Bienvenido a esta aventura de Avatar el último maestro del aire.

Esta historia ya estaba en planeación desde el lejado 2018, pero fue hasta a finales del año pasado que decidí, con el apoyo de mi beta Lin Yin, publicarla.

Espero que les guste.

Disclaimer: Los personajes de avatar no me pertenecen, solo los tomo prestados para crear esta increibe historia.


Espíritu Azul: Memorias perdidas.

Cuenta la leyenda que existe una persona con la habilidad de controlar dos elementos. Estos dos elementos son un reflejo de la personalidad del individuo quien posee este poder.

Este individuo es conocido como "El Espíritu Azul" y aunque sea menos fuerte que el Avatar, es capaz de lograr grandes cosas.

A diferencia del Avatar esta persona no encarna de cuerpo en cuerpo. Son los espíritus quienes escogen al portador de esta habilidad.

Cuando el "Espíritu Azul" aparece, los sabios deben entrenarlo y educarlo, puesto que su lugar es estar junto al Avatar, sirviéndole como consejero, guerrero y más leal amigo.

Sin embargo, este desapareció hace más de 500 años atrás. Los sabios perdieron la esperanza de que algún día aparecería y decidieron enfocarse en el Avatar, desplazando al Espíritu Azul como un cuento para antes de dormir.

Pero todavía algunos creen que volverá algún día...


Habían pasado apenas dos años desde que el desterrado príncipe Zuko había partido de la Nación del Fuego en busca del Avatar. Si capturaba al Avatar, él, finalmente podría volver a su tierra como un héroe, recibiría la admiración de su padre y retomaría su título como príncipe heredero, con honor.

Ahora, su barco se encontraba en el polo norte, cerca de la Tribu Agua que habitaba en aquella zona. A pesar de la desaprobación de su tripulación, Zuko planeaba emboscar al Avatar en esa zona, pues sabía que tarde o temprano llegaría ahí para buscar entrenamiento en el manejo del agua control.

La noche ya había caído y la Luna iluminaba parte del firmamento. Todo era calma y tranquilidad, no parecía que hubiera enemigos cerca. Y Zuko se hallaba en la proa del barco, observando el vaivén del agua al chocar con el metal del transporte.

-Será mejor que vayas a dormir – dijo Iroh acercándose con su ya acostumbrada taza de té en manos.

-El avatar llegará en cualquier momento – dijo Zuko sin apartar la vista del agua – No puedo permitirme distraerme.

-Pero no lograrás atrapar al avatar si estas cansando. ¿o al menos que quieras que ocurra lo mismo que pasó en el polo sur?

Zuko se dio la vuelta, miró a Iroh seriamente y dijo:

-No necesito de tus preocupaciones.

-Es un cielo bonito - dijo Iroh colocándose a un lado de su sobrino, quien había hecho una mueca al ver como su tío cambiaba de tema. -La luna llena se ve particularmente hermosa esta noche, ¿no crees?

Zuko apartó la vista del agua para observar la luna y reconoció para sus adentros, que en efecto, la luna se veía hermosa y que curiosamente al verla, sentía una especie de fuerza en su interior, pero no iba a dejar que su tío lo supiera, sino empezaría con sus frases sin sentido que siempre solía decir.

Iroh al ver que Zuko no decía ninguna palabra, tomó un sorbo de té y suspiró con tristeza. A pesar de pasar dos años con su sobrino en ese barco, no había logrado hacer que su actitud cambiara. Y comenzaba a preocuparle seriamente su obsesión por capturar al avatar.

-Zuko – dijo Iroh colocando una mano en el hombro de este. -Quiero que entiendas que hay más cosas en la vida que capturar al avatar.

-¿Ah sí? - dijo el príncipe enarcando una ceja. -¿Cómo qué?

-Bueno...puedes disfrutar un concierto de cuerdas o una obra te teatro, escuché que una compañía famosa daría un espectáculo en el Festival de lirio de fuego. O tomar un delicioso té de jazmín.

-No tengo tiempo para esas trivialidades.

-No son trivialidades príncipe. Se le llama disfrutar las cosas que te da la vida.

Zuko estuvo a punto de contestarle de una forma molesta, pero el grito de uno de sus hombres alertando que venía un barco, lo hizo detenerse.

Tanto como Zuko como Iroh, vieron como otro barco de la Nación de fuego se aproximaba hacia ellos y en cuestión de minutos soldados de aquel barco ya se encontraba abordando el del príncipe.

-¡Demando una explicación! - ordenó Zuko a los nuevos soldados.

-Con gusto puedo dársela.

Detrás de los soldados apareció el comandante Zhao, Zuko al verle, solo frunció el ceño, sabiendo que nada bueno venía con su manifestación.

-Solo vengo a ver como se encontraba príncipe Zuko – dijo Zhao. - Escuché que volvió a fallar en su intento de atrapar al avatar.

Iroh vio como su sobrino apretaba con mucha fuerza los puños, a tal grado de que sus nudillos estaban completamente blancos. Sabía que si no interfería en ese momento, las cosas no terminarían bien.

-¿Qué les parece si tomamos una taza de té? - les preguntó Iroh con una sonrisa, pero fue ignorado.

-Quizá fallé la última vez que me crucé con el avatar – admitió Zuko para sorpresa de todos. - Pero al menos no dejé que un loco enmascarado lo sacará de una fortaleza, haciendo quedar a los mejores soldados de la Nación de fuego como unos completos idiotas.

-¿Tú que sabes? - dijo Zhao comenzando a enojarse. - Al menos yo estuve más cerca que tú. Por eso ni siquiera te quieren en tú casa, por inútil.

-¡Suficiente! ¿Acaso quieres que te dé otra lección?

-¿Tú? ¿Darme una lección? En tus sueños.

-¿Tienes miedo de que te derroté en otro Agni Kai?

-Tuviste suerte, veamos si todavía te queda algo. Acepto.

Con eso último, los dos ordenaron encallar sus barcos en un iceberg cercano. Y pocos minutos más tardes, ambos contrincantes se encontraban frente a frente listo para pelear.

-Zuko, detente .-dijo Iroh .- ¿No te bastó con vencerlo una vez? ¿por qué volver a arriesgarlo todo por tu orgullo?

-No te preocupes tío – le dijo Zuko. - Tú mismo lo dijiste, ya lo vencí una vez. Esta vez será muy fácil.

-Zuko, no estás entendiendo…

Sin darle oportunidad de que su tío acabase su frase, Zuko se colocó en posición de ataque y a la indicación de un soldado, la batalla inició.

Ambos hombres comenzaron a pelear lanzando ataques a distancia, pero poco a poco sus ataques se hicieron más cercanos y más letales. Tanto que algunos soldados que estaban admirando la batalla, tuvieron que agacharse para evitar ser quemados por las llamas.

De repente Zhao cayó en cuenta, de que el príncipe desterrado había mejorado mucho su técnica desde la última vez que pelearon. Y Zuko por su lado, se sentía, en esa noche en particular, muy confiado y con mucha energía. No sabía de donde venía esa sensación de fuerza, pero no iba a desperdiciarla.

En eso, Zuko aprovechó un ligero desliz de Zhao, para saltar y atacarlo con varias bolas de fuego que con éxito, provocó que el comandante resbalará y cayera de bruces contra el suelo.

Zuko aterrizó cerca de la orilla del iceberg, y se colocó en posición de defensa encarando al comandante que se levantaba lo más rápido que podía y de igual forma se ponía en posición de ataque.

-¡Deténganse!- gritó Iroh. -No tienen más que probar, ambos son excelentes maestros fuegos.

-¡Tío no interfieras! - le ordenó Zuko.

-Un último ataque príncipe – dijo Zhao.- Y con esto veremos quien es mejor. ¿Estas listo?

Zuko no dijo nada, pero se preparó para el ataque de Zhao, tenía razón, con esto último, se acabaría.

Iroh miró con preocupación a ambos luchadores, en especial a su sobrino y no pudo evitar abrir los ojos al ver que Zhao observaba discretamente el suelo, o más bien dicho el hielo, en el que Zuko estaba parado.

-¡NO, ESPEREN! - gritó Iroh, pero fue demasiado tarde.

Zhao lanzó una bola de fuego potente hacía Zuko, pero en vez de darle a él, el ataque terminó dándole al suelo. Zuko al ver esto, hizo una mueca de burla y se propuso a responder, cuando el sonido de algo rompiéndose le hizo detenerse en seco.

El iceberg en el que se encontraban comenzó a agitarse, haciendo que todos los que estuvieran sobre el comenzaran a correr de vuelta a los barcos. Zuko de igual forma se movió hacia los barcos, pero el hielo debajo de sus pies se rompió por completo, provocando que este cayera al agua desde una gran altura.

-¡ZUKOOOOOO! -gritó Iroh y trató de ir en su ayuda, pero unos soldados se lo impidieron.

-¡Alejémonos de este lugar peligroso! - ordenó Zhao como si nada desde su barco.

Iroh vio con impotencia como el resto del iceberg terminaba por desintegrarse sobre las aguas frías del polo norte.

-Tenemos que buscarlo – ordenó Iroh. -No podemos irnos sin Zuko.

-General– dijo un soldado. - No creo que el príncipe halla sobrevivido a ese derrumbe.

-¡No! ¡ORDENO QUE LO BUSQUEN!


Cuando el cielo se aclaró y el sol empezaba a asomarse en el horizonte, a varios kilómetros de donde había dado a cabo la el Agni Kai. En una playa de hielo, una mujer mayor, se encontraba recogiendo algunos peces cuando notó que no muy lejos de ella, se podía advertir una especie de mancha negra.

Maldiciendo la contaminación que producían los barcos de la Nación de Fuego, se acercó a la mancha negra y dejó caer su cesta al ver que no era contaminación lo que yacía en el suelo, sino un hombre joven.

-¡Por lo espíritus! – exclamó la mujer revisando los puntos vitales del chico y dejando escapar un suspiro al ver que todavía su corazón latía.

Examinó al chico por si tenía más heridas y se percató de que tenía un golpe en la cabeza de la cual emanaba un poco de sangre y una cicatriz que cubría la parte izquierda de su cara, pero esa herida parecía tener ya tiempo, por lo que se preocupó por la herida que tenía en el lado derecho de su cabeza.

-Por tus ropas veo que eres de la Nación de fuego- dijo la mujer. -Pero no dejaré que eso impida que te salve la vida.


¿Acaso esperaban aquello?

¿Qué pasará con Zuko?

¿Quién es esa mujer?

Dejen sus comentarios para saber que opinan de esta historia. Se los agradecería muchísimo.

Sin más por decir, nos leemos a la proxima.