Los personajes no me pertenecen son creación del gran Akira Toriyama. La trama e historia si son idea original mía.

Sí, ya es hora de esconder del mundo el dolor bajo la piel. Más sé que estaré bien, los gatos como yo, caen de pie. Y no quiero jugar mi suerte por ti, no puedo con V pequeña vivir. Pronto estaré de aquí muy muy lejos... — Te dejo Madrid, Shakira.

" —Planeta tierra 23 años atrás—

Buscaba a su hermanita por toda la gran casa, sabía que sus padres no estaban. Cómo siempre habían salido a alguna de las tantas conferencias que el Dr. Briefs tenía que dar.

La rubia había llegado tarde al llamado de su hermana menor, los problemas con Bulma se debían siempre a su gran inteligencia. A pesar de ser tan joven iba en grados mucho más avanzados que el suyo y sus padres estaban seriamente considerando que terminara sus estudios en casa, pues a pesar de ser una infante su mente estaba tan desarrollada que podía poner en serios aprietos por sus cuestionamientos no solo a sus compañeros sino a sus profesores.

En la escuela le notificaron que se había peleado con sus compañeros de clase que le llevaban demasiados años de diferencia. Tights se había molestado muchísimo, Bulma era muy pequeñita y no hacía las cosas por molestar, solo era una niña extremadamente inteligente, muy curiosa y con un gran corazón.

Para su horror le contaron la broma cruel que le gastaron a la pequeña peliazul y por primera vez estaba furiosa. A pesar de no ser aún una adolescente, pues apenas había llegado a la pubertad, Tights tenía carácter y más cuando se trataba de su joven hermana así que el director le aseguró que los responsables habían pagado ya su fechoría pues habían sido expulsados el tiempo suficiente para hacerlos repetir el año.

Siguió buscando por la casa, después de intentar localizarla en los lugares favoritos donde la pequeña niña solía esconderse cuando necesitaba estar sola: El ático, el sótano, su clóset, el clóset de sus papás, debajo de la cama, y nada; no había logrado hallarla.

Solo había un solo lugar donde podría estar sino se hallaba dentro de la casa.

«La casa del árbol»

La rubia corrió al tope de sus fuerzas, hasta llegar al árbol donde se hallaba la pequeña casita, subió lo más rápido que pudo y al ingresar la vió, acurrucada en una esquina; sentada, recargando su infantil cabeza sobre sus rodillas ocultándola de esa forma.

—¡Bulma! — fue todo lo que su hermana dijo cuando la peliazul alzó esa mirada celeste,al escuchar la voz de la única persona aparte de sus padres que podría sacarla de su tristeza. La pequeña niña corrió al llamado amoroso de su adorada hermana y en un instante ya estaba envuelta entre sus suaves y protectores brazos.

—¡Ellos me dijeron que los acompañara que por fin conocería a mi príncipe azul, que sí existía! Yo solo quería conocerlo pero ellos fueron malos conmigo ¡Me engañaron y se burlaron de mí! —lloraba la pequeña niña.

Su hermana estaba furiosa, esos estúpidos adolescentes inconscientes que no entendían que su hermanita seguía siendo una niña pequeña y ellos ya eran jóvenes que deberían ser más maduros.

—¡Me dijeron que era tonta por creer en esos cuentos de hadas! — la voz de la peliazul se quebró— ¡Que el príncipe azul no existe! ¡Se burlaron mucho, después de aventarme muchos globos con pintura!— Indignada la peliazul lloraba aferrada de su hermana mayor.

Tights se quedó abrazando a su pequeña hermana, acariciándole los sedosos cabellos azules, mientras tarareaba una canción de cuna. Se quedó ahí acunándola hasta que la pequeña se quedó profundamente dormida, se quedó a su lado hasta que despertó y pudieron bajar juntas de ese árbol.

—¿Es cierto lo que dijeron? —Preguntó inquisitiva la pequeña ojiazul, la rubia simplemente sonrió. Sabía que su hermanita no la dejaría en paz hasta que no le contestara.

—Los príncipes existen Bulmita, pero pueden no ser como tú los conoces en los cuentos que mamá te lee—contestaba mientras le sonreía y le acomodaba su despeinada cabellera azul —Aún así algún día hallarás a la persona de la que te enamorarás y para ti será tu príncipe azul, sea un príncipe verdadero o no.

La pequeña niña estaba triste después de las burlas de sus compañeros — ¿Y si al final el príncipe no me quiere? — Su hermana mayor la miró con ternura, mientras la pequeña peliazul fruncía el ceño por lo concentrada que estaba mientras pensaba en ese dilema.

—Si al final él no es lo que creías, siempre estaré aquí para ayudarte B.B — Un brillo emocionado se reflejó en su pequeña hermana —¿Lo prometes Tights?

La rubia simplemente sonrió mientras abrazaba fuertemente a su hermana —Lo prometo Bul, si tu me necesitas recorreré la galaxia entera por ayudarte..."

Actualidad.

La felicidad es un término muy ambiguo que desde siempre hemos usado, alguien es feliz porque pasó un buen día o porque se ganó la lotería o porque se salvó de morir atropellado. No hay un parámetro que nos defina ¿Qué es la felicidad? Y sin embargo parece englobarlo todo.

Bulma había usado ese término demasiadas veces a lo largo de su vida. Había sido feliz creando el radar del dragón, así como también cambiando de corte de pelo, cuando tenía una cita con Yamcha o cuando conoció a Vegeta o bien, tomando una taza de té con su alegre madre.

No hay parangón para medir la felicidad. Pero todo absolutamente todo quedó atrás, sin color, en zona gris, cuando se halló enfrente de la persona que había con desesperación intentado contactar infructuosamente las semanas anteriores para verse y que ahora parecía como si fuera una ilusión o un sueño del que le daba miedo despertarse de pronto, el que por fin se hallara enfrente de ella.

Ahí, entre sus brazos supo que no quería estar en ese momento en otro lado, regresó a su infancia a cuando algo la lastimaba o alguien; y era ella quien la hallaba escondida bajo su cama o en cualquier escondite que hubiera usado y la sacaba de ahí para abrazarla como ahora lo hacía y sin decir más le prometía que todo iría bien, justo como ahora ese abrazo silencioso le prometía.

No se dio cuenta en qué momento rompió a llorar, los cálidos brazos de su hermana la sostenían, —¡Oh Tights te extrañé tanto! — Como una madre acariciando a su hijo, su hermana le acariciaba el cabello susurrándole palabras de afecto que calmaran el frágil corazón de la ojiazul.

Cuando Bulma por fin pudo dejar de llorar miró a su hermana a los ojos, la rubia la miraba con infinito cariño. Su joven hermana, usualmente frente a los demás era una mujer fuerte, aventurera y valiente, que hacía frente a la vida y a sus problemas y salía avante de todos ellos. Sin embargo, a pesar de lo invencible que se viera, seguía siendo un ser sensible que podría llegar a ser muy vulnerable con las personas adecuadas.

—Te hice una promesa tiempo atrás, ¿Recuerdas B.B.? Te prometí estar a tu lado si el príncipe azul te rompía el corazón, no necesito más que verte para saber que ha sucedido... — susurraba con cariño mientras con dulzura limpiaba las lágrimas de las delicadas mejillas de su hermana menor.

Algunos meses atrás, por fin la rubia había tenido tiempo de poder contactar a su familia pues había estado en varias misiones que la habían tenido ocupada y fue así que se enteró.

Tights sabía por sus padres que su hermana se hallaba en una relación con nada más y nada menos que con un príncipe extraterrestre. Su asombro fue bastante, pero este fue rápidamente transformado en preocupación, cuando se enteró de que éste era nada más y nada menos que el príncipe de los saiyajines.

Cuando le notificaron esto ella no comentó nada, pero se preocupó muchísimo y más al saber que habían salido de viaje al espacio exterior juntos.

A pesar de no querer hacer evidente su angustia, recordaba el haber cuestionado la sensatez de sus progenitores:

"... Tights había logrado contactar después de muchísimo tiempo a sus padres, ellos felices le contaron las últimas aventuras de su hermana y de que estaba en una relación con un guapo príncipe.

— ¿Entonces Bulma ya no esta con Yamcha?— escéptica preguntaba la rubia a sus padres, bien sabía que esa relación iba y venía siempre entre la ojiazul y el lobo del desierto.

La última vez que la intrépida rubia vio a su familia, la peliazul no estuvo pues había salido a unas conferencias y sus padre saldrían de viaje también así que realmente no tuvieron mucho tiempo para platicar y nada de eso le había sido informado en aquel momento. Supuso que los acontecimientos era recientes y que cuando ella fue a la tierra aún su hermana menor estaba con Yamcha.

—¡Oh no querida! El joven Yamcha es ahora solo un buen amigo de Bulmita. El apuesto Vegeta es ahora el novio de tu hermana, además tenemos que darte otra noticia— Emocionada comentaba su siempre alegre y despreocupada madre.

—¿De que planeta dices que es ese tal Vegeta?— trataba de sonar indiferente al preguntar.

— Es de la misma raza que el guapo Gokú, son saiyajines y es un príncipe muy guapo, si mi hija no anduviera con el apuesto Vegeta yo le habría pedido una cita.— decía alegre la señora Briefs.

—Pero querida, apenas ayer dijiste que esperabas saber pronto de Goku para pedirle una cita a él— le recordaba despreocupado su esposo a quién le parecían divertidos los cometarios disparatados de su alegre esposa.

— Me gustaría platicar con Bulma— comentaba Tights, trató de sonar lo más indiferente que pudo.

— Es una pena querida, Bulmita y el joven y apuesto Vegeta se fueron de viaje y no creo que regresen antes de unos dos años. Están viajando por la galaxia ¡Que romántico! — comentaba emocionada su madre.

—Lo único triste es que no hemos podido ver a nuestro nietecito— Comentó con pesar su padre.

—¿Nieto?— Preguntó alarmada Tights.

— ¡Ay si querida!— comentaba emocionada la risueña rubia. — Nuestro hermoso nieto Trunks— fue lo que alegre dijo su madre, mientras desplegaban una foto de Bulma cargando a un hermoso bebé de algunos meses de nacido que miraba a la cámara con aire serio y enojado, o al menos esa expresión era la que tenía el pequeño niño.

Una mezcla diversa de sentimientos se instaló en la rubia. Su pequeña hermana había sido madre, eso la hacía sentir dichosa, ahora tenía un hermoso sobrino, el mas guapo niño, de eso no le cabían dudas. Sin embargo le preocupada quién era el padre de la criatura.

— ¿Dijiste que la pareja de Bulma es un saiyajin?— cuestionó con duda la rubia a sus padres. —¡Así es hija!— confirmó tranquilo el doctor Briefs de nueva cuenta.

— ¿Dejaron que Bulma saliera a recorrer el universo con él? Y no solo ella sino ¿Dejaron que Trunks, también se fuera con ellos? — Trató de controlar su enojo y la molestia en la voz.

El doctor Briefs vio con amor a la mayor de sus hijas, sabía que la rubia solo estaba preocupada por la más joven.

—hija— dijo con cariño su padre. — Es cierto que ese muchacho es serio y algo tosco pero adora a tu hermana...— No pudo terminar de decir su punto cuando fue interrumpido por su esposa —Además querida recuerda que el guapo Gokú es de la misma raza y es muy noble— alegre terminaba su punto la señora Briefs como si fuera algo realmente claro para ella.

Tights estaba muy enojada y asustada, sus Padres no tenían idea de lo peligrosa que era la raza saiyajin, es más ella se asombró de saber en esos momentos que Gokú no era humano, pero de todas formas ella sabía que muy posiblemente él era muy diferente al resto de su raza por no haberse criado con ellos.

— Gokú creció en la tierra, ¿En que pensaban cuando dejaron a Bulma irse sola con mi sobrino con ese tipo? — Era raro escuchar a Tights tan molesta con sus padres, usualmente nunca pasaba.

Su padre vio con ternura a su hija mayor antes de contestar. — ¿Crees realmente que tú madre y yo habríamos podido detener el espíritu aventurero de tu hermana? ¡Claro que nos preocupamos por ella cuando lo decidió! Pero ya conoces a tu hermana, sabes que ella siempre hace lo que quiere, además deberías conocer a ese muchacho, por muy serio que fuera se notaba lo mucho que mi pequeña le importaba, confío en que él sabrá cuidarla.

La rubia sabía que su padre tenía razón en algo, su hermana era imparable cuando se proponía algo, aún así ella estaba asustada por su pequeña hermana y su sobrino, así que tenía que buscar cómo saber de ella..."

Inmediatamente comenzó la búsqueda de su hermana menor por la galaxia, en la zona que, de acuerdo con las últimas comunicaciones de Bulma con su padre sabía que habían estado. Sus padres como siempre eran confiados y despistados; y no dimensionaban el problema en que podría estar metida la peliazul.

Gracias a Jaco supo de los problemas que últimamente la patrulla intergaláctica tenía pues los saiyajines habían comenzado a expandirse, se enteró que tomaron un planeta como suyo y ahora estaban expandiendo su dominio sobre el resto de los planetas de ese sector, y no sabían como hacerles frente.

Ninguno de los que conformaba la patrulla era tan fuerte como para hacerles frente. Además de que los Saiyajines eran conocidos por su temperamento agresivo, el diálogo no era algo que creyeran que fuera a funcionar. Estaban en serios problemas pues no eran rival para esa raza.

Consideró seriamente ir a ese planeta donde vivían los saiyajines. Sin embargo descartó la idea, sabía que no tendría forma de colarse en ese lugar sin que la derribaran y no tenía como contactar a la peliazul.

Por eso mantuvo todo el tiempo abierto el canal de comunicación con la señal que solo ella, su padre y Bulma conocían, y sus esfuerzos al fin rindieron el resultado deseado, su pequeña hermana se contactó con ella. Aún así, tuvo que esperar paciente hasta que la peliazul por fin coordinó el encuentro.

Radditz miraba toda la interacción desde lejos, con desconfianza. Sin embargo, se daba cuenta que ni la otra mujer ni Bulma representaban un problema, ambas eran débiles, decidió darle espacio a la peliazul.

—Vegeta me va a matar — suspiró resignado mientras se mantenía alejado observando la interacción de las féminas terrestres.

Aprovechando que Radditz se mantuvo a una distancia bastante lejana, Bulma colocó un aparato que producía ruido blanco alrededor de ella y así evitar que él escuchara lo que decían, conocía el fino oído que los saiyans poseían.

—Así que te enamoraste de un saiyajin... — comenzó la plática su hermana, — ¿Acaso mi cuñado es ese saiyajin que está viéndonos con cara de pocos amigos, allá alejado de nosotras? — Intentaba hacer más llevadera la historia que seguramente Bulma tenía que narrar.

—¡Ojalá fuera Radditz! sería menos difícil todo... —La ojiazul suspiró y comenzó a relatarle a su hermana los sinsabores de su triste historia. Le dolía en el alma y hubiera querido no hacerlo, pero si alguien podía ayudarla sin juzgarla era precisamente ella.

Tights escuchó todo sin decir un solo comentario contra el saiyan. A diferencia de Bulma, ella sí conocía a la raza saiyajin, el haber trabajado con Jaco en la patrulla intergaláctica le había abierto la mente a todos esos mundos y culturas tan diferentes a los humanos.

—... Y es por eso por lo que ahora no pude traer a Trunks conmigo, no quiero Vegeta sospeche ni que mi pequeño se entere de nada, hasta que huyamos...— La rubia miró el dolor plasmado en los oceánicos ojos de su pequeña hermana.

Sabía que esto debía ser tremendamente doloroso para ella, y a pesar de la horrible historia de la traición que le había contado, algo no terminaba de cuadrar en la mente de la intrépida mujer.

Ella había escuchado las historias acerca del feroz y temible príncipe, de lo cruel y despiadado que era. Pero si de algo ella tenía certeza es la impresión que su bella e inteligente hermana podía causar en los hombres, y no solo era por presunción por ser Bulma de su familia. Sino que de verdad era cierto, la peliazul era muy hermosa incluso para el estándar humano, y demasiado inteligente, dos características que no se solían hallar juntas normalmente.

Conocía a su hermana, estaba herida en su orgullo y amor propio, pero aun sin conocer a su "cuñado/No cuñado", creía que la reacción del enigmático y cruel príncipe de los saiyajines era demasiado diferente a la esperada. Ella misma apostaba que si él fuera el guerrero cruel del que todos hablaban ya hubiera matado a su hermana y a su sobrino, cuando tomó a la otra mujer.

«Tal vez después de todo si sienta algo por ella... al final sigue siendo un hombre...»

Mientras cavilaba las opciones que tenía, fue interrumpida por la ojiazul quien nerviosa miraba a su hermana, esperando que el regaño que seguramente recibiría, por lo tonta y crédula que había sido no fuera demasiado duro.

—¿Crees que soy muy tonta verdad? No te esfuerces por ocultarlo ¡Yo misma me sigo recriminando! Él me dio muchas pistas de que no me tomaba en serio, nunca se comprometió conmigo y fui tan o más confiada que mis papás —La voz de la peliazul se quebró.

Tights miró con ternura a su hermana antes de responder —No hiciste nada malo Bul, solo te enamoraste — limpió una lágrima que traicionera se deslizaba por la mejilla de la peliazul. —Además gracias a él mi hermoso sobrino existe.

Bulma quiso abrazar con mas fuerza a su hermana, ¡Cómo la adoraba! Era la única que siempre estaba ahí al pie del cañón para ella, sin importar nada.

—¿Qué es lo que quieres hacer B.B? —la pregunta fue directa y sin rodeos. La científica sabía que debía ser honesta con su hermana .

— No puedo escapar y volver a la tierra, Gokú está débil aún, necesito que me ayudes primero a saber como sigue su salud y si ha mejorado, pero sino lo ha hecho, necesito idear un escape y que me ayudes a esconderme en algún otro planeta.

Veía a su pequeña hermana, el rostro decidido le decía que si no la ayudaba ella buscaría quién la apoyase.

— Si te escapas sabes que lo primero que hará es ir a la tierra, ¿Verdad? — La rubia necesitaba confirmar si Bulma entendía la envergadura de la acción que iban a cometer. Sin duda enfadar a un saiyajin era una acción bastante temeraria, meterse con el príncipe de una de las razas más bélicas y agresivas de ese universo, sería un acto kamikaze, les haría la vida un infierno.

Sabía que la situación era realmente complicada. Sin embargo, no culpaba a su hermana por caer en las redes de ese enigmático guerrero. La rubia estaba intrigada, nunca había visto de cerca a los saiyajines, los evitaba.

Eran muy peligrosos, lo sabía perfectamente pues en su trabajo seguían deliberando la mejor forma de hacerle frente a la rápida expansión que estaba haciendo. Sin conocerlo directamente, todos sus compañeros de trabajo sabían que el príncipe saiyajin, era un tipo muy listo, había librado realmente pocas batallas, y sin embargo estaba sometiendo planetas enteros sin necesidad de derramar sangre.

Por un momento llegó a considerar que el guerrero de larga cabellera que acompañaba a su hermana era ese enigmático príncipe. Sin embargo, al parecer era algo así como un guardaespaldas. Lo cual la intrigó más, sin poder evitarlo de reojo vio con más detalle al malhumorado saiyajin que estaba aguardando a lo lejos.

«¡Vaya! Si el tipo estaba buenísimo»

La rubia se golpeó mentalmente, no era el mejor momento para ponerse a mirar al guerrero, otro saiyajin acabada de romperle el corazón a su hermanita y allí estaba ella comiéndose con la mirada a uno de esos insensibles. Y a pesar de todo esa rápida escaneada que le dio al saiyan le llevó a una simple conclusión:

«Si ese saiyajin que acompaña a Bul está así de bien... ¡Wow! ¿Cómo será el tal príncipe Vegeta?»

Su curiosidad se incrementó. Aunque Bulma nunca lo aceptara, ella sabía que su pequeña hermanita seguía y muy enganchada de ese sujeto. Había que ver como aún le brillaban los ojos al hablar de él.

— Próximamente Vegeta y varios saiyajines estarán en una misión en otro planeta varias semanas, lo sé porque me ha pedido que aliste varias naves — La científica se notaba decidida.

La rubia miró al cielo de ese planeta de hielos perpetuos, el aire por ratos arreciaba, por más que iba perfectamente protegida, odiaba los climas extremos de ese tipo de lugares. El cielo reflejaba tonalidades grises anaranjadas, cualquiera diría que estaba amaneciendo u anocheciendo, pero no, simplemente el sol de ese planeta se hallaba a tanta distancia que el día solamente tenía esa tenue luz solar. Suspiró.

Miró a la ojiazul, —toma, ponte esto en la muñeca — le dio una pulsera que a simple vista era solo un adorno que lucir, sin embargo ese inofensivo adorno era un comunicador encriptado y también podría ser usado para rastrear a la ojiazul en caso de ser necesaria una extrancción de emergencia de ese lugar, le explicó lo que era:

— Con este artefacto puedes comunicarte conmigo, la comunicación está encriptada, un seguro adicional al que seguramente tú ya pusiste en la comunicación de esa base, si te conozco bien ya hackeaste el sistema.

La ojiazul lo tomó y se lo puso en la mano, vio que su hermana se colocó uno igual en su muñeca

—Avísame cuando ya tengas el plan —Tights suspiró —Intentaré comunicarme con la tierra y averiguar el estado de Gokú.

Bulma se sentía dichosa, por primera vez en mucho tiempo sentía esperanza, su corazón latia con fuerza. —Por favor Tights evita que se den cuenta en la tierra de la situación. absolutamente nadie debe de saber. Entre menos personas sepan del plan será mejor, sé que Vegeta se pondrá furioso en cuanto me escape y no quiero que dañe a ninguno de los guerreros Z. ¡Y por favor! Dile a mis padres que la comunicación es pésima pero que estamos bien – La rubia asintió y la abrazó nuevamente.

Tights sabía que Jaco la mataría por usar la tecnología de la patrulla intergaláctica en ayudar a su hermana a escapar de los saiyajines, todos ellos le temían a esa raza, sobre todo él. Resopló al imaginarse el drama que haría si se enteraba.

«Un problema a la vez Tights» Ya luego se encargaría de Jaco.

Se acercaron a donde el saiyan las esperaba. Radditz estaba furioso, sabía que lo iban a matar, definitivamente se había arrepentido de permitirle a la peliazul ver a esa extraña mujer, pero ahora sabía que sería peor avisarle a Vegeta. Aunque no quisiera se quedaría callado.

Las vio llegar sonrientes a donde él se había quedado.

—¿Tú no hablas grandulón? — Una sincera sonrisa se expandió en el rostro de la rubia, mientras el pelinegro le lanzaba un gruñido enojado —Ya debemos regresar a la base — fue todo lo que agriamente contestó.

Bulma abrazó con mucha fuerza, casi con desesperación a su hermana, no sabía cuando iba a poder verla de nuevo, la rubia trató de mantener su temple. Derrumbarse no le iba a ayudar en nada a la ojiazul.

Le sonrió a su hermana, para acto seguido voltear a ver al saiyajin —¡Oye tu grandote! Por cierto mi nombre es Tights – Mientras le guiñaba un ojo. El saiyan no pudo evitar escanearla, le recordaba mucho a la peliazul a pesar de que el tono de pelo y ojos era distinto. Cuando escucho su tono desfachatado, creyó haber sido descubierto in fraganti recorriendo con su mirada las formas de esa rubia mujer y se sonrojó ampliamente.

Tights solo se rió antes de acercarse juguetonamente, —Si te portas bien, la próxima vez que nos veamos te dejaré tener una cita conmigo— decía desvergonzadamente mientras se reía abiertamente de él.

Radditz la vio de mala manera, esa burla vulgar y descarada de la mujer le confirmó su falta de miedo a él y a la raza saiyajin.

—Deja de decir tonterías — Siseaba enojado, mientras blandía su puño. La rubia con una pizca de picardía en la cara decidió tomarle el pelo al pelinegro.

—¡Oye tú! Tranquilízate ¿Acaso no sabes quién soy?—Mientras alzaba una ceja esperando su respuesta.

El saiyan se quedó mudo y perplejo mientras veía que la peliazul se estaba divirtiendo también a su costa. Bulma decidió terminar de presentarla. — Tights es mi hermana mayor Radditz.

El guerrero maldijo por lo bajo, si Vegeta se enteraba que Bulma vio a su hermana, podría pensar que estaba planeando escaparse. Eso no era nada bueno para él, sin duda el príncipe iba a matarlo.

Tights aprovechó para despedirse. —En verdad estoy feliz de haberte visto de nuevo hermanita, ¡Cuídate! ¡Ahh y tu muchachote! Más vale que mantengas a mi hermana a salvo o yo misma me encargaré de asegurarme que tu príncipe te patee el trasero — decía pícara Tights antes de guiñarle el ojo y dirigirse a su pequeña nave espacial.

Radditz estaba asustado, ciertamente estaba empezando a sentir cosas extrañas por la peliazul pero seguía sabiendo cuál era su deber y este era con Vegeta. Al menos ya se sentía tranquilo, acababan de terminar de recolectar las muestras e iban rumbo a la base. La voz de la científica lo sacó de su ensimismamiento.

—Gracias Radditz, gracias por ayudarme —En tono amistoso le decía la peliazul, antes de plantarle un delicado beso en la mejilla al saiyan, quien acto seguido se sonrojó muchísimo y olvidó su enojo con ella y sus juramentos de no volver a ayudarla.

—Si Vegeta se entera me matará —Fue todo lo que con resignación dijo el saiyan, casi sentía que llegarían y el príncipe saiyajin estaría esperándolo. —Bueno entonces no le digamos nada, solo quise ver a mi hermana, no hicimos nada malo, por favor Raddtiz, que este sea nuestro secreto.

Radditz se sentía confuso, definitivamente la humana lo confundía, sabía que ella no tenía intenciones románticas con él y a pesar de no quererlo se emocionaba con su cercanía. Aún así su deber era con el príncipe de su raza, si Bulma había contactado con su hermana él definitivamente debía avisarle.

—Lo siento Bulma. Aunque sé que seré castigado duramente por él, debo avisar a Vegeta. — Trató de no sonar tan culpable como se sentía pero era su deber hacerlo.

La peliazul vio los negros ojos del pelinegro. Pudo darse cuenta que él no mentía ni lo decía solo por molestarla. Le alarmó ver la verdad reflejada en sus negros ojos, realmente le diría al príncipe de los Saiyajines lo que ella había hecho.

Se maldijo por lo bajo, si Vegeta se enteraba, cualquier posibilidad de escape se vería reducida a cero. No dejaría que la lealtad de Radditz por Vegeta acabará con sus oportunidad de escapar.

Sabía que lo que pretendía hacer para asegurarse del silencio de Radditz era jugar sucio, y se sentía mal de antemano; pero si tenía que jugar un poco con los sentimientos que ella perfectamente sabía que el saiyan de larga cabellera tenía con ella. Entonces lo haría, jugaría el juego de la seducción de ser necesario.

Sin darle tiempo a respirar se acercó a él quedando frente a frente, pudo ver el nerviosismo del saiyan por tenerla tan cerca. Sin darle tiempo a reflexionar se pegó a él y lo abrazo de frente mirándolo fijamente a los ojos.

Radditz sintió su pulso acelerarse al sentir a esa delicada fémina tan cercana a él, su nerviosismo creció.

— ¿Que diablos haces humana?— Fue todo lo que con voz entrecortada producto de los nervios por la cercanía, dijo.

—Por favor Radditz no hagas eso...— el tono suave con el que la fémina pedía su apoyo lo empezaba a marear, trató de poner espacio entre ellos pero la ojiazul fue más rápida y apretó más el agarre de sus brazos sobre le cuello de saiyajin, haciendo que quedaran peligrosamente cerca.

Pudo ver la hermosa cara de la humana frente a él, vio cómo se mordía el labio inferior mientras nerviosa lo miraba insistente. Sintió como el aroma dulce y floral de la hembra llegaba a él y casi gimió de lo exquisito que era esa cercanía.

— Bulma, yo... yo...— trataba de explicarle que no era su intención pero debía hacerlo, que se veía obligado por la lealtad a su raza. — Por favor Radditz, no le digas a Vegeta, yo solo quería ver a mi hermana, no hice nada malo, él no me dejará volver a verla nunca más y me quitará a Trunks.

La voz de la fémina sonó desesperada, y la cercanía lo mareaba. El saiyan sabía que tenía la batalla perdida solo suspiró y confirmó con un movimiento de cabeza, antes de decir — Yo... no diré nada pero no intentes ninguna tontería...

— ¡Gracias Radditz! — emocionada decía mientras le daba un fuerte y cálido abrazo que sin poder evitarlo el saiyajin correspondió. Ella no se dio cuenta de lo mucho que temblaba el saiyan al abrazarla.

Radditz nunca había deseado con mayor desesperación como ahora lo hacía, que ella no fuera mujer del príncipe, sabía que jamás podría disfrutar de esos labios ni tocarla de ninguna otra forma y eso lo rompía de mil formas diferentes.

Decidió dormirse un rato, para no seguir hablando con ella, las sensaciones que sentía eran confusas y tenía claro en la mente que no podía acercarse a ella de la forma que deseaba por mucho que quisiera, Nappa ya le había advertido que no se hiciera ideas, seguía siendo mujer de Vegeta.

Al llegar al planeta vio a un silencioso Radditz irse, aún se veía sonrojado cuando se despidió de ella. Bulma se sintió sumamente culpable por manipular de esa forma los sentimientos del hermano de Gokú, pero ella se había jurado hacer uso de lo que fuera necesario con tal de garantizar el éxito de su huida. Y a pesar de sentirse mal por usar los sentimientos del saiyan para sus propósitos, no se arrepentía.

Al regresar ya era tarde, la peliazul decidió irse a la nave directamente donde ya la esperaba Nappa con Trunks. —¿Irás a cenar con nosotros? — Preguntó con aparente desinterés el calvo saiyan.

Hacía muchos días que no iba a cenar con ellos, desde el encuentro con Kale y todos la extrañaban, a ella y a Trunks. En otro momento ella hubiera considerado acompañarlos pero estaba cansada y sabía que las cosas estaban aún muy recientes, lo mejor era esperar a que Vegeta y Kale salieran de viaje.

—En otra ocasión será Nappa, estoy cansada— fue todo lo que comentó y se dirigió tranquila a su nave.

Había comenzado a preparar la cena, cuando el príncipe saiyajin llegó. Últimamente llegaba y cenaba con ellos; no entendía el porqué de su actitud pero en estos momentos no tenía paciencia ni interés en entenderlo. Estaba emocionada de haber podido ver a Tights y ni siquiera Vegeta le amargaría su buen humor.

—Buenas noches majestad — Fue su breve y formal saludo.

A pesar de que ya no lo veía en forma tan fría, la formalidad con él no se había desvanecido del todo, de hecho la científica se esmeró en hacer notar que seguía existiendo esa lejanía marcada por la ojiazul.

El peliflama por un momento cuando despertó en la cama de ella aquel día que por fin pudo dormir algunas horas al lado de la mujer que lo estaba volviendo loco; creyó que las cosas comenzarían a mejorar, para su infortunio no había sucedido así.

Si bien ahora tenían mejor relación, una un poco más cordial; Ella se encargó de sacarlo de su error, pues con el paso de los días fue haciéndose más que evidente para el guerrero que ella no había dejado su trato frío y formal, si bien era más amable, dejaba en claro que su relación sólo era cordial entre ellos. —Trunks saluda a tu padre— tranquila instó a su pequeño hijo.

La peliazul había vuelto a platicar ese día temprano con su pequeño niño a quién le había dejado en claro que debía de dirigirse a su padre con respeto. El pequeño pelilila no había estado muy de acuerdo en hacer eso que su madre pedía, no lo entendía, días anteriores habían estado muy felices los tres y ahora de nuevo notaba algo raro entre sus papás que no le gustaba. Y a pesar de su nulo interés en dirigirse a su padre de manera formal, obedeció.

—¡Enas noches Pade, maestad!— Fue la forma de saludarlo mientras hacía esa reverencia que odiaba, era su papá ¿Porqué tenía que hacer eso?

Vegeta había aguantado estoicamente las muestras de frío trato frente a los demás que la científica luego comenzaba de nueva cuenta a darle, pero no podía soportarlo más y menos en la intimidad de una cena entre ellos tres.

—¡Basta mujer no hagan eso, ustedes no necesitan hacerlo! — Se acercó al pequeño Trunks e hizo algo que casi nunca hacía, se puso en cuclillas en el suelo para quedar a la altura del pequeño quién lo veía emocionado.

Trunks había deseado desde que su padre volvió a pasar tiempo con él, que al ver sus avances en su entrenamiento se sintiera orgulloso de su desempeño.

—Nappa me contó que has avanzado mucho Trunks, no esperaba menos de ti...— A pesar de decirlo serio, una leve sonrisa sincera se asomó en su cara. El pequeño peli-lila había soportado durísimos entrenamientos con el calvo saiyan recientemente y a pesar de que tenía raspones y le dolía su cuerpecito por lo rudo que había sido el entrenamiento, en ese momento todo dolor había valido la pena.

Sus grandes ojos azules se emocionaron al sentir la mano de su padre acariciar cariñosamente su cabellera.

El pequeño emocionado se sonrojó muchísimo mientras se acercaba tímidamente al regazo de su padre para darle un apenas imperceptible abrazo. Odiaba tener que portarse como su mamá decía. El adoraba a su padre, era su más grande héroe y solo quería pasar tiempo entrenando con él, que lo viera con orgullo justo como ahora estaba sucediendo.

Al ver el acto espontáneo de su hijo, que aunque tímido e inseguro había abrazado a su padre, Bulma se asustó, no sabía si Vegeta vería mal que Trunks fuera tan humano en sus emociones por lo que rápido lo reprendió.

—¡Trunks compórtate con tu padre!—Odiaba restringirlo pero no quería que sufriera desprecios del saiyan.

Por lo que el pequeño asustado de inmediato se separó y agachó avergonzado su infantil cabeza, deseando no haber molestado a su papá.

Vegeta no quería admitirlo en voz alta, pero había ansiado largo tiempo ese cálido abrazo espontáneo de su cachorro gruñó mitad risa mitad sorpresa cuando lo había hecho y le molestó sentir la separación del mismo, así que sin dar tiempo a más sorprendió a madre e hijo cuando lo cargó en brazos.

— Ustedes dos no necesitan ser formales, son mi familia— dijo en tono suave el peliflama, le costó mostrarse calmado, el quería abrazar a la mujer y hacerle entender lo mucho que ellos significaban.

El pequeño Trunks lo miró confundido de nueva cuenta, no sabía a quién de sus padres hacer caso. —¿Pade maestad no? — preguntaba inseguro mientras veía de uno de sus padres al otro.

El saiyan aprovechó para dejarlo claro. — Ustedes dos no deben ser formales conmigo. No necesitas llamarme así, ni hacer reverencias.

Fue todo lo que comentó viendo a la ojiazul quién no quiso seguir esa pelea enfrente de su pequeño, pero ella no pensaba dejarlo acercarse más de lo necesario a ellos.

Vegeta sabía que la científica aun no acababa la cena así que aprovecharía el tiempo para entrenar un poco con su hijo y así evitar seguir esa confrontación – ¿Quieres entrenar un poco en lo que mamá termina la cena, Trunks?

—¡SI PAPÁ! — Emocionado aplaudía el pequeño crío. Para Bulma fue algo conmovedor, los vio salir de la cocina, y deseó que de verdad al menos con Trunks, Vegeta decidiera ser un buen padre el tiempo que ellos estuvieran ahí. Quería que su hijo guardara buenos recuerdos de él antes de desaparecer de su vida.

La cena fue agradable entre los tres, Trunks seguía emocionado. Y a pesar de que las cosas parecían ir a mejor, ella necesitaba que él dejara de estar tan pendiente de ellos, necesitaba espacio para llevar a cabo sus planes.

Una vez acabando la cena, decidió llevar a su pequeño a acostar. Sin embargo, sabía que ella y el saiyajin tenían una plática pendiente.

Mientras regresaba junto con Radditz a la base, Vegeta se comunicó con ella y le notificó que había algo importante que hablar, así que él estaba esperándola en el comedor mientras ella acostaba a su hijo.

Al regresar y antes de comenzar la plática ella decidió marcar distancia con él. —No necesitas pasar tiempo con nosotros Vegeta, usualmente cenabas con tu familia. Puedes seguir haciéndolo.

Él vio que ella le sonrió amable y sintió un pinchazo de dolor, ella no lo quería cerca. —¿Por qué piensas que no estoy con mi familia? — tranquilo se acercó a ella quedando frente a frente. Tenerlo tan cerca aceleró el pulso de la ojiazul.

Ver al saiyajin de frente, a cara a cara, a centímetros uno del otro era algo impresionante. Su varonil aroma le llegaba directo y le nublaba la razón. El saiyan no estaba mejor, acercarse tanto era arriesgado para él, le quitaba la poca cordura.

—Necesitas pasar más tiempo con tu familia Vegeta— fue lo que en un suave susurro ella le dijo. Tan cerca uno del otro que sus alientos se mezclaban, se sentían atraídos por el otro, tratando de resistir el impulso de acortar los centímetros que separaban sus bocas.

Sin poderlo evitar el saiyan llevó sus manos a la suave mejilla de la hembra. Su delicioso aroma lo traspasó, tenía tanto tiempo sin poder tocar esa tersa piel que estaba sintiendo un placer indescriptible con tan solo percibir el calor de la piel de la mujer en esa suave caricia. Ella cerró momentáneamente los ojos, y tuvo que reprimir un jadeo que pugnaba por salir de su garganta.

Sintió marearse por la falta de aíre, tanta cercanía del guerrero la estaba intoxicando. El príncipe saiyajin no estaba mejor. Su corazón latía dolorosamente en su pecho. Quería acortar la distancia y besar esos suaves labios rojos, que lo tentaban, lo invitaban al pecado. Pero tenía miedo de ahuyentarla.

Le dio una sonrisa franca, jamás había sido bueno expresando sentimientos, nunca hubo necesidad. Pero ahora precisaba desesperadamente poder transmitir de alguna manera eso que sentía.

—Ya lo hago Bulma— Fue lo que le dijo mientras seguía acariciando la tersa piel de porcelana del rostro de la mujer.

Se sorprendió cuando escuchó su nombre de la boca del saiyan, la voz grave del hombre se escuchó más ronca de lo habitual, lo que hacía latir su corazón y escuchar como en forma tan varonil decía su nombre como acariciándolo le hizo que las piernas flaquearan. Hizo de tripas corazón y decidió empujar a lo más profundo de su mente los sentimientos que revolotearon en ella.

«¡Kami soy tan patética!»

Ella no iba a creer en él ni porque su corazón se lo exigiera, su mente dio vueltas sobre lo último que él dijo y realmente no supo interpretarlo, ¿Qué había querido decir el saiyan? Era mejor averiguarlo —¿Ya haces qué, Vegeta?— preguntó curiosa.

Tomó algunos minutos al saiyan contestar. Él simplemente seguía ahí acariciándole la mejilla, mirándola avasalladoramente con esos dos refulgentes carbones que tenía por ojos, mientras ella se sentía desarmada ante esa potente mirada.

Nunca en su vida, enemigo alguno lo había puesto en ese predicamento, era increíble que esa débil fémina lo tuviera en ese estado. Con el corazón latiéndole fuertemente, el saiyan era consciente de que estaba asustado.

Jamás había dicho algo como aquello, pero quería que ella lo entendiera, y ahora que estaba cerrada a entender por medio de acciones, porque cada vez que él se acercaba ella lo malinterpretaba, debería hacerlo de la única forma que ella entendería, pero para él era la forma más difícil: Con las palabras. Intentaría expresar de esa forma poco usual para él lo que sentía, sería honesto con ella, le diría la verdad.

Exhaló y se preparó para abrir su corazón y expresar los sentimientos que con tanto ahínco se había esmerado en ocultar —Descansar con mi familia, ya lo hago, ustedes lo son; son todo para mí Bulma...—Fue todo lo que en un susurro confirmó.

La ojiazul le dio una hermosa sonrisa pero la misma no llegaba a su ojos, era una sonrisa triste, mientras era ella quién esta vez posaba una mano sobre la mejilla del saiyan, quién, al sentir el suave y delicado tacto de ella, cerró los ojos y le costó cada onza de su voluntad no soltar un gruñido de satisfacción de tan solo sentir su cálido roce contra su piel.

—No príncipe... no es así — Con tristeza ella comentó mientras tomaba delicadamente la cara del saiyan entre sus manos dejándola a muy corta distancia de la suya, sus labios estaban peligrosamente cerca, casi rozándose mientras sus oceánicos ojos azules lo traspasaban.

Al sentir tanta cercanía, el saiyan sintió su corazón casi detenerse. Ella continuó —tu familia está allá en las habitaciones reales. Agradezco lo que haces por nosotros, pero no somos tu familia. Si alguna vez lo fuimos, decidiste hace mucho pasar de nosotros. Aun así, ¡Gracias por este bello gesto! pero nada ha cambiado aun entre nosotros. Quiero que sepas que algún día lograré la promesa que te di, el día que me revelaste tus verdaderos planes, cuando con engaños me trajiste a este lugar: Trunks y yo abandonaremos este planeta para siempre, y dejaremos atrás todo lo que tiene que ver con la raza saiyajin.

Fue todo lo que ella dijo, mientras aún le acariciaba con dulzura la mejilla, para acto seguido darle un suave beso en el cachete; en el cuál detuvo sus hermosos labios unos segundos más del tiempo necesario sobre su cálida piel, para después susurrarle al oído:

— Ese día te hice esa promesa antes de que te fueras aquella vez ¿Recuerdas? Te dije que ganaría mi libertad. Grábate bien esto Príncipe... te hice una promesa y pienso cumplirla.

La forma tan cálida y amorosa de decirlo, le dejó mudo, frío. Pues a pesar de que su tono era cálido, se estremeció al ver la determinación en su mirada, quién ahora le miraba en forma fría e implacable.

De pronto, ella dejó de acariciarle la mejilla, le sonrió y antes de poder decirle algo más, le dio otro beso en la mejilla, muy cercano a la comisura de sus labios, pero esta vez la caricia no era cálida, se sentía fría como un beso mortal que solo le presagiaba malos augurios.

Acto seguida ello lo soltó y se separó de él, y a continuación la vio mirar al frente como si él ya no existiera para ella y sin poder evitarlo la vio irse de su lado rumbo a su habitación, dejándolo ahí solo.

Vegeta se quedó pasmado, nunca esperó esa reacción por parte de ella, la vio irse y dejarlo con los sentimientos revueltos y sintiendo crecer cada vez más la desesperación, la estaba perdiendo y por primera vez no sabía cómo hacer para recuperarla, quería seguirla pero sus piernas se negaban a avanzar.

Inhaló profundamente intentando recuperarse, no debía dejar que la emociones lo dominasen, de pronto el cansancio hizo mella en él y se arrastró hacia su cuarto. De nada le serviría seguirla, ella no le permitiría hablar más.

Necesitaba que la peliazul creyera de nuevo en él, trató de tranquilizarse, el viaje a Zerk estaba cercano, lograría que ella volviera a mirarlo como hacía antes, cerró los ojos intentando descansar con ese pensamiento, era lo mejor que podía hacer, sabía que actuaba en forma irracional pero no quería aceptar el hecho de que ella ya no lo amara, de tan solo pensarlo lo lastimaba.

La necesitaba a su lado, intentó tranquilizarse pensando que pronto ella lo perdonaría, evitando así el pensar en lo que lo paralizaba: el miedo a perderla.

Ese sentimiento, el de perderla. Es lo que hacía mucho lo había llevado a mantenerse alejado de ella y que lo había llevado a tomar decisiones como elegir a Kale como consorte y que hoy lamentaba, lo peor de todo es que había intentado evitar sentirlo, había estado seguro que ella no le importaba y había estado muy equivocado.

Ahora ese temor estaba ahí más fuerte que nunca. Ella le importaba y la estaba perdiendo, la consciencia de ese hecho lo golpeó profundamente.

—Bulma...

Su mirada se extravió viendo en la obscuridad de su cuarto a la nada, le dejaba la sensación de incertidumbre.

Que irónico era todo. El sentimiento de pérdida que antes lo alejó de ella, era el que ahora lo golpeaba desesperadamente y le exigía ir a su cuarto y confesarle cuánto la necesitaba, así como ese otro sentimiento que lo estremecía y que había surgido en él y no sabía cómo controlarlo y que no quería nombrar en voz alta: El amor.

Inhaló profundamente calmándose y recuperando su temple, su forma orgullosa de ser le ayudó obtener el dominio en sí mismo, no iría a mendigar nada, el viaje a Zerk le permitirá recuperarla.

Sí, no había necesidad de desesperase, él era el príncipe de los Saiyajines, ya tenía un plan, solo debía apegarse al mismo, recuperaría el amor de Bulma. Y ella y su hijo estarían a su lado mientras seguía la expansión del imperio con el que su padre soñó, con ese pensamiento en mente cerró los ojos.

En la habitación de al lado, la ojiazul también se acostó feliz, pensando en que pronto se alejarían de él y en la próxima huida de ese lugar.

Ambos descansaban en sus habitaciones, con objetivos tan diferentes en mente. Saboreando cada uno por adelantado el éxito de su propósito.

Mientras en otro lugar de la base, otros Saiyajines planeaban la caída de Vegeta y la desaparición de la peliazul...

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¡¡¡¡Holi a todos!!!! I'm back,

Lo prometido es deuda así que, aquí está el nuevo cap. Nose ustedes pero esto se está poniendo caótico, y creo que el que lleva las de perder es el príncipe Saiyajin, o ¿Qué opinan ustedes?

Rápidamente contesto comentarios:

An R. Tendo: lamento decirte que el Karma de nuestro amado apenas va comenzando :(. Qué tal con la persona que es el contacto de Bulma, al fin supimos quién era ;).

Calay:Si a mi también me empieza a dar pena Vegeta, pero es que se pasó mucho con sus acciones, ojalá pueda ser perdonado antes de que ella logre escaparse.

Invitado Caro: Me alegra saber que te va gustando la historia, mil gracias por leerla :)

Invitado Come libros: Ojalá te guste la historia :)

Invitado lectora de Fics: Gracias por leer!!

Invitado Amante de fics: espero te vaya gustando!

Invitado: Espero te vaya gustando! Yo tambien Los extrañaba :)

Extraño publicar cada semana pero de verdad que si necesito estas semanas para balancear mi vida, recuerden me tomaré dos semanas de descanso y de ahí en la tercera semana publicaré otro cap.

Cuéntenme como les pareció este capítulo y mil gracias por su apoyo y comentarios.