Aviso: Este fic cuenta con dos posibles finales, el final A y el final B. Cada uno es independiente del otro, pueden leer el A o el B, ambos, sin importar cual lean primero ya que los dos son continuación del capítulo 38, tanto el A como el B son/podrían ser "canon" en el universo de este fanfic. Son libres de elegir cuál de los dos es su favorito, así como también hacer sus teorías de cuál es mi predilecto o cual era el final que planee desde el inicio para esta historia. Sin más que añadir, disfruten de la lectura.


Lo siguiente que recordaba después de haber caído al suelo, era la voz del robot de Tadashi diciendo que iniciaría un rápido escaneo para detectar en dónde se encontraba su lastimadura. Elsa se había puesto de pie tan rápido como le fue posible; lo cual resultó contraproducente ya que sumado al hecho de que se echó a correr (o intentó hacerlo) y tropezó nuevamente, cayendo sobre su rodilla sólo provocó que un terrible dolor la invadiese su cuerpo, esta vez impidiéndole siquiera mover la pierna un milímetro sin que eso le provocase un intenso dolor.

Lo siguiente que había ocurrido estaba borroso en su cabeza, estaba segura de que Baymax si había logrado escanearla, pero tan sólo sabía que Alistair había aparecido de pronto, la había llevado hasta su auto cargándola en brazos y después probablemente él había decidido apagarla para evitarle el dolor que no desaparecía.

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—Hans Westergard — El pelirrojo alzó la mirada para ver al empresario a los ojos, debía haber supuesto que él estaba detrás del hecho de que había sido prácticamente secuestrado, subido a un coche a la fuerza, para finalmente ser llevado a la casa de Alistair Krei —. Lamento el inconveniente, pero comprenderás que era necesaria la discreción — Dijo Alistair.

— ¿Llamas a esto discreción? — Cuestionó el pelirrojo.

—No disponemos de mucho tiempo, había que actuar rápido y ciertamente no podía darme el lujo de conversar contigo para convencerte de venir aquí — Respondió Krei —. Así como tampoco podíamos arriesgarnos a que vieran tu coche en mi casa, hay que ser precavidos a partir de ahora.

— ¿Dónde está ella? — Preguntó el pelirrojo, exigiendo una respuesta. Había escuchado todo el revuelo por el hecho de que Elsa había sido escaneada por el estúpido robot de Hamada y este había dictado un diagnostico en voz alta: había un defecto en su prótesis que debía ser atendida cuanto antes.

Todos en Krei Tech hablaban sobre ello, del rumor del accidente que ella había sufrido en el pasado y asumían que se relacionaba con ello, sin embargo, todos encontraban impactante el hecho de que a simple vista nadie hubiese imaginado que Elsa utilizase una prótesis.

—Dormida — Respondió Alistair, Hans quiso ponerse de pie, dispuesto a ir en busca de ella y llevársela, sabiendo que Elsa no quería saber nada de su marido —. No despertará hasta que yo lo decida — Aquella frase dejo confundido a Hans, quien volvió a dejarse caer sobre el sofá en espera de una explicación por parte del hombre —. No quería ser lo primero que ella viera al despertar, por eso hice que te trajeran. Elsa te ama y merece que alguien que realmente corresponda esos sentimientos este junto a ella en este momento.

— ¿Alguien que realmente la ame? — Cuestionó Hans, confundido ante lo que parecía ser una confesión de Alistair diciendo que realmente no amaba a Elsa.

—Creo que ambos dejamos de amarnos hace tiempo, aunque creo que ambos nos demoramos en admitirlo — Respondió —. Siempre le tendré cariño y querré lo mejor para ella — Añadió —, pero es evidente que soy pésimo llevando eso a la práctica, le he ocasionado más daño que bien, no la culpo por pensar que soy la peor persona del mundo — Suspiró antes de continuar —. No sé en qué momento deje de amarla, muchas veces siento que aún lo hago, pero sé que desde el accidente y todo lo que vino después, sentí que todo era mi culpa y que mi deber era recompensarla, Elsa creía que nunca nadie sería capaz de amarla en su condición y siempre intenté hacerle saber que yo continuaba amándola y eso no cambiaría, pero dejo de ser algo real en algún punto, sin embargo yo…quería seguir haciéndolo.

—Eso no la ayudó.

—Ella no tenía a nadie más — Comentó Alistair —. Dejarla hubiese sido algo horrible y desconsiderado de mi parte.

—Como si todo lo que le hiciste no hubiese sido horrible y desconsiderado — Escupió el pelirrojo.

—Desconozco que tanto te haya contado ella, pero tienes razón, fui un idiota; soy un idiota — Dijo Alistair —, pero en este momento eso no es lo importante, Elsa está en riesgo y es importante que actuemos rápido.

— ¿Qué le ocurre? — Titubeó con miedo a que le dijese que el daño ocasionado por la caída había sido peor de lo que se le había informado — ¿Elsa está bien?

—Dentro de lo que cabe, si — Respondió —. El problema de la prótesis se solucionó rápido, jamás quedó perfecta esa pieza, o por lo menos siempre le incomodó, jamás pudo acostumbrarse — Dijo —. Dejo de bailar hace tanto — Suspiró entristecido —, el problema real en esta ocasión es que todo esto sucedió frente a demasiadas personas; incluido el Sr. Weselton quien tendrá demasiadas preguntas.

—Muchas personas tienen prótesis eso no significa nada —Aseguró Hans.

—Judy se encargó de guardar a Baymax, lejos del alcance de cualquiera, prefiero asegurarme de que no hay rastro alguno de lo que…realmente le ocurre a Elsa, el Sr. Weselton intentará llegar a la verdad — Dijo —, ya me encargué de reunir todo lo referente a Elsa y lo destruiré para que no llegue a las manos equivocadas, pero ella tiene que salir de San Fransokyo cuanto antes.

— ¿Te asusta terminar en prisión, Krei? — Cuestionó el pelirrojo.

—No es el momento indicado para discutir Westergard — Habló sin ánimos de pelear —. Elsa es quien importa aquí ¿Has pensado lo que harán con ella si se enteran de la verdad? — Preguntó — Está bien si quieres que yo termine en prisión, pero sabes que eso también la perjudicaría a ella y sería aún peor para Elsa, es por eso que tiene que desaparecer en caso de que esto se salga de control.

— ¿Desaparecer?

—Es un riesgo que siga aquí; uno que no vale la pena correr — Aseguró Alistair —. Mis hombres están en tu departamento empacando las pertenencias de ambos y una vez que ella despierte iremos al aeropuerto, volaran en mi jet privado hasta Nueva Orleans, Naveen se encargará de lo demás a partir de allí.

—Ni siquiera sabes si ella quiere ir allí.

—Si se queda aquí será su fin y lo sabes — Dijo Krei —. No me importa si después ambos deciden ir a otro lado, pero por el momento es el único lugar dónde sé que tiene a alguien que no le dará la espalda si en algún momento rompes su corazón o la abandonas, Elsa necesita un lugar estable y seguro, Nueva Orleans encaja perfecto con esa descripción, no la enviaré a un sitio desconocido en dónde no conoce a nadie ni tiene a alguien en quien confiar.

—Tú no tienes derecho a…

—Ódiame si quieres Westergard, pero en el fondo sabes que ir a Nueva Orleans es lo mejor para ella — Lo interrumpió —. Tú tampoco me agradas del todo, después de todo Elsa decidió dejarme por ti.

—Si ella te dejó fue por toda la mierda que hiciste — Le echó en cara Hans.

— ¿Quieres irte con ella sí o no? — Cuestionó Alistair con frialdad — Porque la enviaré a Nueva Orleans contigo o sin ti, me importa menos que poco tu opinión en este momento, ya que lo primordial es que ella este fuera de peligro y mientras continúe en esta ciudad lo estará. Así que tú decides Westergard, subes a ese vuelo o ella lo hace sola, contigo o sin ti sé que recibirá el apoyo de su amigo una vez que aterrice.

— ¿Y si no acepto?

—Pensaré que eres un completo idiota, pero no insistiré — Respondió —. Al menos ten la decencia de estar a su lado cuando despierte y despedirte.

—Al menos dime que ella sabe esto — Dijo Hans —, porque no quiero formar parte de otro de tus trucos que tan sólo la perjudican.

—Se lo comentaré una vez que despierte, comprenderás que teníamos otros problemas que atender — Se refirió al hecho de la caída que le había provocado aquel dolor a Elsa.

— ¿A qué te referías a que ella no despertaría hasta que tú lo decidieras? — Temió saber la respuesta.

—Entre las atrocidades que he cometido esa podría ser la peor — Bajó la mirada avergonzado —. Al inicio lo pensé como una alternativa a dormirla con anestesia en cada operación, evitarle dolor, pero después, discutíamos frecuentemente o ella lloraba o se negaba a seguir con las operaciones, yo enserio creía que eso la ayudaría, pero… con una frase especial…ella…se queda dormida y en fin, sé que es horrible — Le fue imposible explicarlo por completo —, no te diré cual frase es porque creo que nadie debería tener ese poder sobre ella, además, supongo que a ella tampoco le gustaría que la supieras; quizá temería que tarde o temprano te convirtieras en…mí — dijo —, ella puede vivir completamente normal sin las dos frases en cuestión, ya te habrás dado cuenta de que duerme y despierta como cualquier otra persona.

Hans por su parte, entendía perfectamente por qué Elsa había decidido omitir ese dato al contarle parte de lo que había vivido junto a su marido, no le molestaba en lo absoluto el hecho de que ella lo hubiese ocultado eso, incluso creía que Alistair no tendría por qué haberlo compartido.

Al menos Elsa ya estaría muy lejos de él.

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Abrió los ojos y se sorprendió al hallarse en su antigua habitación, estaba confundida, aún más al encontrarse con Hans allí.

— ¿Hans? — Susurró la rubia, ella se acomodó en la cama y al momento de desviar la mirada hacia otra dirección vio a Alistair allí, algo que la incomodó bastante — ¿Alistair? ¿Qué está pasando? — Preguntó.

—Todo ésta bien cariño — Dijo Hans acercándose a ella, la tomó de la mano, así como también acarició una de sus mejillas con su mano libre — ¿Cómo te sientes?

La mirada de la rubia volvió a enfocarse en su ex esposo, sabiendo que Hans tan sólo le diría cualquier cosa con tal de que se sintiera tranquila. Esperaba que al menos Alistair fuese honesto en ese momento.

—Judy se ha encargado de restringir el acceso a los laboratorios y cualquier información sobre ti que Baymax almacene será eliminada en cuanto sea posible, Judy se encargará de retrasar lo más posible el hecho de que el Sr. Weselton solicite una revisión a esos archivos — Respondió Alistair —, no sé qué tanto sea posible alargar la espera, moveré cada una de mis influencias para retrasar los tramites que tiene que realizar para que se le permita realizar una nueva audiencia a Krei Tech, mientras tanto tú tienes que salir de San Fransokyo.

— ¿Salir? — Murmuró.

—Naveen llamó a su esposa y te recibirá una vez aterrice tu vuelo en Nueva Orleans —Respondió Alistair —, ya he mandado recoger tus cosas al departamento de Westergard y para este entonces deben estarlas subiendo al jet. Sólo necesito que salgas de aquí, Tiana y Naveen te ayudarán a adaptarte, pero una vez en Nueva Orleans eres libre de ir a dónde tú quieras.

Elsa bajo la mirada y algunas lágrimas empezaron a caer desde sus ojos.

— ¿Qué ocurre? — Preguntó Alistair confundido.

— ¿Te duele algo? — Cuestionó el pelirrojo, ella negó con la cabeza — Elsa, sé que las cosas no han salido como las planeamos, pero estaré contigo siempre, iremos juntos a Nueva Orleans y este idiota y yo nos encargaremos de que ni Weselton ni nadie más te encuentre o descubra la verdad.

—No quiero irme — Las palabras de Elsa tomaron a ambos por sorpresa —. Quiero quedarme aquí, con Alistair — Aquello solo empeoró las cosas.

—Elsa… — Suspiró Hans confundido — ¿Acaso él te hizo algo? ¿Te convenció de decirlo?

— ¡Yo no hice tal cosa! — Exclamó Alistair.

—Disculpa si no te creo, pero no tienes un buen historial en cuanto a cómo has tratado a Elsa — Le miró con furia.

—Elsa, no estás segura aquí — Dijo Alistair ignorando a Hans para mirar a la mujer —. Comprendo que te asuste irte de manera tan repentina, pero te juro que no te enviaría a otra ciudad si no estuviera seguro de que hay alguien allí que cuide de ti y se preocupe por tu bienestar. Te gustará Nueva Orleans, serás mucho más feliz con Westergard y tu amigo Naveen de lo que alguna vez lo fuiste conmigo.

—Quiero quedarme aquí — Repitió —. Dijiste que tenías influencias, puedes encargarte de que nunca nadie se entere y no habría peligro ¿No?

—Cariño, no comprendo porque quieres quedarte aquí con él — Volvió a hablar el pelirrojo — ¿De verdad es lo que deseas?

—Quiero quedarme con Alistair — Afirmó Elsa —. No quiero ir contigo ni mudarme, sólo quiero…estar aquí — Titubeó.

El empresario bajo la mirada; pensativo.

—Hans ¿Puedes salir un momento? — El pelirrojo le miró con indignación.

— ¡Tú le hiciste algo! ¡Yo lo sé! — Gritó Hans.

— ¿Por qué razón lo haría? — Cuestionó — Por favor, sal de la habitación y permite que hable con ella — Resignado ante el hecho de que Elsa ni siquiera se atrevía a mirarle, decidió salir y esperar afuera.

Una vez solos, Alistair se sentó sobre el colchón y suspiró.

—Ambos sabemos que lo que más has deseado por mucho tiempo ha sido salir de aquí — Comentó el hombre —, no eras feliz entre estas paredes y fue más que evidente cuando escapaste en cuanto tuviste oportunidad, volver a vivir aquí no te hará feliz y lo sabes.

—Es lo que quiero — Murmuró Elsa.

—Estas mintiendo — Aseguró.

—No lo sabes.

—Te conozco mejor de lo que crees, después de todo, estuvimos casados y sé reconocer cuando mientes — Dijo Alistair —. No hay ningún motivo por el cuál repentinamente hubieses cambiado de opinión.

—No puedo ir a ninguna otra parte — Le miró entristecida — ¿Qué se supone que haga si algo como lo de hoy vuelve a repetirse? — Preguntó.

—Dudo mucho que en Nueva Orleans un robot médico vuelva a escanearte — Intentó ser gracioso.

—Habló enserio Alistair — Habló seriamente —. Si vuelvo a tener un desperfecto, una falla ¡Si tengo un maldito accidente o me enfermo! ¿A dónde rayos debería ir? — Lloró — ¿Al médico como una persona normal? — Agudizó su voz para controlar el llanto en vano.

—Si algo así sucede podrás contar conmigo, si tienes un problema volaré a donde sea que te encuentres y lo solucionaremos — Respondió él.

—Sabes que no podrás estar allí siempre y que podría terminar en un hospital de pronto sin importar cuanto cuidado tenga — Dijo ella —. No soy una persona Alistair, soy sólo uno más de tus inventos.

—No es así — Comentó.

—El hecho de que lo niegues no cambia la realidad, no puedo tener una vida normal, no puedo dejar todo esto atrás, porque es parte de mí — Habló ella.

—Elsa, te aseguro que esto no tiene por qué dictaminar tu futuro o estilo de vida, hasta ahora todo había marchado bien — Intentó convencerla de que todo estaría en orden —. Al menos puedes intentarlo, si no te adaptas podrías volver una vez que las cosas se tranquilicen, trataré de solucionar todo por aquí.

Elsa negó con la cabeza.

—Elsa…

—Quiero quedarme aquí — Se negó a escuchar razones — ¿Tú no quieres que me quede? — Preguntó ella — Podríamos intentarlo de nuevo, esta vez pondré más de mi parte…

—Elsa… no…

Sin previo aviso, en medio de un impulso desesperado, la rubia tomó a su ex esposo del rostro y lo besó en los labios, Alistair se sorprendió, pero no tardó demasiado en corresponder el beso, cerrando los ojos, dejándose llevar por el momento, la tomó y acarició por la espalda, permaneciendo así unos cuantos segundos hasta que el hombre pareció recobrar la cordura y terminó con el beso.

—Seré mejor, lo prometo — Susurró ella —. Incluso podríamos pasar…la noche juntos.

—No te hagas esto Elsa — Pidió Alistair —. Sabes que es lo que menos deseas, esto tan sólo te hará daño y no solucionará nada.

—Por favor — Suplicó en un susurro.

—Antes hubiese dado cualquier cosa por escucharte decir que querías estar conmigo — Confesó —, pero no puedo Elsa, no sabiendo que amas a alguien más y que ese alguien es más digno de tu amor que yo. Sé que Westergard…

—No me obligues a ir a Nueva Orleans.

—Es un lugar más tranquilo, seguro te enamorarás del lugar, podrás empezar desde cero, lejos de mí — Comentó —.Es normal sentir miedo ante el cambio ¿No te paso algo similar cuando llegaste aquí desde Noruega?

—Es injusto para Hans — Dijo —. Él tenía sus planes y sé que tarde o temprano se dará cuenta de que no valía la pena renunciar a ellos por mí, se cansará de mí y…tan sólo mírame.

—Eres una mujer hermosa, inteligente y cualquier hombre sería afortunado de tener tu amor, si Hans Westergard se olvida de eso en algún momento, él será el idiota y un perdedor — Dijo él —. Y estoy seguro de que romperás más de un corazón en Nueva Orleans, habrá más de una persona dispuesta a conseguir tu amor si es que vuelves a estar dispuesta a tener citas.

—Dices puras tonterías.

—Si no funciona, siempre puedes volver a intentar en otro sitio, con otras personas, además, dudo que cualquier otro sitio sea peor que regresar a vivir con tus padres — Elsa soltó una pequeña risa —. Y sobre Hans, él es responsable de sus propias decisiones, si decidió acompañarte, si te eligió a ti, no puede culparte de las consecuencias que eso conlleve.

Antes de que Elsa pudiese decir algo, el teléfono de Alistair sonó, respondió de inmediato al ver que se trataba de Judy.

—Tenemos que sacarte de aquí — Dijo mirando a Elsa.

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El auto iba considerablemente rápido; algo que asustaba a Elsa, sin embargo comprendía la necesidad de llegar pronto al aeropuerto. De alguna manera alguien había proporcionado acceso al Sr. Weselton a Baymax y estaba por descubrir toda la verdad. Todo estaba ocurriendo a una velocidad impresionante.

Alistair había supuesto que el Sr. Weselton demoraría más en conseguir el acceso a tan comprometedora información, internamente maldijo a Hamada por haber sido tan buen inventor y asegurarse de que Baymax fuese mejorando conforme la información recopilada en cada uno de sus escaneos; también se maldijo a si mismo sabiendo el motivo personal que le había motivado a aprobar tal invento.

Hans abrazaba a la rubia, quien mantenía los ojos cerrados y se aferraba con fuerza a la camisa del pelirrojo como si eso fuese capaz de alejar el temor que la invadía, por su mente pasaron el accidente en dónde Callaghan intentó acabar con su vida, así como también la ocasión en dónde Alistair había ordenado que el chofer acelerara el auto tan sólo para intentar darle una lección. Estaba asustada, sabía que a diferencia de aquellas dos ocasiones; la intención no era herirla, aun así no podría dejar de repetirse en su cabeza que tendrían un terrible accidente en cualquier momento.

Alistair estaba al teléfono, mientras que Judy le ponía al tanto de todo lo que ocurría en Krei Tech y cada uno de los movimientos de Weselton. El empresario se giró a ver a Elsa y le prometió que todo saldría bien; que lograrían llegar a tiempo al aeropuerto.

Por un segundo ella realmente lo creyó.

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En el momento en que Krei había recibido una llamada por parte de uno de los hombres que había llevado el equipaje hasta el jet privado, supo que no había salida. El Sr. Weselton había llamado a la policía, diciendo que tenía pruebas contundentes (así como razones válidas) para sospechar que Alistair Krei había incumplido con las órdenes del juez y que planeaba escapar.

Ya lo estaban esperando en el aeropuerto.

El auto se detuvo en medio de la carretera, Alistair se sintió atrapado y ni siquiera se atrevía a mirar nuevamente a su ex esposa, intentaba encontrar otra solución en su cabeza. Se sobresaltó al sentir la mano de Elsa tomar la suya, ella le miró de manera comprensiva, sabiendo que al menos lo habían intentado.

—Vamos al laboratorio — Murmuró la rubia. Hans los miró a ambos confundidos —. Se acabó — Aceptó.

—Elsa, aún podemos pensar en algo…hay tiempo — Titubeó Alistair.

—No es verdad, lo sabes — Formó una pequeña y débil sonrisa en su rostro.

— ¿De qué están hablando? — Preguntó Hans sin entender, Elsa soltó la mano de Alistair tan sólo para acomodarse en su asiento y mirar al pelirrojo — ¿Elsa? — Ella bajo la mirada un segundo antes de volver a alzarla y verlo a los ojos.

—No podemos salir de la ciudad, no sé si sepan la verdad o si sean simples sospechas, pero si nos atrapan…será cuestión de tiempo — Respondió ella —. Tal vez es mi culpa por haber dicho que quería quedarme y si hubiésemos ido en cuento desperté ya estaríamos fuera de aquí, lamento eso.

—No es culpa tuya…

—Hans, se tiene que destruir cualquier evidencia de lo que Alistair hizo — Comentó ella —. Y parte de esa evidencia soy yo — Añadió con dificultad.

—No — Dijo al comprender lo que ella estaba sugiriendo — ¡No puedes estar de acuerdo con eso! — Gritó a Krei.

—Hans, escúchame — Dijo Elsa colocando sus manos sobre los hombros del pelirrojo —. Si ellos descubren la verdad…

—Él irá a prisión, es a él a quien investigarán, nosotros aun podríamos irnos — La interrumpió, ella negó con la cabeza.

—Mientras lo investiguen no permitirán que su jet despegue, vigilarán cualquier movimiento que se relacione con él, sin mencionar que me interrogarán — Dijo ella —. Sabes que lo que harán conmigo será peor de lo que le pase a él, ni siquiera me tratarán como a una persona sino como un robot; el más reciente avance en la tecnología y ciertamente, muchos querrán replicarlo y no le deseo esto a nadie, así que…necesitamos que yo deje de existir.

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Las cosas estaban un tanto borrosas para Hans, habían conducido hasta el laboratorio (que él creía completamente abandonado). Elsa lo tomó de la mano en todo momento mientras Krei intentaba hacer funcionar aquel invento que había terminado con la vida de Abigail Callaghan.

Elsa le había mirado a los ojos y dicho que lo amaba, que le hubiese gustado tener la oportunidad de hacer una vida a su lado, le agradeció por hacerla sentir como mujer; una humana nuevamente, puesto que muchas veces olvidaba lo que se sentía.

Lo besó y le hizo prometerle que intentaría conocer a alguien más, que se sobrepondría a esa perdida, él ni siquiera se creía capaz de siquiera intentarlo, aun en ese momento quería encontrar alguna salida que no habían contemplado.

Alistair apareció.

Elsa le dio un último abrazo y dijo algunas palabras que por alguna razón era incapaz de recordar; se odiaba por ello. La última vez que la vio, fue cuando tomó la mano de Alistair Krei y caminaron juntos hasta la capsula, ella se giró a mirarle una última vez y le sonrió antes de irse por siempre.

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Alistair recordaba aquel día.

Ella no parecía asustada, sino más bien triste al haber tenido que renunciar a un incierto pero bello futuro al lado del hombre que amaba, sin embargo le sonrió a pesar de todo por lo que él la había obligado a pasar.

—Creo que mi venganza ha sido haberte hecho gastar millones en vano — Bromeó refiriéndose al hecho de que al final de todo, tendría que destruirla definitivamente, a él no le pareció gracioso el chiste —. Hey, no te sientas mal, sabes que viví más de lo que tendría que haberlo hecho. Era momento de aceptarlo.

—Sabes que soy un necio al cual no puedes pedirle que te deje ir — Comentó él.

—Tendrás que soltarme tarde o temprano Alistair — Habló ella —. Quizá me heriste, pero mereces ser feliz, mereces empezar de nuevo y…te perdono, en caso de que necesites saberlo — Añadió ella —. Te amé mucho Alistair.

— ¿Más que a Westergard? — Ella rió.

—Excelente momento para preocuparte por eso — Respondió con sarcasmo —. Dile a Naveen que me hubiese gustado despedirme de él ¿Puedes hacer eso por mí?

—Claro — Dijo — ¿Quieres que avise a tus padres?

—En caso de que Anna o mis padres decidan llamar diles, también que no los odio — Respondió —, aunque dudo que lo hagan, sabes que para ellos yo ya no existo.

—Puede que cambien en algún momento.

—Deje de tener esperanza de ello hace años, pero no lo sé, puede que en esta ocasión yo este equivocada.

—Lo dudo mucho, tú siempre tienes la razón o por lo menos; adoras tenerla — Ella sonrió.

Recordaba que ella había ingresado en la capsula, él le había prometido que no le dolería en lo absoluto antes de decir las palabras que la apagaban. Colocó el maletín con todas las pruebas de lo que había hecho con Elsa junto a ella, besó la frente de la rubia antes de cerrar la capsula.

—Adiós, dulce Elsa — Susurró a sabiendas de que ella ya no podía escucharlo.

Se apartó y encendió la maquina por la cual ingresó la capsula y de la cual solo regresó con cenizas dentro.

Lo que pasó después fue él encargándose de que Hans Westergard fuese sacado de la escena, mientras que él permaneció allí en espera de que la policía llegase a apresarlo.

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Hans se había marchado de San Fransokyo poco después del arresto de Alistair Krei; quien al menos se había encargado de pedirles a sus empleados que eliminaran cualquier puebla que lo involucrase en su aparente intento de escape.

Él se encontraba en casa de sus padres cuando supo de la noticia de que se había encontrado un rastro de ADN de Elsa en la capsula y el empresario había confesado haber terminado con la vida de la que alguna vez fue su esposa, habían encontrado los papeles de divorcio firmados por ambos y todos concluían que Krei había preferido arrebatarle la vida antes de verla feliz con otro hombre.

Había cientos de teorías sobre que había empujado a Elsa Anderson pedirle el divorcio a Alistair Krei; algunas tantas la culpaban directamente a ella por el fin de su matrimonio a pesar de que era ella quien había terminado muerta, sin importar la opinión de la sociedad, la justicia había decidido que Krei era culpable no sólo del homicidio de Elsa sino de intentar escapar de la justicia y de destruir posible evidencia que le involucraba con otros delitos.

Transcurrieron años antes de que el pelirrojo tuviese el valor de volver a pisar esa ciudad con la que tanto soñó en su adolescencia, el edificio que antes lucía el nombre de Krei Tech ahora tenía otro nombre, sin embargo se sorprendió al ver a Tadashi Hamada llegar en un taxi hasta allí.

Le reconoció enseguida y corrió a saludarle, Hans por su parte no se mostró muy animado, le comentó sobre algunos de los chicos que habían ingresado junto a ambos al programa de prácticas de Krei Tech, la mayoría de ellos ya no estaban en San Fransokyo, pero seguían involucrados en la robótica.

Mientras que, también le había puesto al corriente al respecto de lo ocurrido con la empresa tras el arresto y juicio de Alistair Krei, la empresa había sido auditada por distintas personas y una vez que Krei recibió la sentencia, la empresa pasó a manos de la única heredera de Krei.

Hans por un segundo pensó que quizá el hombre había tenido una hija fuera del matrimonio de la cual Elsa jamás se había enterado, sin embargo, Tadashi rápidamente comentó que se trataba de la que solía ser la asistente personal de Krei; Judy, con quien actualmente tenía una relación romántica a pesar de encontrarse tras las rejas.

No sabía si sería capaz de visitar a Krei en prisión, ni tampoco de si algún día ingresaría nuevamente a aquel edificio en dónde había conocido a la rubia, la ciudad entera le recordaba a ella y eso era tan dulce como doloroso al mismo tiempo, sin embargo, no quería fingir que Elsa no había formado parte importante de su vida ni tampoco olvidarla.

Pasó cerca del departamento que alguna vez compartieron antes de dirigirse a la universidad dónde alguna vez estudió, dónde ahora se presentaría como el profesor de ética en la investigación y robótica.

Quizá en un futuro se volvería a sentir deseoso de crear sus propios inventos, mientras tanto, quería aportar un pequeño grano de arena para que ningún otro inventor se transformase en Alistair Krei y no hubiese más personas como Elsa; ella no quería que ninguna otra persona pudiese pasar por lo mismo que ella.

Intentaría cumplir esa promesa que le había hecho cuando ella ya había partido.

FIN