-¿Haruka?-.
La puerta se había abierto por Molly, quien estaba confundida de ver a la rubia frente a la entrada de su casa.
La chica antes mencionada quedó inmóvil, seguía dándole su espalda a la castaña. No sentía el suficiente valor para verla a los ojos "¿Por qué siempre me sucede esto? ¿Por qué vine en primer lugar? ¿Por qué no solo dice algo y deja de esperar a que yo lo haga?".
Molly conocía muy bien a Haruka, sabía que guardando silencio la incomodaba, pero lo que buscaba era que la rubia dijese las primeras palabras del por qué había ido. Después de su última conversación habían acordado que se reunirían nuevamente cuando ella misma se sintiese en cómoda, en la necesidad y cuando estimara conveniente, pero ahora Haruka nuevamente era quien la buscaba.
Haruka no era una persona que buscara y buscara, con suerte lo podía hacer dos veces y si no se veía interés por la otra persona solo se alejaba como si nada hubiera ocurrido con la otra persona.
"Entonces ¿Por qué vienes Haruka Tenoh?", pensó Molly. No es como si aún no estuviese lista para verla o pasar su tiempo con ella, al contrario, estaba preparada para tener una relación de amistad con su ex novia.
Haruka apretó sus puños y dio la media vuelta de la manera más lenta que se podía hacer, impacientando a la castaña, que vestía ligeras ropas al estar al interior de su hogar, apoyara en el marco de la puerta con una mano mientras que la otra aun sostenía la chapa de la puerta.
-¿Puedo pasar?-.
"¡¿Qué?!", pensaron ambas a la vez.
-Claro- Dijo Molly antes de que Haruka se pudiese retractar y salir corriendo, que era la mejor cosa que podía hacer, seamos sinceros nunca sería alcanzada por su exnovia.
Dicho aquello, la castaña se hizo a un lado para que Haruka pudiese adentrarse en la casa. Se sentía como su hubieran pasado años desde que puso un pie en esa casa, se le hacía tan extraño y poco familiar cuando meses atrás parecía casi su segundo hogar.
-No hay nadie, puedes ir a mi habitación mientras sirvo unos vasos con jugos-.
-Gracias- Fue la escueta respuesta, se mantuvo de pie frente a Molly, sin mover un musculo. Inmediatamente comparó a la castaña con Michiru, por supuesto que ella era más alta que ambas, pero lo era mucho más con la castaña, que con suerte le llegaba al pecho, al menos Michiru le alcanzaba el hombro.
Aquel detalle le produjo una tierna sonrisa en el rostro.
Molly respondió a tal gesto con un leve sonrojo –Ya sabes dónde está mi dormitorio, no necesitas guía- Dio la media vuelta para quitarse de encima los ojos de la rubia.
Cinco minutos después se encontraban cada una con un vaso de jugo, sentadas sobre la felpuda alfombra de Molly con la espalda pegada a la cama, tal cual acostumbraban.
-Felicidades- irrumpió el silencio.
-¿De qué hablas?-.
-Eres campeona olímpica- Molly alzó su vaso junto con enseñar una perfecta sonrisa en sus labios. Acerco su vaso al de la rubia para realizar una especie de brindis.
-Gracias- Haruka también choco su vaso con el de ella.
Y así fue como se rompió el hielo, Haruka hablando de su viaje y todo lo que aquello implico antes, durante y después de su tan importante competencia, pero pasando por alto sus conflictos con Elsa y el motivo de ellos, obviamente.
Era una agradable conversación de amigas, porque eso eran ellas antes de su noviazgo. Todo nerviosismo previo fue dejado a un lado, para que ambas pudieran disfrutar de una exquisita tarde de charlas.
Molly también le comentaba sobre su escuela, comentaba que había ingresado a un taller de escultura pese a que era pésima en eso, pero juraba que iba mejorando poco a poco con mucho esfuerzo, entonces Haruka le daba sus mejores deseos a la chica.
-Juro que ese nerviosismo era mayor al que tenía en nuestra primera vez de intimidad- Haruka comparaba el nerviosismo de la competencia con su primera vez con Molly.
-Wow, yo pensé que no habría algo mayor a ese nerviosismo, aun lo recuerdo muy bien- Comenzó a carcajearse de tan solo recordar en momento.
-No te burles tanto, que tú también estabas muy nerviosa- Se defendió.
-Pero jamás a tu nivel- Dejó el vaso a un lado –"Molly ¿Qué debería hacer ahora? ¿Solo con besos basta o algo más? ¿Si ocupo dos dedos te sientes bien?"- Imitaba a la perfección su voz.
Ahora Haruka también dejaba el vaso a un lado -¡Oye! Tus también tenías la culpa, ¡Me dejaste todo el trabajo! Yo solo era una pobre chica de quince años y casi sin experiencia en temas de besos o lo que sea, aparte de un nulo conocimiento sexual-.
-¿Y crees que yo tenía mucha?- seguían riendo de su desastrosa primera vez.
-No lo sé, después de todo tu sigues siendo la única persona con la que me he acostado-.
Molly se sorprendió -¿De verdad? ¿Qué hay de Michiru?- Era la primera vez en la tarde que aquel nombre saltaba a la luz.
Haruka se puso nerviosa por el hecho de hablar de su actual novia y su intimidad con su exnovia –Bueno…- Rascó su mentón y después apoyó nuevamente la mano en el suelo, pero pasando a llevar el vaso con jugo derramando el líquido al suelo –Rayos- Maldijo.
-Descuida- Molly tomó un paño y se inclinó hacia la mancha quedando en cuatro apoyos sobre Haruka.
recién cuando terminó de secar se dio cuenta en la posición que había quedado, apoyada como un gato sobre las piernas estiradas de Haruka. Levantó la mirada y vio como Haruka evitaba hacer contacto visual con ella al solo mirar como el líquido era absorbido por el paño.
A Molly le seguía pareciendo demasiada atractiva la rubia, el hecho de que su relación haya terminado no significaba que la dejara de encontrar hermosa, porque sin dudas alguna lo era. Al contrario, Haruka reconocía la belleza de Molly, pero dentro de su mente ya no era la chica más hermosa del mundo, ese lugar ahora lo ocupaba Michiru.
La castaña recorrió brevemente las facciones faciales de Haruka, sus rostros se encontraban muy cercanos y apreciarlos era mucho más fácil, desvío su vista a los labios provocando en Haruka un nerviosismo peor al anterior.
Molly comenzó a actuar y no pensar, se acercaba peligrosamente a Haruka con la clara intención de besarla.
En el momento cuando Haruka sintió de lleno la respiración de Molly giró el rostro hacia el lado y los labios de su exnovia chocaron con su mejilla.
-Molly… no- Cuando la recién nombrada se comenzó a alejar, dándose cuenta de lo que acababa de hacer Haruka la volvió a mirar –Perdóname, pero tengo a Michiru y no le puedo hacer esto-.
La castaña se sentó sobre sus pies y posteriormente puso sus manos sobre sus rodillas, con la mirada fija en el sueño –Perdóname tu a mi- froto sus manos nerviosa -Fue un impulso extraño- bajó la mirada.
Haruka no supo que más decir.
-No pensé y solo actúe, por favor perdona este bochornoso momento- Siguió hablando.
Suspiró profundo y ubicó su mano sobre la mejilla de la más pequeña –Descuida, no pasó nada- Le levantó la mirada y una vez hecho aquello, ella se puso de pie, era momento de irse a su casa y ambas eran consciente de aquello.
La caminata en silencio hasta la puerta principal de la casa parecía eterna para ambas. Molly realmente se había dejado llevar por el momento y sin pensarlo mucho intentó besar a su exnovia quien ya tiene una relación bastante estable, mientras que ella estaba intentando algo con otro chico y con el cual las cosas iban bastante bien.
-Hey- la llamó Haruka cuando Molly ya le daba la espalda para entrar a su casa.
La castaña se giró y fue sorprendida por la rubia quien le proporcionaba un cariñoso abrazo, de esos que pocas veces daba. Con sus manos temblorosas le aceptó el abrazo y también cruzo sus manos en su espalda, apoyo su cabeza en el cuerpo de la rubia y suspiró.
-De verdad te extrañaba, todo está bien, descuida- Terminó por decir Haruka y rompió el abrazo con una enorme sonrisa.
En aquel momento Molly divisó detrás de Haruka a Kelvin y sus ojos se abrieron de la sorpresa.
Haruka sin entender bien giró su cuerpo, esperando encontrarse con los padres de Molly, pero no, solo se encontró con un chico que usaba lentes.
-Kelvin- Dijo Molly -Hola-.
El chico dio la media vuelta y salió caminando lo más rápido que sus cortas piernas le permitían.
-¿Qué fue eso?- Preguntó Haruka.
Solo fue contestado con un suspiro.
