Los personajes no me pertenecen son creación del gran Akira Toriyama. La trama e historia si son idea original mía.

Amar es jugarse la vida. Ser un blanco perfecto dejar las defensas rendidas. Amar es romper el espejo gritar contra el viento y sentir… Cada mirada tuya rara es un puñal que se me clava, cada vez que me rechazas el impacto de una bala. Y saber que voy perdiendo la batalla, perdiendo la batalla… — Soldado del amor, Mijares.

Planeta Fenu

La reunión debió comenzar media hora atrás, iban atrasados, Jitzu estaba nervioso, no era usual que su contacto llegara tarde, y aunque confiaba en él porqué hasta la fecha había resultado ser un guerrero de palabra no dejaba de ser saiyajin.

Apareció casi una hora después, Jitzu estaba bastante furioso, pero nada podía hacer, — ¿Has juntado las fuerzas que quedaron del ejército de Freezer? — fue lo que la otra voz demandante pidió.

—Los tenemos a todos —Jitzu contestó —¿Bien, cuál es el costo de ellos? —Demandó el contacto saiyajin.

Jitzu era uno de los guerreros de alto nivel durante el ejército de Freezer por debajo de las fuerzas especiales, Zarbón y Dodoria y del príncipe saiyajin. Su fuerza había sido comparable con la de Nappa. Había hecho un extraordinario trabajo juntando a los demás mercenarios que quedaron desperdigados y ahora trabajaban para su propia recompensa.

Un elemento dentro del nuevo grupo de saiyajines se había puesto en contacto con él, para atacar la base saiyajin. Al parecer ni los mismos saiyans estaban a gusto con el pretencioso principito que tenían, al encuentro llegó su contacto y otra persona, no pudo ver el rostro pues traía una capa con capucha que ocultaba el rostro, lo poco que pudo ver de las facciones fue lo que le ayudó a deducir que era una fémina.

— Ya te dije, nosotros también estamos interesados en ver al idiota de Vegeta caer, siempre se creyó superior a nosotros, pagará por despreciarnos, te dije antes y lo confirmo ahora, no es dinero lo que queremos, una vez que ese imbecil muera, queremos las rutas comerciales de las que hablamos antes, eso es todo.

Se escuchó una melódica y femenina voz hablar, debajo de la capa encapuchada, había acertado en su suposición, era una mujer — Muy bien entonces tenemos un trato— la suave y melódica risa, provocó escalofríos a lo largo de su columna vertebral.

Bien el plan ya estaba claro para todos ellos, pronto sería cuando atacarían...

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El viaje de regreso fue tranquilo, a pesar de la tensa calma entre el saiyajin y la científica se mantuvieron cordiales, y a pesar de todo a ella se le hacía raro que él no intentara mayores avances.

Desde que la encontró con Sekket, no le había estado acosando tratando de ganar su favor, veía que él reforzaba su relación con Trunks, pero a ella la había dejado hasta cierto punto en paz…

Caminó en círculos en la habitación de la nave, sabía que Vegeta estaba con Trunks entrenando, ya no faltaban muchas horas para llegar, —Debo estar loca, sí es eso simplemente enloquecí — decía en voz alta la científica.

—Debería estar feliz, por fin Vegeta dejó de estar molestándome, una preocupación menos por la cual ocuparme...

«¿Y entonces porque me molesta?, ¿Porque me irrita no tenerlo todo el día tras de mí?»

Ni siquiera se atrevió a decir eso en voz alta, le molestaba muchísimo, pero no tenía cara para ver su reflejo en el espejo, sería hipócrita de su parte.

Estaba avergonzada, en el fondo había estado segura que al hallarla con el otro príncipe, él la buscaría con mayor ahínco y la trataría de seducir a como diera lugar al sentirse inseguro frente a Sekket.

«Eso me pasa por vanidosa» Avergonzada se reprendía. Había estado fantaseando que él estaría asustado por perderla. Se sintió en las nubes y todo para darse cuenta que a él le importaba poco todo pues ni siquiera casi la había volteado a ver.

Lo que ella no sabía es que el príncipe Saiyajin estaba haciendo un esfuerzo enorme por no acosarla, el sabe que iban solos en la nave lo tranquilizaba, sabía que si intentaba avances en ese momento solo lograría que ella se alejara más, ya le había pasado antes y esta vez estaba realmente preocupado, sintiendo que la perdía, así que muy a su pesar él le había dado espacio para que ella no se enojara más con él.

—¡Ahhhh! — Gritó, mientras se dejaba caer sobre la cama y escondía su cara en la almohada – Que bueno que este maldito viaje ya termina, necesito poner distancia con Vegeta, empiezo a pensar tonterías.

Decidió dejar de pensar en sus sentimientos y lo que sea que Vegeta generara en ella, había un plan que seguir.

Trunks interrumpió las cavilaciones de su madre al regresar feliz y sudoroso después de entrenar con su papá. —¡Mami tengo hambe! — Exigía el pelilila a quién se le hacía una barbaridad entrenar tantas horas seguidas sin comer, pero no se quejaría, no quería parecer débil frente a su papá.

La ojiazul vio llegar a Vegeta silencioso, por algún motivo esa lejanía la angustiaba, puso los platos de la cena para los tres en la mesa. El príncipe Saiyajin vio la comida escéptico.

«Sin Duda la humana se está vengando de mi, esto no me va a llenar...» Y a pesar de quererse quejar no lo hizo, resignado a que en la madrugada debería parase para hacerse de cenar.

«¿Qué tan difícil puede ser cocinar? No creo que sea muy diferente a asar la carne al fuego...» simplemente tomó su plato y comenzó a comer.

Un plato falto de carne, hecho a base de puras verduras. Estaba consciente de que ella sabía su dieta alimenticia y de la importancia de la proteína para los saiyans, para su fortuna fue Trunks quién lo salvó.

—Comida mamá— exigía el pequeño enojado al no ver ningún filete dentro de su dieta. Veía con mala cara todas las verduras cocinadas amorosamente por la ojiazul. —Hoy no vas a comer carne jovencito, todos los días tú y tu padre se atiborran de esta, y no es sano para tu salud. — Trunks miró a su madre como si le hubiera dicho una broma y se hecho a reír.

Cuando vio que su mamá no reía y por el contrario parecía muy a seria la miró con preocupación. — Tengo hambe mamá — Se quejaba desesperado. Ella le dio una cara enfadada. —Comerás verduras y punto.

Vegeta la miraba sin decir nada pero su seriedad la intranquilizaba. El saiyan estaba incrédulo — Yo comeré solo verduras, pero Trunks debe de comer carne mujer— comentó tranquilo — Si estás ocupada la prepararé — comentó tranquilo mientras ingresaba a la cocina de la nave.

La ojiazul sentía una vena latirle en la sien por la molestia —¿Estás insinuando que no se alimentar a mi hijo? — Debido a todo lo que había pasado anteriormente se sentía a la defensiva. En cualquier momento terminaría de perder los estribos y le aventaría el primer jarrón que hallara.

El saiyan volteó a verla, reprimió sus ganas de abrazarla y comenzar a besarla, la mujer se volvía condenadamente atractiva cuando se enojaba. Sin embargo estaba consciente de la precaria tranquilidad en la que estaban. Le había costado mucho lograr convencerla de ir en la misma nave que él, y aunque había comenzado a entender la magnitud del enojo de la científica, no podía creer que ella se estuviera comportando de esa manera.

Una cosa era vengarse de él y de sus estúpidos errores, otra era afectar su hijo en un arranque de rabia. Sabía que nada lograría recriminándole su actuar, se armó de paciencia y con voz calma aunque seria le indicó —Trunks es un Saiyajin, su dieta debe de ser alta en proteínas, yo puedo durar dias sin comer carne, pero él es un Cachorro en crecimiento, la carne es indispensable para su alimentación— tranquilo comentó.

Ella se avergonzó, había estado tan vanidosamente metida en sus ideas que trató a su hijo como un humano. Cómo si Vegeta le leyera el pensamiento solo dijo — Trunks es más saiyajin de lo que crees. Sin la dieta adecuada puede resentirlo su salud, no lo olvides por muy humano que lo veas, su sangre Saiyajin predomina, es y siempre será Saiyajin. — Fue todo lo que dijo, mientras Bulma avergonzada por su propia ignorancia se mordía el labio y callaba. Entró a la cocina y le quitó las cosas de las manos — Yo lo haré, no quiero que quemes la cocina— decía tranquila mientras él se volvía a sentar y la veía serio y silencioso, la realidad es que le quitó un peso de encima, si quemaba la cocina sin duda ella lo amonestaría.

Se detuvieron en un asteroide bastante peculiar, la tierra del lugar era de un color negro intenso, antes de poder salir de la nave, el saiyan se aseguró que ella portara el brazalete que usaba para soportar las gravedades altas, ese en particular tenía 30 gravedades terrestres, si bien para él no era nada, sería difícil para ella, Trunks que entrenaba en esa gravedad salió sin protección, le costaba un poco moverse pero no le lastimaría esa pesada atmósfera.

El lugar parecía muerto solo era un enorme lugar rocoso lleno de arena negra y pequeñas lagunas con agua obscura, era algo tétrico o eso le parecía a ella.

Ella recordó que horas antes de llegar a ese lugar él le pidió armar todo para un Picnic.

Caminaron en silencio por el desolado lugar hasta que llegaron a una pequeña colina, apenas una pequeña elevación pero que dejaba ver a lo lejos el resto del yermo lugar: piedra, arena y aguas color negro.

—¿Porque estamos aquí Vegeta?— Confundida por el lugar tan desolado que el saiyan escogió para un picnic preguntaba. Trunks se veía igual de confundido que ella, para el pequeño infante incluso se veía el lugar un poco aterrador. Aunque no lloraba no soltaba a su madre.

Sin mediar palabra el aventó la cápsula con el picnic y una alfombra y cestas con comida y bebidas aparecieron frente a ellos, él se dejó caer en uno, la ojiazul y su hijo silenciosos se sentaron a su lado.

—¿Vegeta que hacemos aquí?— preguntó nuevamente mientras veía intranquila la serenidad del saiyan quien se veía a gusto en ese Páramo desolado.

No estaba seguro si lo que haría ahora serviría de algo o no, pero debía intentarlo, estaba cansado de estar en malos términos con ella, no podría lograr un avance si ella siempre lo rechazaba, debía de haber alguna forma de hacerla dialogar sin que terminaran peleando.

—¿Que ves aquí?— preguntó él sin contestarle directamente y señalando el lugar árido y carente de vida. Ella confundida volvió la vista observando para analizar con más detalle el lugar por si algo se le pasaba.

—Un asteroide enorme o un planeta pequeño, no estoy segura, eso sí muerto, sin vida ni nada — dudosa comentaba.

El la volteó a ver, sus ojos color obsidiana refulgían al mirarla atentamente, eso siempre la ponía nerviosa, era como si él pudiera leer el fondo de su alma, —¿Quieres saber que veo yo?

Intrigada solo asintió con la cabeza, Trunks fascinado veía a sus papás, sentadito sin interrumpir — Veo un lugar donde las oportunidades para que la vida se muestren, sólo se dan si se trabaja en equipo, es un lugar hermoso, solo es cuestión de mirar un poco más. Y tal vez darle una oportunidad a lo que creemos muerto...

Dejó de verla para mirar a la vasta inmensidad del lugar, veía los ojos color Ónix brillar emocionados, lo que la desestabiliza a más.

Ella aún más confundida miró pero solo seguía encontrando el yermo Páramo desolado. De pronto a lo lejos vio el hueco de un géiser, el sonido reverberó, se hizo cada vez más fuerte, se sentían un poco de vibraciones en el suelo y de repente el chorro de agua salió expedido a una gran velocidad a cientos de metros de altura. Debido a la lejanía del géiser, no tenían riesgo de quemarse con el agua caliente, por el contrario las corrientes de aire del lugar dispersaban una suave brisa por todo el sitio, de pronto, esa llovizna se coloreó por la luz tenue de una estrella lejana a la cual orbitaba ese desolado cuerpo celeste.

La suave luz de dicho sol coloreó un arcoíris entre las brisa que ahora mojaba tenuemente todo el lugar, ella comenzaba a ver cómo ese paraje comenzaba a dejar de verse tan yermo. De pronto, comenzó a notar ciertos cambios en el color del suelo, la fina arena negra de pronto comenzaba a brillar, un fosforescente color verde por momentos parecía dibujarse debajo de esa arena negra, —Pero qué demo...— fue acallada por el peliflama quien se acercó seductoramene a ella y pusos un dedo sobre sus sensuales labios.

—Shhhhhh, no digas nada mujer, solo observa y admira — fue todo lo que dijo la varonil boca muy cerca de su oído mientras el corazón de la peliazul galopaba desbocado por de pronto sentirlo tan cerca de ella. Casi estaba segura que si él hubiera querido besarla no se hubiera opuesto a ello. Cómo pudo asintió con la cabeza y volteó a seguir viendo ese espectáculo.

Poco a poco los matices verdes comenzaban a dejar de ser siluetas apenas notorias para comenzar a emerger sobre la superficie de arena negra. Comenzó a notar que pequeñas plantas que habían estado dormidas debajo de la arena habían despertado a la vida al sentir la cálida brisa que se esparcía por todo el lugar debido al géiser. De alguna forma de las cuevas rocosas ocultas a primera vista, salieron pequeños insectos parecidos a la libélulas pero sus alas eran traslúcidas y emitían pequeños reflejos naranjas, comenzaban a volar.

Los manantiales con aguas oscuras que habían visto comenzaron a cobrar vida, como si la actividad continua del géiser hiciera circular subterráneamente corrientes cálidas de agua y comenzó a notarse en el fondo de los pequeños lagos manchas azules fosforescentes que comenzaban a darle luz a todo el fondo del agua, volviéndola cristalina. De pronto se notaban peces incorpóreos, transparentes a los cuáles sólo sus contornos estaban coloreados por una luminiscencia casi irreal de colores amarillos y rojos, mientras en el fondo de los lagos, el iridiscente azul producto de un suave y corto pasto acuático que solo crecía al ras del lecho marino, daba luz cuál si hubieran prendido un foco en la inmensa obscuridad del agua.

En instantes, el lugar que hasta hace poco había parecido muerto, regresó a la vida, era hermoso, surreal, onírico.

Y comprendió de golpe porque Vegeta la había llevado, ella juzgó el lugar y le pareció muerto, no quiso darle una oportunidad, pero a pesar de lo yermo e infértil que parecía, de lo oscuro e inadecuado, el fuego del interior de ese lugar calentaba a niveles imposibles el agua que al salir generaba la vida se mantuviera.

No siempre lo que parece malo, cruel y desolado lo es. Él le pidió esperar antes de emitir su juicio, darle una segunda oportunidad al lugar, después de que ella lo juzgó y había tomado su decisión, pero el lugar se transformó y era hermoso, ¿Acaso él intentaba pedirle que reconsiderara darle una oportunidad? La voz cadenciosa y varonil del peliflama la sacó de su ensimismamiento.

— Un lugar fascinante, ¿No lo crees?

Se mordió el labio y evitando contestarle y miró de nueva cuenta el lugar, tan enigmático y misterioso cómo el hombre sentado a su lado.

Cuando llegaron mostraba que no era más que un planeta muerto, un trozo de tierra yerma, árida, estéril. Pero, de haber mirado a más detalle, habría notado los rasgos de vida escondidos que ese lugar aguardaba. Y que con la paciencia adecuada mostraba.

«¿Como habrá encontrado Vegeta este lugar? Sin duda, cuando el agua emerge y se pinta todo con colores es muy hermoso, hasta... romántico»

Se paralizó de tan solo pensarlo, ¿Acaso había hallado ese lugar en alguna salida con Kale? El monstruo verde de los celos quiso hacer su aparición pero obligó a su cerebro a alejarse de esos derroteros. Aún así lo analizó «¿Que habría él estado haciendo cuando halló este lugar?»

Y sin poderlo evitarlo la pregunta salió de sus labios antes de poder detenerla, como si su boca hubiera cobrado vida por ella misma. — Este lugar, se vuelve muy romántico cuando el agua del géiser emerge, acostumbrabas a traer a tus conquistas aquí ¿Eh?

Aunque la voz de la peliazul sonaba juguetona, el sabía que la pregunta era más seria de lo que ella pretendía dejar ver.

— ¿Conquistas?— Preguntó confundido, ella se mordió el interior del labio antes de contestar, —Mujeres con las que solías salir — , Vegeta solo se rió.

—No hubo mujeres Bulma, ninguna me intereso para mantener una relación, solo tú...— dijo tranquilo, su voz sonaba suave. Ella solo se rió — Claro, hasta que conociste a Kale y decidiste hacerla TÚ mujer. —La voz de ella rezumaba resentimiento, él solo cerró los ojos.

Inhaló profundamente y con voz suave y varonil, decidió sincerarse — A lo largo de mi vida he cometido pocos errores, pero uno del que jamás podré liberarle ha sido ese, fue un error Bulma, tal vez un día me perdones...— antes de que él continuara ella cortó la charla. Hablar de Kale aún le dolía, sería una herida que jamás sanaría del todo.

—Da igual, ella es tu mujer y no hay nada que hacer, no me importa.— Se encogió de hombros indiferente para después mirar al frente nuevamente cortando así cualquier intento de continuar con la plática.

Vegeta decidió dejar ese tema por la paz, nada ganaría hablando de eso ahora, no mientras ella no estuviera dispuesta a escucharlo, aún así para él era importante que la ojiazul entendiera lo mucho que en verdad le importaba, tarde se dio cuenta de su error, ahora estaba dispuesto a resarcir el daño generado... Si es que ella lo dejaba hacerlo

La voz varonil del peliflama interrumpió la tranquilidad del momento —Lamento haberte asustado cuando regresé, no quise hacerlo, aunque debo admitir que quise matar a ese imbécil cuando lo hallé besado tu mano — Sorprendida volteó a verlo, notaba lo mucho que al orgulloso saiyan le costaba admitir eso.

—Lo odie, al verlo atreverse a tocarte, eres tan frágil mujer... —Había un dejo de tristeza y añoranza en su voz — Pareces darle a todos el beneficio de la duda, pero a mí me has condenado— Oyó la voz hipnótica y varonil. Se le aceleró el corazón, esto era lo más parecido a una súplica que él le daría, el poderoso príncipe de los Saiyajines estaba pidiéndole a una simple y vulgar terrícola una segunda oportunidad.

Y a pesar de lo mucho que su corazón latió desbocado, queriendo corresponder, sabía que solo se engañaba, que mientras Kale estuviera ahí, su hijo estaría en peligro. Aún así, sabía que debía aprovechar para ganarse su buena voluntad.

Se sentía horrible por jugar con él así, pero por su hijo valía la pena hacer muchas cosas que de otra forma jamás haría, incluso el jugar en forma tan baja con el hombre que aún seguía siendo el amor de su vida.

Para sorpresa de Vegeta, recargó su hermosa cabeza en el firme pecho del saiyan, asombrado vio los suaves cabellos azules desparramados sobre él, estaba fuertemente tentado a acariciarlos, y mientras obligaba a sus manos a mantenerse alejadas de ella, no pudo lograr que su traviesa cola le obedeciera.

Bulma sintió a esa peluda extremidad apresarla, ella en voz baja, sin atreverse a verlo a los ojos solo dijo — Vayamos un paso a la vez...

Jamás una afirmación tan ambigua: No era un sí pero definitivamente tampoco era un no, le había sabido a gloria como ahora le sucedía al peliflama.

Ella quería que fueran lento lo haría, sería paciente, así volvería a él. Fue una certeza que lo hizo respirar nuevamente, la mujer era suya y nadie podría cambiar ese hecho. Se quedaron largo tiempo viendo el hermoso espectáculo que ese lugar ofrecía, mientras un Trunks emocionado no miraba el espectáculo que ese planeta ofrecía, sino feliz veía a sus padres, sus azules ojitos se regodearon viendo la belleza de sus progenitores, amaba ver la forma en que su padre muy a su estilo, adoraba a su madre...

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Cuando regresaron, la científica se sintió alegre de ver las caras contentas del resto de los Saiyajines al verlos retornar, Bulma miró con alegría las caras de todos los presentes, ¡Cómo los había extrañado!

Y por la cara de ellos y las sonrisas genuinas que le lanzaban pudo ver que más de uno también la habían extrañado a ella.

«Echaré de menos a todos ellos cuando ya no estemos aquí...»

Ese pensamiento la golpeó y entristeció, y más porque veía como poco a poco el lazo entre Trunks y Vegeta se fortalecía, le dolía el saber que dañaría a su pequeño niño, se sentía por ratos la mala de la historia. Aún así ella no dejaría que su hizo creciera en esa barbarie, no dejaría que su pequeño tuviera que pelear contra su medio hermano. No arriesgaría la vida de su bebé así.

Caulifla fue la primera en acercarse, después de hacer una reverencia para recibir respetuosamente a los príncipes. —Te extrañé mucho Bulma, ¿Cuéntame cómo te fue? — fue todo lo que dijo mientras se llevaba a la ojiazul y a Trunks con ella.

Antes de marcharse, Bulma detuvo sus azules ojos en Chard, vio que Trunks tambien notó al

pequeño niño, la curiosidad de su hijo era grande, lo miró voltear a verla y ella discreta solo le dijo al

Oído, —hablaremos de tus preguntas al rato mi amor.

Se sorprendió al ver al pequeño infante, había cambiado mucho desde la última vez que lo vio, por algún motivo sus infantiles rasgos habían cambiado, tanto como los de Trunks que también estaban cambiando, dejando la redondez habitual de las caras de los bebés.

Mientras sus pómulos y mentones se afilaban poco a poco, dándoles un aire infantil más maduro, marcando la diferencia entre un niño pequeño y un bebé.

Le llamó poderosamente la atención el hecho de que si bien los rasgos de Trunks se fueron afilando, no cambiaron demasiado, en cambio Chard, había tenido muchos cambios, su suave cara redonda como la luna con parecido tremendo a su madre, había ido paulatinamente cambiando, no hallaba en el rasgos de Vegeta, se le hizo extraño... vio a Kale notar su curiosa mirada, y para evitar tener un problema tan pronto, dejó de mirarlos y decidió no pensar demasiado en eso por el momento, aunque después indagaría más por que el desarrollo de Chard le causaba tanto desasosiego.

Kale y Paragus junto con el pequeño saiyajin habían llegado a recibir a Vegeta, después de darle la

Correcta bienvenida, la Saiyajin se acercó a Suzuke y se fueron juntas para saber de los avances.

Mientras el peliflama caminaba tranquilo para revisar con Paragus y Nappa las novedades en la base y los alrededores.

Después de una larga plática con Paragus, Vegeta se veía de acuerdo con los avances en la base, ahora que se sentía satisfecho con lo que habían avanzado durante su ausencia, aprovecharía que Paragus y Nappa se podrían de acuerdo para cosas menores en lo que él entrenaba con Chard.

Tenía semanas sin verlo, desde que se fue, y de acuerdo con el reporte de Paragus, el niño había mejorado considerablemente. Esperaba después de entrenar un rato con su hijo y ver por sí mismo el avance, poder hablar con Nappa con respecto al tema de la vinculación; tenía muchas dudas por aclarar y la plática que tuvo con Celery seguía dando vueltas en su cabeza.

Además quería hacer avances mayores con la científica y solo lo lograría si tenía claro dónde estaba parado con Kale. Vio a Chard verlo contento,

—Andando mocoso vamos a entrenar un poco— fue todo lo que dijo para luego configurar la gravedad y empezar el duro entrenamiento con su segundo hijo...

Kale se había puesto furiosa al verlos regresar como si nada. Había esperado por mucho tiempo la llamada de la Tsufur, confirmándole el pandemónium que de seguro se desataría una vez que Vegeta hallara a su zorra revolcándose con Sekket.

Esperó y esperó, pero la confirmación nunca llegó. Suzuke temblaba mientras la veía caminar echa una furia y Paragus que hacía poco se había podido quitar a Nappa de encima veía todo curioso, parecía hasta divertido. El príncipe Sekket apareció en pantalla, e hizo un formal saludo.

—Un placer saber de ti princesa Kale —El siempre respetuoso príncipe hizo enfurecer a la mujer con sus modales perfectos, quién grosera interrumpió al zerkiano.

—¿Me puedes decir por qué demonios no usaste el regalo que te dí para tener la atención de la científica?— furiosa lo veía, mientras exigía una inmediata respuesta a sus demandas. Sekket la miró tranquilamente y escogió con cuidado sus palabras, realmente odiaba tratar con los saiyajines, era una de las razas más salvajes y poco civilizadas que había conocido, para él no eran más que unos animales evolucionados, que no deberían de existir.

Los despreciaba, y no soportaba su mala educación y salvajismo. — Lamento no haber podido hacer uso de su regalo princesa, sin embargo, fui notificado por parte del Príncipe Tarble y del mismo príncipe Vegeta que la científica ahora tiene el estatus de segunda consorte, entenderás que ante esta nueva información recibida, no haría nada que vaya en contra de la alianza. Sé que ella es un peligro para ti pero no arriesgaré mis relaciones con el futuro rey de tu raza.

Kale lo vio furiosa sabía que no había nada que hacer aun así estaba enojada, y si pudiera en ese momento mataría a Sekket y a Vegeta y a todos lo que pudiera por desafiarla, sin siquiera contestarle cortó la comunicación.

—Esto está mal Paragus, esa maldita está ganado demasiado terreno, ¡Dejemos matarla ahora!— enfurecida decía la saiyan. Paragus solo la miró y se rió. —Hasta aquí llegaron tus planes Kale, a partir de ahora deberás confiar en los míos, sabía que si el zerkiano se enteraba del estatus de ella no aceptaría usar la droga. Ese jamás fue mi plan.

El plan de Paragus era más mezquino, más sombrío. —Ahora comenzaremos con el verdadero plan Kale, MI estrategia comienza ahora...

Ella lo miró curiosa – ¿Y porqué no me dijiste que existía otro plan?— Molesta y herida en su ego por que Paragus la mantuviera en las sombras hacía un de berrinche, él solo se sonrió antes de besarla, — todo a su tiempo Kale.

Ella enojada dijo — Si le damos más tiempo, esa maldita logrará convencer a Vegeta de eliminarme, ¿No lo entiendes? Eso será peligroso, ¡No podemos dejar que alguien como él se vuelva inestable!

El guerrero simplemente se rió — Es precisamente lo que buscamos Kale, la caída de ella y la autodestrucción de él estará asegurada si dejamos que él termine de enredarse y confundirse, por que su instinto parece querer reclamarla mientras él sabe que no puede. ¡Suzuke muéstrale lo que hallaste!

Exigente demandaba a la científica. La Tsufur temblaba cuando habló, — Ella está programando una nave de las que tienen la última tecnología aprendida en Zerk, para en dos meses más escapar, ha sido difícil pero he notado que ha hackeado una de las naves y esta programando todo.

Kale lo miró molesta —Paragus si ella se va ¡Ese imbécil la buscará por todo el universo! — El saiyajin disfrutaba de exasperar a la saiyajin, —No si antes destruimos la imagen que tiene de ella, tal vez incluso la mate antes de que se vaya, tu plan falló por confiar en un tercero, nos encargaremos que sea ella misma que destruya su imagen ante Vegeta…

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Bulma estaba feliz, habían pasado pocos días de su regreso, pero realmente adoraba a Caulifla, ella emocionada le preguntaba por todo lo que había vivido en su ausencia, mientras la ojiazul le contaba a grandes rasgos como era Zerk, y la saiyajin escuchaba feliz mientras jugaba con Trunks.

Por fin apenas ese día había logrado tener un poco de paz, aprovechando que Suzuke había estado lejos, intentó contactar a su hermana pero sin éxito,

—Ahhhh Tights donde andas hermanita—

No había podido cancelar la cita con ella pero había enviado el mensaje para que no se presentara, y en caso de que aún así se presentara, el príncipe de Zerk le había prometido hablar con Tights para que ella no se preocupara y regresara con Jaco.

Ya luego le diría a detalle a su hermana toda la situación, quería verla primeramente para poder explicarle el nuevo plan, aunque aún no sabía como podría verla nuevamente sin involucrar a Radditz, a pesar de que las cosas se habían tranquilizado y Nappa ya no dudaba de ellos prefería no ponerse en situaciones que pudieran malinterpretarse.

—Tal vez tenga que arriesgarme yo sola, e ir a visitar a Tights...— Bulma solo quería ver a su hermana y contarle de ser posible en persona su casi Perfecto plan de escape.

Le marcó sin éxito, la llamada simplemente no conectaba, no quería darse por vencida, decidió intentarlo de nuevo, para su buena suerte esta vez la llamada conectó.

Emocionada la ojiazul dijo — ¡Hasta que contestas! ¿Recibiste mi mensaje?— de pronto fue interrumpida por Tights, — B.B hay mucha interferencia no te escucho, estoy en...— fue todo lo que alcanzó a escuchar pues por algún motivo la señal encriptada presentaba mucha estática.

— T.B ¿Dónde andas? Casi ni te escucho— nuevamente fue cortada por Tights quien solo dijo —La s-se-ñ al es terrible... creo verte ...— la interferencia fue mayor.

La peliazul se dio cuenta que su hermana la escuchaba más de lo que ella alcanzaba a escucharla. —Tights trataré de corregir el error con tu comunicador, no se porque hay tanta estática, necesitamos vernos, te mandaré las coordenadas— después de eso la llamada se cortó, no sabía si Tights la había escuchado y entendido, aún así ella iría al lugar de reunión, esperaba que su hermana apareciera.

De pronto algo más llamó la atención de la científica, analizó que sus satélites habían captado una señal sospechosa que había salido del planeta base rumbo a un planeta cercano.

Eso le pareció extraño. Los saiyajines tenían los comunicadores no necesitaban de una fuente externa de comunicación además la señal se hallaba encriptada, sí eso era definitivamente extraño.

Hábilmente se puso a trabajar en ese sofisticado sistema de encriptamiento y logró después de unas horas desbloquearlo, se puso los auriculares para escuchar:

Desconocido 1: —Todo va saliendo de acuerdo con el plan.

Desconocida 2: —¿Estás seguro? No hablemos demasiado es peligroso, te mando la ubicación, nos vemos en 2 días en el punto acordado, no queremos que nadie sospeche.

Desconocido 1: —Nadie sospecha nada, ellos confían en mí. Descuida, te veo ahí...

La científica se quedó congelada, las voces se hallaban distorsionadas, quienes hablaban usaron codificadores de voz para evitar que la voz real se escuchara. Al parecer, más de una persona hacía planes por su propia cuenta ella no sabía de que trataba eso, pero pensaba descubrirlo.

Rápidamente encontró el planeta al que se referían, conocía el lugar, había acompañado antes a Suzuke por algunos minerales, era un sitio lleno de vegetación y piedras, montañas y acantilados, era un terreno donde podría ir y esconderse para tratar de determinar quienes eran los que hablan.

Se percató que la cita de esos desconocidos era a la misma hora de su cita con Tights.

«Esto tiene que ser una maldita broma»

Frustrada se paseaba por el laboratorio, por muy rápida e inteligente que fuera, aún no tenía la capacidad para aparecerse en dos lugares a la vez.

No confiaba en nadie y no sabía que hacer, pero algo le decía que esa conversación podría ser una traición a Vegeta, y si él corría peligro, entonces ellos por consiguiente lo correrían. Además, por muy desgraciado que hubiera sido con ellos, era el padre de su hijo y jamás dejaría que algo le pasara sin intervenir para ayudarlo. Debía garantizar la seguridad de Vegeta al menos hasta que ella huyera de ahí. Su plan de escape dependía de que el Status quo se mantuviera en ese planeta.

Llamó por el intercomunicador a Radditz a su canal privado, sabía qué tal vez no sería su movimiento más brillante, pero ante situaciones desesperadas, eran necesarias medidas más drásticas —Oye Radditz, ¿Pueden tú y Caulifla venir por favor al laboratorio?

Ambos saiyan no tardaron nada en llegar. Desde aquel horrible mal entendido con Nappa, jamás se quedaba a solas con el hermano de Gokú y no porque desconfiara de él. Ellos habían platicado y después de las disculpas de Radditz, ambos solo se veían con cariño de amigos y nada los tentaría a volver a cometer esa estupidez.

Aún así, era mejor evitar malos entendidos y por eso nunca convocaba a solas al pelinegro. Aunque ahora no sabía cómo lograr comunicar su mensaje a Radditz sin que Caulifla se enterara. A pesar de ser muy buenas amigas, prefería que no supiera nada acerca de su visita a su hermana o podría creer que pretendía escapar.

— ¡Bulma!— Emocionada y con una gran sonrisa la saludaba la saiyan, atrás huraño y refunfuñante venía el pelinegro. La científica sonrió al verlos, realmente los estimaba mucho. — Necesito de su apoyo— alegre comentaba, Radditz la miró desconfiado, la última vez que le pidió apoyo terminó casi muerto.

—Lo que sea que estes tramando mi respuesta es ¡NO! Y esta vez hablo muy enserio. — Tranquilo comentó el Saiyajin. Ella solo torció los ojos en clara señal de fastidio, —¡No seas aguafiestas! No te he dicho aún que necesito y ya empiezas a quejarte.

—¿Agua que?— preguntó confundida Caulifla, Bulma solo le dio una mirada divertida.

—Es una expresión para alguien que siempre se le

ocurre echar a perder un plan divertido, como Radditz— Molesta comentaba la científica pero no logró conmoverlo ni un poco.

—Verán necesito un material que he encontrado en un planeta cercano, está en este mismo sistema solar, Caulifla puedes ir con Suzuke que ahora está reparando naves y pedirle que te de la muestra del mineral del que hablamos ¿Por favor?— Caulifla emocionada asintió con la cabeza y decidió ir rápido por el encargo.

La ojiazul quería dar saltos emocionados porque la saiyan le había dejado a solas con él, con lo cual, ella podía proseguir con su plan, en donde aunque Radditz no lo supiera estaría involucrado.

—¡Por favor Radditz! Necesito que vayas a encontrarte con mi hermana, y antes que rechaces ayudarme te confirmo que yo no iré. Justo a esa hora tengo que hacer un encargo de Vegeta.— emocionada pedía Bulma.

Cuando Radditz escuchó que era para ver a Tights, su pulso se aceleró y prácticamente tuvo que morderse la lengua para no aceptar de inmediato.

Miró a Bulma con cara de fastidio. — ¡He dicho que no te volveré a ayudar en nada Bulma— ella le dio una clara mueca de irritación.

—¡Bien! Si tú no quieres ir, iré yo sola— Radditz la miró enojado —No vas a ir a ningún lado o le diré a Nappa— él extendió la mano, dame la maldita cápsula, iré YO SOLO — Ella triunfante se la dió.

Ambos sin decirlo estaban emocionados, él porque tenía una excusa para ver a la rubia que no sacaba de su cabeza, y Bulma porque así tendría el camino libre para poder averiguar acerca de la misteriosa llamada.

Sabía que era una locura pero necesitaba llegar al

Fondo de la verdad, alguien estaba traicionando a Vegeta y ella lo desenmascararía. — Debería decirle a Caulifla, estoy segura que ella también querrá llegar al fondo de la verdad— decidida decidió contarle a la saiyan, pero antes de hablar con ella se quedó pensando…

«¿Y si no me cree? ¿Y si sí me cree pero no me deja acompañarla?»

Sabía cómo pensaban todos los Saiyajines, no había uno solo de ellos que por mucho que la estimaran que no la creyera frágil y rompible, resopló molesta, extrañaba a su amigo Gokú, él siempre creyó en ella y no la habría apartado, habían ido a muchísimas aventuras juntos incluso se fue antes que él a Namek, la creía loca y temeraria, pero confiaría en ella y sus habilidades…

—Resolveré este misterio por mi misma, les demostraré lo que está humana débil y frágil puede hacer.

En parte estaba cansada de que la creyeran una muñeca de cristal, quería demostrarle a todos ellos incluido Vegeta que ella era más que una delicada cara bonita, que era peligrosa y temeraria y que era una fuerza de la naturaleza a temer.

Lo decidió iría sola a investigar...

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¡Hola a todos! Espero estén muy bien, me tardé mucho en hacer este cap porque se me borro todo y tuve que rehacerlo ,(

Logre recatar como la mitad pero una gran parte tuve que re trabajarlo y déjenme decirle que estuve tentada a mandar todo al diablo por el coraje, culpen a mi gato que le dio borrar al archivo .

Afortunadamente tengo resúmenes y eso me ayudó a volver a rehacerlo, total que ya quedó.

Bien esto va avanzando y poco a poco van conectándose las cosas aunque no se ustedss pero estoy confundida, Tights fue capturada el cap pasado ¿No? Cómo que pudo Bulma contactarla... ¿Que está pasando aquí?

Además quiénes son esas voces de esa extraña comunicación . ¿Ustedes quienes crees que sean?

Quiero leer sus teorías!!! :D

También quiero desearles un fabuloso fin de año en compañía de su familia y seres querido, y que el nuevo año traiga cosas geniales para todos !! ;)