inquietaba, así que decidió darle un poco de charla esperando hasta que Nappa decidiera decir qué era lo que lo perturbaba, casi siempre funcionaba.

— Trunks ha avanzado mucho. Y mira que Radditz no es ni la mitad de bueno que tu entrenándolo — El calvo saiyan sonrió, el también deseaba pasar tiempo con el pelilila.

—Radditz dice que Trunks se parece mucho a Vegeta de pequeño a la hora de entrenar — comentó casual la peliazul.

Supo que presionó la tecla correcta cuando vio al calvo guerrero relajarse y sonreír.

— En ese punto Trunks se parece tanto al príncipe...

—Nappa había aprendido con el paso de las semanas a intuir el porqué de la preocupación del príncipe de lograr que el heredero superara a Trunks, no era solo por orgullo, era inconcebible que el cachorro de raza pura tuviera menor nivel de pelea que el mestizo.

Eso dejaba vulnerable al pequeño niño y a la madre, pues algo así jamás había pasado, aunque claro jamás habían existido bastardos en el linaje real.

Nappa comprendió que a su forma Vegeta intentaba protegerlos, las acciones del príncipe lo confundían, pero de alguna forma sabía que lo correcto era proteger a la débil mujer.

Tomó una decisión que, sin saberlo marcaría un cambio en el destino de los infantes.

La ojiazul le dio una mirada inocente antes de decir — Sí, Trunks me recuerda tanto a su padre, igual de obstinado que él. No puedo ni imaginarme la fuerza del pequeño Chard...— Ella sabía que algo perturbaba a Nappa y casi estaba segura de saber que era, solo necesitaba presionar un poco más.

Nappa la miró un largo rato antes de decidirse a contestar, suspiró y soltó lo que le tenía preocupado.

— No, Chard no es más fuerte que Trunks. He intentado por todos los medios lograr que lo supere, pero ha sido en vano.

Bulma emocionada sonrió —¿Mi hijo es el más fuerte de ellos dos? — Nappa le dio una mirada cansada antes de contestar con un moviendo positivo de cabeza.

Emocionada la ojiazul comenzaba a imaginarse lo feliz que sería Vegeta al saberlo, eso le podría permitír obtener mejores condiciones en ese lugar en lo que terminaba de hacer su plan de escape.

El saiyan hizo una pausa y la miró directamente a los ojos bastante serio, lo que puso a la ojiazul los

vellos de punta, pues esa mirada sombría no auguraba nada bueno. —Bulma esto es malo para ti y para el crío.

Ella sintió su estómago encogerse — ¿ A qué te refieres? – Su angustia se reflejaba en su voz. Nappa sintió la necesidad de darle un abrazo protector a la científica, pues de pronto se vio muy vulnerable. Sin embargo, desde que "aquello" sucedió ella no les dejaba acercarse demasiado.

Nunca les había dicho nada, pero ellos notaban lo tensa que se ponía si alguien invadía demás su espacio personal. Él seguía pensando que era una pésima idea ocultarle la verdad a Vegeta; pero lo hecho, hecho estaba.

—Si alguien más se entera, como Kale por ejemplo, pedirá la cabeza de tu hijo. No puede haber alguien más poderoso que el príncipe de la raza — dijo cansado Nappa

—¿Quién más sabe de esto?- preguntó con aparente calma la científica.

—Solo Vegeta, quién me pidió a como dé lugar lograr que Chard incremente su nivel, debo asegurarme de lograr que él sea el ser más fuerte para proteger a Trunks — La intención de Nappa era de tranquilizarla, pensaba que con esas palabras lograría apaciguar la ansiedad a la peliazul.

Para él era claro que algo pasaba entre su príncipe y ella, podía notar que a pesar de lo que ella dijera había un sentimiento fuerte de ella por él. Lo notaba cuando lo veía mirarlo cuando creía que nadie más la veía.

Y Vegeta, bueno el siempre había sido complejo, difícil de interpretar y de leer. Pero si algo que siempre lo había caracterizado era ser frío y cruel, por ver por sus propios intereses y sin embargo, desde que regresó con ellos y trajo a la mujer sus decisiones giraban en torno a ella y al crío.

Aún recordaba la última confrontación entre él y Vegeta:

"... —En unas horas partiré con Kale, envié a Paragus también a otro lugar, tendrás vía libre para mejorar el rendimiento de Chard. Usa mi cámara de gravedad para entrenarlo, será difícil para el crío pero puede soportarlo — cansado informaba el saiyan antes de avanzar, pretendía terminar pronto con el entrenamiento de Chard.

Algo incomodaba al calvo saiyan, sabía que se ganaría una paliza pero decidió arriesgarse:

— ¿Entiendes que si no funciona deberás enviar al crío a redimirse, conquistando un planeta cierto? Y que tú deber será procrear junto con Kale un nuevo heredero.

Un gruñido de advertencia salió del saiyan, — Si Chard no es capaz, no necesito engendrar otro crío; será Trunks el heredero, no tengo que buscar uno, él es fuerte y será el heredero.

Con una mirada altanera, el peliflama dejó en claro que su decisión era inamovible.

A pesar de lo intimidante que Vegeta podía ser, Nappa no estaba dispuesto a flaquear, se había enfrentado al Rey Vegeta anteriormente cuando la decisión no era la adecuada, como su mano derecha esa era su función, lo haría con él también aunque le costara una paliza.

— Trunks es fuerte, será sin duda un guerrero formidable, pero no es hijo de Kale. Tu mujer es ella y los herederos son solo descendientes de la pareja oficial. — Tuvo que hacer acopio de todo su temple para sostener su vista directo sobre Vegeta, quién enojado le fulminaba con una mirada penetrante y llena de obscuridad.

Detectó rápidamente la posición de ataque del peliflama y antes de ser golpeado decidió seguir hablando — No me malinterpretes Vegeta, Trunks es un gran chico y respeto muchísimo a Bulma. Pero ella no es tu consorte oficial.

El peliflama estaba harto de que le cuestionaran, y que quisieran apegarse a una rancia tradición que no funcionaba ahora, — Si Chard no puede superar a Trunks, entonces quién será mi heredero será este último, Bulma será reconocida como mi mujer también.

Nappa lo veía incrédulo, pensaba que el peliflama se estaba burlando de él. Pero algo en su mirada le alarmó, la decisión iba en serio.

—Aún cuando quisieras, el vínculo solo puede crearse con una sola pareja y una vez hecho es irrompible y lo sabes, Kale te pertenece y sólo lastimarás a la terrícola si lo haces. No hay forma de que la unión cambie.

Había algo en la mirada del príncipe que le advertía que era mejor callarse, decidió empujar su suerte otro poco más:

— Deberías considerar hablar con la terrícola, podría ser buena pareja de tu hermano o unirla con alguno de los planetas que mas nos interesen, podríamos tener una buena alianza para nosotros...— no pudo decir más pues se vio estrellado rudamente a la pared

—He dicho mi última palabra Nappa y más te vale que mientras éste fuera la cuiden en forma adecuada, o seré yo quien acabe con ustedes personalmente, ¡la humana es intocable! — no pudo evitar sisear entre dientes, el sonido fue crudo, un gruñido mas animal que humano..."

Nunca había visto tanta ferocidad en la mirada del saiyan. Frente a los demás seres seguía pasando por ese ser frío, cruel y despiadado que todos conocían.

Pero él lo conocía mejor y sabía que algo estaba cambiando en él. Eso le dejaba sentimientos contradictorios a Nappa, solo había una posible explicación pero prefería ni pensarla, sería un completo caos.

Bulma vio al calvo saiyan perdido en sus pensamientos, eso la preocupó. Pensaba en todos los horribles escenarios que podrían presentarse.

Ella quién no confiaba en nadie menos en Vegeta, entró en pánico al saber que él sabía que su pequeño hijo era más fuerte que Chard.

«Seguramente estará furioso porque su hijo de raza saiyajin no es más fuerte que Trunks, eso podría ofenderlo mucho... ¡Oh Kami! Y yo que pensé que podría estar feliz por Trunks, soy una tonta...»

Sabía lo orgulloso que era y hacía mucho que ella había aceptado que ni ella ni Trunks le importaban ya.

Se había auto-impuesto aceptar que Kale era la mujer del saiyajin. Por tanto, le aterraba que Vegeta se atreviese a hacer algo en contra de su hijo... a esas alturas lo creía completamente capaz.

Trato de no demostrar el pánico que crecía en ella.

—¿Qué sugieres Nappa? — Fue lo que ella dijo con total frialdad. El guerrero la miró fijamente antes de decir —Entrenar a Trunks para que no enseñe su potencial a nadie que no sea a su padre o a mí —Fue lo que el saiyan resuelto dijo.

En la cabeza de Bulma comenzó a idear un plan sumamente arriesgado pero que tal vez sería su boleto para ganar el tiempo en lo que lograba llevar a cabo su plan de escape.

«Necesito tiempo, apenas logré hacer contacto... ¡Oh porfavor Kamisama ayudame!»

Trató de sonar confiada al hablar: —Yo me encargo de eso Nappa, hablaré con Trunks. solo asegúrate de que Chard incremente su poder — Fue todo lo que Bulma cansada dijo antes de despedirse del saiyajin.

Vegeta estaba contento, el viaje había sido fructífero para entrenar con Kale y ver su nivel actual de pelea en acción, la habían pasado bien aprendiendo a trabajar en equipo.

Descubrió que ella en verdad tenía muchísimo potencial, habían ido a cazar piratas espaciales a los sistemas solares aledaños al planeta. Terminaron exhaustos, pero por primera vez ambos disfrutaban de la mutua compañía.

El tiempo con la saiyajin le permitió despejar la mente, el haber estado enfocado en la batalla le había ayudado a mantener sus demonios a raya.

No había podido olvidarse de la científica terrestre, en cada momento su mente traidora la traía a colación, pero una promesa era una promesa, y él le aseguró que estaría a salvo y eso solo lo lograría manteniendo a Kale ocupada, mientras Nappa entrenaba a Chard.

Al menos había podido encausar sus pensamientos a la estrategia de la batalla. Como todo buen saiyajin, la lucha lo llamaba, clamaba dentro de él, y su sangre hervía y se desesperaba por comenzar.

Durante ese lapsus se permitió disfrutar junto con Kale el ser compañeros, se cuidaron las espaldas, pelearon como un equipo, comieron y sonrieron juntos, la sangre de la batalla lo provocó y ella aprovechando el éxtasis de la pelea intentaba seducirlo, si bien no había logrado quebrarle aún, veía como el férreo temple del guerrero se iba poco a poco resquebrajando y le permitía cada vez acercarse más a él.

Llevaban varios días peleando, se encontraban en un planetoide sin vida; era un lugar árido sin vegetación alguna, al menos en los lugares donde se encontraban ellos. Los mercenarios seguían llegando.

—¡Vaya vaya! pero si es el monito, la mascota preferida de Freezer — Un alienígena exclamó, su complexión no era robusta, más bien delgada y alargada, de tonalidad purpúrea con motes amarillas, a simple vista era grotesco, definitivamente no era un ser dotado de belleza.

—¿Te conozco sabandija? — Vegeta con una sonrisa maliciosa en la cara simplemente lo miró con desdén.

El alienígena no se tomó a bien la forma desdeñosa en que Vegeta lo miraba. Se sintió insultado, él había estado solo un rango abajo del engreído saiyajin, y había entrenado muchísimo a la muerte de Freezer, por algo se había hecho de una gran banda de exmercenarios. Ningún mono patético le quitaría el territorio que él se había ganado a pulso.

Miró enojado al príncipe saiyajin, se dio cuenta que a su lado estaba una guerrera bastante atractiva, se rió mientras la veía con lujuria descarada. Decidió poner en su lugar al monito engreído, y provocarlo con la hembra.

— Así que me trajiste una ofrenda ¿No Vegeta? — habló el alienígena mientras recorría con lascivia el cuerpo de Kale.

Decidió provocar al saiyajin —Ven aquí hermosa, una vez que acabe con el monito te mostraré lo que un hombre de verdad sabe hacer —Un coro de risas maliciosas lo acompañó. Habían llegado más exmercenarios quienes felices secundaban las palabras de su líder.

El peliflama se mantenía parado con los brazos cruzados a la altura de su pecho y las piernas abiertas, tenía los ojos cerrados y comenzó a reírse fuertemente, lo cual generó molestia entre los mercenarios.

Kale al igual que Vegeta veía todo divertida, se acercó al saiyan contoneando provocadoramente sus caderas, —Déjame encargarme a mí de ellos príncipe, yo sola puedo.

Su voz era un suave ronroneo de una gatita en celo, mientras se re-pegaba a Vegeta y aprovechando la situación lo besó.

—No me tardaré — le susurró al oído al saiyan, quien solo le dio una sonrisa ladina y no se movió ni cambio su posición en ningún momento.

Ella comenzó a pelear, en todo momento se mantuvo ágil y confiada, sin perder la concentración. Para ser justos Kale era realmente una saiyajin bastante fuerte, pero los números estaban en su contra.

Después de un rato, cuando ella ya había diezmado a gran parte del ejército, Vegeta decidió que ya estaba aburrido, así que comenzó a pelear también.

Al final de la pelea, se podían ver cuerpos diezmados, pedazos de los mismos por todas partes, un campo antes árido y gris ahora teñido de rojo. Todos los mercenarios estaban muertos con excepción del alienígena púrpura.

—¿Qué era lo que decías sabandija? — Vegeta sonrió de medio lado clavando su escalofriante mirada en el mercenario.

Éste enojado con la forma arrogante de actuar del saiyajin, confiaba poder ganarle — No eres más que un mono incompetente — y fue lo último que dijo pues Kale se acercó rápidamente hasta a él y de un solo golpe atravesó su pecho, mientras el alienígena asustado veía como ella sostenía su aún palpitante corazón en la mano, antes de caer muerto.

Los dos saiyajines rieron mientras a sus lados centenares de cuerpos se apilaban, ambos sentían la euforia correr dentro de ellos, después de la pelea sus cuerpos seguían intoxicados de adrenalina.

Por primera vez Kale se sintió dichosa de pelear junto él, se acercó con seguridad a Vegeta y lo besó reclamando en forma ardiente y feroz los labios del varón. Para alegría suya esta vez no fue separada de él.

Los saiyajines eran combativos por naturaleza, venía en su sangre como si de un gen primitivo se tratase. Si algo que todos los saiyan amaban no importa de qué nivel fueran: De clase baja o de alta, todos amaban pelear.

La lucha despertaba todos sus instintos primarios y después de una buena pelea su sensualidad afloraba golpeándolos fuertemente, así que cuando Kale besó a Vegeta demandándolo con pasión, él no la rechazó, era un instinto primitivo que les hacía seguir en esa danza de besos.

El saiyan comenzó a besar con ferocidad esa boca que se le ofrecía. Kale estaba en éxtasis, debía reconocer que la esencia que el varón destilaba la excitaba, comenzó a gemir sin poderlo evitar, mientras esa boca firme y seductora bajaba entre besos y mordiscos lentamente por su cuerpo hasta llegar a sus senos.

De pronto, dentro de la necesidad salvaje que había surgido en él, y que nublaba su razón mientras comenzaba ávido a succionar el sensual suave y cálido pezón de la hembra, algo surgió en su memoria.

Cuál, si de un fantasma molesto se tratase; la imagen, sabor y olor de la fémina terrestre se metieron entre su excitación y Kale. Una voz como eco lo atormentó desde el fondo de su mente.

«Príncipe mírame...»

Allí estaba ella, cuál fantasma que tiraba de su alma con tan sólo evocarla, la sola reminiscencia de su voz era más efectiva que un balde de agua fría en sus sentidos.

Él quería seguir y reclamar su premio, habían trabajado duro como equipo, y Kale merecía algo más que sólo ser despreciada. Por desgracia el haber recobrado la cordura le traía a la memoria el recuerdo de la ojiazul y el encanto de disfrutar de esa hermosa guerrera se desvaneció.

Se percató que ese cuerpo y esa voz melodiosa que gemía desesperada su nombre y le pedía más, no era la de la mujer que su alma reclamaba como suya, le faltaba esa esencia y esas formas que su cuerpo exigía. La dolorosa erección que palpitaba en él lo puso de pésimo humor.

— Vegeta por favor... — suplicaba Kale más que excitada, sin embargo al conectar esa mirada chocolate a los ojos del saiyan, el varón supo que había perdido, su ser deseaba ver esa mirada excitada y anhelante pero no de ella, buscaba a la mujer terrícola y a sus condenados ojos azules.

«Estoy jodido y soy patético, ¡Ahhhh! Mujer ¿Qué me hiciste? No puedo seguir, no puedo hacer esto con Kale, no cuando tus ojos me miran...»

Un gruñido frustrado salió del varón, mientras con suavidad separaba a la hembra de su cuerpo; habían hecho una excelente dupla, ella era por derecho la que merecía el lugar a su lado, lo sabía. Pero algo pasaba en él y simplemente sabía que no iba a poder continuar lo que habían comenzado.

Por primera vez no quiso que ella se diera cuenta de que él la rechazaba de nuevo. Lo golpeó la culpa, la saiyan era su mujer ante sus leyes, merecía algo más que solo ser despreciada por él, por desgracia su instinto se revelaba y no había forma en que él lograra en forma consciente llevar a término ese encuentro.

—Este no es el mejor lugar Kale — decía mientras aún la tenía abrazada a él, no se había dado cuenta en qué momento casi la había desnudado por completo, dejándola solo en ropa interior, se percató que él prácticamente también estaba solo en calzoncillos.

Un sentimiento de repulsión hacia sí mismo se instaló en su ser sin poder evitarlo, al darse cuenta de lo que estuvo por hacer, lo cual lo enfurecía. Ella era su mujer ante sus leyes, no debería sentirse así.

No lo discutiría, simplemente la ayudó a levantarse y fueron rumbo a su nave. Kale lo miraba feliz al final ella se sentía satisfecha, pues las cosas comenzaban a mejorar con Vegeta.

Cuando Vegeta regresó a la base, venía más que fatigado, casi no dormía, y realmente necesitaba un descanso. Un nuevo sentimiento que antes no había conocido lo atormentaba, la culpa por casi haber fornicado con Kale lo tenía fatigado.

Y este sentimiento lo consumía y no lo dejaba disfrutar de la magnífica campaña de peleas que tuvieron. Pues a pesar de que la pasó muy bien peleando con aquellos piratas espaciales se sentía sumamente culpable, y estaba desesperado por ver a la científica.

Se sentía avergonzado por su actuar y lo peor es que tenía la oculta esperanza de que al regresar pudiera pasar tiempo con la peliazul para poder tener un avance mayor con ella esta vez.

Sabía que tenía que ver a Nappa para recibir el reporte del avance de los dos críos, iba caminado distraído, sumido en sus pensamientos cuando fue interceptado por una sensual saiyajin.

—Príncipe Vegeta, es bueno verlo de regreso — La voz de la saiyan sonaba como un ronroneo.

Vegeta la miró desconcertado, y sin poder evitarlo hizo un escaneo por todo el cuerpo de la saiyajin.

Realmente era hermosa.

—¿Fue duro el viaje? — Preguntó la saiyan acercándose peligrosamente al príncipe.

Vegeta estaba un poco aturdido por la forma en que ella se acercaba a él; sin embargo, intentó ser cordial, se recordó que debía conocer más al resto de los saiyajines

— Simplemente fueron varios lugares en muy poco tiempo — fue todo lo que, tranquilo pero firme contestó sin dejar lugar a más preguntas. Ella le dio una mirada de deseo descarado mientras se mordía el labio y se tocaba sugerentemente el hermoso y sedoso cabello negro.

— Yo le puedo ayudar a relajarse majestad... — la voz de la fémina salió como un susurro implorante y cómplice, mientras sus hermosos brazos rodeaban el cuello del varón y se pegaba a él.

La guerrera era sumamente hermosa, sin embargo el saiyan no había previsto ese movimiento, había estado tan metido en sus cavilaciones que lo agarró desprevenido.

Por un momento Vegeta quedó en shock al sentir que ella se abrazaba de forma tan sugerente a él y no logró reaccionar a tiempo, así que ella lo tomó como una invitación. Posó sus manos sobre la nuca del hombre, acortando la distancia entre sus bocas y lo besó.

El contacto de esos labios lo sacó de inmediato del aturdimiento en el que estaba, la guerrera era demasiado hermosa, y a pesar de eso no le interesaba nada de ella, ya suficiente tenía lidiando con Kale y no tenía tiempo ni paciencia para que su vida se complicara más.

La separó bruscamente de su lado sin decir nada, pero ella aprovechó y se acercó de nuevo a él con voz suplicante — Solo quiero ayudarlo majestad. Kale no se molestará por que le ayude en atenderlo — el ronroneo en esa voz seductora hubiera tentado a la mayoría de los saiyans.

—Y ¿Quién te dijo que me importa lo que Kale quiera o piense Celery? — la agarró fuertemente del mentón mientras una mirada malvada se posaba en ella.

Ella sonrió, y sus ojos resplandecieron mientras se humedecía los labios de deseo —Déjeme servirle majestad.

—No necesito otra hembra Celery, Tengo una concubina si así lo deseó— intentó razonar con la saiyan tratando de mantenerse alejado de ella.

La saiyan no se rendiría tan fácilmente —Su concubina es débil y frágil, no puede complacerlo como se merece, déjeme tomar ese lugar — mientras intentaba abrazarlo de nuevo.

El peliflama decidió que había sido suficientemente amable, estaba cansado y no quería perder más tiempo.

— Si quisiera tomarte lo haría — Su voz denotaba peligro, todavía sosteniéndola del mentón la aventó al suelo antes de agregar:

— Las presas que se ofrecen así mismas no son atractivas Celery. Y si la humana me satisface o no, no es algo que me interese discutir contigo. — Irritado comentó, para después seguir su propio camino, mientras dejaba a la guerrera tirada en el piso.

Un saiyajin que había estado en las sombras observando todo salió al encuentro de la saiyan.

—¡Vaya! Nunca pensé que realmente fuera a negarse, por un momento creí que tendría que salir a interrumpir — la sonrisa varonil del hombre se mostraba segura mientras en un rápido movimiento levantaba a la hembra del piso y su cola se enrollaba en la cintura de la saiyajin.

— Te dije que no caería, yo nunca fallo en mis evaluaciones Basil — mientras sonreía descarada —Hay una hembra que definitivamente tiene su interés, pero estoy segura de que no es Kale.

—¿La humana entonces? — sorprendido la miró mientras ella asentía con la cabeza —¡Vaya! Eso no me lo esperaba — continuó cavilando el guerrero.

—Eso cambia las cosas Basil, tenemos que hablar con Pepper y Kyabe — decía sonriente la saiyan.

—Entiendo eso, pero... ¿De verdad tenías que besarlo para mostrar tu punto? — Se quejó el saiyajin.

Celery lo miró divertida, si algo que adoraba era ponerlo celoso así que simplemente se abrazó a él.

— No era necesario, pero siempre quise saber cómo besaba Vegeta, hace honor a su título, entiendo por qué Kale pelea por mantener su lugar al lado de él...

Burlona decía mientras el saiyan sacaba un gruñido de advertencia y la pegaba a su cuerpo, dándole un beso salvaje que la hizo gemir sin poder evitarlo, silenciando así las mordaces palabras de ella.

La boca de Basil acallaba los gemidos que comenzaban a salir de la hembra, mientras le desgarraba la ropa, la jaló hacía la primera habitación que encontró, era momento de recordarle porque él era su hombre...

/-/-/-/-/-/

Holiiii a todos, espero estén teniendo una excelente semana, me encantaría saber sus commentarios después de leer este cap, no me maten de que andaran un poco molestas.

Rápidamente contesto comentarios:

Calay: Sin duda tienes la boca llena de razón, Kale es insoportable pero el único culpable es Vegeta. El contacto que habla con Bulma pronto lo describirán ;).

Airyisabel: Ahhh te apoyo Kyabe es un amor de Saiyajin ya lo amé :3 Y de Bulma y Vegeta hijole veamos qué pasa :O

XXLALALULU: ahh amo esa canción y me puse a cantarla nuevamente. :3

Invitado: Ahhh no te apures su karma seguirá y si también empatizo con Radditz. Pobrecito...

Kimvalentlove: awwww Holiiii 3 :)