Quizá había sido el hecho de que ella había desaparecido por más tiempo del que acostumbraba demorarse en el baño o la forma en la que Elsa le miraba en ese momento. Cruzada de brazos y con un semblante serio, estaba molesta y él podía notarlo a pesar de que ella no había comentado nada al respecto.
—El beso…yo…
—Da igual — Lo interrumpió ella —. Sólo terminemos con esto, comentaste algo sobre algunos documentos que tenía que firmar con respecto al divorcio.
Elsa no tenía intenciones de discutir con Alistair, ya había aceptado que eso nunca llevaba a ninguna parte y escuchar millones de disculpas de su parte nunca le sería suficiente ni existiría algún cambio real.
Tan sólo quería irse de Krei Tech tan pronto como le fuese posible y no tener ningún lazo legal con Alistair.
—Teníamos un trato — Le recordó Elsa.
—Lo sé y no tengo intensiones de incumplir con lo que prometí — Dijo Alistair mientras abría uno de los cajones de su escritorio para extraer los documentos que le había mencionado a su aún esposa —. Elsa, yo sé que debí haberte preguntado, pero en realidad no pensé que habría un beso…
—No quiero hablar contigo sobre eso — Su voz era cortante, porque no quería que él pensara que existía posibilidad alguna para arreglar aquello. En realidad, si Alistair le hubiese preguntado si estaba dispuesta a besarlo para reafirmar que estaban juntos y felices, ella hubiese accedido porque comprendía lo importante que era convencer al Sr. Weselton y a cualquier otra persona de que Alistair no ocultaba nada, pero nuevamente, Alistair no la había tomado en cuenta, actuando sin consultárselo porque daba por hecho que ella se negaría y que podría solucionarlo con un simple "lo siento", que ella le perdonaría de la misma manera que solía hacerlo.
La rubia tomó los papeles y firmó en los sitios en los cuales Alistair le indicó, no sin antes leer cuidadosamente los documentos, no estando dispuesta a caer en una nueva trampa de aquel empresario.
Finalmente era libre.
El Sr. Weselton había abandonado las instalaciones de Krei Tech hacia 20 minutos, así que nada más la detenía ni evitaba que se fuera del lugar definitivamente.
—Puedo llevarte a…tu hogar — Se ofreció Alistar.
—Honestamente, no quiero que me acompañes — Rechazó la oferta apenas mirándole —. Preferiría irme sola — En realidad desearía poder abandonar el edificio junto a Hans, pero sabía que eso podría ocasionar un escándalo o habladurías que derrumbarían todo.
—Al menos permite que el chofer te lleve, prometo que esta vez no hay trucos — Dijo Alistair.
— ¿Cómo se supone que pueda confiar en ti Alistair? — Preguntó ella — Ya ni siquiera quiero hacer el intento, estoy cansada de esta situación.
—No creo que sea seguro que te vayas sola, eso es todo — Comentó Krei —. Te juro que no te pondría en peligro nuevamente.
—Creo que puedo cuidarme a mí misma perfectamente, pero no te preocupes, seré lo más discreta posible al momento de irme, para que nadie sospeche que ya no somos una pareja — Dijo ella — ¿Necesitarás algo más de mí para el divorcio? — Preguntó ella.
—No, es decir, ambos estuvimos de acuerdo y no hay necesidad de un juicio o algo por el estilo — Respondió — Solo presentaré estos papeles y será oficial.
—Perfecto.
—No soy ni quiero ser tu enemigo Elsa, enserio quiero que seas feliz y estés bien, en caso de que alguna vez necesites cualquier cosa o hay alguna cosa en que pueda ayudarte, siempre estaré más que dispuesto a ayudarte.
—Gracias — Ella preferiría jamás recurrir a él nuevamente —. Supongo que esta es la parte en dónde digo adiós — Mencionó la rubia.
—Eso creo — Dijo Krei —. Creo que esta es la despedida, cuídate mucho.
—Igual tú — Elsa se levantó y caminó hasta salir de la oficina, miró hacia atrás por un segundo antes de abandonar el lugar definitivamente. Cruzó un par de palabras con Judy deseándole un buen día y diciéndole adiós por última vez.
Elsa había decidido buscar a Hans, podrían ponerse de acuerdo para reunirse en el estacionamiento o en algún lugar cercano en donde nadie los descubriera, ella podría caminar hasta la cafetería de la familia Hamada y él buscarla en su auto allí, una vez que se encontrasen lo suficientemente lejos ya no habría necesidad de ocultar su relación.
Se moría por decirle que ya no era Elsa Krei definitivamente, que podían irse a dónde sea que quisieran, que nada ni nadie les impedía hacer una vida juntos, serían muy felices; de eso estaba segura.
Caminó lentamente a pesar de su impaciencia por mirar al pelirrojo, ahora que Hans sabía la verdad o gran parte de ella estaba más tranquila, muchas veces había tenido miedo de que si alguien más descubría su secreto lo utilizaría a su beneficio, en el caso de Hans, lo que a Elsa le preocupaba es que él la tratase distinto o se alejara.
Afortunadamente se había equivocado, sus miedos se disiparon y estaba preparada para lo que sea que le deparara el futuro. Sonrió levemente a cada persona con la que se cruzó en el camino, evadiendo cualquier conversación que pudiese darse.
—Sra. Krei — Escuchó una conocida voz cerca de ella, se giró hacia su lado derecho y miró a Tadashi allí — ¿Me recuerda?
—No me fui tanto tiempo, Sr. Hamada — Respondió ella —. Puede llamarme Elsa, probablemente en algún punto se lo comenté — No estaba segura de ello, pero en definitiva no quería seguir siendo identificada como "la señora Krei" —. Es un gusto volver a verte.
—Se decían muchas cosas sobre usted…
—Eso no es precisamente algo nuevo, pero estoy al tanto de varias de las teorías — Comentó ella —. Mi estadía en Noruega se extendió más de lo esperado.
— ¿Mi hermano menor la ayudó a conseguir boletos de avión a Noruega? — Ella palideció, recordando el día en que había escapado de casa con ayuda de Hans, en aquella cafetería.
—Yo…
—No estoy reclamando nada si es lo que piensa — Elsa se tranquilizó un poco.
—Honestamente no me había puesto a pensar en…su hermano, es decir, en ese momento no… — Suspiró — ahora sé que mis acciones pudieron perjudicar a su familia y pido disculpas por ello.
— ¿Debería preocuparme de que usted ha vuelto? — Preguntó Tadashi, genuinamente preocupado de que Alistair Krei la hubiese encontrado y forzado a volver.
—No — Respondió ella —. En realidad, me encuentro muy bien, no hay nada de lo cual preocuparse — Aseguró la rubia.
—Me alegra oír eso — Dijo — ¿Volverá de manera definitiva?
—En realidad sólo vine porque Alistair me lo pidió de favor — Contestó —, pronto volveré a Noruega — Se refirió a que desaparecería nuevamente en cualquier momento —. Gracias por preguntar, es muy amable de su parte.
—Obtuve el empleo aquí…
— ¡Eso es increíble! Me alegro mucho — Dijo ella —. Tienes muy buenas ideas y Krei Tech sin duda necesita más personas como tú, sé qué harás una gran diferencia en esta empresa, en San Fransokyo y en la robótica en general, en realidad, ya es tiempo de varios cambios ¿No crees?
—Quiero agradecerle por su ayuda, es probable que esto no hubiese pasado de no ser por usted — Recordando el hecho de que había sido ella quien había tenido fe en su proyecto y conseguido que Alistair Krei viese a Baymax y lo aprobase.
—Me das demasiado crédito, aun cuando yo no hubiese intervenido tarde o temprano se habrían dado cuenta de tu talento e inteligencia — Aseguró ella —. Yo solo…aceleré las cosas, si quieres verlo de esa manera.
—Quiero mostrarle a Baymax — Dijo el joven.
Ella accedió, sabiendo que era algo importante para él, sin mencionar que parte de ella si sentía curiosidad por ver el robot ya construido y funcional, además le era conveniente quedarse dentro de las instalaciones un poco más de tiempo para que su partida no se percibiera como extraña.
Juntos se dirigieron a uno de los laboratorios; donde había varias personas a quienes ella conocía o alguna vez vio en el lugar, así como también los practicantes que llegaron a Krei Tech junto a Hans, aquel día que ahora se sentía tan lejano, dedujo entonces que el pelirrojo no podía estar muy lejos o que llegaría en cualquier momento.
Su mirada se desvió hasta la caja roja en el suelo.
—Se activa al escuchar un sonido de una persona que experimenta algún tipo de dolor — Explicó Tadashi — ¿Algún voluntario? — Cuestionó a sus compañeros, quienes tan sólo se giraron, no estando dispuestos a formar parte de aquella demostración — ¿Le gustaría…? — Cuestionó a Elsa.
— ¿Qué? — Preguntó ella desconcertada.
—Le prometo que no dolerá nada, tan sólo la escaneará y…
—Preferiría no hacerlo si le soy honesta — Rechazó aquella oferta, no sabía que tanto escanearía aquel robot y prefería abstenerse de descubrirlo, ya que por obvias razones no podía correr el riesgo.
—Es rápido, le juro que no hay nada que temer…
—Enserio, no creo que sea lo adecuado — Volvió a negarse — En realidad…creo que debo irme, olvidé que…Alistair me pidió que buscara...papel para la impresora — Mintió para librarse de aquella situación —. Seguro es algo importante que requiere de mucha urgencia — Agregó la rubia.
Estaba por retirarse para evadir cualquier insistencia por parte de Tadashi, además de que su comportamiento empezaba a atraer las miradas de las personas; quienes la observaban extrañados, cuando escuchó una irritante voz que recientemente había escuchado.
El Sr. Weselton había regresado a Krei Tech y a pesar de que no se molestaba en hablar en voz baja precisamente, el nerviosismo combinado con la desesperación de Elsa le impedían entender algo de lo que él hombre decía, tan sólo podía deducir que se acercaba a dónde estaban ya que cada vez sus gritos eran más altos.
Quizá había olvidado algo en uno de los laboratorios y por eso estaba de vuelta, probablemente no era nada que mereciera un escándalo o algo por lo que habría que preocuparse realmente.
— ¡Sra. Krei! — A Elsa empezaba a irritarle el hecho de que tal parecí que justo el día en que había firmado los documentos del divorcio parecía ser el día en que más se referían a ella por el apellido de su ex.
—Sr. Weselton — Dijo ella permaneciendo serena; al menos aparentemente — ¿Ocurrió algo? — Cuestionó puesto a que no tenía idea del porque había retornado tan rápidamente al edificio, cuando se suponía que ese sujeto ya no era un problema por lo cual preocuparte; no en un futuro cercano por lo menos.
Ciertamente, ella estaba segura de que ese hombre no quedaría del todo conforme y volvería tarde o temprano, pero en su mente eso sería en meses, quizá años, no en cuestión de horas y que sería problema de Alistair, no de ella.
—Mi asistente olvidó un portafolio con información importante, eso es todo — Explicó Weselton —. Ya no se puede encontrar empleados que no sean unos completos incompetentes ¿No lo cree usted así?
—En realidad…he tenido muy poca experiencia lidiando con compañeros de trabajo problemáticos — Murmuró —. Supongo que he tenido suerte en ese aspecto, en cuanto a asistentes, jamás he contado con alguno, pero Judy es asombrosa en su trabajo y ha sido de mucha ayuda para Alistair y Krei Tech.
—Supongo que es cuestión de suerte como usted menciona — Comentó el hombre con algo de molestia puesto a que la mujer no había coincidido con él —. Afortunadamente me percaté de la falta del portafolio a tiempo, eso es lo importante.
El anciano cayó en cuenta de la cantidad de personas allí reunidas, no tardando en preguntar que ocurría allí y el porqué de la presencia de Elsa en ese laboratorio, siendo que Alistair Krei no se encontraba allí, además de que lo que sabía sobre aquella mujer era que su conocimiento en robótica no era precisamente amplio, sino que se enfocaba más en lo relacionado a publicidad, ventas y mercadotecnia; quizá algo de diseño que requerían esas áreas.
Tadashi explicó que quería mostrarle su invento a Elsa, puesto a que él estaba agradecido con ella debido a que ayudo a que su proyecto fuese aprobado, el Sr. Weselton se mostró interesado y encontraba sospechoso el hecho de que la rubia se negase a ser voluntaria, sospechando que la mujer no confiaba en el funcionamiento del robot, insistió en que se llevase a cabo una demostración.
Elsa miraba a su alrededor intentando buscar cualquier señal de que Hans estuviese por llegar o incluso esperaba que Alistair o Judy aparecieran debido a que podrían serle de ayuda, pero nadie aparecía. Retrocedió despacio, sintiéndose agobiada ante la presión de la cual no parecía que sería capaz de librarse.
De repente se sintió mareada, necesitaba salir y tomar aire, tenía que salir de ese laboratorio de inmediato, ni siquiera era del todo consciente de su entorno, sus propios movimientos o lo que los demás decían, podía percibir la mirada de preocupación de Tadashi y algunos otros de los allí presentes.
Tropezó o quizá tan sólo sus piernas se debilitaron y cayó al suelo, la sorpresa provocó que soltara una exclamación debido a eso mismo, sin embargo sus ojos se abrieron a su máxima capacidad al ver como el robot de Tadashi se activaba.
Eso sin duda, terminaría muy mal.
