—Como pueden observar, en Krei Tech contamos con la tecnología más avanzada e instalaciones apropiadas para el desarrollo de inventos que mejoren el estilo de vida de las personas y den solución a toda clase de problemas — Mencionó Alistair mientras les daba un recorrido por la empresa para cumplir el requisito de que existiese una supervisión o auditoria de Krei Tech, además de dar la imagen de que no tenía nada de que ocultar —. Así como también apoyamos el talento de nuevos científicos e inventores con nuestro reconocido programa de prácticas.

Ingresaron a un laboratorio dónde aún más personas se sorprendieron de ver a Elsa allí al grado de dejar caer objetos al suelo debido a la impresión. La rubia rápidamente logró ubicar al pelirrojo y a pesar de lo mucho que deseaba saludarle o sonreírle se abstuvo de hacerlo para no levantar sospechas, había hecho un trato con Alistair y mientras el Sr. Weselton decidiera seguir indagando sobre Alistair, ella tendría que fingir amarlo.

Krei mencionó algo con respecto de mostrarle los más recientes inventos creados por los practicantes, mientras que Weselton y sus acompañantes observaban asombrados y elogiaban a Alistair por apoyar a nuevos genios, así como también mantenerse actualizados en cuanto a tecnología y continuar siendo los principales exponentes en cuanto a robótica se refiere.

—Bueno, Sr. Krei, permítame felicitarle por todo lo que ha logrado — Dijo el Sr. Weselton, a pesar de que se encontraba un tanto molesto al no encontrar nada fuera de lugar.

—Se lo agradezco, pero nada de esto sería posible sin cada uno de los estudiantes aquí presentes, de todos los que trabajan en Krei Tech — Comentó Alistair — y claro, el apoyo de Elsa; mi amada esposa — Añadió, puesto que muchas veces antes le había agradecido a ella por sus logros y si no lo hacía esta vez podría levantar sospechas.

La rubia se sintió incomoda; algo que aumentó cuando el hombre colocó una de sus manos sobre su cintura y la acercó a su cuerpo.

—Me das demasiado crédito. Yo no he hecho gran cosa — Rió nerviosamente para pedirle de una forma discreta que se detuviera —. Krei Tech ya era una empresa reconocida cuando yo llegué aquí — Mencionó ella —, yo no he aportado nada.

—Cielo, de no ser por ti… me hubiese retirado hace mucho tiempo — Aseguró Alistair —. Me has apoyado por años, sin mencionar que durante el tiempo en que trabajaste aquí hiciste un trabajo esplendido, no sé qué haría sin ti, Elsa.

Algunos de los presentes hicieron un sonido en señal de ternura; algo que irritó a la rubia. Antes de que pudiera decir algo más o alejarse discretamente, los labios de Alistair tomaron los suyos sin previo aviso, fue un beso rápido, pero que fue motivo suficiente para que algunos lo celebrasen.

Elsa no tardó demasiado en encontrar a Hans entre la multitud. Quería gritar, abofetear a Alistair y decirle que jamás volviese a besarla ni a ponerle un dedo encima, decirle que ese beso no era parte del trato. Se sentía impotente al no poder hacer nada en ese momento, odiaba sentirse como un objeto propiedad de Alistair; había olvidado lo que se sentía durante el tiempo en que había estado viviendo con Hans, pero tan sólo esa acción por parte del empresario bastó para hacerla sentir como si jamás se hubiese ido.

—Debo ir…al baño — Susurró la rubia. Tenía que salir de allí cuanto antes.

Alistair asintió ligeramente con la cabeza antes de volver a dirigirse a los demás, guiándolos hacia otro lugar mientras que la rubia se alejaba lentamente.

El pelirrojo se percató de ello y quería correr tras de ella, sin embargo no quería darle más problemas, tenía que esperar un poco antes de ir en su búsqueda, no parecer tan obvio, se suponía que todos creían que ella estaba felizmente casada con Krei, si alguien descubría que entre Elsa y él había un romance la señalarían y culparían por ello, dejando a Alistair como una pobre víctima, cuando en realidad él había lastimado a Elsa.

-o-

Elsa cerró la puerta del baño y se dejó caer al suelo sollozando, quería que ese día terminara, se dijo que tan sólo tenía que resistir un poco más y nunca tendría porque volver a ver a Alistair, estaría lejos de él por siempre, ni podría obligarla a permanecer a su lado.

Sólo tenía que resistir un poco más y todo terminaría.

— ¡Ocupado! — Gritó cuando alguien intentó abrir la puerta.

—Soy yo, Elsa — Escuchó la voz de Hans e instantáneamente sintió un alivio, pero al mismo tiempo el temor de que la viese así y tenerle que explicar el porqué de su sentir la invadían —. Abre por favor.

¿Y si la culpaba del beso?

¿Y si no le creía que ella no sabía que eso iba a ocurrir?

—Elsa, estoy aquí y quiero ayudarte…si acaso necesitas espacio ahora…

La rubia se puso de pie, quito el seguro de la puerta y la abrió lentamente, lo suficiente para dejarlo pasar y una vez que lo hizo, volvió a cerrarla con llave.

—Els… — La rubia no dijo nada tan sólo abrazó al pelirrojo.

—Yo no sabía que él iba a hacer eso — Dijo Elsa, sintiéndose avergonzada de lo que Hans había presenciado —, créeme.

—Tranquila, Elsa…yo sé que no…

—No se suponía que eso pasara, jamás habría aceptado hacerlo — Lo interrumpió —. Odio que Alistair haga esto, que haga lo que a él le plazca sin jamás consultarlo conmigo o si quiera preocuparse por cómo eso me afecta.

La rubia le dio la espalda y se acercó al lavamanos; recargó sus manos sobre él y se miró al espejo, notando como Hans la miraba con preocupación.

—Hay cosas que no te he contado con respecto a Alistair… y yo. — Comentó Elsa con algo de nervios —. Ambos estamos involucrados en ciertas cosas que…podrían enviarlo a la cárcel.

— ¿Cárcel? — Cuestionó desconcertado — ¿Qué tipo de cosas? ¿Elsa?

—Después del accidente, muchas cosas cambiaron y Alistair tomó decisiones muy peligrosas — Dijo ella sin girarse —. Y no he podido contárselo a nadie, Alistair nunca escucha y mis padres…ellos…

—Son horribles, lo sé — Elsa bajó la mirada.

—Para ellos Elsa está muerta y quizá lo esté — Dijo ella, confundiéndolo aún más —. Para ellos yo no soy su hija, sino algo horrible que intenta reemplazarla y en realidad ni siquiera sé que soy — Los sollozos se transformaron en llanto que era incapaz de contener.

—Tú eres…

—No me conoces — Lo interrumpió — no es culpa tuya, yo…me asusta ser completamente honesta y pensé que me iría de esta ciudad y no tendría por qué mencionar nada sobre…Alistair.

—Els…no comprendo — Dijo el pelirrojo.

—Yo iba a morir en ese accidente, Hans — Confesó la rubia —. Callaghan se aseguró de que el accidente fuese lo suficientemente grave para que yo falleciera, pasó un tiempo entre el choque y cuando la ambulancia llegó, yo…perdí mucha sangre, Naveen sabe que yo no tenía muchas esperanzas de sobrevivir…el médico le dijo a Alistair que era momento de despedirse de mí.

—Pero aquí estas, frente a mí…sana y salva — Se acercó lentamente para no asustarla de alguna manera —. Ya estas a salvo.

—No estas entendiendo, Hans — Dijo ella girándose abruptamente —. Por mucho tiempo me sentí como un objeto propiedad de Krei Tech, cuando tú y yo nos conocimos…Alistair decidía todo sobre mí, nuestro matrimonio — Añadió —, cuando huí y me mudé a tu apartamento empecé a recordar el cómo era ser yo misma y fue hermoso, enserio creí que yo podía decidir y estar a cargo de mi vida, pero hoy…cuando Alistair me besó…él sigue estando a cargo, él aún…

—Alistair ya no va a herirte, no voy a permitirlo…

— ¿Sabes? Alistair solía hacerme sentir la chica más especial del mundo entero, me apoyaba, solíamos ser un buen equipo y fue bonito al principio, me hacía sonreír todo el tiempo. Estaba segura de que él era "el indicado" y que nunca sería capaz de lastimarme — Dijo Elsa —. Y quizá eso fue verdad en ese momento.

—Yo no soy como él.

—Siempre pensé que la razón por la cual jamás dije lo que Alistair hacía era que no quería que él fuera a la cárcel — Dijo —, además del terrible destino que me esperaría — Añadió —, pero en realidad, yo confié en Alistair y me aterraba volver a confiar en alguien más, aún me asusta y me pregunto constantemente si esta vez estaré equivocada ¡De nuevo! — Exclamó.

—Si no estás lista para hablar sobre eso no tienes por qué hacerlo ahora, tienes razón en el hecho de que hay muchas cosas que desconozco sobre ti, pero te amo; estoy seguro de ello y siempre voy a hacerlo sin importar qué — Tomó ambas de sus manos y la miró a los ojos —. Nos iremos de esta ciudad y él jamás podrá lastimarte, ni hacerte sentir como un objeto de su propiedad. Te conseguiré ayuda para superar todo esto y seremos muy felices juntos, es una promesa.

—Hans…

El pelirrojo la abrazó de manera protectora, Elsa correspondió el gesto mientras lloraba, aunque le aterraba que confesarle toda la verdad sentía que era necesario hacerlo, contarte cada una de las cosas que Alistair había hecho con ella, aunque le aterrara que la rechazase y dejase allí, que tuviese que volver al lado de Alistair y pretender que era la esposa perfecta, pero no podría mentirle por siempre a Hans.

—Hay algo…sobre mí que deberías saber…muchas cosas en realidad — Dijo ella —. Y quiero que las sepas, porque sería injusto pedirte que renuncies a San Fransokyo por mi sin que antes te confiese que yo no soy del todo…una persona.

— ¿Qué estás diciendo?

—Viste mis cicatrices y te dije que tuve varias cirugías tras el accidente y de cierta manera es verdad — Respondió ella —, pero eso es parte del porqué acepté estar aquí hoy, el Sr. Weselton quería indagar demasiado en lo que ha hecho Alistair y como dije, estoy demasiado involucrada.

—Todos cometemos errores y si acaso tú decidiste hacer algo cuando amabas a Krei…

—Yo no tuve elección Hans — Nuevamente lo interrumpió — ¿Alguna vez te comenté sobre el juicio de Alistair? — Cuestionó la rubia — Tras la muerte de Abigail, a pesar de que no se culpó a Alistair por ello se le prohibió realizar las primeras pruebas de sus inventos con personas, claro que Robert Callaghan jamás estuvo conforme con la decisión del juez y por ello ideó todo ese accidente en el cual no sólo se suicidaría sino que me arrastraría con él.

—Cariño…

—Cuando el médico le dijo que yo no tenía esperanzas, Alistair no lo aceptó y desobedeció las órdenes del juez y digamos que salvó mi vida de alguna manera u otra, pero…te mentiría si te dijera que sé todo lo que él ha hecho, ni siquiera sé que partes de mí son reales ni que tanto ha…

— ¿Te ha usado para… sus…? — Ni siquiera fue capaz de pronunciarlo.

—A veces me siento uno más de los inventos del gran Alistair Krei y bueno, muy probablemente lo sea y bueno, si acaso yo iba con las autoridades a quejarme de ello, iban a hacerme cosas mucho peores de las que Alistair hizo — Dijo —. Al menos Alistair creía que estaba ayudándome o eso intentaba al menos y decía amarme, cualquier otra persona…tan sólo sería un objeto, si algo de esto saliera a la luz…

—Querrían saber cómo es que él lo logró — Dedujo el pelirrojo, ella asintió con la cabeza.

Hans ni siquiera tenía claro que es lo que acababa de suceder, había demasiadas cosas por procesar y tampoco entendía del todo lo que Elsa acababa de decirle ni por qué se lo había confesado justo en ese momento.

—Probablemente no entienda por lo que has pasado y quizá nunca termine de hacerlo, pero sé que no eres un invento de Krei, estoy seguro de que no eres un objeto y jamás me atrevería a tratarte como tal — Aseguró el hombre —. Eres Elsa, una mujer increíble de la cual estoy enamorado y con quien deseo tener un futuro. Te amo y pienso mantener mi promesa de protegerte de Krei y de cualquier otra persona, mereces ser dueña de tu vida y tomar tus propias decisiones, lamento que Krei te haya arrebatado todo eso.

—Yo también te amo Hans — Dijo ella.

Sus labios besaron los de ella.

Elsa deseaba que jamás se acabase ese momento o que pudiesen permanecer por siempre en ese baño; dónde se sentía a salvo, con Hans.

Por su parte, el pelirrojo se juró a si mismo que haría algo más que patear el trasero de Alistair Krei si volvía a tocar a su amada Elsa.