Estoy bien
Summary: Harry y Hermione se desconectan del mundo por unos instantes.
Los ojos de Harry se encontraron con los de Hermione por unos instantes, leyendo en ellos el deseo que ambos compartían y una autorización para continuar. Sus rostros se acercaron lentamente hasta que sus labios se encontraron. Al principio fue un beso lento y cargado de culpa. Harry y Hermione eran conscientes de las personas a las que estaban lastimando con sus decisiones, pero también del gran amor que se tenían y del hecho de que ya no podían pretender que este no existía. Sus besos fueron aumentando de intensidad, el deseo y la pasión eran fuertes, lo suficiente para apagar la consciencia aunque fuera por unos instantes.
Las manos de Harry se posaron sobre la cintura de Hermione, acercandola más a él. Había algo posesivo en ese gesto y era el temor a perderla, la idea de fuera de esas paredes tendrían que volver a pretender ser solo amigos.
Ambos se desvistieron, separándose únicamente cuando era era necesario para retirar una prenda. No era la primera vez que hacían algo así y ambos sabían que tampoco sería la última por más que insistieran en lo contrario.
—Eres hermosa —le dijo Harry.
A Hermione normalmente no le preocupaba su apariencia, su mente estaba demasiado ocupada en asuntos de mayor importancia como para pensar en cosas que consideraba trivialidades, pero tratándose de Harry era diferente. Siempre había sido así, por Harry no le importaba mentir o romper las reglas, por Harry podía dejar sus obligaciones y temores de lado.
Harry había visto a Hermione desnuda en varias ocasiones, conocía su cuerpo mejor de lo que conocía Hogwarts, pero eso no evitaba que se sientara fascinado cada vez que lo veía. Amaba esos ojos tan expresivos y transparentes, esas manos que lo llenaban de seguridad cada vez que envolvía las suyas, manos que parecían frágiles, pero que pertenecían a una guerrera, esos brazos que lo estrechaban con fuerza, sus hombros que parecían ser capaces de cargar con todo el peso del mundo por sí solos, los labios que mordía cada vez que algo le preocupaba, su piel, que si bien no era suave, sí era cálida y reconfortante, sus piernas que le parecían largas y hermosas, piernas que nunca se cansaría de besar y acariciar.
—Y tú tan sexy.
Ambos volvieron a besarse. Hermione despeinó el cabello de Harry, algo que solía hacer cada vez que hacían el amor o que se sentía traviesa. Hermione amaba el orden y el control, pero nunca le había molestado el cabello de Harry, al contrario, lo encontraba fascinante. Amaba sus ojos, no solo por el verde de su mirada, también lo hacía por lo expresivos que podían llegar a ser, verlos era como leer un libro en el que no había lugar para los misterios, amaba sus manos, ásperas y llenas de callosidades, porque eran fuertes, las manos de un guerrero que luchaba de manera incansable y que entendía su desprecio por las injusticias, amaba su abdomen, que era la almohada más cómoda. El sonido de su corazón era para Hermione la más dulce melodía. Amaba su cuello, especialmente morderlo cuando su cuerpo era poseído por un orgasmo.
Harry colocó el cabello de Hermione detrás de su espalda y comenzó a jugar con los pezones de la mujer. Al principio trazó pequeños círculos sobre esto, disfrutando como se iban endureciendo y el sonrojo que aparecía en la mirada de su amada. Luego lo cubrió con su boca, maravillandose con los pequeños gemidos de su amante.
Hermione enterró sus dedos en la cabellera de Harry, despeinandola aún más si eso era posible. Harry la conocía mejor que nadie y su cuerpo no era una excepción.
Sus miradas nuevamente se encontraron y se besaron una vez más, pero en esa ocasión no había dudas, el amor y la pasión habían expulsado a la culpa y a las inseguridades.
Hermione se sentó sobre el regazo de Harry. Ella podía sentir el miembro de Harry rozando su sexo y su propia humedad. Movió sus caderas de modo que sus cuerpos se rozaran, disfrutando y sufriendo de los juegos previos.
Hermione murmuró un hechizo. Si bien era cierto que le ilusionaba poder tener hijos con Harry sabía que ese no era el momento para hacerlo, que habían muchas cosas que solucionar primero si es que deseaban poder formar un hogar y darle a un bebé todo el cariño que necesitaba.
—Hermione...
Hermione lo interrumpió con un beso. Ella sabía qué era lo que le iba a decir y no quería escucharlo, no creía poder soportarlo. Ambos eran conscientes de lo quería un hacían y del porqué no era correcto, pero preferían ser egoístas una sola vez y pretender que todo estaba bien mientras que permanecieran en esa habitación, alejados del mundo.
Hermione volvió a mover sus caderas, permitiendole al endurecido miembro de Harry adentrarse en ella. Al principio lento para acostumbrarse a la sensación, luego un poco más rápido y más profundo.
La mirada de Harry se posó sobre Hermione. Amaba la expresión de su rostro cada vez que la penetraba, el sonrojo de sus mejillas, pero aún más el sonido de su voz cada vez que decía su nombre.
Hermione perdió el control sobre el movimiento de sus caderas conforme se acercaba al orgasmo. Mordió el hombro de Harry, no demasiado fuerte para que eso se tornara en una molestia o para que dejara una marca delatora.
Ambos se besaron, esta vez con mayor calma. Hermione apoyó su cabeza sobre el pecho de Harry, permaneciendo en esa posición por varios momentos, disfrutando del poco tiempo que contaban para ello, de la calma antes de que tuvieran que enfrentar al mundo una vez más.
