Mi imaginación
—¿Quieres algo? —gire su rostro hacia la voz de ella, al verla lista para partir, sonrío, se miraba hermosa—. Recuerda que iré de compras con las chicas.
—No, gracias. No necesito nada —me levante y fui hacia ella, pase mi brazo por su espalda baja, acariciando su cintura sobre la tela—. Solo que te cuides y regreses pronto.
—Claro que voy a regresar, no seas tonto —golpeo mi pecho haciendo una mueca—. Siempre regreso y siempre voy a regresar.
—Está bien.
Baje mi rostro y la bese, aspire el aroma de su perfume y la deje ir. No veía cuando terminar nuestros planes y poder iniciar una familia. Podía imaginar los hijos tan hermosos que tendríamos. Moria de ganas por ese futuro.
Regrese a la sala a continuar leyendo y sin saber cuándo me quede dormido.
Abrí los ojos, el departamento se encontraba en penumbras. Encendí la lampara a mi lado, miré la hora en le reloj de pared, era lo sufrientemente tarde para que ella tuviera que estar en casa.
Fui por mi celular, revisé la contestadora y no tenia ni un solo mensaje de Serena. Comencé a preocuparme, así que inmediatamente marqué a su celular, pero la llamada se desviaba inmediatamente.
Mi respiración comenzó agitarse, busque en mi agenda el número de alguna de las chicas, pero no encontraba ninguno. Comencé a marcar el teléfono de la casa de los padres de Serena y cuando estaba a punto de marcar el último digito la verdad me golpeo.
Ella no volvería.
—Creo que las cosas no están saliendo como quisiera, algo cambio —bajo la mirada, evitando verme directamente—. Lo lamento.
—Los dos sabemos la verdad, por favor no me mientas —le pedí.
—Lo mejor será que tome mis cosas y me vaya esta misma noche. La verdad es que no queda nada de lo nuestro, por lo menos para mí.
—Serena…
—Las personas se equivocan, Darién. Pensé que tú y yo estaríamos juntos para siempre, pero parece que no fue así. Las personas se pueden equivocar.
—¿Alguien más? —ella volteo a verme por primera vez a los ojos.
—Si…
—Entonces, creo que sí. Deberías irte.
Ella se había ido, hace mucho que lo hizo. Siempre lo olvido, en mi imaginación ella siempre anda por ahí paseándose con mi ropa porque siempre decía que era más cómoda. Su olor se quedo grabado en mi memoria y mi imaginación es demasiado grande.
Encendí las luces del departamento, fui a la cocina y me preparé un té. Regresé a la sala, encendí la televisión y comencé a ver el noticiero nocturno.
¿Quién creen que regreso? ¡Pues yo! Pensé que la pandemia y el encierro obligatorio me daría mucho tiempo para escribir, pero la inspiración se iba y venía. Inicie varios capítulos, pero no podía darles un final que me gustara y los dejaba ahí olvidados. Pero bueno, tuve un pequeño momento de inspiración y escribí un one shot express y ¡taran! Aquí esta.
Aunque no crean, no quiero dejar esto olvidado. Dije que mínimo llegaba al 50 y eso pienso cumplirlo. De igual manera tengo pensado terminar las demás, así como corregir algunas que tengo publicadas y deje olvidadas. También inicie un Dramione, pero ese no lo pienso comenzar a publicar hasta tener terminado, voy por el tercer capítulo.
Espero que la inspiración y tiempo lleguen a mí al mismo tiempo… y a ustedes paciencia hacia mi.
¡Les mando un abrazo!
