DōbutsuMaho.

Yggdrasil, el fresno del universo.

EPISODIO 01. MENSAJE URGENTE.

Se habían concluido los campeonatos a nivel nacional y los líderes de gimnasio cerraban los establecimientos para disfrutar junto a sus DōbutsuMaho de un merecido asueto, algunos más afortunados, obtenían pasaportes para salir a otros países o viajar a otros mundos y celebrar con sus familiares de los diferentes festivales de primavera en el país, en consecuencia, miles de tamer regresaban también con sus familias para descansar y reponerse con sus DōbutsuMaho de las batallas libradas durante el año que finalizaba. Pero no todos los entrenadores disfrutaban del inicio de las vacaciones de primavera por el ritmo del combate que fluía con gran fuerza por sus venas por mucho tiempo. Ese era el problema de Ösamu Kimura y las revoluciones de adrenalina que de alguna manera él debía aminorar para poder disfrutar de la primavera en compañía de sus Renamon y Gatomon, después de todo, ellas merecían algunos meses para disolver las tensiones dejadas por los campeonatos y aventuras vividas durante el año que terminaba dentro de pocos días. Estas épocas para Ösamu también traían cosas buenas como visitar a su tía Yuki Invers y atender a sus Kazemon y Rosemon que cuidaban de las flores del campo que heredó de su abuelo Yasuo Kimura. Gracias a la producción de miel y vino que ellas elaboraban, Ösamu se podía dar el lujo de participar en los campeonatos y competir por medallas, trofeos y algo de dinero extra que nunca está de más.

El pent-house del piso 303 del quinto hotel más grande de la ciudad de AmethystWind, era albergue temporal de Ösamu y sus cachorras cuando Vixenburgo celebraba los campeonatos nacionales y la ciudad era sede de las eliminatorias que habían terminado. Todos los tamer incluidos los que representarían al país en el mundial DōbutsuMaho, preparaban su equipaje para regresar a sus casas, aunque Ösamu era la excepción a la regla. Y es que doblar y guardar prendas de vestir son pericias que escapan de sus grandes destrezas como joven dueño de casa. — ¿Setsuka estás segura que no deseas que te ayude con el equipaje? — Por quinta vez Ösamu en menos de media hora consultaba lo mismo a su SnowRenamon desde el living donde se encontraba más aburrido que sordo en un concierto acompañado por sus Gatomon, estas últimas, realizaban sus propias actividades para pasar el tiempo y entretenerse mientras su tamer muy inquieto caminaba de un lado a otro por el corredor entre el living y las habitaciones — Estoy muy segura, después de todo solo faltan algunas cápsulas que llenar y Sakuya junto a Suzume me están colaborando con esta tarea. Pero gracias por preguntar por quinta vez Ösamu. (Respondió Setsuka con fastidio). Pero apareciendo bajo el umbral de la puerta del cuarto donde estaban sus Renamon preparando el equipaje, el tamer insistió provocando que Setsuka se enojara enormemente con él — Vamos… que yo también puedo ayudarles con el equipaje; se apuraría más la causa y saldríamos antes para viajar a MistyTree Setsuka (Manifestó cabizbajo) Hastiada con Ösamu, Setsuka, gira sobre sus talones y recorre el borde de la cama a paso firme hasta ponerse frente a él, lo mira fijamente a los ojos y con dureza lo regaña por sus insistencias — Por favor Ösamu deja de insistir de una buena vez; me has preguntado lo mismo seis veces en menos de 30 minutos y te he respondido ¡No! Se te hace difícil entender el significado de ese monosílabo ¿eh? ya estás bastante grandecito como para no captar una negativa tan simple Ösamu — La mirada afligida de Ösamu se nubla perdida en el alfombrado suelo del pent-house mientras en completo silencio, Setsuka observa el triste rostro de su tamer sintiéndose incómoda por lo ruda que fue con él — Setsuka discúlpame, yo solo quería ocuparme en algo y dejar de sentir que soy un estorbo para ustedes ofreciéndoles mi ayuda con el equipaje, pero puedo ver

que tienen todo bajo control sin mí — La mirada de Ösamu inspecciona el cuarto observando sobre la cama nueve cajas organizadas con las cápsulas armario con el equipaje listo y dos abiertas cada una con cuatro de cinco cápsulas preparadas en su interior — Sí… Solo quedan dos cápsulas y corresponden al vestuario de Sakura, Merle y Zoey Ösamu. (Setsuka responde con su voz entrecortada) Mientras Ösamu observa los vestidos, Sakuya, líder de Setsuka, molesta con ella, en un frío silencio le sostiene la mirada y con vergüenza, Setsuka, la aparta — Si quieres me puedes ayudar a mí con esto otro Ösamu — Rompiendo el incómodo silencio que había en el cuarto, Suzume se desplazó hasta donde Ösamu para halarlo de la mano hasta la cama junto a unos dulces que ella ordenaba en una pequeña cestilla — ¿En serio quieres que te ayude Suzume? (Pregunta Ösamu con mucha ansiedad) Se sientan en la cama junto a los dulces — Pues claro que sí, de otra manera no te habría traído hasta acá Ösamu (Suzume contesta muy animosa) Mientras Ösamu guarda alfajores en la cestilla siguiendo las instrucciones de su Renamon, atónita, Setsuka contempla a Suzume. Al mismo tiempo, por el flanco derecho se le aproxima Sakuya quien susurrando al oído le consulta: — ¿Verdad que

no existe problema en ello? (Sakuya murmura maliciosa) Poniéndose a espaldas de Setsuka, Sakuya, hunde lentamente sus garras en las costillas de Setsuka y esta se aparta con rudeza y le responde sobando sus doloridos costados enérgicamente — Pues no habrá ningún problema mientras no espachurre los dulces que son de Yuki ¿Conforme? — Sakuya, asiente contenta continuando con su labor, pero no sin antes dedicar un instante para contemplar a su amado tamer que se divertía junto a Suzume ordenando los dulces — "Raposa infeliz que suplicio me provocaron tus garras… Aún me duelen mis

Costillas. Por tu bien ojalá esto no deje moretón" (Setsuka piensa muy enojada) "Aunque me lo merezco por ser tan grosera contigo Ösamu". (Medita con tristeza observando a su tamer a sus espaldas).

Sollozando arrepentida, Setsuka, con lentitud, se acercó a su tamer y manifestó: — Discúlpame por haber sido tan severa contigo Ösamu; tú solo querías ayudar y yo por querer prevenir pasar rabia contigo fui muy gamberra y desconsiderada, Estoy muy arrepentida — Al escuchar el quebranto de Setsuka, Ösamu, se incorporó de la cama y la estrechó entre sus brazos con gran ternura por largo tiempo, permitiendo que las lágrimas y sollozos fueran testigos de que entre ellos no existía ningún rencor.

Y entretanto, en otro lugar de la ciudad…

En un solitario y oscuro callejón, fuertes descargas de electricidad seguidas de chispas y destellos se condensaban en una esfera luminosa que, tras estallar y desaparecer en un gran estruendo, dejó en el suelo un vaporoso círculo semi hundido. En el centro del redondel, la figura de un ser misterioso se dibujaba en la espesa niebla que se desvanecía gradualmente del lugar. Casi segundos después de que el primer estruendo de luz y chispas ocurriera, otro similar se presentó en el callejón a espaldas del enigmático ser que con sus ojos cerrados y en cuclillas, permanecía muy desorientado en el centro del círculo blanquecino que había dejado la anterior esfera luminosa. El segundo individuo a espaldas del primero, en el mismo estado de confusión, se ponía de pie distinguiéndose mejor su silueta tras el vapor que de igual manera desaparecía de la zona entre penumbras, aquella sombría figura de finos y delicados contornos, pertenecía al cuerpo de

Una atractiva joven de larga cabellera roja y ojos color violeta que desnuda, observaba a la primera criatura que lentamente se erguía y volteaba a ver a la hermosa chica que ordenaba sus pensamientos mientras el esplendoroso individuo, la miraba con sus penetrantes y fríos ojos azules muy quieto en el centro del disco en el suelo.

— Rica. (Pronunció con suave voz la criatura) —¿Renamon? (Balbució con dificultad la joven aún muy confundida) Observando con mucha atención a su alrededor intentando descubrir a que sitio habían sido tele transportadas, Renamon lentamente se acercaba hasta donde se encontraba su tamer con el cuerpo entumecido por el frío — ¿Dónde estamos? (Rica preguntó tartamudeando por el frío que la estremecía) Estrechando a Rica entre sus peludos brazos y torso, Renamon respondió: — Todo indica que es un oscuro callejón con forma de L con una única salida.

— Comprendo. (Rica habló en voz baja acurrucándose más en el tibio cuerpo de su camarada) Y en ese mismo instante… Por la calle, un ebrio vagabundo maldecía su vida mientras daba tumbos al caminar en dirección al único callejón de la cuadra al que ingresó después de varios tropiezos y fuertes vómitos. Al escuchar los torpes pasos del mendigo avanzando por el callejón, Rica, muerta de miedo, exclamó: — ¡Renamon! — Agudizando sus oídos al máximo para medir la distancia entre ellas y el ebrio vagabundo que con torpeza se acercaba al final de la oscura callejuela, Renamon, susurró: — Tranquila… no hagas ruido — Mientras por el pasaje más largo del callejón, el vagabundo marchaba con un rítmico zarandeo al pasillo sin salida donde sin hacer ningún ruido y muy quietas permanecían Rica y Renamon esperando lo peor, pero de pronto y sin razón alguna, el vagabundo detiene súbitamente su estrepitosa marcha quedando nuevamente el callejón en completo silencio, pero al ir avanzando los segundos, la curiosidad de Rica, fue más grande que el pudor y con mucha cautela asomó su cabeza manteniendo su espalda apegada a la pared y observó al mendigo junto con Renamon el inexpresivo semblante del vagabundo y su mirada fija en la pared del callejón que tenía enfrente, fueron datos suficientes para Renamon, que, con solo ver el rostro del tipo, comprendió lo que había sucedido con el pobre diablo.

Al caer el inerte cuerpo del vagabundo al duro suelo gris del callejón entre penumbras y ver que no intentó levantarse otra vez, Rica, le preguntó a Renamon, que le había pasado al mendigo y ella le explicó que los vómitos y mareos, eran señal evidente de que se había desmayado de pie tras sufrir un coma etílico. Mientras Renamon salía a examinar al desfallecido, Rica, poniéndose de cuclillas con su espalda apoyada en la pared, melancólica por el vagabundo, comentó: —Que pena siento por el vagabundo… ¿Verdad que tú también Renamon?

Acercándose al cuerpo del vagabundo, Renamon, respondió con frialdad: — Solo se murió en su ley y amargura Rica — Con enfado, Rica, mientras se asomaba a ver lo que hacía Renamon, replicó: — Como eres… Qué poca consideración tienes con las personas más desvalidas y

Necesitadas… Y dime, que tanto haces allí Renamon ¿eh? — Al mirar por el costado de la pared, vio cómo su camarada le quitaba el abrigo al mendigo y lo sacudía enérgicamente para botarle toda la mugre que traía encima. Con gran recelo del objetivo de su camarada, la joven y hermosa tamer, poniéndose de pie y apareciendo a metros del vagabundo sin ningún pudor, preguntó: — Oye, pero… ¿Qué haces con ese abrigo? — Renamon, caminando con el abrigo bajo el brazo hasta donde de pie se encontraba Rica, contestó: — Que acaso no es obvio — Dando la espalda con el ceño fruncido y de brazos cruzados a Renamon que le ofrecía amablemente el abrigo sosteniéndolo con ambas manos extendidas frente a ella, Rica, con gran énfasis, exclamó: — ¡Ni lo sueñes, ¡de ninguna manera usaré ese abrigo! — Manteniendo sus manos extendidas con el abrigo a espaldas de su melindrosa tamer, Renamon, replicó con ironía: — ¿Por qué… es que piensas que sin él se morirá de frío el mendigo? ¿Eh? (Se ríe entre dientes). Bien… si quieres andar desnuda por las calles, es problema tuyo. Pero te recuerdo que tenemos una misión importante y debemos pasar desapercibidas todo el tiempo que estemos en este extraño mundo Rica — De mala gana admitiendo que su camarada tenía razón, Rica, aceptó el abrigo arropándose con el muy asqueada. Y Renamon, con el puño, le hizo una carantoña en el mentón manifestando con aquel gesto que ella vistiendo esa prenda se encontraba muy hermosa.

Y de forma paralela, en el DigiWorld…

En el continente flotante donde se encontraba el santuario de Yggdrasil, tres de los nueve Royal knights que permanecían vivos aún, se encontraban en las afueras del territorio sagrado. Ellos, precisamente como sus compañeros caídos en guerra, sostenían una gran batalla contra el maligno engendro que cegó las vidas de sus camaradas. Esta materia sin forma, de manera inexorable, a medida que transcurría la cruel y difícil cruzada, ganaba terreno día tras día en presencia de los exhaustos caballeros. En el campo de batalla, uno de los caballeros, hacía resplandecer su escudo proyectando una gran ráfaga de luz sagrada que desintegró buena porción de la masa de la burbuja rojiza que disolvía todo lo que rozaban sus esporas inagotables. Mientras los caballeros que lo acompañaban, expulsaban toda la fuerza de sus cosmos con el fin de exterminar de un solo golpe las pompas que volaban en dirección al santuario. El segundo caballero en manifestar su fuerza contra la gran gelatina roja, quería conseguir con su ataque destruir varios blancos al mismo tiempo, que pretendían pasar y continuar camino rumbo al santuario.

Entretanto, las esporas coloradas, con sutileza se desplazaban a través del aire en dirección al paciente caballero que esperó que todas estuvieran a buena distancia, para no errar tantos objetivos al disparar su Ken. Y decidido, LordKnightmon, grita: — ¡Espiral de hojas! — Su poderosa técnica lanzó las hojas entrelazadas en su armadura que realizaban movimientos en espiral a medida que viajaban por el aire cortando todas las burbujas con gran precisión. Pero mientras era observado por Gallantmon, LordKnightmon, efectuando su ken con gran destreza, se dio cuenta de que sus hojas perdían exactitud al dispararlas por décima vez contra las pompas que surgían de la enorme y rojiza jalea ante sus ojos.

Con ironía y cansancio, Gallantmon, manifiesta: — ¿Esa es tu forma de pelear contra él? Jamás le ganarás si sigues así LordKnightmon — Muy malhumorado por la actual situación, Dynasmon, por el comentario de

Gallantmon, vocifera en su contra: — Gallantmon, esta porquería roja me está comenzando a disgustar de sobre manera, y tú, solo estás de ocioso molestando a mi hermano… ¡Quieres por favor dejar de fastidiar y ponerte a pelear de una buena vez! (Exclama su Ken) ¡Desaparece de una buena vez maldita gelatina! ¡Aliento de dragón! — El gran poder liberado por Dynasmon en su ken, desató una gran ráfaga de aura semejante a un dragón azul que calcinó cientos de metros de la sustancia roja en tan solo un par de milésimas de segundo. Pero por desgracia lo ganado en terreno, fue recuperado minutos después por la gelatina que regresó mil veces más grande y esta vez, con otro ser similar a una mujer avispa gigante vestida con un manto y corona capaz de crear guerreras muy veloces y poderosas. Al ver la nueva apariencia de la jalea, Dynasmon, muy sobresaltado, manifiesta: — ¡Pero qué demonios es esa cosa! Esos enormes y aovados ojos rojos en su amarillento rostro me dan repugnancia… ¡No los soporto! — Y bromeando, LordKnightmon, opina: — Pero que dices Dynasmon, si es mi tipo de mujer, figura estilizada y con un alto cargo, toda una reina — Mirando a su hermano sacudiendo histérico sus brazos, Dynasmon, ofendido, protesta: —¡Cállate grandísimo bufón que tú no sabes nada de belleza! — Mirando a la reina avispa, Gallantmon, desconcertado, exclama: —¡Cállense par de imbéciles y observen lo que ella hace ahora! — Hinchando su vientre la gigantesca reina avispa, regurgita un gran enjambre de WaspWomon sobre los estupefactos caballeros que observan el enorme ejército que vuela veloz en su dirección.

En un inútil intento por defenderse de las mujeres avispa, los caballeros pelean contra ellas, sin embargo, los golpes recibidos por sus rivales deterioran rápidamente sus armaduras y por el simple hecho de ser punzados por las manos derechas en forma de aguijón de las guerreras, se ven considerablemente atenuadas sus fuerzas. Gallantmon, muy agotado por el veneno, tras su escudo resiste el ataque de cinco guerreras avispa que sin cesar ensartan sus puyas en la maltrecha protección del caballero, que percibe los golpes como una fuerte tormenta de granizo sobre su armadura.

Gallantmon, inmóvil tras su escudo, Con impotencia y gran cólera, exclama: —¡Maldición… siento como si la velocidad de estas guerreras superara seis veces la mía! — Dynasmon, de pie, rodeado por cuatro WaspWomon que giran a su alrededor disparándole rayos que brotan de sus ojos, desesperado, grita: — ¡No puede ser que estas feas con cara de avispa nos doblen en fuerza y rapidez! ¡Esto es una pesadilla! — LordKnightmon, mientras usa sus hojas para mantener a raya a tres guerreras que esquivan con facilidad sus ataques, asevera: —Quejarse por ello caballeros no solucionará nada, tenemos que revertir la situación, de lo contrario, muy pronto nos reuniremos con nuestros camaradas caídos en batalla.

Mientras los caballeros reales pelean en el DigiWorld, en el planeta Vulpécula las cosas comienzan a agitarse en las catedrales alarmados por la extrema situación que se está viviendo en el Mundo por la aparición de Digimon salvajes que atacan hasta la muerte a los DōbutsuMaho y a los seres humanos. Mientras camina por el sendero en dirección a la catedral junto a la sacerdotisa

Kazuyo, el Sumo sacerdote, con gran pena, manifiesta: —Jamás llegué a imaginar todo este gran caos que estamos viviendo mi estimada Kazuyo, ni en mis peores pesadillas fui capaz de concebir semejante estrago (Se detiene) Le confieso que esta terrible desgracia me tiene muy acongojado — Observando a los guardianes de la catedral que abren las puertas ante ellos, con gran fervor, expresa la sacerdotisa Kazuyo: —Sumo sacerdote, no pierda las esperanzas tan rápido (Adelanta al Sumo sacerdote y luego se detiene) Aún existe una salida, nuestra salvación — Observando la espalda de la sacerdotisa, el Sumo sacerdote, con curiosidad, pregunta: —¿Te refieres al mensaje que les has enviado a tus discípulos? — Mientras gira sobre sus talones y observa el dolido rostro del Sumo sacerdote, contesta: —Sí, así es Sumo sacerdote (Sonríe) Sé que sus fuerzas nos traerán gloria y paz nuevamente, tengo absoluta fe en ellos — Observando a los ojos a la sacerdotisa Kazuyo Miyahara, el Sumo sacerdote, muy serio y grave, manifiesta: —Dios te escuche hija mía y nos brinde su gracia divina en esta empresa, porque de ello depende que nuestros jóvenes tengan victoria y podamos rescatar al universo entero de las garras del mal que se cierne sobre todos nosotros.

Paralelamente en el departamento…

Merle, Kizuna y Zoey jugaban Baseball destroyer frente al enorme monitor virtual del living, mientras en la habitación adyacente al cuarto donde se encontraba Ösamu junto a Setsuka, dos esplendorosas Renamon ensayaban la coreografía del baile que les dio la victoria en la categoría coordinador DōbutsuMaho del campeonato de este año.

Al tiempo que golpea su bola tridimensional, Merle, exclama: —¡Zoey no dejes que aterrice esa nao enemiga! (Salta de alegría al destruir una nave y ganar 5.000 puntos) ¡Yeah! — Abanicando el bate, Zoey, airada, responde: —¡Cállate y mejor preocúpate de tu bola que regresa y déjame jugar en paz quieres! (Pierde su última bola 3D) "Cómo detesto este juego" — Ensimismada y molesta con el juego, Zoey, le da la espalda al monitor donde rezaba Game Over Player 3 junto a un simpático marcianito que le hacía morisquetas. Casi al mismo tiempo, la última bola de Merle es capturada por una nave enemiga perdiendo también el juego, quedando solo Kizuna frente al monitor destruyendo las naves con gran destreza.

Merle, embobada mirando el juego de su hermana, manifiesta: — Eres impresionante Kizuna — En el monitor las tres bolas 3D rebotaban pulverizando naves enemigas a una mayor altitud, logrando Kizuna, un puntaje superior que rebasaba por millones el puntaje de sus hermanas. De pronto, ingresó por la parte posterior del monitor a través de la ventana abierta volando a gran velocidad un Ledyba, que, si no fuera por los reflejos felinos de Kizuna, hubiese sido golpeado duramente por el bate. Pero esa acción, provocó que dos de las bolas 3D, fueran capturadas y la tercera se perdiera por culpa del Ledyba que zumbaba por todo el living como buscando algo con mucha desesperación.

Kizuna, con mirada displicente al ver su juego perdido, refunfuña: — Ese maldito insecto me hizo perder el juego (Tira el bate con rabia) ¡Demonios que coraje siento! — Girando alrededor de Merle y Zoey, aquel insecto trataba de llamar la atención

de ambas con el fin de manifestar el propósito de su visita, pero lo único que logró, fue que ellas lo quisieran moler a batazos persiguiéndolo por todo el living con sus bates en alto listos para caer a plomo sobre él. Sin más alternativa que escapar de las dos gatas, Ledyba recorrió volando el

corredor hasta meterse en el cuarto donde Sakura ensayaba el baile junto a Sora siempre seguido muy de cerca por Merle y Zoey quienes no le daban respiro al pobre insecto con sus bates que pasaban zumbando por los costados de Ledyba.

Una vez al interior del cuarto, Ledyba ni tonto ni perezoso, dio un rápido recorrido alrededor de las sorprendidas Renamon y veloz se escondió en el melenudo pelaje blanco que cubre los pechos de Sakura dejándola boquiabierta y confusa. Merle, con su bate preparado para dar un fuerte batazo a Ledyba, aborda a Sakura descargando el golpe herrando el objetivo para desgracia suya y de los agraciados senos de la esplendorosa Renamon, que terriblemente encolerizada y muy dolorida, estampa en la muralla del cuarto a la gata de un solo puñetazo en la mejilla.

El gran escándalo que se formó después de la zurra que se dieron, alertó a Ösamu, que con rapidez apareció en el cuarto justo a tiempo para impedir el inicio del segundo round entre Sakura y Merle. Al lugar también llegaron Sakuya, Setsuka y Suzume para brindar apoyo a su tamer.

Con severidad, Ösamu, interroga a sus dos cachorras en conflicto: — Qué pasa con ustedes… ¿Por qué se pelean? ¿Eh? — Pero aquella pregunta generó más problemas al intentar ambas responder al unísono. Hablaban tan apresurado que solo se escuchaba un potente y desagradable farfullo incoherente. Ösamu, muy nervioso, cubriendo sus oídos, grita: — ¡Acaben por favor me están volviendo loco! — Sakura y Merle guardan silencio…

Observando a Sora y a Zoey, Ösamu les pide: — ¿Alguna de ustedes me podría explicar lo que ocurrió con estas dos por favor? — Dispersando la sedosa melena alba, Sora, exhibe su pecho mostrando al pequeño Ledyba que se ocultaba tras ella tiritando de miedo: —Ösamu, creo que este es el problema. (Declaró con ternura). Avanzando hacia Sora, incrédulo, Ösamu expresa: — ¿Un Ledyba? ¿Un pequeño y hermoso Ledyba es el problema? (Lo toma en brazos) Eso no es verdad ¿Cierto pequeñito? — Señalando a Ledyba con el dedo, Sora, afirma: — Pues es cierto, aquel Ledyba ingresó al cuarto seguido de Merle y Zoey ocultándose de ellas bajo la melena de Sakura.

Haciéndole cosquillas en la barriga con sus dedos, Ösamu, pregunta a Ledyba: — ¿Eso que dice la tía Sora es verdad pequeñito? (Ledyba ríe sin parar) — Revelando el motivo que provocó la pelea entre Sakura y Merle, Zoey, añadió: — Así es, pero escapando del golpe que Merle asestó con su bate de espuma en el pecho de Sakura, Ledyba, se escondió en el pecho de Sora muy rápido. Es por eso que lo tenía ella — Ah… Ahora comprendo la causa que desató el escándalo, pero (Gira sobre sus talones y observa a sus Gatomon) ¿Por qué querían machacar con sus bates a Ledyba? ¿Eh? (Ösamu pregunta muy serio)

Merle y Zoey se observan con complicidad unos instantes para después ponerse las dos de rodillas y en súplica, gatean y se abrazan a las piernas de su tamer mirándolo con enormes ojos impetrantes y llorosos, responden simultáneamente: — ¡Porque creímos que nos quería picar bien feo! (Chillan exaltadas derramando grandes chorros de lágrimas por doquier)

Poniéndose de cuclillas, Ösamu, expresa con ternura: — Ay, pero cachorritas eso es imposible, porque los Ledyba no pican. (Las abraza) — Merle y Zoey, observan a Ledyba muy contento revolotear sobre sus cabezas y sin ningún ánimo de hacerles daño. Muy compungida, Zoey, hecha un ovillo en el pecho de Ösamu, pregunta: — Ösamu

¿Eso es cierto, Ledyba no puede picar? — Claro que no Zoey, Ledyba es una mariquita incapaz de herir a nadie. Además, te recuerdo que en la granja mis Kazemon y Rosemon trabajan en conjunto con Ledyba para polinizar las flores con las que creamos esa miel tan exquisita que mezclas con tus cereales al desayuno. Merle, muy afligida, manifestó: — Ahora lo comprendo y me siento muy mal por los errores que he cometido… Tengo que corregir todas mis faltas o nunca estaré en paz. (Expresó con gran fervor y decisión en su actitud) Presenciando Merle que en realidad Ledyba no tenía malas intenciones, lo tomó con cariño y le ofreció disculpas con un beso que sonrojó al pequeño insecto que muy contento llenó la habitación de brillantes y diminutos copos. Después, con algo de temor y vergüenza se aproximó a la imponente y espléndida Renamon que maravillada contemplaba las luces que había creado Ledyba. Merle, poniendo sus manitos juntas frente a su pecho, exterioriza: — Sakura… yo

quiero… disculparme contigo por haberte lastimado (Con mucha angustia solloza) de verdad lo lamento mucho… discúlpame — Al observar el llanto de la pequeña Merle, Sakura reconoce que el arrepentimiento es de corazón y con gran ternura la estrecha entre sus brazos perdonando el incidente y ofreciendo disculpas por haber respondido el golpe con otro más fuerte. Comprendiendo que las dos habían actuado mal, Merle, humildemente acepta las disculpas de Sakura regresando a la normalidad todo entre ellas.

Al contemplar lo hermosas que se ven Merle y Sakura enlazadas irradiando amor y ternura a su alrededor, el tamer, con gran alegría, exterioriza: — No saben lo feliz que me hacen cuando las veo abrazadas como grandes hermanas mis cachorritas.

Un par de minutos más tarde…

Muy inquieto revoloteando alrededor de Ösamu, Ledyba, quería comunicar la razón de su visita en el pent-house, pero su propósito tenía un gran obstáculo en el idioma. Al fin y al cabo, no todos los DōbutsuMaho pueden hablar. Observando a Ledyba muy desesperado, Sora, opina: — Quizás Ledyba quiere comunicarse contigo y desea que le prestes un poco de tu atención Ösamu ¿Por qué no le das en el gusto? De ese modo sabremos a que ingresó en el pent-house — Tienes mucha razón, así lo haré Sora (Ösamu observa a Ledyba) Haber pequeñito, cuéntame ¿Qué quieres decirme? — Haciendo uso de sus copos resplandecientes, Ledyba, con gran agilidad, escribió frente a Ösamu y sus cachorras los motivos de su visita. Observando los escritos en el aire, Sakura, en voz alta, lee: — Primero que todo, deseo ofrecer disculpas por el alboroto que organicé con mi llegada (Ledyba hace una reverencia frente a ellos) No fue mi intención, lo lamento mucho (Siguió leyendo Sakura) — No hay drama Ledyba, olvídalo, por lo general, estas viven peleando (Sus cachorras lo miran feo). Pero no te detengas, sigue escribiendo el porqué de tu visita, que la guapa y sensual Sakura continuará leyendo en voz alta para nosotros (Con ojos pícaros mira Ösamu a Sakura) ¿Verdad bombón? — Muy enfadada, Sakura, protesta: — Oye no lo hice para que te acostumbraras, solo fue una introducción para que siguieras leyendo tú — Muy meloso, Ösamu, se aproxima a Sakura y estrechándola a su cuerpo, le susurra al oído: — Anda, no seas mala Sakura (Le hace cosquillas) y sigue leyendo tu cariño, que dejé mis lentillas en los otros jeans — Muerta de risa por las cosquillas, Sakura, es levantada por Ösamu, que resoplando en el melenudo cuello de la esplendorosa Renamon, logra que esta continúe con la lectura. Soltándose de los brazos de Ösamu, Sakura, escapa y gruñendo traviesa, expresa: — Eres un granuja, que siempre logra lo que quiere mediante sucios engaños (Ösamu le tira un beso). Pero solo voy a hacer lo que pides porque me llevarás al crucero star paradise, de otra manera, te las tendrías que ver tu solo principito — De acuerdo, pero lee lo que escriba Ledyba ¿OK? (Sakura asiente). Genial… Bien Ledyba (Lo mira) por favor, continúa escribiendo. — Ledyba, asintiendo, escribió: — He sido enviado por la sacerdotisa Kazuyo

Miyahara desde la catedral del bosque a entregarte el siguiente mensaje, el cual, requiere de toda tu atención y comprensión por lo delicado y urgente del mismo — Preocupado, Ösamu, manifiesta: — ¿Un mensaje de mi maestra? Por favor Ledyba, cuéntame ¿Le ocurrió algo malo?, ¿Ella se encuentra bien? — Por ella no te preocupes porque se encuentra muy bien, el problema es otro (Escribió Ledyba) —Eso me deja más tranquilo, pero ¿Cuál es el problema? — Que nuestro universo está en peligro de ser destruido por culpa de una misteriosa infección que apareció en el DigiWorld y que amenaza con desintegrar a Yggdrasil, el legendario árbol que lo sostiene (Escribió)

Incrédulo, Ösamu, manifiesta: — Ledyba, lo que escribes es imposible de creer ¿Estás seguro? Porque si es así ¿Que ocurrió con los Royal Knight? Se supone que después de los doce olímpicos ellos son los guerreros más poderosos que existen. No puedo creer que hayan sido vencidos y menos por una infección — Cabizbajo, Ledyba, respondió: — Pues… lamento informarte que murieron cuatro caballeros reales en el inicio del combate contra este misterioso enemigo que llegó desde el Mundo humano hace una semana con exactitud — Sorprendido por la noticia, Ösamu, exclama: — ¡Dices que han muerto cuatro caballeros! (Cae de rodillas) "No puede ser". (Piensa apoyando sus manos en la alfombra)

Ledyba continúa escribiendo: — Sí… y por la misma razón la sacerdotisa me pidió que te entregara el siguiente mensaje: Mi querido Discípulo; por desgracia los tiempos difíciles que se presentan ante nosotros, nos obligan a tomar grandes e importantes decisiones con el fin de proteger nuestros mundos y la vida que en ellos goza de paz y armonía. Como ya sabrás, mi deber como sacerdotisa siempre ha sido velar a través de mi cosmos y plegarias por la seguridad de todos y cada uno de los seres vivos que habitan en nuestros mundos; pero por desdicha, yo, así como miles de sacerdotisas en el sistema solar, hemos sido sobrepasadas por el maligno poder de un ser que fue capaz de absorber los sentimientos negativos de todos los seres digitales de la zona oscura del DigiWorld…

Sobrecogido y en voz baja, Ösamu, expresa: —De todos los seres digitales de la zona oscura… inaudito… Qué clase de engendro es — Continuó leyendo Sakura: — y que de forma infructuosa los Royal Knight han intentado aplacar, dejando expuesto a Yggdrasil a los caprichos del terrible poder que se cierne sobre todos nosotros. Es por esta razón que el Sumo Pontífice tomó la determinación de convertir en Golden saints a doce jóvenes de buen corazón y encomendarles la tarea de proteger nuestros mundos y el universo entero — Poniéndose de pie muy alterado, Ösamu, exclama: — ¡Ese viejo está loco! — Atónitas las cachorras y Ledyba tras escuchar las palabras de Ösamu, se van de bruces contra el suelo. Muy furiosa, Sakuya, se pone en pie y coge a Ösamu del cuello y zarandeándolo, le grita terriblemente encolerizada: — ¡Maldito pendejo insolente que rayos dijiste! (Lo abofetea) ¡No te das cuenta de la enorme responsabilidad que quieren conferirte grandísimo idiota! (Lo tira al suelo y lo pisotea) — Rodando por el suelo Ösamu escapa de la furia de Sakuya poniéndose a salvo bajo la mesa del rincón, que minutos antes Sakura y Sora habían movido para poder bailar a gusto en el cuarto. Y escondido bajo la mesa, Ösamu, replica: — ¡Ya lo sé bestia peluda, pero tú no te das cuenta que el Sumo vejestorio quiere enviar a la muerte a doce retrasados mentales mientras él se queda muy sentado en su Sumo WC aguardando la destrucción total que ni los poderosos Royal Knight han podido frenar! — Sakura se aproxima a la mesa y opina: — En eso tiene razón, a parte, si mandarán a Ösamu a una muerte segura, pues que valga la pena ¿no? (Frota su índice con el pulgar en un gesto de pedir dinero) — Gracias por valorar tanto mi vida Sakura, pero ¿Sabes? (Sakura se pone de cuclillas y lo observa) ¡No hay oro suficiente en el universo que la pague! ¿Entiendes? — Sakura, enseñándole su pubis, le dice: —Y dime tú… ¿Acaso crees que estos últimos seis años me he revolcado contigo gratis? — Enfadado, Ösamu, responde: — ¡Y eso que tiene que ver con todo esto! (Se pone en pie golpeándose la cabeza con la mesa) "Rayos". (Dolorido se frota la parte machucada) — Mucho, porque no estoy dispuesta a perderte por nada; lo que intento decir es, si ellos no pagan mi precio por ti, tu, no saldrás a pelear contra ningún monstruo ¿Entiendes?

Cabizbajo y apesadumbrado, Ösamu, inquiere a Sakura: — Y… ¿Cuánto valgo para ti? (Le habla en baja voz que expresa su sentir) — Mirándolo a los ojos, Sakura, responde: — Para mí (Su voz se quiebra en sollozos) eres invaluable Ösamu — Arrojándose a los brazos de su tamer, Sakura lo abraza y le besa todo el rostro, y él, la estrecha a su cuerpo con delirio, mientras Sakuya, los observa muy contenta en compañía de las demás cachorras del dichoso Ösamu Kimura.

Volteándose a ver al aún impactado Ledyba que daba vueltas como mosca moribunda en el suelo, Sakuya, le habla con gran determinación en sus palabras: — Despreocúpate Ledyba, porque tu mensaje ha sido bien recibido y comprendido por mi tamer. Dentro de algunas horas él se presentará en la catedral del bosque y estará gustoso de ser ungido por su Santidad como Gold Knight para proteger el universo entero de las fuerzas del mal — Y saltando de alegría por la noticia, el pequeño Ledyba celebra con sus chispas volando por todo el cuarto maravillando a las cachorras que felices danzan alrededor de Sakuya.

Esta historia continuará…