Los personajes no me pertenecen son creación del gran Akira Toriyama. La trama e historia si son idea original mía.
Hay mujeres por las que se da la vida y un poquito más. Yo la quise desde el primer día tanto, sin miedo, sin más. Amores prohibidos que vienen y van que nunca se han ido que no volverán, amores que matan, que duelen demás, amor de mentira, amor de verdad. Acércate más... —Amores prohibidos. Elefante.
Hay momentos en la vida que pueden marcar pauta en cómo vemos las cosas o cómo las interpretamos, eso era lo que estaba por pasar con el calvo saiyan. Pronto tendría que tomar una decisión que otra vez marcaría el rumbo de las situación en Vegita.
Nappa iba pensando en cómo la situación con los nuevos saiyan podría complejizar la endeble prosperidad que los saiyajines tenían.
¿En verdad eran amigos? O tal vez son enemigos disfrazados... ¡No lo sabía! y las actitudes de esos saiyans lo confundía.
«Radditz sabrá mejor que hacer»
Solo había otra persona que junto con él, era completamente leal al príncipe, ese era Radditz. Los tres habían estado juntos durante demasiados años. Siempre se cubrieron las espaldas, además solo ellos tres sabían de aquel dolor profundo que causó el saber que tu planeta fue destruido y que de tu gran civilización no quedaba nada, solo polvo estelar.
Un momento muy amargo en la vida que los tres habían sufrido en silencio, juntos. Si bien Vegeta siempre fue serio y frío ambos ofrendarían la vida por su orgulloso príncipe.
«Sí, definitivamente ese idiota de clase baja sabrá mejor qué hacer»
Nappa sonrió, si algo que siempre les gustaba a Vegeta y a él era molestar al otro saiyan, decirle clase baja y no porque lo fuera, su Ki era lo suficientemente alto para ser considerado de clase alta, pero era la forma de molestarlo por la deshonra que fue su hermano al nacer. Siempre era divertido ver la cara que ponía al escuchar ese mote.
Más confiado y alegre siguió su camino buscando al otro saiyan y a la científica. No quería hacer aún partícipe a Vegeta de sus dudas acerca de los nuevos saiyans; el peliflama tenía otras preocupaciones, primero quería platicar con Radditz para saber cómo abordar la situación actual.
Siguió caminando buscándolo,
«Caulifla dijo que estaría en la sala de reuniones donde estuvimos antes»
Esperaba todavía hallarlos ahí, sería más fácil así podían escoltar a la peliazul con la saiyan, quién le había dicho que estarían en el comedor y después podría hablar con Radditz tranquilamente...
Los celos pueden ser un infierno que arde sin control, pueden regarse como un camino de pólvora que a la más mínima chispa son encendidos y queman todo a su paso, creando caos.
Al menos era lo que Bulma había escuchado decir muchísimas veces antes, es más llegó a sufrirlos demasiadas veces cuando estuvo con Yamcha pero nunca al grado que los estaba padeciendo ahora... El despecho actuó por ella, tomó su voluntad y la animosidad contra lo que su mente le decía que Vegeta estaría haciendo con Kale hizo mella en ella.
A pesar de que su cuerpo y su instinto repelieron el contacto con la boca del hermano de Gokú, ella hizo caso omiso a la reacción y decidió apagar su sexto sentido que le advertía que estaba tomando una pésima decisión. Se sobrepuso a lo que su corazón le indicaba y profundizó el beso que Radditz le daba, se dejó llevar por el ritmo que el saiyan marcaba.
Sintió los labios de él apresar los suyos, la lengua deseosa del hombre traspasar su boca, que hasta hacía poco no había sido conquistada en mucho tiempo por nadie más que por Vegeta.
Y hacía tanto del último beso que se dieron que parecía que fue en otra vida que sucedió. Y aún así, el sentir la boca del saiyan que tenía ahora invadiendo sus labios, conquistando la intimidad de su cavidad bucal, la hacía darse cuenta de lo mal que la acción le hacía. No era él, no era su guerrero, ni era su olor ni su sabor.
Tan pronto entendió el error que estaba cometiendo, Bulma intentó despegarse de ese beso, pero Radditz estaba demasiado emocionado y no se dio cuenta de las intenciones de la mujer, por el contrario, la abrazó fuertemente pegándola aún más a su fornido cuerpo.
Radditz había hecho muchas cosas poco honorables en la vida, y había sido de muchas maneras un pillo, un ladrón pero no con su príncipe. Sabía que el beso que daba en este momento a la mujer que había sido considerada por Vegeta cómo su consorte, excedía cualquier acción cometida previamente y era injustificable.
Aún Así, tenía claro que esa mujer jamás le pertenecería y aunque la deseara demasiado y comenzara a sentir cosas por ella jamás iría un paso más allá de la osadía que en ese momento estaba cometiendo, al tomar el dulce néctar de esa tentadora boca.
A pesar de todo era leal a Vegeta y solo pretendía tener ese beso, simplemente algo que le permitiera seguir adelante sin ella.
Bulma intentaba con todas sus fuerzas separarse del saiyan, hacerle ver que ese beso no debería continuar, para cuando se dio cuenta de su garrafal error era demasiado tarde...
Nappa entró confiado a la sala donde algunos minutos antes estuvieron todos los saiyans reunidos, solo para hallarse con un panorama que jamás en todos los mundos e infiernos disponibles pudo imaginar. Al saiyan que había sido como un hermano pequeño, el único a parte de él que había sido leal a Vegeta, a quien le confiaría la vida del príncipe si él llegara a faltar, para defenderlo con su vida.
Hallar a ese mismo hombre "leal", abrazando, besando, tocando a la mujer que por sobre todas las cosas su príncipe antepuso a los demás incluso sobre su consorte oficial; Fue simplemente inaudito. Se quedó pasmado por un instante, sintiendo un dolor físico en el pecho producido por la traición tan baja que estaba siendo cometida ante sus ojos.
Frente a él, al abrir esa puerta, sus ojos atestiguaron la peor de las traiciones, aquel que junto con él creyó siempre leal, estaba en un amorío con la débil mujer que había sido honrada de la forma que ninguna otra jamás lo sería, anteponiéndola a todos, haciéndola su consorte. Y ahora ambos: el leal guerrero y la consorte estaban burlándose de Vegeta. Pudo ver ese intenso beso dado entre ambos como testigo de su traición.
Todo sucedió después de eso demasiado rápido, para cuando Bulma pudo ser liberada de ese beso, se halló con un Radditz aventado en forma brutal al suelo mientras veía a un Nappa desencajado.
Vio conmocionada lo que había sucedido, lo entendió al ver a Nappa irse sobre el otro saiyan golpe tras golpe, y al escuchar la voz llena de desprecio con la que se dirigía al hermano de Gokú.
—¡Tú! ¡Maldito miserable! De todas la personas ¿Tenías que ser tú un vulgar traidor? —La voz de Nappa sonaba gélida, sin embargo evitaba gritar no quería hacer un escándalo; cogió al otro saiyan de los hombros mientras con desprecio seguía —¡Creí que eras leal! Pero no eres más que una escoria, Bardok debe estarse revolcando en el más allá al saber la clase de descendencia deshonrosa que tuvo— siguió golpeando con brutalidad al otro saiyan.
Bulma estaba horrorizada, se había arrepentido de su acción pero fue demasiado tarde, la furia que se veía en el calvo saiyan era demasiada, intento tranquilizarlo.
—Nappa no es lo que piensas yo...— pero no pudo terminar de decir lo que sea que ella quería contar, pues un furioso Saiyan arremetió con palabras contra ella —¡Guarda silencio terrícola! No hablaré aún contigo, puedes estar contenta si esto es lo que pretendías. Lograste quebrar la lealtad de este imbécil con el príncipe de su raza. Sé feliz sabiendo que tus manos estarán tan manchadas de su sangre cómo lo estarán las mías cuando acabe con él.
Bulma lo miró con horror —¡Por favor Nappa! Te lo suplico...— nuevamente fue interrumpida por el saiyan. —¡QUE TE CALLES! — Estaba furioso y la acorraló contra la pared mientras sus puños golpeaban salvajes a los costados de la pared muy cerca de la cabeza de la aterrorizada mujer y su mirada de desprecio penetraba los azules ojos desesperados.
Después sin voltear a verlo se dirigió al otro —Más vale que te quedes aquí en lo que regreso— fue toda la advertencia del calvo al pelinegro. El otro saiyan escupiendo un poco de sangre por los golpes certeros recibidos sólo alcanzó a decir con una voz apenas más fuerte que un susurro —Como si me pudiera mover...
Fue todo lo que la peliazul alcanzó a escuchar de Radditz, ya que el otro saiyan volvió a acribillarlo a golpes, escuchó le crujido de los huesos al romperse. La mirada desorbitada de miedo de Bulma y su respiración rápida le decía que aquello era una completa pesadilla.
Sin siquiera darle una mirada, el saiyan enojado tomó a la peliazul del brazo, mientras la arrastraba fuera de esa sala. El Saiyan no estaba seguro cómo proceder pero esa traición al príncipe no podía quedar impune, estando en el pasillo llevaba del brazo rudamente a la peliazul a quien trataba de no apretar con fuerza y aún así el agarre era tan firme para la delicada piel de la fémina que seguramente dejaría moretones.
—Escúchame bien Bulma — El tono bajo y lleno de desprecio de Nappa la lastimó y la hizo sentirse peor de lo que se sentía por si sola — Te vas a quedar callada hasta que vaya a hablar contigo, hoy haré guardia y hablaremos, no le dirás a nadie lo qué pasó o asegurarás tu muerte y definitivamente la de Radditz ¿Me has entendido?— la ojiazul no encontraba su voz así que solo asintió con la cabeza.
—¡Ahhh aquí están!— Alegre llegaba Caulifla con Trunks. Bulma buscó coraje en el fondo de su ser y trato de lucir relajada como si nada pasara, antes de poder hablar fue Nappa quien dio indicaciones.
— Caulifla, ¿Puedes llevar a Bulma al laboratorio? Radditz y yo estaremos ocupados, quédate con ella todo el tiempo, pasaré a relevarte antes de la cena.
—¡Seguro! —Era lo que una sonriente guerrera comentaba —Mientras ella y Trunks caminaban.
Sin percatarse en el lío emocional en el que la peliazul se hallaba.
La saiyajin se colgó en el brazo de la humana —¡Vamos Bulma! —Fue lo que alegre y despreocupada dijo, mientras arrastraba a una casi catatónica terrícola con ella.
Tan pronto Nappa regresó a la sala donde había dejado a Radditz, lo tomó rudamente del brazo y lo hizo pararse a la fuerza —Despierta princesita— Con desprecio dijo mientras sin nada de amabilidad lo zarandeaba.
—Te necesito despierto, tú y yo iremos fuera de la base ¡AHORA!— Caminó junto con Radditz, en forma rápida para evitar que alguien los viera y salieron de esta. A pesar de lo adolorido y ensangrentado que estaba, el pelinegro no se quejó e hizo lo que el calvo saiyan decía.
Alejados, en un Páramo desolado por fin Nappa dejó salir toda la ira reprimida. —¡Maldito traidor!— Fue lo que gritó mientras golpeaba brutalmente a Radditz, quién a pesar de los golpes letales no hizo amago de defenderse, en el fondo sabía que la furia de Nappa estaba justificada y se sintió terrible por lo deshonroso de su acto.
—¿Dime por qué?— Exigió Nappa. Radditz se semi incorporó en el suelo —No me puedo justificar Nappa, sé lo que hice pero antes de que castigues a la mujer fui yo quién la beso a la fuerza, ella no tiene el poder suficiente para alejarse de mí. Es muy débil y sus intentos no me moverían.
Otro golpe al estómago fue recibido haciéndolo escupir más sangre y tirándolo completamente al piso. —¡Esa mujer es intocable! — molesto le recriminaba Nappa.
—Lo sé...— Con amargura comentó el pelinegro. —Jamás me hubiera atrevido a mancillar de esa forma al príncipe, estaba alejándome de ella Nappa. Renunciando a mi sueño de poseerla, no me pude resistir a robarle un beso, solo uno eso es todo lo que quería. Lamento haber deshonrado con mis actos a Vegeta. Jamás lo traicionaría Nappa, daría mi vida por defenderlo, a él y todo lo que a él le importa...
No pudo seguir pues fue cortado por la risa irónica del otro saiyan, mientras una patada se clavaba nuevamente en su abdomen sumamente lastimado. —¡Claro! Darías la vida por todo lo que a Vegeta le importa y por eso estabas tan acomedido probando los labios de SU mujer — otro golpe a la quijada del pelinegro.
—¡Nunca más volverás a estar a solas con ella! O te quitaré yo mismo la cola y te mataré — fue lo que amenazante advirtió. Radditz realmente estaba avergonzado de sus actos, no solo le falló a su príncipe, su amistad con Nappa y la confianza de este último había sufrido un revés difícil de arreglar.
La vergüenza lo embargó, se daba cuenta ahora de su terrible error, incluso al besarla lo entendió estaba mal, muy mal lo que hizo y si Nappa no iba con Vegeta, él mismo lo haría. Había traicionado y deshonrado a su príncipe, aceptaría su castigo incluso si esté era la muerte.
—Sé que ahora mi palabra vale nada, pero ella y yo no no tenemos nada, ¡Te digo la verdad! Asumiré todas las consecuencias Nappa, fue un error, fallé a mi raza y pagaré con mi vida si es necesario para resarcir mi falta— Trató de no sonar tan adolorido cómo se sentía. Intentó sentarse.
Sabía que su tiempo estaba contado, que si Nappa no lo mataba a golpes, sería Vegeta. Al besarla se dio cuenta de su garrafal error. Ella era sublime, exquisita, pero se sentía incorrecto, y la vergüenza por lo que hizo lo cubrió.
—Nappa no hagas algo que la dañe, yo asumiré todas las consecuencias, no fue culpa de ella. Jamás hubo nada que el Príncipe valorara antes hasta que ella apareció, si él se entera la odiará y la matará y tal vez a Trunks. —Suplicante dijo antes de sentir el firme puño de Nappa golpear la boca de su estómago. Escupió sangre sin poderlo evitar.
—Debiste pensar eso antes de traicionarlo, ¿No crees?— Indignado decía mientras seguía golpe tras golpe lastimándolo, para después lanzarle un fuerte ataque de Ki. El pelinegro intentó cubrirse, en ningún momento estuvo a la ofensiva, sólo buscaba amortiguar lo más posible aquellos golpes letales, provenientes de Nappa, al final se lo merecía.
—No te quiero cerca de la humana. Y no hablarás con Vegeta hasta que yo lo haga, no mereces el honor de morir por su mano, no vales nada.— Fue lo que con desprecio le dijo.
De pronto detuvo su avance cuando ya se iba — Si te queda un poco de honra, no huirás y afrontarás cómo guerrero tu destino. No te vigilaré, tú sabes si prefieres morir resarciendo tu honra ó huyes como la sabandija de tercera clase sin honor que eres.
El calvo saiyan se fue sin mirar atrás, dejando en ese páramo a un muy golpeado Radditz. Iba furioso y por lo mismo se fue a la sala de entrenamiento para descargar un poco del coraje y poder hablar más ecuánime con la ojiazul.
Ese día fue un largo infierno para la científica, fue difícil evitar que Caulifla se diera cuenta que algo grave sucedía. Sin embargo se las arregló para lograr que la saiyan no se percatara de su lamentable estado emocional. Tenía miedo al recordar la furia de Nappa y no sabía cómo hacerle frente...
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Vegeta se hallaba en ese momento en la cámara de gravedad con una mínima gravedad activada, intentando que su vástago lograra mejorar sus habilidades. Había comprendido que Chard no era Trunks y por más que intentara exigirle de la misma forma, simplemente su segundo hijo no avanzaría con la rapidez que lo hacía su primogénito, por mucho que lo deseara.
Ahora estaban en una gravedad inferior a la que usaba con Trunks, pero se manejaba bien para el niño. Y el pequeño comenzaba a responder mejor a su entrenamiento.
—Vamos mocoso intentalo de nuevo— lo azuzaba para que lograra su propósito. Por primera vez en mucho tiempo disfrutó del entrenamiento con el crío. Aún así la culpa lo embargaba, pues por más que lo intentaba no sentía ese mismo lazo y complicidad que con Trunks comenzaba a crecer.
Chard era su hijo igualmente y estaba seguro que si las cosas no estaban avanzando como debían, era por su propia culpa al no prestar más atención al crío.
El hecho de que las cosas no estuvieran bien con Kale no significaba que su cachorro tuviera que sufrir, de alguna forma estaba dispuesto en encontrar la manera de reforzar su vínculo con él.
Él no era como su padre, no sería un bastardo insensible, buscaría la manera de fortalecer a su segundo hijo y estar presente en su vida, no quería ser solo una figura distante.
Que creciera un poco más empezaría a buscar la interacción entre sus dos hijos, no dejaría que nada malo le pasara a Chard, el saiyan era consciente de que su hijo perdería al enfrentarse con su hermano mayor, pero no pensaba dejar que lo enviaran a otro planeta, el pequeño era bueno y con el entrenamiento adecuado podría mejorar más, es solo que su primogénito era mejor en la pelea.
Con respecto a Kale, meditaría durante este viaje para ver qué haría con ella. Había cometido un error y tenía que buscar como reversarlo. En el fondo se sentía más tranquilo ahora que se había resignado a aceptar que tenía sentimientos por la ojiazul, tan pronto dejó de pelear con él mismo, fue más clara la realidad y su instinto de protección se hizo cada vez más abrumador.
La necesitaba y la deseaba a partes iguales, le dolía no despertar a su lado, y cada día era más difícil controlarse en besarla, pero buscaría la forma de redimirse ante ella, se sentía tranquilo, y confiaba en poder lograrlo.
«Ella merece gobernar conmigo, a pesar de ser humana tiene el temperamento de una Saiyajin»
Simplemente era ella la que quería a su lado, la que necesitaba. Había estado muy equivocado y finalmente, ahora que se había rendido lo entendía.
Ella, la peliazul. La terrícola escandalosa y vulgar como siempre la había llamado lo tenía esclavizado. Había robado su corazón y por más que se resistió a ese hecho, por fin se había rendido y no había poder alguno que lo hiciera cambiar aquello.
— Mujer... haré que vuelvas a mí... — Aunque por ratos la incertidumbre lo embargaba, tenía la certeza que ella le pertenecía, que era lo correcto y buscaría cómo lograr que todo volviera a ser como antes...
La científica terminó su largo día de trabajo, ella, Caulifla y Trunks estaban esperando por Nappa. Últimamente la saiyan andaba en las nubes, estaba muy emocionada aunque trataba de ocultarlo y debido a su estado emocional no se percató de la angustia de la ojiazul.
Hasta que cuando estaba contándole algo se dio cuenta de la mirada perdida que tenía — ¿Me estás escuchando Bul?— la peliazul se dió cuenta de que estaba siendo muy obvia.
Por un momento quiso ser sincera y contarle a Caulifla pero... ¿Con qué cara la vería después de aceptar que se había besado con Radditz?
«Es mi amiga, Ella me entenderá»
Se armó de valor —Caulifla hay algo que debí decirte...— Pero no pudo decir nada más por que una emocionada saiyan la interrumpió, agarrándola de las manos, muy emocionada — Yo también debo de confesarte algo, Bulma tuvimos una junta hace un rato todos los Saiyajines, ¡Kyabe y sus amigos están con nosotros! — Los ojos de la saiyan emocionados refulgían —¡Apoyarán a Vegeta para que seas su reina! Serás la consorte oficial, nadie termina de confiar en Kale, todos apoyaremos lo que nuestro príncipe decida y eso eres ¡TÚ!
Con esa información la saiyan terminó de cavar la tumba de la ojiazul, quién ahora la veía con vergüenza. Ahí estaba Caulifla, tan emocionada por lograr que ella fuera la reina. La quería mucho ¡Sí! Pero en la mente de la Saiyajin lo qué hizo Vegeta no era incorrecto.
«No lo olvides ella es una Saiyajin»
Caulifla feliz la abrazó —No le digas a nadie que te conté por favor, Nappa hablará con Vegeta, te aceptamos y reconocemos cómo su consorte — Entre más escuchaba la voz emocionada de la Saiyajin, peor se iba sintiendo.
—¿Por cierto, que me ibas a decir antes de que te interrumpiera?— La mirada transparente y sin engaños de la saiyan conmovió a la científica. —No era algo importante, ya no recuerdo que era — Fue todo lo que dijo la peliazul para no tener que explicar algo que rompería el corazón de la saiyan.
Cuando Nappa llegó al laboratorio, su cara de enojo era muy evidente, al ver el mal humor del saiyan, Caulifla decidió huir.
—Bueno como ya apareciste me voy— Tranquila comentaba. Bulma quién se hallaba desesperada y no deseaba pasar tiempo a solas con el saiyan preguntó —¿Y si vienes a la nave y cenas conmigo?— trató de no sonar tan desesperada como se sentía.
Para su mala fortuna la saiyan tenía planes —Será otro día Bul, Kyabe me dijo que quería que saliéramos a sobrevolar a los alrededores ahora, por que en el crepúsculo se ven colores fantásticos en el cielo y tengo curiosidad de verlos — A pesar de que trataba de disimularlo la emoción se notaba en el semblante y voz de Caulifla.
Nappa se tuvo que tragar un resoplido y una maldición que estuvo a punto de soltar. Si su día estaba asquerosamente mal debido al traidor de Radditz, escuchar a Caulifla con esa voz tan patéticamente emocionada solo lo ponía más de malas.
«Hablando de traidores y de saiyans sin honor...»
Y a pesar de la molestia tan grande que sentía en contra de Kyabe, se contuvo. Caulifla era una buena guerrera Saiyajin, noble y leal, no merecía que jugaran con ella.
—Irás con Kyabe ¿Eh?— Trató de sonar casual. Ella simplemente contestó —Eso fue lo que dije— mientras le soltaba una sonrisa socarrona y alegre.
—Dile de mi parte que el reloj sigue corriendo y que espero que mi encargo esté hecho para cuando regresemos del viaje.— Comentó enigmático Nappa.
La saiyan lo miró confusa —¿Qué encargo? — Él la miró ya más tranquilo. —Kyabe sabrá de lo que hablo, anda vete ya— la saiyan no espero a que se lo repitieran, se despidió con la mano y salió volando emocionada…
Llegaron a la nave en el más absoluto silencio, Nappa se quedaría afuera de la nave haciendo guardia, sin embargo era importante tener esa charla con la ojiazul.
El ambiente era denso, Trunks miraba entre su mamá y Nappa. No sabía qué pasaba pero le quedaba claro que algo había pasado.
—Mamá... ¿Y papá?— Preguntó intranquilo Trunks.
Fue Nappa quién contestó — Tú papá tiene cosas que hacer antes de irnos todos de viaje, me quedaré a cuidarlos, en lo que él regresa —Al ver la sonrisa de su mamá y que confirmaba asintiendo positivamente con la cabeza el pequeño se tranquilizó.
—¿Ya quieres irte a dormir?—Preguntó paciente el calvo saiyan. —¿Quieres que te acompañe?— Volvió a preguntar Nappa.
Trunks se bajó emocionado y corrió hacia su cuarto. No dejaría que su mamá le diera un beso frente al otro saiyan. Aunque era un cachorro comenzaba a parecerse a su padre. No quería que otro saiyajin que no fuera de su familia viera esas muestras de afecto. Era cuestión de orgullo.
Cuando Nappa volvió del cuarto del crío, se quedaron largo tiempo callados viéndose el uno al otro.
«Bueno Bulma deja de ser una cobarde y comienza a hablar...»
Inhaló profundamente y estaba por comenzar cuando la voz de Nappa interrumpió sus intenciones.
—Creciste en un mundo donde la paz era la forma usual de vivir; en un lugar donde la forma de vida y de gobierno por lo que me has dicho, es permisivo en muchas cosas. Tu vida estuvo llena de emociones y todo fue como un juego para ti— Guardó un momento de silencio antes de continuar.
—Los Saiyajines venimos de un mundo más cruel, que comienza la formación de los guerreros desde la más tierna infancia. Un mundo donde si tu ki no es lo suficientemente alto al nacer no tienes otra oportunidad, más que ser enviado a otro planeta para conquistarlo y así ganarte tu lugar.
Bulma sentía la boca seca, tenía miedo de interrumpir a Nappa, le aterraba que él cambiara de opinión y dejara de contarle sobre el pasado.
—Vienes de un mundo donde la Paz, y donde a lo que nosotros llamamos "patéticos sentimientos" y que ustedes llaman "amistad y amor" son piezas fundamentales. Nosotros venimos de un mundo donde la guerra y las peleas son nuestra forma de vida. El valor, el orgullo, y la lealtad se valoran infinitamente.
La miró con ojos cansados —Lo que hiciste es deplorable Bulma. Vegeta es el príncipe de nuestra raza— Intentó seguir pero fue interrumpido por una ansiosa Bulma —¡Por favor Nappa no castigues a Radditz! Tomaré toda la responsabilidad, yo estaba furiosa...— No la dejó seguir.
—¡Basta Bulma! ¿Estás aceptando que usaste a un saiyajin para calmar tu enojo en contra de Vegeta?
Ella vio la mirada de desaprobación del saiyan, enojada se defendió —Entonces ¿Él sí puede secuestrarme, mientras tiene a una esposa y yo simplemente tengo que aceptarlo?— estaba furiosa.
«¡No soy un juguete Maldita sea!» furiosa se repetía mentalmente.
—¿Me vas a negar que él no te mando a cuidarnos porque el muy cobarde está con su amada mujercita y su perfecto hijo saiyajin?— Trató de no sonar tan dolida y despechada, como se sentía, pero claramente estaba fallando.
—No sé de donde hayas sacado semejante disparate pero Vegeta no está con Kale. Ella le exigió pasar tiempo con Chard y él accedió. El crío no tiene la culpa. ¡Es su hijo! Además es cierto casi no ha estado con él.
Ella lo interrumpió —¡No lo justifiques Nappa! El muy cobarde te dejó aquí como nuestro carcelero mientras él iba a pasar tiempo con su adorada "familia".
Nappa contó mentalmente hasta 10 tratando de tranquilizarse. —Definitivamente no sé como Vegeta te aguanta, ¿Estás loca acaso? Acusas a Vegeta de estar con Kale cuando no pasa nunca tiempo con ella, ¿Te has percatado que duerme todas las noches aquí con ustedes? ¿Y acaso serás tan mezquina que le exigirás no pasar tiempo con su otro hijo?
Bulma se sintió ofendida —¡Jamás le prohibiría ver a Chard! Pero claramente él decidió ir a pasar tiempo con su mujer y su hijo.— Nappa se rió.
—Vegeta pasará tiempo con Chard, pero le dejó claro a Kale que no la tocaría, estaba con él cuando hablaron— Sabía que no debería decirle eso a la científica pero necesitaba que dejara de hacer tonterías.
Ella resopló indignada, no la convencería tan fácilmente. —Claro, y como tú estarás ahí toda la noche a su lado mientras duerme, puedes garantizarlo, ¡Por favor deja de decir tonterías Nappa! Son pareja.
Molesto Nappa se paró de su asiento y comenzó a caminar en círculos, —Deja tú de decir tonterías terrícola, Vegeta no ha tocado a Kale desde que llegó contigo, el aroma que ella trae sobre sí misma es por su vínculo pero es suave, no han fornicado. Recuerda que nuestro olfato es más sensitivo que el tuyo humana — Se tocó la nariz haciendo alusión a lo que decía —¡Deja de jugar Bulma!
El corazón de la peliazul latió con fuerza.
«¿Acaso no la ha tocado por mí?»
Quería creerlo, pero era tan fácil romper de nuevo su corazón que decidió no aceptar esa verdad. —Me da igual si se revuelca con ella o con alguien más...— Altiva comentaba retándolo.
—Escúchame bien humana, si alguien que no fuera yo los hubieran visto, la paliza que le metí a ese imbécil hubiera sido nada a lo que le harían, ya estaría muerto. Y tú probablemente también y tal vez hasta la vida de Trunks correría peligro.
Ella se estremeció pero desestimó la opinión de Nappa —Estás siendo un paranoico Nappa, Vegeta no mataría a su propia sangre— Al menos hablaría por Trunks.
Nappa se rió con una sonrisa amarga. —Nunca dije que fuera Vegeta quien los mataría. Le darías la excusa perfecta a Kale para pedir tu cabeza y la de tu hijo —La ojiazul lo miró esta vez con mucho temor.
—Algún día te arrepentirás de esto que haces, sé que Vegeta hizo algo que para tu raza es imperdonable, pero no puedes juzgarlo por lo que no es, grábatelo bien ¡Él no es un terrícola! — golpeó co frustración la mesa fracturándola, ella decidió retarlo — ¿Acaso para tu raza, eso que hizo sería perdonable?
Nappa miró con cansancio a la fémina. —No es lo mismo, las emociones te dominan humana— Bulma enojada lo interrumpió —¡Es lo mismo! Me mintió, y me trajo con engaños.
El sólo se rió —Te engañas a ti misma mujer, ¿Sabes quién es la única culpable? ¡Tú! Me contaste que nunca te dio una promesa, me dijiste que cada vez que preguntabas el te decía que TÚ le pertenecías, ¿Alguna vez le negaste el derecho que proclamaba sobre ti?— La mirada penetrante la atravesaba.
—Yo no pertenezco a nadie— resuelta dijo pero Nappa volvió a reír. —Es un príncipe, educado a que él podía tomar lo que quisiera, te tomó y se lo permitiste, nunca pusiste una restricción. A pesar de que nunca te dio una promesa, ni hizo ningún voto sobre ti. Tú decidiste seguirlo y supusiste lo que quisiste, ¡No lo culpes por tu estupidez!
Enojada le estampo su mano en la cara, pero la bofetada no dolió, ni siquiera se sintió como caricia, el saiyan continuó —Él es el príncipe de los Saiyajines, hizo lo que siempre su padre esperó de él, que diera continuidad a su raza. Que la hiciera resurgir de sus cenizas al lado de una fuerte guerrera Saiyajin.
El saiyan la vio molesto — Debió seguir con lo acordado. ¡Tú fuiste la culpable de que fuera en contra de los designios que su posición exigía! La realidad que tan pronto supo de tu embarazo debió matarte a ti y al feto neonato. En vez de eso fue a cuidarte y dejó sola a su consorte, te trajo con él para tu protección, te ha tenido bajo su cuidado, dándote privilegios y derechos que nadie más tiene y ahora te ha dado un lugar que no deberías tener.
Bulma estalló — ¡Es un cobarde! Eso es lo que es, me trajo con mentiras, le di mi amor y me traicionó, le di todo y me pagó atrapándome aquí en este sitio infernal.
Nappa se masajeó las sienes, no sabía como Vegeta tenía tanta paciencia. Empezaba a respetarlo cada vez más por no matarla o al menos castigarla cada vez que se portaba insensata —¿Amor dices?— Su voz salió burlona.
—¿Pretendes que él actúe de acuerdo a una definición cultural de tu pueblo? Fue criado duramente mientras nuestro planeta existió, luego siendo aún un crío, fue entregado por su padre a freezer y éste trató de mil formas distintas de quebrarlo. Freezer era fanático de hallar el punto débil de sus esbirros y de sus enemigos. Para poder torturarlos hasta darles una muerte agónica. — La mirada fría de Nappa dejó a Bulma sin poder decir nada.
Él continuó —¿Sabes cuantas veces torturó a Vegeta? A pesar de las golpizas brutales a las que lo sometía, jamás pidió piedad aunque lo dejara agonizante. Vegeta creció bajo la tutela de esa lagartija, siendo humillado, siendo un príncipe fue forzado a vivir como un mercenario más y recibía palizas peores que cualquiera porque a pesar de todo jamás se dobló ni pidió clemencia ante las golpizas brutales a las que era sometido.
Ella lo miró consternada, sabía que seguramente había sido así, se estremecía al pensar el horror y calvario al que fue sometido el saiyan. Nappa la sacó de sus cavilaciones.
—Cuando esa asquerosa lagartija nos informó que nuestro planeta fue destruido Radditz y yo no pudimos evitar poner una cara de horror y de dolor, fue algo sumamente difícil de asimilar. Vegeta no varió ni un ápice su cara seria, eso frustró a Freezer quería ver el dolor consumirlo, pero nada mostraba su indiferente semblante. ¿Amor dices? Ese concepto lo conoces tú en tu planeta, ¿Pretendes que él actúe de acuerdo a un estándar que no conoce?
La científica seguía dolida y a pesar de lo que Nappa decía no pensaba darle crédito a Vegeta. —Vivió con nosotros Nappa, sabe perfectamente que es el amor— El saiyan simplemente se rió.
Trató de explicarlo de la mejor forma sin perder los estribos con la fémina — Para saber eso no necesitaba vivir con ustedes humana, conocemos con diferentes nombres eso a lo que llaman patéticamente amor. Las razas débiles siempre se apegan a éste y por eso son la parte baja de la cadena alimenticia porque anteponen en forma estúpida su sentir a lo demás, al honor y a la lealtad y eso los hace cometer errores. Es un sentimiento que ninguno de nosotros se podía jamás permitir, nunca lo conoció ¿Y pretendías que solo porque vivió un poco más de dos años en tu planeta él dejara todo lo que es y la forma de vida que tuvo y todas las ideas que aprendió, solo por ti? ¿Acaso no es suficiente muestra de lo que se preocupa por ustedes, lo que ha hecho hasta ahora?
Ella se estremeció y un sentimiento la embargó, emocionándose a pesar de su reticencia
«¡Kami! ¿De verdad podríamos importarle?»
Sin embargo el dolor de su traición la seguía lastimando, a veces es tanta la desconfianza que una traición nos deja que nos ciega a ver la realidad que nos quieren mostrar.
«Eso no importa mientras Kale viva mi hijo y yo estaremos en peligro, solo debo convencer a Nappa de eso, que nunca nos dejarán vivir tranquilos...»
Nappa siguió —Vegeta nunca se ha preocupado por nadie, jamás mostró compasión ni piedad por ningún ser, ¿Acaso crees que solo porque fornicó contigo él tenía sentimientos de amor? El sexo es un instinto natural para los Saiyajines y tú eres una hermosa hembra, ¿Porqué no debería tomarte, si tenía la oportunidad?
Bulma odiaba la forma tan cruda en que hablaban del sexo, no era una virginal jovencita, pero los Saiyans excedían por mucho la franqueza con respecto a la sexualidad.
— ¡Mi vida sexual y la de Vegeta no es un tema a discutir Nappa!— trató de salir del paso. Nappa solo se rió.
—En algún punto el sexo cambió y comenzaste a convertirte en una debilidad para él; cuando vino aquí y tomó a Kale debió regresar y matarte, pero no lo hizo, se quedó contigo y por lo que me dices ayudó a salvar tu miserable planeta, trajo su debilidad con él, pudo dejarte lejos pero al final eso te hubiera dejado expuesta a peligros y él no estaría cerca para protegerlos. — Ella lo interrumpió furiosa.
—Me presentó como una simple Científica y a mi hijo como un bastardo— la amargura y el dolor se escuchaban en su voz, por más que intentaba no podía esconder lo mucho que esos hechos la seguían lastimando.
—Hizo lo que debía para mantenerte segura, Kale era su consorte, debió eliminarte o dejarte atrás y no lo hizo, cargó contigo y tu hijo, te procuró y te puso en prioridad uno, incluso en ese momento encima de Kale. Cada vez que él se ausentaba, yo que soy su mano derecha tenía como prioridad mantenerte a ti y a tu hijo con vida y a salvo. Esa ha sido su instrucción desde que llegaste a este planeta. A pesar de que en ese momento solo eras una científica más.
Eso la impactó, aún así no se emocionaría —Es porque valgo más viva que muerta, mi cerebro es importante para él y sabe que si Trunks muere jamás volverá a tener nada de beneficios científicos de mi parte.
Nappa la miró con cansancio, temía que ella fuera para Vegeta lo que Salak significó para él. Si ella era una Heshia, tenía el poder de destruirlo, y lo que más lo asustaba es que tal vez lograría su cometido si seguía en ese rumbo.
«Tal vez cause menos daño si logra escapar...»
No sabía que hacer pero permitir que ella lo destruyera usando otro saiyajin era algo que no permitiría — No vuelvas a acercarte a Radditz ya pusiste una sentencia de muerte para él, no pongas una sobre Trunks también. No puedo obligarte a creerme pero si eres inteligente aléjate de los Saiyajines, ojalá cuando te des cuenta de la realidad y del daño que causarás con tus acciones no sea demasiado tarde.
Ella lo miró altiva —No quise que ese beso pasara, tampoco estaba usando a Radditz para vengarme de Vegeta, no volveré a acercarme tanto a él como para que pase de nuevo, pero no por eso pienses que tienes derecho a venir a decirme que hacer Nappa, él no tiene la culpa, jamás me volveré a acercar a él, no lo mates ¡Un día me iré de aquí y haré mi vida lejos de ustedes!
El saiyan la miró triste —Cuando ese día llegue y rechaces a Vegeta abiertamente, asegúrate de irte muy lejos porque Kale vendrá por ti, eres la debilidad que Vegeta no debería tener. Y tal vez en ese momento logres lo que te estás proponiendo con tus acciones, hacer que él te odie y haga una vida con ella.
Sin nada más que decir y sin darle tiempo a refutarlo el guerrero salió de la nave, estaba preocupado por Vegeta y por su futuro, la humana era una buena mujer pero como todo ser perteneciente a una raza débil era demasiado impulsiva y se dejaba dominar por su emociones.
«¿De todas las mujeres en ese universo Vegeta tenía que fijarse en esa mujer? ¿Será acaso el que ella sea débil pero de carácter fuerte lo que hace que él se sienta protector de ella?»
Recordó a Salak y lo mucho que peleaba con él cuando llegaba a verla y se presentaba todo lastimado y no se cuidaba:
"... —¡Hasta que veniste! ¡Dijiste que me visitarías la semana pasada!— Salak molesta le daba una mirada de reproche, sus hermosos ojos rojos resplandecían de indignación.
—Tuvimos que ir a una purga, hice lo posible por volver pronto no me molestes— Fue todo lo que Nappa dijo mitad gruñido mitad enojo, lo que no mencionó es que en su intento por volver rápidamente no pasó al área de curaciones y venía seriamente lastimado en uno de sus hombros.
La Yitouna lo miró, sus bellas alas se movieron, como aleteando, solía hacer eso cuando lo veía; él se había percatado que cuando estaba muy feliz ella solía hacerlo en forma inconsciente. Algo dentro de él se removió al comprender que ella realmente se alegraba de verlo y no era una actuación de su parte.
—¿Ya cenaste?— La sonrisa de la fémina lo desbalanceaba, intentó llevar las cosas a terreno más seguro para él. —Tengo hambre de otro tipo...— mientras la cargaba y la pegaba firmemente a su cuerpo, ella lo abrazó y sin querer recargó su peso sobre la herida que ocultaba el saiyan.
Sin poderlo evitar jadeó de dolor y ella se percató sobre todo porque el frágil vendaje que él se hizo comenzó a marcarse con sangre, asustada lo miró y la furia resaltó en sus ojos.
—¡Maldita sea porque no me dices que estás lastimado! Siéntate AHORA voy a arreglar eso, y después llamaremos al médico para que te vea.
Él solo se rió, —Tonterías sigamos con lo nuestro— ella se enojó —no habrá sexo ni nada hasta que no te cuides, ¿Me escuchaste?— Al sentirla tan alterada Nappa se inquietó pues empezó a sentir el débil Ki del infante que ella gestaba y que ya comenzaba a notarse.
— Tranquilízate, te dije que gestas a un Saiyajin no puedes agitarte —comenzó a enviar pequeñas ráfagas de Ki cálido a su estómago hasta que menguó la variación de su progenie. Ella lo miró retadora con las manos en la cintura, su hermoso cabello lavanda caía sobre sus blanquecinos hombros. Tan perfecta y tan frágil a la vez.
—No me agitaré si me permites curarte — Nappa cerró los ojos, para ser tan débil tenía mucho valor o descaro para chantajearlo así —Está bien lo haré...
Cansado confirmó pero eso no era todo, ella decidió ir más lejos —Y luego me dejarás hacerte de cenar y dormiremos un rato y solo después podremos amarnos mutuamente...— un gruñido de protesta salió del saiyan —Estás abusando de tu suerte — Trató de sonar lo más rudo posible, fingiéndose muy enojado y solo escuchó la risa fresca de la fémina en respuesta a su airada protesta..."
Ese instinto de protección que esa débil y hermosa criatura tenía lo doblegaba, a pesar de que jamás lo aceptaría abiertamente esos instantes donde la preocupación de la fémina por su salud a pesar de que eran heridas menores, pero que a ella la hacían estremecerse de horror y preocupación por él, le hacían sentir algo que jamás tuvo antes, lo hacían sentir que le importaba, le importó por un breve tiempo a alguien.
Si él hubiera muerto antes que ella, habría alguien que lo hubiera llorado. Nappa suspiró mientras caminaba revisando el perímetro de la nave espacial, exhaló y en voz alta se dijo así mismo
—Tal vez por eso el príncipe se fijó en ella, la humana dijo que le dio su amor, ¿Lo trató de la forma en que Salak me trataba a mí? — El saiyan trataba de darle sentido a lo que sucedía — Definitivamente sabía que ese tipo de actitudes, de curarlo, de procurarlo era algo que jamás alguien como Kale haría. — No es algo a lo que estemos acostumbrados...
Se quedó viendo al firmamento —Tal vez por eso Vegeta esta tan obsesionado, si ella le dio la mitad de atenciones que Salak tuvo conmigo entonces difícilmente podrá sacarla de su mente...
Era complicado, la mujer era muy hermosa, débil pero de carácter fuerte y sumamente inteligente una combinación extraña pero que hacía entendible la obsesiva preocupación que generaba en el peliflama.
— Vegeta... De todos los saiyans que existen, ¿Tenías que ser tú quien cayera antes otra Heshia?
Las cosas estaban mal... tenía que pensar muy bien como manejaría la situación de Radditz con Vegeta y solo esperaba que el viaje lograra hacer desistir a Bulma de sus intentos suicidas de escapar y de dejar de hacer tonterías, por el bien de todos y de la cordura de su príncipe, esperaba eso...
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En otro lugar Kale hablaba tranquila con Paragus —¿Acaso te volviste loca? Para que quieres que él vaya contigo y con Chard de paseo, ¡Nada tienes que hacer con ese imbécil! —Lo celos quemaban a Paragus.
Kale respiró lo más tranquila que pudo, contando mentalmente para tranquilizarse y no matar al saiyan —A veces me preguntó si de verdad eres tan inteligente como quieres creer que eres...— Irritada le decía.
—Vendrá devastado luego de que halle a su zorra en la cama de Sekket — Se rió emocionada de imaginar el caos que eso generaría. — Buscará consuelo en su "abnegada" consorte saiyajin, saldremos de viaje solo Chard y yo con él, y seremos emboscados, y morirá luchando por salvar a su heredero y a su mujer.— Ella sonrió triunfante, luego agregó —Un final demasiado más digno del que de verdad ese idiota se merece.
Paragus lo meditó, era un plan brillante, a cambio sólo debía esperar unos días más y tolerar su presencia y que le diera órdenes en lo que se iba de viaje. Y después su mujer y su hijo serían solo para él. —Hagámoslo...
Fue todo lo que confirmó Paragus, estaba feliz de que cada día se acercaba más la caída de Vegeta y él podría reclamar su lugar para gobernar al lado de Kale.
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Hola a todos!!! No sé ustedes este cap me trajo estresada... Lo peor que yo no sé que va a pasar con el bueno de Radditz. Me siento mal por él, solo quería un besito .
¿Que dicen ustedes? Huirá o esperará a que Nappa hable con Vegeta? Y ¿Cómo vieron la discusión entre Bulma y Nappa?
Rápidamente contesto comentarios:
Beccamarins: My friend te cumplí, me costó mucho pero publiqué tempra para que alcanzarás a leer antes de tomar tu vuelo. Con respecto a tu análisis, no cabe dudas, es definitivamente acertado lo de las mujeres de Vegeta y jajaja a ratos también me parece la de dos mujeres y un camino. Tus teorías son muy interesantes pero definitivamente no será en este cap donde las resolvimos, pero mantén el ojo en los próx cap. Tal vez ahí venga la respuesta.
Bealtr : Al menos Radditz sigue vivo, aunque Nappa no ha terminado de decidir qué hará... seguramente al decirle a Vegeta estará dictando la sentencia de muerte de Radditz.
Airyisabel: Por el momento no pintan las cosas tan mal para Bulma aunque para Radditz si :(
Calay: por el momento parece que Bulma la librara... hay Que ver como se lo dice Nappa a Vegeta, aunque Radditz me sigue preocupando se me hace que el sigue en peligro
XXlalalulu: Quedanos igual de shockeadas el cap anterior.
An R. Tendo: No o te equivocaste con la tunda marca Acme, pero aún falta el castigo de Vegeta, pobre Radditz:(
Nos vemos la próx semana
